Hola de nuevo.
Antes de empezar el capítulo, pondré el chiste de la gallina que contó Tuffnut respondido con los personajes de HTTY que publiqué en la página de FB y que algunos cooperaron para algunos personajes.
¿Por qué la gallina cruzó la calle?
Hiccup: para encontrar nuevos dragones.
Astrid: por cobarde y por todo lo demás
Toothless: grrrrrgrrrrrgrrr
Tuffnut: la gallina siempre tiene la razón
Ruffnut: porque me la iba a comer.
Fishlegs: es una nueva especie de gallina
Snotlout: no soportó toda mi belleza
Stoick: gallina! Te ordeno que vuelvas!
Gothi: $&$ $ & $& &$ €£^%%
Heather: porque está sola en el mundo.
Valka: Las gallinas, bajo el control de las malas personas, cruzan la calle (por Amai do)
Gobber: Porque tenía que cambiar todo esto (señala a la gallina) (Por Ana Astrid Hofferson)
Gobber: Se trata de una gallina cabeza de martillo (Por Diane)
Dagur: Porque soy letal (Por Tris)
Camicazi: Para ir a ser libre como yo (Por Sisa Astrid)
Eso es todo XD, espero que les haya gustado este pequeño intro, ahora sí a leer se ha dicho.
Que lo disfruten:
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Capítulo XIII
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HOSTEN
— ¡Heather detente!
Spinel iba detrás de la vikinga, que después de haberse enterado de aquella noticia se esfumó echa una furia al encuentro con Windshear que esperaba en el bosque. La chica hacia caso omiso a los ruegos de su amigo, ella sólo caminaba rápidamente con los ojos rencoroso y humedecidos por el dolor.
— ¡HEATHER! —Le gritó una vez que se internaron al bosque.
— ¡¿QUÉ ES LO QUE QUIERES?!
—Sólo te pido que te tranquilices… sé que es difícil por todo lo que estás pasando.
— ¿Qué me tranquilice? —Se burló—¡¿QUÉ ME TRANQUILICE?! —gritó encolerizada. — ¡Enterarme que mi novio se casó con otra mujer! ¡Que todo lo que hice fue en vano! ¡Que perdí a mi hermano, mi hogar, hasta la oportunidad de ser madre por culpa de un maldito viejo ambicioso! ¿CÓMO QUIERES QUE ME TRANQUILICE? ¡ ¿DIME?!
Heather se dejó caer, llorando sus desgracias pero más que nada furiosa con la vida, Spinel se agachó a su altura y la rodeó con sus brazos, fue en ese momento que la vikinga se permitió desahogar su dolor y frustración.
—Los quiero matar a todos, en especial a ese viejo. —gritó entre gimoteos.
—No, tú no quieres eso. —Spinel la apretó más contra él, apoyando su cabeza sobre la de ella.
—Sólo a ese viejo en realidad, cortarle el cuello y sacarle las entrañas.
—La venganza no traerá nada bueno, créeme.
— ¿Cómo lo puedes saber? —Preguntó encarándolo. —Además que importa… no sería la primera vez que mate a alguien, ya me he defendido antes cuando atacaron mi hogar natal.
—Te entiendo, pero esto es diferente, ahora tú eres la que busca los problemas, lo otro fue porque no tuviste de otra.
—No cambiaré de opinión, tú no lo entiendes realmente.
—Trato, pero, créeme, veo a la venganza como una enfermedad que te está consumiendo y yo como doctor estoy tratando de evitarlo. —dijo limpiándole las lagrimillas de los ojos. — ¿Puedes tratar de comprenderme tu también?
Heather se recostó en su pecho sin decir palabra alguna, comprendía lo que le trataba de decirle, le agradecía su preocupación, pero no estaba satisfecha, había un vacío en su corazón que le molestaba, que no sabía con qué reemplazar.
—Heather… ¿qué me dices?
Esta se levantó para verlo a los ojos, mientras su cabeza empezaba a maquilar plan tras plan.
"Lo siento Spinel, pero no desistiré."
—Claro, lo comprendo. —Fingió una leve sonrisa. —Tienes razón, ese viejo no lo vale.
— Por supuesto. — Spinel soltó un suspiro de alivio— No sabes que feliz me hace que hayas comprendido mi punto. —Se puso de pie y le ayudó a levantarse. —creo que es hora de volver a casa, a comenzar de nuevo.
—Eh…Spinel…
— ¿Sí?
— ¿Te importaría si consigo mi propia casa en el pueblo? Es decir, no puedo estar en la tuya por siempre.
—No me importaría. —Contestó con una sonrisa, aunque rápidamente se sonrojó pues se empezó a imaginar otras cosas.
Heather también se apenó, hasta ese momento no se había percatado al 100% que vivía con un hombre que no era su hermano, que era más que un amigo, era un confidente y su doctor.
—No hay problema, en serio, si tú y Windshear se van, Kaiser se pondrá muy triste… y por supuesto que yo también.
—Spinel…—suspiró avergonzada. —No me iré lejos. "No por el momento". Estaré cerca.
—Lo sé, le pediré ayuda Phelma y a la gente del pueblo para que te consiga o construya una pequeña casa, ¿Te parece? —Preguntó extendiendo su brazo para escoltarla.
—Claro. —Tomó su brazo y ambos fueron en busca de la dragona.
Y mientras Spinel canturreaba feliz una canción, la mente de Heather maquilaba la primera fase del plan: construir el arma perfecta para cortar el cuello de Eero.
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ISLA BARE.
Camicazi era infinitamente feliz en esos momentos, el chico que había conocido la había enamorado en muy poco tiempo; le gustaba todo de él, su físico, su encanto y por supuesto que tuviera riquezas. Solían pasear a caballo, ir a comer, beber hasta embriagarse o hasta que Arie la detuviera. El salir con él le hacía olvidar casi en un 100% sus penas y pecados que llevaba detrás de ella.
Pero había alguien que no estaba feliz, Arie, quien siempre vigilaba de cerca a su princesa, no había podido deshacerse del buen partido que se había conseguido Camicazi, puesto que poseía riquezas y buen renombre, además que en la isla aun se buscaba aquel tipo que había asesinado.
—Princesa, ¿a dónde va?
—Con Knut, ¿con quién más?
—Me parece que ha salido demasiado con ese tipo, debería terminar ya ese juego.
—No es un juego. —se rio la princesa. —Es mi "novio" y tal vez muy pronto mi futuro esposo.
— ¡Princesa! —Chilló la ruidosa nana. —Es una excelente noticia.
Arie gruñó con tales suposiciones, eso no lo permitiría, tenía que buscar una manera de separar a su princesa de aquel sujeto aunque tuviera que recurrir al asesinato.
—Muchas gracias nana,… me voy, iré a conocer mi futura casa, quiero darle una sorpresa a Knut. —Presumió insinuantemente el escotado vestido que llevaba puesto.
— ¡No vas a salir así! —Golpeó Arie la mesa. — ¡ese tipo no te va a ver así!
— ¡Arie silencio!, tú no eres mi padre. —Se burló la princesa. —Ve por mí al atardecer, no quiero volver sola a caballo.
Cuando el guardaespaldas pretendió replicar la orden y exigirle que se quedara en casa, fue demasiado tarde, Camicazi lo ignoró y esfumó con una sonrisa victoriosa en el rostro.
