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Una fina capa de sudor se desató por todo su cuerpo a pesar de que acababa de ducharse con agua fría. La idea de tocar a Sakura le puso caliente. El conocimiento de que un centenar de cosas podrían salir mal si ella iniciaba el sexo no enfriaba su sangre en lo más mínimo, pero sí impulsaba sus temores sobre el intercambio sexual. Podría tomarla de forma muy agresiva porque se había negado a tocar a una mujer.
Su pene comenzó a endurecerse simplemente al pensar en ella debajo de él. El recuerdo de Sakura con ese camisón mojado pegado a su piel, mostrando su cuerpo, era la cosa más atractiva que había visto en toda su vida. Bajó la mano, la deslizo bajo sus calzoncillos y agarró su polla para ponerla en una posición más cómoda. Hizo una pausa antes de soltarla, tentado a atender sus ganas de correrse. Se había convertido en un experto en la masturbación para satisfacer sus necesidades sexuales.
Hazlo, instó. Eso frenaría un poco su deseo de entrar en la habitación de al lado para buscar su compañía. Sus dedos acariciaron su polla y cerró los ojos. La sensación del algodón frotando la cabeza de su pene era un poco irritante, pero aún así era bueno. Se endureció aún más y sus pelotas comenzaron a doler.
Se imaginó a Sakura en su mente, sus grandes ojos verdes lo miraban con confianza y se tragó un gruñido mientras soltaba su pene y agarraba la almohada en su lugar. Ella se asustaría si le veía desnudo. Peor aún, la paciencia no era su rasgo más fuerte. Podía follarla demasiado rápido o demasiado duro y aún así seguiría hambriento por ella. Su capacidad de enfrentarse a sus temores parecía algo fácil en comparación con el ardiente deseo quemando a través de su cuerpo.
Culpable, admitió. Deseaba ardientemente a la delicada mujer. Había dormido sobre su pecho y la había abrazado. Los instintos protectores eran parte de su genética, pero se había sentido algo mucho más personal cuando se había despertado al escuchar que alguien se acercaba al cobertizo. Habría matado a cualquiera que representara una amenaza para Sakura. El estado medio dormido de su mente podría haber influido en los sentimientos de posesividad que se habían apoderado con fuerza de él, pero no estaba dispuesto a mentirse a sí mismo. Esa no había sido la razón o la causa. Ella le había dado su confianza y él quería mantenerla a su lado.
Por eso terminaste aquí, él se reprendió. Neji le había recordado que otro hombre podría hacerle daño sin querer y él habría hecho cualquier cosa para evitarlo. Incluso si eso significaba estar tumbado con la polla dura, sudando por la frustración y mirando la luz en el pasillo mientras se preguntaba qué estaría haciendo en su habitación .
La luz bajo la puerta del baño se encendió repentinamente y se esforzó por escuchar cada uno de sus movimientos. Una sonrisa curvó sus labios cuando el grifo del lavabo se encendió y momentos después sonaba el inodoro. Era tímida hasta haciendo sus necesidades. Esa diversión se desvaneció. Ella había camuflado a propósito que estaba usando el baño, así que ¿qué haría si estuviera desnuda bajo un hombre que tenía la intención de familiarizarse mucho más personalmente con su cuerpo?
El agua del grifo dejó de correr y la luz se apagó cuando ella regresó a su habitación. El pasillo se oscureció, pero no cerró la puerta. Lo habría oído si lo hubiese hecho.
Respiró por la boca y trató de relajarse. Mañana sería un día largo, pero actuaria con moderación. No iba a ser fácil. Él ya estaba en el límite y sólo habían pasado juntos unas cuantas horas. He aceptado una nueva clase de tortura y deseo lo que no puedo tener.
Sakura perdió el sueño. Había pasado una buena hora y su inquietud sólo había empeorado. Apartó las sabanas y se levantó de la cama. Se acercó de puntillas hasta la puerta de su habitación y se detuvo. Su audiencia no era tan buena como la mayoría de las especies, pero era mejor que la de las personas normales. El ruido de una respiración lenta y constante le aseguró que no había despertado a Sasuke.
Las escaleras no crujieron cuando las bajó y se dirigió hacia la puerta de atrás. La zona estaba asegurada y sólo quería conseguir un poco de aire fresco. Quitó el cerrojo de la puerta y el viento cálido acaricio su rostro al segundo que consiguió abrirla. Salió al porche y cerró silenciosamente la puerta detrás de ella.
El porche era pequeño y tenia techo, pero no se quedó allí. Tres pasos más la llevaron a la zona de césped que se sentía suave bajo sus pies. El ruido del río era débil, pero la llamaba.
No la fue difícil distinguir las oscuras formas de los árboles mientras seguía el sonido del agua en movimiento. La densidad de los árboles fue disminuyendo y de repente se encontró de pie mirando el rio iluminado por tan sólo unos pocos destellos de la luna reflejada en el agua.. Ella sonrió, orgullosa de haberlo encontrado por sí misma. Una mirada a su alrededor y encontró un tronco caído para sentarse.
