Novela: Luces lejanas.

Capítulo 14. Averiguando.

(Narra Alice)

Estaba en mi habitación, acostada en la cama matrimonial, mirando el techo pero sin verlo. Estaba realmente frustrada. Edward se había enfadado conmigo por haberle dicho la verdad, haberle contado que él se enamoraría de Bella y también por mostrarle las visiones. Cuando él abandonó la sala, todos nos habíamos quedado de piedra, más de lo que ya de por sí éramos. Lentamente, cada uno se había ido a sus actividades, pero yo no había hecho más que quedarme tendida sin hacer nada. Me sentía triste, dolida, nerviosa. El día estaba lindo, soleado, me reventaba no poder salir en días así.

De un golpe, me senté en la cama. Había recordado que no sabía nada acerca de cómo estaría Bella y de por qué no podía verla. Intenté con todas mis fuerzas ver algo más allá de la negrura que la rodeaba, pero nada. Resoplé. Eso sólo significaba una cosa: que necesitaba ayuda de Edward y Jasper en ese preciso instante.

Salí despedida de la habitación y corrí hacia el living, donde encontré a Jasper jugando al ajedrez con Emmett. Le hice señas de que precisaba su ayuda, lo que él entendió rápido lo que precisaba y me tranquilizó. Le sonreí dulcemente y corrí escaleras arriba hacia el cuarto de Edward, ahora ya mucho más controlada para soportarlo sin decirle ningún insulto.

-Edward, ¿puedo pasar? – al otro lado de la puerta de oyó un sordo y bajo gruñido. Probablemente estaba tirado sobre su cama boca abajo, tapado por almohadones. – Vamos, Ed, es por lo de las visiones oscuras. No sé por qué se ve así. Tú podrías averiguarlo. Tengo una teoría. – No se escuchó nada dentro de la habitación, pero en seguida estaba frente a mí con la puerta abierta y el gesto adusto. – Gracias – Susurré antes de entrar y sentarme en el borde de la cama con las piernas cruzadas.

-¿Y bien? ¿No tienes ninguna otra extraña visión para arruinarme las vacaciones? – fruncí el ceño a lo recién dicho por él. – De acuerdo. Entonces, ¿es realmente por las visiones oscuras? – Sólo asentí. – Cuéntame la teoría. – me espetó antes de sentarse sobre el escritorio.

-Bien. Antes de que Bella llegara, - pude observar como hizo una mueca a ese nombre, lo ignoré. – la podía ver perfectamente, al igual que hasta ayer, cuando me enteré de que el sol saldría hoy. Al llamarla esta mañana para cancelar el viaje, le pregunté que haría en la tarde. Me dijo que iría a La Push. ¿Recuerdas lo que hay en La Push hermanito? – Él asintió. – Ella me dijo que se iba a reunir con uno de ellos, Jacob Black. Así que comencé a dudar… Si no serían los licántropos el problema… - Edward quedó pensativo durante unos segundos y luego asintió, dándole unos puntos a favor a mi teoría. – Quería pedirte si podías convencerte de ir a La Push a hablar con ellos, para averiguar si sucede lo mismo. Ahora mismo se ven normales. Sólo inténtalo.

Me miró por unos segundos, mientras yo me concentraba en ver su futuro, que hasta el momento permanecía en quedarse de la forma en que estaba cuando llegué. De repente, sin previo aviso, se volvió todo oscuridad de nuevo, a lo que sonreí por comprobar mi historia.

-Listo. Tenía razón. Gracias. – comenté dirigiéndome a la puerta para irme al garaje, pero Edward de un salto es puso delante de mí, tapándome la salida. – Edward, ¿Qué haces?

-No te vas hasta que prometas que no irás. – amenazó. Lo miré incrédula y luego de unos segundos comprendí. Le hice una mueca y lo empujé a un lado sin problemas, ya que no esperaba resistencia. Huí hacia la puerta que me conducía hacia mi hermoso Porshe antes de que él me alcanzara. Lo puse en marcha y me fui rumbo a La Push a ver cómo estaba Bella, porque no podía dejarla sola entre una manada de lobos.

El viaje no duró ni diez minutos, menos a la velocidad a la que yo conducía. Sonreí cuando el viento golpeó en mi rostro. Por suerte, el cielo se había plagado de nubes y así estaría hasta dentro de unas horas, por lo que no tendría problemas al aparecer por las calles de Forks. Seguía sin poder ver nada, lo que me ponía muy nerviosa. Sentí un golpe en la parte trasera del auto, lo que me sacó de mis pensamientos. Al voltearme para ver quién había sido, pude contemplar a Edward, que saltando había llegado a mi lado y se sentó en el asiento del copiloto.

-¿Qué haces? – repetí.

-Vengo a ayudarte. No quiero que mi hermana se meta sola en un nido de lobos estúpidos, menos para sacar a una amiga muy cercana a ella, a pesar de que esa persona me caiga como un perro. – Sonrió, a lo que respondí con otra. Conduje hasta la casa de Jacob Black, sabiendo que no debíamos estar allí. – No hay nadie más que el padre, Billy. Jake ha salido con Bella, pero no sabe hacia dónde. Está anocheciendo, hay que apurarse.

-De acuerdo. Haremos una cosa, tu ve en el auto por las casas de los amigos de Jacob, yo iré por el bosque, trataré de ver si consigo ver algo de su futuro, pero no lo creo posible. Tengo miedo de que mi visión se realice hoy. – Contemplé como se espantaba al escuchar lo que yo había dicho. – Tranquilo. Lo dudo realmente, pero estamos cerca de un bosque y Bella puede estar herida… podría ser. Es mejor que no corramos riesgos, intercambiando papeles. De todas formas, debes estar atento a cualquier cosa que te pueda conducir hacia el bosque.

Mientras decía esto, me bajé del auto y esperé a que Edward se pasara para el asiento del conductor.

-Suerte – murmuré antes de salir corriendo hacia el bosque.