La última esperanza

Capítulo 14

La última Jedi se despertó por el efecto de los rayos solares en el rostro. Se hallaba sola en la estancia; Kylo ya no estaba.

Salió del lecho, totalmente desnuda, y buscó un aseo. Se dio una ducha caliente y salió mientras se secaba el cabello con una toalla.

De pronto se encontró a Shyla Ren en la estancia, esperándola con lo que parecían unas ropas oscuras. No se tapó pues eran dos mujeres, pero sí que se quedó quieta al sentir el creciente odio de la caballero de Ren.

—Te dejo aquí ropa limpia. El Líder Supremo me ha pedido que te la dé y luego te acompañe.

—¿Dónde?

Shyla no dio más información al respecto. Dejó la ropa sobre el lecho y se dirigió hacia las puertas.

—Estaré fuera —informó con tono monótono.

Rey asió las prendas, totalmente oscuras. No sé sintió cómoda al ponérselas, pero tampoco le iban a dar otra cosa. Se parecían a las de Kylo o Shyla; pantalones largos, aunque en su caso pegados a las piernas, botas y una chaquetilla de manga larga que se ajustó a la cintura con su cinturón ancho de piel marrón. Para darle un toque más distintivo se colocó su muñequera también. Anudó los cabellos en una coleta alta y suspiró.

Sabía que Ben no dejaría que le pasara nada, pero no debía bajar la guardia.

Tocó el botón de apertura de puertas, y salió. Shyla la esperaba fuera, con los brazos cruzados y clavándole la mirada como una espada láser.

—Vamos. —La asió del brazo con fuerza, como la primera vez.

Rey se concentró en leer sus pensamientos, pero solo se encontró con una cortina gris. Lo que sí sentía era el lado Oscuro en ella. La Fuerza traspasaba sus guantes, la ropa, y le llegaba a la piel, atravesando su carne. Fue como si se le gangrenara. No sentía nada de aquello cuando Ben la tocaba, por mucho que Snoke lo hubiera atraído al lado Oscuro igual que a aquella mujer.

Caminaron a través de diversos pasillos. Todos miraron a la Jedi entre curiosos y hostiles.

Llegaron a una amplia sala con una mesa para bastantes comensales. Pero solo estaba sentado Kylo Ren. El resto de caballeros estaban de pie a su lado. Sobre la mesa se podía encontrar comida y bebida.

La rubia la soltó y fue a colocarse junto a sus compañeros.

—Rey, siéntate —le ofreció Kylo, serio.

Esta lo hizo a su lado, que es donde habían colocado los platos y cubiertos.

El hombre la admiró un breve instante, Rey lo notó intentando no enrojecer.

—Dejadnos a solas.

—Pero Líder Supr… —fue a decir Shyla, sin embargo Kylo la miró duramente y no dijo más. Todos los caballeros de Ren abandonaron la estancia, dejándolos a solas.

—Tendrás hambre.

—Sí, la verdad es que sí.

—Coge lo que quieras.

Con un poco de vergüenza, Rey comió ávidamente. No parecía tener fondo.

—Vaya, lamento no haber pensado en esto antes, todo pasó muy rápido.

—No importa. ¿Tú no comes?

El moreno la miró ensimismado, sin escuchar sus palabras. Rey dejó el vaso de agua en la mesa, tras dar un par de tragos.

—Ben… —susurró—, ¿no vas a comer? —repitió.

—Sí, debería… Llevo un mes sin hacerlo apenas.

—Eso no está bien —lo reprendió.

—No podía.

—¿Por mí? —Él asintió con la cabeza. Rey enrojeció y a la vez se sintió bastante culpable.

—Lo lamento.

—No lo lamentes, ya no importa…

Se quitó el guante derecho y deslizó la mano hasta la de Rey, para asirla.

—El amor nos hace hacer locuras —dijo él—. Mi abuelo las hizo…

—Por Pádme… —Kylo asintió—. Pero ella era de la realeza, y hermosa… O eso me contó tu madre. Yo solo soy una chatarrera que viene de la nada, que no es nadie…

—Excepto para mí…

Rey bajó la cabeza y contuvo la respiración.

—Lo que te dije… lo hice para herirte, y manipularte.

—Lo sé… Pero no quita que sea la realidad.

—No me importa de dónde vengas o quiénes fueran tus padres. Me importa quién eres ahora para mí.

Rey apartó la mano, avergonzada.

—Haz el favor de comer, Ben.

—Ten cuidado con llamarme así delante de todos los demás.

—Tranquilo, serás Kylo Ren.

—Líder Supremo —la corrigió.

—¡En serio pretendes que te llame así!

—Debes hacerlo.

