Hooooolaaaaa mis hermosos lectores, después de un siglo y medio les traigo un nuevo capítulo. Sé que me eh tardado demasiado ahora sí y no les voy a mentir que en parte es mi culpa, tuve una baja de inspiración y pues además la facultad y todo eso, debía librarme de eso primero. Espero de verdad qe no pierdan el interés por la historia: c y que se pasen más seguido a checar, ordene mis ideas y estoy de vacaciones así que tengo tiempo de subir.

Espero que el capítulo sea de su agrado y que me disculpen de verdad. Gomen :c. Los amo, y éxito en todo.

Respondiendo Reviews

Dichiro: Gracias por seguir leyendo xD y pues también por esperar xD tu me animaobligas a escribir seguido xD

**Nota**

Vayan notando el curso de la historia, vienen cosas salseantes xD, digo, no menosprecien a Creep.

Y lo siento por la extensión del capítulo, de hecho es de los más largos xD saben que no puedo hacerlos más extensos. Ahora sí a disfrutar...

Marshall

Como de costumbre le levanté cuando el soy se hubo desaparecido y me arreglé, sería un día productivo. Pasaría con Fionna un rato, sólo por si acaso y después iría con Gumball para molestarlo un poco.
Me dirigí al Árbol para saludar a ese par de chicas pero en cuanto llegue pude percatarme de que no se encontraban. Me encogí de hombros y cambie mi dirección al dulce reino. Por mi mejor, no tenía ganas de fingir.

Cuando llegué al castillo no tuve que anunciarme ni nada porque entre por la ventana y deliberadamente, comencé a buscar a Gumball en donde siempre estaba, en el laboratorio, en su cuarto o en el recibidor con alguna visita. Al final lo encontré en el recibidor, estaba a punto de saltar sobre él y darle un beso en la mejilla sólo para sonrojarlo frente a su visita cuando me di cuenta que la visita era Fionna. No podía estar con Fionna y Gumball en la misma habitación, ella se pondría cariñosa y le contaría a Gumball que somos algo así como pareja.

Me escondí cerca de una maceta muy alta de adorno y espere a que se fuera, no pude escuchar de que hablaban pero sentí que hablaban de las paradojas del universo, fue una eternidad. Cuando por fin se fueron Gumball sólo un resoplido, se veía muy cansado, tal vez no sería momento para molestarlo.

Salí de mi escondite y el me vio, al principio sentí como que se había alegrado pero de pronto cambio su expresión y comenzó a caminar hacia algún lado con expresión dura.

- ¿Qué quieres?- me pregunto sin siquiera mirarme, seguía caminando.
-Uy ¿estás en tus días? O ¿porque tanta agresividad?
-Bueno si vienes a molestar puedes regresar por donde llegaste, lo has logrado en...- miro un reloj imaginario en su muñeca izquierda- menos de un minuto.
-Tu reloj lo tienes en la mano derecha ¿Lo sabes, no?- arrugo el entrecejo y me volteo a ver.
-¿Necesitas tanto molestarme? Tu presencia ya lo hizo así que te puedes ir feliz.

-¿Por qué estás tan molesto? Te conozco y si, eres agresivo conmigo pero no tanto ¿Qué te pasa?

-¡Tu! Eso me pasa.

-¿Yo? ¿Qué hice? Sorprendentemente ahora no he hecho nada.

-Bueno, bueno ¿A qué viniste?

-Creo que tenemos un trato ¿Lo olvidas?

-Claro que no, no dejas que se me olvide. ¿Y? ¿Ahora qué quieres?

-Mmm estoy pensando en algo pero te pondrás histérico así que mejor, solo espéralo.

-¿Ah? No sé de qué estás hablando.

-Ya lo veras.

