Perdóoon, pero esto es un pequeño relleno, creo que les interesara saber acerca de como fue Rivaille en los juegos.

Se necesita discreción(?)

Advertencias; Angst/ Muerte de personajes / Violencia / Palabrotas(?) / Lemmon, material explicito.

Esto esYAOI. Por lo que si no te gusta el Yaoi, te pido que te retires. Si te gusta ¡Bienvenido/a!

Espero les guste.

Los Juegos del Hambre

Capitulo 13.2

Memorias.

Rivaille.

Se mantenía en habitación del gran edificio en el capitolio, asignado para los mentores de cada tributo, de esta manera podían llegar al centro de controles y mandarle cosas a los tributos con mayor rapidez. Sin embargo, lo último que Rivaille le había enviado a Eren era aquella pomada, nada más que eso.

Se mantenía sentado en frente a la pantalla de su habitación, observando cómo Eren caminaba con destreza entre los árboles, entre la tierra, mientras la pelinegra le seguía de muy cerca, no confiaba en ella, no lo hacía. Pero si Eren no se sentía incomodado por ella, el tampoco debía sentirse así ¿cierto? Intentaba confiar en ellos, pero es que no podía, las malditas "alianzas" siempre le pusieron los cabellos de punta. La pantalla comenzó a mostrar a la alianza del dos y el uno, nada que le interesara demasiado, por lo que se levanto a tomar algo de agua, pensar tanto le secaba la boca. Mirar a Eren dentro de los Juegos, simplemente le daba escalofríos, temía que algo le pasara, era muy pequeño.

Soltó una risa, el también había estado pequeño cuando entro a los juegos. Nadie creía que el sería algo en estos, nadie creía que lograría al menos una muerte, pensaban que moriría. El había re visto sus juegos, y la verdad, estaba del lado de el publico ¿Quién estaría de lado de un chiquillo de 14 completamente desarmado, mas pequeño que lo normal, debilucho, pálido y apático? Al final sorprendió a todos, se sorprendió a si mismo.

Y todo por las malditas alianzas.

*Flashback*

Los juegos habían comenzado desde hacía dos días y el se mantenía escondido, su pequeña mente no le dejaba pensar en absolutamente nada, estaba asustado, sabía bien que no podía seguir con su papel de niño que se esconde, lo iban a sacar de su escondite tarde o temprano, y prefería hacerlo vivo.

Qué pensaría su madre.

Decidió hace algo bien por primera vez en su vida, terminaría los juegos con rapidez porque quería salir ya. No es que le quedara alguien fuera, su madre acababa de morir hacia menos de una semana, por una enfermedad en la sangre por la suciedad de la comida que consumían. Una bacteria se alojo en su intestino delgado. ¿Qué diría su madre si lo viera escondiéndose como un cobarde? El no era un cobarde, nunca lo sería, los cobardes merecen la muerte, los cobardes no merecen una mención. No sería un cobarde, no sería un cobarde, no sería un cobarde, no sería un cobarde, no sería un cobarde.

Salio de su escondite, un tronco hueco. El escenario de los juegos es una jungla. Húmeda y apestosa jungla, llena de cosas asquerosas, odiaba sentir como sus pies se undian en el lodo, odiaba como su frente se humedecía por su sudor, odiaba el olor. Le hacia recordar su casa. Odiaba su casa. Odiaba esa mugre que se juntaba en sus rodillas al caer. Odiaba como sus uñas se ponían de colores sucios por tomar cosas del suelo. Odiaba tener que limpiarse con la manga olorosa de su camisa. Solo quería salir de los juegos.

Sus pasos comenzaban a hacerse camino por la húmeda y movediza tierra debajo de sus pies. "Estrategia" pensó su pequeña cabeza. Debía tener una estrategia antes de lanzarse contra los tributos. Estos no dejarían la oportunidad de matarle si le veían.

Una voz sonó entre los arboles. Rivaille se alerto y subió a uno de los mas altos arboles que había en el lugar, gracias al cielo que estos eran tupidos de hojas, así no le podrían ver, así podría esconderse a ver quien es el tributo que esta cerca de el.

