Cartas a Julieta
Capítulo 14
"La invitación"
Mi querida Julieta,
Mi corazón sigue sangrando cada vez que pienso en tus ojos llenos de dolor cuando descubriste que volví casado con otra mujer. Quería decírtelo mientras bailábamos, pero estabas tan feliz de verme otra vez y yo también de volver a verte, aunque también estaba desecho. Que Susana viniera a interrumpirnos antes de que pudiera decirte una palabra fue desgarrador para mí. Habría dado cualquier cosa para no lastimarte de esa manera. Pero las cosas simplemente eran así.
Te conté acerca de cómo salí de la prisión. Tuve que casarme con la hija del embajador estadounidense para obtener la inmunidad diplomática. Solo que, descubrí más tarde, que todo había sido una artimaña de parte de Susana, pues se había enamorado de mí ese día en la cárcel... también notaste que era porque la había confundido contigo. Encontré cartas de Amnistía Internacional hablando de una liberación inmediata, definitiva e incondicional. ¡Susana y su abogado me habían mentido! No necesitaba su ayuda, ¡ya era libre! Hablé con Susana y tuvo un ataque de nervios, estaba histérica. Sus padres me contaron sobre su enfermedad; ella tenía problemas mentales y desde que estuve con ella mostró una mejoría. Me suplicaron que no la dejara. Ella podría perder la razón por completo si lo hacía. Y lo quisiera o no, estaba casado, para bien o para mal, en la enfermedad y en la salud... hasta que la muerte nos separara.
Así que me quedé con ella, con el corazón destrozado.
Te ruego que me perdones, mi amor.
Te amo.
Tu Romeo.
oOoOoOoOoOo
Candy sólo miraba la pantalla de su computadora. ¿Estaba enojada con Terry porque la respetaba y no la trataba como a cualquier otra? La ira no traía nada bueno, ella no podía concentrarse. Tenía que dejar de pensar en Terry.
"¿Pero por qué?"
"Porque él es el hombre que amas -dijo una vocecita en su interior."
"¿Le preguntaste por qué no vino?"
"Estaba lista para perdonarlo en la boda de Anthony por cualquier cosa que hubiera pasado, hasta que llegó su esposa y se presentó conmigo..."
" ¿Le diste la oportunidad de explicarse a sí mismo?"
" Se casó con otra mujer, ¡es muy claro! ¡eso no necesita explicación!"
"Siempre hay dos versiones en cada historia..."
" No, él me traicionó..."
" ¿Tu inspiración no es mejor cuando piensas en él en buenos términos? ¿No es él tu inspiración? ¿Tu musa?"
" Todo lo que escribí hasta ahora, fue porque pensaba en él. Él es mi inspiración."
" Tienes tu libro turístico publicado..."
"Eso fue trabajo voluntario..."
"Nunca has enviado nada para ser publicado de verdad..."
" No es que tenga miedo de que mi trabajo sea publicado, pero..."
" Es muy personal, ¿no? ¿Qué hay de tu segundo manuscrito? ¿No debería ser mejor? Tu Romeo está presente en tu vida, incluso si te empeñas en alejarlo..."
" Él es quien me alejó, ¿recuerdas?"
" Él te respetaba. Se comportó como un caballero inglés... admite que su voz todavía te derrite hasta el día de hoy..."
Candy se detuvo y sonrió, Terry la había respetado. Ella todavía podía sentir cómo ese acento inglés la hacía derretirse cada vez que lo escuchaba.
" No debería permitirse que alguien sea tan encantador," -se dijo a sí misma.
Tenía que escribir la escena de amor en su novela... y con el giro que tomaron las cosas no podía concentrarse para escribirla. Había soñado con esa escena tantas veces, desde que Anthony los había interrumpido aquella triste mañana en la playa. Terry se había detenido, ¡también le había arrebatado ese sueño!
" ¿Pero no quiere él casarse contigo? -Dijo la vocecita."
¿Casarse con ella? ¡Candy estaba hirviendo de rabia! ¿Por qué la puso en esa situación? Cuando ella estaba esperando una propuesta de matrimonio, él no vino y cuando finalmente lo hizo, ¡él ya estaba casado con otra mujer! No eran africanos, no podía tener más de una esposa, ¡era ilegal! y Candy no habría estado de acuerdo de todos modos.
"Cálmate, Candy", -se dijo a sí misma.
