Conociendo tu familia y tus miedos
Parte 2:
Recostada cómodamente sobre el cuerpo de Kazuto se encontraba Asuna, mientras veían una película. El chico realmente no prestaba mucha atención a la pantalla ya que su mirada estaba fija sobre su amada, con una de sus manos suavemente tocaba su cabeza, enredaba sus dedos a los largos cabellos naranja de la chica y luego los soltaba, mientras la otra afianzaba el abrazo a su cintura. Asuna comenzaba a quedarse dormida por lo relajante que eran las caricias que recibía de su novio, a cada tanto cerraba los ojos, si estas seguían seguro no tardaría en dormirse.
-Hey!- le llama tomando su barbilla para levantar un poco el adormilado rostro. –Tú me pediste ver esta película y me sales con quedarte dormida- le reclama mirándola con falso enojo.
-Te juro que quería ver esta película- le dice haciendo un puchero. –No me dormiría si no fuera porque cierta persona me estuvo acariciando de una manera muy tierna y relajante- lo mira entrecerrando los ojos y frunciendo el ceño. –Sabes que cuando me acarician la cabeza me da sueño. ¡Es tu culpa que ahora me quede dormida!- le reclama golpeando el pecho del chico levemente con su puño cerrado.
-Lo siento, lo siento.- levanta sus manos sobre su rostro en señal de paz. –Es que lucías tan tranquila en ese momento, además de que adoro tu cabello, amo lo intenso de su color, la forma en como cae cual cascada cuando lo acomodas detrás de tu cabeza, me envuelve el olor que emana cada vez que me acerco, y la forma en como nos esconde del mundo cuando nos besamos.- cierra los ojos un momento, luego los abre y clava su penetrante mirada plateada en el ruborizado rostro de la joven. –No cortes nunca tu cabello.- le pidió tomando uno de los mechones que caía sobre el rostro de ella enredándolo entre sus largos dedos, para luego acomodarlo detrás de su oreja.
-Prometo no cortarlo, bueno solo cortaré las puntas de mi cabello, o cuando ya esté demasiado largo, no quiero ser Rapunzel.- soltó una pequeña risilla. –Sólo porque tú me lo pides.- baja su cabeza y junta su frente con la de Kazuto, posando su mirada en la de él –Sabes bien que haría todo por ti.
Kazuto rompió la poca distancia que había entre ellos y tomó esos suaves labios de cereza con los suyos en una caricia lenta y delicada, ella tomo el varonil rostro con sus pequeñas manos, siguiendo el ritmo del beso. La ignorada película mostraba señales de haber terminado hace unos momentos, la pareja cortó el beso permaneciendo un momento abrazados en su posición, el silencio reinó en la sala, ese silencio cómodo que experimentas cuando solo deseas observar a tu ser amado, y eso era exactamente lo que Asuna hacía, observaba cada detalle en el rostro de Kazuto, los mechones que caían ordenadamente sobre su frente, sus delgadas cejas, aquellos ojos que desbordaban amor, su fina nariz y sus pálidos labios. Volvió la mirada a sus ojos, que ahora la miraban un tanto preocupado, como si intentara decir, o preguntar algo, pero se debatía internamente entre si hacerlo o no.
-¿Qué sucede Kazuto kun?- preguntó acariciando suavemente la mejilla izquierda del chico con el dorso de su mano.
Saliendo de su ensimismamiento –Nada Asuna, nada- desviando la mirada hacia el respaldo del sofá.
Tomando con sus delgadas manos la barbilla del muchacho para que la viera –Vamos, sé que te pasa algo, confía en mí, puedo ayudarte si tienes algún problema- dijo mirándolo tiernamente.
-Yo… Digo tú… Etto…-
-Tranquilo, solo conecta la idea en tu cabeza y luego me la dices- lo corta tratando de comprender la situación.
Analizando lo que diría tomó una de las manos de Asuna –No quiero presionarte, hace poco más de un mes conociste a mi familia, me confesaste que la tuya no era una familia muy unida, pero yo en verdad quiero conocerla…- su mano libre se posó detrás de su cabeza, mientras se revolvía el cabello nervioso –….Digo… Porque nuestra relación es bastante seria y creo que sería respetuoso de mi parte presentarme como tu novio.- Asuna lo miró preocupada, muy en el fondo quería presentar a Kazuto como su pareja ante su familia, pero conocía a su madre y sabía que ella no reaccionaría de buena manera ante su relación, realmente no quería que su novio pasara por alguna humillación, porque desde ya sabía que eso era lo que su manipuladora madre haría.
El chico observó por un momento el pasmado rostro de Asuna, con solo observarla se daba cuenta de que la idea no le había agradado en absoluto. –Lo siento, no quise incomodarte.- soltó en un hilo de voz. La muchacha le devolvió una mirada triste, acarició su rostro lentamente con la punta de sus dedos, mientras reflexionaba y analizaba la idea de presentar a su novio.
–Él me presentó ante su familia, sería muy descortés de mi parte no hacer lo mismo, solo me preocupa mi madre, pero podría hablar con ella y contarle la noticia antes y así poder… ¿Calmarla?... Al menos mi padre aceptaría la idea de tener novio, a él no le importa que me enamore de alguien que no es de mi clase social, solo le importa que me quiera y proteja…. En cuanto a mi hermano… Supongo que es el mismo caso de mi padre, por supuesto se pondrá celoso, como todo hermano mayor, pero sé que lo aceptará, después de todo Kazuto es un joven ejemplar y además es muy amigable.- Analizando los pros y contras de la situación finalmente pudo decidir.
-Kazuto kun.- le llamó, el joven levantó el rostro, su mirada seguía oscura, sin brillo, triste. –Creo que sería buena idea presentarte ante toda mi familia.- los ojos del joven la observaron con notorio brillo, mientras buscaban sinceridad en los de la chica. – ¿Lo dices en serio?- preguntó aun dudando si lo que había escuchado era real o había sido producto de su imaginación.
