Y al fin… Llegó, EL ÚLTIMO CAPÍTULO DE MEIN HERZ BRENNT. Espero que os guste y que hayáis disfrutado esta historia tanto como yo lo hice al escribirla ^^

Gracias de nuevo a todos los que comentan y dan Fav/Follow, animáis a seguir escribiendo

Disclaimer: Los personajes pertenecen a Pendleton Ward y Cartoon Network y blah, blah, blah, meh.

Capítulo 13

Marceline suspiró. Sabía lo que debía hacer, lo que debería haber hecho antes, pero no hizo, por temor, por miedo a aceptarse a sí misma. Ahora ya no tenía ninguna duda.

Cogió su bajo hacha y, dejándose llevar por la suave melodía de las cuerdas, danzando entre sus dedos, comenzó a cantar una letra salida de lo más profundo de su corazón.

Take me I'm alive, never was a girl with a wicked mind
but everything looks better, when the sun goes down...
I had everything, opportunities for eternity and I
could belong to the night...
I, see your eyes, I can see in your eyes, your eyes...

No era su boca la que cantaba, era su corazón. En su mente, la única imagen que había en aquel momento era la de la princesa chicle. Su tez rosada, incitándola a moderla, aquellos ojos en los que le gustaba perderse… Una lágrima recorrió su mejilla e hizo lo que pudo para poder expresar el dolor que tanto la había reconcomido por dentro tantos años.

You make me wanna die
I'll never be good enough...you make me wanna die
And everything you love...right up in the light
Every time I look inside your eyes...
make me wanna die

Taste me drink my soul, show me all the things that I
shouldn't know, when there's a new moon on the rise...
I had everything, opportunities for eternity and I
could belong to the night...
I, see your eyes, I can see in your eyes, your eyes,
everything in your eyes, your eyes...

You make me wanna die
I'll never be good enough...you make me wanna die
And everything you love...right up in the light
Every time I look inside your eyes...(I'm running in the light)
Make me wanna die

I would die for you, my love, my love...
I would lie for you, my love, my love...(make me wanna
die)
I would steal for you, my love, my love...(make me
wanna die)
I would die for you, my love, my love

But up in the light...
Every time I look inside your eyes...(I'm running in the
light)
Up inside your eyes...(I'm running in the light)
Look inside your eyes...
Make me wanna die

La puerta volvió a brillar, tal y como lo había hecho la primera vez, pero en esta ocasión no se detuvo hasta que se abrió por completo. Dentro, se hallaban todas las princesas a un lado, y, al otro, el Rey Hielo estaba a punto de colocar el anillo en la mano de la princesa.

Marceline voló lo más rápido que pudo y, con toda la fuerza que disponía, y más que nunca supo que albergaba, empujó al Rey Hielo hacia un lado.

-¡No te casarás con la Princesa!- gritó, enfurecida.

-¿Y quién me lo va a impedir?- preguntó el Rey Hielo de manera retórica- ¿Una chica que apenas puede aclarar sus propios sentimientos? No eres nadie.

La vampiresa retrocedió, dolida. Aquellas palabras de boca de Simon, quien antes había sido un buen amigo, le dolían. Pero no se dejó amedrentar. Tomó aire, y se preparó a enfrentarse con la realidad.

-Sé que no soy nada para nadie, ni siquiera recuerdo yo misma a veces quién soy. Mi mente está difusa, faltan recuerdos, y eso hace que no sea una persona fácil de tratar. Qué diablos, tampoco lo sería aun si los tuviese. Pero al fin, hay algo en lo que creo firmemente. He encontrado algo por lo que luchar, por lo que vivir día a día en este mundo que estaba muerto para mí. Sé que es una causa perdida, no lo ignoro, pero aún así es más que suficiente. Ese algo, más bien alguien, está aquí, frente a mí- declaró mirando directamente a los ojos a la Princesa Chicle- Y no dudaré ni un instante en luchar por su felicidad. Y no es por Finn, ni siquiera por mí. Es por ella. La luz de mi sombra, el camino que me guía, la única a la que siempre he querido, y siempre querré.

Las palabras salían solas de su boca, no sabía cómo pararlas, hasta que, al fin, hizo una pausa y miró los rostros de los allí presentes, a cada cual más sorprendido. Las princesas la miraban con una mezcla de horror y sorpresa y sus amigos… Sus amigos apenas creían lo que oían. Sabía que Bonnibel estaba a su lado, y que había escuchado todo lo que había dicho, pero todavía no se atrevía a mirarla a la cara. Quizás nunca más fuese capaz, no después de aquello.

El Rey Hielo entonces profirió una sonora carcajada, que dejó aún más sorprendidos a los asistentes y, cuando terminó su humorístico momento, se decidió a hablar.

-Felicidades- dijo simplemente, con una sonrisa en la cara.

-¿Qué quieres decir?- preguntó Marceline, extrañada.

-¿Es que acaso no te das cuenta? Has recuperado tus sentimientos, ese algo que te faltaba, el vacío en tu existencia.

De pronto, cayó en la cuenta. Aquel vacío en su pecho, ese que le atormentaba día y noche, había desaparecido.

