Good Girls like bad boys
(A las chicas buenas, les gustan los chicos malos)
By
Izaku-chan
"Dicen que a las chicas buenas les gustan los chicos malos, ¿tú que piensas Sakura? Sakura se ruborizó, ella era una chica buena según decían, y la imagen en su cabeza de chico malo tenía nombre y apellido, ¿sería aquello posible?"
Capítulo catorce: Euphoric happiness & love.
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Memorizing him was as easy as knowing all the words to your old favorite song.
-Red-
Los verdes ojos estudiaron lo que había a través del vidrio de la ventana. El viento soplaba suavemente, al mismo tiempo hacía un calor infernal que provocaba que si mirabas lejos se formara una línea extraña en el horizonte como si se estuviera distorsionando el mundo. Sakura hizo una mueca de fastidio y volvió a suspirar una vez más; no era partidaria del calor, le gustaba más el frío o el muy soñado clima perfecto.
Se sopló con el cuaderno que tenía a mano y escuchó a penas la voz lejana del profesor de historia, era uno de esos días en que todos guardaban silencio entre la aburrición, el calor y algo más. El profesor hablaba y hablaba, explicaba y explicaba ajeno o tal vez consciente de que ninguno de los adolescentes sentados ahí, estaban escuchando en lo más mínimo sus palabras, que se habían convertido en algo así como un eco lejano, resonando muy, muy allá en donde no podría ser entendido.
La chica de ojos verdes paso la vista por los rostros de sus compañeros y sonrió, cada quien parecía estar muy metido en su mundo o en ninguno pero con la mente en blanco, se le hicieron graciosas las expresiones de todos, demasiado ajenos como para darse cuenta de su escrutinio, Tomoyo se miraba las puntas de su largo cabello, tal vez pensando en hacerse un corte, Naoko yacía desparramada sobre la mesa, bostezando en una pose que a Sakura le resulto algo trágica y deprimente, y Chiharu estaba con los ojos fijos en algún punto cercano, con la mirada castaña perdida, casi como en un estado de hipnosis.
Sakura regresó la mirada a la ventana, ella estaba pensando en Shaoran, a como era habitual, se sentía algo avergonzada por haberse puesto a llorar tan desconsoladamente, pero a la vez, y esto la hizo sonreír y suspirar. A la vez se había sentido protegida, abrigada, cuidada y sobre todo comprendida, por primera vez en su vida había podido expresar lo que consideraba sus más oscuros sentimientos a alguien.
Era algo estupendo poder permitirse ser ella frente a Shaoran, no la chica callada y correcta, que solo dice lo que debe decir y en ocasiones lo que los demás quieren escuchar, por obligación, por educación o lo que sea. Desde aquel día, una barrera invisible se había roto y ella se sentía un tanto liberada, aun sentía ese vacío insoportable y aun cuando estaba sola y sus pensamientos se dirigían a eso se sentía agobiada, tampoco había cambiado radicalmente, se comportaba igual, pero ahí en su alma, una lucecita invisible comenzaba a brillar.
Si quieres deprimirte, quédate solo un rato y piensa mucho en ti y el rumbo de tu vida, piensa mucho en la verdad, piensa, piensa y lo lograras.
Pero Sakura había perdido uno de sus miedos, y tenía a alguien con quien podría expresar sus ideas sin temor, sorprendentemente, Shaoran tiraba un poco a filósofo y muchas de las cosas que ella le comentaba, él ya las había pensado mil y un veces, era muy inteligente, de verdad, era un chico increíblemente inteligente, era una lástima que hubiese desertado en su último año.
Pero Shaoran no estaba muy interesado en eso, él quería ser libre, vivía su vida a como le parecía mejor, odiaba a las personas hipócritas, era un tanto relajado y muy simple entre todo lo complicado que era. Ella lo quería así, así como era, así de raro. Sakura suponía que lo que Shaoran hacía estaba bien, tal vez en un futuro estaría complacido de haber hecho siempre lo que quiso, no como ella o como muchos, ¿era raro decir que lo admiraba? Sabía que Shaoran no era perfecto, era gruñón, malhumorado y frecuentemente tenía ese ceño fruncido, pero ella lo quería así.
A la hora del almuerzo, muy alejadas en el jardín Sakura descubrió que en la adolescencia pasan muchas cosas, era una locura, intentar encontrarse a sí mismo, era algo para valientes enfrentar las situaciones difíciles que se presentaban, ella temía ser demasiado cobarde como para poder enfrentar las adversidades, porque sabía aunque quisiera negarlo, que era muy débil de carácter, observo a Chiharu con preocupación, odiaba esos momentos, cuando no podía hacer absolutamente nada más que observar a los demás sufriendo y llorando a mares a como Chiharu lo estaba haciendo, a Sakura se le oprimía el corazón, al lado de la chica de trenzas, estaban Tomoyo y Naoko frotándole la espalda y Sakura inclinada en el suelo, había optado por tomarle las manos dándole a entender que estaba ahí.
- ¿Por qué no te cuidaste? - Tomoyo se vio en la obligación de hacer la pregunta lógica, esa era, por decirle así, la pregunta del millón, pero debía ser hecha, si no la hacía Tomoyo la haría cualquiera, de hecho, todas estaban seguras de que sería la pregunta que más escucharía su amiga.
¿Por qué no te cuidaste? todos lo preguntarían, sus padres, los padres de Yamasaki, cuando casos como el de ellos ocurría era todo lo que la gente adulta solía hacer y de paso reprochar. ¿Por qué no te cuidaste? con todos los métodos que hay ahora, los condones las pastillas, las inyecciones ¿por qué no te cuidaste? Si tenías la información escupiéndote la cara.
Chiraru levantó la cabeza, observando a Tomoyo con un deje de ironía y dolor.
- Oh, ¡por favor! - exclamó - ¿quién piensa en cuidarse cuando está cogiendo?