—Ay, Arie… nuestra niña se casará. —Dijo ensoñada Aline, desconociendo la furia que causaba en el hombre aquel hecho.
—Eso será sobre mi cadáver. —Murmuró entre dientes, levantándose de su asiento para ir a afilar algunas de sus armas, alguien moriría ese día.
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Camicazi montó a caballo hasta la casona donde vivía su novio, este era el hijo del conde del pueblo y por ende vivía mejor que el resto de la población; su relación se basaba más que nada en pasión e intereses, puesto que ella mentía sobre su origen, aludiendo que las pocas riquezas que tenía eran debido a una herencia, pues era un secreto para todos que ella era la princesa de Bog Burglar, sólo conservaba su nombre pila.
Al llegar a la entrada de la casona, se dirigió con dos guardias que custodiaban el lugar.
—Aun lado vengo a ver a Knut. —exigió con descortesía.
Los guardias no le prestaron atención.
— ¡¿Qué no escucharon, inútiles?!
—El amo Knut no se encuentra, ¡márchese! —Dijo el hombre sin tacto alguno.
— ¡¿Cómo se atreve majadero?! —gritó ofendida. — ¡Quiero verlo, díganle que ha venido Camicazi!
— ¡No nos importa, el amo no se encuentra aquí! —gritó el otro guardia sacando su espada. — ¡Retírese cuanto antes!
— ¡Idiotas! ¡Me la pagarán ¡inútiles! No saben con quién se está metiendo. —Amenazó la humillada chica, dándole un golpe al caballo para retirarse de ahí.
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Camicazi llegó hecha una furia a su casa, estaba tan enojada que golpeó la puerta y enseguida aventó uno de los pocos muebles que tenían. Tanto Aline como Arie, que seguía trabajando en sus espadas, estaban atónitos ante el comportamiento, en especial el guardaespaldas.
—Mi niña, ¿qué le pasó? ¿Le hizo algo ese chico? —preguntó Aline tratando de consolarla.
— ¡NO! —gritó. —Sus malditos guardias ni siquiera me dejaron entrar a su casa, me dijeron que no estaban y me amenazaron hasta con sus armas los muy majaderos.
—Que osadía. —Arie se burlaba por dentro. —Ese hombre no conoce de modales.
—Y yo que quería verlo nana. —Chilló la chica abrazándose Aline. —Me arreglé sólo para él.
—Ay, mi niña… tal vez se fue a atender unos asuntos importantes.
Arie se burló de aquello, pues no podía haber una excusa más barata cuando el muchacho era un completo haragán.
— ¡¿De qué te ríes?! —gruñó Camicazi.
—De nada. —respondió aun burlón. —Si lo desea, princesa, puedo ir a buscarlo y se lo traeré.
— ¿En serio? ¿Harías eso por mí?
—Por supuesto, por usted haría lo fuera.
—Ay, Arie.
Camicazi se abalanzó contra él para darle un afectuoso abrazo, aunque malinterpretado por el hombre puesto que se deleitó en sentir su calor, su cuerpo, su senos y rostro cerca de él, ansiaba el día que la tuviera así, pero desnuda sobre una cama.
Con el permiso concedido de su majestad y cargando con una espada, salió en busca de aquel chico (con un doble plan en mente) fue hasta donde el haragán vivía y desafió a los guardias por información; estos temerosos le indicaron que su amo había ido al pueblo.
Entonces fue en su búsqueda, más no lo encontró, preguntó de bar en bar, de donde alguna vez le había tocado sacar a su caprichosa princesa, pero nadie lo había visto, sólo le faltaban pocos bares, los de bajo prestigio.
Entrando en uno de ellos preguntó por él, el encargado rápidamente lo reconoció, pues no por nada era el hijo de un conde y le notificó al guardaespaldas que había estado bebiendo ahí en compañía de una atractiva mujer.
Eso lo desconcertó, pero también le alegró.
"Así que le eres infiel, maldito desgraciado" —se rio, pues ya no tendría que ensuciarse las manos, sólo tenía que descubrirlo ante la princesa, así se le rompería el corazón y él como siempre estaría ahí para "consolarla"
Pero primero tenía que encontrarlo.
Siguió preguntando a los borrachos del lugar, estos en su estado de ebriedad le confesaron que él frecuentaba "la casa del amor", una casa de perdición donde los hombres iban a divertirse con las mujeres.
Fue perfecto para Arie, lo tenía en sus manos, sólo faltaba notificar a la princesa.
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— ¿Lo encontraste? —preguntó ansiosa Camicazi.
—Creo que debería acompañarme su majestad, no tengo buenas noticias.
La princesa se preocupó y pensó que algo malo le había pasado a su querido novio, así que acompañó a Arie quien se negó a darle más información, asegurándole que tenía que verlo con sus propios ojos.
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¿Dónde estamos Arie? —Preguntó al ver que su guardaespaldas la había llevado a un lugar de mala fama.
—Sígame.
Arie le tendió la mano y la guió dentro del recinto, Camicazi se asustó puesto que ese lugar era de perversión, no se sintió segura aunque su guardaespaldas estuviera ahí. Dentro del lugar, casi se ve obligada a caminar con los ojos cerrados, puesto que había varias parejas desnudas, teniendo relaciones en una sola habitación.
—Arie… ¿qué hacemos aquí? —preguntó temerosa y abochornada.
—Sólo quiero que vea algo.
La chica empezó a dudar, creyó que Arie la había llevado a una trampa y le pediría que hicieran lo mismo que las demás parejas, pero no fue así.
—Ahí. —Señaló en un punto de entre todas las parejas desnudas.
Camicazi se vio obligada a abrir los ojos para ver lo que señalaba y los terminó de abrir por completo al ver que en la esquina, desnudo y con otra mujer se encontraba Knut teniendo sexo como un salvaje.
— ¡Knut! —gritó indignada.
Pese a ver gritado como una mujer despechada poco importó para las personas que estaban en la habitación. Incluso el mismísimo Knut, que sólo sonrió y continuó en su labor con la otra mujer.
—Salgamos de este lugar princesa. —pidió Arie satisfecho con el resultado.
Pero Camicazi no estaba satisfecha, quería gritarle, golpearlo, reclamarle pero a su novio ni siquiera le había importado verla ahí.
—No me voy sin antes hablar con ¡ÉL!
—Pues creo que tendremos que esperar afuera. —dijo burlonamente Arie.
Notando aquel tono, Camicazi salió hecha una furia del recinto, no se iría, pero esperaría afuera en la penumbra de la noche. Pasaron horas para que el muchacho y la demás gente salieran, al momento que lo hizo fue interceptado por la princesa quien lo recibió con un fuerte empujón.
— ¡¿POR QUÉ?!
—Ay, preciosa… un hombre tiene sus necesidades. —explicó cínicamente acomodándose el pantalón.
—Knut, pensé que teníamos algo serio… que nos casaríamos. —reprochó Camicazi comenzando con el llanto.
—¡Ja! ¿Casarme? Claro… como no, ¿qué hongos te comiste chica? No fuiste más que una diversión, una muy aburrida… ni emborrachándote, ni haciéndote mi novia accediste.
—Mi señora es una mujer decente. —Intervino Arie sin borrar la sonrisa de su rostro.
—Y una muy aburrida, señor, además soy el hijo de un conde, no podría andar con cualquier mujercita. —señaló con desprecio a la chica
— ¡Óyeme estúpido! —Gruñó "la mujercita". — ¡Yo soy una princesa!
