14º
Niño sicario
Era el primero de noviembre del 2012. Asumí este día como la fecha de defunción de mí madre y, siempre acudía a los cementerios en las primeras horas para llevarle una flor y, para que nadie me descubriera. El peso de los años convirtieron al novato en experto como me decía Knicks. Incluso a veces yo me adelantaba. Me echaba a dormir a las afueras pues que no tenía oficio en mí espera, recobraba el sueño. Casi nunca tenía sueño en esos días. Ese día fue uno de esos. A mí suerte el cuidador (así porque no le encuentro otro nombre), ya me conocía y me saludaba gentilmente. Había cambiado mucho en esos años. No solo la ropa sino totalmente. Esta vez traía conmigo un tulipán amarillo. Siempre le daba una flor nueva cada año. Me encontraba apoyado en las columnas cuando abrieron las puertas. Me balanceé hacia adelante y me quité la capucha de encima como un respeto a los muertos y, saludé con una sonrisa de medio lado al cuidador. De esas que me marcaban un hoyuelo en la mejilla. Mis pisadas se hicieron huecas en el andar. Mi madre estaba sepultada en un lugar recóndito, tras dos lápidas al frente. Me postré y puse la flor. El epitafio estaba muy sucio como para leer, desde hace un tiempo he estado ahorrando un poco de dinero para mantenerla limpia.
-¿Qué cree, mí señora? En diez años tengo a más de cien nombres escritos en mí cuenta, aunque siéndole franco ni idea, sólo sé que en diez años pasaron muchas cosas; sé que usted quería que le diera un nombre al libro o como los puretes sofisticados dicen: Ganar un título... Sin embargo, hay sueños que no pueden ser ni tormentas de las que no se puede soportar; sé que usted quería que fuera buen ciudadano pero no soy buen muchacho –Suspiré- No soy el niño que usted cree –Desenfundé el arma que me acompañaba a cada segundo del día- Esta arma se robó mí infancia en un momento…–Me mordí el interior de mí mejilla, conteniendo las lágrimas que querían salir de mí; no puede ser eso posible, soy mancho y mancho que se respeta no llora-: Se llevó los sueños donde yo soñaba en que el amor nunca moría y Dios era todo misericordioso, empero en la noche también vienen las pesadillas... Con sus voces como truenos destrozan la esperanza y convirtieron mis sueños en vergüenza –Sin poder soportarlo, una lágrima de hombre me traicionó; escapándose y rodando por mí mejilla- Tengo ojeras a causa de las noches en desvelo de los muertos que se me aparecen en mis sueños –Sollocé- Ahora no puedo abrir los ojos, ahora solo puedo vivir en la oscuridad, ahora puedo soñar vanamente que el sol pueda encontrarme algún día para llenar mis ideas de fantasías inalcanzables... No tiene ni idea de lo mucho que la necesito aquí conmigo o a alguien –Rompí a llanto- Soñaba que mí vida iba a ser diferente a este infierno, pero también esta arma… Esta vida... Asesinó el sueño que soñé.
Apreté la mandíbula, tirándome a abrazar a la lápida como si me estuviera acurrucando junto al pecho de mí madre. No la recordaba, la última vez que la vi fue hace mucho. Me sentí como basura. Fue cuando oí una voz a lo lejos. ¿Qué era eso? Me levanté curioso. Y fui en su búsqueda. La voz era de una muchacha de mí misma edad aparentemente. Frente a una lápida muy bien mantenida con centenares de flores y ofrendas. Hasta a mí me daba envidia por lo que pasaba el muerto. Por cómo iba vestida la niña riquita podría perjurar y jurar que era una niña fresa. Pero eso era lo de menos. Estaba re bien bonita... El pelo era castaño claro, ojos claros pronunciados, nariz perfilada, piel crema, labios carnosos…
-Y se fue así sin más, pa –Dijo indignadamente con el tonito que usaban las niñas riquitas- Cruzó por la puerta dejándome con la palabra al aire y volvió solo para hacer sus maletas, o sea, ¡Qué maleducado! Jack podrá tener la mayoría de edad pero se comporta igual que un niño... Tiempos como estos son... Oh, disculpa... -¡ME VIO! ¡¿Pero cómo?! Si yo estaba tan perfectamente escondido, me di cuenta que había caminado a zancadas hasta ella- ¿Se te perdió algo? Esta conversación es privada... -¿Qué debía hacer? ¿Le contesto o huyo?
-Lolo siento –Tartamudeé- Es que escuché unas voces y creí que me hablaba a mí.
-Me sorprende ver a alguien de mi edad a esta hora en un lugar como este –Sonrió ella, y para colmo su sonrisa es angelical si es que los ángeles sonríen. Le devolví la sonrisa, nos echamos a reír, "era química a primera vista"- En realidad estaba hablando con mí papá.
-¿Su padre? –Asintió con la cabeza. Señaló la tumba. Me acerqué para leer. Ahí decía:
Jackson W. Spicer
1951 – 2006
-Lo siento mucho, señorita.
-Oh un caballero, algo que no se ve todos los días –Respondió ella- Lamentablemente nos hemos conocido en circunstancias poco agradables –Me extendió la mano- Soy Megan –Lo dudé al principio, pero su sonrisa me estimuló a confiar en ella y le di mí mano. ¿Había algo de malo si decía mí verdadero nombre? ¿Lo relacionaría con el de los periódicos? Ya daba igual porque como un bobalicón le respondí al instante.
-Omi.