Todas abrieron los ojos ante las palabras que había utilizado Chiharu y algunas hasta tuvieron sus argumentos en contra pero no dijeron nada, considerando que no era el lugar, ni el momento; ni mucho menos la persona indicada para discutir un asunto de esa magnitud.
- ¿Cuánto tiempo tienes de embarazo? Chiharu. - Preguntó esta vez Naoko, ellas eran las primeras en enterarse de la mala noticia, de la tragedia, del escándalo, Chiharu y todas sabían que pronto, muy pronto, sería señalada, como la jovencita/niña embarazada, que no sabía en lo que estaba pensando, sería un motivo para oír a los adultos decir lo perdida que estaba la juventud ahora y sería también la comidilla de las alumnas que hablarían mal de ella como si todas fueran vírgenes santas y ninguna hubiese tenido jamás sexo, aunque algunas no lo hubieran tenido, la mayoría resultaban una montón de mojigatas.
A Sakura le molestaba mucho ese hecho de la gente que juzgaba a los demás, todo el mundo se equivocaba, era malo juzgar a alguien así como así, mas considerando que el karma no se apiadaba de nadie y el próximo juzgado en la corte social podrías ser tú mismo, además a ella le parecía una cosa tan cruel llamar a un bebe error, aunque socialmente todo lo gritaba, Nadeshiko pegaría el grito al cielo si ese fuese el caso de su apreciada y correcta hija, ya se la imaginaba, lloriqueando por los rincones con toda su elegancia, culpándola de quien sabe qué cosa y gritando dramáticamente que ¿en que le había fallado ella como madre para que ella le fallara de tal manera como hija? todo ese asunto era tan complicado que a Sakura le causaba una angustia en el alma.
- Dos meses - contestó Chiharu.
- ¿Y hasta ahora te vienes enterando? - Preguntó Tomoyo sin poder creerlo, su amiga, otra vez la miro con desespero.
- ¡Sí! ¡Joder! Pensé que tenía un atraso de esos largos, ¡muchas los tienen! ¿Por qué no podría yo? - Preguntó, Tomoyo percibió como se estaba sintiendo,
- No te estamos juzgando Chiharu, estamos de tu lado - le dijo, con ese tono conciliador que solía mostrar a veces y la hacía lucir como la chica más buena del mundo, ese era el lado tierno y muy humano de Tomoyo Daudoji que solo sus más cercanos podían apreciar, Chiharu volvió a llorar
- ¿Qué haces? - Preguntó la chica de trenzas desconcertada al ver a Sakura acercar la cabeza hasta su estómago plano como queriendo escuchar algo.
- ¿Lo vais a tener? - Preguntó Sakura con los grandes ojos llorosos - ¿Lo vais a tener Chiharu? Yamasaki y tú ¿tendrán al bebe?
Chiharu no contestó por un rato, en el que todas guardaban silencio.
- A veces, se me ocurre que sería mejor si no, ¡vamos! ¡No miren así! no soy un monstruo - dijo dolida - es obvio que se me pase el pensamiento por la cabeza, a cualquiera a mi edad se le pasaría, pero luego... ¡jamás podría hacerlo! Todos me van a juzgar, mis padres me miraran mal, me dirán que están decepcionados de mí, pero es mi hijo - soltó, como si aún no pudiese creerlo - cuando pienso que hay un ser humano pequeñito creciendo dentro de mí ¡es tan extraño! pero no podría lastimarlo.
Nadie dijo nada, nadie sabía muy bien lo que se debía decir, todas eran chicas, en momentos así se daban cuenta, de que aún no habían crecido lo suficiente como para enfrentar cosas como esa, todas eran estudiantes entre los diecisiete y los dieciocho, todas aun vivían en casa de sus padres, aun les gustaba reírse de muchísimas tonterías, no habían tenido su primer trabajo, les gustaba hablar de chicos, del programa de televisión de anoche, de comprarse el par de zapatos de moda, algunas eran las más chicas de casa, otras tenían hermanos menores pero aún se daban el lujo de pelear con ellos por cualquier tontería como haber tomado sin permiso algo de su cuarto.
Y había una puerta hacia otra dimensión llamada "realidad". Las esperaba vigilante, las atacaría al primer error, ¿cuándo crecerían? ¿Hasta cuándo estarían listas? ¿Hasta cuándo serían libres? para la libertad también se paga un precio. Nadie sabía que decirle a Chiharu, solo estaba conscientes de la gran angustia que le estaba cayendo sobre los hombros, no sabían con certeza lo que sería enfrentar aquello, pero al menos Nadeshiko decía, que un bebé a esa edad te corta las alas, que tienes que crecer de inmediato, que te olvides de los estudios, de las fiestas, despreocupaciones y salidas al cine.
Que ya no tienes tiempo para ser joven cuando tienes hijos, lo curioso es que muchas madres nos tuvieron en la adolescencia, se contradicen mucho, pensó Sakura, diciendo que somos una bendición de Dios y al mismo tiempo, nos culpan indirectamente de todas y cada una de sus desgracias rogando que no sigamos sus pasos, sin duda complicado.
- ¿Cuando les dirás a tus padres? - Como no había mucho que pudieran decir, además claro, de muchos "todo irá bien" incerteros , las chicas optaron por preguntar todas aquellas cosas que tal vez ni la misma Chiharu sabía.
- Todavía no tengo el valor.
- Pero te crecerá el... - Naoko calló al verse diciendo algo obvio - fajarte es malo para el... - lo pensó, feto era una palabra muy fea, hasta para ella, pero era sin duda un adecuada que optó por cambiar - bebé, le resta movilidad y leí por ahí que afecta su crecimiento.
- Lo sé, pero esperaré un poco – dijo.
- Chiraru - pregunto Sakura dudosa - ¿qué prueba te hiciste para confirmarlo?