— ¡ja! Claro y yo soy el rey de todo el archipiélago, nos vemos linda, y si quieres acostarte conmigo ya sabes donde puedes encontrarme… haremos un trío. —Finalizó guiñándole un ojo.
Camicazi se quedó boquiabierta, sin palabras para defenderse, le había dolido su trato pero más que nada que no hubiera reconocido su estatus como princesa.
— Vámonos princesa, hombres como esos no valen la pena. — Dijo Arie a un sonriente.
Estaba cohibida, demasiado enojada y también lastimada, le había dolido tanto el rechazo de aquel hombre que huyó hacia las oscuras y solitarias calles rumbo a su casa dejando a Arie atrás.
"¡Estúpidos hombres!" lloró en silencio, "¿Por qué nadie puede amarme?" pensó aquello que la deprimía. "¿Por qué? ¿Por qué?"
"¿Quién podría amarte?"
Se detuvo abruptamente al escuchar una voz muy familiar.
— ¿Padre?
"Camicazi, has sido una niña muy mala"
—Padre… yo.
No tenía palabras para la alucinación de su progenitor quien tenía una expresión de decepción en su rostro, y más quedó en shock que cayó de sentón cuando otros cinco fantasmas del pasado aparecían alrededor de ella. Astrid, Fare, Honeir, Ruffnut y Tuffnut
"Usted no es una princesa, ¡Ahora yo soy la princesa!" —presumió Astrid con una cínica sonrisa.
"¿Su majestad no se puede levantar sola?" —se burló Ruffnut.
"¿Necesita de más esclavos?" —Preguntó en el mismo tono Tuffnut.
— ¡USTEDES DESGRACIADOS NO ESTÁN AQUÍ! —gritó enloquecida.
"No, porque usted nos separó" —Acusó Fare señalándola con una expresión vacía en el rostro.
"Usted nos mató" —Dijo el anciano Honeir, empezando a mostrar su rostro lleno de sangre.
— ¡No! Yo no fui, yo no quise que eso…yo no…—empezó a balbucear sintiendo un vértigo alrededor conforme los fantasma la acechaban. —Yo…no…
No lo resistió y se desvaneció.
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—Princesa. —Escuchó la voz de su nana.
Empezó a abrir los ojos poco a poco conforme su nana la llamaba, a quien divisó borrosamente una vez que despertó.
—Ay, mi niña… por fin…
—Nana… ¿cómo… llegué aquí? —preguntó al ver que se encontraba acostada en su cama.
—Se desmayó, yo la traje. —explicó Arie quien se encontraba de brazos cruzados en el umbral de la puerta.
—Te lo agradezco Arie. —dijo con un tono de rencoroso.
—De nada su majestad. —contestó con recelo el guardaespaldas, esperaba un poco más de amabilidad. — ¿Puedo hacer algo por usted? —preguntó por mera cortesía.
— ¡Sí!...ve preparar el barco, encuentra gente que quiera ser parte de la tripulación.
— ¿Para qué mi niña? —preguntó Aline confundida.
— ¡Nos largamos! Ya no quiero estar aquí. —dijo poniendo el brazo sobre su rostro tratando de contener el llanto.
—Lo que ordene, princesa. —sonrió Arie para sus adentros pues de nuevo la tendría sólo para él
Una vez que se fue, Aline trató de entender a la desconsolada princesa que de repente rompió en llanto.
—Mi niña… ¿qué es lo que tiene? Déjeme ayudarle.
—Nadie me quiere. —Sollozó ahogando el nudo en su garganta.
—Pero si yo la quiero mucho.
— ¡No es lo mismo! —gritó a la mujer que sólo trataba de consolarla.
Sin embargo Aline no se inmutó y siguió consolándola, la abrazó. —Por supuesto, yo soy sólo una sirvienta, pero aun así la quiero mucho.
Camicazi gimoteó en brazos de su nana, apenas se daba cuenta de lo reconfortarle y materno era su tacto, algo que no sentía desde que su mamá había muerto.
—Usted es una buena niña, yo lo sé…
—Nana. —lloró abrazándose a ella, pues recordó las palabras de su fallecido padre. —No soy una buena persona, soy de lo peor.
—No lo es, yo sé que no… pero ya pórtese bien mi niña, compórtese como la dama que es, no salga con cualquier idiota que le corteje, deje de beber.
— ¡No, eso no!¡No puedo! Porque si no lo hago… los sigo viendo. —chilló.
— ¿A quiénes?
Camicazi se silenció, pues lo pasado con la familia Hofferson sólo era un secreto entre Arie y ella, estaba muy avergonzada por ese suceso y si se lo decía a su nana creyó que ahora sí pensaría lo peor de ella, y siendo la única que persona que la quería no podía darse el lujo de perderla. Era muy egoísta y lo sabía.
—Princesa, me asusta… por favor, dígame ¿a quienes se refiere? —Preguntó desesperada la mujer al ver el incontrolable llanto de la rubia.
— ¡No puedo!, me odiarás…
—No lo haré… se lo prometo, siempre estaré para usted, por favor, ¿qué eso que tanto le acongoja?
Camicazi se entumió en los brazos de su nana; sin embargo, meditó sus palabras, no podía con toda aquella culpa necesitaba decírselo a alguien; así que se se separó de ella y llorosa le contó toda la verdad, todo lo que había pasado con la familia Hofferson y como habían engañado a Harald y Astrid, una vez que terminó Aline había quedado en shock, más no juzgaría a aquella niña que consideraba como una hija.
— ¿Me odias nana?
—No, claro que no, nunca,… pero princesa… no puede con esto.
— ¿Qué puedo hacer? —gimoteó. —Arie me dijo que no le dijera nada a nadie.
Aquello le dio mala espina a la sirvienta, con todo lo que le había contado detectó que en todo estaba metido Arie, quien era el principal autor intelectual de todos los planes.
—Nana, por favor di algo…
—Camicazi—La princesa se sorprendió, nunca había escuchado decir a su nana su nombre con tanta familiaridad. —Creo que deberías decirle de todo esto a tu tío, sé que él comprenderá.
—No. —Camicazi empezó a negar con la cabeza. —No quiero, me matará al igual que Astrid.
—Pero niña, la culpa ya la está matando, debe dejar de cargar el peso de aquel crimen que usted no cometió, porque es lo que es, usted tenía las intenciones de reunir a esa familia no es su culpa lo que pasó.
—No me creerán.
—No lo sabrá hasta que lo diga, aun es tiempo, podemos decirle a Arie que vuelva Bog Burglar, buscar el perdón de su tío y no sé, incluso puede tomar el lugar que le corresponde como esposa del jefe de Berk.
— ¡No, nana! ¡No quiero eso!
—Entonces nunca se librará de la culpa.
Estaba perdida. Camicazi se echó a llorar como una cría en la cama, para ella el mundo estaba acabado y no había solución para su problema.
—Mi niña, no lloré, está bien, me retracto de lo último. —Se disculpó sutilmente Aline. —Pero sí creo que debería enterar a su tío, aunque nunca volvamos, creo que él y esa muchacha necesitan saber la verdad. No es necesario que vaya, una sola carta bastaría.
—Astrid romperá el trato al enterarse y de seguro me buscará para matarme. —Consideró la chillona chica.