-Después de pensarlo y analizarlo un momento creo que sí, es completamente necesario que hagamos esto, nuestra relación no es de paso, yo quiero estar contigo para siempre y tú quieres lo mismo, por eso, aunque sé que será difícil convencer a mi madre, lo haremos.- Kazuto la abrazó fuertemente completamente feliz de su decisión. De un momento a otro su rostro se descompuso, al pensar en el peor escenario de todos. La madre de Asuna separándolo de ella.
-Debo decir que en verdad esta situación me pone los pelos de punta, porque como dices, tu madre puede ser un problema bastante serio- se rascó la mejilla nervioso por lo que había dicho. –Sin ofender.- agregó mientras movía sus manos frente al rostro de la chica –Creo que mejor lo dejamos así, devolvamos el tiempo atrás y hagamos como que yo nunca te dije esto.- la miró temeroso.
-Kazuto kun, debemos hacerlo.- tomó el varonil rostro con sus manos y le sostuvo la mirada. –Yo al igual que tú también tengo miedo, pero sé que si tú estás conmigo puedo enfrentar lo que sea, incluso a mi madre. Debemos luchar por nuestro amor, estoy segura de que ella no nos hará la vida fácil, pero mientras estemos juntos todo estará bien.
-Tienes razón… Nuestro amor es fuerte, juntos saldremos adelante. Yo estaré siempre a tu lado Asuna. Nada podrá separarme de ti.- acercó su rostro al de su novia y la besó, buscando necesitado todo el calor y amor que ella pudiera entregarle en esa caricia.
Asuna caminaba nerviosa. Recorriendo de punta a punta su habitación, de momentos se paraba frente a al escritorio y tomaba su celular, debatiéndose entre llamar o no a su madre. Últimamente no había hablado con Kyouko, su relación con ella simplemente no existía, solo hablaba con su padre y su hermano. Dio una última vuelta a su habitación y se plantó frente al móvil, respiró hondo y armándose de valor marcó el número de su madre.
Los segundos pasaban y ella no contestaba, cansada de esperar Asuna estuvo a punto de colgar. – ¿Aló? ¿Asuna?- habló su madre al fin.
-Mamá… S-sí… S-Soy yo….- respiró hondo.
-Hace mucho que no llamabas, eres una ingrata, tu padre paga tu móvil cada mes y tú nunca llamas.- le reclamó.
Asuna rodó sus ojos, la razón por la que no llamaba era bastante obvia, pero en este momento no le llevaría la contraria a su madre y no reclamaría ante lo que ella dijera. En este instante solo le convenía llevar la fiesta en paz.
-Lo siento… Es solo que por las clases y el arduo estudio no he tenido tiempo de llamar- mintió.
-Bueno, no importa, tú elegiste esa carrera, me llevaste la contra así que solo te queda enfrentarla con la mejor cara hasta que obtengas el título. A lo que te quieras dedicar pues ya no me interesa.
Asuna abrió completamente sus ojos, en verdad su madre podía ser muy dura con las palabras que empleaba para con ella. Tragó pesadamente mientras apretaba el celular entre sus manos, estaba a punto de colgarle pero se arrepintió porque recordó el porqué de su llamada. –No se preocupe, soy muy dedicada con el estudio, yo terminaré mi carrera y así podré ser el tipo de médico que vela por el bienestar de sus pacientes…. Pero bueno, no es de lo que quería hablar con usted.
-¿Y de qué se supone que quieres hablar? - preguntó animándola a seguir.
Asuna calló un momento pensando en cómo decirle que tenía novio, respiró hondo, exhaló lentamente. –Espero que lo que voy a decir no la alarme, solo manténgase tranquila.
-¡Ya dime de una vez! ¡Sabes que debo cumplir con las actividades diarias de mi agenda! ¡No me hagas perder el poco tiempo que tengo!- Gritó perdiendo los estribos, completamente enfadada.
La chica apretó los puños con fuerza, incluso la mano que sostenía el móvil, cerró fuertemente los ojos y por fin separó sus labios para articular la frase que seguramente la sepultaría en gritos. -¡Tengo novio!- soltó sin más.
La estricta mujer al otro lado de la línea no dijo palabra, solo se limitó a escuchar bastante asombrada y enojada. Asuna esperó alguna respuesta de su madre, algún reclamo, algún grito, algo que la remeciera, pero solo encontró silencio y el sonido de la respiración un tanto acelerada.
Aquel tortuoso silencio se prolongó más de lo deseado, por lo que temerosa agregó –Tengo novio, su nombre es Kirigaya Kazuto, tiene 19 años de edad, estudia….- Mientras Asuna relataba los detalles de su pareja y de su relación, Kyouko solo pensaba en que el apellido de Kazuto no provenía de una familia de status elevado, hecho que le molestó en sobremanera, pero se limitó a seguir escuchando lo que para ella sonaba a boberías de una joven inmadura. -…Es un chico muy dulce, en extremo caballero y generoso. Yo…. Estoy…. Enamorada de él- finalizó.
Esperó atenta una respuesta reprobatoria de su madre. –No negaré que me parece insólito el hecho de que tengas novio. Pero como ya no se le puede dar vuelta atrás, supongo que debo aceptarlo.- Dijo intentando sonar sincera.
La menor no podía creer lo que su madre le decía. – ¿Esto es real o es producto de mi imaginación?, ¿Tanto quiero que lo acepte, que termine creando esta situación?- pensaba atónita.
-¿Lo dice en serio?- preguntó temerosa.
-Por supuesto Asuna, eres una rebelde, ya no puedo hacer algo para arreglarte.- La chica brincaba de alegría, lo dicho por su madre la ponía en extremo feliz, lo que siempre quiso estaba por cumplirse, sentirse aceptada por ella y que además le diera la libertad de poder encontrar a su hombre ideal, era lo que ella siempre había esperado.
