¡Pervertidas everywhere! Ay, no las culpo, yo también me desequilibro hormonalmente teniendo a estos hermosos enfrente de mi pantalla. Un día, me haré buena dibujante, y haré un manga de este fic. Un día. Algún día. No lo esperen con ansias xDD
Pero lo lograron, y se autosuperaron, pues no sólo lograron más de 150 reviews, sino que alcanzaron los 160 y antes del capítulo de Lysandro.
Y pues, como regalo, habrá otros dos finales.
Al final, les explicaré más. Por ahora, disfruten al guapo victoriano.
Un suave susurro inundó mi oído. Todo estaba oscuro, en silencio, sentía como si hubiera dormido durante mucho tiempo y ahora estaba despertando. Poco a poco mi cuerpo pudo ubicarse. Estaba en una cama, la habitación era desconocida, y unos brazos fuertes me sujetaban contra otro cuerpo. Abrí los ojos con lentitud, mi piel comenzaba a sentir frío. Poco a poco comencé a moverme, mi espacio era limitado. Alguien estaba abrazándome, y me daba calor. Moví mi cabeza, dolía, estaba entumecida, pero pude ver a un chico con el pelo grisáceo a mi lado. Soltó un pequeño suspiro de alivio, e hizo su abrazo más firme.
-Hola, dulce princesa. ¿Cómo te sientes? –Preguntó, con esa voz de ángel. Sonreí, un poco sorprendida de verlo ahí.
-Un poco entumecida, la verdad, y con frío. –Él se alejó lentamente, sentándose en le silla a un lado de la cama. Pude estirarme, y sentí dolor por todos mis huesos. –Dios, ¿Cuánto tiempo dormí? –Le pregunté.
-Dos o tres días. Creo. La verdad, no me acuerdo, no me he despegado de aquí desde que te desmayaste en la playa. –Me sorprendió aquello.
-¿Qué? ¿No has comido ni nada? ¡Lysandro! Eh… ¿Lo que sucedió en la playa…? –Oh, no. Hice una mueca. –Yo… Iba a decírtelo pero… -Puso uno de sus dedos en mis labios, con una sonrisa.
-Supongo yo que aun no sabes de quién es, ¿Verdad? –Negué con la cabeza. Él sonrió.
-Tus padres salieron a desayunar, y tu tía está en mi casa, avisando que me quedaré un poco más. Ya saben que estás embarazada, pero por fortuna logré controlar las reacciones de tu padre. –
-¿Dónde están los demás? –Me cubrí con la sábana, tenía frío.
-Se fueron al ver que no despertabas. ¿Aun tienes frío? –Me miró. Asentí y se acostó de nuevo a mi lado, haciendo que me recostara sobre su pecho. Me rodeó con sus brazos como hace rato, y piel contra piel, poco a poco me fui calentando. Se sentía muy bien. Una de sus manos se desvió hacía mi vientre, y comenzó a sobarlo. Esa caricia me estremeció un poco, pero por alguna razón, dio tranquilidad. Lo miré. Tenía un bulto muy bonito y pequeñito, era curioso sentir mi estómago de esa manera. Cerré los ojos, imaginando que Lysandro haría eso siempre, para toda la vida.
Entonces, comenzó a cantar. Algo suave, bello, simplemente inexplicable. Los tonos agudos y graves salían de su garganta convertidos en la melodía más hermosa. Conocía la canción, "Bajo la misma Luna". Y mientras cantaba y sobaba a lombriz, sentí como si ésta se fuera durmiendo, no sentía ninguna clase de presión o algo distinto. Abrí la boca sorprendida, ¡Lombriz estaba disfrutando la canción!
-¡Lysandro, sentí algo! –Me enderecé rápidamente. Él se sorprendió un poco, interrumpiendo la música. Me miró curioso.
-¿Estás bien? ¿Quieres que llame a un doctor? –Preguntó alarmado. Negué con la cabeza, emocionada.
-¡Tócame de nuevo y canta, hazlo, anda! –Él me observó extrañado. No entendía.
-¿Segura que no quieres que…? –
-Lys… Canta… -Sonreí con ternura. Un tanto desconcertado aun, volvió a acariciar a lombriz, y se acercó a mi vientre para comenzar a entonar de nuevo esa preciosa melodía.
Y unos minutos después, se sintió algo.
Un dolor extraño, que duró apenas una milésima de segundo, concentrada en un solo lugar. Y en ese instante, Lysandro dejó de cantar, sorprendido. Se quedó en shock, como si hubiera visto un fantasma.