Ella quería vivir su sueño y exorcizar así ese dolor para siempre.
"¿Para siempre? Estás bromeando ¿verdad? ¡Has estado enamorada de él desde que tenías 12 años! Él es tu mejor amigo, ¡no podrías odiarlo aunque lo intentaras!" -Dijo la vocecita.
"¡Cállate! ¡Voy a ir a escribir! ¡Me estás molestando!"
Se concentró en su manuscrito y comenzó a escribir durante horas, mientras pensaba en Terry. Él seguía siendo su musa, su inspiración y lo extrañaba...
oOoOoOoOoOo
Terry estaba frente a su escrito en la computadora. Era como un autómata y no podía parar. Dinah llegó y lo encontró concentrado. Ella llevaba en las manos una bandeja con su comida.
- Terry, -dijo- tienes que comer.
- No tengo hambre.
- Tal vez estás ayunando, -dijo irónicamente.
Terry la miró.
- ¡No te burles de mí!
- Lo siento, pero estás en ese estado...
- No necesito un psiquiatra...
- Ella te rechazó ¿y qué? ¡No es el fin del mundo!
Ella miró a su hermano.
- ¡Oh disculpa! ¡Es Candy Andrew, la estrella inalcanzable! Sin embargo, ella te ha rechazado, todos los días hasta el cansancio, aún ahora, ¿verdad?
- Le dije que quería casarme con ella...
- ¿Y luego?
- Ella no quiso escucharme...
- Ella no te cree... Puedo entenderla...
- ¡Pero soy sincero!
- Yo sé que lo eres. Es a Candy a quien tienes que convencer... Terry, no puedes seguir así. Tienes que convencerla o seguir adelante con tu vida...
- Cuando sucedió toda esta historia con Susana, me convencí de que era todo con un objetivo. Que había una razón por la cual Susana había entrado en mi vida. Cumplí con mi deber y pensé que...
- ¿Que Candy sería tu recompensa? Bueno, ¡ella te está haciendo sufrir! ¡Bien por ella!
- ¿De qué lado estás Dinah?
- Del lado de las mujeres, ¡siempre! -Dijo ella sonriendo- por cierto, el editor llamó, está esperando el resto de tu colección de cartas... Ya terminaste de escribirlas, ¿verdad? De hecho, las has estado haciendo durante mucho tiempo ya, ¿por qué no se las envías a él?
- Todavía no sé cómo van a terminar...
- Ya veo... así que tienes que pasar tiempo con Candy y arreglar tu situación, -dijo Dinah como si fuera la solución al problema de Terry.
Antes de que Terry pudiera responder, su hermana salió de la habitación y fue a hacer una llamada telefónica.
oOoOoOoOoOo
Candy estaba escribiendo cuando sonó su teléfono. Ella respondió:
- ¿Hola?
- ¿Candy? Habla Dinah Grandchester... ¿te acuerdas de mí?
- Hola Dinah ... por supuesto que te recuerdo ¿cómo estás?
¡La hermana de Terry!
- Estoy bien gracias, -dijo Dinah- de hecho te llamo para pedirte algo. Estoy investigando para... bueno, para un libro y necesito información sobre cómo se editan los periódicos y folletos en una universidad. Todo el procedimiento, cómo se realiza, la concepción, la impresión... Me parece recordar que eras parte del periódico escolar como estudiante, ¿verdad?
- Sí, -respondió Candy- quien pensó que la excusa para hacer esa llamada era bastante mala.
- Estaré en la ciudad mañana, ¿será posible almorzar contigo?
¿Almorzar con Teresa George? Eso era demasiado bueno para ser verdad... probablemente era para hablar de Terry. Pero, ¿por qué estaba feliz de repente? Probablemente era sólo una estrategia, debería ser clara.
- Puedo explicarte el procedimiento por teléfono, ¿sabes? Es bastante simple. No es necesario reunirnos para almorzar.
- Por el momento no tengo tiempo. Realmente me gustaría encontrarme contigo ¿12:30?
- Dinah, Terry es quien te envía ¿verdad? -Preguntó Candy solo para estar segura.
- Sí, -admitió- Es él. Me dijo que si te niegas a almorzar conmigo, podría ofrecerte leer tu último manuscrito.
- ¿De Verdad? -Dijo Candy riendo.
- ¿Puedo hablar francamente contigo?
- Por supuesto.
