Disclamer: Los personajes no me pertenecen le pertenecen ha Masashi Kishimoto yo solo los uso sin fines de lucro y solo para que pasen un agradable rato y salgan de la monotonia de sus vidas.

El trama del ficc le pertenece ha Rainy Lady quien muy amablemente me permitió la adaptación de este ficc:D


As de Corazones

Capítulo 14. ¿Celos? ¡Sí, cómo no!

Sakura POV

¿Alguna vez han sentido que su vida es una mierda? Dejé que las lágrimas resbalaran por mis mejillas sin control alguno. Deseaba gritar y romper cosas. En ese momento me odié a mí misma por ser tan ilusa, ¿cómo sería posible que un Dios Griego como lo era Sasuke Uchiha se enamorara de mí?¡Y vas de nuevo! Me reprochó una voz en mi cabeza. El jamás te ha querido y jamás lo hará. Apoyé la espalda en la puerta y me dejé caer, quedando sentada en el suelo y con el rostro oculto entre mis brazos y mis rodillas.

-Todo fue un juego.- susurré dolida, sintiéndome el ser más imbécil sobre la faz de la Tierra. –Sólo quería ganar su estúpida apuesta…- cerré ambas manos en puños y los apreté con todas mis fuerzas, que a esas alturas no eran tantas, clavándome las uñas en la suave piel de las palmas. –Soy tan tonta…- nuevas lágrimas surcaban mi rostro, intentando arrastrar con ellas el dolor que se apoderaba de mi corazón y me impedía respirar.

Escuché dos pares de pies acercarse casi corriendo. Para cualquier persona sería imposible identificar a quiénes se acercaban en ese momento, pero yo sabía que eran mis mejores amigas. Los finos tacones de ambas resonaban en el piso de mármol. Unos pasos largos y otros cortos, ambas intentando llegar a la vez. Ino y Hinata giraron el pomo de puerta, pero éste no cedió.

-Sakura, cariño.- me habló Hinata, al tiempo que se colocaba de rodillas al otro lado de la puerta. –Todo está bien, cielo.- sollocé en respuesta. ¿Cómo se atrevía a decir semejante estupidez? –Estoy segura que todo se trata de un horrible mal entendido.- ¡Sí, cómo no!, repetí en mi fuero interno con amargura y furia. ¿Cree que soy idiota?

-Haruno.- intentó Ino, sabiendo lo poco que me gustaba escuchar mi nombre completo. –Abre la puerta, nena. Hazme caso, por favor.- su voz sonaba tan dulce como la miel, prueba de su creciente preocupación y la desesperación que se apoderaba de su cuerpo.

-Váyanse.- sollocé, sintiéndome miserable al tratarlas de esa forma. –Quiero estar sola.- ¿Segura?, preguntó mi conciencia. Negué, incapaz de creer en mis propias palabras. Si realmente deseara estar sola, estas cosas no me afectarían.

-No es así, Saku.- habló Hinata, usando el apodo cariñoso que me dio cuando sólo éramos ella y yo, en los tiempos de secundaria. Escuchar aquel nombre, que por tanto tiempo se había mantenido oculto en los recuerdos, hizo que nuevas lágrimas inundaran mis ojos.

-Por favor.- sollozó Ino.

En ese momento fue que la realidad me golpeó de forma tan grotesca que tuve miedo de caer más hondo. Mi mejor amiga, la primera que tuve, estaba por casarse con el hombre más dulce y comprensivo del planeta. Y Ino, la segunda en entrar en mi vida, sería la siguiente en anunciar su boda con el chico más cariñoso y divertido. Y, si bien era cierto, yo me había casado primero, pero eso no garantizaba que las cosas fueran reales. Era un boda sin intención, un error cometido tras una borrachera. Las bodas en este lugra no son reales, cariño, mencionó esa voz de nuevo.