-¡Dios mío, lo sentiste! –Sonreí con mucha emoción.
-Lo sentí… Él me escucha… Me escucha…. –Esbozó una sonrisa, notablemente contento. Me miró a los ojos fijamente. Lo miré, en silencio. ¿Qué pasaba? Sentía mi corazón acelerarse cada vez que él estaba cerca… Con lentitud, él alzó la mano y la acercó a mi barbilla, para después acariciar mi mejilla en silencio. Cerré los ojos, disfrutando de sentirlo, cuando unos labios se posaron sobre los míos. Me sonrojé, pero en vez de abrir los ojos, solamente correspondí el beso. Sentía…
Sentía que lo amaba, mucho…. Además….
Sentía que lombriz era parte de Lysandro.
Unos minutos después de aquel bello beso, nos separamos, y seguimos mirándonos fijamente.
-Debes saber, princesa, que estoy enamorado de ti. No puedo explicar lo suficientemente bien lo que me haces sentir, pero siempre estoy pensando solamente en tu mirada, en tu bella piel, en tus tentadores labios… He descubierto que no puedo, y no quiero vivir alejado de ti nunca más. Te amo, Twily. Como nunca amaré a nadie. –Sujetó mis manos entre las suyas, levantándose de la cama, y arrodillándose en el piso. ¿¡Q-qué estaba haciendo!? Abrí mis ojos como platos. –Aun no sé si ese pequeño regalo del cielo es mío, no lo sé científicamente, pero algo en mi alma me dice que así es. Siempre he confiado en mi alma. Y mi corazón, me dicta que solamente te diga estas palabras. Nanami, hermosa dama, por favor, hazme el maravilloso honor de ser mi esposa, y déjame pasar todas las noches a tu lado, déjame velar por tus sueños, y cuidar tu corazón. Confía en que te haré feliz, y cuando estés triste, moveré cielo y mar por ver esa sonrisa que me ha cautivado. ¿Aceptas? –Sonreí como una tonta. Palabras tan bellas, ¡No pude evitar llorar de felicidad! Lo abracé con fuerza.
-¡Claro que acepto! ¡Te amo tanto! Quiero estar siempre, siempre contigo, mi Lysandro…- Correspondió mi abrazo.
Y, curiosamente, resultó que lombriz era bebé del victoriano.
Después de que nuestra hermosa Liseth naciera, decidimos realizar la boda. El lugar era una iglesia muy antigua, decorada bellamente con muchas flores blancas y rosa claro, de muchos tipos. Mi vestido era de encaje, largo con algunos diamantes incrustados, y mi hija llevaba un vestido pequeño de un color amarillo, que contrastaba con su clara cabellera, como la de su padre.
Todos los amigos del instituto estaban ahí, felices por nuestro compromiso.
Rosalya traía cargada a mi bebé mientras yo sujetaba el ramo de flores. Mi padre sujetó mi brazo, listo para entrar a la iglesia cuando la música empezara. Al principio, papá se había opuesto a que me casara tan joven, pero al conocer a Lysandro, quedó convencido que era la mejor opción para mí y aceptó.
La música sonó. Mi padre y yo comenzamos a caminar con lentitud por el pasillo de la iglesia, mientras los invitados se colocaban de pie. Estaba nerviosa, sabía muy bien que desde hace semanas estaba en boca de todos gracias a las malas lenguas, es decir, Debrah. Tener un bebé y casarme a los 18 no había sido mi plan de vida, pero así había sucedido. Y Lysandro se había enamorado de su hija apenas había nacido. Recuerdo su rostro al verla por primera vez, simplemente se quedó con la boca abierta cuando abrió sus ojitos y vimos la diferencia de colores en sus ojos. Era exactamente igual a él, una belleza de lo más hermosa. Tranquila, y risueña, le gustaba dormir escuchando la voz de su padre, como a mí. Mi corazón se aceleró cuando lo vi, vestido tan elegantemente, me quedé pasmada. Papá me entregó a Lysandro, él me sonrió cálidamente y susurró contra mi oído. "Eres lo más encantador que he visto en mi vida. " Me sonrojé.
La ceremonia comenzó. Las clásicas palabras de amarnos, respetarnos, querernos para siempre, en las buenas y en las malas. Ya sabía todo aquello. Pero no sólo lo amaba, era un sentimiento mucho más profundo y perfecto. No podía explicarlo. Lo miraba de reojo, aquellos ojos verde y ámbar que me observaban fijamente, me hacían perder la noción del tiempo.
