N/A: Sólo puedo decirles una cosa... ¡DISFRUTEN!


Vuelve a amarme

Capítulo 14: No te perdono

-No-respondí.

-¿No qué?-preguntó Yuuki amenazadoramente.

-No engañé a Hikari-alcé la vista para verla a los ojos. Me sentía como en un interrogatorio. Sólo faltaba una luz que me apuntara a la cara y ya parecería la ley y el orden U.V.E.

-Eso no es lo que parece en esta foto-me mostró su celular. Era el momento exacto en que la bailarina me besaba. Maldito Davis. ¿Cómo se le ocurrió subir esa foto a facebook?

-He hecho muchas estupideces estando ebrio, pero eso no significa que la haya engañado-me dio un golpe en la cabeza-auch-me sobé-

-Si esa es tu excusa, deberías dar por terminada tu relación-le dio un sorbo a su café.

-No va a creer nada de lo que le diga; Ya estaba muy alterada por la llamada de Eiko, y la discusión que tuvimos sólo empeoró todo.

-¿Y qué piensas hacer?-me preguntó directamente-

-Patearle el trasero a Davis.

-Con Hikari me refiero.

Suspiré. ¿Qué podía hacer? ¿Qué podía decir para que me creyera?

-Supongo que comprarle flores no servirá de nada. No sirvió de nada ayer.

-No sé qué decirte. Si Zero se besara con una prostituta…-

-Bailarina-le interrumpí y ella puso los ojos en blanco-

-Oh si claro, como si eso hiciera la gran diferencia. Bailarina o prostituta, da lo mismo. La besaste…

-Yo no la besé, ella me besó a mí.

-Intenta convencer a Hikari de eso.

-No tengo forma. No debí acceder a la apuesta de Davis-recargué mi frente sobre mi mano.

-Estás jodido-me dijo-

-Evidentemente.

-Déjame preguntarte algo Takeru. ¿Por qué regresaste con Hikari?

-Prácticamente me obligaste.

-Pudiste haberte negado. Mi pregunta es ¿Para qué querías a Hikari a tu lado si no ibas a tomarla en cuenta? Pensé que no podías vivir sin ella, y más bien parece que es al revés; no puedes vivir con ella.

Empecé a mover mi pie repetitivamente contra el suelo. Algo de verdad había en ello.

-Creí que la perdería de por vida-bajé mi vista a mi taza medio vacía- Cuando regresamos pensé que sería cuestión de tiempo para que todo volviera a ser como antes. Pero me ha costado abrirme con ella.

Ella asintió y volvió su vista a su taza.

-Hay muchas cosas que no conozco de tu pasado Takeru y por eso no puedo juzgarte. Pero si estás en una relación tienes que aprender a ser vulnerable. Lamento que hayas sufrido muchas cosas en el pasado, pero si quieres a Hikari en tu vida tienes que confiar en ella-miró de reojo la ventana donde se veía una tormenta a lo lejos- Aunque dadas las circunstancias, tal vez ya sea un poco tarde para ello.

-Espero que no. Quiero creer que no-

-Entonces repasemos los hechos. Eiko llamó a tu departamento en estado de ebriedad cuando estabas con Ichiru.

-Sí. No le he mencionado de él porque… en realidad no hemos hablado desde la discusión.

-¿Y luego?-seguía preguntándome.

-aah… al día siguiente me disculpé en la mañana, no funcionó. Fui a ver a Zero un rato y después le llamé hasta que me contestó pero no arreglamos nada.

-Y luego fuiste a verla a su trabajo y comenzó el espectáculo.

-Y vaya espectáculo-recordé- Nos gritamos cosas horribles. Yo especialmente-dije mirando a los lados.

-¿Cómo dijiste que se llamaba su amigo ese?-preguntó haciendo que me surgiera una venita en la frente.

-Henri. Salieron muy juntitos del edificio-dije cruzándome de brazos- huump ¿Y ese pendejo qué se cree?

-aww el pequeño Takeru tiene celos-me picó una mejilla.

-NO hagas ESO-le pedí fastidiado-Este es el peor momento para hacer bromas.

-ash tranquilo. Mira no nos adelantemos. Si Hikari nos viera salir juntos ¿Sería motivo para sentir celos?

-Es diferente, tú y yo nos conocemos desde hace años. Ese tipo lo conoce apenas desde hace unos cuantos meses.

-Puede que tengas razón. Mmm no estaría de más investigarlo, es periodista igual que nosotros ¿no es así?-decía sobándose el mentón.

-¿Hablas en serio?-levanté una ceja-

-No sabemos qué tipo de mañas podría tener. Trabaja con ella, pasa todo el día dándole ordenes. Si lo que piensas de él es verdad, la acosará en cualquier momento.

-Maldito bastardo-estrellé el puño en la mesa haciendo que se movieran los cubiertos.

-Tranquilo, con suerte y el tipo sea gay.

