Pediría perdón por el retraso, pero como no ha sido mi culpa no lo haré. (De todas formas tampoco es mi estilo XDDD)
Ay Green bella y maravillosa criatura, te he echado de menos...
13.-
… Jensen Smith-Collins.
Victoria se sentó junto a Jared en el sofá de la sala de espera de la clínica de Benjamin. Enfrente, el psiquiatra abrazaba a su esposa y a Jake junto a la puerta que daba a la consulta, bloqueada por el agente Smith, casi trescientas libras en seis pies y medio de músculos y humanidad.
MG había llevado a Tyler a comprarle un helado para entretener al nervioso chico pero ni el pequeño ni Victoria quisieron acompañarle.
- ¿Nos recordará? ¿Estás seguro? – preguntó la muchacha al federal que se retorcía las manos encogido e inquieto
- Han dicho que la impronta incluirá también lo que ha vivido todo el tiempo que ha pasado con vosotros – musitó Jared intentando sonreír a la chica – seguirá siendo vuestro tío Jensen aunque ya no sea el hermano de tu madre.
- ¿Y no debería ser algo bueno? Volverá con nosotros, va a recuperar a su madre de verdad…
- Sí – admitió el federal roncamente – debería ser algo bueno.
La puerta del despacho se abrió y el menudo y afable Topher Brink llamó a Samantha y cerró tras ellos nuevamente. Jared se quedó en pie frente a la madera oscura y pulida, sin advertir que la mano se Vicky se aferraba ansiosa a la suya, Jake se soltó de su abuelo y cogió la otra mano del federal que reaccionó y tomó al niño en brazos envolviendo a la niña en un abrazo protector.
La puerta volvió a abrirse y Samantha, con los ojos llenos de lágrimas sacó de la mano a Jensen. El activo se quedó paralizado al ver a tantas personas allí. Su identidad real reconoció a Benjamin, los recuerdos más recientes reconocieron a los niños y al hombre que los acompañaba, pero no estaba preparado para afrontarlos.
Dio un paso atrás y el otro niño que entraba en ese momento desde la calle se echó en sus brazos con un alegre "¡Tito, estás bien!". Palideció aterrado, empujó al pequeño y se encerró de nuevo en el despacho bloqueando la puerta con su propio peso. Tyler empezó a llorar diciendo que su tío ya no los quería, y en pocos segundos, el bebé le secundó ante la impotencia de los Collins y de Jared.
- Eh, tranquilizaos, eso ha sido sólo un efecto secundario del tratamiento, demasiada gente a la vez – Brink se sacó un par de piruletas del bolsillo de la bata - ¿Queréis un caramelo?
- ¡Eres tonto! ¿te crees que somos bebés o qué? – Tyler fulminó con la mirada al científico, dejando de llorar – Nos dijeron que volvería a tener sus recuerdos y que iba a estar bien
- Yo si soy un bebé – lloriqueó el pequeño en brazos de Jared
- Toma – sonrió Brink acariciando alegremente la cabeza del hermano mayor y dando el caramelo a Jake – ya tiene sus recuerdos, jovencito, pero como tiene todos, ahora tiene que acostumbrarse a ellos. Tenéis que ser muy pacientes con él.
Victoria se acercó a la puerta y llamó suavemente, no tuvo respuesta y miró al agente Padalecki en busca de apoyo. El federal también llamó a la puerta con la misma timidez que la muchacha.
- Jensen, soy el…
- Sabe quién es agente, no se le ha eliminado ningún recuerdo de los últimos tres años – Brink abría otra piruleta para sí mismo – su desarrollo mental es asombroso, la conexión entre su lóbulo frontal y su sistema límbico es impresionante, y ha asumido rápidamente el conocimiento de quién es y lo que le ha ocurrido, la verdad es que estoy sorprendido gratamente con su reacción.
- Explíquese Brink – MG no podía creer que el menudo genio hablara tan a la ligera de algo en lo que era directamente responsable.