Quise gritar que se detuviera, que me dejara tranquila. En vez de eso, me puse de pie. Había escuchado minutos atrás los pasos de tres personas más: mis dos mejores amigos y mi esposo. Y esa pequeña voz habló de nuevo: Él no es tuyo. No le interesas. Coloqué mi mano en la perilla, dispuesta a girarla y darles paso a la habitación donde me encontraba. Y así lo hice, pero algo no andaba bien conmigo. Sentí una fuerte punzada en la cabeza y la voz molesta se transformó en murmullos sin sentido.

Di un paso atrás, arrastrando la puerta conmigo. Los ojos de mis amigas se fundieron con los míos, llenos de cariño y apoyo. Solté la puerta, pero no pude sostenerme en pie. Me fallaron las piernas y me precipité hacia el frente. Gracias a Dios mis amigas frenaron el golpe. "Sakura", escuchaba que me llamaban. Mi nombre era repetido con insistencia, pero me pesaban los ojos, el cuerpo y el alma. Los cerré y ya no supe nada más de mí.

Ino POV

El pomo comenzó a girar y ambas nos pusimos de pie de un salto. Esta era la primera, y quizás la única, vez que Sakura accedía a dejarnos entrar a su burbuja de tristes palabras y luchas internas. Tiró de la puerta lentamente y nos permitió verla. Estaba extremadamente pálida, salvo por el fuerte rubor instalado en sus mejillas. Sus ojos esmeraldas buscaron los nuestros en señal de consuelo. Ambas dimos un paso hacia ella, justo a tiempo para atraparla cuando se desplomó.

-¡Naruto!- grité histéricamente. –Trae un paño húmedo.- mi hermano salió corriendo a buscar lo que le había pedido. –Vamos, Sakura.- le hablé suavemente, notando los espasmos que se apoderaban de su frágil cuerpo. Aún inconsciente ella sollozaba, agitándose violentamente. -¡Itachi, un termómetro!- su rostro ardía en llamas. Hinata, a mi lado, le susurraba palabras al oído mientras apartaba los rebeldes cabellos rosados que se pegaban a su frente perlada de sudor. –No te quedes ahí, Sasuke.- le rugí. –Haz algo.- sus ojos se movían impacientes entre nosotras tres. -¡Con un demonio!- le grité encolerizada. -¡Esto es tu maldita culpa!-

-Ino, por favor.- habló Hinata. –Intenta calmarte. Poniéndote así no conseguirás nada.- sus ojos se clavaron en los míos. Suspiré y volví a acariciar el rostro de Sakura. –Buscaré algo de ropa para ella. No puede seguir con esa falda en estas condiciones.- asentí, dándole la razón. Naruto volvió tan pronto su prometida entró a la alcoba y abrió el armario. Me pasó un paño totalmente empapado y lo coloqué sobre la frente de Sakura, ella gimió ante el contacto.

-Dámela, Ino.- demandó mi hermano, casi arrebatándomela de las manos. –Llena la tina de agua y manda a Sasuke por algo de hielo.- Itachi corrió hacia nosotros y colocó el termómetro en los labios de nuestra amiga. Naruto se puso de pie lentamente, con ella en brazos, y se encaminó a la cama. La acomodó suavemente, retirando el termómetro tan pronto sus manos estuvieron libres. -39,5.- murmuró. –Maldición.- aquellas simples palabras me preocuparon terriblemente. Corrí a llenar la bañera tan como me lo había ordenado.

-Desvístela, Naruto.- le pedí, mientras corría fuera del cuarto para apurar a Sasuke y los hielos. Itachi había ido a la farmacia más cercana a comprar algunos medicamentos para la fiebre y luego pasaría a comprar algo de comida para Sakura. Ella se removía inquieta, susurrando cosas que no era capaz de entender.

Cuando Sasuke y yo regresamos, Hinata y Naruto estaban en el baño, cuidando a Sakura. Su temperatura ahora era de 39 grados. Iba disminuyendo, pero no por eso se le veía mejor. Una lágrima se deslizó por su mejilla y se reunió con el agua que la rodeaba. Sasuke vació algo de hielo en la bañera llena de agua fría. Nadie dijo nada. Itachi entró corriendo con lo que le habíamos pedido. –Creo que debemos salir.- murmuró mi chico, empujando a su hermano fuera del baño y esperando por el mío antes de cerrar la puerta.