-¿ehh? ¿gay?-me desconcerté-

-Todo es posible en la vida Takeru. El podría ser gay o no tener ningún interés en tu "aún" novia, pero hay que mantener la mente abierta y ver qué pasa.

-Como lo dices suena sencillo-le di un sorbo a mi café.

-Prefiero vivir con la mente abierta, así puedo dejar que la vida me sorprenda. ¿Ya ves? Jamás creí que volvería a ver a Ichiru.

-¿Has pensado que vas a hacer?-le pregunté.

-Sí. Lo moleré a palos-decía con una sonrisa maligna-y después lo abrazaré por un largo rato.

Sonreí con tristeza. Escuché como el cielo empezó a tronar. Era hora de regresar al trabajo. Salimos del café y abrimos el paraguas. Cruzamos un par de calles y llegamos al edificio. Había un tipo con un sombrero muy peculiar hablando con el portero.

Yuuki dijo que quería ver su nueva oficina. Así que caminamos entre los cubículos saludando a algunos colegas. Finalmente entramos y percibí el olor a pintura. Se puso a acomodar sus cosas y a jugar con su nueva silla.

Volví a mi por fin propia oficina. Miré el ordenador y suspiré. No tenía ganas de seguir trabajando. La incertidumbre me estaba torturando. ¿Qué va a pensar Hikari? De seguro que vio la foto, para cuando la reporté ya tenía un par de horas publicada, y los mensajes de reproche se empezaron a acumular en mi chat. Lo peor es que ninguno era de ella sino de los digidestinados. Esa señal es terrible, cuando ella deja de hablarme significa que no puede controlar su ira.

Le llamé a Davis tan molesto por la mañana que casi choqué con otro auto.

Escuché que llamaron a mi puerta.

-Pase.

-Te trajeron esto Takeru-Ren entró con un paquete.

-¿Qué es eso?-

-No lo sé, alguien lo trajo por correo-lo puso en mi escritorio y se retiró. Lo tomé en mis manos, era un paquete muy pequeño. Revisé el remitente y decía CK.

-¿CK?-

-Takeru tienes que ayudarme con… ah te llegó un paquete-entró Yuuki.

-Sí, no sé quién me lo envió.

-¿Qué dice el remitente?

-Dice CK. ¿Qué significará?-le di vuelta a la caja.

-¿Calvin Klein? Espera, no me digas ¿Ordenaste calzoncillos?-preguntó divertida.

-¿Cómo se te ocurre? ¿Quién compra calzones por internet?-le miré con reproche.

-Gente antisocial, coda y rara. Igual que tu mi amigo-me da una palmada en el hombro.

-Si yo lo hubiera comprado no me tendría porque llegar al trabajo-empecé a abrir el paquete.

-pero ya dejamos claro que eres antisocial, codo y raro-sonreía victoriosa.

-Muy graciosa, sigue así.

-Eres tan fácil de fastidiar Takeru, podría hacer esto todo el día-se sentó en mi silla con los pies en el escritorio.

Abrí la caja y metí la mano. Sólo podía sentir la espuma del embalaje.

-¿Y bien?-preguntó.

-Espera-sentí algo. Saqué un objeto que estaba envuelto en un pedazo de tela. La quité dejando ver un pedazo de metal muy bonito.

-¿Qué es eso?-preguntó curiosa.

-Es una navaja mariposa-la abrí dejando ver la hoja bastante afilada. El mango era hermoso y brillante, parecía de acero inoxidable.

-Lana sube, Lana baja ¿Qué será?, una navaja-cantaba Yuuki.

-Qué extraño. Seguramente se equivocaron de persona.

-Pero es muy bonita, digo, para ser un arma.

-Takeru-se asomó Ren por la puerta- El señor Fujimoto quiere verlos a ambos.

-Es hora de trabajar-se levantó Yuuki decidida.

-Si- Dejé la navaja en el escritorio y me fui. El jefe nos pidió que cambiáramos la noticia de la primera plana porque había surgido algo más interesante-Eso nos tomará toda la tarde-dije al volver a la oficina.

-Tal vez toda la noche-Yuuki empezó a leer la información.

Rayos. Necesitaba llegar a casa temprano para hablar con Hikari; aunque aún no tengo idea de lo que le voy a decir. ¿Cómo la convenceré de la verdad?

Recuerdo mi clase de retórica en la universidad. El profesor nos explicó que para decir un discurso y convencer a una audiencia era necesario aprender a diferenciar entre el significado de varias palabras. Me acuerdo muy bien tres de esas palabras: Verosimilitud. Es aquello que parece creíble pero que no necesariamente es cierto. La verdad es aquello que es legítimo o cierto, pero no todas las verdades parecen ciertas o creíbles. Hay verdades que son verosímiles y otras que no lo son; pero no dejan de ser verdades.

Y la falacia es un argumento completamente falso que parece válido, que a diferencia de la verosimilitud, ésta pueda ser verdad, pero la falacia siempre será falsa.

-¿En qué tanto piensas?-me sacó de mis pensamientos.