Un aullido la sobresaltó. Su corazón se aceleró mientras se levantaba, al instante tuvo miedo. Había sonado muy cerca, se dio la vuelta y estudio con cuidado la oscuridad.
Algo se movió a su izquierda, una rama se rompió y un gruñido bajo retumbó.
"¿Sasuke?" Ella susurró su nombre, tenia miedo a hablar en voz muy alta. Realmente esperaba que fuera él. Las nuevas especies hacían eso cuando estaban enojados y se imaginó que estaría furioso si se había despertado y había descubierto que había desaparecido. "¿Eres tú?"
Algo más se movió a su derecha y volvió la cabeza en esa dirección. Una forma oscura se acercaba por detrás de un árbol. Era grande, pero estaba pegado al suelo. No era Sasuke, a menos que estuviera andando a cuatro patas. Retrocedió lentamente, aterrorizada. Otro gruñido vino de la izquierda y miró en esa dirección, otra cosa, también baja, se movió entre dos arbustos.
"¿Sasuke?" Su voz se elevó ligeramente. Quería gritar su nombre, pero el miedo limitaba sus pulmones.
El olor a sangre fresca llegó a su nariz cuando empezó a jadear. Eso no presagiaba nada bueno. Otro olor venía con él. Ella lo identificó gracias a las veces que había acariciado a los perros guardianes de los agentes de las especies que a veces entraban en el edificio de mujeres.
"Perritos buenos", canturreó, retrocediendo aún más. sabía que estaba cerca de la orilla del río. "¿Dónde están los oficiales que los llevan a pasear?"
Uno de ellos salió y consiguió una buena vista de él gracias a la luz de la luna. Ella gimió, no llevaba puesto un collar de la ONE y no se veía amistoso. El animal enseñó los colmillos y le gruñó.
"Mierda", susurró, sabia que era un lobo.
El otro empezó a acercarse desde el otro lado. Gruñó más fuerte y se agachó un poco, probablemente estaba preparándose para saltar sobre ella. Estaban acechándola y ella era su presa. Sus instintos gritaban "Peligro".
Nadie le había advertido sobre los lobos salvajes corriendo por el bosque. Ella retrocedió, se tambaleó, pero recuperó el equilibrio, miró hacia atrás y se dio cuenta de que se había quedado sin espacio. Podría saltar al agua y rezar para que los lobos no la siguieran, pero no sabía nadar. La orilla del rio no estaba muy lejos, quizás a menos de tres pasos, pero no tenía ni idea de cuan profundo era.
"Tranquilo", canturreó, volviéndose hacia ellos. Cogió una bocanada de aire y trató de calmar el temblor en su voz. "¡Quietos!" El tono era firme y sintió orgullo.
Ellos se acercaron un poco más, gruñendo bajo y profundo. Me van a atacar. Podía sentir el peligro, como si fuera un olor que pudiera inhalar. Ambos se tensaron, sus grandes cuerpos peludos se agazaparon ligeramente, pero otro aullido misterioso atravesó la noche.
Ambos volvieron la cabeza en la dirección del sonido. Sakura dejó que sus instintos tomaran el control y echó a correr a la derecha, junto a la orilla del río. Corrió tan rápido como pudo, ignorando el dolor en sus pies descalzos.
Ellos fueron en su persecución. Sus respiraciones forzadas y los sonidos del crujir de las hojas bajo el peso de sus cuerpos, le aseguró eso. No estaba segura de en qué dirección estaba la cabaña, pero siguió corriendo mientras esquivaba los árboles y arbustos. Cogió una buena bocanada de aire y gritó finalmente.
Los lobos le iban ganando terreno, ya que corrían más rápido que ella, a pesar de la ventaja de sus genes alterados y el río no era una opción. Vio una rama baja por delante, la desesperación le hizo tratar de saltar para alcanzarla, la áspera corteza rasgó sus palmas, pero no era lo suficientemente fuerte como para mantenerse agarrada a ella y se estrelló contra el suelo. Enrosco su cuerpo como si fuera una bola, se cubrió el rostro con los brazos y esperó a que los lobos saltaran sobre ella. Era lo único que podía hacer.
Algo grande aterrizó a su lado y ella gimió.
"¡No!" dijo una dura y brutal voz masculina.
Algo pesado se presionó contra su culo y a Sakura le entró ganas de llorar cuando una mano cubrió su hombro para mantenerla en esa posición. Los lobos gruñeron, estaban cerca, pero Sasuke no se apartó de ella. Él estaba usando su cuerpo para proteger el suyo.
"Fuera" gruñó. "Busquen conejos."
Uno de los lobos gimoteó.
"¡Fuera!"