Celosamente cogí mis guantes de cuero negro con puntas metálicas en los nudillos, enfundé mis manos. Tomé mis 2 cinturones de la suerte (porque esos mismos los llevaba yo puesto cuando me enfrenté a situaciones inescapables) tenían grandes hebillas que constantemente resonaban, los arreglé de forma cuidadosa para que quedaran cruzados y metí lo necesario. Como no tenía más ropa me conformé con la que todos los días llevaba puesta. Solo añadí al conjunto una máscara para encubrir mí rostro y evitar que alguien me descubriera. Era un alter-ego asesino. Para el final me guardaba seleccionar las armas que me acompañarían. Y podría haber optado por la que me dio el jefe, empero quise escoger mí pistola siempre fiel. Anoche la cargué con ocho balas. Estaba atardeciendo cuando por fin despegué mí vista. La guardé atrás, fácil de esconder, fácil de sacar. Oí un silbido. Era mí celular que temblaba sobre la mesa. Atendí la llamada. Era Knicks para darme la señal. Ayer formulamos un plan para sacarle el dinero completo al jefe. Culminaríamos con el trabajo.
-No te preocupes Knicks, aquí ya está empezando a oler a formol –Le dije. Bajé. Esperé la primera camioneta que me pasara por el frente. La divisé. Era una camioneta que transporta cajas de frutas y verduras. Me quité rápidamente mí máscara, intenté aparentar ser un chico de bien. Pedí un aventón, parándome al frente de su camino. Obligándolos a detenerse. Me acerqué a explicarles que necesitaba que me llevaran hasta arriba pos tenía un compromiso muy importante. Se negaron a mí petición. Uno con toda la pena del mundo. Y el otro me trató como un indigente. Así que tuve que usar otros métodos. Para cuando les mostré mí arma cambiaron de actitud repentinamente. Cediéndome hasta el asiento del conductor pero como no sé conducir me quedé en el del copiloto para guiarlos hasta mí destino. Me di cuenta de la cuadrilla de soldados que Mr. Bailey puso cuidando cada esquina de por aquí. Raimundo prometió que no me atacarían, pero no le creí. Reconocí mis demás compañeros escondidos para la ocasión. Pero esta un interés personal así que me quería hacerlo yo solo.
Apenas nos estacionamos en frente la estación me bajé pateando la puerta y de un salto. Me acerqué rectando, bajé las escaleras del metro rápidamente y, me resguardé tras un muro y asomé mí cabeza para ver si había alguien. "El área despejada", suspiro. El vibrador del celular se activa. Sin preguntarle de quién era les dije que era seguro avanzar. Lo guardé. Y seguí avanzando. Según la nota que había leído se escondían en una gruta tras el ducto del metro. Rápidamente salté al ducto del metro y corrí por el túnel, encontré la abertura que me llevaría hasta el campamento enemigo. Me escondí tras una camioneta. Había varias de éstas en una hilera. Al parecer toda su gente se había reunido en un círculo para discutir sobre un supuesto plan de revolución. No obstante, mí objetivo se concentraban en dos hombres: PandaBubba y Chase Young, a los que ninguno de los dos estaba entremezclado en la multitud solo uno me pareció familiar y era El Rojo. Me encaramé en la camioneta y me subí a la parte posterior donde almacenaban las cajas.
Estas me recordaron mucho a las que Knicks y yo traíamos a Mr. Bailey, ¿Pero qué hacen aquí? Pues este no era el momento de hacerme ese tipo de pregunta. Me escondí tras la caja en espera de que no me viera. Me di cuenta de una de las casas salían precisamente PandaBubba y... Chase. Estaban hablando sobre algo, pero estaba demasiado lejos para leerle los labios. Lo que sí pude distinguir es que los ojos de ambos coincidían con un niño solitario que jugaba con unos cubos. Trató de metérselos a la boca. Con la pinta que tenía podría perjurar que tenía cierto retraso mental. Algo me cegó la vista. Eran las señales que me daba Knicks desde la esquina con su arma. El brillo ante la lámpara opaca... Era el momento. Empuñé mí arma, apuntándola hacia él. Me mordí el labio. Mí mano temblaba. Diosito que las fuerzas no me fallen ahora. Tiré del gatillo. La bala se estrelló del impacto contra el hombro de PandaBubba, éste se quedó en el suelo tendido. Todas las miradas se enfocaron en mí escondite. Una bala cera se produjo cuando los revolucionarios y mis compañeros sacaron afuera sus armas y, comenzaron a dispararse entre ellos mismos.
-¡Nos han descubierto!
-Todo el mundo sígame.
-¡Chase, haz lo que te dije!
Me bajé rápidamente, saltando. Me pegué de la camioneta. Me moví hacia la derecha con cuidado. Debajo de la camioneta pude distinguir unos pies. Pegué pecho a tierra, me deslicé hacia el otro extremo. La persona que estaba ahí ya no estaba. Se desplazó a mí encuentro, pero fui más rápido. Seguramente esperaba al otro lado. Nos encontramos al frente unísono pero yo disparé primero. Se desmoronó malherido frente a mis pies. Chase y PandaBubba ya se habían esfumado. Fue cuando percibí a un hombre llevarse a PandaBubba moribundo, arrastrándolo. El Rojo se movía junto a la masa de gente hacia unos túneles huyendo a un lugar más seguro, cargando en los hombros al niño de retraso mental. Mirada Sombría no estaba con él. Decidí seguir a PandaBubba. No fueron muy lejos para cuando llegué a una casa tras subir por unas escaleras metálicas. Seguían en el recibidor. Apunté al pecho del hombre y lo tumbé de una ahora solo quedaba el pez gordo. Repentinamente comencé a titubear. PandaBubba se rió, pero inmediatamente se calló cuando sintió el dolor.
-Siempre lo supe Omi... Esa pistola te sentaba bien, ¿Qué esperas? Dispárame de una vez, solo quiero que sepas que ahora me doy cuenta de lo que he hecho... Omi, espero que tú puedas perdonarme algún día porque yo no pude perdonarme a mí mismo.
-No le creo nada.
-...Omi, a mí me dejaron salir no porque cumplí mis años de condena sino por libertad condicional, en aquellos días contraje una enfermedad que acabaría con mí vida en cuestión de años y, ellos me dejaron libre porque sabían que la muerte se ocuparía de mí y aquí he desperdiciado mí tiempo en ayuda de otros...
