Capítulo 14. El amor es evidente, aún bajo la mirada de extraños.

Esa incómoda sensación de no saber que ha pasado ni dónde se encuentra la invaden de forma angustiosa. Jordan inspecciona con la mirada la recámara, esperando reconocerla. Hace ya mucho tiempo que esto no le sucede, que despertase con la zozobra en el pecho tratando de recordar con quién se acostó anoche, y en casa de quién amanece, no le hacen entrar un poco en pánico, o arrepentirse de haber cedido otra vez a su necesidad de autodestrucción.

Una enorme ventana panorámica desde dónde se vislumbran los muelles deja entrar la incipiente luz del día. Es en ese momento que a su memoria regresan intempestivamente, cada uno de los acontecimientos del día anterior, y se agolpan en su mente como rápidas instantáneas sin secuencia.

Voltea rápidamente a un lado de la cama preguntándose dónde se ha metido Dylan. Ella está sola, desnuda bajo la cobija. Se levanta de la cama y se amarra una sábana al torso, decidida a buscar su ropa, que debió haberse quedado afuera, en la sala.

Se encuentra más calmada ahora que sabe que lo de anoche no fue sexo con un desconocido, aunque una sensación de incomodidad va llenando el hueco que libera el desasosiego.

Lo de anoche fue impulsivo, fue hermoso y triste… pero fue un gigantesco error. Involucrarse de esa manera con una víctima es lo que menos se esperaría de un servidor público como ella. Y sin embargo, muy dentro de su corazón, siente que fue lo correcto.

Mira otra vez el cuarto en derredor, un poco con curiosidad ahora. Una hermosa foto que está en la mesita de noche llama su atención, y la toma cuidadosamente para verla más de cerca. Es una foto de Dylan abrazando a su esposa, Liz. Los dos sonrientes, mirándose el uno al otro, la bahía a sus espaldas, un momento venturoso que retrata lo que debió haber sido su relación. Aún a través de la cámara y el tiempo, se puede ver el amor en sus ojos, la dicha de encontrarse cerca, la alegría que se desparrama por sus cuerpos. Qué increíble que eso se pueda notar tan fácil, y que una simple foto cuente una historia de amor tan profunda. Ella era una mujer hermosa, alrededor de cuarenta años, el cabello oscuro, largo y lacio, los ojos verdes y de mirada segura y tierna.

"Fue la última foto que estaba en la cámara antes del accidente. Tom me avisó que su madre estaba en cirugía, que había chocado, que me apurara. Ella murió esa misma noche. Yo no alcancé a verla con vida." Dylan dice de forma tranquila y suave mientras se acerca a Jordan.

Ella se voltea sorprendida por su entrada sigilosa e inesperada. Él trae una taza de humeante café en la mano. Ya se ha vestido, el cabello aún húmedo y el fresco aroma de un baño reciente - mezclado con la fragancia del café- delatan que lleva un buen rato despierto, y que ya está listo para salir. Sus ojos tristes la envuelven mientras le ofrece la taza de café. Ella no acierta muy bien cómo reaccionar, y lo único que se le ocurre es darle la foto a cambio de la taza, aclarando la garganta y mirándolo nerviosamente.

"Dylan, acerca de lo de anoche…" ella comienza, la voz ronca y vacilante.

Él le sonríe de inmediato, parece que ha tenido un poco más de tiempo para procesar lo ocurrido. Cambia su postura, ahora más seguro de sí mismo y aunque sigue siendo amable, la ternura con la que la ha tratado se transforma en ceremoniosidad.

"No te preocupes. Yo te agradezco mucho que te hayas quedado. Tu compañía fue invaluable… yo tenía ganas de matarme anoche." Aquí la voz le falla un poco, tose ligeramente y traga saliva, pero se repone rápido. "Eres una persona maravillosa, pero yo todavía estoy muy confundido." Le sonríe otra vez, mientras acomoda la fotografía en la mesita de noche. "Tenemos que ir a dar nuestra declaración, y seguramente tu tendrás que ir a trabajar después de eso ¿verdad?" añade rápidamente, cambiando el tema.

