Hola señores, es bueno seguir con este fanfic, y me alegra que hayan disfrutado los anteriores, sin más que decir. ¡Disfrútenlo!
-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-
Un nuevo mundo
Capítulo 13: Trundle.
-Hmmm, ¿Qué tal Ravenholm?-
-Andrew, ¿Por qué siempre dices Ravenholm cuando estamos pensando un nombre?- Dijo Tristana con la mano puesta en la cara.
-No sé, me parece un nombre muy bueno.- Dije mientras acaricie mi cabeza. -¿Qué dices amiguin, te gusta el nombre?-
La criatura respondió, haciendo un gesto de asco.
-Creo que no.-
Mientras subíamos a la colina nos quedamos en silencio los cuatro, ya que la Princesa quiso ayudarnos con el nombre, hasta que Poppy rompió el silencio sepulcral que padecíamos en ese momento:
-¡¿Qué tal Trundle?!- Dijo tomándonos por sorpresa.
-¿Trundle? No creo que a la… Oh, bueno, entonces Trundle será tu nombre compañero.- Dije mientras note que la criatura saltaba de la emocion por el nombre que Poppy le dio.
-Se ve que Trundle está muy feliz, ¿No cree señorita Poppy?- Dijo la Princesa guiñándole a Poppy.
-Sí, está muy contento, no sé, pero ver a Trundle feliz, me recuerda a Doradita.-
-¿Doradita?- Dijimos todos con la misma cara de confusión excepto Tristana que miraba con nostalgia al cielo.
-¿Cómo no olvidar aquel Pececito? Me encantaba cuando comía su comida.- Dijo Tristana con una pequeña risa.
-¿Te acordas Tristana? No puede ser que hayan pasado años desde el ataque de los noxianos que Doradita había sobrevivido.-
-Wow, esperen, entonces, Doradita es un pez. ¿Cierto?- Dije arque una ceja.
-Pues sí, tontuelo, por algo Tristana dijo Pececito.-
-¿Y qué le paso?-
-Digamos que, lo tuve que dejar ir. En cuanto supimos del ataque, me dispuse a llevarlo al lago más cercano que había en Bandle y lo tire allí, fue duro, pero sabía que era lo correcto ya que al final, nuestra antigua tierra quedo completamente echo cenizas.- Dijo con mucha tranquilidad.
-Wow, señorita Poppy, no parece tener problemas para contarlo, ¿Por qué será eso?- Dijo la Princesa cargando su arma al hombro.
Poppy puso ambos brazos por detrás de la nuca: -Digamos que ya había perdido a mi padre y tener la compañía de Doradita no ayudaba mucho, la libertad de ella iba a ser lo mejor, así que la deje ir.-
-Nena, ¿No te da tristeza hablar de tu padre? ¿No?-
-Por supuesto que no, el murió cuando tenía solo 6 años, fue hace mucho tiempo, imagínate ahora que tengo 23 años de edad, si me voy a entristecer. Deberías hacer lo mismo teniendo 20 años de edad Andrew, ¿No crees?- Dijo Poppy mientras me miraba aun con los brazos puestos en la nuca.
-¡Poppy!- Dijo Tristana molesta por lo que dijo.
-Tranquila Trist, tiene razón, pero es algo complicado dejar ir a mis padres, porque no me acuerdo bien de ellos. Emb, Princesa, por si no lo sabía, fui huérfano toda mi vida, por eso menciono eso.-
La Princesa se quedó callada y no quiso contestarme.
-Dejar ir algo que no recuerdas, a veces, es la mejor opción, grandulón.-
Me había dado gracia la forma en como me llamo, ya que, hace meses que no me llama Grandulón, lo cual me hizo reír apenas.
-¿Qué? ¿Qué sucede?- Dijo confundida.
-Nada Poppy, tan solo es que hace mucho que no me llamas Grandulón, solo eso.- Dije mientras sonreía.
-Tss, tonto.- Dijo con una pequeña risa la yordle guerrera.