- Su compañero ha visto montones de composiciones, sabe que nadie reacciona bien a las mismas, desvanecimientos, ataques de pánico, ira… – el neurobiólogo ignoró la hostilidad del agente y respondió amablemente – sin embargo las sinopsis entre el lóbulo de la memoria y el sistema límbico en esos otros casos es apenas una tercera parte de las que se producen en el cerebro de Jensen, por lo que he permitido que le vieran antes de sedarlo, pero necesitará un tiempo para adaptarse y adaptar sus propias emociones a la composición de recuerdos, aunque eso ya es del campo del señor Collins.
- ¿Y no podía habernos advertido? – McKinney estaba a un paso de golpear al científico – no hacía falta hacer pasar a los niños por esto.
- Tenía curiosidad por ver cómo actuaba ese fantástico cerebro al reencontrarse con su mundo al completo – sonrió Topher Brink satisfecho – ha sido una reacción altamente sorprendente y satisfactoria.
Samantha no pudo contenerse más, se acercó al neurobiólogo y le dio una bofetada que le hizo caer de culo en el suelo. Nadie hizo nada por detenerla o por ayudar a Brink a levantarse. El científico se quedó sentado dónde había caído, frotándose el moflete rabiosamente golpeado mientras murmuraba algo sobre las conexiones sinápticas que habrían actuado en el acto de la agresión.
Jared puso a Jake en los brazos de su hermana y pidió a todos que salieran de allí. Brink salió escoltado por Smith bajo la mirada de desprecio de McKinney.
- Ese tipo no está bien de la cabeza – murmuró el federal de más rango
- Sin embargo no es mala gente MG – le defendió Jared – él también tiene muchos recuerdos con los que batallar.
- Es el causante de todo esto.
- Como Einstein de la bomba atómica, sólo hizo un descubrimiento, otros fueron quienes decidieron usarlo así – replicó su amigo – Jensen es el número setenta y tres de los que le he visto recuperar MG, tengo entendido que son más de doscientos, sabe lo que ha hecho e intenta solucionarlo aunque sabe perfectamente que eso no lo va a sacar del pabellón psiquiátrico de Ely… y sin embargo DeWitt…
- Brink está loco y ella supo salir impune dejándolo detrás como premio de consolación – gruñó MG – está bien chico, no me des la charla, estaré ahí fuera, si necesitas ayuda con Jensen…
El más joven asintió y esperó a que su compañero saliera de la sala de espera para volver a llamar a la puerta de la consulta.
- Soy Jared, por favor, ábreme
El silencio volvió a ser su única respuesta, el pomo giraba pero al empujar suavemente notó que había algo pesado obstruyendo el otro lado. Empujó lentamente con todo el cuerpo y trastabilló, midió el suelo con todo su cuerpo cuando la resistencia de la puerta desapareció repentinamente.
Se giró y vio a Jensen encogido a un lado de la entrada y temblando de pánico. Gateó hacia él y se sentó con la espalda contra la pared sin tocarle y sin decir nada. Los minutos transcurrían tan despacio que el federal tuvo tiempo de recordar todas las composiciones a las que había asistido y todas en las que los activos habían sido sus casos. El pecoso levantó por fin la cabeza de las rodillas y le miró.
Jared quería abrazarlo, decirle que todo iba a estar bien, decirle que le amaba, pero creía que si hacía eso podía asustarlo aún más. Debía dejarle dar el primer paso y estar ahí para sostenerle si era necesario. Respondió a la mirada de confusión y terror con todo el cariño que era capaz de reunir.
- No se cómo… - sonó el susurro ronco del activo
- Te ayudaremos – replicó muy suavemente Jared
- ¿Él?... ¿Le habéis cogido?
Por un segundo estuvo tentado de mentirle, borrar el terror de esos ojos podía justificar que le hiciera creer en una falsa seguridad, pero, a la larga, podría ser irresponsable y peligroso. Jared suspiró profundamente.