-¿Por qué he de demostrar compasión cuando usted no la tuvo? No señor, usted muere hoy.
Dicen que la vida es el infierno de uno, matar a alguien es como un favor rápido y doloroso. Tragué saliva porque los recuerdos comenzaron a atosigar mi mente. Desconectándome.
-¿Qué pasa Omi? ¿No me puede matar? –Respiré profundamente y... La bala compenetró en su cabeza, matándolo al instante. Gimoteé. Caí hincado. He vengado la muerte de mucha gente como la madre superiora y los niños del orfanato. Había hecho justicia. Pero no me sentía bien ni peor ni menor conmigo mismo. Pero iba a ponerse feo cuando oí los soldados impuestos por el Ministerio de Defensa invadirnos...
Me ofrecí en acompañar a la señorita hasta la salida. Estuvimos conociéndonos un poco mejor. Le hice saber que me parecía desconcertante que una chica como ella estuviera en un lugar como este. Se rió y me explicó que cada día veinticinco de cada mes venía visitar a su padre, se autocorrigió. En realidad era su tío, pero fue como un padre para ella. Me contó que aunque no estuviera en cuerpo presente ahí… Podía sentir su voz e imaginarse cómo le contestaría. La palabra sentir se me hizo extraña. Me dio un codazo amistoso para preguntarme a quien le había venido a llorar.
-A mí madre.
-¿Y tú mamá qué?
-Yo... No la conocí, me envió a un orfanato porque no podía mantenerme.
-Lo siento –Susurró, su bella sonrisa se esfumó de su cara.
-No te disculpes; no es tú culpa, es la realidad –Suspiré. Llegamos a las afueras. Vino un silencio incómodo en que nuestras miradas se cruzaron. Era el momento de decir adiós. Y ninguno de los dos quería decir o pensar en esa palabra.
-¿En qué "uni" estudias?... –Rompió el aire quieto. Yo ni me había dado cuenta cuando lo dijo.
-Eh... Me guío por la política de estudiar en casa –Mentí. Uf, qué alivio. Megan asintió.
-Yo estudio en la central, ¿Sabes cuál es? Quizá algún día podemos encontrarnos allá.
¿La Central? Ah claro. Knicks y yo fuimos allá para echarles un ojo a las chicas. Ahí solo iban los niños riquitos. Enseguida propuse llamarla. Megan asintió gustosa con la idea. Ambos sacamos nuestros móviles y nos lo intercambiamos mientras registrábamos nuestro número para luego devolvérnoslo. Seguro preguntarán de dónde saqué mí cel. En realidad es robado. Pero... Ustedes saben eso, yo sé eso. Pero ella no sabe eso. Así que "chitón". Y luego nos despedimos al mismo tiempo. Nos reímos nerviosos. Caminando hacia atrás y a un ritmo lento hasta perdernos en la esquina. Cuando me reubiqué con mis amigos de la pandilla. Nos saludamos amistosamente. Golpeando nuestros nudillos y luego chocamos el brazo. Knicks y los otros notaron mi comportamiento distinto y porque normalmente venía con humor de perros. Hoy tenía una sonrisa de oreja a oreja. Al principio rehuí de sus acusaciones. Pero Knicks me conocía muy bien, tenía la facultad de leer mis pensamientos.
-Ya basta Ovni, no te nos hagas; suelta la sopa y dinos que jeva se te cruzó para que te pusieras medio mongólico.
-¡Ya anda mano, cuéntanos! –Me mordí el labio. Decidí serles franco.
-Bueno, bueno, hoy conocí a una chica –Todos intercambiaron miradas pícaras, me dieron un codazo amistoso- Era una riquita, pero bastante simpática… Y re bien bonita: Tiene un cabello sedoso castaño, unos ojos que brillan y su sonrisa –Suspiré; mis amigos soltaron unos ruiditos como si fueran unos sapos que eructaban a los cuatro vientos- Total, me le presenté y se puso bastante cariñosita conmigo, tanto así que la escolté hasta la salida, intercambiamos números de teléfonos e hicimos fecha para reencontrarnos luego... Pero saben, ¿En qué pensé?
-Qué trocito de pan, mí Omi... ¿No tiene una amiga o una hermanita? ¿O una prima? No soy exigente –Bromeó Jermaine o Knicks- Pero ya dínoslo, ¿Qué? ¿Te la vas a chingar?
-No eso no –Me reí- Es que mañana temprano me voy pa' la universidad donde ella estudia me le voy aparecer y me le voy a poner en frente, le voy a invitar a salir conmigo...
-Wow, wow, wow campeón ¿Pero le gustas?
-No vale, faltaba que te me pusieras bruto de tanto jugar baloncesto con los chamaquitos… Claro que le debo de gustar: Soy atractivo, simpático, dulce, divertido, carismático... En pocas palabras reúno todas las características de un hombre ideal, excepto por el trabajito eso es obvio, ¡Pero es que cuando nos vimos hasta chispas salían! Lo que pasa es que no estabas ahí –De inmediato comenzaron a repartirse una caja de puros, yo agarré uno y luego de prenderlo me lo llevé a la boca; me asfixié y tosí rápido, aún no me acostumbraba a fumar como el resto de mis compañeros- Se lo juro mí Jermaine ella será mía por encima de quién sea –Posteriormente, le entregué un regalito que intercambié luego de vender una que otra baratija del mercado negro. Para que se pusiera contento. Fui a mí guarida.
Al día siguiente me di cuenta que era miércoles. Creo que las universidades están abiertas. Esta vez duré un poquito más de lo normal frente al agua para ver mí reflejo. Aunque claro ya de por sí lucía muy bien y, era prácticamente imposible embellecerme aún más. Quería verme lindo y presentable. Me fui hasta la universidad montado en una buseta. Me bajé en cuánto reconocí a la universidad. Pagué con lanita al chófer y me bajé. El hecho de pensar en que volvería a verla alborotaba mis nervios. Oh Megan...