Rey se enfadó y cerró la boca en un rictus.

—No voy a hacerlo. Ya te dije que para mí no hay Líder Supremo, ya seas tú o Snoke.

Kylo la miró serio también y se acercó a ella.

—Tienes que asumir lo que soy, Rey.

—No soy estúpida. Y no me voy a rebajar.

Kylo se levantó tirando al suelo la silla. La cogió y la lanzó contra un ventanal, rompiéndola en pedazos.

Rey se puso en pie, asombrada ante semejante actitud.

Kylo cerró los puños y la miró intentando serenarse.

Los caballeros de Ren entraron corriendo, al sentir el estallido en la Fuerza y escuchar el ruido.

Rodearon a Rey con sus sables láser en mano. Rey reculó y miró qué tenía más a mano para usar la Fuerza si fuera necesario.

—¡Bajad las armas! —ordenó Kylo.

Nadie rechistó, ni siquiera Shyla.

—Dejadla, no ha hecho nada, he sido yo el que se ha enfadado —reconoció.

Rey lo miró con seriedad, respirando con fuerza.

—Idos, ahora.

No sin reticencias, todos recularon y volvieron a salir de la estancia.

—¿Por qué has hecho eso? —inquirió la chica.

—Me frustras.

—¿Yo a ti?

Rey vio entonces que iba a ser tarea harto difícil cumplir la promesa a Leia.

—Solo te he pedido una cosa, Rey.

—¿Y te crees que así me vas a convencer? Cogiendo una silla y lanzándola contra la pared.

—Soy el Líder Supremo, yo maté a Snoke.

—Con la espada láser de tu tío, la espada que yo llevaba.

—¿También quieres atribuirte el mérito? ¡Bien, no me importa! Los dos estábamos allí, pero eras tú la que se hallaba en peor posición. Fui yo quien lo hizo.

—No te enteras de nada, ¿me oyes? No quiero ser Lideresa Suprema, ni atribuirme ningún maldito mérito. Yo no tengo una obsesión enfermiza con ello.

—Si vas a ser mi esposa, tendrás que asumirlo.

—¿Qué has dicho?

Rey se quedó asombrada.

Kylo bajó la cabeza, intentando tranquilizarse.

—Mi esposa —repitió.

—¿Así es como le pides a una mujer que se case contigo? ¿Dándolo por hecho? Qué poco me conoces aún, Kylo Ren.

Él la miró avergonzado de veras. Un torbellino de sentimientos encontrados se arremolinó en su interior. Rey los sintió de pleno, como una bofetada, pero se mantuvo firme.

—Eso te lo vas a tener que ganar —añadió poniéndose ante él con los brazos cruzados.

Él la miró a los ojos y entreabrió la boca. Algo iba a decir, pero Rey lo asió de la capa y besó en la comisura de sus labios carnosos. Kylo cerró los ojos y buscó sus besos.

—¿Lo has entendido, Ben Solo?

—Sí…

—Y, como mucho, te llamaré Kylo Ren. No me pidas más, te lo ruego… —cedió ella un poco.

Kylo la asió del brazo sin mucha fuerza.

—Salgamos.

—¿Dónde me llevas?

—Vamos a ejercitarnos en la Fuerza y físicamente.

Aquello animó a Rey después del disgusto.

Los caballeros de Ren los acompañaron a una sala especial para luchar. Aquella era su rutina casi a diario, y Rey iba a ser incluida en ella, con la diferencia de que no tenía espada láser o su lanza. La joven era demasiado peligrosa con un arma real.

Shyla estaba disgustada por la presencia de la Jedi. Al principio pensó que Kylo le ordenaría ser la pareja de la chica, pero no fue así. El propio Kylo se quitó la capa y cogió una espada con forma de sable láser. Le lanzó otra igual a Rey, que la cogió al vuelo sin ninguna dificultad.

La caballero de Ren se vio de pronto desplazada. Ella siempre era la pareja del moreno a la hora de entrenar. La chatarrera le había quitado el puesto.

Se hizo a un lado y observó en silencio, quería saber cuál era la forma de luchar de aquella don nadie venida de un desértico planeta perdido por la Galaxia.

Kylo dio vueltas alrededor de Rey, que sujetó con ambas manos el arma, y no le quitó ojo.

El caballero de Ren recordó la primera vez que luchó contra ella con las espadas láser, bajo la tormenta de nieve. En aquel momento solo quería matarla, no la conocía, no la amaba. Estaba vacío.

Rey fue la primera en abalanzarse sobre su adversario, que se defendió del golpe con su espada y con la fuerza intentó desplazar a la chica, resistiendo esta el embiste.