- No
- Vendrá por mi
- Si lo hace le estaré esperando – murmuró con rabia el federal
- ¿Sigue siendo tu caso? – preguntó suavemente Jensen acercándose, buscando inconscientemente su protección
- Ya no, ahora es mucho más
- Comprendo – el activo dejó caer la cabeza en la pared a pocos centímetros del hombro de Jared – se ha vuelto personal
- Como no te haces ni idea – admitió el federal desesperado por recogerle entre sus brazos y llevarlo a un lugar seguro
- Te… te ayudaré a atraparle – balbució Jensen confuso
- No me has comprendido – sonrió Jared conmovido – sólo me interesa que estés bien y a salvo, con tu familia, con los que te amamos
- Él…
- No volverá a hacerte daño, no lo permitiré – dijo rozando tentativamente sus rodillas con una mano, Jensen reaccionó como si le hubiera dado un calambre, se alejó mirándole aterrado – lo siento
- Yo… lo siento
- No pretendía asustarte, lo siento
- Lo siento… no…
- Lo sé, no te preocupes, lo comprendo – se levantó con agilidad y tendió la mano para ayudar a Jensen que en lugar de cogerla se apoyó en la pared para levantarse casi como si quisiera envolverse en la misma y desaparecer, la sonrisa de Jared se volvió una mueca dolorida y retiró la mano – nadie va a tocarte si no quieres.
- Lo siento, no puedo… - balbució Jensen incapaz de explicarse mejor
- ¿Quieres que llame a tu madre?
- No. No puedo volver a casa – susurró volviendo a temblar
- ¿Dónde quieres ir?
- ¿Puedo volver a la pensión? – suplicó débilmente - ¿Contigo?
Jared se tomó su tiempo para responder. Claro que quería llevárselo con él, pero también tenía que pensar en los niños, en Samantha, en el mismo Jensen, ¿le estaba haciendo un favor o estaba aprovechándose de su miedo?
- Iremos dónde tú quieras – contestó por fin – pero antes deberías ver a tu madre y a los niños.
- Ellos ya saben que yo no… no… no soy el mismo
- Te quieren, no importa qué recuerdos tengas Jensen – resistió la tentación de volver a tocarle – sólo para que no se preocupen, Tyler creyó que ya no lo querías…
- Yo… - balbució hecho un lío, volvió a mirarle aterrado – Quédate conmigo
- Nadie puede separarme de ti, tranquilo – Jensen asintió y respiró profundamente acercándose con algo más de confianza - ¿Estás mejor?
- Creo que sí – musitó temblando
- Ten, ponte mi chaqueta – dijo quitándose la americana y ofreciéndosela, como no se atrevía a cogerla se la puso por los hombros con suavidad - ¿mejor?
- Sí – dijo metiendo las manos por las mangas – Jared…
- Dime
- Gracias
- Dámelas cuando encierren a Misha y tiren la llave.
No habían abandonado la clínica, los Collins, los niños, McKinney y el superintendente Pileggi los esperaban cuando salieron a la recepción.
- Agente Padalecki acompáñeme – ordenó su jefe
- Lo que vaya a decirme tendrá que esperar señor – respondió Jared al presentir que Jensen, tras él, retrocedía unos pasos – lo siento.
Pileggi no insistió, cruzó una mirada de advertencia con McKinney que el agente especial sostuvo impertérrito y se marchó. Jensen se acercó más a su familia, cabizbajo y nervioso. Con el recuerdo de lo que ocurrió hacía una hora, ninguno dio el primer paso, esperando que fuera el activo quien tomara la iniciativa.
- Lo siento Tyler – musitó, el niño aceptó sus disculpas y esperó a que dijera algo más, pero Jensen siguió en silencio
- ¿Vamos a casa? – fue Vicky la que preguntó
- Jensen se va a venir conmigo a la pensión – Jared cortó el intento de protesta de todos con un gesto que al mismo tiempo marcaba una barrera de protección para el hombre que amaba – creemos que es lo mejor hasta que se tranquilice un poco y se sienta algo más seguro.
