Capítulo 14.
Hola chicas aquí de nuevo, agradeciéndoles por seguir conmigo en esta historia que me ha robado el corazón en especial ese pequeño que tanto aman como yo lo amo a él aunque el solo sea mi imaginación, mi pedacito de cielo, mi adorado niño Ethan.
este capitulo se lo dedico a Meli, mi hermana y amiga, espero que te la hayas pasado excelente el día de tu cumpleaños.
le agradezco enorme mente a mi querida Beta: Aleja Rodriguez por betear esta historia.
Pink- Love song.
Leona Lewis - Bleeding love.
Adele- Make You feel my love. (Canción dedicada para Bella, de Edward)
Bella Pov.
Terminé durmiendo en su pecho.
La sesión de sexo me había dejado demasiado cansada.
Me desperté sorprendida y con hambre.
Retiré su brazo de mi vientre, y me levanté de la cama para ir por algo de comida.
Vi que aún no amanecía, preparé un sándwich y busqué un vaso para llenarlo de agua.
Cuando terminé de comer, ya no tenía sueño.
Fui a la sala y prendí el tv, me acosté en el sillón y empecé a pasar los canales.
Llegó un momento en el que mis ojos volvían a pesarme, hasta que ya no supe más del ruido del tv.
— Amor despierta, ya es tarde— sentí una leve sacudida.
— mmm...- quité su mano.
— Vamos Bella, llegarás más tarde al trabajo— volví a acurrucarme
— No voy a ir, me siento cansada.
— Fue mala idea lo de anoche— me levanté de un impulso.
— ¡¿Qué? estás loco! — me abrazó.
—Sé que te encanto, al igual que a mí, pero mira tu cara amor, se nota el cansancio que tienes.
Logré levantarme y entrar al baño a tomar una ducha.
Busqué ropa informal, ya había dicho que hoy no iría al trabajo, quería un día en casa.
Cuando fui a la cocina y Edward preparaba mi desayuno, puse a hacer el café, amaba el olor.
Pero cuando el olor empezó a minar el ambiente, Edward salió corriendo rumbo al cuarto de baño.
Me debatía en ir, pero si iba terminaría vomitando yo también.
Decidí no ir y terminar de freír las salchichas.
Cuando entró se veía muy pálido.
— Por favor, tira el café a menos que me quieras vomitando de nuevo.
Me sorprendió pero aun así lo hice.
— ¿Quieres desayunar? — Negó— bueno, mejor, más para mí.
Los piques, les agregué salsa de tomate y mayonesa, busqué pan y me senté a comerlas.
— Invítame— tomé un pedazo de pan y coloqué la salchicha en él, se lo entregue.
Al instante se levantó a preparar el suyo, casi se había picado las cuatro salchichas que había dejado.
Anthony Pov.
Después de la vergüenza que me hizo pasar Isabella, había empezado a planear mi venganza.
Seguía muy de cerca sus movimientos.
Descubrí quién era su nuevo juguete.
Ayer la había descubierto con un niño, el cual le decía mamá.
Así que, planeaba adoptar un niño, eso era perfecto para llevar a cabo mi plan.
—Isabella, no sabes lo que te espera— dije riéndome a carcajadas.
Bella Pov.
Mi padre me había llamado para invitarme a comer en su casa.
Se me hizo extraño, pero acepté.
Le avisé a Edward que iría con ellos, me deseo suerte.
Al medio día, me di otro baño para ir a casa de mis padres.
Unos jeans, una blusa informal y unos mocasines.
...
.
Al llegar fui recibida por mi padre.
— ¿Cómo has estado hija? — Fuimos a la sala.
— Bien, algo estresada por el trabajo pero bien, y ¿ustedes? — Tomé asiento en uno de los sillones.
— Bien, intentando planear un viaje a Brasil— sonrió efusivo.
— Eso suena magnífico, ¿y mi madre? —Decayó su sonrisa.
— Ya debe de bajar.
Cuando Renée entró no me saludó, simplemente pasamos al comedor.
Nos sirvieron langosta, realmente exquisita.
— ¿Cómo has estado madre? — Alzo su mirada
— Bien— contestó secamente.
— Que bueno.