- No sé lo que pasó entre ustedes dos, pero él no está bien...
Candy sintió que su corazón se tensaba. Recordó los ojos de Terry cuando lo dejó. Quería hacerlo sufrir. Pero entonces, ¿por qué se sentía mal por lograrlo? Ella lo había extrañado. Estaba acostumbrada a verlo correr tras ella todos los días. Cada vez que veía a un hombre alto con cabello rubio en la calle, su corazón saltaba en su pecho. ¿Tal vez ella esperaba tener la oportunidad de disculparse con él? No quería sentirse responsable por esa expresión de sufrimiento. Durante todos sus años de amistad, nunca había visto esa expresión en su rostro. Ella conocía esa mirada, la reconoció, era la que había visto en su propio espejo, día tras día, mes tras mes, cuando él se fue a Londres sin siquiera despedirse... El día de su 18º cumpleaños cuando no se apareció, y el día de la boda de Anthony, cuando lo volvió a ver... con su esposa.
- ¿Vas a venir? -Preguntó Dinah.
- No estoy segura de querer mostrarte mis manuscritos...
- La decisión es tuya. Entonces, ¿puedo contar contigo mañana?
- ¿Con o sin mis manuscritos?
- Sí. Aprovecha a Teresa George ya que tienes la oportunidad.
- Está bien, allí estaré. ¿Terry asistirá también?
- ¿Quieres que vaya?
Su corazón brincó de emoción.
- Sí, -dijo después de un rato.
- No sé si él tenga planeado algo más que hacer, ya veremos. Tengo que irme ahora. ¡Te veo mañana Candy!
oOoOoOoOoOo
Mi querida Julieta,
Acabo de regresar de una visita al médico con Susana. Tiene un tumor cerebral y no le queda mucho tiempo de vida. Creo que el destino ha dado un giro muy cruel, y me ha puesto en esta situación pues ella no debe estar sola. Susana está enamorada de mí, me quedaré a su lado hasta el final. Con todo lo que ha sucedido, creo que no puedo enojarme con ella y esto es lo que ella está esperando. Está haciendo buenas obras a su alrededor. La convencí de entregarle su vida a Cristo. Si existe el paraíso, ella estará lista para llegar ahí. Incluso me dijo que me dejaba en libertad, que podría volver contigo. Pero, ¿qué clase de hombre sería yo si abandono a mi esposa moribunda para volver contigo? Sé que no estarías de acuerdo.
Si hubo una razón para nuestra forzosa separación, me gustaría creer que fue para que Susana no estuviera sola cuando muriera. Todos temen a la muerte, pero ella la estaba esperando casi impaciente, para poder ser libre. El día en que llegó la muerte, estaba en silencio, mientras estábamos durmiendo. La tenía en mis brazos y parecía como si ella sonriera. Tenía una expresión de paz en su rostro. Como si me estuviera diciendo: "Adiós, mi amor, puedes volver con ella ahora". He tenido que lidiar con la muerte en prisión, pero puedo decirte que la sensación fue muy diferente con Susana. Fue como una liberación. ¿Estoy feliz? ¿Tengo derecho a regocijarme por la muerte de una persona? La preparé de la mejor manera que pude y espero que ahora esté en el paraíso.
Te amo,
Tu Romeo.
oOoOoOoOoOo
Cuando Candy llegó a su cita con Dinah, se decepcionó al encontrarla sola. ¿Terry había usado a Teresa George para atraerla y fue él quien no asistió? Probablemente estaba tramando algo...
- Estoy feliz de que hayas venido.
- Hola Dinah, -dijo Candy sentándose.
- ¿Te gustaría ordenar antes de que comencemos a hablar de negocios? Estoy hambrienta.
- Pero ..., -dijo Candy.
Dinah la miró, esperando por lo que diría a continuación.
- ¿Terry no vendría también?
Candy quería disculparse con él...
- No alcanzaría a llegar cuando tuviera tiempo libre... Escuché que la ensalada de cangrejo es deliciosa aquí.
Candy observó el menú un poco aturdida y también pidió una ensalada de cangrejo. Dinah esperó hasta que trajeron sus platillos para comenzar a hablar. Primero le contó cómo conoció a Diego, su prometido...
- ¿Por qué viniste a verme, Candy? Esperabas ver a Terry, ¿verdad?
- Yo... quería disculparme con él por mi comportamiento...
- Tú y Terry necesitan hablar en serio...