Nuestro camino hacia la punta de la colina se hizo más rápida en cuanto seguimos hablando de cosas interesantes, como por ejemplo el atardecer que se estaba acercando con cada minuto que pasaba. En un momento, sentí que alguien se aferró a mi mano, y para sorpresa mía, era Tristana. Ella estaba aferrada a mi mano, pero no por miedo a encontrar algo sino con cariño, eso lo note ya que sonreía al camino. No sé si tengo que decir esto, pero me dio esa sensación de que si nos miraban en el estado en que estábamos empezarían a molestar con la misma tontería de '' ¿Acaso son pareja?'' Y esas cosas que me ponen de mal humor. Pero por otra parte, no me molestaba en absoluto que se haya aferrado a mi mano, ella es mi amiga, nos llevamos demasiado bien los dos y todo así que no le tomaba tanta importancia a lo que sucedía. En todo el camino que hicimos hasta la cima ella estuvo aferrada a mi mano con tanto cariño que a mí de la vergüenza volví al estado que estaba antes y ella lo noto, lo cual no tuvo problema en preguntar en voz baja:
-¿Te molesto, Andrew?- Dijo Tristana mirándome dulcemente.
-Eeeh, no-no, tranquila, quédate así si queres, a mí no me molesta.- Dije con una notable voz que se perdía por la vergüenza.
-Si tú dices.- Dijo mientras se aferró a mi mano dulcemente.
En cuanto llegamos a la cima de la colina vimos a los soldados que se habían detenido repentinamente al frente nuestro, Tristana solto mi mano, y fuimos los cuatro al frente de todo. El capitán estaba mirando con seriedad al frente, cruzando la colina, había un gigantesco lago rodeado de árboles y arbustos, alrededor se encontraban buenos lugares para armar un pueblo suficientemente grande para los Meglings más que nada en la parte alta del lago, que era como un circulo gigante de agua. Me pareció algo raro que el capitán estuviera serio en ese momento, al menos hasta que me pidió sutilmente que mire hacia el lado izquierdo del lago. En cuanto fije la mirada, me lleve una sorpresa grande, ya que se veía la silueta de unas criaturas lo suficientemente grandes en el horizonte que andaban descansando al lado del lago, yendo y viniendo con unos jarrones demasiados grandes que sacaban del agua.
-¿Ustedes pueden ver algo?- Dijo el Capitán con una voz seria.
-No señor.-
-Nope.-
-No Capitán.-
-Lo mismo que los 3 señores.-
-Eso es un problema, no podremos poner bandera a nuestro territorio si hay alguien interponiéndose en nuestro camino.-
-Tal vez están ahí de paso, capitán.-
-No lo creo, hijo. Si estuvieran de paso ya se habrían llevado el agua hacia otro lado.
-El capitán tiene razón Andrew, se habrían ido en este instante.- Dijo Tristana con la misma seriedad en su voz.
-Hmmm… ¿Qué sugiere capitán? ¿Quiere que nosotros 3 vayamos a investigar?- Dije sacando mis cuchillas.
-No, aún no sabemos que es lo que son, y ni siquiera sabemos si son amables o una escoria.-
-Bueno yo no le veo otra… Trundle… ¿Qué sucede amiguito?- Dije mientras Trundle se puso al frente de nosotros.
-Creo que quiere decirnos algo.- Dijo la Princesa.
-Haber, ¿Qué pasa? Yo… Quiero… ir. ¿A dónde quieres ir Trundle? ¿Hacia dónde están los otros?- Dije mientras trataba de descifrar lo que quería decir Trundle con señas.
El asintió repetidamente.
-Pero puede ser arriesgado Trundle, querido.- Dijo la Princesa mientras se puso a la altura de este.
Trundle parecía estar convencido de ir a investigar, ya que él se sentó en sus patas traseras y se apuntó así mismo como diciendo, ''Yo puedo hacerlo''. Lo pensamos un poco y le di la orden de que fuera a averiguar si eran amables o no y que nos avisara de alguna forma.