Le dan ganas de reír cuando mira a Isabel y a Farlan caminar juntos por la jungla, burlándose de unos cuantos tributos que murieron y que posiblemente ellos mataron. Isabel es de su mismo distrito, Farlan es del cuatro. Ellos dos habían habían intentado ser un "pequeño grupito" pero al final de todo, como siempre, intentaron matar a Levi en la primera carnicería, ambos le traicionaron, y no era que a Levi le afectara o le doliera, solo que a Levi le dan asco los traidores. Le dan asco los doble-caras que solo buscan su beneficio en las acciones de los demás, que hablan y dan pequeños cumplidos para lograr lo que quieren. Si vas a entrar a la guerra, sal de ella con la conciencia limpia aunque tus manos estén tan manchadas de sangre que el color rojo no pueda salirse de tu piel en años.

Dicen que la venganza no es buena, pero el dulce sabor que esta tiene no puede negarlo nadie.

Rivaille tenia en sus manos una pequeña lanza que ocuparía con Farlan puesto que este es el mas grande y algo poderoso en torno a su fuerza, por lo que el sería el que llevaría la lanza perfectamente en su estomago. Y así fue. Con solo lanzarla, no supo como ni porque, esta se poso en el estomago de Farlan, haciéndolo caer en un sonoro sonido, su queja se expandió por el tramo de jungla de donde estaban. Se quedo en su escondite por unos segundos mas. Isabel como siempre de idiota dejo caer su mochila junto a las armas que tenia colgado en esta al suelo para ir a atender a un Farlan herido que no podía levantarse aunque lo deseara. Rivaille quiso reír. Que lindo espectáculo.

Con quietud bajo de su árbol, siendo lo mas silencioso que pudo, casi como un ratón. Con pasos pequeños y silenciosos camino hasta la mochila de Isabel para tomar los cinco cuchillos que colgaban de esta y las tres cuerdas. Los traidores, debían ser castigados.

-¡Dios, Isa-Isabel, Dios! – Gritaba Farlan desesperado al ver como la sangre brotaba libremente de su herida, la cual por moverse pronto se abría mas y mas, y nada que decir del dolor.

-¡Farlan, resiste! ¡Resiste! – Isabel puso sus manos sobre la herida de su compañero mientras la lagrimas rodaban por sus mejillas.

La muy idiota ni siquiera miraba alrededor para ver quien había tirado el arma, ella solo estaba concentrada en su amigo y no le intereso nada después de eso. Si lo veían por donde estaba Levi, detrás de ella, el matarla simplemente seria muy sencillo y sin chiste, nada de acción, solo con tirar uno de los cuchillos a su cabeza y todo termino, pero no, no haría eso. Formo una pequeña sonrisa al ver todo el drama que tenia Isabel por Farlan, bien, ya había drama, ahora había que poner la acción, y claro que lo haría.

Aplaudió un par de veces, de manera lenta, resonante. Isabel se volteo a verle, había algo en Rivaille muy distinto, su actitud temerosa había desaparecido, un aura peligrosa le rodeaba, no podía ver sus ojos puesto que sus cabellos le tapaban la vista, tenia la cabeza agachada con levedad y sus manos seguían aplaudiendo deleitado por el espectáculo tan teatral que ofrecía Isabel.

-Bravo Isabel, bravo. – Con burla escupió para levantar la cabeza.

Sería mentira si Isabel dijera que no le dieron escalofríos aquellos ojos, mentiría si dijera que un debilucho y pequeño niño de 14 no le asusto. Estaba desprotegida y Farlan se estaba muriendo. Solo necesitaba algo de ayuda.

-Rivaille… Farlan… Farlan esta muriendo, ayudanos por favor. – Rivaille no le quito la mirada de encima, enarco una ceja y se acerco a ella mientras tocaba la punta de uno de los cuchillos que quito de la mochila de Isabel. –Ayúdanos y… -

-¿Y me ayudaran a salir de aquí? ¿Harán una "alianza" conmigo? – Soltó una risita. – ¿Por qué quisiera quitar la estaca de su estomago, cuando di en el blanco? –

Isabel abrió sus ojos de una manera exagerada e intento escapar aunque sus piernas no pudieron reaccionar, estaba totalmente shockeada puesto que Rivaille había cambiado, nunca hubiera pensado que el pequeño Rivaille ahora le quitara la vida a Farlan de una manera tan horrible.