-En una forma de convencer a Hikari. Aún no decido que tipo de argumento usaré. Tal vez apele al logos.

-¿Qué?-me volteó a ver con el seño fruncido-¿Perdiste la cabeza? No es posible que quieras convencer a Hikari con un discurso lógico.

-¿Y qué sugieres? ¿Qué me ponga emocional?-

-Por su puesto. No puedes dar una respuesta lógica a un acto irracional. Todas las cuestiones afectivas carecen de lógica. Además, no estamos hablando de una noticia del periódico, y la audiencia no son personas desconocidas; es tu novia Takeru. Así que no seas tan frío con ella.

-Pero, tal vez no me crea.

-A estas alturas es mejor que te crea un mentiroso a que te crea insensible.

-Estoy perdido…


HHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH-I-K-A-R-I-HHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH

La puerta se abrió y una silueta se movió al interior. Eran pasadas las 11 de la noche. Estiré el brazo sin levantarme y prendí la luz dejando ver a Takeru quién me miraba sorprendido desde la entrada. Llevaba un impermeable y sus zapatos estaban llenos de lodo.

Me acomodé en la silla del comedor y volví mi vista al teléfono celular. La foto ya no estaba disponible, seguramente ya la habrían eliminado, pero me quedé viéndola lo suficiente como para que se quedara grabada en mi memoria.

Takeru se veía más agotado que de costumbre, se sentó frente a mí; abría y cerraba la boca como si estuviera buscando las palabras correctas. El sonido del reloj era lo único que se escuchaba, y ya estaba harta de oírlo.

-Cuando tenía cinco años tuve un accidente de auto con mis padres-comencé a hablar evitando su mirada. Empezaba a sentir un nudo en la garganta-Me fracturé el brazo por completo, y esos momentos antes de que llegara la ambulancia se me hicieron eternos, pensé que jamás volvería a sentir un dolor tan fuerte-hice una pausa para tomar aire- Pero, parece que me equivoqué. Tú…-me tapé la boca tratando de no llorar. Pero no lo logré, empecé a sentir que mis mejillas se humedecían-Te tomas una foto con quién sabe quién y la subes a internet. ¿Esta es tu maldita forma de probar que no estabas con Eiko o sólo lo hiciste sólo para lastimarme?

-¡claro que no! Jamás haría algo así-protestó-

-¿No lo harías? ¡Ya lo hiciste!-me levanté y me cubrí el rostro tratando de controlarme.

-No estuve con nadie ¿Entiendes? Ni con Eiko ni con nadie-se levantó-Esa fue una tontería con los chicos, yo ni si quiera…-

-Ohh ¡púdrete!-le corté-¿Crees que quiero escuchar cómo pasó?

-Si me dieras la oportunidad te darías cuenta que no hubo un cómo, no pasó nada. Por favor escúchame-pedía.

-¡¿Que te escuche?!-pregunté indignada- ¡Estuve mucho tiempo esperando escucharte y no quisiste decirme nada! ¡Meses estuve sentada en la oscuridad esperando a que llegaras y tu sólo andabas por ahí en los clubs nudistas!-grité perdiendo por completo el control.

-¡No es así! No he estado con ninguna mujer, te digo que no es…

-¿Y esperas que te crea? Esto no es solamente por las fotos y por esa estúpida llamada de Eiko. ¡Me has ignorado por meses, y no me merezco eso!-le apunté con el dedo.

-Sí, sí es verdad-admitió-He tenido muchas cosas en la cabeza estos meses, pero eso no significa que te haya estado ignorando a propósito. Y en cuanto a lo demás; Me pides una explicación y luego la ignoras. Ayer me disculpé contigo más de una vez y me mandaste al diablo. ¿Qué esperas de mí?

-aaah, ¿entonces es mi culpa? ¿Yo provoqué que me pusieras los cuernos? ¿Es lo que estás diciendo?-

-¡No! No dije eso, y NO te puse los cuernos. ¿Se puede saber por qué no me crees? ¿Alguna vez te fui infiel antes? ¿Te di alguna razón?

-¡¿Esa jodida foto no es suficiente prueba?!-grité-No puedo creer que me creas tan estúpida como para dejarme convencer con tu tan poco creíble…

-¡Si no me has escuchado! ¿Cómo vas a creer algo que no has escuchado?-

-No te lo mereces-me cubrí los ojos-

-Hikari calmémonos un segundo ¿Si?

Negué con la cabeza en desaprobación. Respiré hondo; pero sentía que sólo agarraba más impulso para seguir llorando más fuerte.

-Hikari-me tomó del brazo.

-¡No me toques!-lo empujé-

-Tranquilízate-decía con las manos arriba.

-No puedo tranquilizarme aquí yo… quiero irme. Creo que… necesito un tiempo lejos de ti…

-¿Un tiempo?-repitió tragando saliva- No hablas en serio. Si estás jugando, ahora te digo que no es gracioso.

Lo miré con incredulidad.