/En otro lugar/
-Me sorprende que hayamos sobrevivido a esas criaturas feas y estúpidas.- Dijo una criatura sentada apoyando sus manos en su arma.
-Ya lo creo hermano, jamas he tenido el placer de conocer esa clase de criaturas.- Dijo el otro mientras tomaba agua con un vaso de madera. -¡Gracias por el agua señora!-
-¿Cuál es la idea ahora heredero del trono?- Dijo la criatura sentada de mal gusto.
-No empecemos con eso, ¿Quieres? Ya nuestra gente sufrió lo que tuvo que sufrir con Noxus. Así que no empieces.- Dijo el mismo mientras paraba a su hermano con una mano.
El otro giro los ojos con disgusto.
-¿Y qué tal si descansamos por hoy, nietos?- Dijo el anciano apoyándose en su bastón. –Es mejor guardar energía para mañana.-
-¡Si abuelo!-
-¡Señor! ¡Mire lo que encontramos!- Dijo el soldado contento.
Ambos hermanos fueron a ver que habían descubierto, se trataba de una criatura de cuatro patas, con colmillos grandes al frente, una cola y un tamaño igual a la de un lobo adulto. Ellos empezaron a acariciar a la bestia que al parecer, pensaban ellos, era inofensiva. Hasta que este, corrió con mucha prisa hacia la cima de la colina, alertando a las criaturas porque ellas notaron unas siluetas en el horizonte, unas cuantas siluetas.
/Lugar actual/
-¿Entonces dices que son buenos?- Dije arqueando una ceja.
Trundle asintió.
-Entonces, ¡EN MARCHA SOLDADOS! Ustedes, quédense conmigo, me gustaría que estuvieran conmigo al frente.- Dijo el Capitán decidido.
-¡Si señor!-
En cuanto el Capitán dio la orden, empezamos a marchar hasta el punto de encuentro, estaba nervioso, ya que de por sí, no sabía cómo iban a reaccionar si me veían a mí, digo, tal vez tienen problemas con los humanos sea quien sean estas criaturas. Tristana no se aferró a mi brazo, más bien estaba atenta y nerviosa, al igual que Poppy, el Capitán, y la Princesa, los 5 sabíamos que no podríamos decir con exactitud qué era lo que iba a pasar. En cuanto estábamos lo bastante cerca de ellos, notamos que estas criaturas, eran de misma altura, todos y cada uno tenía una nariz de diferentes colores pero su forma era diferente, algunos tenían nariz pequeña y otros grandes, estos tenían una piel apenas rosada y tenían pelos colorados por casi todo el cuerpo, me daban la impresión que fueran Pie Grande, pero eso sería un punto a favor a mi exageración. Muchos de los que parecían ser pueblerinos gritaron '' ¡HUMANO!'' y se pusieron en guardia, el jefe, al menos pienso que lo es ya que este, se encontraba en el medio de todos, estaba quieto en su lugar y no se notaba que quisiera dar pelea; Junto a él estaba un anciano jorobado con una barba gris sosteniéndose tranquilamente en su bastón, mientras el que estaba al lado de este estaba apoyado en una especie de mazo, él era parecía lucir entre los demás, ya que en vez de tener un cabello pelirrojo tenía un pelo castaño como el mío.
Estábamos cara a cara contra las criaturas, el jefe de estos estaba mirándome detalladamente y con curiosidad, su mirada seria cambio a una sonrisa amable y dijo sin problema:
-¿Puedo ayudarlos?-
-¿No nos… Tienes miedo, Troll?-
-No lo creo señor… ¿Capitán?-
-Exacto, Capitán Megling ¿Y por qué no nos tiene miedo?-
-Digamos que a usted señor lo desarmamos muy rápido, pero me llama la atención uno de sus soldados. 2 Yordles y lo que me parece extraño, un humano.-
-¿Qué hay con eso, compañero?- Dije mientras recibi un golpazo en la pierna por Tristana haciéndome una seña de que guardara silencio.