-¿Sabes lo que eres Isabel? – Pregunto Levi mientras se acercaba. – Eres una traidora. Intentando matar a tu compañero de distrito ¿eh? – Camino hasta llegar frente a ella. – No tienes vergüenza. –

-Rivaille… Lo lamento, por favor… Por favor, Farla-

-Deberías preocuparte mas por ti ahora mismo que por el, prácticamente, esta muerto ¿no? –

La mujer sollozo mientras movía a Farlan, ignorando por unos segundos a Rivaille quien se acercaba cada vez mas a ella, dios. Quería arrancarle esa falsedad de la cara.

Tal vez lo haría.

-¿Sabes lo que mas odio en el mundo? – Isabel le miro con el dolor pintado en el rostro. – Odio la suciedad. – Piso unas cuantas hojas. – Odio las mentiras. – Tiro un cuchillo hacia la chica la cual le dio en la mano y esta quedo clavada en el suelo. Grito.

Tiro otro cuchillo el cual le dio en su costado izquierdo, junto a las costillas. La chica grito de dolor. -¡Rivaille, por favor! –

-¿Sabes lo que mas odio en el mundo? …. – Se puso frente a ella. – Los doble caras como tu. –

-Lo siento, Rivaille… Lo siento mucho, por favor, por favor no me mates. –

-Por ello… Dejare que la gente vea tu real cara, la real y asquerosa Isabel. –

Y por ello, Rivaille tomo las manos de Isabel y las amarro con la cuerda, junto a las manos de Farlan el cual aun no moría en realidad puesto que el cañón aun no sonaba, pero estaba ya en las ultimas. Le hizo sonreír, solo un poco. Se movió un poco y al igual que con las manos, les amarro los pies, con mucha fuerza para que no pudieran safarse. Lo hacia rápido, no quería que nada saliera mal en su pequeño y macabro plan.

Al terminar, tomo un cuchillo y se sentó en el estomago de Isabel para comenzar a cortar los limites del rostro de esta, cortando profundamente antes de llegar a la línea de su cabello, sin cortar sus orejas, y el limite de su barbilla, la carne comenzó a separarse de el musculo, comenzó a levantarse. El aire y la humedad no ayudo mucho a calmar aunque fuera un poco el dolor, este corroboro para que los gritos fueran aun mas fuertes. A Rivaille no le intereso ni por un segundo que gritara, por el momento estaba concentrado en hacer sufrir a su "compañera" de distrito. Tal vez cuando volviera le observaran como un traidor, porque si, se sentía con un poder tan grande en sus manos, que había decidido volver al distrito, con la cabeza en alto y las manos rojas. Disfruto de los gritos de dolor de la joven mientras le desollaba la cara mientras ella aun estaba viva. Las manos estaban empapadas de rojo escarlata. No podía dejar que Isabel muriera sin haber acabado su gran hazaña. Supo que esta se había desmayado de dolor a los minutos que comenzó puesto que había dejado de gritar, pero aun se quejaba, aun lloriqueaba, solo que estaba en algún lugar de su conciencia. Le quito la piel de la cara técnica y literalmente. Hizo lo mismo con Farlan el cual estaba en el ultimo hilo de la vida, se estaba desangrando cuando Rivaille comenzó a hacer el mismo proceso en Farlan hasta quitarle la piel de la cara. Les desolló en vivo. Pronto se escucho un cañón. Al parecer Farlan murió, pero su obra no había terminado. Amarro una cuerda a la que estaba en los pies de estos y les arrastro hasta llegar al árbol donde se había escondido. Tiro la cuerda por encima de una gran rama y jalo con todas las fuerzas que un niño de 14 puede tener, gracias a la adrenalina que recorría su cuerpo pudo alzar el cadáver de farlan y el cuerpo de Isabel hasta que estos colgaran al aire por los pies. Camino un par de metros sin soltar la cuerda hasta llegar a una gran roca y ahí amarro esta para que quedaran colgando. No se olvido de las caras, las cuales dejo en el suelo, justo debajo de los cadáveres puesto que el cañón sonó después de ver como el cuerpo de Isabel se convulsionaba y se retorcía. Sonrió al ver su cometido logrado.

