GEMELOS MALDITOS

Capitulo 13

ARROGANCIA

Marian corría con todas sus fuerzas buscando a los alrededores del lago negro y el bosque prohibido mirando angustiada el reloj de pulsera deseando que el tiempo se detuviera. Sus ojos estaban rojos a causa de las lágrimas incontenibles por la desesperación y las traicioneras agujas de su reloj.

Las lágrimas hacían de su visión borrosa. Sus pasos presurosos se convirtieron en una carrera desesperada hacia el bosque prohíbo, solo tenía 10 minutos para entregarle la carta a Hermione. Si no lo hacía, Draco se vengaría de ella de alguna forma dolorosa y humillante, ella conocía de sus métodos de castigo, no por nada era el príncipe de su casa y ella una de sus constantes presas.

Marian se sentía mareada, no había desayunado, estaba cansada y su respiración era irregular. Tropezó con la raíz de un árbol retorcido haciéndose daño en la rodilla. Su cuerpo tembloroso comenzó a convulsionar debido al llano, se estaba desesperada.

Sin embargo se levanto y siguió corriendo, sin percatarse que la carta quedaba entre las hojas del un helecho.

Los cuatro Slytherin si preparaban para la batalla que iban a mantener en breves minutos con aquellos dos hombres de identidad desconocida pero con propósitos claros.

Luna miraba fijamente su pequeña esfera que mostraba un humo negro y turbio. Clara señal que lo que les esperaba sería algo sumamente difícil de enfrentar. El poder de su enemigo era grande y ellos de experiencia no sabían nada. Y ellos debían de tener mucha ya que se les habían sido enviados de aquellos ermitaños repulsivos y sedientos de poder y conocimiento.

El más tranquilo de los cuatro era Nott, él tenía plena confianza en sus conocimientos y habilidades.

Los segundos pasaron transformándose en minutos.

La descarga de magia era más que evidente. Frente a ellos. Podían escuchar como cañones de guerra los ataques de aquellos desconocidos magos. La fuerza que aplicaban en sus ataques cada vez mayor causó que los animales y criaturas mágicas cercanas a la barrera de ambos lados huyeran temerosos por la batalla que se avecinaba.

Hermione extrajo de su capa la varita que le fue entregada por su maestra. De forma lenta lo movió entre sus dedos mirando fijantemente a la barrera que estaba por ceder. La varita de color blanco fantasmal de aura siniestra rodeaba las manos de Hermione. Theo, Harry y Luna se alejaron de ella cuando notaron el objeto oscuro entre sus manos.

Hermione se percato de ese hecho y les miro con curiosidad estudiando con meticulosidad las expresiones de sus rostros.

-¿Vas a usarla? –pregunto Harry mirando la varita algo dudoso, su maestro le había advertido de aquel objeto mágico, debía tener cuidado con él y su portadora, la varita que devora a sus hermanas. Si esa varita devoraba otra varita en una pelea el mago dueño de la varita perdía su magia al ser derrotado. La varita con el poder de volver squit a cualquier mago entregándole a su maestro el poder obtenido. Una gran arma muy codiciada por aquellos que conocían su existencia. Sin embargo era muy pocos los valientes que intentaban adueñarse de ella conociendo las consecuencias y el numero de magos que fracasaron en obtener dicha varita.

-No veo por qué no. – le contesto armando mil y una estrategia. – aunque no puedo utilizarla aun. Luchare con mi otra varita. –suspiro aun sin hacer el intento de guardar la varita.

-Creo que es mejor cambian nuestros atuendo, no creo que el uniforme sea adecuado para recibir a nuestra esperada visita. - hablo algo ausente Luna tocando su ropa con su varita transfigurándola en un traje de lucha.

Su cabello se tejió completamente desde la parte superior de su cabeza. Su trenza fue sujetada por un lazo blanco de cual descendían varias plumas largar y hermosas. Su capa y uniforme fueron suplantadas por un ajustado vestido amarillo hasta su cintura del cual descendía al vuelo hasta más arriba de la rodilla. Dejando sus piernas blancas aterciopeladas al descubierto completamente. Sus pies eran cubiertos por sandalias romanas con cintas largas que se tejían hasta un poco más arriba de las rodillas de un color blanco con franjas doradas.

Sus brazos eran cubiertos por unos largos guantes que dejaban sus dedos y palma de la mano al descubierto. En su espalda un arco blanco de cuerda dorada y flechas reposaban a la espera de ser usados. Su espalda descubierta mostraba un tatuaje difícil de describir, en el cual solo dos alas eran diferenciadas del los signos y extrañas figuras. En la mano derecha mantenía su varita tocándose el pecho con ella. Abrió sus ojos azules delineados por aquel brillo dorado que se extendía hasta terminar como una espirar en sus mejillas que solo se podía divisar cuando el sol le daba de lleno en el rostro. Un aro de oro con ramificaciones similares a hojas y pequeños brotes de flores rodeaban su cabeza. De sus orejas colgaban plumas blancas y su cuello un delicado colgante caía mas debajo de sus pecho en forma de luna creciente de oro con figuras de flores en rubí y plata.

Hermione miro a su compañera cambiar transfigurar su túnica por su traje de batalla. Y asintió en acuerdo con Luna.

El siguiente en transfigurar su túnica fue Harry. Junto a Theo.