-No hay nada amigo, es que… Me sorprende que un humano este ayudando a un ejército formado de Meglings y 2 Yordles.-
-Las 2 Yordles y el humano vienen conmigo, los estoy liderando en una misión.-
-¿Y qué clase de misión se puede saber que está haciendo, Capitán?- Dijo el Troll anciano con una mirada curiosa hacia el Capitán. -¿Acaso buscan algo?-
-Un hogar, señor. Mi rey nos envió a buscar un nuevo hogar así pueden tirar la represa que se construyó.-
-¿Y para que querrían tirar su represa?- Dijo el Troll con el mazo.
-El agua que ellos tienen es nuestra, por eso estamos ayudando a encontrar un nuevo hogar.-
El anciano se rasco la barbilla y miro con atención a Tristana.
-Hmm… ¿Pueden responderme una pregunta?- Dijo el anciano con tranquilidad.
-Si señor.-
-¿Por qué deberíamos confiar de ustedes? ¿Cómo sabemos nosotros que no se trata de una trampa? Y por sobre todo, ¿Por qué no nos atacaron?-
-Eso es muy simple señor.- Dijo el Capitán sacándose el casco. –Enviamos a esta simpática criatura a ver si eran seres amables, para ser honesto, pensaba atacar el lugar y matar a costa de tener un territorio.-
-¿Y por qué no lo hizo?- Dijo el anciano con la frente en alto.
-Porque una vez una persona me dijo, ''No hay que resolver todo con violencia. Lo mejor es ser amable''. Es por eso, señor, que no ataque este lugar.- Dijo El Capitán mientras me miraba a mí.
El anciano le siguió la mirada al Capitán y se fijó en mí, en cuanto me contemplo unos segundos, el mismo sonrió.
-Entonces, ¿es cierto que la criatura es suya? ¿No?- Dijo el jefe de la tribu.
-De nosotros 3, lo adoptamos como una mascota, se llama Trundle.- Dijo Tristana mientras acaricio al mismo.
-¿Trundle? Jeje… Así se llamaba nuestro padre.- Dijo el jefe con una mirada nostálgica. –Un auténtico rey de los Troles. Inteligente, simpático y por sobre todo amable, así es como lo recordamos todos nosotros.
-Espero que no se lo tomen mal. Pero creí que los Trolls eran, eh…- Dije mientras trataba de buscar las palabras correctas.
-¿Unos monstruos mal-educados?-
-No exactamente, sino más grandes y aterradores. Ustedes, parecen agradables.- Dije con la mano puesta en mi nuca.
-Es por eso que nuestro padre decidió dejar a los Trolls mal educados por un lado y a los educados por otro.-
-¿No había igualdad en ese entonces?- Dijo Tristana con la cabeza apoyada en su hombro.
-Es una larga historia, digamos que los educados querían ayudarlos a ser como ellos y bueno… Ellos no lo quisieron y se había armado una batalla entre los Trolls mal educados y los educados, mi hermano y yo decidimos intervenir en esta batalla para terminar con ella, lo cual lo empeoro todo.-
-¿Y qué paso?- Dijo el Capitán.
-Los educados tuvieron la astucia de rendirse adrede para no tratar de matar a los que son como ellos, habría sido algo estúpido pelear contra tu propia raza, ¿No lo creen?-
-Eso tiene más sentido, si así hubieran pensado los de mi especie en su momento, no hubiéramos tenido demasiadas guerras.- Dije con la mirada baja al suelo.
-¿Mundo? ¿Mi especie? Algo me huele a que no eres de por aquí, muchacho.- Dijo el anciano con la mirada puesta en mí. -¿De dónde eres?-
-De otro mundo, por así decir.-
-Hmm… ¿Qué tal si se quedan con nosotros por esta noche caballeros? Quisiera preguntarles varias cosas, más que nada a ti, muchachito.- Dijo el mismo mientras ponía su bastón al lado suyo para poder caminar.
