Toda la historia peretenece a la increíble Jennifer L. Armentrout. Nombres de los personajes a la maravillosa Sthepenie Meyer.
Benjamín estaba esperándonos el lunes por la mañana cuando nos detuvimos en el estacionamiento de la escuela. Estaba apoyado contra un auto unos espacios más adelante, y en el momento en que nos vio, se apartó del coche y trotó mientras caminábamos.
Gruñí. "No es lo que quiero ver tan pronto como llegue a la escuela."
"Estoy de acuerdo." Ella envolvió su mano alrededor de la mía. "Sólo recuerda que estamos en público."
"No es divertido."
Benjamín desaceleró mientras nos alcanzaba. "Tenemos que hablar."
Seguí caminando. "Hablar contigo es la última cosa que quiero hacer."
"Puedo entenderlo." Nos alcanzó. "Pero de verdad no sabía nada de los escudos de ónix en las puertas. No tenía ni idea."
"Te creo."
El paso de Benjamín falló. "Me golpeaste."
"Esto fue porque quiso", explicó Bella, y le guiñé un ojo. "Mira, no confío en ti", continuó, "pero tal vez no sabías de los escudos. Eso no cambia el hecho de que no seremos capaces de entrar."
Metiendo las manos en sus bolsillos, se detuvo frente a nosotros. "Hablé con Seth anoche. No sabía sobre los escudos tampoco. Está dispuesto a hacerlo de nuevo—acabar con las cámaras y esas cosas."
Eso era bueno de escuchar, porque necesitábamos volver allí, pero en realidad no nos ayudaba. Miré alrededor. Estábamos pegados a la valla que circunda la pista y no había nadie más a nuestro alrededor, pero mantuve mi voz baja. "¿Y qué bien nos hace eso? No podemos pasar más allá de esas puertas."
"O si cada puerta está configurada de esa manera", añadió Bella.
"Bueno, estaba pensando en eso", dijo Benjamín, pasando de un pie a otro.
"Cuando estaba con Daedalus, solían exponernos a esta piedra cada día.
Nuestros tenedores y cubiertos estaban revestidos con ella. Muchas cosas lo estaban, casi todo con lo que entrábamos en contacto. Ardía como el infierno santo al tacto, pero no teníamos ninguna otra opción. He caminado a través de las puertas antes y recientemente. No pasó nada."
Solté una risa seca mientras miraba a la distancia. "¿Y hasta ahora pensaste que era una buena cosa contarnos?"
"No sabía lo que era. Ninguno de nosotros lo hacía", dijo. "No pensé mucho en ello."
Una parte de mí no sabía qué creer, pero no tomaba un salto de lógica pensar que a lo mejor Daedalus había acondicionado a Benjamín.
Exponiéndolo a él y a otros varias veces al ónix, en dosis, para construir tolerancia. ¿Pero por qué? ¿Por qué querían que él fuera capaz de pasar a través de ónix, un arma que podría ser utilizada para mantenerlos bajo control?
"No puedes decirme que nunca supiste sobre el ónix y lo que podía hacer", Bella desafió.
"No sabía que puede incapacitarnos."
Bella apretó sus labios en una fina línea. "Sabes, hay tanto que tenemos que creerte. Que realmente estás trabajando contra Daedalus y no para ellos. Que Rose y Amun están donde estás diciendo que están, y ahora, que no sabías realmente sobre el ónix."
Sus hombros se tensaron. "Sé lo que parece."
"No creo que lo hagas." Dejando ir la mano de Bella, me apoyé en la valla. "No tenemos ninguna razón para confiar en ti."
"Y nos has chantajeado para ayudarte", añadió Bella.
Benjamín exhaló ruidosamente. "De acuerdo. No tengo un historial brillante, pero no quiero nada más que alejar a mi amigo de ellos. Es por eso que estoy aquí."
"¿Y por qué estás aquí en este mismo instante?" Mi paciencia casi había desaparecido.
"Creo que podemos pasar a través del ónix", dijo, tirando las manos de sus bolsillos y manteniéndolas frente a él. "Ahora, escúchame. Esto sonar loco."