-No lo estoy. A diferencia de ti Takeru, yo si me tomo en serio las cosas.

Se cruzó de brazos y empezó a negar con la cabeza mientras su rostro empezaba a romperse en lágrimas.

-No… por favor no lo hagas. No creo que resista esto de nuevo.

-Eres tú quien quiso terminar primero, tu lo empezaste ¿Recuerdas? Pues tenías razón Takeru; Esto se acabó-

- Sé que cometí un error y que dije tonterías que no son ciertas la otra noche; cuando dije que se había acabado me refería a la discusión, no a nuestra relación.

-Yo tampoco quería terminar ayer. Pero eso ya cambió.

-¡Estaba ebrio y estúpido, pero nada de lo que se ve en la foto es lo que parece! ¡Pregúntales a los chicos!-decía desesperado-

-¡¿Y esa es tu justificación?! ¡¿Qué estabas ebrio?!-exploté- ¿Se supone que debo perdonarte sólo por eso? ¡Pues no lo haré!-empecé a sollozar fuerte- ¡No lo haré! ¡No te perdono!

-No. Hikari por favor no hagas esto-Se acercó más a mí y me sujetó-Te amo.

-¡¿Porqué tenías que arruinarnos?! ¡Te odio!-empecé a golpear sus brazos-¡te odio por hacernos esto!-Dejó caer sus brazos con sus ojos abiertos como platos, y sus mejillas empapadas. Le temblaron las piernas y se dejó caer en la silla-Si las cosas fueran al revés, si yo me hubiera tomado una foto besándome con otro hombre ¿Qué pensarías de mí? ¿Me darías la oportunidad de hablar?

Empezó a revolverse todo el cabello.

-No al principio-decía- Pero si estuviera buscando respuestas estaría obligado a escucharte en algún punto.

-Claro. Olvidé con quién hablaba, el periodista prodigio.

Me di la vuelta. No quise seguir hablando porque no estábamos llegando a nada. Aproveché el momento y fui a preparar mis cosas. Cuando volví estaba en la misma posición con la mano cubriendo su rostro. Caminé a través de la sala, pensé que me detendría pero se quedó estático. Llegué al marco de la puerta y la abrí. Ese sonido tan tenebroso resonó como un zumbido en mi cabeza.

-¿Sabes Takeru? Desde que volviste de EU te convertiste en otra persona… Extraño lo que eras antes-Lo volteé a ver una vez más- He vivido extrañándote a pesar de tenerte en frente, a tu verdadero yo, no el Takeru que me ignora y se va a embriagar con desconocidas cuando las cosas se ponen difíciles... y solo me pregunto… si en verdad me…

-Te amo Hikari-levantó la vista decidido- Si vas a dejarme, quiero que te quede bien claro algo-se paró frente a mí tomando mi mano- Toda mi vida fue un desastre antes de ti, por muchas razones y sé que no es tu deber salvarme, pero tú fuiste lo único que me hizo querer conocer el mundo-me tomó delicadamente por los hombros e inclinó su cabeza de lado- Tú me convertiste en la mejor versión de mi mismo-apreté mis dientes intentado no llorar-Siempre vas a ser la chica que me salvó de la oscuridad-se le quebró la voz y respiró hondo- Y este espacio de aquí-señaló su pecho-siempre va a ser tuyo-Me cubrí la boca tratando de reprimir mi sollozo. Decidí a salir de ahí antes de que su peligrosa poesía me hiciera cambiar de opinión. No caeré en ese error-Espera-me detuvo con su mano- no dejes que ese dolor te domine y tome el control de tu vida-me dijo dejándome confundida- Vas atravesar un camino muy difícil y para evitarlo intentarás borrarme.

-¿qué?-dije sin entender.

-Ya lo he vivido más de una vez; ese proceso cambió mi vida. Mírame. Soy apenas una sombra de lo que alguna vez fui-Abrí los ojos sorprendida-El dolor me cambió, no quiero que eso te pase a ti. No te digo que me perdones, tampoco puedo decirte que no me odies. Pero amor, no dejes que nadie te quite esa luz, ni si quiera yo.

Salí corriendo de ahí, ni si quiera me tomé la molestia de usar el elevador. Sólo podía escuchar mi valija estrellarse con los escalones a medida que bajaba.

El dolor lo cambió, eso es lo que dijo. ¿Si no lo perdono me convertiré en alguien como él? Era demasiada información por procesar.

Al salir del edificio empecé a sentir la fría lluvia. Realmente estaba helada, pero no importaba. Sentí que el cielo me acompañaba en mi dolor y lloraba conmigo. Fue en un día como este que Takeru y yo regresamos; Ahora me despido de él bajo la misma tormenta.

El cielo me estaba jugando una terrible broma.


Dos semanas después

-Takeru no te mueras-gritaba-¡Takeru!... ¡TAKERU!