Mire al capitán para ver cuál era su respuesta y al parecer accedió sin problema a la invitación del anciano. Ahora que me lo pongo a pensar, siento que el verdadero jefe de los trolls es el anciano que nos invitó amablemente, ya que los otros dos que estaban al lado de él no dijeron nada al respecto.
Hace unas horas había caído la noche, como todas las noches, la luna estaba en su máximo esplendor y el cielo estaba completamente estrellado, la hora de cenar había llegado cuando se escuchó una campana y el grito de uno de los chicos que andaban con el viejo. Lo que había para comer era algo que no pensé que iba a ver por el resto de mi vida: Carne. Tenía una batalla en mi cabeza con tema de si, tenía las agallas para comer o seria descortés en no aceptar un manjar que solía comer los domingos con Paul a la luz del sol con los mosquitos picando cada 5 minutos. Decidí dejar de lado el amor que tengo por los animales y comer, Tristana, Poppy y la Princesa no tuvieron ningún problema al comer la carne, es más, se le notaba que tenían ansias de comer algo que lo dejaron por falta de recursos alimenticios. Donde nos encontrábamos comiendo era en una fogata, se parada del resto de las demás, junto con los dos Trolls que estuvieron hoy a la tarde, el anciano, las chicas, el Capitán y yo (No vimos a Trundle cerca de nosotros desde que nos sentamos, así que supuse que se fue a cazar a alguna otra parte). Tristana estaba sentada al lado mío viendo como comía de manera placentera, muchas veces note que trato de ahogar una carcajada:
-Se nota ese, ''Amor'', por los animales, ¿Eh?- Dijo mientras agarro un vaso de madera para tomar agua.
-¿Qfue? ¿Qué acfaso no puego comer un mangar?- Dije con la boca llena.
-No hables con la boca llena, tonto.- Dijo con una pequeña risa.
-Aaaah, no hay nada más rico que comer una buena carne, ¿A quién le tengo que agradecer este mangar delicioso?- Dijo mientras frotaba mi panza con suavidad.
-Yo lo prepare.- Dijo el troll que estaba al lado del anciano esta tarde.
-Entonces, ¡Muchísimas gracias por esta exquisitez, eeeeh...! ¿Cómo te llamas?-
-Me llamo Harold, el que está allá es mi hermano Leo y este es nuestro abuelo Ragnarok.- Dijo mientras señalaba a los que llevaban el nombre y como educados que eran los otros saludaban.
-Un gusto Harold, mi nombre es Andrew, la que está al lado mío es Tristana, aquella es Poppy y bueno, la Princesa Elizabeth quien nos está acompañando en esta misión.-
-¡¿Princesa dices?!- Dijeron los tres Trolls mientras le hicieron reverencia.
Ragnarok hizo un esfuerzo grande para hacer reverencia que Elizabeth decidió intervenir a los Trolls diciendo que no era necesario una reverencia y que la trataran como si fuera un soldado más. Harold, Leo y Ragnarok se miraron entre si confundidos por lo que dijo y accedieron a las órdenes de ella. El capitán se presentó como, ''Capitán Marlow de las Fuerzas Armadas de lo que una vez fue Meglalia''. Un nombre demasiado largo, o raro, pero sabíamos que se llamaba Marlow y listo.
