Mello colgó el teléfono. May clavó sus uñas en sus propias rodillas, mientras esperaba una respuesta de Mello. Una respuesta que ya sabía cual era.

-Bien. -May cortó el silencio que se había formado en el lugar.

Mello levantó su cabeza y la miró, sin poder descifrar nada en su mirada. Al igual que Matt, ninguno de los dos sabía a dónde iba a llegar, hace un par de horas, May hubiese empezado a gritar como una loca por tal idea. Pero estaba totalmente tranquila. No estaba sentada en las piernas de Matt, ni siquiera estaban agarrados de la mano, simplemente uno sentado junto al otro en el sofá.

-No hay tiempo para que te enfades, -Exclamó Mello-, lo sabías de antemano.

-No estoy enfadada. -La voz de May sonaba grave- Pero tampoco creas que esto me alegra.

-Nadie aquí se ve exactamente feliz. -Dijo Matt mientras prendía un cigarro.

Mientras le daba una calada se giró hacia May, pero ella no le devolvió la mirada. Parecía petrificada; sus manos no se había movido de sus piernas. Matt entrelazó sus dedos con los de ella, pero May alejó su mano. Matt sabía que ella seguía enfadada con él por lo del chaleco antibalas. O en realidad, eso creía.

En la SPK...

-Bien, es hora de empezar. -Sentenció Near.

Esa mañana Nikki le había devuelto su camisa sin decirle nada, pero él simplemente la había tomado, de modo no hubo otro intercambio que la camisa. Ahora Nikki estaba sentada a su lado, con las piernas cruzadas.

-¿Qué empezarás?

La pregunta de Nikki no tuvo respuesta; Near puso la comunicación con L. En cuanto la llamada estuvo disponible, Near habló:

-¿L?

-Si, soy yo. -Respondió una voz.- ¿Qué pasa, Near?

-Quiero verte.

-¿Qué?

Una media sonrisa se dibujó en la cara de Nikki, ya lo entendía todo. Aunque le parecía una reunión suicida.

-Quiero mostrarte algo relativo al caso Kira.

-Pero... ¿No sospechas que yo soy Kira? ¿Consideras buena idea mostrarme tu rostro?

-Es cierto, -Near se encogió de hombros con total indiferencia- no podré mostrártelo a menos que el hecho mismo de mostrarte mis rostro demuestre algo, y con eso cerraremos este caso.

-Estoy de acuerdo. Mientras más pronto confirmes que te has equivocado al sospechar de mí, mejor. -Había tanta seguridad en sus palabras como seriedad en las palabras de Near.

Nikki miró a Near.

-¿Estás loco? Te va a matar. -Susurró Nikki.

-No si no es Kira. -Después volvió a dirigirse al micrófono.- Quisiera establecer regalas para nuestro encuentro.

-Estamos dispuestos a acceder a lo que gustes. -Respondió "L"

-Primero, -Near tomó unas de sus figuritas, eran los agentes de la SPK. Pero a Nikki le sorprendió que había otra figurita parecida a ella: con unos enormes ojos, uno azul y otro verde- quiero todos los investigadores de ambos equipos estén presentes. En otras palabras, que todos los que hemos participado en la persecución de Kira debemos reunirnos.

-Entendido, no hay problema.

-Como dije antes, -prosiguió Near- Somos cuatro los investigadores de la SPK, incluido yo. Los cuatro asistiremos, y alguien más vendrá con nosotros, si esa persona gusta.

-Cuenta conmigo. -Dijo Nikki, secamente.

-Bien, iremos los cinco.

-¿Quién es ella? -Preguntó L.

-Una amiga, no debería preocuparte su presencia. Pero volviendo al tema central: mi equipo llevará al señor Moggi, que actualmente está con nosotros. En cuanto a Misa Amane, será liberada justo antes, no se le dirá a donde iremos. Puedes reunirte con nosotros en cuanto compruebes que está a salvo.

-Si es que al menos te interesa saberlo. -Acotó Nikki, Near la ignoró.

-¿Están de acuerdo?

Hubo unos segundos de silencio, pero pronto se escuchó la voz.

-Entiendo. Mi equipo es de cinco investigadores incluyéndome, claro que Moggi está con ustedes, por lo que seremos cuatro personas.

-Muy bien. Ahora, en cuanto al lugar de encuentro, el muelle Daikoko. Hay un almacén a las afueras al sudeste, abandonado desde hace tiempo. Se lo conoce como "La caja amarilla". De antemano me encargué de comprarla, si no ha inconveniente la usaremos.