-¡Mira tú! Quítese del medio, ¡¿No ve que el semáforo está en verde, pendejo?!
-Yo no me llamo pendejo, me llamo "Omi" ¡¿Oyó?! ¡Omi, respete a los peatones señor conductor! Grábeselo –Toqueteé mí sien. Él hizo un gesto de discrepancia. Crucé al otro lado de la cera. Me infiltré con los universitarios. Pude camuflarme bien porque tenían mí misma edad. Me senté en un banco, sobre el espaldar. Nervioso. Me frotaba las manos. Me ponía a patalear. Me mecía. Jadeé. Asomaba mí cabeza esperando que viniera desde una de las escuelas. Y la vi. Bajando de las escaleras con un celular en la mano. Con una blusa rosa. Una chaqueta vintage. Unos jeans. Traía puestos mocasines. Le silbé para captar su atención. Alzó la mirada. Hice unas señas. Ella pareció verme y corrió hasta el banco, se sentó.
-Menuda sorpresa, no esperaba verlo tan rápido.
Me reí nervioso. Me bajé. Empecé a caminar en círculos. Hablando entre dientes boberías. Luego de las cortesías obvias como "¿Qué hay de nuevo?". Con la mirada gacha: "Bueno sip, me pareció que sería un lindo detalle visitarle y pues... Se me ocurrió que tal vez tú y yo... Podríamos irnos a algún sitio divertido y usted sabe...". Megan me irrumpió: Espera Omi, ¿Me estás invitando a salir contigo?
-Eh... Si... Digo ¡Sí! ¡Te estoy invitando a salir! ¿Lo tomas o lo dejas? –Uf, eso fue horrible y no me explico si yo por lo general soy muy bueno en estas cosas. Debió ser un error de la naturaleza inevitable.
-Lo tomo.
-¿En serio? –Megan asintió- ¡Grandioso propongo que vayamos a comer en un encantador restaurante italiano que conocí! –Preferí un lugar digno de ella. ¿Se imaginan si les digo uno de los lugares que frecuentaba? Dios, me hubiera vetado la idea. Megan lo pensó.
-Okey, ¿Paso por ti o vienes por mí?
-Voy por ti.
-¿Te parece bien a las ocho o crees que es muy tarde? Es que estoy tomando clases de diseño, estoy aprendiendo a coser.
-No, es perfecto.
Para mí sorpresa los siguientes segundos fueron pura tranquilidad y los nervios se fueron. Al parecer escogí el intermedio perfecto. Megan soltó un bufido. "¿Qué pasa?", ella hizo un ademán. Miré por encima de mí hombro. Había un coche estacionado muy cerquita de la acera. Había por lo menos como tres robots revoloteando. Mirándonos. Le pregunté cuál era el problema que se traían esos hombres de metal. Y me respondió que eran ideas locas de su primo. Robots como guardaespaldas. Disimuló tomando mí mano. Me sentí el muchacho más feliz del mundo cuando caminábamos como protagonista de película hasta el cafetín de la Facultad de Humanidades y Educación. La acompañé a pedir su ración. Servida en la charola. Nos quedamos a charlar en una mesa de pinic o algo así. Aunque no lo fuera, me sentí como un verdadero universitario. En medio de nuestra charla, ella sacó un cuaderno y escribió en la parte de atrás la dirección de su casa. Nos separamos cuando la campana sonó. Hasta esta noche. En esas horas mí vida transcurrió lenta y agobiante. Le pedí a Knicks una de sus motocicletas prestadas para llevarme a Megan. Aún estoy aprendiendo, pero creo que no lo hago tan horrible. Los nervios me tenían destrozados así que salí un cuarto antes de lo previsto. Como creí. Vivía en una casota enorme. Me quedé a esperarla. Se me cae el mentón al suelo cuando por fin viene. Traía una blusa blanca, un par de botas negras con tacones grandotes, una minifalda y chaqueta negra. La recibí.
-Estás muy linda... –Me rasqué la nuca, nervioso- Y aquí está tu carroza mágica –Señalé la moto avergonzado- Lamento no haber poder traído una limusina de las que te gustan pero es que ni puedo pagar... ¿Megan? ¿Megan dónde está?
-¡Vamos Omi, se nos hace tarde! –Megan ya tenía el casco puesto y esperaba impaciente.
-Creí que a las chicas no les gustaban estas cosas, ya sabes... La velocidad y...
-Me encanta la velocidad, viene de familia –Contestó con una sonrisa. Le devolví el gesto.
Nos montamos juntos. Ella en toda la noche me estuvo abrazando. Oh Dios, que minutos tan gloriosos. Para llegar al restaurant francés... ¡No perdón italiano! Teníamos que pasar por el barrio donde moraba Knicks y su pandilla. Solo espero que no hagan de las suyas en esta noche. Sin embargo, el día de hoy a Knicks se le ocurrió la brillante de idea de montar una fiesta en una de las discotecas para jóvenes que de broma no descalabraba mis oídos. Le comenté a Megan que ese debían ser Knicks y los demás reventando el piso. Me inquirió quienes eran Knicks y los demás. Si eran amigos míos. Creo que ni yo pude haberlo dicho mejor. Megan me pidió el favor de estacionar aquí puesto que se moría por conocer a mis amigos. Ya que tanto insistía, accedí. Nos bajamos y nos unimos. Como era de suponerse. La música a todo volumen, una muchedumbre de gente bailando y haciéndose los locos, comida y bebida regados por doquier. Primero cumplí mi promesa. Presentándoles a mis amigos. Varios estaban en la pista bailando. Knicks prefirió comer y beber hasta reventar. Por supuesto que me reconocieron. Y por mí. Se portaron educadamente con Megan. Una que otra bromita, empero Megan consiguió llevarse muy bien con mis compañeros. Eso me gustó. Justamente comenzó a sonar "I'm Sexy and I Know it". Megan me invitó a la pista.