El traje de Harry consistía en un pantaloncillo rojo escarlata corto justo más a debajo de sus rodillas amarrado con un cordón dorado, la parte superior cubriendo su tórax dejando sus brazos descubiertos una chaqueta de cuero de un rojo más oscuro el cual claramente era un vinotinto sujeta por tres botones dorados con un flamante león rugiendo. En su cintura un cinturón grueso de de oro y cuero con imágenes, runas y una redonda hebilla con un león rugiéndole a un fénix rodeado de fuego sostenía una espada de mango de oro y piedras preciosas con una hoja de colmillo de dragón purificada con lagrimas del fénix blanco derramadas por voluntad propia. La espada era guardada dentro de una funda roja con dibujos de dragones y runas antiguas. Un hechizo que solo le permitía desenvainar la espada a su verdadero dueño. En su izquierdo cubriendo parte de su cuello y brazo un tatuaje se extendía orgullosamente. La imagen estaba sellada sobre la piel de un negro tan oscuro como la noche, sin embargo su apariencia no era siniestra, si no todo lo contrario emanaba poder. La forma del tatuaje no podía ser descrita ya que parte de su chaqueta le cubría protegiendo su significado y ocultando su lugar dentro del círculo de ermitaños. De su cuello una larga cadena de oro caía sobre su pecho con un emblema de plata mostrando a un dragón alzando el vuelo. Tres magnificas bestias las cuales representaba en poder y fuerza.

El traje de Theo no era diferente al de Harry… lo único que les diferenciaba ere los tonos de verde y su arma, una lanza con una grande cuchilla en forma de arco que le daba forma de oz plateada hecha con el colmillo de un basilisco altamente venenosa y letal. El báculo era hecho con 66 cuernos de unicornio un arma completamente oscura y siniestra aunque eso no le quitaba lo hermosa. Una oz que otorga muerte y vida. Theo la izo girar en círculos en aire cortando el viento con su cuchilla, dejando salir los gritos infernales del inframundo. Del la parte inferior de la oz una cadena se extendió hasta enroscarse en su brazo derecho con una serpiente.

El tatuaje de Theo al igual que de Harry era oculto bajo su chaqueta, aunque no había duda que emanaba el mismo poder. Sobre su pecho caía una cadena de plata con el emblema de una araña negra sobre su propia red.

Hermione miro las almas de cada uno de sus compañeros anonada. Y sonrió satisfecha de comprobar que sería imposible que les derrotaran ante la seguridad que mostraban en ese momento. Tomo su varita y la apunto sobre su pecho dispuesta a cambiar su atuendo y mostrar su arma y traje de lucha. Sin embargo en ese preciso momento la barrera cedió y como haces de luces los intrusos se adentraron en los terrenos de Hogwarts.

Draco miro su reloj por enésima vez, maldiciendo a la inútil de Marian por ser incapaz de entregarle la carta a su hermana. Junto a él Pansy y Astoria se peleaban por su atención. Ambas querían asistir a la fiesta del te del brazo con él. Sin embargo Draco no estaba interesado en aquellas frivolidades el solo quería que apareciera Hermione.

El profesor Snepe miro a los alumnos frente a él. Suspiro algo cansado. Narcisa siempre se salía con las suyas… miro el reloj por tercera vez en tres minutos. Ya no podía posponer mas la hora de partida. Lo lamentaba mucho por Draco y Hermione… si pobre de Draco cuando se apareciera en la mansión sin su gemela. La que le armaría su madre.

-Ya es hora. –anuncio por fin el profesor de pociones. –irán en parejas… que esperan márchense de una buena vez. –les ordeno al ver que la mayoría no se había movido de su sitio. Aproximadamente 16 alumnos se dirigían a la mansión Malfoy.

Pansy y Astoria formaron parejas después de que Snepe les mandara a callar y les empujara a la chimenea sin delicadeza. Ambas Slytherin desaparecieron tras una llamarada verde gritando enfurecidas.

En la oficina del profesor Snepe solo quedaron Blaise y Draco quienes miraron al profesor.

-Señor Malfoy ya no puede seguir esperando. Iré por tu hermana y yo mismo le llevare a la mansión. Ahora váyanse de una buena vez. -Les ordeno sin mostrar perturbación en su rostro más que su fría mirada.

-Cuento entonces con usted profesor. – Draco camino hasta la chimenea y junto a Blaise desaparecieron.

Narcisa esperaba impaciente frente a la chimenea.

-¡Es tu culpa! –el grito de Pansy a Astoria anunciando su llegada.

Narcisa las miro molesta por el escándalo y la poca educación que estaban mostrando en ese momento.

-¡¿Pansy que modales son esos jovencita?! – la indignación en la voz de una alta mujer de largos cabellos ondulados sujetados en un discreto moño resonó por toda la sala que había quedado en silencio.

Pansy miro a su madre avergonzada y salió en la chimenea sin pronunciar palabra. Aunque no pudo evitar una maldición cuando miro la sonrisa de superioridad de Astoria.

La chimenea de nuevo se encendió y Draco y Blaise se abrieron paso por ella.

Narcisa miraba a su hijo expectante, quería saber en dónde estaba Hermione…

Draco le regreso la mirada a su madre…

-Llegara un poco más tarde… - informo.

Narcisa asintió con su cabeza y invito a pasar a los invitados al jardín algo decepcionada por el retraso de su hija y poco interés que tenían en llegar a tiempo.

Tras unos Narcisa volvió sobre sus pasos encontrándose con Draco quien mantenía la mirada fija en la chimenea.

Narcisa le miro en silencio contemplándole. Su hijo ya era todo un hombre. Draco había crecido dejando a su hermana detrás… era mucho más alto que Hermione y ella misma. Ya era casi de la estatura de Lucios solo que el aun mantenía ese aire juvenil en su rostro. Su hijo se veía concentrado, perdido en sus pensamientos. Sus ojos no se separaban de la chimenea. Y comprendió su impaciencia y anhelo. Deseaba que Hermione llegara.