-¿Necesitas algo más?- preguntó un tanto aburrida, queriendo terminar rápidamente la conversación.
-Sí, quisiera llevar a Kazuto kun a la casa para que usted, mi padre y hermano lo conozcan. Es muy importante para nosotros que mi familia nos acepte. Ya conocí la familia de mi novio y eso fue lo que ellos hicieron, ahora él debe conocer la mía. Es un paso importante en una relación que se vuelve cada vez más seria.- pidió con tono respetuoso y decidido.
Kyouko abrió como platos sus ojos, no sabía si podría soportar tal desfachatez en su propio hogar, pero atendiendo al pedido de su hija no hizo más que acallar la voz que le pedía a gritos hacer entrar en razón a su hija. –Está bien, puedes traer al joven Kirigaya a nuestra casa, llamaré a tu padre para pedirle que regrese junto con tu hermano este fin de semana, tendremos algo preparado para ustedes, probablemente una cena formal, así que pídele que vista un traje acorde a la importancia del evento.- accedió completamente asqueada por lo ocurrido.
-¡Muchas gracias madre!- Asuna explotaba de alegría. –Te agradezco en verdad. Es importante para mí tu apoyo….
No pudo terminar de hablar ya que su madre la cortó. –Mi tiempo se agota, debo ir a trabajar. Hasta pronto Asuna.- Y sin más colgó la llamada.
A la hermosa chica no le importó mucho que su madre le colgara, ya con que hubo aceptado su petición le bastaba. Nunca creyó que una mujer tan rígida como su madre podría aceptar de manera tan fácil su relación con alguien que ella no aprobaba. –Pensándolo bien es bastante extraño que ella aceptara, fue demasiado fácil convencerla….- se dijo para sí, pero no le tomó mucha importancia, irradiaba felicidad en ese momento y eso era lo único que a ella le importaba.
-Wooooow ¿Lo dices en serio?- preguntó con notorio asombro en sus ojos, ojos abiertos al máximo.
-Sí, lo digo en serio. Ni yo me lo puedo creer. Mi madre no suele acceder a mis peticiones de manera tan fácil, me pareció un tanto extraño al principio, pero supongo que ella desea verme y llevar una mejor relación conmigo.- dijo mientras terminaba de guardar los libros que usaría el día siguiente en su mochila.
-Eso debe ser. Creo que para ella es difícil no tener a su hija cerca y más aún no tener una correcta relación madre – hija. Intenta ganar tu confianza nuevamente, es un buen paso de su parte.-
-Bueno, iré a preparar la cena Kazuto kun. Nos veremos el sábado por la mañana en la estación y recuerda llevar un traje formal.
-Moooo… Sí, recordaré llevar un traje formal….- respondió de forma desganada –Nos vemos el sábado Asuna. Te amo.
-Yo también te amo Kazu kun- dijo con ternura.
-Hasta el sábado preciosa- se despidió el muchacho
-Hasta el sábado- cortó la llamada y dejó el móvil en la mesita de noche.
Se recostó boca arriba en la cama, la conversación con su madre seguía dándole vueltas en su cabeza. Una extraña sensación la embargó, una pesadez en el centro de su pecho que le indicaba que algo no andaba bien.
-Debe ser mi falta de confianza en ella- pensó, intentando eliminar tales pensamientos de su cabeza. –Kazuto tiene razón, mi madre solo busca mejorar nuestra relación- se dijo para calmar esa molestia en su pecho, pero ésta no se iba. –Mejor iré a preparar la cena, las chicas deben tener hambre- Se levantó de su cama y saliendo de su habitación cerró la puerta tras de si.
Durante toda la semana Asuna se sentía distante, aquel dolor en su pecho no se iba, tenía aquel presentimiento de que algo malo sucedería, pero no se lo transmitía a Kazuto, no quería preocuparlo, ya que probablemente todo esto era producto de su imaginación.
El viernes por la noche Asuna preparó su bolso, eligió uno pequeño, no llevaría muchas cosas, ya que tenía suficiente ropa en su casa, luego de tomar una relajante ducha vistió su pijama y se acostó en su cama dispuesta a dormirse.
Mientras tanto Kazuto se encontraba completamente nervioso en su departamento buscando algo adecuado para vestir, toda la ropa que contenía su closet estaba desparramada por el suelo. Se tiraba el pelo con fuerza mientras maldecía no sabiendo que prendas consideraba formal la madre de su novia. Guardó en su bolso dos poleras blancas, ropa interior, un chaleco de lana negro y otro gris, dos jeans oscuros y unas zapatillas azules.
Frustrado se arrojó a su cama, dándose por vencido. –Su madre me matará- pensaba asustado. -¿Qué puedo vestir para la cena?... Uffff…. No pensé que sería tan complicado encontrar algo- estaba bastante apenado, cerró los ojos un momento llevando uno de sus brazos sobre su frente, al rato ya estaba profundamente dormido.
Los rayos de sol iluminaron la habitación de aquel joven dormido sobre su cama, éstos terminaron por despertar al chico de oscuros cabellos, que fregándose los ojos con las palmas de sus manos se enderezó sentándose en la orilla de la cama, bostezó un par de veces y al fin abrió sus hermosos ojos plata. Observó el reloj de mesa que en ese instante marcaba las 7:07 am.
- ¡Rayos! ¡Maldición! ¡Maldición!- exclamaba el chico bastante enojado porque se había dormido, solo tenía aproximadamente treinta minutos para alistarse y encima no tenía un traje. Rápidamente se levantó dirigiéndose al baño, tomó una corta ducha, se afeitó, lavó sus dientes y arregló su cabello. Corrió de vuelta a su dormitorio vistiéndose lo más rápido que pudo, vestía una camisa gris que se acomodaba perfectamente a su delgada figura, marcando su ancha espalda, un pantalón del mismo color, un chaleco de botones color negro, y unas zapatillas negras.