- Bueno - Chiraru suspiró - fui a la farmacia y compré de las pruebas de orina, de las más caras, no duraron ni un minuto para que las cinco que me hice dieran positivo - se limpió un poco las lágrimas - lo peor fue como vieron el par de brujas que trabajaban ahí, como acusándome de tener sexo, o alguna cosa peor, ¡par de estúpidas! - se quejó, las chicas asintieron como dándole la razón, todas pensaron que Chiraru en su estado tenía todo el derecho a maldecir a medio mundo.
Lo único que podían hacer como amigas era estar ahí, de su lado y permitirle a Chiraru hablar y hablar, desahogarse, sacar todo aquello que se le estaba acumulando adentro.
- Las mujeres son unas arpías - dijo Tomoyo, todas asintieron aun cuando era más que obvio que también eran mujeres.
- ¡Lo sé! - exclamó Chiharu - la abuela esta, estaba leyendo algo cuando llegué, pedí las pruebas y levantó de inmediato la mirada, me sentí una mierda cuando me miró así, casi con... con... ¡ni siquiera puedo explicarlo! ¡Como si no estuviera lo suficientemente angustiada para que la bruja de la farmacia me mirase de esa forma! Para mí no fue fácil entrar ahí ¿saben? Iba con tanto miedo, tan asustada que ni siquiera sé de donde saqué valor, terminé por decirme a mí misma: No seas tan pendeja, si te acostaste con Yamasaki, ¡tienes que poder comprar esa prueba!
- ¿Y Yamasaki fue contigo? - Preguntó Tomoyo, Chiharu había dejado de llorar de pronto, y ahora solo contaba todo con algo de enojo, sintiéndose tal vez acompañada por sus amigas, ¿no era algo irónico? ¿Que los amigos apoyan a veces y son más compresivos que tu propia familia? Chiharu al menos, lo estaba sintiendo así.
- Aun no le había dicho nada, quería estar segura
- ¿Y que te ha dicho? ¿Se lo has contado ya? ¿Qué van a hacer?
- Bueno, Yamasaki se lo contará a sus padres, pero antes buscara un trabajo, va a tener que dejar el instituto.
- ¿Pero te apoya? - Preguntó Naoko.
- Sí - Chiharu sonrió débilmente - al menos sé que no me dejara sola, que es lo que más me temía.
Hubo otro silencio y varios suspiros provenientes de las jovencitas, pero esa no era la única sorpresa que esperaría a Sakura ese día, por ejemplo, un poco más tarde, el profesor Terada anunció que se iba del Seijo.
- ¿Para siempre? - Se atrevió a preguntar un alumno, el profesor Terada era un hombre de sonrisa amable, le caía bien prácticamente a todo el alumnado y era bastante apreciado en el instituto, sería una completa lastima no verlo más por los pasillos
- No sabría decirte - contestó Terada con su misma sonrisa de siempre - tal vez algún día pueda volver a dar clases en este lugar, dejémoslo a manos del destino, ¿vale? y ahora todos saquen sus libros y vayan a la página...
Sakura miró por la ventana, ¡vaya día! a la salida se encontró con Rika cuando se cambiaba los zapatos, como siempre ya no quedaban muchos alumnos por ahí, Rika estaba muy contenta, la sonrisa le llegaba de oreja a oreja y los ojos se le achinaban por tanto sonreír y brillaban, brillaban mucho.
- Sakura, ven, quiero decirte algo - le dijo, se sentaron en el suelo, apoyando la espalda en los casilleros - me quería despedir de ti.
- ¿Y eso por qué? - Preguntó Sakura de inmediato, Rika era una gran amiga, era madura y muy hermosa y siempre estaba dispuesta a tenderle una mano a todos y a Sakura le había ayudado inmensamente, sin duda no quería perderla.
- Estoy muy contenta, Sakura, ¡estoy tan contenta que no me cabe la felicidad! - Le dijo, Sakura lo notaba por su sonrisa y la forma con la que le tomaba con calidez las manos - no se lo he dicho a nadie aun, pero como tú eres mi amiga, quisiera compartir esto contigo - Rika tomó aire y Sakura la miraba no sin cierta ansiedad - ¡Me voy de casa!
- ¿Qué? ¿Por qué?
- No te angusties, me voy por mi propia voluntad, solo estaba esperando cumplir los dieciocho años, estoy enamorada Sakura, desde hace mucho tiempo, pero como era uno de esos amores casi imposibles lo manejamos todo con prudencia, pero me iré con Yoshiyuki. Me lo ha pedido y ¡yo le he dicho que sí! ¡Nos vamos hoy mismo!
- ¿Estas segura? Rika - le preguntó Sakura.
- Claro que sí, él es el amor de mi vida, no me estoy precipitando, te lo juro, lo he pensado y voy a hacer lo que me hace verdaderamente feliz, si algo sale mal, sé que podré enfrentar las consecuencias, pero no lo creo Sakura, estoy segura y ¡estoy tan feliz!
- ¡Te voy a extrañar tanto Rika! - Exclamó cuando se unieron en un cálido abrazo, se conocían desde hace mucho - espero que seas muy, ¡muy feliz! - le dijo Sakura de corazón, quería llorar de ver a Rika tan feliz.
- Lo sé, te voy a extrañar muchísimo yo también Sakura, ni creas que olvido todo que hemos pasado juntas - le dijo sonriéndole probablemente por última vez, Sakura podría jurar entonces que la última vez que vio a Rika Sasaki, esta era la chica más feliz del mundo.
Se despidieron con un abrazo largo y con una enorme sonrisa, la de Sakura al borde de las lágrimas, la de Rika radiante como ninguna. Sakura se dio cuenta entonces, que el tiempo estaba pasando demasiado a prisa, la entrada a un nuevo mundo ya estaba atacando a todos, todos tomaban decisiones, a todos les pasaban cosas, el tiempo estaba pasando a prisa, sin piedad.
Chiharu estaba embarazada y una de sus más preciadas amigas se fugaba con Yoshiyuki Terada, el profesor, por amor. Sakura había escuchado varias historias de amor entre docentes y alumnas, nunca pensó que su amiga, la dulce y madura Rika, fuera protagonista de alguna.