Finalmente, ambos dijimos "acepto", y sellamos nuestra promesa con un beso que duró un par de segundos. Todos aplaudieron, y finalmente, me convertí en la señora de Ainsworth.
-¿Segura que estarás bien con Liseth, mamá? –Le pregunté preocupada. La pequeña descansaba en brazos de su abuelo, el cual estaba encantado con ella.
-Claro que sí nena, ya tuve una bebé revoltosa en casa, ¿Recuerdas? –Reí. –Lis es muy tranquila, no hará gran cosa. Y mira a tu padre, ya hasta parece el abuelo consentido. –Todos soltaron unas carcajadas al ver la imagen tan tierna. Lysandro me tenía abrazada, besando mi cabeza de vez en cuando con ternura. –Aparte, Rosa vendrá de vez en cuando para ver cómo estamos. No te preocupes por nada. –Besé la cabeza de mi hija, un tanto triste por tener que dejarla.
-Ya, ya, que será sólo por un par de semanas. –Rosa sonrió. –Además, no querrán traumar a la pobre bebé con sus gemidos, ¿O sí? –Me sonrojé inmediatamente, al igual que Lysandro.
-¡Rosa! –Le grité molesta. Papá nos miró desaprobatoriamente.
-Rosalya, haznos el favor de no hacer esa clase de comentarios tan poco modestos. –Ella levantó una ceja.
-¿Qué? –
-¡Que te calles, eso! –Suspiré, Lysandro sonrió. –Vámonos, que te tengo una hermosa sorpresa. –Sonreí asintiendo, y me despedí de todos para seguir al peligris. Subimos al auto estilo años 50 decorado con listones blancos y adornos florales, y nos dirigimos al aeropuerto. Me había cambiado y ahora traía un vestido blanco sencillo, con un poco de encaje en el escote.
Dormí durante todo el viaje. Al despertar, me sorprendí al saber que estábamos en Londres, Inglaterra.
Nos dirigimos directamente a un hotel. Estaba encantada, en el camino tenía mis ojos pegados a la ventana para ver todos aquellos lugares famosos de Londres. Al llegar, subieron nuestras maletas y entramos a la bella suite, que parecía una casa con todo lo necesario y lujos de más.
-¡Lysandro! ¿Cómo piensas pagar todo esto? No trabajas aun, ¿Estás endeudándote o algo así? –Lo miré curiosa. Él soltó una pequeña risa, y sujetó mi mano con firmeza.
-Mi familia tiene sus buenos ingresos. Papá y mamá son parte de una orquesta muy famosa y deja buenas ganancias, y claro, la tienda de Leigh no es para nada modesta. Digamos que mi familia está muy bien, y darle un pequeño lujo a mi esposa no vendría mal. –Sonrió. Inflé las mejillas, ¿Acaba de casarme con un millonario? -¿Tiene alguna importancia para ti? –Me observó. Negué con la cabeza.
-No es eso… Es sólo que… No necesitas darme lujos o algo así, no estoy acostumbrada a ellos. ¿No me dijiste que tu familia tenía dinero por miedo a que te quisiera por eso? –Suspiró, acariciando mi rostro.
-Oh, querida princesa mía, te conozco. Sé que no importan esa clase de cosas para ti. Tus sentimientos son tan puros como los míos, eso puedo sentirlo. –Sonrió de lado. Hice un pequeño puchero.
-¿Entonces por qué no me dijiste nada? –Levantó un poco los hombros.
-La verdad, se me olvidó mencionártelo. –Sonrió un tanto apenado. Sufrí un pequeño tic en el ojo. ¿Me había casado con un millonario con memoria a corto plazo? –En fin, antes de que se me olvide, quiero darte un regalo más. –Extendió una cajita pequeña color roja con un moño plateado. –Por aceptar ser mía hoy y siempre. –
Sonreí, y un tanto emocionada abrí la caja. Era una cadena de plata con un colguije en forma de corazón, y una inscripción que decía "Mi corazón es tuyo". Era muy fino y hermoso. Intenté ser educada y no preguntar su precio, por lo que sólo lo miré con una sonrisa.
-Es muy hermoso. ¿Ayudas a colocármelo? –Me coloqué de espaldas después de darle el colguije. Tomó el collar y lo sujetó debidamente mientras yo recogía mi cabello para que no le estorbara. Se quedó en silencio, mucho tiempo.