— Me he enterado que estás ayudando en una casa hogar— dijo mi padre, rompiendo el silencio.
— Sí, hace dos meses que empecé apoyarlos.
— Desperdicio de dinero— dijo mi madre mirándome.
— No lo es madre, es bueno ayudar.
— ¡Por Dios, Isabella! ¿Desde cuándo el espíritu caritativo? — Sentí una rabia crecer.
— Desde que vi que me pudriré de dinero— dije fríamente.
— ¿Y, es verdad que quieres adoptar ese huérfano? — Ahora si, eso era el colmo.
—No es de tu incumbencia— traté de controlar mi rabia.
— Me importa, le estás dando mi dinero.
— ¿Tu dinero? ¡Por Dios, Renné! La que se parte el alma trabajando soy yo no tú, así que puedo hacer y deshacer con mi dinero lo que quiera.
— No llevará el apellido si lo adoptas, ¿me escuchas?— No podía más con mi rabia.
— Lo siento mucho, pero si lo voy adoptar llevará el apellido, quieras o no.
— si te atreves, te olvidadas de mi— dijo igual furiosa.
— Mejor para mí, no quiero que mi hijo, se vea involucrado con una persona sin sentimientos, que sólo le interesa el dinero.
— No me faltes al respeto Isabella, que aún no se me olvida la vergüenza que me hiciste pasar, y para que, te fuiste a juntar con un hombre que sólo está contigo por tu dinero— eso ya no lo soporté.
— ¡Escúchame bien Rennée! No te permito que le faltes al respeto a Edward; porque él si me ama, y no como el idiota con el que me iba a casar. Por qué el único que estaba detrás de mi dinero era él. Ya estoy harta de que lo defiendas, estoy harta de que siempre quieras imponerme las cosas. Así que sí no estas contenta conmigo, me vale un carajo, por lo menos yo sí puedo hacer mi vida, y no estaré amargada como tú por casarme por dinero. Si ya sé que tú te casaste con mi papá por su dinero.
Me levanté de la mesa y sin dar media vuelta y me fui, al salir de la casa me solté a llorar, no podía creer que despreciara a su propio nieto.
Como pude entré a mi auto.
Con la vista nublada por las lágrimas busqué el número de Edward.
— Hola amor ¿qué pasa? — Trataba de controlar mis sollozos.
— Por favor ven por mí— no pude callarlos más.
— Bella amor ¿qué tienes? ¿Dónde estás? — se escuchaba lo alterado que estaba.
— Con mis padres, ven rápido— seguí llorando.
— Tranquila, ya voy en camino— colgamos.
Me acurruqué en el asiento y me puse a llorar, más de lo que ya hacía.
Mis ojos ardían y los sentía muy pesados.
No sé qué pasó cuando los cerré.
Di vuelta, pero me lo impedía algo.
Abrí los ojos sobresaltada.
Vi que Edward me tenía abrazada, lo contemplé mientras dormía.
Era muy hermoso, el verlo dormir, me recordaba a mi pequeño ángel.
Volví acomodarme en su pecho.
— ¿Qué tanto me observa, señorita Swan?— Me sobresalté y él me pegó más a él.
— Lo hermoso que es— escondí mi cara en la base de su cuello.
— Bueno, ahora es mi turno de admirar a la hermosa mujer que está a mi lado—¡Dios! Era todo un romántico.
—Gracias—le dejé un beso en la base de su cuello.
— ¿Qué paso ayer en casa de tu madre? —Sentí la sangre irse de mi cuerpo.
— Te lo contaré, pero no me interrumpas.
— Está bien ¿dime, qué pasó?
— Estábamos almorzando, cuando mi madre sacó a colación que me vio con un niño, y me pregunto si quería adoptar a ese "huérfano", yo le dije que sí y empezó a sacar muchas cosas a la luz, principalmente sobre que tú estabas nada más conmigo por mi dinero— sentí unas lágrimas caer.
—Eso es mentira, sabes que nunca estaría detrás de ti por tu dinero— yo asentí.