De pronto se sintió un tanto atacada, ella apenas era capaz de tomar decisiones serias, de hecho creía que nunca había tomado ninguna, ese día había sido su primera despedida - la de Rika - una despedida simbólica al pasado que la estaba dejando, pensó que pronto, cuando en unos meses terminaran el instituto, se enfrentaría con varias más, ¿y ella que? ¿Cuál sería su destino? Suspiró y leyó un nuevo mensaje en su celular, sonrió débilmente, demasiado abrumada por los acontecimientos, Shaoran decía que la esperaba en el parque y que se diera prisa.
- ¿Y ahora qué? - Preguntó Shaoran cansinamente, Sakura estaba más ida que de costumbre y el helado que él mismo le había comprado se le derretía y resbalaba por sus dedos, cuando Sakura se dio cuenta, saliendo de su ensimismamiento, se limpió con una servilleta, él la observaba con una ceja arqueada-
- Es que - dijo ella suavemente, en ese instante pensaba en Chiharu y lo que se le venía encima, Shaoran quería que se apurara, le empezaba a desesperar - Chiharu está embarazada.
El castaño intentó recordar, no sin dificultad, a una de esas chiquillas amigas de Sakura, recordó a Chiharu como la chica de las trenzas, que solía andar siempre con el mentón altivo, era un tanto irritante pensó Shaoran, siempre encima de aquel chico que contaba unas historias muy graciosas, regañándolo como si tuviese el derecho.
- La recuerdo - dijo con desinterés - ¿Y qué? - le empujó la cabeza con un dedo, sonrió por que pareció rebotar y volver a su sitio donde Sakura lo veía con el ceño fruncido.
- ¡Que está embarazada! - Dijo ella, como si eso lo explicara todo.
- ¿Y? - volvió a preguntar él, Sakura se desesperó, a veces la frescura de Shaoran le desesperaba.
- Un bebé no es un problema Sakura - comentó Shaoran serio, mirándola fijamente, ella pareció pensarlo y el notó cuando se le entristeció la mirada.
- Supongo que no, pero Shaoran, ¿qué harías tu si yo quedase embarazada?
- Bueno, habría que decirlo en tu casa y en la mía. Mi madre se pondría como loca, pero creo que después lo asimilaría y yo trabajaría para comprarle al bebé sus zapatitos, medicinas, la comida - le dijo juguetonamente, sacándole a la chica una sonrisa - lo que digo es que un bebe es un ser humano, como tú y como yo, solo hay que cuidarlo y enseñarle algunas cosas.
- Lo haces ver todo tan sencillo - murmuró ella.
- ¿O preferirías abortarlo?
- ¡Claro que no! - exclamó Sakura, abrazándose el vientre como si algo estuviese creciendo ahí - si tú no lo quisieras, lo tendría igual y seria mi bebé - Shaoran rió.
- Tal como lo esperaba de ti - le susurró al oído, Sakura se ruborizó - y claro que lo querría porque también seria mío, ¿no? - ella asintió, pero los ojos se le pusieron llorosos.
- Sabes que después de que lloras, la cara se te pone tan graciosa - le dijo - creo que me gusta - ella lo miró con un puchero y cierto reproche, Shaoran se rió por qué le pareció de lo más graciosa.
- Oye Shaoran y ¿tú que pensarías si yo... empezara a tomar anticonceptivos? - él lo pensó seriamente.
- No quiero que tomes nada - le dijo - pero es tu decisión, ¿es que no quieres tener un hijo conmigo? - Sakura no supo si aquella pregunta iba enserio o era broma, por que Shaoran estaba seriecísimo.
- Claro que si - contestó - pero cuando estemos más grandes.
- Me parece bien - dijo él, con una sonrisa, mientras Sakura pensaba que todas las conversaciones entre ellos tomaba un rumbo extraño, ¿en todos los noviazgos se dirían cosa así? ¿O ellos estaba rematadamente locos? si la respuesta era la segunda opción a ella no le molestaba, porque le encantaba estar con él. También pensaba que Shaoran tomaba muchísimas cosas con frescura, pero había otras, tal vez las más raras, que las tomaba terriblemente enserio.
- Shaoran, me siento mal por no poder hacer nada por Chiharu.
- ¿Cómo así? - Pregunto él.
- Es que somos amigas, pero no puedo hacer nada por ella - dijo - la puedo escuchar y decir "estoy contigo" pero siento que en realidad no es así, ¿sabes? es que ninguna de nosotras va a estar realmente ahí cuando se enfrente a sus padres y todas esas cosas y...
- Hey, ¡hey! Así está bien, ¿vale? tú solo sigue diciéndole que estás ahí para ella, estoy seguro que lo apreciará.
- ¿Tú crees? Shaoran.
- ¡Claro que sí! ¡y si no lo hace es porque es muy bruta! - le dijo sonriendo - bueno fresa, me tengo que ir.
- ¡Yo no soy fresa! - le reprochó ella, pero Shaoran no tuvo ninguna intención de retirar lo dicho, en cambio reprimió una risotada y miró la hora en su celular.
- Me voy, estoy trabajando.
- ¿Estás trabajando? - él rodó los ojos.
- ¿Si no que demonios estaría haciendo en el parque con esta pizza? Sakura - Ella rió, no se había dado cuenta.
- Tienes razón.
- Bueno.
- Bueno - Shaoran empezó a caminar después de haberle dado con el puño en el hombro de forma juguetona como despedida - oye ¡Shaoran! - le llamó ella, él se giró - ¡Te ves bien con esa camisa! - él sonrió torcidamente.
- ¡No jodas! - le gritó, lo vio irse, Sakura rió un poco, era la camiseta de un morado pastel algo bonito que Shaoran odiaba, pero ella seguía pensando que lo hacía ver guapísimo, como que contrastaba con su piel trigueña, además, pensó tras un suspiro, aquellos pantalones negros que usaba le quedaban de muerte.