-¿Pasa algo? –Pregunté curiosa. Me abrazó de repente, y lamió mi cuello con suavidad. Me estremecí.
-Perdóname, es que simplemente no puedo resistirme…-Susurró contra mi oído. Me sonrojé mientras sus manos acariciaban mi vientre, bajando con picardía a mis piernas. Mordí mi labio.
-P-parece que alguien quiere noche de bodas ahora… -Reí. Asintió levemente mordiendo mi cuello, mientras sus manos tocaban mi espalda subiendo hasta encontrar el cierre del vestido, comenzando a bajarlo con lentitud.
-No es mi culpa. Debí pensarlo antes de casarme con la mujer más bella del mundo. –Sonrió. Solté una risita, pero fue interrumpida por suspiros cuando comenzó a besar mi espalda. Me sujeté de un mueble que estaba enfrente de mí mientras sus besos bajaban, y sus manos trabajaban en desnudarse él mismo. Bajé el vestido y quedé solo en ropa interior y tacones, mientras él se quitaba la camisa blanca, quedando con su torso desnudo. Me giré y besé sus labios con profundidad, desabrochando su pantalón mientras sus manos quitaban mi sujetador.
-No hay nada más hermoso de ti, que cuando te hago disfrutar, Twily. –Sonrió con ternura. Hizo que me sentara en el sofá y abrió mis piernas, comenzando a lamer mi entrepierna por encima de la ropa interior. Me sonrojé y gemí cuando sentí su lengua a pesar de la tela, y moví mis caderas ante la sensación.
-Haah…- Hizo mis bragas a un lado e introdujo su lengua con lentitud. Gemí, acariciando su cabello e incitándolo a que continuara. -¡A-aah!... L-Lysandro… Aahhh…-Dio un suave beso a mi intimidad mientras guiaba su mano hacía la parte más sensible, acariciando mi pequeño botón y ocasionando descargas de placer por todo mi cuerpo. -¡L-Lys! Aaahh…-
-Eres tan encantadora, Twily. –Sonrió, introduciendo uno de sus dedos mientras se sentaba a un lado mío. Mi cuerpo se arqueó ante el placer que sus dedos me daban, y comencé a jadear mientras él me miraba con una sonrisa. Su entrepierna empezaba a reaccionar también, por lo que extendí una mano y comencé a acariciarlo sin quitarle la ropa, por lo que suspiró cerca de mi oído. –Gime para mí, por favor…- Introdujo un segundo dedo mientras hacía círculos con su pulgar en mi clítoris. Mordí mi labio, pero no fue suficiente, por lo que dejé escapar todos aquellos gemidos que pedían salir de mí.
-¡A-aaahhh! N-no, no puedo… ¡V-voy a…! ¡A…! –Moví mis caderas jadeante. Él aceleró el ritmo de su mano, al mismo tiempo que yo metía mi mano por debajo de sus bóxer y acaricié su miembro con rapidez, esparciendo su lubricación por toda su longitud. Jadeó, y justo cuando estaba a punto de llegar, sacó su mano y bajó sus bóxer, cargándome. -¡No! ¡Lysandro! Ya casi llegaba… -me molesté.
-No quiero que tu primer orgasmo sea lujurioso. Será romántico. -¿Romántico? ¿No podía ser duro contra el muro? –Y el segundo, voy a hacer que grites, amor. –Me sonrojé. Así como era romántico, era salvaje. Me recostó en la cama y se acomodó entre mis piernas, acostándose encima de mí e introduciéndose lentamente mientras dejaba escapar un gruñido bajo. –Tranquila…-
-¡D-duele…! ¡Aaaahhh…! –Cerré mis ojos. La longitud del miembro de mi peli gris era bastante considerable, por lo que siempre sentía un poco de dolor cuando entraba. Pero cuando lo hizo, sentí un enorme placer. Comenzó a moverse lentamente, con suavidad, disfrutando cada roce mientras nos hundíamos en un tierno beso. Moví mis caderas intentando acelerar el ritmo, ¡Quería correrme! Como no lo pude hacer la primera vez. Pero él iba lento, lo disfrutaba. Acaricié su espalda, comenzaba a disfrutarlo igual, pero era alguien impaciente. Aumentó de a poco las embestidas, no iba muy rápido, por lo que con su mano comenzó a jugar con mi clítoris, lo apretaba, lo movía, lo tocaba varias veces, cada vez causando sensaciones más fuertes en mí mientras entraba y salía, y todos mis gemidos eran callados por su beso. Lo sentí cerca, y finalmente, me corrí, ahogando ese gemido con sus labios. Se separó un poco jadeante y sonrió. Ese había sido el orgasmo más tierno de mi vida. Le regresé la sonrisa mientras lo miraba a los ojos.