- ¿Por qué?
- Han estado separados, han pasado tantas cosas... eran los mejores amigos del mundo aquellos días. Recuerdo cómo brillaban sus ojos cuando hablaba de ti en ese tiempo... hay mucho dolor entre ustedes dos. Tienes que tomar una decisión…
- ¿Una decisión sobre qué...? -Preguntó Candy.
- No sé... si quieres continuar, si no quieres verlo más ¡que así sea! ¡Pero toma una decisión por el amor de Dios! Terry ha estado en el limbo por años. Dale su libertad, o permite que regrese a tu vida...
- Pero...
- Te invitó a nuestra Villa en Cape Cod, ¿no? Bueno, te reitero la invitación. Ven y platiquen... tal vez encuentres la paz que estás buscando... del final de tu manuscrito. Teresa George podría echarle un vistazo, si así lo deseas...
Era la segunda vez que Dinah se refería a sí misma como "Teresa George".
- ¿Qué dices?
Candy pensó en eso por un segundo. ¿Debería hacerlo? ¿Debería pensarlo? Era hora de tener una conversación de corazón a corazón con Terry, su mejor amigo, el hombre que la había traicionado. El hombre que la amaba. El hombre que ella amaba...
- De acuerdo, -ella dijo- iré.
- Muy bien, -dijo Dinah sonriendo- Me tengo que ir.
- Pero no hemos hablado del periódico...
- Sabes muy bien que fue solo una artimaña, ¿verdad? Te enviaré un auto a primera hora de la tarde...
- Pero...
- Eres nuestra invitada Candy, -dijo Dinah sonriendo y se fue.
oOoOoOoOoOo
Candy se perdía en sus pensamientos mientras preparaba sus maletas. Pasaría un tiempo en la villa de Terry. Estaría cerca de él y sabía que no se iba a resistir por mucho tiempo. Dinah tenía razón, tenía que hablar con Terry en serio. Pero ¿por qué todavía dudaba? Tomó su teléfono y llamó a Anabeth, su cuñada.
- ¿Candy? ¿Cómo estás ? ¿Ya regresaste con Terry?
- No…
- ¿Qué estas esperando?
- No sé si puedo confiar en él...
- Candy, es Terry... él era tu mejor amigo.
- El rompió mi corazón...
- Lo sé...
- ¡Se casó con otra mujer! Yo, estaba tan feliz de verlo de nuevo, estaba lista para traerlo de vuelta a mi vida, estaba lista para escuchar cualquier explicación...
- Lo sé cariño... pero él está allí ahora, está listo para continuarlo todo en donde lo dejaron...
- Es demasiado tarde...
- Nunca es demasiado tarde mientras estés vivo, ¿no es eso lo que le escribes a los prisioneros?
- Esos prisioneros, necesitan toda la esperanza del mundo...
Cuando se fue de mochilera, después de que Terry la dejara, se había encontrado con un grupo de jóvenes que formaban parte de Amnistía Internacional y se había unido a ellos, ¿por qué no ayudar a los que lo necesitaban?
- Candy, Terry te ama... -continuó Anabeth
- Pero...
- Te conozco de toda la vida, ¿lo sabes verdad? Anthony siempre me dijo que trajera a mis primas o amigas para que Terry tuviera una cita durante nuestras salidas... pero a Terry nunca le interesó. Fingía al principio cierto interés, pero al final, siempre se quejaban de que Terry no les hacía caso... ¡Anthony no podía creerlo! ¡Terry preferiría pasar más tiempo contigo que con chicas de su misma edad!
Candy sonrió.
- Estuve presente en tu escena del balcón de "Romeo y Julieta" ese día... ¡Sentí envidia! ¡Anthony nunca fue tan romántico conmigo!
- Terry incluso tiene el acento, ¡así que el lenguaje de Shakespeare que salió de su boca era música para mis oídos!
- ¿Mira a quién le dices? ¡Mi amiga estaba celosa! ¡Ella vio lo mucho que Terry era romántico contigo mientras ella esperaba algo más con él y se volvió loca!
Candy no pudo evitar reír a carcajadas. ¡Recordaba a la boba de ese día!
- Candy, el destino te está dando una segunda oportunidad con Terry... desde que eras una chiquilla pude ver que amabas a Terry... Anthony finalmente terminó admitiéndolo... ¡no podía creer que su mejor amigo estuviera enamorado de su hermanita! En su mente, Terry debería haberte considerado su pequeña hermana también...