— Y te defendí, dijo que yo era una vergüenza, y que sí adoptaba a ese niño- me sentía mal hablar así de mi bebé— que me olvidara de ella. Yo le grité que no quería que mi hijo tuviera una abuela como ella, y muchas cosas más; pero de verdad Edward quiero a ese pequeño como un hijo- me miró sorprendido y mis ojos ahora tiraban más lágrimas.
— Tranquila amor, adoptaremos al pequeño, a lo mejor yo no estoy tan preparado, pero por ti lo intentaré— ahora lo abracé y mi llanto no quiso aguardar más.
Pasaba su mano a lo largo de mi espalda, me dejaba besos en la cabeza.
Una vez que me tranquilice nos levantamos, cuando Edward se paró se mareó y tuve que sostenerlo para que no se cayera.
— ¿Estás bien? — Lo miré a los ojos.
— Ujum— se sostuvo también del buró.
— Voy a preparar el desayuno— me separe de él.
— Podrías no hacer café, y tengo ganas de comer un omelett— sonrió.
—Okey, yo lo hago, apúrate hoy si iré a trabajar.
— ¡Ay! Pero que gruñona.
—Calla— salí de la habitación.
Ambos nos fuimos en el mismo coche, luego de una lucha constante por que la maldita falda se había achicado.
Me llevó a mi oficina, antes de bajarme me deseo un hermoso día.
Realmente me estaba enamorando más de lo que ya estaba.
Hoy tenía junta, con unos clientes, que al parecer querían un diseño para un hotel en las Vegas.
Estaba nerviosa, no sabía el por qué.
Al entrar en mi oficina, me puse a acabar los diseños pendientes, y avisarle a Alice y Rosalie de los trabajos de los que se encargarían.
Alice era diseñadora de interiores, y Rosalie era abogada.
Mis nervios no podían con ellos, me había dado una ansiedad tremenda, entonces le pedí a Ángela que me consiguiera gomitas rojas.
Edward Pov.
Al entrar al departamento de recursos humanos, el olor a café se coló por mis fosas nasales, haciendo que corriera al baño para devolver mi desayuno.
Me sentí terrible una vez que había acabado.
En el transcurso de esta semana había notado varias cosas nuevas en mí.
Como mi hambre feroz por los chocolates, Emmet y Jasper se burlaban de mí.
Y ahora le aumentaba los vómitos por el café, se me hizo raro pero lo ignore.
Me lavé la boca y me dirigí a la oficina de Misael, para verificar el contrato de un empleado.
Me sentía nervioso por la adopción, pero lo haría para que Bella fuera feliz; no niego que era mucha responsabilidad, pero ya era hora de asentar cabeza.
Ethan Pov.
No había visto a mi mamita hermosa por dos días, y eso me preocupaba.
Pero hoy en la mañana había escuchado detrás de la puerta del cuarto de mi abue, que mi mamá tenía algo importante que decirle.
Escuché como mi mamá mencionaba a mi papito, ya sabía que se llamaba Edward Cullen.
Me fui corriendo a la cocina para desayunar, faltaba poco para que me llevaran al kínder.
Estaba echando mi cereal en el tazón con leche, cuando entró mi abue.
—Ethan, ¿no has terminado de desayunar? — Se sirvió fruta.
—Nop— le sonreí.
— Apresúrate, se te va hacer tarde.
—No quiero ir al kínder, abuela— puse mis ojitos como de gato con botas.
— A mí no me convences con esos ojos, e irás porque si no tu mamá no te dará la sorpresa que te tiene— amaba las sorpresas.
— ¿Qué es? — Coloqué mis codos en la isla de la cocina.
— No lo sé— hice un puchero.
— No vale darle un dulce a un pequeño y luego quitárselo— bruce mis brazos sobre mi pecho.
— ¡Ay! Pequeño Pinocho, cuanto has crecido— me abrazó— recuerdo cuando eras un pequeñito, rosadito y algo llorón, pero demasiado risueño.
— Abu ¿tú estuviste cuando nací? — Sonrió ampliamente.
— sí, y créeme nunca lo voy a olvidar.
— ¿Por qué? — se río.
— No te lo debería contar, pero ahí va: recuerdo a tu madre gritando, que sacaran al bebé y que jamás tendría otro hijo, primero mataría al padre.
— ¿Mi mamita no me quería? — La miré triste.