Suspiró, después de hablar con Shaoran se sentía nuevamente un poco mejor, se terminó de comer el helado de forma ausente y decidió recorrer el centro de Tomoeda, todavía no quería volver a casa y probablemente no hubiese nadie a esa hora, como de costumbre. Pasó por varias tiendas, no entró a ninguna, y se dedicó a mirar escaparates con los ojos brillantes, ¡vaya que estaban vendiendo cosas bonitas!
Pronto empezarían a cambiar la mercadería de acuerdo a las próximas estaciones, la gente se apresura mucho con esas cosas, como que todos quieren ser los primeros en vender una u otra cosa, Sakura pensó en Chiharu una vez más, también en Shaoran y todo lo que le había dicho. ¿A que era gracioso? tan despreocupado que a muchos les quitaría la paciencia, a ella en cambio la hacía pensar que no se debería complicar tanto la vida dándole demasiadas vueltas a varios asuntos.
Y de un pronto a otro, terminó parada ahí, mirando las letras azules que conformaban el nombre del lugar junto con un fondo blanco, Sakura sabía bien por qué estaba ahí, el asunto había rondado su cabeza varios días y por lo ocurrido con Chiraru fue que se impulsó a hacer corpórea su decisión. Porque cuando uno está en ese momento no piensa mucho, se repitió, ¡vamos! ella era una chica y Shaoran un chico, los dos tenían hormonas y todo el mundo sabía cómo resultaban esas cosas, obviamente no había de que preocuparse si fuera el caso de que ella no lo quisiera, pero en ese punto de su vida, había llegado a creer que Shaoran era el chico.
Toda chica sabía que cuando encontraba a "el chico" estaba perdida. Era como abrirse completamente y ser capaz de aceptar todo lo que viniese de esa persona, Sakura sacudió la cabeza, no podía estar todo el día parada enfrente de ese lugar, ella no estaba lista para que le sucediese lo que le había pasado a Chiharu, claro que quería tener hijos algún día, claro que le hacía ilusión pensar cómo sería un bebé de Shaoran, pero ella no estaba lista para esas cosas, apenas y podía con sí misma, ¿cómo iba a poder con un bebé y una familia propia en esa etapa de su vida? además, aunque Shaoran dijera que un infante no era problema alguno, sí conllevaba muchas responsabilidades que ella no quería recargar sobre los hombros de ninguno de los dos.
Entró a la farmacia completamente decidida, llegó hasta un mostrador de vidrio, esperando a que una de las dependientas se desocupara y la atendiera, tragó cuando vio unos condones en un pequeño estante de vidrio, entonces se empezó a sentir nerviosa, la cosa estaba en que no era lo suficiente valiente o cobarde, depende de cómo se vea, como para huir y dar marcha atrás. Estando así de distraída, apenas notó cuando un chico se le acercó portando uno de los graciosos uniformes que usaban las personas que solían trabajar en las farmacias.
- ¿Te puedo ayudar? - le preguntó con una sonrisa.
Sakura se intentó tranquilizar mentalmente.
- Sí, ¿tienes pastillas para planificar? - le preguntó, se sorprendió así misma con lo casual que había sonado.
- ¿De cuáles? - le preguntó él con su sonrisa y hasta una mirada picara, era bastante joven, si acaso debía tener unos veinte años, Sakura soltó una marca que había visto en internet cuando estuvo investigando sobre el tema, él fue por el dichoso producto - ¿Necesitas algo más? - le preguntó mientras metía la caja en una bolsa, ella le dijo que no - tienes que pagar en la caja.
- ¡Muchas gracias! - le dijo ella, él rió, era simpatiquísimo.
- Gracias a ti - le dijo, Sakura agradeció que fuese un chico, enserio, no quería pasar por lo que había pasado Chiharu con la prueba, creía que los chicos era mucho más fáciles y sencillos para esos temas, no como las mujeres y sus prejuicios y miradas acosadoras, sintió un alivio tremendo cuando pudo pagar y guardar lo que había comprado en la bolsa, ¡tenía que estar loca! pensó, dando un suspiro al haber salido del lugar sana y salva.
Las pastillas le había costado carísimas ¿que no se suponía que deberían ser más baratas para así poder estar al alcance de todo el mundo? dudaba que muchas chicas tuviesen los medios para estar soltando esa cantidad de dinero cada mes, cuando llego a su casa ya era de noche, había pasado bastante tiempo rondando las calles y vio luces en el interior.
- ¡Ya llegue! - anunció en la entrada.
- ¿En dónde estabas? - Sakura respingó al escuchar la voz tétrica de su hermano a sus espaldas.
- ¡Me asustaste! - exclamó con una mano en el pecho - me puse a dar vueltas por el centro, Touya - él era altísimo, un tanto moreno, de cabellos oscuros y una mirada desafiante, Sakura se apresuró en huir a su habitación, a veces pensaba que Touya podía oler todo lo que ella había hecho, era estúpido, tal vez solo fuese su conciencia atormentándola - Me voy a hacer los deberes.
- ¿No vas a comer? hice unos filetes - comentó, a él le encantaban los filetes.
- Mas tarde, ahora no tengo mucho hambre ¿y mama?
- Todavía no han llegado.
- Ah - dijo Sakura y prácticamente salió corriendo a su habitación, lo sintió así, en realidad iba caminando, pero tenía mucha prisa, cuando entró a su cuarto cerró la puerta con llave, siempre lo hacía por costumbre, se tiró a la cama y abrió la bolsita de la farmacia con rapidez, estaba ansiosa, era la primera vez que tenía un espécimen de esos en las manos, incluso observó la caja por bastante rato, explorándola por cada ángulo y pensando que no decía nada por fuera que diera certeza absoluta de su contenido, de no ser por el nombre científico de algún compuesto raro que dudaba mucha gente reconociera a la primera.