Tomó rápidamente un vaso de jugo de naranja, que no demoró en tragar, sacó de la despensa una barra de cereal, se devolvió a su habitación para tomar su bolso y salió de su casa.
Corría como loco por la calle, solo tenía cinco minutos para llegar a estación donde probablemente estaría Asuna esperando por él. Efectivamente así era, faltaban unas cuadras por recorrer cuando vio a la figura amada, una larga cabellera mandarina que se movía entre la multitud mientras entraba a la estación. Corrió lo más rápido que sus piernas y pulmones le permitieron, sintiendo que de un momento a otro iba a desfallecer del cansancio, pero correr para alcanzar a su hermosa novia lo valía.
-¡Asuna! ¡Asuna!- le gritó mientras movía sus brazos para que ella lo viera. La nombrada voltea y esa chispa de notorio amor aparece en sus ambarinos ojos, corre a su encuentro y lo abraza con fuerza.
-¡Kazuto kun!- decía contra el pecho del muchacho. Levantó el rostro y estampó sus labios a los del chico que respiraba entrecortado, recuperándose de la larga distancia que corrió, aun así siguió el apasionado beso de la chica, que ahora tomaba con sus manos su rostro, él tiró su bolso en el suelo y rodeó sus brazos a la cintura de su novia, atrayéndola hacia sí.
-Realmente adoro nuestros momentos juntos- dijo separándose un poco de él, mientras posaba su frente sobre la de Kazuto. –Vamos, disfrutemos de este viaje- le animó, y tomando de su mano le instó a seguirlo por la plataforma donde esperaba un tren que los llevaría a su destino.
Recorrían las calles juntos tomados de la mano, conversaban de banalidades y reían de alguna que otra gracia que les había ocurrido durante la semana. Pronto llegaron a una casa enorme, sus dimensiones ya no encajaban en el término "casa común", era mas bien una mansión.
Al ver llegar a la chica dos hombres abrieron la gigantesca reja de la entrada principal para que ella y su novio ingresaran.
-Muchas gracias- Asuna les dedicó una reverencia, a la que Kazuto se sumó.
El chico miraba atónito la inmensa edificación, sin duda era una de las casas más grandes que hubo visto. –Wooooow…. Asuna esta mansión es enorme….- dijo con completo asombro. Observaba todo a su paso, las fuentes de agua, el bello pasto del jardín principal, los árboles y todo tipo de flores plantadas en el. Todo para él era un lujo, por lo que de momento se sintió que él no era lo suficientemente bueno para Asuna, que estando con él jamás podría tener lo que ella tenía en su hogar. Tragó pesado, sumido en sus pensamientos no notó que ya se encontraban frente a la puerta principal.
Asuna tocó el timbre del costado derecho de la puerta y esperó. Una señora de unos sesenta y tantos abrió la puerta.
-¡Señorita Asuna!- exclamó y luego abrazo fuertemente a la nombrada quien inmediatamente le correspondió el abrazo.
-¡Nina!- dijo mientras se separaba un poco de la mujer mayor. –Hace mucho que no la veía, la he extrañado- decía mientras se apegaba a la mujer, quien tocaba cariñosamente los cabellos de la chica.
Kazuto, que se encontraba detrás de la joven, miraba la escena conmovido, Asuna parecía una pequeña niña que disfrutaba del cariño de un familiar. Nina levantó la vista y miró extrañada al muchacho.
-Mi niña- le llamó -¿Quién es el apuesto muchacho?- preguntó, a lo que Asuna ruborizada levantó su rostro, separándose de la mujer se acercó al pelinegro y tomó su mano.
-Nina, él es Kirigaya Kazuto…. Mi novio- le contestó con un adorable sonrojo en sus mejillas. Nina se acercó rápidamente a la pareja y los abrazó.
-Mi niña…. Su primer novio….- decía intentando contener las lágrimas –No sabes lo feliz que me pone esta noticia…. Tú conoces el motivo….- algunas pequeñas lágrimas ya descendían por su arrugado rostro.
Asuna le acariciaba la cara limpiándole el rastro de agua, Nina se separó un tanto de ellos y observó atenta al joven, analizándolo de pies a cabeza. -¡Vaya! Si que eres un jovencito muy apuesto- dijo sonriéndole, ante lo dicho Kazuto se sonrojó en extremo.
-Por cierto, soy Nina, el ama de llaves de la familia Yuuki- dijo mientras hacia una pequeña reverencia ante un apenado chico. –Un placer conocerlo- agregó mientras le ofrecía una mano.
Kazuto le tomó la mano –El placer es todo mío- dijo sonriéndole tímidamente.
Nina los invitó a pasar al interior de la casa, donde el asombro de Kazuto fue en aumento. En la gigantesca sala los esperaban la madre, el padre y el hermano de la chica, quienes al verlos llegar se levantaron de sus asientos y se acercaron para saludarlos.
-Familia, él es Kirigaya Kazuto, mi novio- le presentó Asuna.
El momento más temido de Kazuto había llegado, sus nervios aumentaron sin remedio cuando el hermano de Asuna se acercó amigablemente y le tendió una mano.
-Hola Kirigaya kun, mi nombre es Kouichirou Yuuki, el hermano mayor de esta bella chica- dijo mientras Kazuto tomaba la mano que le ofrecía. –Es un gusto conocer al novio de mi monstruo favorito- luego de decir esto rodeó el cuello del menor con un brazo y con el otro le daba golpes en la cabeza. –Más te vale que la cuides, porque si me entero que le hiciste daño, te las verás conmigo- dijo con malicia mientras lo soltaba.
Asuna escuchó lo que su hermano le había dicho a su novio, que permanecía con cara de asustado. –Moooo hermano no asustes a Kazuto kun, él no me haría daño…. Además yo se cuidarme sola, no necesito que tú me defiendas- hizo un adorable puchero a su hermano que reía sin poder aguantarse por la reacción en el rostro del chico.