- Es por eso que estaba tan enojado cuando nos encontró en la playa esa mañana...
- Pero ahora... él está de acuerdo...
- Lo sé, él estaba en contra de mi compromiso...
- Tuviste razón al romperlo, por cierto... ¡Hubiera sido un error monumental! ¿Cómo vas con tu escritura?
- Estoy arrastrándome... Me pregunto si debería mostrarle mi manuscrito a Teresa George...
- ¿En serio? ¿tú la conoces? ¡Amo sus libros!
- La conocí... ¡ella es la hermana de Terry!
- ¿Qué? ¡Estás bromeando!
- ¿Anthony no te lo dijo?
- No sé si él lo sabe... ¿Harás que Teresa George lea tu manuscrito? ¡Aprovecha al máximo, cariño! ¿Cuándo se lo mostrarás?
Candy se perdía en sus pensamientos mientras preparaba sus maletas. Pasaría un tiempo en la villa de Terry. Estaría cerca de él y sabía que no se iba a resistir por mucho tiempo. Dinah tenía razón, tenía que hablar con Terry en serio. Pero ¿por qué todavía dudaba? Tomó su teléfono y llamó a Anabeth, su cuñada.
- ¿Candy? ¿Cómo estás ? ¿Ya regresaste con Terry?
- No…
- ¿Qué estas esperando?
- No sé si puedo confiar en él...
- Candy, es Terry... él era tu mejor amigo.
- El rompió mi corazón...
- Lo sé...
- ¡Se casó con otra mujer! Yo, estaba tan feliz de verlo de nuevo, estaba lista para traerlo de vuelta a mi vida, estaba lista para escuchar cualquier explicación...
- Lo sé cariño... pero él está allí ahora, está listo para continuarlo todo en donde lo dejaron...
- Es demasiado tarde...
- Nunca es demasiado tarde mientras estés vivo, ¿no es eso lo que le escribes a los prisioneros?
- Esos prisioneros, necesitan toda la esperanza del mundo...
Cuando se fue de mochilera, después de que Terry la dejara, se había encontrado con un grupo de jóvenes que formaban parte de Amnistía Internacional y se había unido a ellos, ¿por qué no ayudar a los que lo necesitaban?
- Candy, Terry te ama... -continuó Anabeth
- Pero...
- Te conozco de toda la vida, ¿lo sabes verdad? Anthony siempre me dijo que trajera a mis primas o amigas para que Terry tuviera una cita durante nuestras salidas... pero a Terry nunca le interesó. Fingía al principio cierto interés, pero al final, siempre se quejaban de que Terry no les hacía caso... ¡Anthony no podía creerlo! ¡Terry preferiría pasar más tiempo contigo que con chicas de su misma edad!
Candy sonrió.
- Estuve presente en tu escena del balcón de "Romeo y Julieta" ese día... ¡Sentí envidia! ¡Anthony nunca fue tan romántico conmigo!
- Terry incluso tiene el acento, ¡así que el lenguaje de Shakespeare que salió de su boca era música para mis oídos!
- ¿Mira a quién le dices? ¡Mi amiga estaba celosa! ¡Ella vio lo mucho que Terry era romántico contigo mientras ella esperaba algo más con él y se volvió loca!
Candy no pudo evitar reír a carcajadas. ¡Recordaba a la boba de ese día!
- Candy, el destino te está dando una segunda oportunidad con Terry... desde que eras una chiquilla pude ver que amabas a Terry... Anthony finalmente terminó admitiéndolo... ¡no podía creer que su mejor amigo estuviera enamorado de su hermanita! En su mente, Terry debería haberte considerado su pequeña hermana también...
- Es por eso que estaba tan enojado cuando nos encontró en la playa esa mañana...
- Pero ahora... él está de acuerdo...
- Lo sé, él estaba en contra de mi compromiso...
- Tuviste razón al romperlo, por cierto... ¡Hubiera sido un error monumental! ¿Cómo vas con tu escritura?
- Estoy arrastrándome... Me pregunto si debería mostrarle mi manuscrito a Teresa George...
- ¿En serio? ¿tú la conoces? ¡Amo sus libros!
- La conocí... ¡ella es la hermana de Terry!
- ¿Qué? ¡Estás bromeando!
- ¿Anthony no te lo dijo?