-¡Vamos Omi, muéstrame todas tus habilidades locas de baile que puedes presumir!
Okey, tiempo de demostrarle a Megan mis dotes de bailarín. No dejo que nadie me gane en este territorio. Soy ágil y flexible. Nuestro baile provocativo era también gracioso. Megan se estaba riendo porque me oía cantarle la canción. Cuántas veces la he escuchado. Ya la he asimilado. El ritmo se aceleró y la canción pasó volando antes de darme cuenta. Nos pusimos alrededor de un círculo y otro fue abriéndose paso a través de los altavoces. Esta canción en particular llevó a la multitud salvaje y, luego un gran círculo abierto en el suelo. Los hombres se pavonea las cosas y parpadeando sus habilidades para impresionar a sus amigas. Debía admitirlo. Megan es también una buena bailarina. Nos detuvimos.
-Tal vez deberíamos parar, estoy mareada.
-Ya paramos, Megan –Reconocí para mis adentros que también esta mareado. Pero no era por el baile.
-Eh sí... Vamos a tomar algo –Sonrió. Nos sentamos en una de las mesas. Pedí una gaseosa para ambos. Dimos nuestro primer sorbo. "Se me congeló el cerebro". Nos echamos a reír cuando al mismo tiempo expresamos la misma opinión. Dejé la gaseosa en la mesa. Apoyé mí mano en mí cabeza para mirarla.
-Esto es mejor que el restaurant italiano –Dijo ella deslizando su mano hasta la mía.
-Sí –Concordé. Pero justamente dos tipejos armados vinieron y echaron a perder mí cita. Disparando el aire. La masa de jóvenes dejó de bailar. Las miradas se enfocaron en los bandidos.
-¡OMI CRUDO, VINIMOS PARA COBRARTE NUESTRAS DEUDAS! ¡Y HOY MISMO NOS PAGAS CON DINERO O CON TU SANGRE!...
Los sonidos de la sirena venían más cerca. Maldita sea. Me llevé las manos a la cabeza, me froté con dureza los ojos. No puede ser. No puede ser. Ese cabrón. Ese maldito cabrón me traicionó de todas formas. Estaba contra la pared. Oí los alaridos de mis compañeros caer uno tras otro. ¿Pero qué hago aquí? Debía ayudarlos. ¡Knicks! Cogí mí pistola tirada en el suelo y salí. Los militares barrieron los suburbios con sus escudos. Llevaban unas máscaras de gas. Las bombas lacrimógenas expandieron un olor acre a cada rincón. Unos cayeron al no soportar el olor. Otros fueron derribados y arremetidos contra el suelo mientras docenas de rifles apuntaban su espalda en espera de cualquier movimiento. Me cubrí la nariz con mí camisa y salí como tigre enfurecido a defenderlos, pero algo se me interpuso.
-¿Qué haces Omi? Eso no es prudente, sabes qué te matarán.
-Chase Young... –Pensé- Tú otra vez, hazte a un lado esto es personal –Lo amenacé con mí pistola. Chase no se vio afectado ante el aura de mí arma.
-Por favor Omi, sabías que esto tendría que pasar algún día... Tú venganza arrastró contigo el fin de tus amigos pero aún tú tienes una oportunidad... Vente conmigo, huyamos de aquí.
-Si me entrego condenaré a todos –Gruñí- Si me voy contigo seré un hombre maldito... No seré como tú, una escoria –Escupí- No abandonaré a mis amigos por salvar mí pellejo.
-Gran valor, pero estúpido... No lograrás nada estar ahí, son matemáticamente hablando 27 hombres armados hasta en los dientes contra un niño inmaduro con una pistola; si te vienes conmigo podrás ayudarlos desde afuera... Raimundo quería que hicieras esto, él planeó todo para deshacerse de tres pájaros de un tiro: PandaBubba, tú y yo; sabías tarde o temprano que él te haría una jugarreta como esta; que esto pasaría; por favor, muestra algo de sentido común.
-¿Por qué el interés en ayudarme abuelo?
-Porque nos parecemos mucho, mí joven Omi –Arqueé una ceja, este hombre trae muchas sorpresas y desaciertos en mí vida- Hay un sinfín de razones complejas que encierra nuestro pasado.
-Tal vez pueda comprender si me explicas –Enfundé mí pistola- Está bien, pero no olvides que el arma la llevo yo por si haces una travesura –Mascullé entre dientes. Seguidamente él me condujo donde El Rojo y el niño de retrato mental se alojaban. Era una de las tantas camionetas. Nos pusimos en marcha cuando El Rojo empujó la palanca. La chatarra daba brincos a cada cinco minutos. Era un túnel oscuro y, su recorrido era serpentino de alguna manera. Estuvimos por horas conduciendo en círculos en aquel oscuro túnel hasta que por fin salimos a la luz. Transitamos por una avenida solitaria hasta que nos detuvimos al frente de una mansión a la que se le notaba por encimita que no había sido tocada en un millón de años. Nos pareció seguro salir porque desde media hora nos oíamos los disparos, los golpes ni llantos ni gritos. El Rojo se volteó.
-A ver, déjame recapitular Chasie –Dijo en un tono maricón- ¿Me podrías explicar por qué tenemos que acarrear a este niño y por qué el calvo?
-El primero punto fue porque PandaBubba me hizo prometer que cuidaría a ese niño hasta que le encontráramos a sus verdaderos padres –Chase sacó de su bolsillo una cadena de oro con un pequeño medallón que podía abrirse- Es un niño muy especial y; el segundo punto no voy abandonar a Omi y ya sabes por qué...
-Es una reliquia muy bonita, me pregunto que significará el símbolo: Un fénix; creo que lo he visto antes.
-No sé, PandaBubba me dijo que cuando era un recién nacido lo llevaba en el tobillo.