—Y yo la defenderé de ella, no permitiré que le toque un sólo cabello.
Lo dicho por la nana sorprendió a la princesa, tanto que se reincorporó para verla, esta estaba firme, Aline sólo quería ver a su niña feliz así tuvieran que pasar sobre la moral, el rey Harald y la misma Astrid.
En cuanto a Camicazi, al sentir el apoyo y la protección de su nana, procedió a escribir una carta en donde se desahogó, donde expuso la verdad (acomodada a su conveniencia) sobre lo sucedido con los Hofferson, llorando y rogando por el perdón de sus actos, pero firme en su decisión de no volver jamás a Bog Burglar.
Para antes de partir y sin que Arie se diera cuenta, princesa y nana entregaron la carta a un mercader que pasaría por Bog Burglar y ella más unidas que nunca partieron rumbo a un nuevo lugar.
¿Pero eso sería suficiente para inestable princesa?
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BERK
Hiccup sobrevolaba el pueblo, cerciorándose que todo estuviera en orden y cada vikingo estuviera realizando sus actividades; lo prefería así, pues si bajaba a supervisar el área incendiada esas chicas no lo dejarían en paz.
—Parece que hoy será un día tranquilo… ¿no amigo?
El dragón asintió sonriente, estaba de acuerdo con su jinete, no parecía ser un día muy atareado o eso creyó, pues de repente unos gritos en la superficie llamaron su atención.
—Creo que eso no duró mucho.
Hiccup y Toothless prestaron atención a los dos escandalosos vikingos que se gritaban, rápidamente los identificó como Spitelout y Snotlout. Al jefe le extrañó que su primo le gritara a su padre, generalmente siempre mantenía una postura de respeto y en cierto modo hasta de miedo hacia el mayor de los Jorgenson. Siguió observándolos desde el aire, eran tan escandalosos que la muchedumbre a su alrededor cesaron sus actividades por prestar atención en la pelea.
A pesar de ser una disputa familiar se vio obligado a intervenir para procurar por lo menos la paz pública, así que pidió a Toothless bajar a donde estaban ellos.
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— ¡Ya te dije que NO!
—No te estoy pidiendo tu opinión, ¡lo harás porque lo harás!
— ¿Qué pasa aquí?—Hiccup llegó justo a tiempo para separar a padre e hijo.
—Jefe, siento el escándalo. —dijo Spitelout tratando de calmar su ira. —Sólo que Snotlout no quiere acatar una orden directa que le estoy dando.
— ¡Hiccup, no! Es que no puede. —rezongó el mencionado.
El jefe miró tanto al uno como al otro sin entender realmente lo que pasaba.
— ¿Me pueden explicar qué sucede?
—Pasa que mi padre ha decidido comprometerme. ¡Yo no me quiero casar con ella? —explicó Snotlout con desesperación. —Hiccup… tienes que ayudarme.
El jefe quedó inmutado con la noticia, las suplicas de Snotlout le recordaron cuando se enteró de su compromiso y eso lo llevó a recordar la boda, el cómo le había pedido de su sangre y posteriormente el abuso que cometió contra su esposa.
— ¡HICCUP!
Despertó con el grito de su primo.
—No…—tartamudeó, tuvo que sacudir la cabeza para ignorar su propia experiencia, se pondría firme, ahora era el jefe de Berk y podría hacer algo por su primo. —No habrá boda arreglada lo prohíbo.
Snotlout sonrió con alivió, luego miró burlonamente a su padre quien no cambiaba su fiera postura.
—Con todo respeto, jefe. Pero este casamiento concierne sólo a la casa de los Jorgenson, aunque admito que me agradaría tener su aprobación para el matrimonio.
—Pues no, no lo doy. —Siguió firme Hiccup. —Spitelout, reconsidéralo. ¿Con quién planeas casarlo?
—Con algo mejor que una vulgar e iletrada sirvienta, créame.
— ¡Oye! —Bufó el hijo, claramente sabía a quién se refería con aquella ofensa.
—No sé de quién hablas Spitelout. —comentó el jefe. — puesto que todas las mujeres de Berk, junto con sus refugiados y los recién llegados Bog Burglars son gente decente y civilizada.
—Mil disculpas jefe, no fue mi intención ofender a nadie, pero sí desea saber mi hijo se tendrá que casar con la hija mayor de la tribu de los Silverheads, Mia.
— ¡¿Mia Silverhead!? —Exclamó espantado.
— ¡¿Ves, Hiccup?! Mi padre está loco.
—Spitelout, aunque me duela reconocerlo… pero Snotlout tiene razón.
— ¡oye!
— ¿Es en serio? —dijo Hiccup ignorando al chico, viendo fijamente al mayor de los Jorgenson para hacerlo entrar en razón. — ¿Quieres casar a tu hijo con una mujer de más de 30 años?
—Una mujer con un buen estado de salud. —Justificó el padre.
— ¡Una mujer que parece hombre! —Se quejó Snotlout con asco.
Para los tres vikingos eran bien conocidos aquella foránea vikinga, que como la había descrito Snotlout, tenía facciones muy masculinas, cuerpo voluminoso, demasiado en vello en cara, voz gruesa y te podría aplastar si quisiera; además que se corrían los rumores de que a la chica le gustaban las mujeres.
—A sus 35 años la pobre sigue soltera, no ha habido un valiente que la despose, por eso creo que mi hijo debe hacerlo.
— ¿Seguro que es por eso y no porque esa tribu cuenta con muchos minerales en su isla? —cuestionó el jefe con recelo.
—Seguro jefe, sólo pienso que es hora que mi hijo madure y que mejor que con una mujer madura.
—Pues no lo acepto, no concebiré esa boda.
—Pues lo siento jefe, el abuelo Eero es quien concibió esa boda y es con él con quien la familia se está haciendo cargo del contrato, está boda se realizará de un modo y otro. —Finalizó Spitelout dando por terminada la conversación y se retiró.
Hiccup quedó boquiabierto, eso no lo esperaba. ¿Su abuelo pasando por encima de él?
—Dime que podrás ayudarme. —suplicó Snotlout preocupado.
—Lo siento. —negó con la cabeza. —Si mi abuelo está metido en esto, será difícil sacarlo.
—Pero tú eres el jefe.
—Y ¡ÉL! el exjefe, muchas personas lo conocen y lo respetan, tratarán de pasar sobre mí, pero no te preocupes, trataré de ayudarte.
—Trata… ¡PORQUE NO ME CASARÉ!
Fue la palabra definitiva de Snotlout antes de montar a Hookfang y huir hacia la armería.
Hiccup resopló con fastidio, lo que parecía ser un lindo de día resultó ser un día de desastre y todo gracias a los Jorgenson y las ideas de su abuelo con hablaría seriamente. Sin pensarlo ni un momento montó a Toothless a confrontar de una buena vez a Eero.
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—Abuelo, necesito hablar contigo. —entró de golpe a la casa, sabía que encontraría rápidamente al viejo.
—Buen día hijo, también me da gusto verte.
—No es el momento abuelo. —dijo Hiccup frustrado. — ¿cómo es eso que estás planeando la boda de Snotlout?
—Ah, sí… ya te enteraste, fue una simple sugerencia que le hice a Spitelout hace mucho, pero que hasta ayer decidió aceptar.
—No me engañas abuelo, ¿qué ganas tú con esto?