Por años Narcisa fue testigo del sufrimiento de su hijo. Su único vinculo con su hija. Hacía ya cuatro años desde que Draco le había estado esperando. Siempre impaciente, aquella navidad cuando regreso a casa después de largos meses evadiendo sus preguntas sobre Hermione y todo lo referente a ella su hijo se había enterado de la verdad al verla sumergida en una profunda depresión. Fue un duro golpe para toda la familia, pero sin duda alguna quien más la sufrió fue su hijo. Cuando ella logro salir de su depresión fue que pudo vislumbrar el sufriendo de Draco. Al no tener a Hermione una parte de Draco había desaparecido, y esa parte fue tan evidente para ella y Lucios… su hijo perdió en ese momento la luz brillante de sus ojos y su hermosa sonrisa siendo suplantada por esa mueca torcida que ahora adornaba sus labios y sus ojos vacios llenos de aquel frio que le estremecía.

Todas las navidades Draco dormía cerca de la chimenea esperándola… esperando a su hermana incluso hubieron muchas ocasiones en las que se pasaba el día en la habitación de ella y muchas noches le encontró dormido sobre su cama abrazado a un retrato de Hermione. Fue duro y difícil lograr que el avanzara. Y cuando logro su cometido el se volvió frio y calculador y su aura calidad fue suplantada por una fría, oscura y cruel.

Y ahora el estaba allí de nuevo, contemplando la chimenea en espera de ella. Y en ese momento pudo vislumbrar al antiguo Draco en la espera de su hermana. Pudo ver a su pequeño hijo.

Draco despertó de su sueño y miro a su madre a los ojos por unos segundos ocultando sus emociones y cerrando su mente.

-Madre hay algo que debe saber… es referente a Hermione… -las palabras de Draco llegaron a su madre quien no tardo en mirarle preocupada.

-¿Que ocurre con tu hermana? – pregunto Lucios detrás de su hijo mirándole fijamente sin ninguna emoción en su mirada.

Draco abrió su boca para decirle lo que estaba ocurriendo con ella cuando un gemido de dolor se apodero de su garganta. Su cabeza dolió y todo a su alrededor se distorsiono.

Narcisa grito horrorizada cuando la nariz de Draco comenzó a sangrar.

Lucios en tres largos pasos llego hasta su hijo y le sostuvo del brazo cuando este estaba a punto de caer hacia adelante.

-Llévalo arriba Lucios… le escribiere al doctor. –Lucios miro a su esposa que le miraba asustada y sin pronunciar palabra alguna ayudo a su hijo a subir las escaleras.

Marian caminaba asustada y perdida en el inmenso bosque. No recordaba el camino que había tomado ni cuantas vueltas dio en su desesperada búsqueda por Hermione. Miro su reloj temblorosa… y lloro angustiada. Ya era tarde. Malfoy la mataría lentamente.

Se recostó de un gran árbol derrotada sollozando con sus ojos cerrados, abrazándose así misma temerosa, maldiciendo su suerte y maldiciendo a Draco Malfoy por hacer de su vida tan miserable.

Una potente luz púrpura imparto unos centímetros más arriba de su cabeza logrando perforar la dura corteza del árbol. Marian levanto la mirada aterrada hasta aquel agujero sobre su cabeza en shock sentada sobre las raíces. Sus ojos buscaron inmediatamente a su atacante sin embargo frente a ella no había nadie. Tomo su varita entre sus manos maldiciendo de nuevo su suerte. Y se arrastro sobre la tierra negra y la yerba atenta a cualquier moviendo…

Nuevas explosiones se escucharon a su alrededor y hechizo de todos los colores impactaban los arboles. Marina se mantuvo quieta cubriendo su cabeza con ambas manos descubriendo que los hechizos no eran dirigidos a ella. A lo lejos escucho voces que ella conocía y sin embargo no lograba relacionarlas aun.

Su respiración era acelerada. Su pulso temblaba y no recordaba algún hechizo con el cual protegerse. Estaba bloqueada completamente por el miedo. Aún así, su curiosidad pudo más que el instinto de supervivencia. Haciendo acopio de todo su valor se acerco lentamente arrastrándose tan sigilosa como una serpiente hasta quedar entre los helechos al piel de un roble gigantesco.

Sus ojos se abrieron desmesuradamente al contemplar la escena frente a ella.

Luna se mantenía apoyada sobre su arco, tratando de no caer de rodilla, estaba muy lastimada y con heridas profundas en su blanquecina piel. Bajo sus pies un hombre atravesado por la espalda en la hartura de su corazón y una flecha atravesando su cabeza yacía muerto. Frente a ella a unos cuantos pasos estaba Harry mirándole y detrás de Harry aferrado a el por la espalda estaba Hermione con sus ojos cerrados respirando lentamente.

Marian se cubrió la boca callando un grito de horror al ver una lanza traspasaba el cuerpo de los dos Slytherin y como esta se movió dentro de sus estómagos ocasionando que Harry la sostuviera con sus manos gritando enloquecido por el dolor. Hermione solo le abrazo con más fuerza ahogando el grito agónico.

El miserable que hundía la lanza en el cuerpo de ambos reía enloquecido, sin percatarse como Theo se ponía de pie y con ágil movimiento blandía su oz, cortando su cabeza en un corte limpio y sangriento.

En el rostro del hombre solo se vislumbro la incredulidad.

Marian perdió la noción del tiempo en ese preciso momento. Miraba como si se tratara de otro mundo a sus amigos mortalmente heridos, desangrándose frente a sus ojos.

Sin ser consciente de sus movimientos se levanto lentamente y abandono su escondite. Sin mirar a su alrededor en busca de algún enemigo o posible amenaza corrió con todas sus fuerzas hasta llegar a ellos.

