=Capitulo 13=
Al otro día… (09:00 am)
Grandchester Enterprise
La sala de juntas, era una oficina tan amplia como la del mismo Terry, incluido el ventanal que la iluminaba. En el centro, había una larga mesa, donde 30 sillas distintas rodeaban cada espacio utilizable, todas, mullidas, cómodas y de cuero, pero la que más resaltaba, era la silla del extremo, aquella que era más grande y que representaba el lugar del presidente de la empresa. A los alrededores, había tan solo dos pequeñas mesillas, una repleta de papeles y la otra, ocupada por una cafetera, tacitas y condimentos para un café o un té, dependiendo de las juntas ofrecidas.
En ese momento, la sala se encontraba ocupada solo por Terry, quién fiel a sus costumbres, había llegado al lugar 5 minutos antes de que se iniciara todo y repasaba en su agenda lo que iba a hacer. A pesar de contar con bastante personal y con Dorothy, su siempre eficaz secretaría, Terry prefería hacer las cosas el mismo y por ende llevaba una copia de la agenda que Dorothy tenía. La chica más bien, estaba a cargo de ordenarle las cosas y resolver los encargos que por una u otra cosa, él no podía llevar a cabo. Como esa mañana, cuando un sobre con una petición de revisión de la nueva construcción llegó. Terry no podía acudir, así que por ello, Dorothy le había suplido.
Justo entonces, se abrió la puerta y por ella entró Sandra, Charlie y los otros miembros del equipo de marketing, con quién tenía que reunirse, pero sus ojos, no repararon en ninguno, más que en la chica del fondo, la escultural rubia oji verde que miraba concentrada su libreta apoyada en su mano. Con cuidado, Terry observó como Sandra, fue la que guió a Candy y la sentó dos lugares más allá de él, a su derecha. Ambas sillas a su lado, estaban vacías pues serían ocupadas por dos personas muy importantes.
Cuando Candy tomó asiento, dejó de revisar sus papeles y miró directamente a Terry, sonriéndole a modo de saludo, el chico correspondió con un gesto de cabeza, pero Candy seguía viendo ese mirar adusto en los ojos de Terry, quién era consciente de ello y trataba de mantenerlo.
—Perdonen el retraso— se disculpó un chico al entrar a la sala. Candy dejó de mirar a Terry y se fijó en el joven que acaba de entrar, seguido de otro más. El primero, tan alto como el segundo y tan delgado, era pelinegro y llevaba gafas, su traje negro bien acomodado y sin duda con un porte galán. Detrás, un castaño, atractivo y de facciones delicadas le seguía paseando su mirada por entre los empleados, sin llegar a reparar en ella, pues tuvo que moverse hacia su extremo. Ambos chicos, tomaron asiento en las sillas vacías, el castaño del lado derecho y el pelinegro del lado izquierdo. Candy sonrió. ¡No podía ser! Pero que gratas, eran algunas sorpresas…
—Bueno… creo que ya están todos y ya podemos comenzar— dijo Terry dando inicio a la reunión. Todos los presentes le miraron, alrededor de 15 pares de ojos, se plantaron en él, deseosos de escuchar el contenido de la reunión— Ya… como verán, tengo aquí presentes a dos nuevos integrantes. Primeramente, debo presentarles a todos, al joven que a partir de hoy, se encargará de la vicepresidencia, dados sus estudios de administración de empresas en Cambridge, Inglaterra. El joven Archivald Cornawall, desempeñara sus funciones siendo mi mano derecha en esta guía— explicó el castaño. El chico de la derecha, el de facciones delicadas, se puso de pie y se inclinó un poco, saludando a todos y volviendo a tomar su lugar— Y el segundo miembro nuevo, es perteneciente al equipo de marketing, ella estará a cargo desde ahora del funcionamiento de las promociones y de nuestro proyecto nuevo, dejando así que quién le ha estado supliendo regrese a sus ocupaciones normales como ingeniero. Ella es Candice Andrey— la rubia, no supo si imitar al castaño anterior, pero derrotadas por los nervios que le inspiraron las miradas al posarse en ella, prefirió, quedarse sentada. El pelinegro y el castaño, la miraron entonces y abrieron grandes los ojos, dibujando enormes sonrisas en sus labios, como ella, ambos sabían quiénes eran.