En ese momento no dije más y me fui, Gumball no le dio demasiada importancia, creo que pensó que estaba loco. Espere a que diera la hora de dormir, aproximadamente a las 11 de la noche casi todos se van a dormir entre ellos Gumball. Esperaba a lado de la ventana que da a la habitación del peli rosado y sin que él se diera cuenta vi cómo se desvestía, entraba en el baño, se escuchaban ruidos y salía ya listo para dormir y portaba esa camisa… la que le había regalado hace tiempo, yo creí que le había dado igual cuando se la di y la hacía en la basura. Vaya sorpresa…

Cuando ya estaba acostado y hubo apagado las luces me adentre a la habitación, silencioso como siempre y me sumergí por las sabanas Gumball enseguida se percató de esa anomalía y se sobresaltó, encendiendo las luces un poco asustado.

-Pero ¿Qué demonios?... ¿Marshall? ¡¿Qué te sucede?! Creí que era un pervertido o alguien que me quería raptar, bueno de hecho si eres un pervertido.

-Hahahahaha tu cara, como amo esa expresión, lo siento, te quería sorprender, esta es la otra cosa que quiero.

-¿Ah? ¿Querías asustarme mientras duerno?

- Gumball ¿En serio? Eso lo puedo hacer con trato o sin él.

-Bueno en eso tienes razón ¿entonces?

-Quiero una noche contigo. Simple, creí que estaba claro.

-¿Queeeee? Pero de que estas hablando, de ninguna manera dormiré contigo.

-Es parte del trato así que te obligo a hacerlo.

-Y qué demonios pasa con Fionna ¿eh? No se vale que estés jugando así con migo o con ella.

-¿Q-que? No sé de qué me estás hablando…

-Claro que sabes, los vi, sé que están juntos y hoy hable con ella, ella afirma que son novios.

-No, eso es mentira, ella me beso y es ella la que se inventa muchas cosas, creo que está obsesionada o algo así conmigo, no la culpo claro ¿Quién no se obsesionaría conmigo?

-Déjate de tonterías, si de verdad la besaste y le estas dando ilusiones no seas cobarde y acéptalo.

-Pero es la verdad, ella me persigue, incluso me va a buscar a mi casa, parece que mis coqueteos breves le han afectado y de verdad cree que quiero algo con ella, supuse que todos sabíamos que era broma, una forma de despistar, ya sabes, tu eres quien me interesa.

-¿Yo te intereso? ¿Cómo quieres que confié en ti? No seas ridículo.

-La última vez no confiaste en mí y ya viste lo que paso- Ok, sé que estaba mintiendo y que es un poco bajo de mi parte usar el chantaje emocional pero algo tengo que hacer para que olvide lo de Fionna, no sé porque se atrevió a decirle a Gumball esas cosas.

-Bueno está bien, en eso tienes razón, te había prometido un voto de confianza y no lo cumplí, y bueno, creo que debo confesar que Fionna no me dijo nada, solo quería que lo aceptaras.

-Oh pero ¿acaso el príncipe Gumball ha mentido? Esto es nuevo, si tanto te interesaba saber que pasaba entre Fionna y yo solo debias preguntarme.

-¿Y cómo iba a saber si me decías la verdad?

-¿Confiando en mí?

-Está bien, confiare en ti.

-Entonces confía en mí y déjate llevar, no te arrepentirás…

Creep

Ordenes, ordenes, y más ordenes, la Reyna Abadeer no sabe hacer otra cosa más que dar órdenes. Las ganas que tengo de irme y ser libre pero algún dia me cansare de servirle y me largare de allí. Desde que el grandioso Hudson Abadeer abandono el puesto en dudosas circunstancias todo se fue por la borda. Claro que el rey Hudson no era una dulzura pero preferíamos mil veces ese trato que el de la reyna, ella es aún más cruel y eso ya es decir mucho. De no haber sido por ella, yo nunca hubiese tenido que hacer esas cosas por sobrevivir, no hubiera perdido mi familia y mucho menos hubiera tenido que estar obligado a estar en ese horrible lugar, hasta para nosotros es horrible, ni siquiera el príncipe Marshall aguanto a esa mujer. Algún día me eh de vengar…