- Comprimidos... - leyó en un susurro - Etinilestradiol... - suspiró, lo confesaba, no tenía la más mínima idea de que clase que compuesto, hormona o cosa era eso pero ya lo averiguaría después, por fin abrió la caja y casi se queja de lo pequeñas que eran las pastillas y lo caras que le habían costado, por otro lado, le parecía hasta sospechoso que aquellas pequeñas cositas funcionaran, luego tomó el único papel que venía dentro, con instrucciones que le parecían demasiadas pero aun así las leyó, terminada su tarea y asegurándose de haber comprendido todo, guardó todo nuevamente en su bolso y se acostó mirando el techo.
Chiharu embarazada, Rika fugándose con el profesor Yoshiyuki Terada, por cierto se había llevado una gran sorpresa, esperaba de corazón que todo le saliera bien, pensaba que era una locura lo que Rika estaba haciendo, el profesor Terada en realidad no estaba tan viejo, tenía unos veintitantos y hace no mucho que había empezado a dar clases, por el otro lado, Rika estaba tan feliz y segura. Suspiró ¿y ella? ella estaba ahí comprando pastillas carísimas y diminutas, el mundo estaba loco, ¿verdad?
Tan loco que dos semanas después, Shaoran ya había conocido a Nadeshiko, Fujitaka y Touya, con el ultimo por cierto, se llevó de la patada, bastaba con ver las miradas que se lanzaban, Shaoran probablemente no le hizo comentarios al respecto simplemente porque era su hermano, por el otro lado Touya no dejaba de lanzar comentarios envenenados con respecto al chico que a ella le molestaban tremendamente.
Como casi todo lo que ocurría entre ellos, no fue una presentación como las que uno se esperan con el novio nervioso y sentado en el sillón respondiendo preguntas del padre, de hecho Shaoran lucia despreocupado como siempre, pero Sakura que lo conocía más, sabía que el muchacho estaba terriblemente incómodo y silencioso, Nadeshiko y Fujitaka lo saludaron, no hicieron preguntas pues lo que querían saber ya lo sabían de Sakura, almorzaron y después de eso se marcharon a la habitación de Sakura, con el molesto Touya insistiendo en que dejaran la puerta abierta.
Sakura quería mucho a Touya, pero le molestaba tremendamente esa actitud posesiva y mandona que se tenía para con ella, se creía con más autoridad sobre ella que sus padres y lamentablemente terminaba influyendo bastante en las decisiones que se tomaban a su alrededor, tal vez todos los hermanos mayores eran así, suspiró, por el otro lado la cuidaba y era muy amable con ella.
Un día de esos, Shaoran se había colado por su ventana. Había sido un viernes en el que Sakura no había tenido clases y uno de esos días largos, pero que pasan rápidamente para algunas personas, al menos fue así para Sakura y Shaoran. La muchacha se había vestido a eso de las diez, antes de salir de casa, Sakura tomó aire profundamente frente al espejo y sonrió, para su sorpresa, se sentía un tanto eufórica y el día se le hacía maravilloso. Shaoran ya la esperaba en el parque como se les había hecho costumbre, ella había corrido para darle un abrazo, ese día Shaoran también estaba de humor, ¿que a dónde iban?
A la casa de Shaoran de nuevo, ¿que por qué? Simplemente se les ocurrió de la nada, estuvieron acostados en la cama del chico hablando y haciendo bromas, algunas carecían de gracia pero igual les daba risa, a eso de las cuatro de la tarde, decidieron salir por las calles para ver que hacían.
- Oye Shaoran, ¿te gusta esa camisa? - Shaoran se detuvo para ver la camisa.
- Esta horrible - le dijo.
- ¡A ti nada te gusta!
- Ah ¿no? - Le preguntó él en tono burlón.
- No.
- ¿No?
Ella frunció el ceño, luego lanzó un gemido de sorpresa, porque Shaoran se la había echado al hombro como si no pesase nada.
- ¡Bájame! ¡Shaoran!
- ¡No! - fue la rotunda respuesta que recibió.
- ¡La gente nos estaba viendo! - pero él no le hizo caso y la bajo hasta que le dijo la gana, de nada valió que Sakura pataleara un poco intentando bajarse, porque si se movía mucho sentía que se iría a estrellar la cabeza contra el suelo y entre eso y el que Shaoran la llevara por el centro de esa forma y la gente los viera raro y algunos hasta con risa, prefería la segunda opción.
- Oye ¿quieres algo? - le preguntó despreocupado, Sakura lo veía con los brazos cruzados - yo me voy a comprar un helado - le dijo, pero ella no contestó - no te comprare nada porque por lo visto no quieres nada - se dio la vuelta-
- Quiero un helado - murmuró Sakura entre dientes, aun intentando acomodarse el cabello por la forma en que él la había llevado.
- No escucho - dijo Shaoran juguetón.
- Que... - que tonto era, ya la había hecho reír - oye, ¿me estas molestando verdad? - le preguntó Sakura con una sonrisa.
- ¡Vaya que eres lenta! - le dijo el guiñándole un ojo.
- Oye, Shaoran, ¿te gusta vivir en Tomoeda?
- ¿A ti te gusta?
- Supongo - contestó Sakura dudosa, no estaba segura de si le gustaba o era la absoluta costumbre - ¿ya empieza a hacer frío verdad? - le preguntó unas horas después, ya era de noche empezaba a soplar un viento casi navideño, el clima estaba loco.
- Algo - murmuró Shaoran, tras un bostezo, Sakura lo vio levantarse de la banca en la que estaban sentados y hacerle una seña con la cabeza - andando, te llevare a casa - le dijo, la castaña suspiró, ella aun no quería irse, pero de seguro y Shaoran ya estaba cansado.
- Esta bien - dijo con desgana, levantándose y entrelazando la mano con la del muchacho, el cielo estaba estrellado y con ese viento, era como para que a uno se le grabaran nostálgicos recuerdos en la cabeza – Shaoran.