- No sé si él lo sabe... ¿Harás que Teresa George lea tu manuscrito? ¡Aprovecha al máximo, cariño! ¿Cuándo se lo mostrarás?
oOoOoOoOoOo
Fue durante las vacaciones de Navidad. Había mucha gente con los Andrew; familiares que solían venir durante las vacaciones. El ambiente fue alegre como de costumbre durante las vacaciones. Anthony llegó con su amigo Terry, Candy en ocasiones se preguntaba si realmente él tenía una familia, porque pasaba el tiempo con su familia. Ella no iba a quejarse por eso, ¡le encantaba! Había una prima en la familia, que siempre coqueteaba con Anthony, pero durante esas vacaciones, ¡decidió que iría tras Terry! Ella siempre venía a interrumpir la plática entre Candy y Terry.
- ¡Candy ve a jugar con tus muñecas o algo!
- No sé si lo has notado, ¡pero hace mucho tiempo que no juego con muñecas!
Candy no estaba feliz de haber sido interrumpida.
- Me gustaría hablar con Terry sobre cosas de adultos...
- ¿Cosas de adultos? -Dijo Anthony-, ¡ten cuidado! No sé si lo sabes, pero el padre de Terry tiene una prometida que esperará por él hasta que termine la escuela.
¡Candy sintió como si le arrancaran el corazón! Miró a Terry quien también la miraba; quería decir algo, pero la prima los interrumpió una vez más.
- Bueno, nada está escrito en piedra, ¿verdad, Terry? Puedo hacerte cambiar de opinión...
- Dudo que el duque de Grandchester te considere una buena opción para su hijo, -dijo Anthony.
- Pero el amor, el amor verdadero siempre gana, ¿verdad? -Insistió la prima.
- ¡Una palabra grande! -Dijo Anthony- "amor" y ¡Terry tendrá que enamorarse de ti también!
- Sí, -dijo Anabeth- ¡él ama a Candy!
- ¡Pero ella es una niña! -Dijo la prima.
- ¡Dejen de hablar de mí como si no estuviera en la habitación! -Dijo Candy molesta.
Ella miraba a Terry con ojos tristes. ¿Su padre tenía una prometida para él? ¿Que pasaría con ella? ¿Tendría que despedirse de todos sus sueños para siempre...?
- ¿Candy? -Dijo la voz de su madre- ¿puedes venir a ayudarme en la cocina?
- ¡Voy enseguida mamá! -Dijo Candy demasiado feliz de salir de la sala de estar.
Después de la cena Fueron a la pista de hielo en el lago congelado. Candy deseaba encontrarse con sus amigos de la escuela y Tom estaba entre ellos. Anthony y Terry llegaron allí un poco más tarde. Anthony estaba con Anabeth y Terry con la prima... Anabeth y la prima fueron a ponerse los patines. Candy ya estaba en el hielo, se acercó a Terry, mientras que Anthony iba por las chicas...
- ¡Julieta! -Dijo Terry.
Candy lo vio desde lejos, por lo que se le acercó.
- ¿No te vas a poner tus patines? -Ella le preguntó.
- Ya me voy. Pero quería hablar contigo...
- ¿Sobre qué?
- Sobre lo que escuchaste...
- Que tu padre tiene ya una prometida para ti...
- Mi padre nunca pidió mi opinión...
- ¡Entonces no te cases con ella!
Terry la miró divertido.
- ¿De verdad? ¿por qué no?
- Porque quiero que estés conmigo...
- ¡Tu novio Don no estará muy feliz de saberlo!
- ¡Es Tom y no es mi novio!
- Soy mayor que tú...
- Repetirlo no va a cambiar las cosas... estamos hechos el uno para el otro Romeo... -ella dijo patinando a su alrededor.
- Candy en cinco años, te olvidarás de mí...
Patinó rápidamente, giró y se dejó caer de espaldas en los brazos de Terry, quien la atrapó. Candy se levantó y se giró para mirar a Terry. Llevaba un abrigo rojo, un sombrero blanco y rojo y una bufanda colorida. Ella lo miró con sus grandes ojos verdes, rió suavemente y dijo con sus labios rosados:
- Lee mis labios Romeo; ¡Nunca me voy a olvidar de ti!
Luego se dio la vuelta y regresó con su grupo de amigos. Terry la miraba sonriendo. Él no sabía qué pensar. La hermanita de Anthony...