-Te amo… Mucho…-Le dije.
-Yo más a ti. Y lo siento. Pero soy un ser humano también, y tu una mujer muy hermosa. –Reí sin entender. –
-¿Y por qué te disculpas? –Lo miré curiosa.
-Porque te voy a hacer gritar, ahora sí. –Se enderezó un poco, sujetándose de sus brazos a ambos costados de mi cuerpo. Abrí los ojos sonrojada. Acababa de llegar, no podría…
-E-espera, déjame descansar un poco mientras ¡A-AAHH! –Cerré mis ojos con fiereza. Sin siquiera salir de mí y con mis paredes sensibles, comenzó a embestirme con fuerza. Me sujeté de sus brazos mientras jadeaba, comencé a sollozar de tanto placer y las descargas que mi cuerpo aun sufría y se incrementaban. ¡No conocía ese Lysandro pervertido!
…Pero me gustaba.
-¿Aun no grita, hermosa señorita? Entonces deberemos… Acelerar…-Jadeó, e incrementó el ritmo y la velocidad con todas las fuerzas que sus músculos le permitían, sin compasión. Me estremecí mientras mi cuerpo se arqueaba, preparándose para un violento clímax.
-¡L-LYS…! ¡A-AAAHHHH! ¡N-NO, NO, NO! –Grité, estaba segura que todos los del hotel podían oírme. -¡LYSANDRO! –Apreté los labios con fuerza, pero fue imposible. De todas formas solté un grito ensordecedor cuando él se tensó y se corrió dentro de mí. Mis ojos permanecieron cerrados mientras mi cuerpo temblaba por todas aquellas sensaciones, y mi corazón estaba tan acelerado que podía escuchar sus latidos al mil por hora. Besó mis labios con suavidad, y yo estaba tan exhausta que apenas y pude corresponderle.
-Ésta será una linda luna de miel… Una linda… Y larga luna de miel… -Le dije entre risas. –Pervertido.
-¿Yo? La pervertida aquí, es usted, my lady. Mi pervertida. –Dijo. Sonreí. Me había casado con el hombre más perfecto del mundo.
O casi.
Un día, algunos meses después.
-Lysandro, ya regresé. Lamento la tardanza, es que no encontraba unas cosas en el supermercado. –Coloqué todas las bolsas de mandado en la mesa de la cocina. Caminé a la sala y encontré a mi esposo, sentado en el sofá tranquilamente mientras escribía.
-Que bueno que hayas regresado a salvo, princesa mía. ¿Te fue bien? –Asentí levemente.
-Si. Ya es hora de que Lis coma. –Sonreí tiernamente.
-Si, eso creo. –Regresó la sonrisa. Pero no hizo nada más.
-Eh… Lysandro…- Él levantó la mirada.
-¿Mande? –Preguntó. ¿¡Cómo que mande!?
-Dame a la niña para que pueda darle de comer. –Le dije, como respuesta obvia.
-Oh, sí, sí. –Volvió a escribir. –Sólo espera a que llore, ¿Sí?- No entendía.
-¿Eh? ¿Cómo? ¿Por qué esperar a que llore?- Pregunté.
. . .
-Porque la perdí…- Me miró con una sonrisita culpable.
-¡Lysandro! –
Cosita ;3; Este fue difícil porque Lysandro es el de la personalidad más difícil, en el sentido de las reacciones xD
A lo que nos concierne. El siguiente final será Kentin. ¡Wiiiiii!
Y después de él, Armin. ¡Doble wiiiii!
Tengo doble trabajo. ¡Buuuu!
Para mañana mismo les tendré el de Kentin, y pasado mañana Armin, porque entraré a clases /3
¡Por ahora, lean mi fic "Mi querido príncipe" Sucrette x Castiel, realmente me he inspirado con ese, me harían feliz si lo leyeran.
Las quiero hermosas pervers, comentarios, dudas, críticas, felicitaciones, en comentarios, o agreguen al facebook: Sucrette Nanami-chan
By: Nanami~