-Okey, papi, pero carga a tu responsabilidad –Gruñó El Rojo. Nos quitamos los cinturones de seguridad. Chase se llevó cargando al niño que seguía jugando con sus juguetes. El Rojo y yo íbamos tras él. El Rojo me hizo una seña de "te estoy vigilando". Uf, todavía me cae de a patada mí cuñado. Donde estábamos era un lugar mucho más elegante que la Mansión Spicer. Me recordaba un estereotipo de casa victoriana. Rediseñada con paredes construidas de ladrillos negros y el techo picudo. Con el clásico balcón de Julieta.
Nos hicimos pasar. El Rojo silbó sin poder contenerlo. Yo también pude haberlo hecho. "¿Aquí era dónde vivías? Me gusta porque asusta, ¡Rimó, qué bien!". El suelo de cerámica fina. Un centenar de arquetipos de réplicas de pinturas y esculturas famosas. Pasillos que conducían a numerosas habitaciones espaciosas. Dos escaleras en diferentes sentidos. Este lugar tiene de todo. Incluía una fuente al salir al patio trasero. Creo que era más hermosa que la casa de Megan y la de Tohomiko juntas. Era una ciudadela encantada. Pero lo que más me daba pavor es que en la sala había una chimenea con un sofá de cuero rojo y espaldar largo en forma de concha para el Señor de la Casa, colgados en la pared varias cabezas de felinos disecados.
-Jackson dormirá en la habitación de huéspedes a la derecha.
-¿Perdón?
-Estoy hablando del niño.
-¡¿Disculpa?! ¡¿Desde cuándo le ponen mí nombre a cosas como esa?!
-Spicer sé más diplomático.
-¡¿Quién le autorizó a regalarle mí nombre?!
-Deja de llorar y acomoda al pequeño Jackson en su cuarto; Omi y yo debemos hablar.
-Como sea, feliz matanza Omi –El Rojo se llevó cargando a la criatura. Dejándonos a solas. Ni él ni yo bajamos la mirada. Apenas dejamos de oír los pasos de El Rojo por una escalera en espiral (sip, muchas escaleras). Volvimos a tragar. En nuestras mentes se desarrolló una conversación que únicamente podíamos entender nosotros. La entrada al patio trasero no tenía mucho resguarde. Muchas columnas y arcos. El viento silbaba con la salida tan fácil.
-Omi sé que he dejado pasar el tiempo y, es muy tarde para que nos sentemos hablar, pero no puedo seguir ocultándotelo y menos ahora que tienes la mayoría de edad... En el día en que fui capturado en la Catedral de ComosXiaolin me confinaron a un asilo para psicópatas con dos cosas y una de esas era una manta de bebé –Dijo en un hilo de voz- Desde hace años he estado convencido que tengo un hijo, sin embargo, nadie me creía; pero por las noches divisaba a ese niño... Mí instinto me decía que antes de morir debía verlo por última vez, debía pedirle perdón por ocho años de ausencia; ese niño fue el motivo de una cadena de hechos que hoy en día me llevan hasta aquí... Omi, tú pasaste toda tú vida sin saber quién era tu padre... Y creo… Que yo podría ser ese alguien que te ha faltado en tú vida y, tú la persona que he buscado todo este tiempo –El aliento se me cortó- Omi, hijo mío... La coincidencia es demasiada para no ser cierta, el destino ha querido que nos reencontráramos de nuevo.
-No... Esto no... –Me reí nerviosamente, la cabeza me daba vueltas- No, si eso es verdad yo estuve a punto de matar a mí... –Me llevé una mano a la boca horrorizado- Oh por Dios, no.
-Tan solo piensa el por qué de esa conexión entre ambos, la primera vez que nos conocimos y sobre todo cuando tú me ayudaste... El por qué del cruce de nuestras vidas tan repentino.
-No, usted no se me puede aparecer tanto tiempo y reclamar...
-Chiquito... ¡Chiquito mío! –Chase se lanzó sobre mí.
-¡SUÉLTAME! –Chillé adolorido; Chase me soltó la pierna- ¡¿Qué derecho tiene usted para venir así con la cara tan lavada y decirme que usted es mi padre?! No señor, tengo una madre, pero no un padre... Usted con otro Omi.
-¡Omi, no me trates así! Todos estos años pensé en ti y en mil y un formas de cómo sería el reencuentro tan soñado entre ambos; ¡Sabes que no tengo culpa de que me hayan arrestado de algo que no hice! ¡Me incriminaron injustamente!
-¡Error! Usted no se puede valer de nada para desencadenar algo tan doloroso como eso.
-No, hijo no.
-¡A ver si es así! ¡¿Dónde estaba usted cuando yo pasaba hambre?! ¡¿Dónde se metió usted cuando no tenía techo ni lona donde arroparme?! ¡¿Dónde carajo se escondió cuando unos delincuentes abusaban de mí inocencia?! ¡¿Dónde estabas cuando más te necesité?! ¡¿Con qué hombría viene hasta acá para decirme que todo sería color de rosa, creías que te recibiría con los brazos abiertos?!
-Sé que no tengo perdón, pero te pido que mires por todo lo que pasé antes de juzgarme.
-¡¿Para qué?! ¡Usted ya mismo lo dijo, el tiempo ya pasó para que reclamara todo eso! Y yo ya tengo la suficiente edad para seguir tal cómo estaba sin usted porque si sin usted pude seguir vivo es porque no lo necesité ni nunca lo haré... Ahora permiso señor, no molestaré su santo domingo siga disfrutando de su casita que yo me iré a lo mío –Me marché.