-Sakura, cielo.- le habló Hinata. El rostro de nuestra amiga se contrajo en una mueca. –Intenta despertar, Saku-chan.- ella le obedeció, abriendo un poco sus ojos esmeraldas. -¿Estás bien?- aquella pregunta sonaba estúpida en un momento así, pero era lo mejor que Hinata podría hacer. Sus ojos estaban cargados de preocupación y sus negros cabellos se habían humedecido.

-Yo…- gimoteó Sakura, removiéndose en las aguas. Me esforcé por tranquilizarla, pero ella no cedía. Cuando su temperatura se estabilizó llamamos a Naruto. Mi hermano la tomó en brazos y le acarició los húmedos cabellos. Posiblemente Sakura se sentiría culpable después, al comprometerlo tanto. A Hinata no le molestaba el cariño entre ellos, jamás se había comportado celosa ni nada similar, pero para la chica empapada esto no debía suceder. Aún con ella en brazos, Naruto se sentó en la cama y comenzó a secarle el cabello con la toalla que me arrebató. A duras penas logré envolverla con otra, para que su ropa interior traslúcida no incomodara a mi hermano. Sabía que eso no pasaría, pero era mejor para todos así. –Yo…- volvió a quejarse, aferrándose a la camisa mojada de mi gemelo. –Yo… Nunca… Yo… No…- aquellas palabras me partían el alma y a la vez me confundían. ¿Qué intenta decir?, me cuestionaba una y otra vez. –Yo… No… Puedo… Hacer… Hacerlo…- concluyó, sollozando débilmente.

-Sakura.- le llamó Naruto con ternura. Ella abrió sus grandes ojos verde esmeraldas, desbordantes de lágrimas. –No lo pienses, cariño. Sabes que no es así.- me arrodillé ante ellos, deseando saber de qué hablaban. Hinata había ido donde los demás, dispuesta a gritarle a Sasuke algunas verdades. –Pensé que lo habíamos aclarado antes, pequeña.- le acarició el rostro y limpió la lágrima que empapaba su mejilla en ese momento. –Ino también te lo dirá. Sólo debes preguntárselo.- sus ojos buscaron los míos y asentí, aún sin saber de qué se trataba todo. –Ahora debemos ponerte ropa seca.- las mejillas de Sakura se tiñeron de carmín. -¿Quieres que me quede?- preguntó él, sonriéndole. Ella negó, avergonzada. –Entonces dejaré que Ino lo haga, ¿está bien?- no espero respuesta y la sentó en la cama. Luego se giró hacia mí. –Cuídala, Ino.- le sonreí en respuesta. -Y cuando la hayas vestido, quiero hablar contigo.- pronunció en un susurro bajo, que sólo yo fui capaz de escuchar.

Tomé la ropa que Hinata había preparado y me acerqué a Sakura sonriendo. Ella me correspondió, pero sus ojos no mostraron sentimiento alguno. –Gracias, Ino.- susurró cuando la metí en la cama y apagué la luz. –Por todo.- cerró los ojos y me marché al comprobar que se había quedado dormida. Cuando cerré la puerta, choqué con Naruto. Mi hermano me esperaba recargado en la pared.

Naruto POV

-Ven aquí, Ino.- mi pequeña hermana se estremeció, algo confundida. Caminó con pasos torpes y se detuvo frente a mí. "Se ha dormido", murmuró, tratando de estudiar mis reacciones. Asentí al tiempo que tomaba su muñeca y la atraía a mi cuerpo. La abracé suavemente. Ino jadeó ante la sorpresa, pero luego se relajó y descansó la cabeza en mi pecho. Me dediqué a acariciar sus rizos rubios.

