Para Valeria, por sus hermosos comentarios a mis historias (estás como Guest :s por eso no he contestado hehe). Para Dominique Jackson, mi querida hermanita de internet xD. Para ztreluka por su mensaje que me alegró el día. Y para las lindas personitas que dejaron review el capítulo anterior! Julietaa, Diane Potter, Annie Thompson, Jjaacckkyy, Diluz, Adarae, Diana Prenze, samfj, dareattention. Muchas gracias!
Todo lo que no reconozcan salió de la imaginación de petite24 y Altea kaur xD
Estrellas.
Rose corría a toda velocidad hacia la editorial. Era martes ya y se le había hecho bastante tarde por haberse quedado dormida. Faltaban al menos cinco minutos para que la señorita Greengrass llegara y su café no estaría puntual sobre su escritorio tal como le había especificado el primer día.
Cómo maldecía las faldas en ese momento por no poder correr propiamente. Y los tacones altos… ¿a quién rayos se le había ocurrido inventar esas monstruosidades?
Para cuando llegó al sexto piso, roja por la carrera y sin aliento, se llevó una sorpresa al encontrarse a Lorcan fuera del elevador… con una taza de café en sus manos.
-No llegabas, así que lo hice por ti- dijo él, respondiendo a su pregunta no formulada, ofreciéndole la taza.
Rose se quedó con la boca abierta por la impresión. Realmente la había sorprendido.
-Cielos… gracias, Lorcan, me salvaste la vida- dijo Rose tomándola, sonriéndole en agradecimiento sincero.
-No hay problema- contestó él y, después de sonreírle una última vez, se fue hacia su oficina.
Mientras Rose caminaba hacia la oficina de la señorita Greengrass, no podía dejar de pensar en lo raro que era la situación ¿Era que estaba confundida acaso porque Lorcan estaba siendo su amigo y ella no estaba acostumbrada? Después de todo, Scorpius también era su amigo y hubiera hecho lo mismo por ella… ¿o era que había algo más que se estaba perdiendo en cuanto a su amistad con Lorcan?
-¡Hola, Rose!- saludó Scorpius felizmente.
Rose dio un respingo y casi tira el café sobre el piso. No lo había visto. Sonrojada por su estupidez, le devolvió el saludo con una sonrisa, reconociendo que él no tenía la culpa de su confusión y procedió a hacer su trabajo.
-¿Me ayudas con estos?- pidió Scorpius mostrándole los nuevos carteles de la semana, que rezaban "Sólo por hoy, se amable".
-¿Por qué me sigues pidiendo que te ayude?- quiso saber Rose una vez que estaban pegando las dichosas hojas- Es mi trabajo, simplemente tienes que ordenármelo.
Scorpius rió bastante divertido.
-No haría eso, créeme. Prefiero pedirlo y así tienes la opción de negarte.
Esta vez fue Rose la que rió.
-Pero es mi trabajo, señor Malfoy.
-¿Entonces lo haces porque tienes que o porque quieres?- debatió Scorpius.
-Es mi trabajo- repitió Rose, aunque sonreía. De alguna u otra manera, tener esas conversaciones con Scorpius siempre la ponía a pensar, y no sabía si eso era bueno o malo-. Entonces ¿amabilidad? La gente no es amable, Scorpius, sólo te pisotean y tienes que pisotear para salir adelante.
-Yo no lo veo así.
-Porque tienes todo lo que necesitas y lo que quieres.
Scorpius soltó una carcajada.
-Honestamente, Rose, no sabes mucho sobre mí.
-¿Y de quién es la culpa?
-Nunca me preguntas.
-¡No quiero parecer chismosa!- exclamó Rose indignada porque él le dijera eso.
-Para ser amigos debe haber confianza- dijo Scorpius mirándola a los ojos.
-Yo te tengo confianza- murmuró Rose entre dientes.
-No la suficiente como para preguntarme algo- canturreó Scorpius bajando las escaleras hacia el siguiente piso-. Además no creo que sigas pensando que tienes que pisotear a los demás, al menos ya no.
-Ya no sé qué creer, es por eso- admitió Rose.
Scorpius ya no dijo nada, dejándola sola con sus pensamientos.
-¿Ya tienen la fecha de la boda?- preguntó Rose a Sam.
Ese día estaban comiendo juntas en un pequeño restaurante cerca de la editorial que a Sam le encantaba.
