Título: Love is lawless
Claim: Crow Hogan/Sherry LeBlanc
Notas: Post-series.
Rating: T
Género: Romance/Humor
Tabla de retos: Leyes de Murphy
Tema: Es más fácil obtener perdón que permiso.


Al parecer todo el mundo estaba conspirando en su contra. O al menos eso fue lo que pensó Sherry cuando, tras terminar su duelo de cuartos de finales —la victoria fue aplastante, para su satisfacción—, un grupo de hombres se le acercaron para hacerle unas cuantas preguntas. Reconoció a uno de ellos como miembro del equipo al cual pertenecía Crow, pero los otros debían de ser de la prensa, por cómo vestían.

No le molestaba contestar algunas preguntas, hablar sobre su estrategia de duelo y quizás asegurar, de manera algo altanera, que le patearía el trasero a sus próximos oponentes. Sin embargo, las cosas que le cuestionaron no tenían nada que ver con el duelo y casi la asaltó la loca idea de que Mizuguchi había conspirado con ellos para dicha entrevista. ¿Tienes novio? ¿Buscas novio? Las preguntas oscilaban dentro de la categoría de relaciones amorosas, haciéndola ver y sentir como una solterona, cuando estaba en sus años de juventud y sin buscar compromiso.

Estaba aguantando con ferocidad la ronda de preguntas invasivas, cuando una de ellas la sorprendió con la guardia baja. ¿De entre todas las personas, por qué...?

—Hemos oído rumores de que sale con Crow Hogan, quien actualmente está en el equipo de los Halcones y a quien conocía desde antes de que se mudara a Inglaterra, ¿es eso cierto? ¿Desde cuándo? Tenemos algunas fotos que lo... —el hombre sacó un gran fajo de papeles, no sin forcejear antes con su micrófono, ante la atónita mirada de Sherry. El reportero estaba seguro de haber captado una exclusiva, al ver el rostro de lo que él consideraba una culpable confesada, pero se sorprendió una vez Sherry vio las fotografías e hizo un ademán altanero para desecharlas.

—Es un amigo mío de Japón, fuimos a comer algo, ¿es eso tan malo? No, no salgo con él, ni con nadie, tampoco me interesa hacerlo, ahora, si me disculpan... —enfiló el camino hacia los vestidores, dejando a la prensa atónita y al amigo de Crow aún más estupefacto. Habían estado todos tan seguros...

Cuando a Crow le dijeron la buena nueva y le pidieron disculpas esa tarde, él también se echó a reír.

—Nah, no se preocupen, pero la próxima vez deberían de creerme antes de preguntarle a ella —hizo un gesto como para restarle importancia al asunto. Era más fácil pedir perdón que permiso, ¿verdad? Y ellos le habían ya pedido perdón, así que no había nada más por hablar.

Después de todo... ¿No les había dicho que no eran nada?