-¿De qué hablaba Sakura?- me preguntó tan pronto recuperó el aliento. Notaba todo el desconcierto que sentía en su voz. Realmente me alegraba el que hubiera asentido cuando solicité su ayuda, aunque no estuviera enterada del tema en cuestión. Mi hermana era así con sus amigos, y por eso la estimaba tanto. –No sabía si debía asentir. Busqué en tus ojos la respuesta, pero tenía miedo de equivocarme y arruinarlo todo. Te lo juro que lo intenté…- detuvo su monólogo al escuchar su nombre.

-Lo hiciste bien, Ino.- le respondí. Ella sonrió, aún contemplándome con esos ojos azules, tan iguales a los míos, llenos de curiosidad. -¿Recuerdas la última vez que Sakura pasó por algo así?- ella asintió, liberándose un poco de mi agarre. -¿Prefieres sentarte?- mi hermana se alejó de mí y se acomodó en el suelo, con la espalda pega a la pared y las piernas completamente estiradas; la imité. –Sakura sigue siendo tan insegura como siempre, aunque ahora lo demuestre menos.-

-He notado lo mucho que intenta crecer.- habló ella, jugando con uno de sus rizos. –Parece tan dulce, es como una niña poniéndose los tacones de su madre.- me reí ante aquella comparación. Hacía mucho que Ino y yo no nos encontrábamos de esta manera: tan unidos. –Se veía tan extraña cuando llegamos, tan decaída y a la vez luchando por sonreír. Supongo que la boda la tiene un poco desequilibrada.- estuve de acuerdo con ella. –Pero luego conoció a Sasuke y se veían tan tiernos juntos. Realmente pensé que esto iba a funcionar.-

-Sé de lo que hablas.- comenté distraído. –Supongo que no fue buena idea lo de su matrimonio. Nunca debimos participar en ello.- los ojos azules de Ino se fijaron en los míos, hablándome con su mirada. –Lo admito, me siento terriblemente culpable. Todo es un asco por nuestra culpa. Yo debí haber detenido la boda.- ella tomó mi mano y entrelazó nuestros dedos.

-Sé que te sientes mal, Naru-chan.- su voz sonaba dulce, como si hablara con un niño pequeño. –Yo no estoy mucho mejor.- lo sabía, podía sentirlo al estar cerca. –Yo tampoco hice nada por detener el juego de Itachi y Hinata. Realmente estoy arrepentida.- pasé un brazo por sus hombros, brindándole comprensión. –Además, no entiendo quién puede desear casarse, aunque no sea real, con Hinata Hyuga.- aquellas palabras me desencajaron. ¿Por qué mi hermana se burlaba de mi futuro enlace nupcial? –Era broma.- rió, sacándome una sonrisa.

-¿Recuerdas esa noche?- le pregunté, ignorando su última broma. Ella asintió. –Yo no puedo borrarla de mi mente, aún sabiendo que estaba tan borracho. Estuve a punto de casarme con Itachi por una apuesta.- Ino me sonrió, recordando aquel evento. –Y tú, tan ingenua como siempre, aceptaste el reto de tu estúpido novio y terminaste siendo la Señora Hyuga.- sonreí.

-¿No es patético?- preguntó entre risas. –Y lo peor del caso es lo que vino luego de firmar los papeles.- ambos estallamos en carcajadas. –Hinata y yo nos besamos por… No sé, dos minutos, tal vez.- aquello había sido de lo más excitante, pero a la vez desconcertante. Normalmente no esperas que tu prometida y tu hermana se devoren la boca una a la otra. –Y pensar que nosotras si sabíamos lo que pasaba…- aquellas palabras flotaron en el aire.

-Supongo que no podríamos haberlos detenido.- dije, por fin. –Sakura se veía tan decidida a hacer aquello. Y Sasuke, Dios, nunca lo había visto tan feliz.- ella asintió, sabiendo cómo era amargado mi joven amigo. –Todo pasa por una razón, Ino. Sólo espero que el destino no sea tan cruel con ellos.- ambos asentimos. –Volviendo al tema original.- por un momento me había olvidado la razón por la que quería hablar con mi hermana. –Sakura ha estado muy mal las últimas semanas.-

-Lo sé, Naruto.- me respondió, mirándome tristemente. –No logro entender lo que pasa por su cabecita tan dura. Supongo que tú eres el que sabe más.- asentí. -¿Puedes decírmelo?- suspiré. Sabía que Sakura me había confiado sus pensamientos por una buena razón, pero a la vez me sentía obligado a confiárselos a mi hermana. Ellas sabrían cómo ayudarla. Yo ya había hecho mi parte hablando con Sasuke. No sirvió de nada, pero estaba hecho.