— ¡Oh precioso! Claro que tu mami te quiso y te quiere desde que se enteró que te iba a tener, pero traer a un hermoso al mundo duele, cosa que no explicaré en esta momento, como para que nos vayamos al kínder.
Terminé mi desayuno, y fui a cepillarme los dientes y por mi mochila.
Ahora me gustaba ir más al kínder, ya tenía más amigos, y ya no se burlaban de mí por no tener papás. Nunca creyeron que mi mamita sea Isabella Swan, ahora que lo saben muchos me aceptan, pero yo siempre prefería a mis únicos amigos, Bader y John.
Hoy iría más feliz porque mi mamita vendría a buscarme.
Bella Pov.
Hoy había quedado con Marisa para ir por Ethan al kínder.
Habían llegado temprano a la junta los nuevos clientes, como siempre mis chicas Alice y Rosalie, estaban presentes.
Querían algo diferente a lo que mayormente había en las Vegas.
Estaban entre un castillo medieval, eso incluía hasta la decoración de esa época.
Uno de los dueños estaba dispuesto a pagar el doble si diseñábamos los uniformes de sus empleados.
Habíamos dado un lapso de 3 semanas para tener todo listo.
Ellos, la única condición que pidieron era que nosotras viajaríamos a las Vegas, aceptamos, ya que cada cliente era una nueva recomendación para la empresa.
Salí veinte minutos antes de que Ethan saliera del kínder.
Al llegar mi oficina Ángela me habló.
— Bella, Edward me pidió que le hablaras apenas salieras de la junta— asentí.
— Gracias Ángela, por cierto saldré a comer, a lo mejor no regreso. Por lo que vi en mi agenda no tengo cosas pendientes.
— Okey Bella, cualquier cosa te aviso.
Tomé mi bolso, el saco y el portafolio.
Hoy empezaría a diseñar el dichoso hotel.
...
.
Llegué justo a tiempo para la salida de Ethan.
Me bajé del coche, activando la alarma.
En la entrada se encontraba una maestra.
— Buenas tardes, ¿a quién vino a buscar?
— Buenas tardes, a Ethan Swan— se quedó sorprendida.
Lo llamaron y no tardó, cuando venía de la mano con una señora.
Cuando se percató de mí, gritó.
— ¡Mamá! — Se soltó de su mano y corrió a mí, lo atrapé y abracé.
- Hola mi bebe ¿cómo te fue?- Le dejé un beso en sus cabellos dorados.
— Buenas tardes señora Swan, aquí tiene la mochila de Ethan— le revolvió el cabello- tiene tarea, y estudiar para un pequeño examen de matemáticas mañana.
— Muchas gracias, yo me encargaré de que estudie— le sonreí, tomé de la mano a Ethan y fuimos hacia la camioneta.
En el camino Ethan quiso saber sobre la sorpresa, pero me negué a decirle.
Al llegar a casa, Marisa nos dijo que pasáramos a comer.
Al ver que era sopa de chayote, casi me dan ganas de vomitar ya que no es algo que me guste, pero no había de otra más que comérmela.
Platicamos de cómo le estaba yendo a Ethan en el preescolar.
Y ya acabado de comer, me decidí a decirles.
— Bueno esto es complicado, por lo que hasta que termine de hablar me hacen todas las preguntas- asintieron- ya sabrán que Edward y yo estamos saliendo- Ethan tenía su sonrisa de oreja a oreja- por lo que queremos adoptar a Ethan- Marisa me miró curiosa- el aún no sabe. Tú entiendes Marisa, y creo que Ethan también, hijo, tu siempre me vas a poder decir mamá y eso está demás decírtelo— lo miré- sólo será que tú le preguntes a Edward, quiero que empecemos a formar una familia. Pronto le diré que eres su hijo.
Les dije más cosas, para mi suerte Ethan entendió más de lo esperado.
Así qué sólo esperábamos el fin de semana para que él ya pueda vivir en nuestra casa.
Cuando llegué en la noche, Edward estaba en el estudio trabajando, así que no le dije nada.
Me puse a preparar una cena algo pesada, pechugas parmesanas.
Al terminarlas, lo fui a buscar para tomar un baño y luego cenar.