Ambos se adentraron en el bosque gimoteando en voz alta, la mano sobre su hombro izquierdo y el peso apoyado en su culo se alejó de ella. Él respiraba pesadamente. Las lágrimas llenaron sus ojos ante el hecho de lo cerca que había estado de la muerte.
"Estás a salvo." esta vez su voz sonó menos animal y un nuevo miedo la atravesó. No era Sasuke.
Apartó lentamente los brazos de su cara y miró para arriba. Distinguió la silueta de un hombre en cuclillas a unos metros de distancia. Era grande.
"Se han ido", le informó, su tono ahora más suave. "No me tengas miedo." Se movió lentamente, ofreciéndole una mano. "Tómala. Deja que te ayude. No estás en peligro. "
"¡Sakura!" Sasuke gritó su nombre.
El hombre junto a ella giró la cabeza y gruñó.
Ella jadeó. "¡Sasuke! ¡Estoy aquí! "
Eso llevó al hombre a enfocar la mirada de nuevo en ella. "Debería vigilarte mejor. Toma mi mano. El suelo está frío y quiero asegurarme de que no estas herida, aunque no huelo a sangre. Estaba siguiéndolos porque empezaron a actuar de forma extraña. No sabía que querían cazarte ".
El hombre no le estaba atacando y eso alivió algo de su miedo. "¿Quién eres tú?"
Dejó caer la mano. "Sasori. Eres la mujer regalo. ¿Por qué estás aquí sola? Podrías haber sido la cena de los lobos ".
"Me escabullí", admitió. "Sasuke no lo sabía. Pensé que estaría a salvo si permanecía cerca de la cabaña ".
"¡Sakura!" Sasuke sonaba muy cerca y segundos más tarde le vio correr hacia ella. Él saltó, aterrizó en cuclillas a centímetros de ella y gruño al hombre. "¡Aléjate de ella!."
Sasori retrocedió lentamente. "La salvé de una manada de lobos." Parecía enojado. "Tienes que vigilarla de cerca. No son sólo necesita ser protegida de los demás residentes. Hay animales salvajes sueltos. ¿No te lo advirtieron? "
"No." La voz de Sasuke seguía siendo brusca.
"Tenemos tigres, leones, osos y lobos salvajes vagando por la zona. Les ofrecemos alojamiento aquí en la Reserva cuando los seres humanos los encuentran demasiado peligrosos. Preferimos encargarnos de esos animales a ver como los destruyen. "El otro hombre se agachó también. "Soy Sasori." Hizo una pausa. "Alguien debería haberte hablado sobre ellos, Sasuke." Miró a Sakura. "Ella admitió que salió a hurtadillas. Evita que vuelva hacerlo en el futuro. Fue una suerte que estuviera aquí esta noche. Acabo de llegar con un nuevo lobo y la manada salió corriendo después de oler algo. A ella. Yo los seguí mientras cazaban para asegurarme de que no eran uno de los otros animales rescatados ".
Sakura se sentó y se sacudió el polvo. Sasuke se levantó y le ofreció una mano. Ella la tomó y él tiró de ella suavemente para ponerla sobre sus pies. Mantuvo su mano agarrada.
"¿Trajiste a un nuevo lobo aquí?"
Sasori suspiró. "Los seres humanos a veces agarran animales salvajes, creyendo que pueden ser sus mascotas. Después los abandonan o los entregan a los refugios cuando se dan cuenta que no pueden ser domesticados. Nosotros aceptamos los que están destinados a morir y los residentes disfrutan cuidándolos. Yo soy el encargado de recogerlos y de soltarlos en la reserva. Es mi trabajo. Esta noche traje un cachorro de lobo, lo rescataron de un dueño abusivo. Sabía que una de las lobas lo tomaría a su cargo. Él es muy joven ".
"Gracias." Sasuke inclinó la cabeza cuando la otra especie se enderezo. "Sakura no saldrá sola de nuevo." Se dio la vuelta para mirarla. "¿Estás herida?"
"Estoy bien."
Olfateó con fuerza. "Estabas aterrorizada".
"Me estaban persiguiendo. Pensé que tendría que saltar al río, pero no sé nadar ".
"Tienes que aprender." Sasori se aclaró la garganta. "Te dejo ahora. Iré a ver al cachorro y me asegurare de que la manada ha vuelto a su territorio. Le diré a nuestros hombres que los vigile más de cerca para que no vuelvan a esta zona, mientras estáis aquí. "Hizo una pausa. "Enséñale a nadar. Todos los animales de aquí están muy bien alimentados como para perder el tiempo vadeando en el río en busca de alimento. Ella habría estado a salvo en el agua ".
La mano de Sasuke apretó la de ella un poco más fuerte. "No sé nadar."
Sasori vaciló. "Volveré mañana después del almuerzo y les enseñaré a los dos. Es una habilidad necesaria. "Se dio la vuelta y caminó hacia la oscuridad. Un lobo aulló a lo lejos.
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