"Oh, genial", murmuré.
"Creo que tenemos que desarrollar una tolerancia. Si eso era lo que estaba haciendo Daedalus, entonces tiene sentido. Los híbridos tienen que entrar y salir de esas puertas. Si nos exponemos a ello—"
"¿Estás loco?" Mientras estrechaba la parte de atrás de mi cuello, me sentí como si hubiera estado haciendo esa pregunta mucho últimamente.
"¿Quieres que nos expongamos al ónix?"
"¿Ves alguna otra opción?" Respondió.
"¿Podemos hacer esto más tarde?" Preguntó Bella, mirándome. "Vamos a llegar tarde."
"Seguro." Me miró de soslayo. "¿Después de la escuela?"
"Tal vez", respondió. "Hablaremos más tarde."
No parecía muy feliz con esa respuesta, pero dio marcha atrás, dejándonos junto a la valla. Bella sacudió la cabeza mientras me enfrentaba.
"¿Exponernos al ónix?"
Resoplé. "Está loco."
"¿Crees que funcionaría?"
"¿No estarás…?" Mi voz se apagó. Mierda. Ella estaba seriamente considerando esto.
"No lo sé." Cambió su mochila al otro hombro mientras comenzábamos a caminar hacia la escuela. "Realmente no lo sé. No podemos renunciar ¿pero qué otras opciones tenemos?"
"Ni siquiera sabemos si va a funcionar."
"Pero si Benjamín realmente tiene una especie de inmunidad a ello, entonces podemos probarlo en él."
Huh. Sonreí. "Me gusta el sonido de eso."
Bella rió. "¿Por qué no me sorprende? Pero en serio, si tiene una tolerancia a él, ¿entonces seremos capaces de tenerlo nosotros? Es algo. Sólo tendríamos que encontrar la manera de conseguir un poco." Cuando no respondí, preguntó, "¿Qué?"
Entrecerré mis ojos mientras el sol se liberaba de las nubes. "Creo que tengo la parte del ónix cubierta."
"¿Qué quieres decir?" Se detuvo a pesar de que la campana sonó.
"Después de que Jason te atrapara y un par de días después de que Emmett volviera, regresé al almacén y quité la mayor parte del ónix del exterior."
Su mandíbula cayó al suelo. "¿Qué?"
"Sí, no sé por qué lo hice. Algo así como una gran joda al establecimiento." Me reí, algo desconcertado. "Imagina sus caras cuando volvieron y vieron que todo se había ido."
Bella se quedó sin habla.
Pellizqué su nariz.
Golpeó mi mano. "Estás loco. ¡Pudiste haberte quedado atrapado!"
"Pero no lo hice."
Me golpeó en el brazo, esta vez más fuerte. "Estás loco."
"Pero amas mi locura." Me incliné hacia abajo, besando la comisura de sus labios. "Vamos, llegamos tarde. La última cosa que necesitamos es una detención."
Resopló. "Sí, como si ese fuera el mayor de nuestros problemas."
No me sorprendió el enterarme de que Benjamín había llegado a Emmett en algún momento durante el día y le había dicho sobre toda la idea de exponernos al ónix, y por supuesto, Emmett estaba de acuerdo con esa mierda.
No podía culparlo por engancharse a la idea, sin embargo, porque le estaba dando algo para trabajar. Le estaba devolviendo la esperanza. Lo entendía. Aun así no me hacía feliz que Benjamín hubiera ido con él. No quería a ese idiota en cualquier lugar cerca de mi hermano. O cualquier persona en general.
Cuando le dije a Bella sobre ello de camino a casa después de la escuela, se veía tan encantada como yo. Benjamín había logrado asegurarse de que habláramos sobre el ónix esa noche.
Bella suspiró. "Ahí van mis planes de comentarios y lectura."
"¿No debería ser la lectura y después los comentarios?" Corregí con una sonrisa.
"Lo que sea", murmuró.