Desperté de golpe. Me incorporé en la cama respirando agitadamente. Y mientras intentaba tranquilizarme volví a caer en llanto. No podía controlarme; sentía un dolor desde el pecho hasta la garganta. Un dolor llamado Takeru. Voltee a ver el reloj. Tres de la mañana.

-Pinche foto, pinche Takeru, pinche Eiko, pinche…. Como sea que se llame-maldije a la mujer de la foto. Sólo me pregunto si se beso con sólo ella o hubo más. ¿Eiko estuvo ahí? ¿Hicieron un trío o algo así?

Detente ahí ─me dije a mi misma. Mis pensamientos estaban tornándose a una dirección muy oscura y dolorosa─ Deja de torturarte─

-¿Hikari?-se dejó ver la cabeza de Mimi por la puerta-¿Estás bien? Te escuché gritar-entró sujetando una sartén en posición de ataque.

-Tuve una pesadilla-Mimi suspiró aliviada y se relajó. Se sentó en la orilla de la cama-

-¿De nuevo?

-Sí-me tallé los ojos- No te oí llegar-

-aah. De hecho, acabo de llegar. Recién me puse la piyama, por eso me asusté cuando te oí gritar. Creí que alguien se habría metido antes que yo.

-Ya veo-dije sin mucho interés. Observé a Mimi, se veía algo… diferente. Me había dejado quedarme con ella mientras encontraba otro lugar. Pero desde que vivo aquí, he notado que actúa distante; Aunque a pesar de ello, se ha preocupado por mí. Me deja comida en el buró; a veces la como, a veces no.

-¿Cómo sigue tu resfriado?-preguntó bostezando.

-Mejor, ya no me duele la garganta. Bueno, al menos no por el resfriado-sólo por llorar ─pensé─

-¿Qué hay de tu sueño?

-Esta vez soñé con el día en que le dispararon.

No había sido la primera vez. Mi mente me torturaba por las noches por medio de sueños donde veía a Takeru torturado o… muerto. Y cuando lo veía de esa forma me entraban unas tremendas ganas de correr a su lado; y antes de que pueda poner un pie en el suelo, la imagen de él y esa desconocida aparecen derrumbándome y carcomiendo por dentro.

-Dios-exclamó horrorizada- Debe ser difícil para ti.

-Estoy harta ¿Por qué tengo que soñar estas cosas?

-¿No crees que es por todo lo que ha pasado? Ha estado más en el hospital que en su propia casa este año-exageró- además de los problemas que tienen. Bueno, no soy psicóloga pero de seguro esa es la razón.

-Tal vez-tenía algo de sentido- De todos modos no importa; no quiero pensar en él.

-Tranquila, ya pasará. Seguramente es porque aún es muy reciente.

Suspiré abrazando mis rodillas.

-¿Crees que debería perdonarlo?-le pregunté directamente. Parecía sorprendida ante mi pregunta. No había hablado del tema con ella. Sora y Yolei me habían dado su opinión y estaban completamente de mi lado. Pero Mimi había estado tan ocupada con otras cosas que no había podido pedirle su opinión.

-No lo sé…-bajo la mirada- sin duda alguna hizo algo terrible y… bueno estaba ebrio así que… pero él te ama y…. Creo…-Fruncí el seño ante su respuesta; no tenía mucho sentido-Cometió un error y está arrepentido. Creo que… al menos debería tener el derecho de ser escuchado, por todos los años que se conocen… Aunque bueno, los hombres son tan idiotas-se aventó hablando con gran energía- Un día te dicen que todo está bien y luego van y te ignoran; y hacen como si nada hubiera pasado y luego… Te das cuenta que también has cometido tus propios errores y…

-Mimi tu…-me pausé un momento confundida- ¿Te pasa algo?

-¿Qué? ¿Yo? No ¿Qué te hace pensar eso?-miraba a ambos lados.

-Bueno, lo que dijiste. Parecía que lo decías por ti.

-¿Por mí? Creo que el resfriado empieza a afectar tu cabeza-soltó una risa-Mira, no puedo decirte que hacer con Takeru; pero hay algo que si te puedo asegurar de todo ese lío. Eiko es una chica muy alocada pero no me preocuparía por ella; Seguramente su ebriedad la hizo olvidar que Takeru está contigo o… estaba. Pero eso no significa que ellos tengan algo.

-¿Y eso qué?-pregunté tajante-ella pudo ignorar ese hecho.

-¿Alguna vez te preguntaste porqué Takeru aceptó esa relación? ¿Por qué con ella?

-Porque ¿es una cualquiera, y Takeru un imbécil?-ella negó con la cabeza.

-Sí es una cualquiera. Pero su aspecto es muy parecido al tuyo. Takeru estaba con ella porque físicamente le recordaba a ti.

-¿qué? Es una locura.

-Sí, lo es. Pero piénsalo. Tiene el cabello castaño y la piel blanca como tú. Casi la misma estatura y…

-¿Estás diciendo que Takeru se acostaba con ella porque le recordaba a… mí?

-Si Yolei estuviera aquí te diría BINGO.