-¿Cómo lo has…?- comenzó a decir la vampiresa.

-Vamos, Marceline, te conozco mejor que nadie… Sabía que no podías seguir viviendo así.

-Entonces, ¿todo esto no ha sido más que una mentira?-preguntó la Princesa Chicle, quien iba varios pasos más adelantada que los demás.

-Ni siquiera el rayo era real, hice una maqueta a partir de los planos que tenía del verdadero - declaró el Rey Hielo.

Al fondo de la sala, se escuchó un suspiro por parte de todas las princesas.

-Así que… ¿lo que hemos hecho, no ha servido para nada?- preguntó Jake desilusionado.

-Bueno, habéis hecho que vuestra amiga descubra lo que siente realmente. Algo es algo- respondió el Rey Hielo encogiéndose de hombros.

-Sí, y para qué…- susurró Marceline, volviendo la mirada, dispuesta a marcharse.

Pero justo antes de volver a emprender el vuelo, sintió como una pequeña mano agarraba la suya. Se giró, y se encontró de frente con la Princesa Chicle, quien la miraba embelesada.

-Mira, Bonni… Yo… Lo siento, por todo lo que he dicho, sé qué es imposible, así que me iré y ya está…- comenzó a decir Marceline.

-Tú… Has estado a punto de morir para salvarme- afirmó la Princesa Chicle- Creía que me odiabas.

-¡No!- negó Marceline enseguida. Sintió que sus mejillas comenzaban a sonrojarse- Eras tú la que me dejó a mí…

-Marcy yo…- intentó disculparse la princesa, aunque lo único a lo que Marceline le daba importancia era la manera en la que sonaba "Marcy" en los labios de Bonnibel- Iba a subir al trono y… Las princesas me obligaron, en cierto modo. No querían que una gobernante mantuviese una relación con otra chica, y menos con la Reina de los Vampiros. Tenía miedo, no supe que hacer… Supongo que no es razón para que me perdones, pero es la verdad.

Marceline, al instante, rió levemente.

-¿Es que no lo entiendes?- le preguntó acercándose a ella lentamente. Ansiaba estar a su lado, poder volver a rozar su suave piel, impregnada de un dulce sabor a fresa.

-¿Qué hay que entender?

-Bonnie, no podría estar enfadada contigo ni aunque quisiera.

La Princesa sintió el aliento de Marceline, muy cerca de ella, casi rozando sus labios. Su corazón comenzó a latir fuertemente, tanto, que pensó que lograría salírsele del pecho. Un nudo se le hizo en la boca del estómago, donde miles de mariposas comenzaron a revolotear sin descanso.

Y entonces Marceline la besó.

Y sintió como, cada pelo de su cuerpo, se erizaba ante el contacto de sus fríos labios. Sus manos, guiadas por una fuerza desconocida, se agarraron a su cuello, dejando que Marceline la cogiese por la cintura para atraerla más y más hacia ella. Querían fundirse, después de tanto tiempo de mentiras y dolor, querían volver al pasado, como si nada de aquello hubiese sucedido.

Su mente dejó de pensar, y, entonces, como si de magia de tratara, el resto del mundo desapareció por completo. La habitación y los allí presentes dejaron de existir, para dejar paso a una realidad en la que solo se encontraban Marceline y ella, unidas por sus labios y caricias infinitas.

Hasta que un carraspeo a su espalda la sacó de su ensoñación.

-Bueno, Princesa, creo que será mejor que nos vayamos- señaló Jake, sin saber muy bien a dónde mirar.

La Princesa Chicle enrojeció, haciendo que en su cara se formase una curiosa mezcla de rosa y rojo. Podía ver la mirada triste de Finn, quien, a pesar de todo, seguía siendo su amigo.

-Finn, yo…- intentó disculparse, pero el héroe le restó importancia agitando la mano.

-No te preocupes, Peebles, lo entiendo. Seguimos siendo amigos, ¿eh?

-Claro- sonrió.

De repente, sintió como una mano la rodeaba por la cintura y se volvió para encontrarse con el rostro expectante de Marceline.

-Creo que nosotras también deberíamos marcharnos ya- dejó caer la idea- Tenemos mucho de qué hablar.

La Princesa no pudo evitar que una sonrisa pícara apareciese en su rostro.

-Estoy de acuerdo, tenemos bastante de qué hablar.

Y con esto, Marceline la abrazó, levantándola del suelo con su vuelo, mientras la llevaba cada vez más alto, surcando el cielo, mientras el viento le golpeaba afablemente en la cara, hasta que todos se hicieron tan pequeños que parecían simples hormiguitas y, al fin, quedaron solas. Juntas. Las dos.

Y AL FIN LLEGÓ EL FINAL *_* Aunque este sea el último capítulo, he incluido un epílogo que publicaré (o espero poder publicar) la semana que viene.

La canción que canta Marceline es Make Me Wanna Die, de The Pretty Reckless. Me pareció que encajaba bastante bien con los sentimientos que albergaba la vampiresa, así que decidí incluirla. Igualmente, es una gran canción y un gran grupo, así que os recomiendo escucharla.