Luna tambien se había puesto de pie y junto a Theo revisaban la condición de sus compañeros.

Luna escucho los pasos presurosos de Evangeline y por instinto tomo una flecha de su espalda y con movimientos rápidos y fluidos tenso la cuerda de su arco y coloco la flecha dispuesta atravesar lo que se acercaba.

Suspiro al ver a Marian paralizada a unos pies de ella debido al susto. Y la mirada oscura de Luna.

Theo retiro la lanza del cuerpo de Hermione y Harry que gimieron de dolor ya casi en la inconsciencia.

Luna extrajo una botellita del bolsillo de su vestido de color escarlata y le dio a beber una gota a cada uno y por ultimo ella dejo caer una sobre su lengua para detener el sangrado. Estaban muy débiles, no tenían fuerza ninguno de ellos para proteger a sus compañeros.

-Hay que hacer algo están muy mal. –susurro Luna abrumada mirando a Theo que no se encontraba en un buen estado.

-Marian… - susurro Theo mirando a la pequeña que asintió con su cabeza más cerca de ellos… - te vez horrible. –Marian enrojeció al instante bajando la cabeza.

-Lo siento… yo…- su voz y cuerpo temblaba. Estaba asustada.

-No es el momento para que dudes… debes ir por Dumbledore… -susurro acariciando una mejilla de Hermione nuevamente herida. Se veía tan indefensa entre sus brazos. Ella era tan frágil. Levanto la mirada y miro a Harry entre los brazos de Luna que le llamaba con insistencia.

-Estoy perdida no sé cómo regresar… yo lo siento… lo siento…- se disculpo dejando correr su llanto dejándose caer del rodillas.

Luna le tendió su mano cerrada a Marian y la abrió lentamente dejando ver una mariposa dorada.

-Síguela te llevara con el profesor. Confió en ti… ahora ve… -le susurro manteniendo una sonrisa.

Theo se dejo caer sobre Hermione mirando por última vez como Marian corría adentrándose de nuevo en el bosque.

Luna quien era la que menos estaba herida y la más lucida comenzó a tararear una canción de cuna para sus compañeros dejando fluir lágrimas. Estaba aterrada… subestimaron a su enemigo y ahora pagaban las consecuencia de esa estupidez. De su arrogancia.

En la mansión Malfoy seguía la fiesta de té. Narcisa muy en contra de su voluntad había bajado a compartir con las damas de su círculo social, excusando a Draco y la tardanza de su hija por segunda vez.

Lucios miraba a su hijo y al médico que le revisaba meticulosamente, buscando el origen de la hemorragia nasal y la debilidad que presentaba en ese momento Draco. Lucios tenía un mal presentimiento. Era la segunda vez que le ocurría aquello a Draco desde que Hermione había vuelto a sus vidas. Y llegar a esa deducción le angustiaba aun más.

-Señor Malfoy, le recomiendo que lleve a su hijo mañana a San Murgo. Allí se le practicaran unos exámenes para descartar posibles enfermedades, aunque lo mas seguro es que su hijo sufra de anemia. –el anciano tomo su maletín y miro al hombre que asentía con la cabeza. Y sin esperar respuesta alguna se dirigió a la puerta para marcharse. –cuando despierte dele la poción que dejado sobre la mesita de noche. Son vitaminas… - y tras dar su última recomendación abandono la habitación del joven Malfoy.

Lucios sabia que esa debilidad de Draco no se debía alguna anemia. Narcisa cuidaba de su hijo con esmero y Draco cuidaba de él mismo. Recuerda haberle dicho algunos años atrás cuando era pequeño que si cuidaba de él mismo cuidaría a Hermione ya que su fuerza era la de ella. Y no había estado más alejado de la verdad. Hermione regreso a sus vidas. Sin embargo no conocía su propósito porque desde luego que no era vivir con ellos como una familia. De eso estaba completamente seguro.

Tambien estaba el hecho que aun no le hablaba de esos años cuando estuvo en manos de su secuestradora y sus años viviendo con una identidad falsa. Hermione estaba completamente rodeada de misterios. Y sobre todo emanaba un extraño poder. Y ese tatuaje en su espalda. No sabía qué significado tenia y el porqué ella lo llevaba. En conclusión su hija era una desconocida con un pasado, una identidad y con un propósito que escavan a sus conocimientos en ese momento. Pero que sin duda alguna descubriría más adelante.

Draco despertó mareado. Un fuerte dolor le segaba y su cuerpo se sentía pesado. Sus energías eran nulas… de nuevo sentía esa sensación de ser despojado de su magia y energía. A duras penas pudo ver a su padre sentado en un mueble oscuro y antiguo. No dijo nada, solo cerró los ojos tratando de recordar que le había ocurrido.

-Bebe. – ordeno Lucios dándole una poción regeneradora de energías.

Haciendo acopio de una fuerza titánica tomo la poción con lentitud sintiendo como surtía efecto lentamente.

Draco cerró sus ojos y luego los abrió lentamente.

-¿Hermione ya ha llegado? –pregunto un susurro ronco, aun se sentía débil.

Lucios lo miro arqueando una ceja ante la pregunta de su hijo. El esperaba un que me paso o que me ocurrió. Sin embargo Draco había preguntando primero por su gemela…

-Aun no… ¿qué era eso que le querías contar a tu madre sobre tu hermana? –pregunto mirándole a los ojos esperando una respuesta, tratando de desentrañar uno de esos misterios que tanto rodeaban a su hija.

Draco desvió la mirada. Suspiro y comenzó hablar;

-¿Padre mi hermana aun está enferma? –pregunto en un susurro mirando por la ventana.

