(No se olviden de leer el "apartado" que hice, o mejor simplemente no manden un sicario a por mi)
Disculparse con ella por algo que él sabía que había hecho realmente muy mal no era difícil en lo absoluto. Verla ahí sentada, sobre las purpuras arenas movedizas a las cuales ella llamaba cama, con su mirada gélida sobre él, esperando una disculpa convincente AHORA. Eso, era difícil.
Aun sentada tenía un porte digno de la realeza. Y él ahí, parado y titubeando como un estúpido. A veces no estaba tan errada al insultarlo así.
Y Syndra estaba frente a él, mirándolo fijamente, esperando impaciente. ¿Sería mejor solo ir a lo básico antes de que ella lo destruya con esferas?
– Em, yo, Syndra. Lo lamento. – Zed se rascó la nuca y Syndra cruzo y descruzó sus piernas nuevamente. Su cara le decía que no había funcionado.
¿Era tan difícil para él simplemente decir "no"? ¿O decir "lamento que cuando te sinceraras conmigo yo haya huido como un cobarde imbécil"?
Syndra se levantó agitada de repente, al sentir un costiquelleo en sus piernas. Tendría que darle crédito, jamás había recibido una disculpa tan convincente.
Y ahí estaba él, arrodillado al borde de su cama después de darle un cálido beso en la pierna. La hechicera con el rostro rojo se lanzó a él.
– Lo lamento Syndra. – Su rostro no le ayudaba a ese tono falso de culpa, tenía decorada la cara con una sonrisa de "Yo gané" amplia y sarcástica.
– Eres un idiota ¿Lo sabías?
– ¿Eso quiere decir que estoy perdonado?
Y ahí estaban de nuevo, en las púrpuras arenas movedizas. Zed a punto de caer en las arenas de Morfeo, y Syndra en su pecho, con la culpa de la duda haciendo estragos en su cabeza.
Syndra lo llamó con la voz suave y el "mmm" contrario fue el pie para que ella continue.
– ¿Puedo hacerte una pregunta?
– Claro que sí Syndra. – Zed a cada palabra estaba más somnoliento.
– Prométeme no escapar esta vez. – Un "lo prometo" casi inaudible salió de los labios del ninja y ella lo miró desconfiada.
– Zed, con sinceridad, ¿qué somos? – Él levantó una ceja con los ojos cerrados.
– Tu, eres una hechicera, y yo, un ninja. – Syndra lo golpeo suavemente en la mejilla con el dedo. Agradecía que esta vez no fueran esferas.
– No idiota. Eso ya lo sé. ¿Qué crees que soy, un yordle?
– Entonces sé más específica.
Syndra se separó de su pecho observando el techo, temía la respuesta pero su mente la exigía, la necesitaba con ansias.
– ¿Cuál es nuestra relación? – Zed enarcó una ceja ante la pregunta y se levantó quedando sentado mirándola de costado.
– Syndra, si tu lo que estás esperando son flores y palabras bonitas bajo las estrellas, tienes que saber que eso jamás pasará. Eres mía y eso es todo. Ahora duérmete, estoy cansado. – Zed se hubiera esperado todo, una pelea, golpes, gritos, esferas. Todo menos el abrazo que le dio Syndra y la sonrisa brillante de su rostro. Jamás entendería a las mujeres, mucho menos a ella, pero si no había peleas significaba que podía dormir, así que solo correspondió el abrazo acariciándole la cabeza, ya se preocuparía por la mañana qué era lo que le pasaba a la hechicera.
Zed cerró los ojos acostándose nuevamente. Dormir, solo quería dormir.
– Zed, ¿puedo hacerte otra pregunta? – Dormir, quería dormir. D-o-r-m-i-r.
– Dime Syndra. – Cerró los ojos.
– ¿Ya lo has hecho alguna vez? – Abrió los ojos con fuerza ¿Qué es lo que estaba insinuando? La miró con el seño fruncido.
– ¿A qué viene esa pregunta? – Syndra sonrió con malicia, había tocado justo en el orgullo.
– Nada en particular, solo me lo estaba preguntando. Pensé que ayer habías salido despavorido por temor a decirme que eras virg… –
– No lo soy. – Tapó la conversación dejando a Syndra con las palabras en la boca. Pero eso no la detenía, si tenía que decir algo lo diría.
– Entonces no tendrás problema en decirme con quién, ¿No? – Syndra quería molestarlo, hacer que le diga la verdad o al menos hacerlo enojar, que le contara algo sobre su vida anterior, que le dijera quién era la chica que sufriría a manos de sus esferas, algo, lo que sea; y sin embargo el rostro de Zed se oscureció, no de tristeza ni melancolía, solo con seriedad.
– No tienes de que preocuparte Syndra. – Como siempre, él la había leído como un libro abierto. – Ella jamás importó en realidad, mucho menos ahora. No fue jamás algo romántico, ni siquiera podría decirse que carnal, así que deja de preocuparte por eso y descansa. – Zed le sonrió, pero ella podía sentir el peso de su expresión anterior aun en su rostro. Lo averiguaría sea como fuese.
Si había algo bueno en ser ninja en esos momentos era su sana costumbre de despertarse con los primeros rayos de sol. Hacía dos horas ya que estaba despierto y sin moverse, sin querer tampoco volver a dormirse ni levantarse. Las cambiantes luces cálidas y frías de las mañanas coloreaban el rostro de la dormida hechicería. Su cabello brillaba aun más de ser posible, tiñéndose de azul, naranja, rojo, violeta y rosa. Podía estar horas admirándola, ya lo había dicho, y de hecho, ya llevaba horas mirándola dormir; como si fuera una ninfa, su propia musa. Llegaba a sus sentidos el olor a lavanda de su cabello, quería enterrar su mano en él mientras la besaba, y por otro lado solo quería quedarse en esa posición por días, solo observándola.
– Debes de estar muy desesperada para venir a pedir mi ayuda, Irelia. – Lazó sus kamas hacia un blanco cerca de la capitana. – Di rápido qué es lo que quieres.
– Busco escarmentar a alguien. Hablando con cierta gente, he descubierto que tienes todo lo que necesito, en tu pasado. – Akali sonrió.
– ¿Qué es lo que buscas exactamente, capitana?
– La bruja está muy feliz últimamente con su nuevo premio, ¿qué tal si le pinchamos su nube un rato?
Akalí la miró con sorna.
– Y ¿dónde es exactamente la parte en la que yo entro?
– ¿Dónde crees?
Akali rió dándole la mano a la capitana.
– Solo dime una cosa. ¿Quién te lo contó?
Irelia se encogió de hombros.
– Preguntale a Yi, tal parece sabe bastantes cosas. – Se acercó más a la ninja – Entonces ¿Trato?
Akali la miró y selló la alianza dándole la mano.
–Es un trato.
Ahora sí, perdón por la gran espera por esta caca.
Si alguien capta la referencia del final le regalo un MP diciendole el final de la historia(?)