-La segunda semana de julio del siguiente año- contestó Sam encogiéndose de hombros-. Falta mucho, pero fue la única fecha que pudimos hallar para que toda la familia de Luca pudiera venir. Él no quería esperar tanto porque no le agrada mucho su familia, pero no quería que después me vieran como la mala del cuento y…
Al saber que iba a comenzar con uno de sus divagues característicos en ella, Rose no pudo evitar interrumpirla:
-¿Los amigos se besan… como… en la mejilla?
Sam la miró con diversión y algo de picardía.
-¡Ese Scorpius no pierde el tiempo! ¿eh?- rió Sam.
Rose se sonrojó hasta las orejas ¿por qué asumía que se trataba de Scorpius?
-No, Sam. Me refiero a Lorcan- aclaró.
Sam formó una perfecta "o" con la boca y luego la volvió a cerrar.
-Sí, seguro puede haber besos en la mejilla- sonrió Sam volviendo a su comida.
Un poco más aliviada, Rose siguió comiendo y ya no insistió más en el tema.
-¿Quieres que vayamos a ver muebles después del trabajo?- preguntó Sam- Estoy algo harta de los preparativos de la boda cuando falta tanto tiempo… algo de distracción no me vendría mal.
-¡Claro!- sonrió Rose bastante contenta. No había tenido tiempo de ver muebles y como quería mudarse lo más pronto posible, necesitaba arreglar eso cuanto antes y Sam lo sabía.
-¡Genial! Conozco un lugar donde hay cosas que tienen las tres B's. Buenas, Bonitas y Baratas.
Rose soltó una carcajada. Ahora que se daba cuenta, tener a Sam de amiga era realmente divertido.
-Me alegra verte sonreír más seguido- comentó Sam-. Es como si te hubieras inyectado felicidad ¿te dije que una vez mamá me dijo que para ser feliz había que inyectarse felicidad? claro que me lo dijo porque no quería ponerme la vacuna del sarampión… así que creo que hablaba de otro tipo de felicidad… como el tipo de felicidad de cuando estás sano…
Rose asintió, sorprendiéndose de lo fácil que le resultaba ahora seguir el hilo de sus pensamientos.
-Pero hablábamos de por qué sonríes más ¿qué fue lo que pasó, querida amiga? ¿Ciertos rubios en tu vida?- preguntó pícara.
Rose se atragantó con su té helado y, después de recuperar la respiración normal, comenzó a explicarle a Sam todo por lo que había pasado la última semana, desde todo mundo odiándola hasta la ayuda que Scorpius le estaba dando.
-Creo que acaba de ganarse una invitación a mi boda- se sorprendió Sam-. Todos en la oficina dicen que es un mujeriego, pero yo no les creí. Ahora veo que es una buena persona.
-No sabía que decían eso de él- dijo Rose altamente indignada. Quien dijera eso de Scorpius era porque no lo conocía en lo absoluto.
-Son sólo chismes de oficina- dijo Sam encogiéndose de hombros- iniciados por esas tontas que dicen haberse acostado con no sé cuántos. Para mí que él las rechazó y por ardidas fueron e inventaron chismes… pero nunca se sabe, así que ten cuidado porque siguen siendo hombres- advirtió.
Rose sólo asintió, sin saber qué pensar. Mientras más convivía con las personas menos las entendía.
-Hola, Rose- saludó Lorcan tímidamente una vez que Rose regresó a la oficina.
-Hola- respondió Rose con una sonrisa-. Gracias por lo de esta mañana, realmente me salvaste.
-No fue nada- dijo él quitándole importancia-. Escucha… ¿tienes algo que hacer después del trabajo?
-Iré a ver muebles con Sam- contestó Rose alegremente- ¿por qué?
-No, por nada- dijo él rápidamente, completamente sonrojado.
Confundida, Rose se despidió de él y siguió su camino.
Sí, en definitiva no entendía a las personas.
R&S
-No, muy oscuro.
-¿Y este?
-Muy infantil.
-¿Ese?
-Demasiado ridículo…
-¿Te he dicho que eres muy especialita con tus cosas?
Rose entornó los ojos, pero después esbozó una sonrisa y siguió paseando por la mueblería, que cerraría en media hora y por lo tanto no había mucho tiempo.
-Es que, no sé, quiero algo que vaya más con mi verdadero yo- comentó Rose observando el lugar como en espera de que alguien saltara a decirle qué adquirir.