— ¿Ganar con esto? —Repitió ofendido. —En serio Hiccup, me duele que me trates así.
—No puedo tratarte de otra manera cuando pisoteas mi trabajo como jefe.
— ¡Ah!… ¿entonces es eso?, no es porque te haya casado a la fuerza con la princesa.
—Ella no tiene nada que ver en esto.
— ¿Te gusta, no es así?
Hiccup de inmediatamente se sonrojó y el recuerdo de todos los momentos pasados con su esposa (malos, buenos y embarazosos) pasaron como un rayo de luz frente a sus ojos. Sacudió su cabeza, no quería que los sentimientos dominaran sobre la razón.
— ¡No! —negó tajantemente. —No me gusta, y una vez más, ella no está en discusión.
—Pero en realidad si lo está. —Eero se sentó en su silla y estiró las piernas en un pequeño taburete. —Spitelout te vio muy maduro desde que te casaste con la princesa, por eso pensó que si hacía lo mismo con Snotlout pasaría lo mismo.
— ¿Casar a la fuerza para madurar? ¡Que estupidez! Nada ha cambiado, sigo siendo el mismo de antes.
—Eso es lo que tú crees, pero el matrimonio te ha hecho madurar, me basta con ver como la pones a ella por encima de otros, incluso de tu propio abuelo. —fingió indignación.
— ¡Basta abuelo! Yo sólo estoy haciendo lo que creo que es correcto para mi esposa después de que abusé de ella.
— ¿Ya ves como si está nuestra querida princesa en discusión? —Se emocionó Eero. —Y no abusaste de ella, ya déjate de eso, te ayudó a convertirte en hombre, sólo para eso son buenas las mujeres.
Hiccup resopló, había caído en la trampa del anciano, trató de encontrar esa postura firme con la que había llegado y enfocarse en el tema de Snotlout.
—Como dije, mi esposa no está en discusión, ¿por qué pasas sobre mí con este compromiso?
—Bien, te lo diré, porque a veces creo que eres un incompetente. —Eso le dolió a Hiccup. —Creo que si debí esperar para hacerte jefe, aun no estás a mi altura, no sabes nada de cómo estos compromisos benefician a todos.
— ¿A todo o a ti?
— ¡A todos! —gritó golpeando la silla. — pero en este caso sólo a los Jorgenson, así que Hiccup aunque me pese no puedes involucrarte, ni yo, sólo soy un intermediario entre ellos.
— ¿Es tu palabra final?
—Así es hijo, lo único que te corresponderá hacer es la regata, donde ellos festejarán el compromiso y nosotros recordaremos a Stoick, tu padre, mi hijo.
Hiccup recordó la regata, muy aburrida para él, pero fascinante para su padre, era un evento que no se podía dejar de hacer, y la cual quería aprovechar para hacer un llamado a las demás tribus cercanas.
—La boda será después de que acabe la regata, pero eso ya no te concernirá a ti, puedo acudir en tu representación.
—Como siempre haciendo lo que quieres abuelo. —Se mofó Hiccup. —Me encargaré de la regata, no te preocupes, no le fallaré a papá y te aviso de una vez que invitaré a nuestras tribus aliadas.
— ¿Para qué asunto? —Eero se intrigó de esas nuevas.
—Lo siento abuelo, pero ese asunto no te concierne. —Terminó el jefe sonriéndole hipócritamente.
Otra conversación terminaba, sin ningún acuerdo o ganador, para Hiccup definitivamente no era su día.
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Cayendo el atardecer, el grupo de Astrid se reunió para volver al pueblo, entre todos habían logrado un buen avance y había podido despejar diversas áreas para las trampas. Los únicos que hablaban era Tuffnut, quien estaba con su inseparable gallina y la chica Odalys que se reía de cualquier cosa que decía, así como Fishlegs que trataba inultamente de impresionar a Ruffnut con unas rocas que había encontrado.
Por el otro lado, la esclava observó al viejo herrero, Bork, este lucía serio, agotado por el trabajo pero también en paz consigo mismo. Su mente evocó los recuerdos de la conversación que habían tenido.
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—Princesa, primero que nada creo que le debo una disculpa.
Astrid quedó boquiabierta. — ¿Por qué?
—Me he dado cuenta que no es tan mala del todo, que tratas bien a mi nieto, gracias por defenderlo de Eero.
La chica se acomodó el flequillo con nervios, titubeante de responderle algo.
—Hago lo que creo que es correcto.
Bork sonrió. —Creo que en eso te pareces a mi nieto, pero a la vez no, es raro pero impresionante… dime algo muchacha ¿tú lo quieres?
— ¡¿Qué?! —exclamó abochornada, negando una y otra vez con la cabeza. —Sólo… nosotros sólo… somos algo así como "amigos". —fue lo primero que se le ocurrió.
—Claro, amigos. —dijo el hombre, se acercó a ella y la tomó de la manos. —Yo sé que lo te hizo mi nieto estuvo mal.
Astrid cesó su nerviosismo ante el comentario, no esperaba que alguien más comprendiera aquel suceso; miró nostálgica sus manos y las de Bork e imaginariamente pudo ver las de Honeir cuando la aconsejaba.
—Pero él está haciendo su mejor esfuerzo, es un buen muchacho.
—Eso lo sé, señor. —Respondió susurrante Astrid viéndolo directamente a los ojos. —Su nieto es realmente bueno, por eso es difícilmente ignorarlo aunque quisiera… a pesar de lo que pasó.
—Ni tú ni él tuvieron la culpa niña, pero está hecho, sólo te pido que lo cuides. —dijo con amabilidad.
—Yo…—su corazón empezó a latir con rapidez. — "¿Cuidar a Hiccup? ¿Cómo marido y mujer?" —pensó.
—No tienes que responderme, lo comprendo… cosas así no se dan de un día para otro.
— ¿Cosas?
—Tú familia debe estar orgullosa de ti. —dijo Bork con una risita para cambiar de tema y olvidar la indirecta.
Astrid sintió el corazón comprimido por todo aquello y no pudo evitar tensarse al pensar de nuevo en su abuelo y hermano, Bork lo sintió, de un momento sintió como la chica había endurecido sus manos y sintió el temblor que las recorrió.
— ¿Pasa algo muchacha?
—No, no, no. —empezó a negar tratando de reservarse sus sentimientos.
Bork no le creyó. — ¿Extrañas a tu familia? —intentó adivinar
¿Cómo responderle que sí?; Astrid se sentía caer en un pozo sin fondo, no podía afirmar a la pregunta pues el único familiar vivo de Camicazi era Harald y por supuesto que a él no lo extrañaba, sino a su verdadera familia.
—Es que… me recuerda a mi abuelo. —se encogió de hombros al recordar a Honeir. —Que Odín lo tenga en el Valhala. —dijo con dolor al matar a su abuelo para seguir con las mentiras.
—Oh, el rey… sí, buen hombre. —reconoció Bork. —Bueno muchacha, si tú quieres puedes decirme abuelo, sólo mis seres queridos y allegados lo hacen.
En ese momento, la esclava se soltó de la manos del anciano y enseguida lo envolvió en una abrazo, Bork se entumió en un inicio, pero le correspondió, se sentía en paz de haber hecho las paces, después de todo no era rencoroso mientras que por el lado de Astrid lo apretó tanto como pudo, extrañamente era lo más cercano que tenía a un abuelo en Berk.
—Gracias.