-Pero… pero.

-Y viéndolo de ese modo, no tenía sentido que se metiera con ella porque te tenía a ti. No necesitaba reemplazarte. Aunque ahora que está sin ti… pues-puso la mano en su mentón-quizá encuentre una razón para…

-¡no!-la corté molesta-Oh Takeru, eres un tonto-dije más para mí con el rostro cubierto-No quiero que vuelva con ella.

-Porque ¿quieres que vuelva contigo?-me atrapó-

-No… yo. Estoy hecha un lío.

-Mira, de todos modos no puede volver con ella porque nunca han estado juntos. No hay sentimientos de por medio. Así que… puedes eliminar a Eiko de esa lista de cosas imperdonables que de seguro hiciste de Takeru. En cuanto a la foto pues…

-La foto-gruñí interrumpiéndola y volteé para otro lado molesta- ¿Qué excusa podría tener para eso? Aah si. Estaba ebrio; eso es lo que dijo ¿Puedes creerlo? Qué razón tan estúpida.

-aah sí… claro. Muy… muy tonta-se quedó pensativa- Bueno, c-creo que me iré a dormir. Estoy muerta y mañana tengo que trabajar temprano. Buenas noches-se levantó.

-está bien-parpadeé extrañada. Me acosté de nuevo y me tapé.

-eem Hikari-se detuvo en la puerta. Abrió la boca y después la cerró-nada, olvídalo. Buenas noches-dijo saliendo por fin de la habitación. Escuché sus pasos hasta que cerró la puerta de su habitación y yo me quedé profundamente dormida.


Después de unos días volví a mi detestable trabajo. Hubo un incidente en la estación de metro en Shibuya; a una mujer se le había atorado el pie al salir del vagón y no podían sacarla. Aunque era una noticia menor Henri insistió en ir primero a ese lugar.

-podríamos ir a comer después-sugirió mientras caminábamos al lugar.

-No gracias, quedé con mis amigas-

-Tal vez ir al centro comercial-decía alegremente.

-No, gracias-repetí-prefiero hacer mí trabajo ahora.

-Hikari-me tomó de la muñeca con fuerza. Había sido muy repentino; me miraba con determinación- Tengo la intención de estar cerca de ti.

Oh no. Empecé a entender de qué se trataba. Ya había estado teniendo muchos gestos conmigo. Había estado enviándome flores al departamento de Mimi. Y lo que más me intriga es. ¿Cómo rayos sabe que me mudé con ella? ¿Cómo sabe la dirección?

"Le gustas a ese tipo"

Odiaba admitirlo, pero Takeru tenía razón.

-Henri-me solté de su agarre-por favor no hagas esto. Acabo de atravesar una ruptura muy difícil. Y tú y yo somos amigos, sólo eso.

Su mirada se endureció. Sé que no era agradable de escuchar; pero no tenía los ánimos para lidiar con eso.

-Bien. Como quieras-se acomodó el saco y siguió caminando murmurando algunas groserías.

Suspiré cansada y lo seguí. Llegamos al lugar y había un mar de gente esperando, la línea se había cerrado y estaba retrasando a las otras. Tuve que subirle el ISO a mi cámara. Detesto hacerlo porque eso reduce la calidad de las fotos pero con el flash no es suficiente. Nos quedamos ahí una hora más hasta que al fin lo lograron. Pero ahora todos querían interrogarla, y Henri se acercó a sacar información.

-Takeru ¿Cómo se te ocurre venir con la ropa arrugada?-escuché voces familiares y me alteré. Vi a Yuuki caminando. No sabía que ya había llegado-

-Pues perdóneme usted por no tener tiempo de planchar mí ropa. Apenas y pude ponérmela yo sólo-Lo vi de espaldas con el traje negro desaliñado. Me empezó a latir el corazón muy rápido. Caminé entre la gente y me escondí detrás de un pilar. Me asomé con cuidado de que no me vieran.

- Pues a ver si a la otra te levantas más temprano. Aunque pensándolo bien, no sé qué haces aquí, luces espantoso; con esa cara vas a asustar a la gente. Mejor debí traer a Ren.

-No seas tonta, a nadie le importará-dijo volteando de lado dejando ver su rostro. Cubrí mi boca sorprendida al ver que su cara estaba más que golpeada y se veía algo deforme con la hinchazón; parecía tener un vendaje en el brazo debajo del saco. Caminaba lentamente como si cada paso le causara dolor. Está peor que antes. Tenía la barba crecida y el cabello super despeinado, más que de costumbre. Quería acercarme y preguntarle ¿Qué había pasado? ¿Se metió en problemas con algún maleante? ¿Tuvo otra pelear de bar? ¿Se accidentó? ¿Qué rayos le sucedió?

Me aferré al pilar temiendo que mis sentimientos me traicionaran y me hicieran correr con él. Verlo herido me estrujaba el corazón. Aún lo amo, eso lo sé.