Dejando de reír –Lo sé monstruo, puedes cuidarte sola- se acercó a su pequeña hermana y la abrazó revolviendo un poco sus cabellos.
-¡No me digas monstruo! Sabes que no me gusta- le reclamó golpeándole con un puño uno de los fornidos brazos del muchacho.
-Lo se monstruo, pero para mí siempre serás mi monstruo- dijo sobándose el brazo.
Mientras los hermanos peleaban se acercó a Kazuto el padre de familia. –Kirigaya kun- dijo llamándolo con profunda voz grave, Kazuto dio un pequeño salto ante el llamado –Soy Shouzou Yuuki, el padre de Asuna, es un placer conocerte- hizo una pequeña reverencia, Kazuto le imitó –El placer es mío Yuuki san- dijo intentando sacar una voz que pareciera normal.
-Dime Shouzou, estamos en familia- le dijo animándolo.
-Está bien, Shouzou san- dijo apenado, mientras nervioso se rascaba la nuca.
-Perdona la reacción de Kouichirou, como todo hermano mayor es un tanto celoso- puso una de sus grandes manos en uno de los hombros del chico. –Bastante celoso- pensó el chico.
-Es así con cualquiera que se acerque a mi hija, pero es muy amigable, ya verás que conociéndolo te darás cuenta de su bondad- la mano que estaba en su hombro llegó a su cabeza y revolvió sus cabellos con ternura.
La madre de Asuna se acercaba a Kazuto mientras lo analizaba con sus ojos entrecerrados de pie a cabeza, buscando alguna imperfección en aquel muchacho, esta acción le heló la sangre al chico. Cuando llegó al frente de él le tendió la mano –Kirigaya san, es un placer- Kazuto tomó la mano de la mujer, pero esta la sostuvo superficialmente, como si intentara evitar el contacto con él. –Soy Kyouko Yuuki, la madre de Asuna, pero eso ya lo sabes- dijo de modo cortante y despectivo.
Kazuto la miró temeroso, Asuna tenía razón, su madre era una mujer muy rígida. –Un placer conocerla Yuuki san- dijo ofreciéndole una exagerada reverencia. La mujer pasó por su lado sin decir más, caminando en dirección a su hija para saludarla.
Luego de todo ese acto de recibimiento la señora Kyouko los invitó a la mesa, donde estaba recién servido el almuerzo. Al término de éste el padre y hermano de Asuna invadían con preguntas al chico, que contestaba todas tímidamente, Shouzou estaba interesado en la carrera de Kazuto, incluso pensaba en ofrecerle un trabajo a futuro cuando el terminara los estudios. Asuna le ofrecía tiernas miradas al chico, miradas que lo animaban a seguir contestando cada pregunta. Kyouko solo se limitó a observar a Kazuto de manera despectiva, como si fuera un bicho raro o una plaga asquerosa que debía eliminar.
-Tu madre si que da miedo- dijo Kazuto recostándose en el verde pasto que crecía en el patio trasero.
-Lo siento Kazuto kun, ella es así con todos- se recostó a su lado y acarició su rostro con la palma de la mano –Agradezco que hagas esto- se acercó a su mejilla y depositó un casto beso sobre ésta.
-Lo hago por nosotros, y porque te amo- volvió su rostro al de ella y la besó lentamente, disfrutando cada contacto de sus labios.
Caminaron de la mano recorriendo cada parte del exterior de la casa. – ¡Señorita Asuna! ¡Señorita Asuna!- llamaba una voz a lo lejos, Kazuto y Asuna se detuvieron y voltearon para ver quién era y que deseaba.
Una joven sirvienta de no más de unos veintitantos alcanzó a la pareja, recuperó el aire e irguiéndose cuan alta era al fin habló –Señorita Asuna, su madre dice que deben alistarse, la cena se servirá en unos treinta y cinco minutos- dijo todavía agitada.
-Muchas gracias Sachi, en unos momentos estaremos listos- diciendo esto la joven hizo una pequeña reverencia y corrió nuevamente de regreso a la casa.
-Ya oíste Kazuto kun, debemos prepararnos- le dio un pequeño golpecito en la nariz.
Kazuto bajó su mirada, no sabía cómo decirle a su querida novia que no tenía un traje.
Asuna notó que algo extraño le ocurría -¿Qué sucede Kazu kun?, te noto extraño- le tomó el rostro con ambas manos para que él la mirara.
Respiró hondo, clavó su mirada en la de ella –No tengo un traje- volvió a bajar la vista profundamente apenado
-¿Huh? ¿Eso te preocupa?- soltó una pequeña risita –Ven- Le tomó la mano guiándolo nuevamente dentro de la casa, subieron las escaleras y llegaron a la habitación de la chica, en cuya cama descansaba dos cajas blancas.
-Supuse que esto pasaría así que le pedí a mi hermano que comprara un traje y unos zapatos para ti- dijo a modo de explicación tomando la caja más amplia –Ten, pruébatelo- le instó pasándole la caja y colocando la otra más pequeña sobre ella. –En aquella puerta está el baño, ¡Anda, entra!- le pidió empujándolo en dirección al baño.
Kazuto la miró desconcertado –Gracias- dijo con sinceridad, dedicándole una mirada tierna y cerró la puerta tras de si.
Ya dentro del amplio baño se quitó sus prendas, abrió la caja de mayor tamaño y tomó la camisa de un impecable tono blanco y la colocó sobre su torso desnudo, la abotonó y siguió con los pantalones oscuros, luego sacó los zapatos que brillaban de lo lustrados que estaban, los calzó en sus pies, tomó la chaqueta colocándola sobre su espalda, pasó ambos brazos y se la acomodó mejor. Mirándose en el espejo notó lo impecable del traje, le quedaba perfecto, observó su cabello y como pudo acomodó algunos mechones rebeldes, tomó una corbata negra que estaba dentro de la caja y con ella en mano salió finalmente del baño.