Y entonces la vio: era una pequeña sala de un lindo color azul, el que recientemente había descubierto como su color favorito. El color del cielo al amanecer, ni muy claro ni muy oscuro: perfecto.
Después de eso, encontrar lo demás fue sencillo, parecía que nuevamente los planetas se habían alineado en su favor y todo le salía bien. Incluso habían ido a la tienda de pintura por algunas de diferentes colores con las que pintar las sobrias paredes del nuevo departamento.
Nunca imaginó que su vida fuera a ser interesante siendo colorida, pero ahora parecía que no podría ser de otra forma.
R&S
Esa semana fue realmente muy pesada. Entre arreglar las cosas de la mudanza, como pintar y esperar a que llegaran los muebles, seguir organizando la fiesta de la señorita Greengrass y el ser amable con los demás tal como lo dictaba el cartel de esa semana, Rose estaba exhausta.
-¡Hola, Rose!- saludó una voz vagamente conocida cuando salió de la editorial el viernes, con unas ojeras kilométricas y el cabello despeinado.
-¿Joe?- se sorprendió Rose al voltear.
-El mismo hombre sexy que conoces- dijo él dándose aires.
Rose no pudo evitar rodar los ojos con diversión.
-¿Buscas a Scorpius? se fue hace unas horas- informó Rose.
-Lo sé, de hecho vengo a buscarte a ti.
-¿A mí? ¿Para qué?- Rose comenzaba a tener miedo, no quería que le pidiera una cita de nuevo o que la raptara… y ya estaba preparándose mentalmente para darle un golpe a ser necesario.
-Scorpius y yo queríamos saber si nos acompañarías a Oxford, vamos a recoger a Julieta y pensamos que te gustaría ir a ver a Potter.
Rose se mordió el labio, indecisa entre si ir a dormir o ver a su primo, a quien extrañaba a horrores.
-¿Y dónde está Scorpius?
-En el auto- contestó Joe señalando la acera opuesta a la de donde ellos estaban.
Rose lo vio, efectivamente allí estaba Scorpius, pero parecía que casi se daba de golpes contra el volante. Fue más que nada por eso por lo que decidió acercarse, para asegurarse de que estuviera bien.
-¿Scorpius?
-¡Rose!- exclamó Scorpius con el rostro completamente rojo, se veía muy nervioso- ¿vendrás con nosotros?
-Seguro- dijo Rose un tanto extrañada por su comportamiento.
-¡Vámonos entonces!- exclamó Joe detrás de ella, pues la había seguido.
Scorpius asintió torpemente y, después de esperar a que ambos subieran, puso el auto en marcha.
-¿Scorpius, estás bien? Te ves muy alterado- observó Rose mirándolo críticamente para asegurarse de que no estuviera enfermo.
Scorpius murmuró algunas cosas ininteligibles, pero Joe contestó por él:
-Déjalo, es por estreñimiento.
-¡Qué!- exclamó Scorpius más rojo que antes- Deja de inventar cosas, Zabini.
Pero Rose y Joe ya habían soltado varias carcajadas.
Y Rose ya no volvió a preguntar.
En realidad el camino fue bastante entretenido, entre las bromas de Joe y el nerviosismo de Scorpius, el tiempo pasó volando y cuando Rose se dio cuenta, ya habían llegado a la nueva casa de Albus. Las luces estaban apagadas.
Como Rose no había estado allí antes, se sorprendió al ver que era muy bonita, con un jardín algo descuidado, pero ¿qué podía esperar de Albus si los trabajos de ese tipo no eran su estilo?
Los tres se dirigieron juntos a la entrada principal, pues el jardín no tenía valla alguna. Tocaron a la puerta y esperaron.
-¡Feliz cumpleaños!- exclamaron muchas voces al unísono, casi causándole a Rose un infarto.
Tropezó al retroceder un paso, pero Joe la detuvo, divertido.
Las luces se habían encendido, dejándola ver a todos sus primos y los novios y novias de algunos, al igual que a Julieta y a Frank Longbottom. Todos apiñados cerca de la puerta, bajo un enorme cartel de colores que rezaba "Feliz cumpleaños, Rose", seguramente hecho por Albus.
No sabía si sorprenderse por la fiesta o por el hecho de que había olvidado su propio cumpleaños.
Seguía en shock cuando sus primos la hicieron pasar para abrazarla uno por uno, felicitándola. Una vez que se recuperó, les devolvió el abrazo dándoles las gracias a todos y más sonriente que nunca.