—Señorita Candy, creo que ayer no hubo oportunidad de presentarlos, él es, Allistear Cornwall, ingeniero en informática— el pelinegro le extendió la mano y ella se la estrechó al tiempo que desde detrás de sus gafas, Stear, le guiñaba un ojo. Terry dio entonces, paso a la información que debía atender.
Primeramente, explico el funcionamiento y las condiciones de la nueva construcción, que estaba planeada para abrir al público en tres meses exactos, en el mes de enero. Así pues, solicitó que el equipo de marketing pusiera manos a la obra, creando una línea de promoción totalmente nueva y única para ser lanzada y comenzar a llamar la atención del cliente. Especificó, que como apertura, el hotel daría la bienvenida a una convención de diseño dirigida por Eleonor Baker, su madre. Abordó el tema con Archie, específicamente, de que como vicepresidente de Grandchester Enterprise y director del área de expansión, este pudiera echar a andar, lo más pronto posible una sociedad con Tom's Corporation, animando así a su equipo, pues de tener una sociedad y éxito en lo que se proponían en esos momentos, quizás podrían comenzar a construir en América del Sur y Asia.
Cuando la junta finalizó, Candy se rezago un poco de su equipo y se quedó con Stear y Archie, que apenas pudieron se lanzaron sobre ella para envolverla en un par de muchos abrazos, todos igual de cálidos y amistosos.
—Me da gusto verte Candy— le dijo Stear
—Ha pasado mucho tiempo, ¿dónde has estado?— preguntó Archie, al fondo de la sala, Terry recogía unos cuantos papeles
—Pues… en Chicago. La universidad y…— comenzó a explicar la chica.
—Sabes que no nos referimos a eso Candy— la cortó Stear— Desde antes de la graduación, ya no te veíamos y eras muy cercana a nosotros…—
—Lo sé…— comenzó ella un poco afligida— Pero se presentaron un par de situaciones… no… yo no… bueno, los he echado mucho de menos. Archie, me alegro ver que has vuelto de Inglaterra— Archie perdió el hilo de la verdad que Candy trataba de esconder, poniéndose a hablar de sus aventuras en Cambridge. Entre comentario y comentario, Stear y Archie se excusaron de Terry que había deseado unírseles, pero que había sido interrumpido por su celular y obligado a dirigirse a su oficina, mientras sus amigos y Candy se dirigían a la oficina de Archie, donde este les pidió que hablaran, para recuperar los años perdidos.
En su charla, Candy se enteró de que Archie la había pasado mal sin Annie, como ella sin él. Pero se animó cuando Archie le explicó que sabía que Annie estaba viviendo en Manhattan y que tenía muchos deseos de pedirle que se vieran. Stear le comentó que había estudiado muy duro para volverse informático y que a la par de sus funciones en la empresa, se dedicaba a la creación de sistemas operativos para las computadoras, presumiendo que el sistema de organización y seguridad, del Grandchester Enterprise era todo, obra suya. Igualmente le contó a la rubia, que había mantenido su relación con Patty quién era ya una psicóloga excelente y había montado su propio despecho en un lugar cercano a donde se localizaba la empresa.
—Ella tendrá muchas ganas de verte cuando le cuente que somos colegas— le dijo entusiasmado, Candy recordó su amiga, siempre tras los libros, siempre a su lado, junto a Annie y añoró más que nunca aquella bonita época en su vida. Con los mejores recuerdos, asintió con la cabeza
—Yo también quisiera verla, tengo mucho que recordar a su lado y seguro Annie, podrá unirse a nosotras— comentó.
—Las tres juntas de nuevo— susurró Archie— Como Terry, Stear y yo— rió.
—No nos hemos podido separar mucho. Terry me buscó cuando tomó el mando de su empresa y me pidió colaborar, Archie también fue llamado, pero estudió un poco más y tardó en volver…— explicó Stear.
—Heme aquí, soy tu jefe, no me molestes— dijo Archie con aire de superioridad fingida, robando una carcajada.
—Será estupendo cuando Terry ande por acá. ¿Se acuerdan que pasábamos buenos ratos juntos? Ustedes tres y nosotros tres— comentó Archie. Candy dejó de sonreír por un momento…
—No creo que eso pase. Será incómodo… Terry al parecer, no se acuerda de mí— comentó un poco apagada. Stear y Archie se miraron, necesitaban hablar con Terry respecto a esa novedad.