- ¿Mmm?
- ¿Cuantas novias has tenido? - A él pareció darle risa.
- Tú eres la única que importa.
- ¿Qué clase de respuesta es esa? - preguntó ella frunciendo el ceño.
- Ninguna, solo es la verdad.
- ¿Entonces no me vas a decir? - Shaoran suspiró pasándose la mano entre los cabellos revueltos.
- ¿Necesitas saberlo? - la miro de reojo, Sakura lo pensó un poco, la verdad solo era curiosidad, pero de esa curiosidad que definitivamente debía ser dañina.
- Bueno, supongo que no - dijo, él sonrió.
- Pero tú eres la más importante – repitió.
- Tú también eres el más importante - le dijo Sakura con una sonrisa enorme, pero Shaoran frunció el ceño.
- ¿Qué quieres decir con eso? - Sakura tuvo que reírse por la expresión contrariada que tenía Shaoran - ¿cuantos novios has tenido tú?
- Tu eres el más importante Shaoran - le dijo riendo, pero la verdad era que había tenido varios enamorados y alguno que otro chico que llamaba su atención, pero ninguno que le causara ese sentimiento que querer ser novios y entregarle tanto y aunque hubiese existido quien hubiese existido antes, él era el más importante, decidió cambiar de tema, no importaba que él lo tomara como evasiva, que no lo era - ¿sabes que me pasa últimamente? - le preguntó mirándolo a la cara, no pudo evitar un sonrojo - es que cuando nos vemos, no quisiera que nos separáramos.
- ¿Como cuando dormimos juntos? - preguntó él, con una sonrisa pícara, Sakura asintió avergonzada - a mí también me pasa - le dijo - invítame a dormir a tu casa.
- No, no, no - ella negó con las manos - ¡no me dejan! ¡Me matarían!
- Hay que hacerlo clandestinamente entonces - susurró Shaoran, poniendo su mejor cara de misterioso.
- ¿Clandestinamente? - repitió Sakura como si no acabase de comprender todo el asunto, Shaoran la jaló de la mano, apenas un poco antes de la entrada de su casa, ella le observó.
- Digo que tú entras, me abres la ventana y yo me las ingeniare para subir.
- Shaoran, no lo sé - dijo - ¿y si se dan cuenta?
- ¿Quién se va a dar cuenta? nadie - le dijo complicemente, muy seguro de sí mismo.
- Es que me da miedo - respondió ella, quien había empezado a mover el pie insistentemente por los nervios, Shaoran suspiró como a punto de darse por vencido - ¿y cómo haríamos? - preguntó Sakura, aun nerviosa pero súbitamente interesada en el tema, él sonrió ladeadamente.
- Tú solo entra, sube a tu cuarto y abre la ventana, del resto me encargo yo, ¿okay? - ella pareció dudarlo.
- De acuerdo, está bien, suena sencillo - sonaba demasiado sencillo de hecho, tal vez de eso venía su inseguridad y creciente nerviosismo.
- Entonces ve - le dijo Shaoran dando un leve empujoncito.
- ¿Seguro que va a funcionar? - Ella vio cuando Shaoran rodó los ojos, como a punto de perder la paciencia y decidió marcharse rápidamente un tanto divertida.
Sakura tomó aire un par de veces antes de entrar a su casa, abrió la puerta y visualizó una última vez la figura de Shaoran entre las sombras que la alentaba a seguir con otra de sus locuras y planes macabros, con lo que por cierto no tenía ninguna objeción pero si un ferviente deseo de que no les saliera nada mal. El aroma de su hogar le golpeó al apenas entrar en casa, donde la calefacción estaba perfecta, Sakura caminó un poco sin escuchar algún ruido.
- ¿De dónde vienes? - Pegó un salto del susto, ¿por qué Touya tenía la manía de salir a sus espaldas como por arte de magia?, se llevó una mano al pecho como intentando detener los eufóricos latidos de su corazón, iba a morir joven, por lo visto.
- ¡Touya! ¡Deja de asustarme así! - le reprocho girándose - ¡y andaba por ahí!
- ¿Y con quién?
- ¡Con Shaoran! - Exclamó frunciendo el ceño - ¿por qué?
- Por nada - dijo el moreno, encogiéndose de hombros, ¡que insoportable era a veces!
- Bueno, me voy a mi cuarto, estoy cansada - Sakura empezó a subir los escalones de madera, pero se detuvo a medio camino - ¿Y mamá y papá? - Preguntó intentando no sonar nerviosa o muy sospechosamente interesada.
- ¡No han llegado! - le gritó Touya que yacía en algún lugar de la casa - creo que fueron a cenar a fuera o algo así.
- Ah - contestó nuevamente la ojiverde y se apresuró a su habitación, cerró la puerta tras sí con seguro, encendió la lámpara de noche posada sobre una mesita al lado de su cama y se apresuró en una carrera hacia la ventana que abrió de inmediato, buscó a Shaoran en la oscuridad, hasta que se topó con su rostro.
- ¿Qué demonios haces? ¡Está haciendo un jodido frío aquí afuera! ¿Sabes? - le preguntó el muchacho que había empezado a frotarse las manos.
- Lo siento, es que estaba hablando con Touya - se disculpó - Shaoran ¿cómo piensas subir?
- Ni puta idea - soltó encogiéndose de hombros, lo que ocasiono la risa de la muchacha, él le sonrió mostrándole los dientes y deslumbrándola por unos instantes.
- Oye, Shaoran.
- ¿Qué?
- Date prisa, ¿vale? - porque le habían nacido unas ganas inmensas de darle un abrazo.
- Vale - le contestó con otra sonrisa, esta ultima un tanto traviesa para luego girarse a buscar alguna jodida forma de subir por aquella ventana.