Kylo viró con la espada, haciendo un giro de 180 grados. La joven Jedi detuvo la potente estocada, no sin dificultad, casi cayendo de culo, pero se levantó rápidamente ante el apabullante ataque del caballero, que no paró de atacarla una y otra vez. Rey detuvo todos y cada uno de los fuertes golpes, pero sabía que Kylo le estaba ganando terreno poco a poco.

Este estaba emocionado por cómo ella lo paraba todo y contrarrestaba a la marcha los ataques de Fuerza.

De pronto, Rey se dejó caer al suelo, rodó y se puso tras él. Extendió el brazo e hizo uso de su poder, lanzando a Kylo a varios metros. Este acabó tirado en el suelo, perdiendo su espada. Rey corrió hacia él, preocupada por si el golpe había sido demasiado fuerte.

—¡Kylo! —gritó al ver que no se levantaba.

Shyla se interpuso con su espada láser y la atacó. Rey, por inercia, intentó defenderse con lo único que tenía en la mano, pero al lado de un láser fue inútil. Le dio tiempo a apartarse, sin embargo sufrió una herida en un brazo.

Los demás caballeros de Ren la rodearon mientras se quedaba de rodillas, sufriendo un dolor intenso por la quemadura.

Shyla corrió en pos de Kylo, que solo estaba aturdido. El moreno se quedó sentado frotándose la nuca.

—¡Líder Supremo! —exclamó la rubia, tomándose la licencia de tocarlo y comprobar que no sangraba.

Cuando Kylo vio la escena con Rey, empujó a Shyla y se levantó.

—¡Dejadla! —Los Caballeros no lo hicieron—. ¡He dicho que la dejéis! Ahora —se puso serio de veras y levantó la mano hacia ellos en señal de usar la Fuerza si fuera necesario.

Rompieron filas y Kylo vio a Rey sufriendo. Corrió hacia ella.

—¡Rey! ¿Estás bien?

Esta estaba sudando y temblaba por el dolor.

—¿Quién ha sido?

Los miró, pero le fue fácil adivinar cuál de todos la había herido. Se levantó hacia Shyla, que reculó asustada y se topó contra una pared.

—¡Solo quería defenderlo, Líder Supremo!

Kylo levantó la mano y empezó a ahogarla a distancia.

—¡No! —Rey intentó que bajará aquella mano y saliera de su enfurecimiento—. ¡Por favor, déjala!

Sin embargo, él estaba tan ofuscado que no la escuchaba. Shyla empezó a ponerse azul.

—Ben, por favor —la Jedi lo asió del rostro—, Ben, basta…

Este la miró a los ojos. Rey sollozaba.

Shyla cayó de costado y empezó a toser al ser liberada, respirando con dificultad.

Seguidamente, el moreno cogió a Rey en brazos, como aquella primera vez que le hizo perder el conocimiento, y se dirigió hacia la salida.

—Llevad a Shyla Ren a curación —dijo al resto de caballeros que, impávidos, habían presenciado lo sucedido.

Él, por su parte, llevó a Rey a otra sala de curación diferente y la tendió sobre una camilla para examinar sus heridas tras quitarle la chaqueta. Se trataba de una quemadura en diagonal en el antebrazo derecho. No era muy grande ni muy profunda, pero bien sabía el dolor que producía el corte de un sable láser, por muy leve que fuera.

Unos androides curaron a Rey y le pusieron una tira oscura para que cicatrizara más rápido y no se infectara.

Kylo le limpió las lágrimas del rostro y le acarició los cabellos.

—¿Estás bien? ¿Te duele mucho?

—Ben… Casi matas a esa mujer…

—¡Te ha herido!

—Solo pensó que yo te había atacado demasiado fuerte. Ha sido una confusión.

—No me importa.

—A mí sí… —Rey siguió con lágrimas en los ojos.

—Solo pude pensar en que si te perdía, me volvería loco. Los mataría a todos si eso pasara.

—No quiero que pienses en esas cosas. No me vas a perder.

—Te devolveré tu lanza láser, pero… Solo si aceptas ser Caballero de Ren.

—No puedo…

—Aunque no sea real. Es la única forma de que puedas ir armada y que estemos cerca.

—Ben, no…

—Por favor, chatarrera, por favor…

Rey no supo que hacer. Su deber era traer a Ben de vuelta al lado Luminoso, no acercarse ella al lado Oscuro. Pero tendría que asumir el riesgo.

—Está bien…

Kylo la abrazó contra él, besándola.

—Te amo, chatarrera…

Rey le acarició el denso cabello negro con la mano sana, mientras cerraba los ojos y dejaba caer las últimas lágrimas.