Lucios no se sorprendió por aquella pregunta. Narcisa tambien le había preguntado. Y le daría la misma respuesta a su hijo que le dio a su esposa.

-No lo sé.

Draco suspiro.

-Ella aun está enferma padre… la vi retorcerse de dolor. –susurro abatido recordando aquel momento, y una vez más sintió miedo de perderla.

-¿Por qué no avisaste de inmediato?.

-No lo sé padre, estaba tan confundido y temeroso de me abandonara que no pensé en ello. –le confesó ocasionando que Lucios le mirara con curiosidad.

-¿Y qué es lo que te confunde? –indago agobiado. Conocía la maldición y temía que esta se apoderara de sus hijos.

Draco bajo la cabeza… el no podía decir lo que estaba sintiendo el debía callar su amor insano por su hermana. Estaba loco y realmente enfermo. Hablar de sus sentimientos solo lograría que le despreciaran y que sus padres le odiaran… pero como luchar contra ese sentimiento que se adueñaba de su voluntad y cada uno de sus sentidos, como luchar contra ese sentimiento que era como el aire mismo que necesitaba para respirar. No sabía qué hacer contra ese hechizo malévolo que le embrujaba y que todos llamaban amor. Odiaba sentirlo, odiaba su incapacidad para deshacerse de él y sus efectos mortíferos. El amor era un asco cuando se sentía por alguien imposible… su hermana era un imposible doloroso. Maldijo mil veces el maldito destino. Porque estaba seguro que ella le amaba. Estaban enfermos. Pobre de sus almas… se pudrirían en el infierno si algún día se entregaban por completo a ese sentimiento vil que les contaminaba como un veneno inmune a los antídotos. La odiaba y se odiaba a sí mismo por amarla. Que sentimientos tan contradictorios, sin embargo les sentía poderosamente adueñarse de su cordura. Maldijo nuevamente y evito ver a su padre a los ojos. Demasiado tarde Lucios había confirmado sus sospechas. La maldición ya se había apoderado de su hijo.

Marian choco contra Dumbledore casi derribándole.

El anciano director sostuvo a la pequeña por los hombros y se retiro para verla un poco.

Frunció el seño y la miro preocupado al notar las condiciones deplorables en las que se encontraba la pequeña.

El uniforme de Marian estaba rasgado a causa de las muchas ramas que le habían complicado el paso. Tenía muchas heridas en las piernas y rostro. Sus rodillas estaban sangrando al igual que sus manos. Su cabello estaba enmarañado, con hojas y ramas entre ellos, por su rostro recorrían el sudor y lagrimas provocando ardor en sus rasguños.

Dumbledore le miro sumamente curioso.

-Di… dire… dire… director…- logro pronunciar con voz temblorosa mirándole esperanzada. Le tomo de la mano y le halo desesperada…

-¿Que le ocurre señorita...?

-Por favor… ven… venga conmigo… ellos ne… necesitan ayu…da… están muriendo… - Marian dejo escapar un sollozo de angustia…

Dumbledore supo de inmediato a que se refería la pequeña.

Saco su varita y le envió un patrunus a sus profesores de confianza y la enfermera. Si lo que decía Marian era cierto necesitaría ayuda y que Merlín les amparara bajo su manto. Y sin más preámbulos Dumbledore siguió a la pequeña que corría nuevamente hasta sus amigos algo desesperada por llegar a tiempo.

Minerva revisaba unos informe, algo frustrada por los vastos conocimientos de sus alumnos. Era una odisea descifrar lo que decían aquellos jeroglíficos que según la opinión de sus alumnos eran letras.

Cuando su corta paciencia llegaba al límite el fantasmal patrunus de Dumbledore se materializo frente a ella y le entrego el corto mensaje sin esperar respuesta alguna continua su camino hasta el siguiente profesor.

5 minutos más tarde cuatro profesores y una enfermera se dirigían al bosque prohibido con varita en mano.

Dumbledore llego al claro donde le recibió una imagen perturbadora.

Luna continuaba tarareando suavemente recostada del cuerpo de Harry que respiraba lentamente. Luna lloraba sabia que sus amigos no resistirían mucho. Todos estaban muy mal. Quizás si ella no se fuera descuidado Harry y Hermione no estuvieran tan mal. El hechizo les había obligado a lanzarse a una muerte segura. Debían protegerse a uno a los otros y velar por el bienestar de su compañero. Ahora veía las consecuencias del juramento inquebrantable. Un error ameritaba un sacrificio.

Marian callo hincada al lado de Luna quien le miro algo borrosa.

-He traído al director… - hablo atropelladamente mirando a la rubia quien asentía con su cabeza.

Dumbledore miro los cadáveres de los hombres de aproximadamente cuarenta años cada uno.

-Director…-le llamo Luna tras un quejido leve. – por favor ayúdelos… yo no estoy en condición de hacerlo, les he dado parte de mi magia. Harry y Hermione están muy heridos una lanza les atravesó… Theo… Theo el tiene dos profundas heridas son grabes… por favor ayúdeles… -suplico mirando los ojos del profesor similar a los de ella.

-No se preocupe señorita Lovegood todo estará bien. –le calmo mirando con pesar la condiciones de los cuatro…

-Nos confiamos… creímos que éramos superiores a ellos… nuestra arrogancia nos segó… ahora mírenos… -susurro con pesar… -nuestro poder fue nada comparados a los de ellos. Por favor profesor mantenga esta situación lejos de los oídos del ministerio y de los alumnos de Hogwarts… -le pidió sintiendo como sus palpados pesaban. Sin embargo antes de ceder a la inconsciencia miro a Marian que sostenía con mano temblorosa a Hermione.