-Ni si quiera puedes agarrar bien la cámara. Dame eso-se la arrebató jalándole accidentalmente el brazo con la correa. Gritó con fuerza y hasta me dolió escucharlo.

-ahh estúpida, ten más cuidado-se quejó agarrándose el brazo.

-uupps, lo siento-se disculpó- En serio, mejor regresa a la oficina.

-Olvídalo. Con este yeso Haruka no deja de molestarme; lo está agarrando de excusa para acosarme más de la cuenta.

Apreté los puños. ¿Quién diablos es Haruka? ¿Otra amiguita suya? Empecé a molestarme de nuevo y mi preocupación por él se esfumó. Que sufra el maldito.

Uy si, pobrecito las mujeres se le avientan porque está herido─ pensé─ Por favor-Puse los ojos en blanco-

-Maldito granuja, ojalá esa herida le duela-murmuré para mí.

-Iré a tomar fotos-Yuuki se alejó. Takeru se quedó unos segundos parado sacando algo de su bolsillo y se aproximó a la multitud de periodistas que rodeaban a la mujer.

Suspiré aliviada y decidí esperar a Henri afuera. Fuimos a un par de lugares más a entrevistar personas hasta que dio la hora del almuerzo. Acordamos en que se las mandaría y se marchó. Apenas daban la 1 p.m.

Tomé un taxi y llegué a un restaurante gourmet donde Mimi trabajaba haciendo postres; nos dejaba ir a comer de vez en cuando. Entré y Sora estaba sentada viendo el menú.

-Llegaste temprano-la saludé-

-Es que estaba comprando algunas telas y me quedó más cerca.

-¿En serio? ¿Le harás más arreglos a tu vestido?

-aay sí-suspiró- Siento que le falta algo, por eso modifiqué algunas cosas-me mostró un boceto en su celular.

-Ohh, quedará divino-

-Por cierto Hikari, olvidé decirte-se mordió los labios.

-¿Si?-

-Al fin la hora del descanso-llegó Mimi dejándose caer en la silla. Llevaba puesto un gorro de chef muy bonito.

-Lindo uniforme.

-Lo sé, digo, gracias-

-Debiste llamarte Modesta- la empujé ligeramente con el brazo-Ah ¿qué me estabas diciendo?-me dirigí a Sora.

-ah si. Ahh-parecía muy indecisa. Volteé y Mimi parecía que le hacía caras atrás del menú-ah si. Una de mis primas no va a poder venir a la boda, y pensé que podías reemplazarla en la corte nupcial.

-¿En serio?-pregunté extrañada ante la actitud de Mimi.

-Claro ¿Quieres ser mi dama de lazo?

-Me encantaría Sora. Será un honor. Pero ¿Quién será la otra chica?

-Dios-exclamó sorprendida-Lo olvidé…

-¿Qué sucede?-pregunté asustada.

-Es que Takeru es el padrino de lazo. Se supone que mi prima y su esposo lo iban a hacer. Pero como cancelaron; Matt sugirió que Takeru fuera uno de los padrinos; pero eso fue antes de su pelea… ¿Sabes qué? Olvídalo. No tienes que hacerlo.

Suspiré. No quería estar cerca de Takeru. Pero Sora necesitaba una dama, y ella es prácticamente una hermana para mí. Además no tengo que dirigirle la palabra, sólo voy a ponerle el lazo; por un día seguro que puedo fingir estar bien cerca de él.

-Lo… lo haré.

-¿En serio?-Me miró Sora sorprendida.

-Sora, esta es tu boda. Y tú eres como mi hermana mayor igual que Mimi-tomé sus manos.

-aaay eres tan dulce como un algodón de azúcar-me abrazó Mimi.

-¿Qué van a ordenar?-llegó el camarero.

-Yo el especial de hoy-contestó Sora.

-Igual yo-contesté.

-Lo de siempre Kato-le dijo Mimi a su compañero.

-Claro linda. Yo sé lo que te gusta-le guiño el ojo.

-Iuuu Mimi-se burló Sora.

-Basta-le dio un ligero empujoncito a Sora-Tiene un lindo trasero pero es más gay que un conejito rosa.

-Qué lástima.

-Oigan tengo que contarles algo-recordé lo de Henri y les conté lo que pasó en la estación de metro.

-No me extraña que te acose-Sora le dio un sorbo a su bebida- Dicen que los hombres y las mujeres no podemos ser amigos, siempre existe una atracción entre ambos.

-Y que lo digas-volteé a ver a la castaña y reaccionó nerviosa-No es que yo haya estado en una situación así. Osea, pero Hikari es una chica linda y es más que obvio que se interese en ella.

-El problema es que no sólo es mi amigo, también es mi jefe. ¿Tienen idea de los chismes que se hacen en la oficina? Es un maldito periódico, la gente ahí es el doble de chismosa. Si escucharan los chismes que se corren. No soportaría que empezaran a decir cosas de mí.

-Malditos amarillistas. Lo siento por Takeru pero los comunicólogos no saben cerrar la boca-Sora comentó.