Chase trató de detenerme llamándome y excusándose con leves quejidos. Al igual que yo, él también impedía echarse a llorar. Sin embargo, existía una clara diferencia entre él y yo. En esos ocho años pudo dormir cómodamente. Yo no. Aceleré el paso. Empujé la puerta de un golpe. Corriendo como loco hasta la autopista. Donde por poco no conseguí que un auto me arrollara. Golpeé el auto e hice unas señas. Sé que estaba molesto conmigo porque me aparecí de repente, pero el deseo de querer escapar del mundo era bastante fuerte. Un aguacero se nos vino encima cuando llegué a un callejón sin salida. Agarré una bolsa negra y me la puse encima, resguardado de los dos botes de basura. Quise concentrar mi atención en los grafitos de las paredes, pero las palabras de Chase no me dejaron tranquilo. Me llevé un dedo a la boca inconscientemente. Ahora sí que tiritaba y lloraba como un niño chiquito.
Le dije a Megan que esperara. Me fui a encararme con esos bichos.
-No esperábamos que te aparecieras tan de pronto, te crees muy machito Omi.
-Ya, ya, ahórrense la cháchara y váyanse de aquí nuestros negocios los dejamos afuera no aquí.
-Ya no podemos seguir esperándolo mano, o nos paga ahora o aquí correrá sangre.
-¡Omi!
-Megan –Pensé. No obstante antes de cualquier otro movimiento. Me arremetí contra ellos.
Cogí el brazo de uno, lo pateé derechito contra una de las mesas. Se produjo una tremenda pea en que para mí duró segundos (mí estilo de pelea es rápida), pero acabó, intervinieron los puretes uniformados y decidieron llevarnos a los 3 al bote por ocasionar disturbios a la comunidad o por ser agresivos o qué se yo. Esos tipos chillan por todo. Pasé toda la noche mirando el techo pensando en la vergüenza ante Megan. ¿Qué imagen tendría de mí ahora que ha visto esa faceta de mí? No dormí en toda la noche pensando en eso. Antes de pensar en algo el carcelero me abre la puerta. Me paro. Y paso.
-Bueno hombre muévete, ¿Qué esperas? ¿Una invitación o qué? –Aceleré mí paso. Para encontrarme con Megan esperándome. Me lancé a sus brazos. Me recibió del mismo modo.
-Hola.
-¿Qué hace aquí?
-Bueno, me parece que no hizo nada malo contra esos tipejos... Solo se estaba defendiendo así que decidí ayudarlo.
-¿Cómo le hizo para sacarme de esta ratonera?
-Pagando la fianza –Respondió enseñándome unos papeles.
-¿Pero cómo? ¿Cuánto dinero pagó por ese papelito?
-Ay no importa, me gusta ayudar.
-Le juro y perjuro que le voy a pagar.
-No hace falta eso, no se preocupe Omi –Me tranquilizó- De verdad está bien, no quiero que mate más gente por deuda.
-¿Eh?
-Jermaine me confesó toda la verdad... –"Te voy a matar Knicks, te voy a matar cuando te vea Knicks"- Pero... Tú eres diferente, así que ¿Por qué con los demás a decirles que estás bien? O quizá mejor no, tal vez esto sea encuentro de amigos y no deba interferir.
-¡¿Cómo cree?! Si a Knicks y a los demás les caíste muy bien, ¿Pero sabe qué es lo bueno cuando sales de la cárcel? Que los ángeles los esperan a uno cuando sales –Se sonrojó- Es en serio, gracias de corazón...
-Gracias las del chimpancé.
-¡Uy, ya está aprendiendo! –Nos echamos a reír.
-No, para mí fue un placer... –Dijo- Oye, Omi, ¿Te puedo decir algo?
-¿Ajá? –Se encogió de hombros sonriente.
-Te amo, ¿No se me nota?... –Inquirió. Los ojos míos estaban desorbitados. Estuvo a punto de atorarme con mí saliva.
-¿Cómo? E-Eso fue muy bonito... ¿Podrías volverlo a repetir para mí, por favor?
-Teeeeeee-aaaaaaaa-mooooooo –Deletreó- ¿Ahora podrías darme beso?
Los pocos centímetros que nos separaban se desvanecieron cuando los labios hicieron lo suyo. Y le devolví el beso instintivamente. Creo que nos besamos una docena de veces antes de reunirnos con Knicks y los demás. Solo fue cuando me di cuenta que aquel día estaba hecho de miel con olor a pétalos de rosas. Pero la miel es sacada de las abejas, es impura y las rosas siempre tienen espinas... Esos atardeceres solo pueden vivírselos la primera vez que te dan un beso ¡Y qué huevonas, no joda!
-Megan... ¡¿Dónde estás?!
A/N: Y para recompensar mí perdida de la semana anterior traje el capítulo largo más largo de este fic. Hoy ya es marzo. Este es el mes en donde me torturan. Donde mí cabeza explota hasta nomás poder. Quizá la semana que viene actualice el Escritor Fantasma en vez de Bonsái si es que los estudios me dejan. Ya les dije de todas formas que sino actualizaba es porque me tenían secuestrada. Bueno después de haberme quedado encerrada por media hora en el laboratorio y me mandaran una citación por ese hecho, no pudo haber nada parecido. Este capi describe como se conocieron Omi y Megan hasta su primer beso, fue una loca historia de amor de jóvenes, pero me gustó como me quedó. Y me pareció glorioso que lo combinara cuando Omi, en el presente, planea su venganza. Y la ejecutó. Lo que no sé si quedaba bien es que Chase le cuente a Omi su posible vínculo, no sé si fue demasiado pronto; pero qué iba, iba. Amo esta pareja: OmixMegan, es muy tierna. Muchos de los diálogos aquí fueron espontáneos y adoré como me quedaron porque imprimí un sentimiento en cada uno de ellos. Este capi fue tremendo. Raimundo traicionó a Omi, ¡Qué loco! ¿Nadie ha notado que este Raimundo es excesivamente machista? Sobrepasando a Omi siquiera. Muchos OOCS para que esto se diera, pero era de esperarse si quería poner a Heylin humano. Y Chase por el otro extremo: "¡Chiquito! ¡Chiquito mío!". Ay por Dios este hombre...