Asuna esperaba pacientemente sentada sobre la orilla de la cama, sintió el sonido de la puerta al abrirse y con sonrojo en sus mejillas observó al apuesto joven que la miraba igual de sonrojado que ella, éste caminó en dirección hacia ella y se detuvo en frente.
-¿Me veo bien?- pregunto desviando la mirada mientras se rascaba la mejilla izquierda.
-Te ves muy guapo Kazuto kun- posó una mano en el pecho del joven, esa mano ascendió y rodeó su cuello, su mano libre le tomó la mejilla, acercó su rostro a de él y elevándose en las puntas de sus pies lo besó vorazmente, verlo vestido de esa manera despertó sus deseos por el chico, quien ya se había adueñado de la cintura de ella en un intento por apegarla todo lo posible a su cuerpo.
-¿Señorita Asuna? ¿Está aquí? Si es así la cena estará servida en quince minutos- se escuchó detrás de la puerta de la habitación, lo que hizo que Asuna saltara asustada separándose del pelinegro.
-G-Gracias…. En un momento estaré lista- respondió recuperando el aire. –Será mejor que yo también me cambie- le dijo sonrojada.
-E-Está bien- respondió agitado.
Asuna se dirigió al enorme armario y tomó un vestido de color rosado con bordes negros que marcaban su figura, y unos zapatos negros de taco alto, caminó hacia el baño –No tardo- dijo dedicándole una sonrisa al joven que se sentó en la cama a esperar.
Quitó su ropa y vistió aquel vestido que le llegaba muy por sobre la rodilla, calzó los zapatos en sus pies y al igual que Kazuto observó complacida su reflejo en el espejo de cuerpo completo. Tomó su cabello en una coleta alta, dejando dos mechones que enmarcaban su rostro, sintiéndose satisfecha con su resultado se dirigió nuevamente a donde la esperaba su novio.
Al verla salir su mandíbula se desencajó por completo, sus ojos se abrieron cuanto más pudo. Caminó hacia ella y al detenerse tomó posesivo su cintura con ambas manos. –Te ves hermosa, eres lo más hermoso que he visto jamás- besó delicado la comisura de sus labios, una caricia casta, se separó un poco y la contempló por un momento –En serio estás preciosa- dijo embobado.
Asuna ruborizada le agradeció por todos sus cumplidos –Hey y la corbata?- le preguntó mirando aquel accesorio que se encontraba tirado sobre la cama.
Rascándose la mejilla –Necesito ayuda con ella- respondió avergonzado.
-Tráela, yo te ayudo-
Sin chistar Kazuto obedeció, le tendió la corbata y ella la tomó en sus manos. –Mira así se usa- rodeó el cuello del chico con ella y procedió a armar un nudo, en todo momento Kazuto observó embelesado el rostro de su novia, no prestando atención a los movimientos de sus manos mientras armaba aquel nudo, para él era mucho más interesante observar cada hermoso gesto que el bello rostro femenino producía. –Y bien… Ahora sabes hacer….- No terminó de hablar porque el pelinegro se apoderó firmemente de sus labios, la besaba completamente perdido ante sus emociones, Asuna puso una mano en el pecho del joven intentando separarlo un poco.
-K-Kazu…. Kazuto- decía entre besos –Kazuto, debemos bajar- le separó con ambos brazos sobre los hombros del chico. –Amo que me beses de esa forma, bien lo sabes, pero aunque no queramos debemos bajar o mi madre vendrá por nosotros y eso no será agradable- ante lo dicho Kazuto se asustó.
-Lo siento, será mejor que bajemos- tomó la mano femenina y juntos salieron de la habitación.
Ya cuando todos estaban presentes en la mesa la cena fue servida, todos los platillos preparados se notaban de primera calidad, pero algo fue lo que llamó la atención de la menor de los Yuuki, aquel puesto extra en la mesa, puesto que se encontraba a su lado y el cual también tenía un plato servido.
-¿Madre?- llamó a la mujer que estaba sentada frente a ella – ¿Hay algún invitado?- preguntó extrañada.
En ese mismo instante apareció frente a la mesa un hombre de unos veintitantos, era alto, de piel clara, ojos de un tono marrón y sobre ellos unas gafas. –Lamento la demora- dijo haciendo una pequeña reverencia ante toda la familia –Tenia que resolver algunos pendientes en la empresa- miró fascinado a Asuna, quien solo le dirigió una mirada asqueada.
-Asuna- le llamó su madre –Él es Nobuyuki Sugou, Director del Instituto de Investigación de la compañía de tu padre y tu prometido- dijo ofreciéndole una amplia sonrisa al recién llegado. Todos observaron atónitos a Kazuto y a Asuna, el primero miraba con tristeza a su novia y ella le ofrecía una mirada llena de desprecio a su madre. Sugou se acercó a la chica y besó su mejilla, Kazuto observó lo ocurrido apretando la quijada y los puños.
-Eres muy hermosa Asuna, soy muy afortunado por ser el prometido de semejante belleza- le dijo mientras se sentaba a su lado.
El padre y el hermano de Asuna observaban completamente enojados y asombrados lo que ocurría, pero no decían nada, solo se limitaban a apretar sus puños con fuerza y a dirigir miradas asesinas al hombre que interrumpió la paz del hogar.
-¿Por qué me haces esto? ¿Por qué te empeñas en hacer mi vida infeliz?- le reprochaba Asuna golpeando la mesa con sus palmas, sus lágrimas se amontonaban bajo sus ojos.
-¿Qué por qué lo hago? ¡Es por tu bien! Mira a ese chico- dijo apuntando a Kazuto –No tiene nada que ofrecerte- dijo despectivamente.
¡Él me ama!- le gritó Asuna -¡Yo lo amo!