-¡Sabía que no te negarías a ver a tu primo favorito!- exclamó Albus haciendo a todos a un lado para ir a abrazar a Rose. Levantándola del suelo efusivamente.
-¿Cómo planeaste todo esto?- rió Rose una vez que la puso en el suelo.
-Con un poco de ayuda de ese rubio de allá. No, no Louis, me refiero a Scorpius- Albus le guiñó un ojo pícaramente, algo que Rose entendió muy bien.
No podía dejar de pensar en que nadie había hecho algo así por ella nunca, y ahora no podía estar más feliz.
-¿Estabas tan nervioso porque me trajiste aquí bajo engaños?- preguntó Rose a Scorpius, una vez que éste le dio su abrazo de felicitación.
-Tuve que acudir a Joe por ayuda- confesó Scorpius-. No quería mentirte, lo siento.
Rose sólo rió y enseguida se vio arrastrada hasta la mesa del comedor, donde un gran pastel la esperaba con veintitrés velitas encendidas.
-¡Pide un deseo!- exclamó Molly, quien hasta hace algunos segundos, huía de un muy insistente Joe.
Rose rió y observó las caras de los presentes atentamente, maravillándose del hermoso gesto que habían tenido para ella. Y lo único que pudo desear fue la felicidad para ellos.
Una hora después, llegó Sam junto con su prometido y Anabeth, disculpándose por el retraso por el tráfico que estaba imposible.
-Lorcan no pudo venir- dijo Sam después de darle un abrazo estrujador-. Dijo que debía salir a Viena esta noche.
-Sí, algo me comentó en el trabajo- dijo Rose un tanto decepcionada por no verlo allí, aunque algo aliviada igual, pues en toda la semana no había podido verlo sin sentirse avergonzada por el beso que le había dado, y confundida porque sentía que la miraba más de lo debido.
La velada transcurrió de manera en extremo agradable, todos parecían llevarse bien con todos y aceptar a Scorpius, Joe, Julieta, Frank, Anabeth, Sam y Luca como miembros más de la familia. Cenaron todos juntos en platos desechables una pizza que a Rose la supo a gloria después de horas de no probar bocado y pronto las conversaciones no se hicieron esperar, amenizadas por la música que Fred había llevado para la ocasión.
-¿Cuál será la meta de este año, Rosie?- preguntó James con interés. Todos la miraron expectantes.
Era una tradición en la familia que el cumpleañero se pusiera un propósito para ese nuevo año de su vida. El anterior que Rose se había propuesto había sido trabajar en Editoriales Greengrass como editoria. Ya trabajaba allí, pero aún su sueño no se cumplía del todo.
-Ser editora- dijo sin pensárselo mucho.
Toda la familia hizo el barullo habitual y brindaron por ella, cerrando el propósito que Rose se había hecho frente a ellos.
-Así que… ¿qué tal te fue con tu historia, Rose?- preguntó Dominique, quien, acompañada por Lily, la había acorralado en la cocina unas horas después cuando había ido por más vino.
-¿Qué historia?- preguntó Rose confundida.
-Ya sabes… la de la chica gruñona y el jefe simpático…
Rose se sonrojó a más no poder. Esperaba que no se hubieran dado cuenta de la coincidencia entre la historia que les había contado y el jefe simpático que casualmente estaba en ese momento en la sala charlando con James y Anabeth.
-Decidí dejarla, no tengo mucho tiempo de escribir últimamente- mintió Rose descaradamente, terminando de servirse el vino. Iba a intentar escabullirse a la sala nuevamente, pero el sonido de su celular en el bolsillo la privó de su cometido.
Se llevó una gran sorpresa al ver que era Lorcan quien la llamaba.
-¿Hola?- preguntó dudosa, como creyendo que era una broma.
-Hola, Rose- pero al oír su siempre amable voz, le quedó claro que sí era él, pero ¿qué hacía llamándola? Él nunca lo hacía…- Feliz cumpleaños- sí, quizás fuera porque era su cumpleaños y ella estaba siendo paranoica desde que la había besado en la mejilla ¡pero no podía evitarlo!
-Gracias- dijo Rose algo ruborizada, alejándose de Dominique y Lily, que hacían intentos por escuchar la conversación.
-Lamento no haberte felicitado antes, Sam me dijo que no mencionara nada por eso de tu fiesta sorpresa.