Las dos caras, estaban al aire.

Pasaron dos días mas en el lugar hasta que pudo conseguir lo que quiso para deshacerse de el grupo de los profesionales. Le costo dos días de solo búsqueda y escondites hasta encontrar cristales y cuchillas. Tenía el mejor plan del mundo para poder salir vivo en ese mismo día sin tener que hacer gran cosa. Los profesionales se encontraban en un gran claro lejos de la selva, a donde el se dirigía en esos momentos, quedaban ocho y el, lo que necesitaba lo llevaba en su bolsa ahora mismo, en ese momento el iba a salir de los juegos. Ya podía saborear el éxito en su boca.

Su bolsa estaba llena de vidrios, pequeños pedazos de vidrio y metales pequeños y filosos. Eran demasiados, muchísimos los cuales encontrarían su lugar en algunos minutos. Sabía que al acercarse mas y mas al lugar los profesionales estaban mas expuestos al igual que el, debía hacer que todo saliera a la perfección o entonces encontraría su muerte. Era fácil pero complicado al mismo tiempo. No podía tener errores. Ocho contra uno.

El claro estaba solitario, se quedo algunos minutos esperando, sin embargo se dio cuenta que algo alejado del claro había un pequeño lago al cual se habían ido a buscar agua para beber y lavarse las caras, no había al parecer minas bajo el suelo, eran mas cobardes de lo que espero. El estaba esperando encontrarse con minas cerca de sus cosas, al parecer estaban demasiado confiados en que lo verían venir. Con toda la confianza del mundo comenzó a caminar hacia el enorme árbol que había en medio del claro, como si lo hubieran puesto para el, para su hazaña. No tenia previsto un árbol, pero le hacia las cosas mas sencillas y mas clásicas, mas memorables si le preguntaban.

Trepo el árbol hasta llegar al tope de este para que sus cosas tomaran mas fuerza al caer, porque si. Parecía cruel, pero era una buena salida de lugar de una manera muy memorable. Iba llegando al tope del árbol cuando escucho que habían llegado y como si el diablo estuviera de su lado, se sentaron todos juntos debajo de donde estaba Rivaille listo. Abrió su gran bolsa, llena hasta el tope de cristales muy filosos puesto que el mismo les saco filo, cuchillas, cuchillos, estacas, flechas que encontró. Abrio un poco la maleza del árbol para que hubiera mas movimiento y saco un frasco que encontró en la mochila de Farlan antes de abandonar el lugar cuando les asesino. Era un veneno, al parecer muy parecido al ácido y lo roció sobre los cristales y armas punzo-cortantes de su bolso. La hora del show comenzó.

Tomando mucho impulso en sus brazos, levanto la bolsa y de golpe dejo caer todas esas armas, creando una pequeña pero mortal lluvia de armas los cuales atacaron las cabezas, ojos, bocas, brazos, y todo lugar de los tributos sobrevivientes, los cuales además de tener que sufrir con el dolor de armas cortándolas la carne de sus cuerpos, murieron lentamente por el veneno en sus pieles.

Rivaille bajo del árbol con lentitud, tomándose su tiempo para caminar alrededor de los tributos y sentarse en el claro muy alejado de ellos solo por si acaso hasta que el cañón comenzó a sonar. Ocho veces seguidas. Y sí, este espero hasta que la voz de presentador le nombrara como el ganador de los juegos y llegaran por el, por mucho en los juegos, había sido el mas calmado ganador de todos a la hora de devolverlo al capitolio.

Una pequeña sonrisa se asomo en su rostro al ver su pequeño cuadro.

*Fin Flashback*

Rivaille suspiro mientras caminaba de nueva cuenta frente a la pantalla, Eren nunca seria un monstruo como el, y por eso se había enamorado de el.


¡Perdón por las faltas ortográficas !

Me estoy apurando mucho con este fanfic, espero no les moleste. Pero la verdad, las ideas vienen muy rápido a mi cabeza.

Iré subiendo los capítulos rápido porque luego se me olvida! JAJA

Nos vemos pronto!