-¿Crees que con amor pagaran las cuentas de una casa?, ¿Los lujos que gustas tener? ¿La mantención de una familia?... ¡NO! Con eso no logras nada….. Mira solo quiero que me comprendas, esto que tu llamas amor verdadero no es más que una relación pasajera- levantándose de la mesa –Lo olvidarás en unos meses, ahora tu compromiso es con Nobuyuki san, él es lo mejor para ti. ¡Te casarás con él porque así lo decido!- dijo decidida golpeando la mesa.
Sugou observaba completamente a gusto la escena que se desarrollaba en ese momento, quitó sus lentes y los limpió con cuidado. –Vamos Asuna, yo puedo darte todos los caprichos que desees…-
-No quiero nada de ti- le espetó –No pienso casarme contigo- dijo arrastrando las palabras con profundo desdeño.
-Pues tu madre así lo dispuso, en unos meses nos casamos- sus palabras terminaron por herir el corazón de Kazuto, quien se levantó a duras penas de la mesa.
–Muchas gracias por su hospitalidad- bajo sus ojos las lágrimas comenzaban a aparecer, las limpió como pudo con la manga de su chaqueta –Hasta siempre Asuna….- dejó escapar de sus labios en un hilo de voz. Corrió como pudo a la entrada, abrió la puerta y siguió corriendo hacia el jardín.
-NOOO! ¡Kazuto no te vayas!- Gritaba Asuna mientras corría por alcanzarlo. –¡No me dejes!-
-¡Asuna regresa!- gritaba su madre rodeando la mesa del comedor. ¡Asuna!- pero la nombrada no se volvía para escucharla.
-¿Qué has hecho Kyouko?- le recriminó su esposo –Asuna tiene todo derecho de hacer su vida junto a la persona que ama. ¡Te ordeno que dejes de fastidiarla!- dijo poniéndose en pie para luego golpear la mesa con fuerza.
Kyouko lo miró extrañada, jamás aquel hombre le había hablado de esa manera. –Yo lo hago por su bien- dijo poniéndose detrás de la silla de Sugou –Éste hombre es el indicado para nuestra hija- ubicando sus manos sobre los hombros de un orgulloso joven.
-¡No! Solo mi hija puede decidir quién es bueno para ella y quien no, Kazuto podrá no tener dinero pero su amor por mi hija es inmenso y eso es lo que yo valoro- mirándola desafiante –Tú no te casarás con mi hija, porque yo no doy mi consentimiento- dijo dirigiéndose a Sugou que lo miraba enojado. –Será mejor que te vayas- agregó.
-Deja de meterte en la vida de mi hija, ¡Estoy harto de que intentes buscarle un prometido que ella no desea!- le gritó a su esposa –Me molesta que humilles a la gente, el pobre Kazuto kun debe estar destrozado, ruego que Asuna le haya encontrado- diciendo esto se alejó de la mesa hacia la puerta principal de la casa, por donde su hija había corrido como una loca.
Kouichirou se levantó de la mesa, caminó hacia su madre y puso sus manos sobre los hombros de ella –Sabes que te quiero, pero lo que acabas de hacer no tiene perdón. Te pido, por el bien de mi hermanita, que la dejes llevar una vida plena como a ella le plazca- se separó de ella dejándola anonadada, le dirigió una mirada de odio a Sugou y corrió siguiendo a su padre.
Mientras esto se desarrollaba dentro de la casa afuera se desarrollaba algo mucho más triste. Asuna al fin había alcanzado a Kazuto y por la espalda lo abrazaba sin intenciones de dejarlo ir, lloraba amargamente sobre la parte trasera de la chaqueta del muchacho.
-No me dejes por favor- le pedía entre sollozos –Yo te amo…. Lo único que necesito es que tú me ames de vuelta- decía apretando lo más que podía la figura masculina.
Kazuto conmovido se giró, su rostro estaba rojo, y las lágrimas caían sin control –Asuna, ese hombre es mejor que yo, él puede darte todo lo que yo no puedo…- decía con dolor.
-¡No me interesa los lujos que él pueda darme! ¡Yo te amo a ti!... No amaré a otro como te amo a ti….- golpeaba su pecho con sus puños -¿Cómo no entiendes eso?- le reclamaba.
Comprendiendo sus palabras notó lo que él significaba para aquella hermosa chica. Estaba lastimado pero eso en este momento pasaba a otro plano, lo único que deseaba era que su Asuna dejara de llorar, dejara de sufrir. Tomó su rostro con ambas manos y estampó sus labios en los ella, en un beso necesitado, ella rodeó su cuello con sus delicados brazos mientras las manos de Kazuto bajaban a la pequeña cintura. El aire empezó a necesitarse pero ninguno de los dos quería separarse del otro.
Kouichirou y Shouzou observaban la tierna escena desde la entrada –Démosle un tiempo- dijo el hombre mayor –Ve a buscar sus bolsos, como esta cena se ha arruinado iremos a otro lugar- atendiendo a su pedido el chico corrió a buscar los bolsos de la joven pareja, pasando frente a su madre que conversaba indignada con Sugou que aún no se iba.
-Te amo Asuna- susurró contra sus labios entre cada beso que le daba
-Yo también te amo Kazuto kun- dijo separándose un momento de sus labios.
-Aunque no pueda ofrecerte algo material, ni algún lujo, tengo todo este amor para entregarte. Eres la única y absoluta dueña de él- besó dulcemente su frente, luego ella recostó su cabeza en el pecho de su novio.
-Mi amor también es completamente tuyo- dijo apretando fuerte la figura amada.
Shouzou y Kouichirou se acercaron a la pareja –Veo que pudieron remediar ésta horrible situación, lamento el comportamiento de mi esposa- se notaba apenado –Por eso los invitamos a una cena en un restaurant, ¿Qué les parece?, por supuesto ni Kyouko ni Sugou están invitados- les guiñó un ojo
Asuna miró a Kazuto un momento y éste asintió –Está bien papá, iremos- respondió la chica sonriéndole.