La cena transcurrió normal por los próximos minutos con risas y anécdotas de cada uno que hicieron la cena aún más disfrutable de lo que ya era, juntamos todos los platos y nos encargaron a mí y a Tristana a lavarlos. En cuanto terminamos con la labor, Ragnarok se me acerco a preguntarme si lo quería acompañar a una caminata, no le negué la petición y juntos fuimos a caminar por todo el lago. Me pregunto varias cosas de mi mundo y más que nada de mí, le dije exactamente como era mi mundo, le conté también las mil y un guerras que se hicieron para conseguir, ''La paz mundial''. También le conté acerca de los recursos alimenticios de mi país y de prácticamente de lo que me acordaba de la universidad, y de lo que aprendí al paso de los años. Después empecé a contarle todo sobre mi, no sabía si hacerlo o no, pero supongo que sería algo injusto si no lo hago, ya que nos dieron donde hospedarnos y nos dieron de comer. Y ahí estaba, tratando de ser lo más claro posible con tema a lo que mi actitud se referia, pero al final, el entendio varias cosas sobre mí y me dio consejos que yo sabía. En cuanto termine de explicar mi forma de ser, le dije si mañana podría acompañarnos los tres a resolver este problema con el Rey de los Meglings así podíamos tener nuestra agua y terminar con esto de una vez. El accedió sin problema alguno, ya que el también pensaba en quedarse con este lugar para poder hacerlo su nueva nación de Trolls, pero sabía que se podía compartir ambos mandos con criaturas agradables como eran los Meglings. Le estreche la mano y decidimos iniciar el recorrido de vuelta hacia el campamento, en cuanto llegamos Tristana y los demás estaban preparándose para ir a dormir, Poppy al ver que nos acercábamos aviso al resto de nuestra llegada, le desee buenas noches a Ragnarok y me fui a sentar al lado del lago.
*Hmm, ¿Cómo haremos mañana para convencer al rey Megling de compartir el Reino con los Trolls sin ni siquiera conocerlos? Pff viejo, esto se pone cada vez más irritante.* Pensé mientras tire una piedra chiquita que encontré al lago.
-¿Puedo sentarme?- Dijo una voz conocida.
-¿Hmm? Oh, claro Tristana, siéntate.- Dijo mientras la incite a sentarse con mi mano.
-¿No te molesto, verdad?- Dijo mientras se tocaba ambos dedos índices.
-¿Por qué me molestaría? Dale, siéntate.-
Tristana se sentó y contemplo el lago.
-Es una vista hermosa, ¿No crees?-
-Sip, es algo que hace mucho no veo en las noches.-
-¿Ya estuviste en una situación así antes?-
-Así es, cuando mis padres me llevaban al mar siempre me sentaba al lado del mar por la noche y la contemplaba tranquilamente.-
-Oh, se ve que extrañas a tus padres, ¿No Andrew?- Dijo mientras me miraba con atención.
-No sé si los extraño, a veces pienso en ellos y trato de asimilar algún recuerdo de sus rostros, pero nunca logro conseguir un recuerdo vivo de ellos en cara, es como si se hubieran borrado de mi memoria completamente.- Dije mientras baje la mirada al suelo. –Pero lo importante, es que estoy con las mejores amigas que un humano pueda tener.-
Tristana sonrio y me dio un abrazo.
-Y nosotras afortunadas de conocer a un amigo como tu.- Dijo con una cálida sonrisa.
-Sabes que Tristana.-
-¿Hmm?-
-Qué bueno que esta misión terminara mañana por la mañana. No puedo esperar a volver a casa y seguir con el entrenamiento.-
-Sí, yo tampoco puedo esperar a seguir con el entrenamiento, hay cosas que te tengo que enseñar aun.-
-Es cierto… En fin, ¿Quieres ir a dormir?-
-Claro, que con lo que pasó hoy, estoy más que segura que dormir como un bebe.- Dijo mientras se levantaba y me ayudaba a mí a levantarme.
-Jeje, créeme que yo también. Vamos enana artillera, nos espera un día ocupado mañana.- Dije acariciando la cabeza de Tristana.
-Lo que tú digas, cabezón.- Dijo tirándome agua a la cara y corriendo.
-¡¿Así?! ¡Ya vas a ver enana! ¡Vuelve aquí!- Dije mientras moje mi mano y empecé a correr a Tristana.
Fin del capítulo 13.
-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-
Aaaaah… ¿No es lindo la amistad? En fin, espero lo hayan disfrutado señores, acuérdense que escribir reviews me ayuda a mejorar mi manera de escribir y me dan más ganas de escribir capítulos. Bueno, ¡Nos vemos en otro capítulo!