Nikki veía una sonrisa de triunfo en la cara de Near... le encantaba esa sonrisa, pero no podía fijarse en eso ahora, tendría tiempo para eso después.

-Algo más, -Siguió Near- no habrá encuentro al menos que me des tu palabra de que alguien llevará la libreta.

-¿Por qué la libreta?

Ahora la media sonrisa era de Nikki al escuchar algo de frustración en las palabras de Light Yagami.

-Si todo el equipo deja el cuartel para vernos, quedará custodiar la libreta. -Respondió Near- pero te prometo que no trataré de robarla.

-Yo menos, -Dijo Nikki- ni siquiera intentaremos tocarla.

-Exacto, y si el señor Aizawa verifica la autenticidad de la libreta, te creeré.

-Y el que debe llevar la libreta no debe ser L. -Interrumpió Nikki, como leyendo la mente de Near- Las razones para tal petición son bastante obvias.

-Eso estaba a punto de decir, mi amiga tiene razón.

-Entiendo, pero yo decidiré quién la llevará, ¿Te parece justo?

-Por supuesto. Ahora sólo queda fijar día y hora. ¿Nikki?

Nikki lo pensó, "Mikami asesina después de la media noche. Por la mañana se le podría informar a quién matar, si tomamos en cuenta sus movimientos..."

-¿Les parece bien dentro de tres días? -Preguntó Nikki- El veintiocho a la una de la tarde.

Near asintió, pero hubo un silencio al otro lado de la comunicación.

-Me parece bien, la hora es lo de menos.

-Entonces, nos vemos a la una de la tarde dentro de tres días.

Y Near cortó la llamada. Siguió jugando con sus juguetes durante un largo rato, y Nikki simplemente lo miraba. A sus ojos se veía tan tierno jugando, tan... infantil, nada que ver con su postura cuando intentaba capturar a Kira. Minutos después, Near lanzó ante ella una de sus figuritas. Era la de ella, una muñequita vestida de blanco, con el pelo oscuro cayéndole por los hombros y unos desmesurados ojos con mirada vacía; tenía que admitir que le daba miedo.

-Mira la hora. -Murmuró Near.

Nikki frunció el ceño y miró a las pantallas, una de ellas mostrabas las doce en punto de la noche. Nikki volvió a mirar a Near, sin cambiar su expresión.

-Feliz cumpleaños. -Le dijo Near secamente.

Él se inclinó y de la caa de juguetes que tenía a su lado sacó un regalo. Nikki ya sabía lo que era sin abrirlo; y cuando Near se lo tendió lo tomó y lo miró con una cara extraña.

-Pensé que te gustaría recibir algo para tu cumpleaños... y se te ve bastante aburrida.

Nikki sonrió y rasgó el papel de regalo para encontrarse con un violín; un violín negro y brillante. Cuando lo dio vuelta para tomar el arco encontró detrás del diapasón una "N" dibujada en blanco, pero no una "N" en letra gótica, si no que era una delicada "N" cursiva. Dejó a un lado el violín y se inclinó para abrazar fuertemente a Near.

-Gracias. -Le dijo al oído.

Near no respondió, pero le devolvió el abrazo. Nikki respiró el olor a jabón de lavandería que desprendía la ropa de Near, y él hundió su cara en la masa de cabello negro y ondulado. Cuando se separaron, Nikki tomó el violín y tardó en afinarlo y ponerse a tocarlo.

-Esa es la melodía que tocaste cuando llegaste a Wammy's, en la cafetería. -Dijo Near, cuando ella había terminado.

Frente al departamento...

-¿Pregunto de dónde han sacado el auto? -May estaba de brazos cruzados frente un auto rojo del que se estaba bajando Matt.

-Yo diría que no. -Dijo Matt y se recostó contra el auto.

Mello apareció montado en su moto, con el casco puesto. Pero aún así los miraba a ambos.

-¿Estás listo? -Le preguntó a Matt, apoyando un pie en la calle. El aludido asintió y se giró hacia May.

-Buena suerte, -May se acercó a él lentamente- ten mucho cuidado... -Acercó su cara a la de él y lo besó.

-Tranquila, lo tendré, no dudes de mí. -Le respondió cuando se separaron, con una sonrisa en su boca.

La besó otra vez, pero ésta vez, cuando se separaron May dio unos pasos atrás. Matt se subió al auto; y él y Mello arrancaron, dejando a May atrás. Ella esperó que ambos se fueran de su visión y fue a buscar su moto. Segundos después, esta yendo en la misma dirección en la que los otros había ido.