Y Omi. Qué dramático. Otro aspecto interesante será el papel que tendrá Jackson, se me ocurrió una relación muy cute entre él y Jack. ¿Qué secreto nos aguardarán? El capi que viene es una bomba fétida. Iba ponerle como chiste: La Prueba de ADN. Pero no, pensaré otro título. El capi que viene desencadenará mayores emociones que mis demás capis de acción, ya lo verán. ¡LO INESPERADO ESTÁ A PUNTO DE OCURRIR! Así que no olviden malvaviscos asados gracia por su espera, se despide de corazón AliceXS. ¡Ciao, hasta la próxima!
PD: He recibido todas sus críticas y lo he entendido como desestimada. Okey, lo que me dio tiempo de reflexionar para llegar a una conclusión: Me iré parcialmente de FanFiction. ¿Qué quiere decir eso? ¿Que ya no me llega el vagón de ideas? No es eso. A diferencia de otros autores que escriben porque lo ven como un pasatiempo, para mí un papel y un lápiz no son un entretenimiento. Sino una pasión, un sueño, un futuro. Quiero ser una novelista (con fines de lucro en pocas palabras). Y estoy en una etapa en donde más que nunca he cosechado buenas ideas (he escrito ocho fics desde mí registro y equivale a ocho meses). Así que dejaré de escribir historias. Con Arcade of Fire cerraré todo. Y procuraré que sea el mejor fic que nunca jamás se había leído. Superará al Cazador de la Ciudad (mi fic más leído hasta ahora). Seguiré leyendo toda buena historia de Xiaolin Showdown. Si escribo historias serán parodias. ¿Por qué no continúo una temporada nueva de la serie? Porque les estaría vendiendo mis ideas originales a ustedes. Esa es mí decisión. Quizá cambie de idea. He pensado hacer un mini remake de Xiaolin Showdown pero al estilo egipcio entre otra idea porque había pensado hacer un conjunto de Drabbles, pero tendría que ponerme un límite. Les dejo el comunicado porque nada es seguro, hasta entonces.
Mensaje para Lupita: ¿Qué hay de nuevo vieja? Te recuerdo que Jack es idiota en la serie original y, no debo despistar esos aspectos así que si lo hice fue a propósito. O si lo miras de otro punto dirás que Jack es un genio, ¿Por qué? No prefiero decírtelo. Así que has llegado a la misma conclusión que el querido tío Gushito. El hijo de Chase es el hijo de Kimiko. ¿A quién le voy a decir tus sospechas? ¿A la escritora para que lo reescriba? ¿O a quién? No vale. Sin embargo, si Chase piensa que Omi es su hijo y tú dices que el hijo de Kimiko es el hijo de Chase. ¿Omi hijo de Kimiko y Chase? ¿Sabías que le lleva ocho o siete años de diferencia? Bueno hay niñas pariendo a esa edad pero creo que habría que ver otros aspecto. U Omi no es su hijo o Kimiko no es la madre del hijo de Chase. Ese misterio es muy enredado y muy fácil a la vez. Yo ya les dije la pista como para resolverlo, allá si me pararon siete camiones. ¿Qué ganas con matar a todos si es así? Además la que tiene el control del fic soy yo. Y la única manera en que los mates a todos es en tu fic en la batalla, pero no pagues con ellos algo que la autora hizo. Yo te aseguro porque me lo dijo la misma escritora que la resolución del misterio es bastante candente. Lo único que te puedo pedir es un poquito de paciencia ya que la pobre hace lo que puede y por ello pidió actualizar una semana sí y una semana no, no obstante, pretende terminarlo con un final que supera más allá de las expectativas. Ella agradece tu paciencia y tu tiempo prestado por haber leído su muy estúpido fic. Que tengas un lindo/oscuro día. ¡Nos leemos!
PD: Haciendo acotaciones al review que me dejaste en Mí Adorado Árbol Bonsái (soy muy impaciente, me muero de responder a mis lectores rápidamente), si te entendí lo de Edward. Y tal cual como te dije, prefieres todo lo demás antes que soportar la idea de que te estuviera engañando. Y veo que sigues la política de ojo por ojo. Yo también. No he oído ese rumor porque no me he enterado más nada. ¿Dónde lo oíste? De todos modos se estrenaría primero allá Estados Unidos, Canadá y España porque según Rebecca allá estrenan primero las cosas que acá (coño vale los estadounidenses viendo XC con el bote de cotufas y refresco al lado y nosotros de pendejos soportando la espera, eso es injusto). Para mí que no se estrenaría Abril en Latinoamérica pero si se estrena en Octubre, creo que será 2014 para cuando llegue a esta parte. Que ladilla. Y aquí he complacido tu capricho, si mis estudios me dejan actualizaré la próxima semana este fic. Los capis que vienen son de infarto, así que recomiendo que lo leas cerca de una clínica. ¿Qué si tengo cuenta en facebook o tumblr? ¿Qué es tan urgente que no puedes decirme?... Pues siéndote franca en ninguna de ambas. Ahora déjame de imaginarte:
-No, no... Es para que de vez en cuando rompamos el hielo y hablemos sin tener que ser necesariamente por un PM.
Y yo te respondo:
Tumblr apenas me estoy enterando que existe y Facebook... Viví una mala experiencia que me involucró a mí, a dos ratas de mierda y la fiscalía. Pero he estado pensándolo porque varias vainas de mis estudios se están publicando por ahí y tengo que depender de Rebecca en esos puntos. Aparte que mis parientes me han aconsejado que me abra una cuenta en Facebook, Rebecca también ha estado jalándome mecate y ¡¿Ahora tú?! Dios, Dios... Dame fuerza. Oki, eso es todo. Lo demás te lo respondo en el próximo capi de Bonsái. En cualquier caso si algún día llego a hacerlo. Serás la primera en saber. ¡Ciao!