-Ella tiene miedo de ser una mala esposa.- Ino abrió ligeramente la boca, sorprendida. –Se ha dado cuenta con este matrimonio, aunque sólo sea un error, que no puede hacer feliz a un hombre. He intentado hacerla entrar en razón. Muchas veces hemos hablado sobre el tema y le repito que Sasuke es un idiota. Simplemente no quiere entenderlo. Está tan segura de que jamás encontrará al hombre perfecto como que la suma de dos y dos es cuatro.- ella sonrió triste, entendiendo el punto. –Y Sasuke no mejora la situación. Sakura cree que es su culpa todo lo que está pasando. Incluso ha dicho que no servirá como madre.-

-¿Crees que ella esté…?- negué. –Sakura es algo tonta, Naruto. Sasuke es perfecto para ella, pero no se ha dado cuenta. Cuando lo haga, todo saldrá bien.- quise sonreír, pero no encontré razón alguna. –Estoy segura que las cosas van a mejorar a partir de ahora.- con eso dimos por finalizada la conversación. Me levanté y le tendí una mano para ayudarla. Ella la tomó gustosa y me abrazó antes de que nos reuniéramos con los demás.

Aquella plática con mi hermana había sido realmente placentera. No sabía cuánto la había extrañado hasta ese momento. Definitivamente, nuestra relación era perfecta.

Itachi POV

Ino y Naruto se unieron a nosotros en la sala. Hinata me ganó al preguntar cómo se encontraba Sakura. Ambos suspiramos al escuchar que ahora estaba mejor. Sasuke se había marchado hacia bastante, alegando que debía comprar algunas cosas antes que Sakura despertase. Tenía una idea de lo que pasaba por su cabeza y me alegraba que intentara arreglar la situación.

-¿Aún crees que el plan fue bueno, Hinata?- me aventuré a preguntarle. Ella sonrió suavemente, pero esa alegría no llegó a sus ojos. –Me siento un poco mal por ellos.- ella asintió, al igual que el resto. –Supongo que lo hecho, hecho está.- Dejamos el tema por la paz.

El resto de la tarde lo pasamos viendo algunas películas en la sala. Sakura seguía durmiendo para cuando Sasuke regresó y se unió a nosotros. Sólo una vez despertó y Ino se reunió con ella para llevarle algo de comer. Sasuke había ido después, pero ya estaba de nuevo en brazos de Morfeo. Después de escuchar los regaños de mi novia y su amiga, mi pequeño hermano les había mostrado los dulces y el enorme peluche que compró en una tienda cercana. Ambas se mostraron complacidas ante el obsequio, aunque la dueña de tales objetos aún no estuviera lista para recibirlos.

Las chicas comenzaron a planear una salida a bailar el viernes por la noche. Ajenas a la salud actual de Sakura, ellas parecían dispuestas a arrastrarla a un lugar nuevo que recién abriría ese día. Probablemente nos topáramos con la gente del Instituto, lo que lograría hacer las cosas un poco más entretenidas. Sabíamos que Sakura se negaría en un principio, pero al final cedería, tal como lo hacía siempre. Esta vez me tocó a mí ser quien la convenciera. Claro que, dejaría que Naruto la suavizara primero.

Al día siguiente Sasuke se disculpó con ella. Le contó lo de la apuesta y que él no deseaba jugar. Naruto también se dio a la tarea de pedir perdón y preparar a Sakura para lo que se venía. Me negaba a hacerlo, pero Ino me obligó a entrar a aquella habitación y mostrar mi lado dulce. Cuando lo hice, la tierna imagen de Sakura me quitó todo rastro de duda. Se encontraba acostada en la cama, acariciando el rostro del peluche que mi hermano le había dado. Sus ojos brillaban llenos de felicidad ante aquel suave roce.