-Me alegra de haberte conocido Marian… sin duda eres una amiga muy valerosa… gracias por sálvanos la vida… saldaremos nuestra deuda, cumpliremos tres de tus deseos… - y tras esas palabras Luna cedió a la inconsciencia dejando a Marian desconcertada por sus palabras y a Dumbledore sorprendido. Sin embargo el viejo director no se quedo allí mirándoles… comenzó a tratar a Harry con urgencia ya que el muchacho urgía ser tratado. Aunque sus heridas eran similares a las Hermione el no contaba con la magia de un gemelo que la mantendría más tiempo con vida.

Dumbledore cortó la camisa de Harry ya que sus trajes de batalla desaparecieron cuando perdieron el conocimiento.

El director se encontró con la herida profunda que atravesaba su estomago la cual le fuera provocado una muerte instantánea, pero gracias a su magia eso no había ocurrido. Harry batallaba con todas sus fuerzas no ceder a ese frio extraño que se apoderaba de él. Seguiría viviendo, debía hacerlo. Aun quería mirarle una vez más… y seguir sintiendo su tacto cálido.

Unos minutos más tarde cuando Dumbledore trataba a Hermione llegaron los profesores y Madan Poppy. Los cinco hechiceros se quedaron paralizados como en su momento quedaron Dumbledore y Marian.

La primera en reaccionar fue la enfermera que corrió hasta Theo quien aun no era tratado con la urgencia que meritaban sus heridas.

Los siguientes en correr hasta ellos fueron Macgonadall, Hagrid y Remus. Snepe camino hasta los cadáveres de aquellos extraños. Aun desconcertado por la escena que se presentaba ante sus ojos. No entendía que sucedía allí. Y el porqué Hermione y Potter se encontraban heridos de gravedad… sabia que ellos habían acecinado la pregunta era el ¿por qué?

Dumbledore se alejo de Hermione sin poder hacer algo más por ayudar a la pequeña. Remus atendía a Luna y madan Poppy a Theo. La condición de Hermione y Harry aun era de gravedad.

-Debemos informales a sus familias y llevarlos a san murgo de inmediato. – hablo agitada Minerva mirando a Dumbledore quien negó con su cabeza para sorpresa de la misma.

-Tambien hay que llamar el cuartel de aurores. – continuo Remus mirando a Harry preocupado.

-Me temo amigos míos que no podremos hacer ninguna de esas sugerencias. – les interrumpió Dumbledore con gran pesar.

-¿Cuál es el motivo? –pregunto Snepe interrumpiendo el reclamo evidente de Macgonadall.

-La señorita Lovegood me lo ha pedido. – fue su corta respuesta y carente de argumentos validos. Sin embargo la petición de Luna parecía de mucha importancia para Dumbledore.

Minerva se levanto airada.

-Es evidente que debemos hacerlo. Mire a su alrededor Dumbledore… no podemos ser indulgentes y cubrir lo que ha ocurrido en este lugar. Cinco alumnos están gravemente heridos de los cuales cuatro son de Slytherins y una Hufflepuff. Quien sabe lo que han hecho, que tipo de magia oscura han estado utilizado y que relación tendrían con estas personas a las cuales han matado… merecen responder al ministerio por sus actos atroces. Merecen ser castigado y rendir cuentas de este asesinato. No podemos callar y hacer que no hemos visto nada solo porque una de las principales involucradas en este horror se lo haya pedido. –Macgonadall respiro profundo obviamente airada y descompuesta ante la visión.

Dumbledore comprendía a la profesora. Su ignorancia sobre el asunto era más que evidente.

-¿Hagrid tendrás espacio para cinco invitados? – pregunto ignorando el grito de indignación de Minerva al ser ignorada de aquella forma tan evidente.

-Cla… claro… -contesto aturdido el profesor de cuidados de criaturas mágicas aun perturbado por toda aquella situación.

-Profesor Remus, profesor Snepe por favor háganse cargo de los cuerpos. Llévenlos a un lugar en donde no puedan ser encontrados. Deduzco que los señores Potter, Nott y las señoritas Malfoy y Lovegood querrán mirarlos una vez más… ponga un hechizo sobre ellos que evite la descomposición… el cielo está nublado… parece que va a llover…

-Director… no creo que la cabaña del profesor sea el lugar más idóneo para tratar las heridas de estos muchachos… su condición es realmente alarmante. No creo poder hacerme cargo de los cuatro… lo más apropiado seria llevarlos a san murgo… -opino Poppy con rapidez atendiendo a Theo y sus salvajes heridas.

-El ministerio se nos echaría arriba he investigaría sobre lo que les ha ocurrido a cuatro herederos de las casas con mas influencias en el continente. Y yo sinceramente no estoy para responder preguntas a las que no puedo responder… Se quedaran en la cabaña de Hagrid. El profesor Snepe le ayudara a tratarlos. Cuento tambien con su ayuda señorita Marian…

La aludida asintió con su cabeza algo mareada y aturdida… no entendía nada de lo que estaba ocurriendo.

En la mansión Malfoy Draco almorzaba junto a los invitados en el jardín algo agobiado por las constantes insinuaciones de algunas compañeras de clases y sus madres. En otro momento les fuera seducido respondiendo a sus coqueteos… sin embargo en ese momento solo una mujer tenía toda su atención y pensamientos. Y esa era su endemoniada hermana que le torturaba aun estando ausente. Sentía que algo no andaba bien. Su retraso y esa angustia le tenía inquieto.

Sintió la mano de su madre sobre la suya y la miro. Sonrió con su típica mueca y presto más atención a la conversación que se estaba desarrollando.

La madre de Pansy, la señora Luciana hablaba muy animada mirándole de reojo.