Y así fue, estaba acostada en su pecho cuando le empecé a contar.
— Ethan ya podrá vivir con nosotros el fin de semana— lo miré.
— Vaya amor, eso es rápido— se notaba la sorpresa.
— ¿No te parece bien? — Mi alegría decayó.
— Está perfecto amor, pero lo decía porque El Niño apenas tendrá un cuarto— eso no lo había pensado.
— No lo pensé, él está muy ilusionado con venir aquí con nosotros, en conocerte— sonrió.
— Como yo igual quiero conocerlo, no sé, me lo imagino llamándome papá— ¡Dios! Quería llorar de alegría.
— Él igual quiere llamarte papá— sonrió ampliamente.
Me pasé casi toda la noche hablándole de Ethan, estaba igual de maravillado, por todo lo que le contaba.
No recuerdo la hora que caí dormida, pero lo que puedo decir es que había dormido feliz.
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Nota: Hola chicas, ¿cómo están? yo mejor ni les cuento, bueno ¿que os pareció el capitulo? ¿piensan que bella esta embarazada? ¿que piensan de que Ethan mi pequeño sol, ya va ir a vivir con ellos? ¿No ´piensan que Renne debe ser golpeada por ¡ay?
bueno espero que me dejen un RR para saber que opinan.
una vez mas les reitero mi agradecimiento, por seguir aquí conmigo leyendo esta historia.
Les invito a leer es OS que escribí, Engañando por amor... no es por que me crea pero me quedo lindo jajaja... Verdad, verdad, llore escribiéndolo.
Era la nueva dueña de las acciones Swan en la empresa Cullen&Swan Inc.
Mi padre me las había cedido cuando se jubiló, hoy habían programado una junta general, para que el presidente hablara de las nuevas ideas y avances de los negocios en la India.
Yo no tenía consciencia de quién era él, nunca lo había visto ni por asomo.
En la mesa, donde estábamos sentados más de quince personas incluyéndome, leían una y otra vez el detallado informe que había sido entregado hace un par de minutos.
Hablaba sobre las finas telas que la India ofrecía por precios realmente accesibles, también tomaban en cuenta, tanto los beneficios como los inconvenientes de dicha inversión, todo estaba más que claro en el informe.
Acababa de sacar mi celular para mandarle un mensaje a Frank -mi novio- cuando las puertas de la sala fueron abiertas, revelando al hombre más guapo que había visto en mi vida.
Alto, cabello cobrizo, cuerpo musculoso, cubierto por un traje hecho a la medida de color gris, sus ojos eran dos bellas esmeraldas, al toparse con mi mirada sonrió y no pude evitar ver, por más tiempo del cordialmente solicitado, sus labios tan deseables.
La junta fue un martirio, tuve que soportar su mirada y antes de que pudiera huir despavorida, él me tomó del brazo.
—Veo que no me recuerdas —habló mientras yo forcejeaba para que me soltara.
—No, no te recuerdo —dije cruzando los brazos sobre mi pecho.
—Qué mala memoria tienes, yo sí que te recuerdo, eras mi mejor amiga de la infancia —por más que traté de hacer memoria, nada llegaba a mi mente.
—Lo siento, pero de verdad no lo hago —dije dispuesta a irme, cuando él volvió a hablar.
—Te invito a almorzar, así podremos ponernos al corriente —ordenó sonriendo descaradamente.
—Lo siento, en serio no puedo. —Tomé el picaporte, dispuesta a irme en ese mismo momento.
—¿Qué diría tu padre si se enterara de que despreciaste un almuerzo con el presidente de la empresa? —dijo y yo suspiré, sabiendo que sería muy mal visto por Charlie.
—Está bien, pero que quede claro, sólo lo hago por mi padre —respondí entre dientes mientras salíamos de la sala de conferencias.
::
tiempo de contestar RR.
Kate: Hola linda, me alegro que te haya gustado el capitulo, pronto la verdad se sabrá, guardar las ansias.
Joha: Hola cariño, bueno tu ya sabes, a veces ¿no eres mi conciencia? jajaja... bueno no puedo adelantar, pero pronto se sabrá la verdad, y si ya los conoce pero hay inconveniente, en fin ellos, la aceptan de inmediato.