Jordan asiente con la cabeza. Todavía intenta entender lo que sucede. La revelación de sus intenciones suicidas la alarman, pero también no entiende qué es lo que él le pide. Es demasiado vergonzoso preguntarlo directamente, así que por el momento se queda en especulación ¿Le está diciendo que quedan como amigos? Ojalá sea así, porque sería muy embarazoso tenerle que explicar que ella también tenía sus propios motivos egoístas para acostarse con él. Olvidarse de Woody por un rato con el sexo, sentirse mejor, cambiar la perspectiva. Sin embargo, parece que lo único que ha hecho, es complicarse aún más la vida.

Después de haberle dado unos sorbos al café, mientras lo observa salir otra vez de la recámara para regresar un instante después con sus ropas cuidadosamente dobladas, ella le dice, "Necesito pasar a mi casa por ropa limpia, y a bañarme."

"Vamos. Pero si lo prefieres, te puedes bañar aquí. También tengo ropa de Liz que te quedará perfecta," él le ofrece, solícito. Deja la ropa de Jordan en la cama y se dirige rápido al closet.

A Jordan no le da tiempo de protestar, cuando el armario abierto deja ver todos los vestidos de su esposa, colgados y cuidadosamente envueltos en cubiertas plásticas transparentes. Parecen puestos a propósito para preservarlos de los avances del tiempo. Ella no puede evitar sentirse en un museo.

"No Dylan, no creo que sea buena idea… veo que les tienes mucho aprecio, y yo francamente no quiero que tu pienses que yo…" No sabe cómo terminar la frase, así que deja la taza de café a un lado de la foto, y toma sus propias ropas de la cama, para ganar un poco de tiempo y encontrar así las palabras que se le esconden. Empieza a sentirse asustada de las implicaciones de usar la ropa de su esposa muerta, y francamente, no está preparada para eso.

Él ya ha tomado una blusa y se la ofrece mientras le dice con firmeza, "¿Qué? Es sólo ropa. Cierto, no he tenido el valor de deshacerme de ella, pero es sólo ropa. Esto no te compromete a nada."

Se acerca y la toma de la mano con firmeza pero gentilmente, haciendo a un lado la blusa de Liz y las ropas de Jordan para ponerlas en la cama otra vez. Le clava la mirada, inquisitivo. "Yo sé que lo de anoche fue sólo un acto de buena samaritana, pero no puedes negar que también lo disfrutaste."

Se acerca un poco más hasta que alcanza con su otro brazo su cintura y la envuelve decidido. Sus cuerpos están tan cerca, que ella puede sentir su corazón latiendo fuerte y rápido. "Me gustaría que tú pensaras en mí como una alternativa, Jordan. Pero comprendo que también estás en un momento delicado y que yo sería sólo un paliativo."

"¿A qué te refieres?" Ella frunce el ceño, y aunque no se ha resistido a su abrazo, se siente nerviosa.

Él se inclina un poco hacia ella al responderle, "Tu lo amas, y mucho. La vida es corta, no sabes cuánto, no deberías perder un sólo minuto de tu tiempo. Él también te ama, yo lo ví en sus ojos."

Su corazón ahora late acelerado. No puede discernir si es por lo peligrosamente cerca que él está de ella, o por lo que ha dicho ¿Cómo lo sabe?

"No sé de qué me hablas," ella objeta débilmente.

"Del Detective Hoyt y tú. No sé qué es lo que pasa con ustedes pero eso que tienen, lo que irradian a un kilómetro a la redonda, eso es lo que yo tenía con Liz." Él la mira intensamente, con una expresión cómo de nostalgia y pena, pero increíblemente sensual.

"Sólo somos amigos…" ella protesta en un murmullo, casi jadeando.

"Jordan, deja que te bese. Si yo tengo razón, deja que ésta sea mi despedida. Si es cierto lo que tu dices, deja mostrarte mi puerta abierta," le pide, su boca a un centímetro de distancia, su respiración agitada y tibia hacen que ella se estremezca en anticipación.

Entonces, sólo cierra los ojos y siente que sus labios la presionan con firmeza, en un beso arrebatado de pasión. Y mientras ella responde al beso, y aunque la emoción es grande y Dylan sabe a gloria, ella no puede más que pensar en una cosa:

¿Woody la ama? ¿Será eso cierto?