-Al parecer tu hija no asistirá al almuerzo. – Luciana sonrió mirando a Narcisa que dejaba su copa de jugo de naranja a un lado.

-Así parecerse. –respondió desilusionada.

-¿Y dime Draco como se siente tener de nuevo a tu hermana? – volvió a preguntar mirando al rubio que le miro y a los ojos y le sonrió con esa sonrisa que la dejaba sin aire y le hacía sentir 20 años más joven.

-No podría describir mis sentimientos con palabras señora Luciana. – Draco tomo un poco de vino de su copa de cristal logrando que Luciana y su hija suspiran y Narcisa tragara con dificulta incomoda.

-Mis hijas me han mencionando que es hermosa. – hablo la señora Esmeralda Greengrass sonriéndole a sus hijas junto a ellas y luego a Draco. – ¿tú qué opinas Draco?

-Mi hermana es más que hermosa señora Esmeralda. Una Veela no podría comparar su belleza con la de ella... Sus Risos delicados de ese tono castaño claro que se vuelven dorados cuando el sol les toca, destellan con una sorprendente luz que te corta el aire... Sus ojos brillan con un brillo más profundo que el diamante expuesto a la luz, su color puede fácilmente tomarse por un almendrado corriente. Sin embargo hay que mirarlos con fijeza para notar ese oro derretido destellante de sabiduría y calidez... Sus pestañas son largas y abundantes. Cuando pestañea o cierra sus ojos puedes notar como ese velo oscurece su mirada por segundos sumergiéndote un mundo de ensueño. Simplemente te hipnotiza e idiotiza cuando te devora con la mirada... Sus cejas están perfectamente arqueadas y su pequeña nariz respingona están adornadas por pequeñas pecas que cubren sus mejillas sonrosadas… y sus labios cereza es el pecado de los inmortales que venderían sus almas por acariciarlos… su piel no podría compararse con el terciopelo o la seda, sería un insulto a tal suavidad… ella es simplemente perfecta… hermosa… -concluyo susurrando para sí mismo.

Narcisa ahogo un gemido, las palabras de su hijo. Sus gestos y esa mirada soñadora le dieron muy mala espina… el sonaba como si estuviera… no quiso terminar de completar aquella oración necesitaba hablar con él a solas… ella tenía que estar imaginándose cosas… si eso era. La preocupación no le dejaba pensar con claridad.

Draco miro las mujeres frente a él estupefactas y comprendió su error.

-Eso es lo que dice Theo, Harry y Blaise. Creo que se han enamorado de mi hermana. –sonrió con su típica mueca arrancando suspiros de las presentes un tanto aliviadas.

-Yo creo a Harry se lo nota más lo idiotizado que esta por Hermione. –opino Pansy aprovechando la ocasión para chismear un rato.

Narcisa suspiro algo tranquila comprendiendo que su hijo solo estaba repitiendo lo que había escuchado de sus amigos… aunque aun seguía ahí en su pecho esa angustia y mente no borraba la mirada de su hijo y su voz al momento que hablo de ella.

Un plock atrajo la atención del grupo de mujeres y jóvenes.

Una elfa con un vestido de vistosos colores florales se inclino levente antes Narcisa que no tardo en reconocerla.

-¿Liria? –Narcisa miro a la elfa y luego a su alrededor en busca de Hermione emocionada. Sintió su corazón saltar de alegría y una enorme sonrisa adorno su rostro.

-Liria trae un mensaje del ama. –informo la elfa algo cohibida por todos los magos y brujas presentes. – El ama se siente profundamente apenada al tener que declinar a la fiesta del te organizada por usted mi señora. El ama le pidió a Liria que le pidiera disculpa y que la próxima vez fuera un poco más considerada y enviarle una invitación con días de antelación. Liria debe retirare. Con su permiso señora Malfoy.

Y así como apareció desapareció Liria dejando un profundo silencio que solo era interrumpido por el canto de las aves que jugaban en las fuentes cercanas.

Narcisa se aclaro la voz y ocultando su decepción con la indiferencia continuo ablando como si nada fuera ocurrido.

Draco se puso de pie dispuesto a ir por Hermione y darle su castigo a la inútil de Marian.

En la cabaña de Hagrid madan Poppy con ayuda de los elfos de Hermione hacían todo lo posible por estabilizar a Harry.

Luna ya consiente miraba a sus amigos reprochándose a sí misma lo débil que había sido… si tan solo ella hubiera hecho más quizás la situación hubiera sido otra.

Marian le miro y le ofreció un frasquito con poción tranquilizadora para sus nervios. Luna le sonrió y lo tomo lentamente sin dejar de ver a sus amigos.

-Debes de descansar un poco Marian… -le aconsejo en susurro a la niña que negó enérgicamente.

-No puedo hacerlo… quiero ayudar y ser más útil… la señorita Hermione aun está muy mal y el joven Harry… el… quizás…

-No te preocupes ya verás como todo saldrá bien… confiemos en su fuerza y voluntad para seguir viviendo y sobre todo confiemos en la señora Poppy… ella es una magnifica enfermera… les sanara a los tres… y iré de nuevo a ese hermoso campo de flores… y esta vez iras con nosotros… te divertirás siguiendo a los nomos… y vistiendo a las hadas… -le sonrió tratando de darle ánimos a la pequeña. –ellos son fuertes…

-Si… iremos de día de campo… - sonrió con un poco mas de ánimo.

-Ahora ve a descansar un poco… te hará bien… después puedes venir ayudar a madan Poppy con muchas mas energías…

Marian asintió con la cabeza y salió de la habitación.

Dumbledore entro en la habitación con los cuatros profesores unos minutos más tarde…

Miro a su alrededor.