-Sakura.- le llamé. Su sonrisa se hizo más grande al verme. –Lamento mucho lo que pasó.- ella negó suavemente, alborotando sus cabellos rosados. –Sólo estábamos bromeando. No esperaba que todo esto pasara.- me senté a su lado y tomé su pequeña mano entre las mías. –Te prometo que es la última vez que apuesto en tu nombre.- ella se rió, sabiendo que mentía. –Aún así, como castigo, hemos decidido ir a un nuevo lugar. Dicen que la música y el ambiente serán buenos y que mucha gente conocida estará ahí.-

-No veo cuál es el castigo.- habló ella, mirándome con diversión.

-Bueno, es que yo debo pagar los tragos de todos.- ella se río. –Sabes como beben cuando alguien más invita.- lloriqueé. –Serán más de los mil dólares que ganaría con la apuesta.- ella siguió riendo, ajena al sufrimiento de mi billetera. –No es gracioso, Haruno.- pequeñas lágrimas corrían por su rostro, provocadas por las risas. –Vamos, no seas así.- ella me golpeó con el oso, intentando dejar de reírse. –Eres mala.- lloriqueé de nuevo.

-Vale, iré.- dijo al fin, recuperando la compostura. –Pero te saldrá caro, Itachi-kun.- mi sonrisa desapareció. –Para empezar, quiero un Sherry Cobbler.- la miré con un enorme signo de interrogación sobre mi cabeza. ¿De qué demonios hablaba? No sabía qué bebida era, Sakura solía tomar margaritas. ¿Era nueva? –Ya sabes.- habló de nuevo. Negué y ella se rió. –Una de esas que llevan Jerez, Cointreau y Brandy. A las que le ponen algunas frutas en la superficie, hielo y una rebanada de naranja.- mi boca se abrió formando una pequeña 'o'.

-No sabía que te gustaban.- ella sonrió. Supongo que había cosas que desconocía de Sakura. Le di un abrazo y salí de la habitación. Todos se mostraron complacidos al saber que había aceptado sin oponer resistencia. Mi sonrisa se borró cuando Ino me dijo el precio de la bebida que quería Sakura. Definitivamente, mi billetera iba a llorar ese día. Los demás se rieron de mi expresión decaída, divertidos ante el hecho de que yo pagara su noche de fiesta. Mi novia depositó un beso en mi mejilla antes de reír.

El día de la salida finalmente llegó. Llevaba conmigo suficiente dinero para cubrir las exigencias de todos y, en caso de fallar, también cargaba un par de mis tarjetas. Naruto y Sasuke estaban conversando sobre el nuevo lugar al que iríamos, por un momento me pregunté cuántos antros visitaríamos antes de hacer otra cosa con nuestras vidas. Aunque podría decirse que eran fines de semana para despedir la soltería de la pareja próxima a casarse.

Pasamos por las chicas media hora después de que estuve listo. Ino salió de la habitación primero, dejándome con la boca abierta. Llevaba un vestido violeta corto y sin mangas o tirantes. El dichoso trajecito se ajustaba a cada una de sus curvas, principalmente en sus pechos. Parecía que la tela había sido envuelta en su figura en diferentes direcciones. Sus rubios cabellos caían en cascada por sus hombros, y su rostro estaba finamente maquillado. Me guiñó un ojo al notar mi cara de idiota.

Hinata apareció a los minutos. Llevaba un vestido negro con un cintillo rojo a la cintura, pegado a su menuda figura y que le llegaba a mitad de los muslos. Sus rebeldes cabellos se mecían con su musical risa, mientras sus largas y oscuras pestañas se batían para Naruto, quien la sujetaba por los hombros desnudos mientras la miraba a los ojos. Ambas se veían hermosas, pero la que más me sorprendió fue Sakura.