Iku: Mi querida Almu, estos dos, no pierden tiempo, para nada y estén ¿embarazada? aun no me confirma la bella, esperemos que, bueno ¿que opinas? besos igual para ti.
angiejvegat31: Hola Angie, gracias linda, hasta yo me sorprendo de mi imaginación, bienvenida por cierto.
Gatita: Les gusta el sexo a estos dos, jaja, ¿cómo que lo presientes en tus nuguets? me mato de la risa eso, como que ya me dio hambre, y el apellido fue una bomba, si, creo que si lo esta, aun no me confirma.
Janelez: se lo debe de decir en el capitulo 15 o 16, pero sera pronto, así que no te la pierdas.
Bueno chias me despido de ustedes, mi rica cama me llama, para una siesta.
para las que leen LAS VOCES DE LAS SOMBRAS, ya hay actualización:
Edward pov.
Hace seis años que había dejado ir todo lo que amaba y hoy me encontraba a un paso de volver a tenerlo, o al menos eso creía… Hoy se cumplían dos años desde que había empezado a buscarlas.
Los detectives habían dado con ellas. Sí, mi amor había tenido gemelas, cosa que me llenaba de felicidad.
Hoy iba a ir al restaurant donde ella trabajaba que -según lo que investigué- era el más importante de Argentina, "La Chacra", típica parrilla familiar, está situada en la zona céntrica de Buenos Aires.
Sin más demora entré en aquél lugar y luego de comer el exquisito platillo pedí hablar con la chef, con ella.
Cuando se situó frente a mí, la miré a los ojos y fue lo peor que pude hacer, los mismos ojos que una vez me miraron con adoración me mostraron el odio y la rabia que sentía hacia mí, eso no evitó que mi mirada la recorriera de pies a cabeza, sin duda era más hermosa de lo que recordaba.
—Buenas tardes señor —dijo mientras mantenía una expresión sería y vacía de cualquier emoción.
—Buenas tardes para usted chef, quería felicitarla —estaba muy nervioso y no me ayudaba para nada que la dueña del lugar siguiera a su lado.
—Discúlpenos un momento —dijo tomando del brazo a la dueña y alejándose apresuradamente.
Bella le susurró algo y la mujer enseguida se dirigió, a la que supuse, era la cocina.
—¿Me decía? —se notaba que estaba nerviosa.
—Que su comida es un manjar —asintió a mis palabras, pero esa fue la única reacción que recibí.
—Muchas gracias, pero ahora, si me disculpa, me tengo que retirar —habló apresuradamente tratando de irse lo más rápido posible, se estaba girando cuando la tomé del brazo impidiéndole avanzar.
—Quiero hablar contigo —cuando lo dije ella me fulminó con la mirada.
—No sé de qué me habla señor, usted y yo no nos conocemos —respondió mientras se alejaba.
Sabía que me lo merecía, pero eso no evitó que me doliera, pedí la cuenta y pagué, no podía estar un minuto más allí, así que salí y me quedé en el auto para esperarla.
Dieron las ocho de la noche y ella aun no había salido, estaba por irme cuando la vi apagando la última luz que había en el edificio.
Iba a hablarle cuando una camioneta blanca se aparcó junto a la acera y un hombre bajó para ayudarle, cuando subieron él la abrazó y se miraron por un largo momento, no lo soporté más y pisé el acelerador alejándome con una rabia y celos muy fuertes.
Llegué a la habitación del hotel donde me hospedaba y como niño pequeño tomé la almohada y grité hasta quedarme sin voz, cuando saqué un poco de mi frustración me levanté para servirme un vaso de vodka.
Todavía recordaba las malditas palabras que le había dicho. Lo siento Isabella, pero yo no puedo hacerme cargo, cuando lo único que quería era expresarle mi felicidad.
Fue, en parte, culpa de Irina -mi ex esposa- que había descubierto mi infidelidad, me amenazó con hacerle daño, por eso la dejé y desde ese momento me mataba el arrepentimiento.
Deje de tomar y me recosté en el sillón esperando que el sueño me venciera.
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Que tengas una linda noche, y un excelente día.
Besos y abrazos
Lili.
El pequeño petardo... (REAL)