Rose no pudo evitar reír.
-Descuida, ni siquiera yo me acordaba de mi cumpleaños. Es una lástima que no pudieras acompañarnos.
-Tengo pensado compensártelo- le aseguró él, pero no dio más detalles, dejando a Rose más confundida que antes-. Escucha, debo irme, mi avión ya va a despegar.
-Claro… que tengas un buen viaje.
-Ahora lo tendré. Gracias, Rose.
Y tras un quedo adiós, Rose colgó el teléfono, sintiendo que no había estado más confundida en su vida. Lorcan la confundía en maneras que no había esperado nunca.
Dominique y Lily seguían allí. Para evitarse las preguntas incómodas, Rose se dirigió a la sala junto a Albus, quien estaba enfrascado en una apasionante conversación con Julieta de lo que parecían ser sus clases de arte.
Como sentía que interrumpiría cualquier conversación que mantenían el resto de sus primos, quienes ya comenzaban a llevarse bien con sus amigos, decidió buscar a Scorpius, pero no lo veía por ningún lado. En su camino hacia la puerta, pudo distinguir a Joe persiguiendo a su prima Molly ante la diversión de los demás. Se sorprendía por que sus primos no lo amenazaran o algo. Parecía que ya lo conocían. Parecía que ya conocían incluso a Scorpius.
¿Dónde estaba?
Ni siquiera sabía por qué lo buscaba.
Necesitaba aire fresco, algo que comenzaba a echar en falta por la cantidad de gente reunida en un lugar tan pequeño.
Al abrir la puerta principal lo vio. Scorpius estaba sentado en las escaleras de la entrada recargado en la baranda, observando el techo atentamente. Sin decir nada, Rose se sentó a su lado y lo imitó. Era realmente una noche muy bella, salpicada de estrellas, pero no había rastro de la luna por ningún lado.
-¿Qué haces aquí afuera?- quiso saber Rose.
-Nada en particular, creo que sólo quería aire fresco ¿y tú?
-Te buscaba.
-¿Para qué?
Rose se sorprendió al no saber qué contestar.
-No lo sé- confesó.
Scorpius le dedicó una sonrisa para después seguir observando el cielo.
-Gracias por ayudar a Albus con esto- dijo Rose con una sonrisa sincera, aunque su vista estaba dirigida al cielo.
-No fue nada, me alegra que te gustara la sorpresa. Scamander estaba invitado, pero dijo que no podía venir…
-Sí, me llamó hace unos minutos- comentó Rose sonrojada.
¿Qué rayos era lo que le sucedía con Lorcan últimamente? Quizás sólo seguía vuelta loca por el incidente de la semana anterior, lo que la frustraba, pues después de todo no había sido la gran cosa. No es como si la hubiera besado en los labios o algo así… se estremeció de sólo pensarlo y cerró los ojos fuertemente, sacudiendo la cabeza para quitarse esa imagen de la mente.
-¿Todo bien?- preguntó Scorpius algo divertido, quizás por verla hacer ese gesto.
Rose abrió los ojos y se encontró con los de Scorpius, siempre tan cálidos…
-¿Tú besas a tus amigas?- preguntó Rose de repente.
Scorpius se puso completamente rojo y desvió la mirada, nervioso.
-¿Qué?
-Pregunté si besas a tus… ¡No! ¡No quise decirlo así!- exclamó, dándose cuenta de que sus palabras podían malinterpretarse- Sólo quiero saber si es normal que los amigos se besen.
Scorpius rió, contagiándola al fin. Besar a Scorpius… eso sí ya sería rayar en lo ridículo, pensó Rose.
-No, no las beso- contestó Scorpius cuando al fin paró de reír.
-¿Ni en la mejilla?- siguió Rose, consternada.
-Pues sólo como saludo o despedida- Scorpius se encogió de hombros-. La mayoría tienen novio o están casadas, así que no me arriesgaría a que me dejaran el ojo morado…
-¿Y si son solteras?
-No acostumbro a ir besando a la gente así nada más, Rose- rió Scorpius-, pero es diferente con cada amiga, depende de cómo nos llevemos.
Rose asintió, comprendiendo su punto. Suspiró ¿Acaso Lorcan la veía como la clase de amiga a la que podía besar cuando quisiera?
Sólo fue un beso en la mejilla, se obligó a recordar.