Ella apareció después, con las mejillas rosadas. Llevaba un bonito vestido color guinda. No tenía mangas ni tirantes, pero, a diferencia del de Ino, el corte era recto. Se ajustaba perfectamente a su cuerpo bien proporcionado y, en su cintura, tenía un pequeño cinto del mismo tono, haciéndola parecer más pequeña aún. Le llegaba a mitad de los muslos y la hacía ver realmente sexy. Su cabello rosado estaba un poco ondulado y caía libre sobre la piel descubierta. Sus labios se curvaron en una suave sonrisa cuando se dio cuenta que había aprobado nuestro escrutinio. Casi podía ver el chaco de saliva debajo de mi hermano, quien incluso había apartado la mirada avergonzado del cuerpo de Sakura.

Llegamos al lugar en tiempo record. Todo el camino había elogiado a las chicas, principalmente a Sakura. Ella correspondía con risitas nerviosas y leves sonrojos. Las chicas iban en la parte de atrás del coche, con Naruto. Ellos hablaban animadamente, mientras yo me limitaba a conducir y Sasuke a ignorar los comentarios. Cuando bajamos del coche, una chica corrió hacia nosotros y abrazó a las muchachas alegre.

Se trataba de una compañera del colegio. Nos presentamos y nos dirigimos al interior. A mitad de la noche me dirigí al bar a traer unas copas para mis amigos y para mí. Las chicas se habían ido a bailar con algunas amigas. De repente, Sakura ya no se encontraba entre ellas. La busqué con la mirada, extrañado de su ausencia con mi novia y Hinata. La encontré a los minutos bailando con otro muchacho. Su sonrisa radiante me dejó algo impactado.

-¿No es Sakura la que baila con ese chico?- pregunté al unirme a mi hermano y mi cuñado. Les pasé sus bebidas y les señalé la dirección. Naruto me miró fijamente y luego de nuevo a la pareja, Sasuke se limitó a gruñir por lo bajo.

-No sé, ni me importa.- murmuró unos instantes después, atrayendo nuestra atención. Naruto sonrió disimuladamente, pero ambos sabíamos, por su cara de pocos amigos, que estaba molesto.

-Estás celoso, Sasuke.- le habló Naruto. Mi hermano lo miró seriamente, luego regresó su vista a la pista de baile. En ese momento Sakura movía sus caderas al compás de aquella pegajosa canción. El chico aprovechó la oportunidad para acercarse más a ella y pegar sus cuerpos. Ella se sonrojó un poco, pero a él no le importó. Deslizaba sus manos por las caderas de Sakura y rozaba accidentalmente sus muslos.

-Si.- respondió él, acabándose su bebida de un sólo trago. –Y mucho.- antes que Naruto o yo fuéramos capaces de responder, él se puso de pie y se dirigió a donde se encontraba Sakura.

-Creo que esto se va a poner feo.- dijimos ambos a la vez, sonriendo. Pronto se nos unieron Hinata e Ino, que también miraron en aquella dirección. Sasuke se encontraba discutiendo acaloradamente con aquel muchacho. Sakura le dijo algo y luego avanzó hacia nosotros. Se le veía realmente molesta.

-Será idiota.- murmuró a penas llegó a nuestra mesa. –No deja de gritarle a Naoi.- antes que efectuáramos algún comentario, Sasuke ya estaba de vuelta. Tomó a Sakura por la muñeca y pronunció un "Nos vamos", arrastrándola fuera de nuestra vista. Los cuatro nos echamos a reír, sabiendo que posiblemente ese par tuviera una noche interesante. No importaba cuánto intentara resistirse, Sasuke estaba loco por Sakura. Y ella no se lo iba a poner nada fácil.


Continuará...

Jajá amo y adoro cuando Sasuke se pone celoso o no lo creen ustedes así, en lo personal me parece violable cuando tiene ese tipo de reacciones. Dejando de lado eso espero y hayan disfrutado este capitulo tanto como yo.

Así que me retiro y esperare con grandes ansias sus RR.