—No hay de que muchacha.
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Estaba feliz de contar con otra persona además de los gemelos y Hiccup; sin embargo recordó que eso no duraría mucho, pues se marcharía de Berk. Tal vez la odiaría por abandonar a su nieto, o tal vez le agradecería por dejarlo libre; sacudió su cabeza todo aquello le resultaba muy confuso, no sabía porque deseaba darles gusto a todos.
— ¡Por fin llegamos!
Volvió a la realidad ante la exclamación de Ruffnut, esta se estiraba perezosamente al igual que los demás miembros de su equipo, una vez que divisaron el pueblo cada quien tomó rumbo distinto para ir a su hogar, tanto Fishlegs como Bork se despidieron y tomaron rumbos distintos, quedando sólo Astrid con los gemelos, y una persona oculta que continuó espiando al chico de la gallina.
—Uy, ya le agradaste al suegrito, felicidades. —se burló el gemelo.
— ¡No juegues! Él es un señor muy amable.
— ¿Pero qué tanto te dijo? —preguntó Ruffnut.
—Bueno él…
— ¡Vaya, vaya! —La voz de una chica los interrumpió. —En vez de la princesa de Bog Burglar deberían llamarte la princesa de los cerdos.
Astrid y compañía se toparon con Ran y el grupo de chicas que la esclava reconoció como las ardidas que andaban detrás de su marido.
— ¡Ran! —salió Odalys de su escondite, cuando escuchó el insulto de su amiga salió a detener las cosas antes de que se metiera en problemas con el jefe.
—No te metas Odalys.
—Princesa, por favor discúlpala. —pidió la berserker menor.
— ¡No tienes por qué disculparte y menos en mi nombre. —Regañó Ran.
—Y menos con la princesa de los cerdos. —Dijo una chica berkiana de cabello y ojos castaños. — ¡Qué horror! Una princesa no debería tener esa facha. Pobre de nuestro jefe, él necesita a una mujer no a un cerdo.
—A esto se le llama trabajar. —Se defendió de inmediato la esclava. —No como ustedes, que de seguro no hicieron nada más que molestar a mi marido, si no hacen nada productivo ¡no estorben!
— ¡Oh! Creo que detecto celos. —se burló Ran a pesar de la mirada de ruego de Odalys. —Pensé que no amaba a nuestro querido jefe.
— ¡Eso es algo que no te incumbe!
— ¡Y más vale que la respetes, es tu princesa! —Intervino Ruffnut en su defensa, siendo apoyada de Tuffnut y la gallina.
—Como siempre, la princesa de los cerdos no puede defenderse, tiene que acudir a "Tontina" y "Tontino" en busca de ayuda, ¿acaso todos son estúpido en donde vivías? De seguros sus familias son iguales de estúpidas.
Esa fue la gota que había derramado el vaso, Ruffnut se ajustó las mangas para golpearla, pero alguien se le adelantó, Astrid dio unos pasos hacia al frente para encarar a tan vanidosas chicas, que no hacían más que mofarse de ella
— ¡Ay, ya se enojó! —Fingió temor la berserker, al ver la mirada de odio de la princesa. — ¿Qué me va a hacer? ¿Golpearme?
—Tú lo has dicho.
—Será como si el viento me…
No terminó la frase, cuando Astrid le soltó un puñetazo en la nariz tan fuerte que tiró a la chica, de inmediato la berkiana que la había molestado se alejó precavida de la molesta princesa pues también se vio amenazada por su puño.
—Eso es para que veas que no soy manquita, ¡estúpida! —Gritó Astrid aun con el puño cerrado.
—Maldita. —gruñó Ran sosteniendo su nariz la cual derramaba chorros de sangre. —Me las pagarás.
— ¡Pues ven a cobrarme!
Astrid se lanzó contra la chica, siendo aplaudida por los gemelos, la única que quería detenerlas era Odalys, la chica de Berk y sus otras seguidoras estaban espantadas e impresionadas con la fuerza de la princesa.
Astrid y Ran empezaron a forcejear en la tierra; la esclava lanzaba cuanto golpe pudiera en la berserker que a pesar de ser fuerte estaba a merced de esta.
— ¡Eso es por búrlate de nuestras familias! —abofeteó en una mejilla.
— ¡Suéltame, desgraciada! —Ran se defendió con uñas, rasguñando tanto los brazos como el perfil del rostro de la princesa haciéndola sangrar, sin embargo a pesar de sus ataques los de Astrid eran más poderosos.
—Esto es por intentar meterte con mi marido. —Astrid la estrujó contra la tierra.
—Como si realmente me interesara. —Gruñó su oponente tratando de zafarse del agarre.
El comentario intrigó a la esclava.
"¿Entonces no quiere a Hiccup?"
Debido a su pequeño cuestionamiento mental, Ran empezó a tener la ventaja y había logrado zafarse, pero no por mucho, Astrid aún tenía cuentas por cobrarse, la había insultado y a su familia y amigos también.
—Entonces… esto es por todo lo demás. —Siguió golpeando como una fiera.
Puñetazos, arañazos, patadas, se revolcaron en la tierra ninguna sin querer dar su brazo a torcer.
— ¡Ya basta Ran! —Rogaba Odalys.
— ¡Dale duro As…Camicazi! —Aplaudían los gemelos.
— ¡Ran, tu puedes, tu puedes! —Vitoreaban las otras chicas.
Pronto se armó un escándalo y varios vikingos acudieron al encuentro empezándose a hacer una multitud entre ellas.
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Hiccup estaba agotado, pero había acabado con los pendientes del día, lo único que quería era ir a casa y darse un buen baño.
— ¡Jefe, jefe! —Llamó Gustav quien volaba en su dirección con FangHook.
— ¿Qué pasa Gustav?
—Una pelea… por allá. —Señaló detrás de él.
Hiccup no perdió el tiempo y pidió que lo guiaran hacia el conflicto.
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—Ahí. —Señaló Gustav una vez que sobrevolaron el área.
El jefe prestó atención, ya había una multitud y había varios vikingos que intentaban detenerlas y otros que se entretenían, trató de enfocar quienes eran las causantes del conflicto, llevándose la gran sorpresa de la que forcejeaba como una fiera era nada más ni nada menos que su esposa.
—Toothless, ayúdame.
El dragón entendiendo a que se refería bajó y con una buena puntería disparó al centro del conflicto.
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Ran y Astrid cesaron de pelear con la explosión, que estalló justo a un lado de donde forcejeaban.
— ¡¿Qué les pasa a ambas?! —Llegó Hiccup sumamente molesto.
Astrid se inmutó al verlo, se sintió avergonzada por su comportamiento, del otro lado Ran aun sentía la sangre hervir y aprovechó la distracción de su oponente para quitársela de encima y de paso darle una bofetada.
Eso de nuevo incitó a Astrid, no le importó que Hiccup estuviera ahí le daría una lección a esa chica.
— ¡Ya basta! —gritó el jefe, siendo ignorado por ambas, por lo que se dispuso a intervenir, deteniendo principalmente a su esposa.
Astrid sintió que la tomaron de la cintura para alejarla de la pelea, este había sido Hiccup, aun así siguió dando de patadas, pues Ran tampoco quería rendirse a pesar de que Gustav y Odalys ya había intervenido pues los demás parecían muy entretenidos como para hacerlo.