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Y mientras tanto. Terry ajeno a la charla de sus amigos y deseoso de haber estado ahí, en compañía de Candy; finalmente terminó la llamada y se lamentó con todo lo que había escuchado. En la construcción había habido un accidente, uno de los obreros se había caído, Dorothy estaba camino al hospital con el personal adecuado y Terry tenía que unírsele en cuestión de media hora.
Así pues y resignado a no poder tener un día tranquilo, Terry buscó entre sus papeles, lo necesario para el seguro de los empleados y estaba buscando sus llaves cuando alguien llamó a la puerta.
—Adelante, por favor— indicó distraído. La puerta se abrió y Terry no reparó en quién era, hasta que estuvo frente a él, alzó la vista y se encontró con Susana. La chica enfundada en una mini falda y una blusa escotada, aguardaba a que se le pusiera atención, su sonrisa, detonaba que algo le había salido bien. ¡Pues claro! Sin Dorothy, después de la junta había tenido la oportunidad, de colarse a la oficina de Terry.
—Susana… ¿Qué pasa?— preguntó el chico, sin comprender la presencia de la chica.
—Oh… bueno, lamento molestar, pero… es que necesito pedirte un permiso— espetó afligida, Terry la miró, odiaba cuando ella le hablaba de tú… sí, se conocían, pero desde que le había permitido quedarse, en la recepción, tan lejos de él como pudo ponerla, por su situación económica, la chica se había empeñado en hacerle saber a todo el mundo que había sido novia de Terry durante su época en la universidad. Terry claro que había detestado eso, pero más había aborrecido, recordar que era verdad, por sus malas decisiones, Susana no mentía, había sido su novia. Pero eso era… ¡pasado!
—Ya, ya… Susana tengo que salir urgentemente… es muy…— comenzó a decirle.
—Oh, esto también es importante. Mañana tengo una audición de modelaje… si me permitieras faltar… yo…— Terry estuvo a punto de carcajearse. "Sesión de modelaje" acaso ¿eso era importante? Le viera por donde le viera, era mucho más importante, la salud del empleado herido.
—Ok. Pues falta entonces, tomate tu tiempo, días, semanas, lo que desees, ya sabes que aquí, puedes hacer cuanto te venga en gana…— le dijo sarcástico— Solo por favor, asegúrate de dejar a tu suplente, ella al parecer, es más competente— finalizó seriamente, Susana que había estado sonriendo de oreja a oreja, dejó de hacerlo y abrió la boca para hablar, pero Terry se puso de pie— Ahora por favor, sal de aquí, tengo cosas que hacer, sobre mañana, ya te dije, deja a tu suplente, veremos como están las cosas, cuando decidas volver— sentenció, guiándola a la salida y tomando sus cosas. Cuando salieron al pasillo, Terry notó la audacia de Susana, ella quería quedarse a solas, en el ascensor, con él. ¡Oh no! Ese era un terreno demasiado peligroso y con Susana, él siempre había mantenido sus precauciones. La instó a entrar en el primer ascensor y se detuvo a mirar su atuendo, en cuanto ella le hubo mirado desde el interior del cubículo. Terry no pasó por alto los centímetros de la falda, los tres botones de la camiseta escotada y los tacones de modelito. Susana sonrió al saberse observada y trató de posar naturalmente para el chico. Las puertas comenzaron a anunciar que se cerrarían y Terry, habló entonces:
—Mejora el atuendo, no es propio para tu trabajo— la puerta se cerró y el rostro de Susana se desfiguró en una mueca de ofensa.
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Decidió caminar… Su departamento no estaba lejos y esa mañana su auto había acudido al taller para su revisión mensual. Así pues, no le molestaba caminar por las calles, mirando las cosas, mirando a las personas. Siempre había gustado de caminar, porque le gustaba mucho observar a su alrededor. El cielo anunciaba que la noche estaba por caer y la brisa fresca agitaba su, ya de por sí, rebelde cabello. Pero eso no le importaba. Había sido un día muy pesado y le sentaba bien refrescarse.