-¿De casualidad esto tiene que ver con Scamander?- preguntó Scorpius unos minutos después, en los que Rose se hundió más en su confusión.
-¿Por qué piensas eso?- se sobresaltó Rose nerviosa.
-Pues estás así desde la semana pasada, cuando me dijiste que habías estado toda la tarde con él.
-Detesto que tengas tan buena memoria- dijo Rose entornando los ojos, haciendo reír a Scorpius.
-Entonces sí tiene que ver con él.
Rose frunció la nariz y dijo:
-No entiendo a las personas, mucho menos a los chicos ¡Me besó en la mejilla! Nunca había hecho eso… ¿qué crees tú que signifique?
Scorpius la miró con los ojos bien abiertos.
-¿No se te ha ocurrido que quizás… no sé… tal vez… le gustes?
Rose lo miró un segundo y después soltó una carcajada.
-No lo creo- dijo limpiándose una lágrima de risa-. Mi hipótesis más loca era que creía que yo me estaba muriendo de alguna enfermedad terminal, pero lo que dijiste…
-¿Por qué no?- insistió Scorpius- Eres una mujer hermosa, cualquiera puede darse cuenta de eso. Eres su amiga, supongo que a estas alturas te conoce ¿Qué tendría de malo que le gustaras?
Rose se quedó callada un momento, analizando la situación. Su corazón latía con violencia y eso no le ocurría muy seguido. Si en verdad le gustaba a Lorcan ¿por qué no se lo había dicho y ya? Seguramente Scorpius estaba exagerando…
Lo mejor sería cambiar de tema. No quería ni imaginar lo que sucedería si sus palabras eran ciertas.
-Logré sonreír toda la semana- comentó Rose.
Scorpius se limpió una lágrima imaginaria y dijo con una fingida voz llorosa:
-Esa es mi chica.
Rose lo golpeó suavemente en el hombro y rió junto con él.
-¿Algún reto más para mí esta semana, señor Malfoy?
Scorpius la miró fijamente y dijo:
-Creo que es demasiado pronto para pedirte que no te preocupes y que te relajes un poco- Rose asintió, dándole la razón-, así que ¿qué te parece si trabajamos con la amabilidad?
Rose asintió, algo resignada. No había practicado el ser amable como debía de ser, por lo que sentía que se lo debía.
Todo por el bien común.
Ambos dirigieron su vista de nuevo al cielo. Rose se sentía en paz en ese sitio, como si sus problemas se disolvieran con tan sólo observar las estrellas que los bañaban con su luz en ese momento.
Comenzaba a hacer frío, por lo que Rose supuso que ya era tarde, pero no quería marcharse de allí. La compañía de Scorpius era agradable, pero por alguna extraña razón también la hacía sentir algo nerviosa.
Se sorprendió al sentir algo cálido sobre sus hombros y espalda.
Scorpius le había puesto encima su chaqueta y la veía divertido por su reacción.
-Hace frío- fue su única respuesta ante la muda interrogante de Rose, quien sólo negó con la cabeza con una sonrisa que no sabía de dónde había salido.
El tiempo siguió transcurriendo, y Rose cada vez estaba más reacia a marcharse. Adentro de la casa se escuchaba el barullo habitual de su familia, por lo que supo que no la estaban extrañando, así que ¿por qué no quedarse allí toda la noche… o toda la vida?
Súbitamente, sintió un cálido contacto con su mejilla, casi como…
…un beso.
Abrió lo ojos, sorprendida y sonrojada.
Giró la cabeza para ver a Scorpius, quien ya la había abrazado por los hombros, dirigirle una sonrisa simpática.
Curiosamente, no tuvo que preguntarse el significado de ese beso. Simplemente se había sentido bien y ya… debía dejar de preguntarse tantas cosas de una buena vez.
Y así, embriagada por la colonia suave de Scorpius, con la cabeza recostada en su hombro, siguió observando las estrellas, deseando que esa noche, llena de paz y felicidad, no terminara nunca.
Feliz viernes!
¿Qué tal les fue en la semana? La mía estuvo de locura haha pero sobreviví =D
¿Qué les pareció el capítulo? Sé que parece más un Lorcan/Rose, pero ya verán cómo todo se va acomodando, que aún falta muuuucho para que termine esto xD
¿Adelanto? Mmm no quiero arruinarles lo que viene haha pero si me insisten mucho quizás y les dé alguna pista muajaja
¡Que tengan una hermosa semana!
Besos!