Subieron al automóvil de Shouzou y como familia se dirigieron a un restaurant muy elegante de la ciudad. La cena fue de primera, tanto la pareja como el hermano y el padre de Asuna, disfrutaron de la velada, comieron hasta que no tuvieron espacio para más y tuvieron una agradable charla.
Kazuto estaba feliz de que al menos Shouzou y Kouichirou lo aceptaran como novio de Asuna, ella sentía lo mismo.
Ya afuera del restaurant tanto Kazuto como Asuna agradecieron al Señor Yuuki por la cena. –No tienen que agradecer, ha sido un placer comer con ustedes- dijo haciendo una reverencia ante ellos –Asuna eres mi hija y te adoro, por tu felicidad puedo hacer lo que sea- abrazó a la chica y ella le correspondió.
-Bueno… Como ya es muy tarde y no creo que quieran regresar a la casa los llevaremos de vuelta a Tokio ¿Les parece bien?- preguntó
-Sí, está bien- respondió Asuna por los dos.
El viaje de regreso fue silencioso, Asuna abrazada al pecho del azabache mientras él pasaba unos de sus brazos por su cintura. Kouichirou se había dormido en el asiento del copiloto, Shouzou manejaba tranquilo mirando de reojo por el espejo a la tierna pareja. En su interior sabía que Kazuto era el correcto para su hija.
Al llegar a Tokio el señor Yuuki despertó a su hija para avisarles que ya llegarían a su departamento.
-Quiero ir al de Kazuto- pidió aún adormilada. El joven nombrado se alarmó pensando en cómo actuaría el padre de su novia, abrió amplios sus ojos sonrojándose en extremo.
-Está bien- accedió el hombre, Kazuto se calmó ante las palabras del hombre –Dame tu dirección- pidió. El chico le dio la dirección del edificio y emprendieron camino hacia este.
Pronto llegaron al edificio y tanto la pareja como los familiares de la joven bajaron del auto.
-Este no es el edificio de Asuna- dijo el joven Yuuki.
-Lo sé Kouichirou, pero tu hermana quería pasar la noche con Kazuto kun- dijo de manera calmada el padre.
-¡¿QUÉ?!-El mayor de los hermanos Yuuki enojado tomó a Kazuto por el cuello de su camisa elevándolo –No te atrevas a tocar a mi hermana- le gritó enojado.
-¡Tranquilo hermano! No haremos nada malo- le decía la chica intentando calmar a al joven Yuuki. Kazuto movía su cabeza de arriba abajo en señal de asentimiento.
-No haremos nada, lo prometo. Es más yo dormiré en el sofá- dijo intentando convencer a un alterado hermano celoso.
Calmándose Kouichirou soltó al muchacho y todos juntos subieron al piso número 7. Ya en las afueras del departamento se despidieron de la pareja, el mayor de los Yuuki abrazó a su pequeña hermana –Nos vemos pronto monstruo, no olvides que tu hermano te quiere- besó con cariño su frente.
-Hasta pronto hermanito, yo también te quiero aunque seas un maldito celoso- dijo riéndose y aceptando la caricia que le daba su hermano.
El señor Yuuki se acercó a Kazuto y le dio un abrazo –Nos veremos pronto Kazuto kun, sabes que cuentas con mi aceptación como novio de mi hija, sigue amándola como o haces- le pidió.
-Muchas gracias por aceptarme y no dude de eso, Asuna es mi adoración. Nos vemos pronto- se despidió.
Kouichirou se acercó al joven Kirigaya observó que su padre abrazaba a su pequeña hija –Ni se te ocurra aprovecharte de mi hermanita, si lo haces lo sabré y te las verás conmigo- dijo en un susurro bastante amenazador. Cuando Asuna se separó del padre miró sonriente a Kazuto –Nos vemos pronto amigo mío- le estrechó la mano y le abrazó –Ya estás advertido- le dijo cerca de la oreja. Kazuto tragó pesadamente y solo asintió –Nos vemos pronto- dijo asustado.
Juntos entraron en el departamento y vistieron sus pijamas, Kazuto armó una cama improvisada en el living mientras Asuna lo esperaba en la habitación, al notar que él demoraba salió en su búsqueda.
-¿Qué haces aquí?- le preguntó cuando lo encontró acostado en el sofá intentando dormir.
-Pues estoy acostado- le respondió
-Ven a la cama- dijo tomándole el brazo. El chico la miró y se levantó, pero aun dudaba si ir o no.
-¿Kouichirou te dijo algo cierto?- había acertado, lo conocía demasiado bien, Kazuto solo asintió.
-Que no te alarme, él es un celoso de primera- le dijo mientras caminaba hacia la habitación. –Ven acuéstate, no puedes dormir en el sillón, hace frío y te dolerá la espalda mañana.
Sin hacerse de rogar se acostó en el espacio que ella le había dejado, Asuna se acercó a su pecho acurrucándose en él, Kazuto ubicó su brazo debajo del cuerpo de ella acariciando el antebrazo de la chica.
-Gracias por permanecer a mi lado- dijo él acariciando su cintura –No sé si algún día podré darte todos los lujos que tienes en tu casa, pero lo que si te prometo es que tendrás mi amor para siempre-
Ella enredó su pierna a la del muchacho –Entre todos siempre voy a elegirte- dijo tomando la barbilla de Kazuto y acercándola a su rostro –Mi amor siempre será tuyo, porque tú eres mi destino- rompió aquella mínima distancia y le besó dulcemente.
-Te amo Kazuto kun, hoy y siempre- volvió a besarle de la misma manera, así permanecieron durante algunos minutos repartiéndose besos y caricias, hasta que los venció el sueño, en ese momento se durmieron como siempre abrazados.