Salí a la carretera mientras mi sonrisa se desvanecía. "¿Por qué no puedes hacer eso?"
"Si Benjamín quiere hablar esta noche, entonces eso va a tomar todo mi tiempo."
Escuchando el puchero en su voz, la miré. "No necesitas estar allí, gatita. Podemos hablar con él sin ti."
"Sí, claro." Rio. "Hay una buena probabilidad de que alguien mate a Benjamín sin mí allí."
"¿Y realmente te molestaría eso?"
Arrugó su rostro. "Bueno…"
Reí.
"Y el hecho es de que a su muerte prematura, hay una carta dirigida a Victoria Husher. Así que como que lo necesitamos vivo."
"Cierto." Manteniendo una mano en el volante, me acerqué y tomé un mechón de su cabello. "Pero podemos hacerlo breve. Tendrás un lunes por la noche normal, lleno de cosas normales y sin mierda extraterrestre."
Apartando la mirada, se mordió el labio inferior mientras apretaba sus dedos. "Eso es realmente egoísta de mi parte."
"¿Qué?" Tiré de su cabello con suavidad, sin gustarme el sonido de eso en absoluto. "No es egoísta, gatita. Tu vida entera no puede girar en torno a esta basura. No lo hará."
Enderezando sus dedos, sonrió. "Suenas tan decidido."
"Y sabes lo que pasa cuando decido algo."
"Consigues lo que quieres." rio cuando levanté mis cejas. "¿Pero qué hay de ti? Tu vida no puede girar en torno a esta basura."
Retiré mi mano, dejándola caer a mi muslo. "Nací con esto. Estoy acostumbrado, y además, es todo sobre la administración del tiempo. Digo, como la administración del tiempo anoche. Hicimos la cosa de nuestra misión.."
"Y fracasamos."
"Está eso, ¿pero el resto de la noche?" Viéndola en mi mente, como había estado la noche anterior, debajo de mí, era realmente distractor cuando conducía. "Tuvimos lo malo—lo anormal. Y luego tuvimos lo bueno— lo normal. Por supuesto, lo bueno fue interrumpido por lo malo, pero hubo administración de tiempo ahí."
Estiró las piernas. "Haces que suene fácil."
"Es fácil, Bella. Sólo necesitas saber cuándo trazar la línea, cuándo has tenido suficiente." Disminuyendo la velocidad, di vuelta a la carretera que conducía a nuestras casas.
"Y si has tenido suficiente por hoy, lo has tenido. Nada de sentirte culpable o preocuparte."
No hubo respuesta mientras avanzábamos al camino de entrada.
Apagando el motor, la miré. "Y nadie matará a Bob."
Rio suavemente mientras se desabrochaba el cinturón de seguridad.
"Benjamín. Su nombre es Benjamín."
Divertido, le sonreí. "Él es como sea que decida llamarlo."
"Eres terrible." Se estiró y me besó, pero cuando se apartó, yo no había terminado. La alcancé, pero ella me esquivó y salió de la camioneta. "Y, por cierto, no he tenido suficiente hoy. Sólo necesitaba una patada en los pantalones. Pero necesito estar en casa a las siete."
Estuve fuera del coche y junto a ella antes de que cerrara la puerta.
"¿No has tenido suficiente?"
Sus mejillas se encendieron mientras me miraba. "No, no lo suficiente."
"Bien." Con mis manos en sus caderas, la tiré hacia mí. "Eso es lo que me gusta escuchar."
Bella subió a la punta de los dedos de sus pies y deslizó sus manos por mi pecho. La encontré a medio camino. Nuestros labios se tocaron. Nuestros corazones latieron en sincronía.
La puerta principal de mi casa se abrió y Emmett gritó: "¡Hey! Creo que Alice incendió el microondas. De nuevo. Y he intentado hacer estallar un poco de palomitas con mis manos y como que algo salió mal. Como muy, muy mal."
Presioné mi frente contra la de ella y gruñí. "Maldita sea."
Bella rió. "Administración de tiempo, ¿cierto?"
"Administración de tiempo", murmuré.