Hagrid le había dado una habitación de invitados que Dumbledore no sabía que existía. La habitación fue agrandada por Dumbledore para que la enfermera se pudiera mover con mayor libertad de un sitio a otro y por supuesto para comodidad de los pacientes.

Minerva aun mantenía su seño fruncido y su bien notada molestia e inconformidad por la decisión de Dumbledore. No estaba de acuerdo con ser cómplice de un asesinato… y Merlín sabe que otra cosa más… el punto era que ella estaba allí dispuesta a oír lo que tuviera que decirle el profesor Dumbledore y la señorita Lovegood, si se iba a hagan un boleto directo a las maquiavélicas torres de azkaban quería que al menos valiera la pena.

Lupin, Snepe y Hagrid compartían la misma opinión que la profesora de transformaciones… si iban a poner en riesgo su pellejo debían conocer la causa de aquel enfrentamiento sanguinario que habían presenciado.

Dumbledore tomo asiento en una silla junto a Luna quien les miro con curiosidad.

-Lo siento estimado Dumbledore, pero debe comprender que no puedo traicionar a mis compañeros… la señora Minerva y señor Severus estuvieron presente cuando se hicimos el juramento inquebrantable… saben lo que somos y el respeto que nos deben. Lo que ocurrió hoy es solo el comienzo de lo que será nuestras vidas de ahora en adelante… -Luna suspiro y miro a sus compañeros inconscientes. – profesor Dumbledore le agradecería que justificara nuestra ausencia a los profesores y alumnos. Y sobre todo a nuestros padres. En el momento que mis amigos se recuperen decidiremos qué haremos a continuación. Por ello les pido al señor Remus y el señor Hagrid discreción. Ahora por favor déjennos solos… tengo que ayudar a sanar a Harry ya que Hermione tiene una fuente de poder desconocida que le ayuda.

-No se preocupe señorita Lovegood, me hare cargo de todo. Espero que sus compañeros se recuperen pronto. Les vendré a visitar en cuanto se me sea posible.

-Tiempos oscuros asechan el castillo. Cuídese profesor Dumbledore. No solo nosotros tenemos enemigos. –con sus últimas palabras Luna recostó su cabeza de su acogedora almohada entregándose a un profundo sueño.

Dumbledore asintió y abandono la habitación seguido de sus profesores de confianza.

Continuara…

N/A

Hola!

Sé que les dije que me tomaría mi tiempo… y bueno lo estoy haciendo… este cap lo tenía escrito hacia ya mucho tiempo… solo me faltaba responder a sus reviews… y bueno aquí esta.

Les agradezco a las siguientes personas por sus comentarios anteriores:

Guest: Holaaa! Te agradezco mucho por tu comentario… gracias por tu alago es gratificante para mi saber lo mucho que te gusta esta historia… y bueno no te preocupes que suele suceder con frecuencia algún problemilla con fanfic aunque no dejen de ser molestos U_U… espero que te haiga gustado el cap… besos y cuídate…

Nyra Potter: Holaaa! Muchísimas gracias por tus palabras y tu apoyo en estos momentos en el que mi mundo está plagado de tristezas y recuerdos que torturan mi alma…

GabySJ: Hola! Aquí estoy de nuevo… aun triste, pero considero en este momento que escribir y alejarme de mi triste realidad por algunas horas es lo mejor en este momento para mi… aunque eso signifique que esté cometiendo un grandísimo error. Te agradezco tanto por tus palabras y apoyo… eres una persona muy especial… gracias por estar ahí… gracias amiga… porque somos amigas verdad? Disfruta del cap…

AbytutisCM: Hola! Gracias por tus palabras, aunque en este momento se me sea imposible ser como el ave fénix… se que algún día lo seré… tengo fe en ello. Lo superare… besos.

: Hola! Bueno mi vida personal tiene una gran influencia en el cap… solo que éramos hermanos gracias a dios… gracias… gracias por tus palabras y comprender un poco de mi sufrimiento… se que aunque mis días se vean empañados por esa nube oscura… se que detrás de esa tormenta que azota mi alma hay un día soleado y lleno de calidez… en cuanto a la historia… me siento feliz de poder contar con tu apoyo… espero que disfrutes de este cap… besos.

Soloemma: Hola! leí tu reviews… y no sabes lo infinitamente agradecida que estoy contigo por tus palabras llenas de aliento y tu comprensión… en estos momentos es que conoces verdaderamente a las personas que te apoyan y están allí. Aunque no las veamos al pendiente de nosotros y nuestro bienestar… estoy feliz de haber leído tu comentario porque sé que me comprendes… tienes razón en muchas de las cosas que me escribiste… no para de pensar el si yo pudiera… es duro y me torturo con ello… a medida que pasan los días estoy comenzando a sumir que ya no está… que tengo que dejarle ir… que no está bien que me haga esto a mi misma… es duro pero debo hacerlo… no podre olvidarlo… pero si puedo tratar de seguir adelante… gracias de nuevo por tus palabras… espero que este cap te gusta…besos…

Cleoru Misumi: Holaaa! Muchas gracias por entenderme… la situación escapo de mis manos… aun la tristeza me carcome por dentro y lo único que mantiene distraída es escribir… sé que he estado eludiendo la realidad… metiéndome en un mundo de ilusiones y fantasías… está mal lo sé… pero no se que mas hacer… te agradezco por tus palabras y apoyo en mi historia… espero que te guste el cap… guardare tu mail… lamento no escribirte ahora… pero me siento feliz que me ofrezcas tu mano amiga… que estés allí… gracias… besos.

Le agradezco a cada persona que me ha comprendido y me han escrito… muchísimas gracias…

Besos…

YUUKI KUCHIKI