— ¡Camicazi, basta! ¡HE DICHO BASTA, A AMBAS! —gritó el jefe furioso.
—Lo haré sólo porque usted me lo pide. —dijo coquetamente Ran a pesar de tener todo el rostro sangrado.
Ese tono no fue más que otra provocación para Astrid que intentó nuevamente lanzarse a ello, pero Hiccup la tomó con fuerza, le sorprendió, no pensó que fuera tan fuerte.
— ¡Basta Camicazi, ve a la casa!
— ¡No iré! Aún no he terminado con ella.
—Pues yo tampoco. —Ran se zafó de Gustav y Odalys y se lanzó contra ella a pesar de que Hiccup estaba de intermedio.
Al jefe no le quedó que lanzarse con su esposa al suelo, protegiéndola con su cuerpo, aunque al final no pasó nada pues la chica había vuelto a ser sometida por el aprendiz de jinete.
—Gustav, llévatela… ¡los demás largo! ya se acabó el espectáculo. —corrió a los chismosos vikingos. — ¡Gemelos, ayúdenme con Camicazi!
—No necesito tú ayuda. —Astrid lo empujó lejos de ella.
—Nadie te está ayudando. —respondió Hiccup. —Ahora ve a la casa, debemos hablar seriamente.
— ¡NO!
— ¡Que vayas, ES UNA ORDEN!
Ambos se vieron con rencor, tal como cuando recién se había conocido.
Los gemelos se dieron cuenta del error que habían cometido, tanto Astrid como ellos al no detenerla, que para apaciguar las aguas entre el matrimonio intentaron convencer a su amiga de obedecer al jefe.
— ¡Yo sé el camino! —gritoneó Astrid molesta alejándose de los gemelos, desafiando posteriormente a su esposo. — ¡Anda, vamos a la casa a "hablar"! —dijo con sarcasmo.
—Yo iré cuando me dé mi gana—se la devolvió Hiccup. —Así que tendrás que esperar.
Eso fue como una bofetada como Astrid, le dolió que Hiccup la tratará así, no le quedó de otra más que volver sola. Corrió enfurecida, ya no aguantaba todo aquello, el sentimiento de querer huir la dominó.
Una vez que llegó a su "hogar" como últimamente lo llamaba acudió a donde Stormfly esperaba, la dragona al verla golpeada la olfateó preocupada.
—No pasa nada chica, como me gustaría que me pudieras sacar de aquí. —le contó furiosa
Reconsideró el plan de huir con los gemelos; sin embargo Ruffnut seguía investigando la manera de ir a Bog Burglar, ya contaba con el transporte sólo les hacía falta el mapa, además de ver la manera de sacar de prisión a su familiares.
La cabeza le quería estallar.
Trató de tranquilizarse; por lo pronto no dormiría en la misma casa con Hiccup, pensó que este estaba loco si creía que ella estaba a su disposición, así que entró a la casa, tomó una prendas y unas mantas, y montó a Stormfly, dormiría en otro lugar lejos de él.
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— ¿Me pueden explicar porque inicio la pelea? —preguntó seriamente Hiccup a los gemelos.
—Esa tipa Ran nos dijo estúpidos y a nuestra familia. —explicó Tuffnut con simpleza.
— ¿Y sólo por eso se agarraron a tremendos golpes?
—Se metió con nuestras familias… ¿qué quería? —se excusó Ruffnut. — ¿A ti te gustaría que hablaron mal de tu difunto padre y madre?
— ¡No estamos hablando de mi familia! —dijo el jefe molesto.
—Aun no digo nada y ya te enojaste. —observó la gemela con inteligencia. —Así somos nosotros y nuestra amiga, no nos juzgues por defender lo que amamos, en especial As…a… mi amiga, ella es la que está aquí teniendo que soportarlos a todos, incluido a ti.
— ¿Acaso insinúas que la molesto? —preguntó Hiccup a la defensiva. —Porque yo he tratado de hacer que esté lo más cómoda posible, que no le falte nada.
—Lamentablemente lo que le falta a ella nadie de ustedes se lo puedo dar. —replicó Ruffnut de brazos cruzados.
— ¡Pues ilústrame!… ¿qué es lo que según tú a ella le hace falta?
—Su familia. —respondió Tuffnut con el mismo porte de su hermana.
— ¿El rey Harald? —preguntó el jefe confundido.
— ¡Ese no! —gruñó la chica. — ¿cómo podría extrañar a quién la vendió al mejor postor?
Eso le caló al jefe, pues él y los dragones habían sido el mejor postor.
—E…entonces ¿a quiénes se refieren? —preguntó bajando la guardia.
Ambos gemelos guardaron silencio, habían dicho demasiado y podían poner en riesgo a su amiga.
—Personas que ya no están aquí. —sólo respondió eso la gemela con un semblante de tristeza.
Hiccup dio por entendido que la gente que extrañaba su esposa era gente muerta, se puso en su lugar y comprendió un poco de la actitud que había tomado. Ya no hizo preguntas, había escuchado suficiente, dejó a los gemelos para retirarse en Toothless; la cabeza le quería estallar de tantos problemas y ahora hasta enojado estaba con Camicazi, había sido demasiado en un día, necesitaba ir a su lugar especial a relajarse.
—Llévame a la cala amigo, por favor.
El furia nocturna hizo caso a su petición y voló hacia aquel lugar; una vez ahí, Hiccup meditó por unos momentos todos los problemas, el inesperado compromiso de Snotlout, la regata que estaba en camino, la invitación de las tribus vecinas, la construcción de las casas destruidas, la defensa y para rematar problemas conyugales.
Estaba frustrado y para no pensar tanto en eso se metería al lago a bañar, se quitó toda la ropa (la cual dejó acomodada en una roca) y se metió en el agua que a pesar de estar fría aún era soportable al cuerpo y nadó para liberar la tensión.
— ¡Oh, rayos!
Toothless, quien estaba dormitando escuchó a su amigo gruñir. Levantó la cabeza para cerciorarse que estuviera bien.
—Amigo, olvidé la muda de ropa, ¿podrías traérmela? Hay un cambio en la forja, ¿sabes dónde?
El dragón asintió, pues si su amigo se ensuciaba mucho en ese lugar o se le quemaba la ropa siempre llevaba extra; emprendió el vuelo para ir a recogerla y mientras Hiccup siguió nadando, hundiéndose en el fondo del lago para recompensar a su amigo con un pez.
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El volar en Stormfly la tranquilizó, se regañó a si misma por haberse dejado caer en provocaciones, pero cuando se trataba de su familia era imposible para ella contenerse. Aun así no sabía si volver o no a la casa, no quería hablar con Hiccup y no es como si tuviera una cama cómoda por lo que dormir en la intemperie le daba igual.
—Ya es tarde. —Miró al amarillento cielo. Debía apresurarse y buscar donde quedarse y atenderse el montón de heridas que había recibido.
Se miró el puño, viendo sus nudillos sangrados y sucios por la tierra, necesitaba también un baño.
—Stormfly, ¿puedes detectar dónde hay un lago? ¿Me puedes llevar a uno que esta por aquí?
La dragona gorgoteó a manera de respuesta, después de todo era de clase rastreadora, así que era buena para encontrar lugares; Astrid creyó que la llevaría a donde tomó el baño de la novia, sin embargo la terminó llevando a otro lugar, uno que está muy escondido a los ojos de los vikingos.
