Para Marinette no era ninguna novedad pasar sus tardes pensando en Adrien. Ya que como todos sabemos, Adrien es el amor de su vida, él chico por el cual se vuelve loca y suelta más de un suspiro.

Antes su habitación demostraba la admiración que sentía por él, debido a que su pared estaba llena de fotografías de él, por todas partes. Pero gracias a un consejo de Alya, decidió sacar todas las fotografías para no tener problemas en un futuro.

Lo que sí se había convertido en una novedad era que actualmente, Ladybug también estaba persiguiendo a Adrien.

Y no, no partió como una excusa para pasar más tiempo con el rubio, para conocerlo o para espiarlo.

Todo sucedió debido a que una chica obsesionada con él joven rubio había terminado akumatizada, entonces, lo atacaba y lo perseguía por todas partes. Ése día, por alguna razón ella debió combatir sin la ayuda de su compañero, Chat Noir.

Pero desde ése día, ambos se hicieron muy unidos.

—Debes tener más cuidado con las admiradoras, algunas pueden ser muy peligrosas —dijo Ladybug una vez todo el drama acabó.

Adrien suspiró.

—Sucede que no le respondí un correo y se volvió loca.

—¿Solo por un correo? —Ladybug alzó una ceja un tanto incrédula.

—No es solo eso, ella vive lejos de aquí, me escribía a diario. Antes le respondía, pero fue tanta su insistencia que me aburrió —confesó Adrien —. Es solo que... hay algunas chicas que no tienen límites.

—Entiendo eso, deben ser agotadoras.

—No tienes idea.

Adrien había corrido tanto que se quedó casi sin aire. Ladybug lo observó con preocupación. Ella era una heroína, poseía la magia de los Miraculous; entonces no se cansaba tan fácilmente. Pero Adrien como un civil, debería estar muerto.

—¿Estás muy cansado?

Él se irguió un poco y un tanto sonrojado negó con la cabeza.

—No te preocupes, Ladybug. Estoy bien.

Ella sabía que eso no era cierto, su respiración entrecortada lo delataba.

—No tienes que fingir, no te juzgaré.

Ladybug llevó a Adrien hasta su casa, lo dejó en su habitación. Estaba a punto de irse, pero no lo hizo porque él la detuvo.

—Como agradecimiento te traeré un poco de té, solo espera aquí. Siéntate.

Ladybug estaba más que sonrojada, no podía creer que eso estuviera pasando realmente. ¡Era un sueño hecho realidad! Quizás se trataba del sueño de Marinette, pero cumplirlo siendo Ladybug tampoco estaba mal. ¡Seguía siendo increíble!

Cuando Adrien apareció con los dos tés y un plato con distintas galletas, ambos se sentaron y comenzaron a comer mientras charlaban.

Lo lindo fue que después de ese día, cada vez que se convertía en Ladybug, de algún modo Adrien la encontraba y la invitaba a su mansión.

Pasaban tardes enteras juntos, conversando, comiendo, jugando. Ya eran grandes amigos.

Lo irónico es que ahora Marinette sentía que de cierto modo, se había enamorado doblemente de Adrien. Porque Marinette desde hace tiempo estaba loquita por el joven rubio, pero ahora, Ladybug también se estaba enamorando más de él.

Amaba todo lo que comenzaba a conocer del chico, ver nuevas facetas de él era algo simplemente asombroso. Todo era genial.