Primero, la junta de empleados, luego, la escena con Susana, después, el empleado herido, el seguro activado, el hablar de apoyo a los obreros que al final habían salido felices y estar de un lado para otro en la construcción, viendo el avance, que Dorothy ya había observado… y ese taxista que no se callaba al reconocerle como dueño de Grandchester Enterprise. Sí, un día muy pesado… lo mejor, había sido bajarse de aquel vehículo y decidir caminar. Mientras lo hacía… un pensamiento llegó a su mente. Candy…
La rubia que tanto había amado y adorado durante su adolescencia y la que sin saberlo, le había roto el corazón sin saberlo. La chica, que había mantenido ocupada su mente durante sus primeras semanas en Nueva York y de la que se había propuesto no pensar durante los años siguientes, sin éxito, claro. Al final, no había podido olvidarla y la mantenía más presente en sus recuerdos, cuando su hermana mayor, Karen, novia del hermano mayor de Candy, Albert, hablaba de ella por voz de su hermano. Igualmente, la tenía más que presente en esos momentos, cuando después de no haberla visto durante años, ella aparecía en su oficina, como directora de marketing y más hermosa de lo que recordaba.
¡Cómo le había costado mantener el control! No decirle: "¡Candy! Pero que hermosa estas. ¿Dónde te habías metido? ¿Sabes cuánto he pensado en ti? Ah sí, no lo sabes, porque preferiste a Brower en aquel entonces, olvidando por completo mi cita" Pero pese a eso… él no deseaba reclamarle. Él había sido el cobarde para no confesarse, él había hecho que ella solo viera a Anthony, mirándola siempre como amiga ante sus ojos… ¡Que patético!
Y estaba por cometer la misma idiotez, si seguía en su plan, de hacer como que no la recordaba… Pero es que así, trazaba una línea para ambos. Para ella, una seguridad de poder desenvolver su trabajo, para él, evitar que pasara lo de Susana, aunque jamás creería que Candy fuera igual. Y así mismo, le daba a tiempo a pensar… ¿sería bueno que hablaran y él le contara el pasado? ¿Sus extraños sentimientos eran más que un capricho de adolescente, no?
Pensando en ello, dobló en la esquina y lo único que sintió, fue un golpe. Había chocado con alguien. Por su peso, él había mantenido el equilibrio, pero la persona impactada, no. Sobre el suelo, una chica había caído y trataba de levantarse. Terry muy apenado, se ofreció a auxiliarla:
—Discúlpeme, de verdad, lo siento, que tonto soy…— comenzó a decir, mientras le sujetaba el bolso para que ella se levantara. La chica alzó el rostro y lo miró sonriente. Era Candy.
—No se preocupe joven Terry… fue mi culpa, vengo muy distraída— se excusó. Terry estiró las manos para darle el bolso y por un momento se perdió en esos hermosos ojos verdes que tanto le encantaban, entonces lo supo. Tenía que acercarse a Candy para saber que sus sentimientos seguían siendo reales y eso, no lo lograría, hablando de usted… al darle la bolsa, Terry rozó la mano de Candy que tembló durante un momento y entonces habló:
—No me hables así. Somos amigos, ¿qué no? ¿O ya te has olvidado de mí?— Candy lo miró atónita, después de todo… aquel chico, el hombre más guapo del colegio, el chico que por mucho tiempo había sido su amor platónico y su nuevo jefe, le recordaba… Tan claro como ella, Terry recordaba a Candy, sonrió…
Continuará…
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Bueno, primero, de verdad ofrezco una súper disculpa por dejarlas botadas. Es que verán que mi caso, no está muy bien. Últimamente, enfermo seguido y la escuela tan pesada no me ayuda, el tiempo es poco y no tengo mucho para escribir, cuando decidí actualizar seguido aquí, olvide dos historias más. Por ende, me propuse terminarlas para ya no tardar, he de decir, que me ha funcionado y que he terminado mis otras historias, antes de escribir algo más, como se tiene planeado, pretendo terminar aquí, dedicándome de lleno, a estos, Candy y Terry. Así pues, nos volveremos a leer seguido, casi siempre antes de que se cumplan dos semanas y si tengo mucho tiempo quizás dos veces en una sola semana… Esperando que este pequeño capitulo les guste, porque a mí me ha parecido muy lindo, espero se animen a comentar y apoyarme hasta el final.
GRACIAS A:
GUEST, Alily, becky gradchester, Merlia, CANDY, Brslico, Sra. Grandchester, Patty, Carito Andrew, LizCarter, Becky70
Con cariño,
JulietaG.28