Sakura le mira con una sonrisa de ternura y piensa en lo increíble que es esa sensación de euforia que tiene en el pecho, esa sensación que usualmente solo aparece cuando anda Shaoran cerca, más increíble aun, son las inmensas ganas que tiene de que suba por esa ventana y de tenerlo cerca, sale de su ensoñación con un sobresalto, cuando empieza a escuchar golpes en su puerta.
- ¡Sakura! ¡Ábreme! - le gritó Touya desde el otro lado.
La muchacha mira a Shaoran con preocupación, y hace como puede para decirle lo más silenciosamente posible que se esconda por un momento.
- ¿Ya estas durmiendo? - Pregunta Touya quien seguía tocando la puerta insistentemente.
- Eh, ¡sí! - contesta la muchacha, desordenando la cama y revolviéndose un tanto los cabellos.
- Pero abre la jodida puerta - sigue diciendo su hermano, Sakura suspira frustrada y el corazón nuevamente le amenaza con salírsele por el pecho.
- ¡Ya voy! - dice, poniéndose con una rapidez inhumana un pijama y caminando haciendo todo el ruido posible que hace alguien medio dormido y descuidado al ir a abrir la puerta - ¿qué quieres hermano?
- Préstame dinero - Sakura enarcó una ceja al mismo tiempo con cierta sensación de alivio porque por un momento se le ocurrió que Touya sabía de sus macabros planes, ¡era tan terriblemente mala para hacer esas cosas! lo peor era que siempre sentía que podían ver a través de ella como si fuese un cristal - deje mi billetera en casa de Yukito, te lo pagaré maña.
- Ah, sí, sí, claro - dijo, después de sacudir la cabeza para empezar a hacer algo y no quedarse congelada como idiota - toma, quiero dormir - dijo, entregándole un puño de dinero, sin saber ni interesarse por la cantidad, sin esperar más le cerró la puerta en la cara.
- ¡Voy a quedarme a dormir en cada de Yuki! - le informó Touya y seguido escuchó sus pesados pasos bajando por las escaleras, Sakura se dejó caer al suelo apoyando la espalda en la puerta, respiro nerviosa y luego cuando calculó que Touya había desaparecido por la calle corrió nuevamente a la ventana, pero no vio a Shaoran.
La castaña, bajó con prisa las escaleras y se dirigió a lado del jardín que daba con su ventana.
- ¿Me estás buscando? - Preguntó una voz a sus espaldas, que la hizo sobresaltar al instante.
- ¡Shaoran! - soltó girándose con una mano en el pecho, le tomó la mano - es mejor que entres ahora que no hay nadie - decía ella, apresurada solo por si acaso a algún vecino se le ocurría andar de cotilla viendo que hacia la pequeña Kinomoto.
- Sabes que destruyes el romanticismo de subir por la ventana ¿verdad? - le preguntó con cierta burla, Sakura sonríe y le da una mirada fugaz.
- No creo que pudieras subir por la ventana, Shaoran - rió - te lo digo, eso es de películas.
- Que bueno que pienses así, ¡porque no tenía ni puta idea de cómo subir a un segundo piso! Los dos rieron esta vez, entraron a la casa y Sakura cerró la puerta tras, se deshizo de los zapatos, Shaoran tomó los suyos, para no cometer el error estúpido de dejarlos en la entrada, seguido la abrazó por la espalda.
- Nunca había visto a una chica cambiarse de ropa tan rápido - le susurró al oído, ella se giró sonrojada pero decidió no hacer ningún comentario al respecto ni la bochornosa pregunta de que si la había visto. En cambio fue apagando las luces, cuando llegaron a su habitación Shaoran se sentó en la cama, con su aire despreocupado, Sakura cerró la puerta tras y soltó un suspiro, estaba empezando a no soportar la fija mirada ámbar sobre ella, la ponía nerviosa el hecho de como iluminaba apenas tenuemente la habitación la pequeña lamparilla al lado de su cama, intentó pasar por alto el hecho de que aquella iluminación le daba a Shaoran un aspecto misterioso.
La chica camina hasta la cama sintiéndose un tanto nerviosa, jura que no sabe por qué los latidos de su corazón se aceleraron tan desenfrenadamente, se sienta frente a él, que con los brazos tras la cabeza la sigue mirando, Sakura se acomoda, innecesariamente unos cabellos tras la oreja, le mira.
Finalmente Shaoran se acerca a ella, aun con aquella mirada distinta que provoca que ella se aleje la misma distancia que él ha disminuido, la detiene la mano de él sobre su nuca, que la acerca hacia su propia boca, Sakura siente que este beso es diferente, que todo es diferente, más aun por el hecho de que se ha dejado llevar un una placentera sensación más fuerte de la habitual, más aún porque todos los sonidos de la noche desaparecen por un instante, Shaoran se echa hacia atrás como guiándola y ella le sigue, la espalda del muchacho choca con el respaldar de la cama y Sakura no sabe cómo se van guiando sus piernas a ambos lados de Shaoran pero lo han hecho, ahora la euforia de aumenta, una euforia de felicidad y amor o no sabe ni de qué, pero es fascinante.
Le recorre una corriente eléctrica todo el cuerpo, cuando Shaoran la toma de las caderas, haciendo que baje, y la aprisiona contra él, ahora si estaba perdida, voluntariamente perdida, piensa, cuando ella misma guía sus manos hacia el borde de la camiseta del chico, no cualquier chico... el chico. La está enloqueciendo su olor.
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Holaaaaaaaa, si, sé que me quieren matar por que he tardado mucho y todo eso, solo me queda decir que he estado ocupadísima, y he estado teniendo muchas discusiones sobre muchas cosas, paso por un momento complicado, estaba aplicando para la Uni, entre muchísimas cosas más, les mando un besototote y un abrazo a la distancia, gracias por tenerme paciencia y soportar mis quejas, y muchas gracias porque muchas veces me han aconsejado y dado palabras de ánimo, ¡son unos ángeles!
Con amor... Izaku-Chan