-Takeru estaba ahí-Ambas voltearon a verme preocupadas-Me escondí detrás de un pilar para que no me viera; me sentí como una tonta.

-¿Lo… lo viste?-Sora preguntó. Casi podía ver que sudaba de la frente.

-Sí, estaba todo golpeado. Sospecho que tuvo otra de sus peleas de bar. Los hombres son unos idiotas.

-Sí. Peleas de bar-Sora reía nerviosa- Hikari tengo que…

Mimi le echó una mirada asesina a Sora.

-¿Porqué actúan tan extraño?-me desesperé.

-¿Qué?-

-No actuamos extraño.

-Tu especialmente-me dirigí a la castaña.

-Bueno, la verdad tengo que admitir que…-se quedó callada dejándome en suspenso-Estoy un poco cruda.

Si fuera una caricatura ya me hubiera ido de espaldas.

-No me extraña. Sales mucho por las noches-le dije.

-Sí ya sabes, es que… la vida es joven. Y vo-voy al baño-se levantó tambaleándose.

-Ok. Tienes que admitir que eso fue extraño-apunté a donde Mimi caminaba.

-Si es verdad, está un poco rara desde hace algunas semanas.

-Si el otro día…-sonó mi celular y lo saqué de mi bolsa-Oh es mi hermano-Sora abrió los ojos como platos y empezó a morderse una uña-¿Hola?

-hola hermana ¿Cómo estás?-se oía por la línea-

-Pues ya sabes, más o menos-admití-¿Y tú?-me mordí la lengua. Sabía que mi hermano no estaba bien. Atravesaba un difícil divorcio.

-Sigo igual.

-Lamento mucho lo de Catherine. Yo… tengo la cabeza en otras cosas, te iba a llamar y lo olvidé.

-No te preocupes; quisiera hablar contigo de otra cosa-sonaba preocupado- ¿Tienes tiempo?

Mimi regresó de la mesa y le preguntó a Sora con quién estaba hablando.

-Es Tai-le dijo en voz baja. Su cara se puso pálida, como si hubiera visto un fantasma.

-Ahora no, tal vez mañana-miré extrañada a mis amigas.

-Está bien, mañana te hablo. Adiós.

-¿Vas a ver a tu hermano?-preguntó Mimi.

-Es probable que lo vea mañana-le respondí.

-¿Mañana?-se empezó a echar aire con la mano.

-Sí ¿Hay algún problema con ello?-pregunté perdiendo la paciencia ante su actitud

-Ninguno-Mimi bajó la cabeza. Parecía que su estado de ánimo había cambiado-Pensé que Tai estaba fuera de la ciudad.

-No, ha estado viendo a su abogado.

Kato entregó los platos y se fue.

Yo me quedé viendo a las chicas quiénes parecían muy entretenidas con su comida, y no mostraban intención alguna de levantar la mirada.

-Ok. No sé que es lo que suceda, pero definitivamente ustedes están raras-tomé un cubierto para empezar a comer.

-Ella está rara-dijeron al unísono apuntándose una a la otra-¿Qué?-volvieron a hablar al mismo tiempo mientras se volteaban a ver.

-No, tú lo estás-le dijo Sora a Mimi.

-Por supuesto que no, estoy en mi periodo y tengo cambios de humor; tú eres las que actúa raro desde hace tres días.

-¿Entonces tu periodo dura semanas? Yo estoy hecha un desastre con los preparativos de la boda y tú te has estado desapareciendo.

-Vaya, esto no me lo esperaba-dije. Pensé que estaban en esto juntas y resulta que tienen secretos por separado.

-¡Al fin llegué!-Apareció Yolei respirando agitadamente-¿Pueden creer que cerraron las líneas del metro por unas horas?-las chicas y yo nos volteamos a ver divertidas.

-¿En serio? No me digas- Mimi fingió estar sorprendida tomándole el pelo.

-¡Sí!, dicen que a una mujer se le atoró el pie-se sentó haciéndole una seña al camarero- Y ¿Me perdí de algo?

-No lo sé, yo también me pregunto eso. ¿Mimi? ¿Sora? ¿Hay algo que quieran decir?

-Mmm la comida está deliciosa-Sora evadió mi pregunta.

-Espera a probar el postre que horneé-La castaña le siguió el juego.

Sonreí negando con la cabeza. Al menos todo esto mantenía a Takeru lejos de mi mente. De repente recordé algo que olvidé preguntarles.

-Chicas ¿Conocen a una tal Haruka?

-Yo no.

-Ni yo.

-Tengo una tía que se llama así.

-¿Porqué la pregunta?

-Sospecho que Takeru tiene otra "amiguita".

Continuará…


En verdad, en verdad no tienen idea de cómo sufro cuando hago pelear a Hikari y Takeru. Eso rompe mi corazón, pero hay lecciones que aprender de parte de ambos. Es un placer escribir este fic (cuando puedo). Nos leeremos muy pronto.