—Que increíble lugar. —Admiró alrededor de toda la caleta. En especial el lago que estaba frente a ella. —Stormfly, cuida que nadie venga ¿sí?
La nadder extendió sus alas afirmando de esa manera que así lo haría, entonces Astrid procedió a quitarse la ropa. Pieza a pieza se fue deshaciendo de ella, una vez desnuda se introdujo lentamente en el lago, como no sabía nadar muy bien se mantuvo cerca de la orilla.
Se empezó a limpiar cuidadosamente el rostro y brazos cuando escuchó un singular sonido y ya conocido para ella.
"¿Una furia nocturna?"
— ¡Toothless! —Exclamó al ver que el dragón había llegado para su suerte solo, aun así se hundió más en el lago aun penosa de que la viera. — ¿Qué haces aquí?
El dragón la ladeó la cabeza y dejó caer un pequeño morral que sostenía en la boca.
—¿Qué és…
— ¡Toothless! —se espantó al escuchar esa voz detrás de ella.
Boquiabierta, vio que Hiccup había emergido del lago, este peleaba contra un enorme pescado que revoloteaba en sus brazos. Y al juzgar por su torso desnudo supuso que el resto de su cuerpo estaba igual.
—Mira lo que te…
Apenas se dio cuenta el jefe que no estaba solo con su dragón dejó escapar al pez, para mirar fijamente a su esposa con la que estaba compartiendo el lago, quedó boquiabierto y más al ver que ella trató de cubrir su desnudez con sus brazos y con el agua cristalina del lago.
— ¡DIOOOOOSESSS! ¡¿Qué haces aquí?! —gritaron ambos en cuanto reaccionaron.
Continuará
Las cosas si que se pusieron calientes XD, y hablo por la pelea, y lo sé tal vez lo corté en la mejor parte, pero eso es para que se emocionen.
Alguien por ahí me preguntó que si Hiccup aún tenía las dos piernas, la respuesta es sí, al igual que Toothless que aún conserva intacta sus alas/aletas. Pero no por mucho muajajaja.
Ahora sí sección de comentarios y dudas:
Nina: De la Hiccelsa prefiero ya no hacer comentarios, sólo expresé lo que opinaba, no hay que darle más importancias: Y bueno con respecto al capítulo cuando piensan que van bien de nuevo van mal, suele suceder, las cosas no son tan sencillas. XD. Saludos.
Fsusana536: El encuentro en el lago definitivamente nos esun Hiccstrid ilusión, pero qué provocará? ;) XD, especial con Hiccup. Saludos.
Maylu Liya: Y buen creo que la mayoría de las preguntas fueron contestadas a excepción del causante del incendio, ¿alguna idea?.Saludos.
Jessi: Pues ahora hubo más que gopecitos ahora si se agarró a trancazos con la tipa esa, para que se den cuenta que no es tan sumisita como piensan XD, espero te haya gustado.
Diane: riendo como desquiciada XD ya te imagino y no me imagino como te pondrás con este, con respecto a lo de Ruffnut nada que ver, pero es algo que me di cuenta que creo que todos los jinetes se compadecen de Snotlout cuando es regañado por su padre, nada más es por eso. Saludos.
Steffani: Pues Hiccup es mejor con las indirectas y por eso puso a limpiar a Gustav, como puedes ver aun no acepta nada por Astrid es sólo costumbre, aunque eso poco a poco cambiará.Saludos.
V1oleta: jajaja ahora no se me ocurre que meme podría ser para la parte del lago XD, espero te haya gustado. Saludos.
Vivi: Puede ser que por el momento sean fantaseosos, pero por el momento lo del lago es 100% real XD. Saludos.
Jessy Brown: Pues Bork ya se dio cuenta de que Astrid es buena y le brindará su apoyo, pero ahora con quien está enfadada es con Hiccup y viceversa. Espero te haya gustado. Saludos.
Dragon Viking: Me imagino ahora tu conciencia pidiéndote que no grites, pero vagamente la ignorarás y como quiera lo harás XD. O eso creo, y bueno espero te haya gustado el capítulo. Saludos.
Lady Were: De que trae cargo de conciencia la trae, pero qué puede hacer si también vive amenaza y con incertidumbre, espero te haya gustado. Saludos.
Missmaverl2000: Puede ser que sí se vaya todo al demonio cuando todo salga a la luz, pero para eso aún falta más. Saludos.
Mad Lady: Pues ya sabes como es Astrid con respecto a otros hombres que no sean Hiccup, además que a Gustav se le sale como que la cara de depravado de repente XD y pues Astrid ya le dio su merecido a una de las lagartonas, espero te haya gustado. Saludos.
Flopi 216: Celos? Espero que esto haya sido suficiente, aunque también fue la pelea por muchas cosas más, pero Hiccup iba incluido, y pues ahora no es fantasía el final, espero te haya gustado. Saludos.
Alexa: jajajaja espero te haya divertido el capítulo porque creo que hubo de todo ahora sí XD: Saludos.
Alexandra: jajaka pues Astrid impone, pero ahora si hizo enojar a Hiccup, pero a este rápido se le pasará como se pudo apreciar. Saludos. XD
Vanesa: XD a la hiccelsa ya la estoy borrando el sistema, pero bueno es lo que merecía, y con respecto a tu pregunta Astrid ahora está indecisa, claramente quiso huir por la pelea, pero sobretodo le está gustando vivir en Berk y no sólo por el lugar ;). Saludos.
Unbreakablewarrior: Así es Astrid, si Hiccup no está ella se hace cargo como la segunda al mano y bueno otra vez tuvieron su bajón aunque por el final no creo que dure mucho. Espero te haya gustado. Saludos.
Navitho: Astrid ha aguantado por el momento y así seguirá, con respecto a lo de Camicazi puede ser que el Karma llegue con el propio guardaespaldas. Saludos.
Emicastillo: Con la pereja de SnotloutX RuffXFishlges si que estoy confundida, claramente prefiero a Snotlout, pero de repente me parecen más lindos los momentos con Fishlegs, de ahí mi confusión XD, espero pronto aclarar las ideas y decidirme y claro tomar en cuenta su opinión. Saludos.
Sisa Astrid: Puede que algún día lo haga, pero creo que la mujeres se controlan más al respecto a eso y empiezan con fantasías suaves a comparación de los hombres. Saludos.
Amai do: En algo tuviste razón Amai do, pero Dagur no causó el incendio, espero que te hayan gustado los pocos momentos Hiccstid del capitulo. Saludos.
Tris: Vaya! Ya le pusiste nombre al ship y con respecto a los de Snotlout pues es otra chica de otra tribu y como se puede apreciar no es del gusto de los vikingos. Saludos.
Fanatico Z. tu lo has dicho XD, Astrid es toda una mujer, con respecto a Bork pues tiene más que nada su lado amable y es coherente a diferencia del otro y pues Snotlout comprometida con una chica/chico al parecer XD. Saludos.
HeiMao3: En el fondo creo que Ruffnut es muy lista XD, despistada y algo torpe pero lista al fin y al cabo, y quien tiene sus valores familiares en alto, por eso le estoy dando su lugar en el fic como la chica fuerte que también es. Y con lo de Snotlout pues apenas será un OC que se introducirá, no te has perdido de nada ;). Saludos.
A los lectores anónimos, seguidores y favoritos hasta la próxima. Saludos
15 de mayo de 2016.