- En casa también estarás seguro, Jensen – Benjamin impidió que los demás protestaran intentando encontrar un término medio – Jared podría instalarse en la habitación contigua a la tuya y…
- No puedo volver allí… - contestó el activo angustiado ocultándose tras el federal
- Y no lo harás hasta que tú quieras – Samantha se acercó despacio a su hijo, como si temiera que en cualquier momento podía salir huyendo – esta vez no cariño, esta vez estás a salvo, créeme, está bien que vayas con Jared porque él va a cuidar de ti, pero cuando estés preparado puedes volver a casa, esta vez sabemos lo que pasó, esta vez no te obligaré a volver dónde no quieres ir.
- Yo…
- Te quiero cariño – afirmó la mujer con los ojos llenos de lágrimas y los brazos abiertos.
Jensen se arrojó en brazos de su madre cayendo de rodillas y rodeando su cintura mientras rompía a llorar, la mujer tampoco pudo contenerse, acariciando el cabello de su hijo y susurrando palabras de comprensión y consuelo. Los niños se acercaron a Jensen que también los abrazó, provocando que la escena se volviera tan emotiva que hasta el menos implicado emocionalmente, el agente McKinney carraspeara para decir que esperaba en la calle.
El superintendente estaba fuera con otros dos agentes y MG decidió intervenir en favor de Jared. Le daba igual que todo el tema del enamoramiento de su amigo fuera o no apropiado según la política de la Oficina, ahora mismo Jared era la única persona en la que el activo confiaba, y, por primera vez desde la muerte de Victoria Ackles, McKinney estaba dispuesto a cumplir la promesa que hizo al amor de su vida días antes de su muerte: proteger a sus hijos y también a Jensen, costara lo que costara.
- McKinney, sabe que es el procedimiento – advirtió el superintendente.
- Cuando el procedimiento es injusto usted tiene la prerrogativa de suspenderlo, señor – replicó bloqueando la entrada a sus compañeros.
- Agente McKinney, es usted uno de los mejores investigadores del cuerpo, pero si no se retira me veré obligado a apartarle – Advirtió el superintendente – este caso aún no ha terminado y…
- Precisamente por eso señor – el agente especial se mantuvo firme en la puerta – este caso no ha acabado y Padalecki está demasiado implicado como para poder dejarlo ahora. Escúcheme, Jensen Ackles no se recobrará si no se actuamos con pies de plomo…
- Es Jensen Smith-Collins, ha recobrado su identidad y debe ser devuelto a su familia McKinney, no hay lugar para sentimentalismos en este caso, debemos atrapar a un criminal – Pileggi no atendía a razones y el investigador decidió hacer un movimiento a la desesperada
- También es el único camino hasta Misha Collins, sabe tan bien como yo que ese psicópata vendrá por él tarde o temprano, es la única opción para atraparlo y dejar que Padalecki se encargue de su protección es la manera de no poner a toda la familia Collins en peligro – soltó de un tirón – no tendríamos muy buena prensa si alguno de los niños saliese mal parado cuando su padre quiera terminar lo que empezó.
- Es un movimiento arriesgado – el superintendente mandó esperar a sus hombres.
- A estas alturas todos los movimientos son arriesgados señor, quizás deberíamos pensar en el bienestar de las víctimas para tomar esta decisión – sugirió MG presintiendo que había convencido a su jefe
- ¿Bajo su responsabilidad McKinney?
- Si es su condición señor, si, asumo toda la responsabilidad – replicó con firmeza
- Está bien, señores, acompañen al agente especial McKinney y releven a los agentes Smith y Ryan, mantendremos una patrulla vigilando la mansión Collins mientras exista la posibilidad de que el sospechoso pueda hacer acto de presencia – Pileggi sonrió levemente – supongo que seguirán alojándose en la pensión Rhodes.
- Si señor
- Bien. Tiene una semana McKinney – advirtió su jefe - Aprovéchela
MG explicó a Jared el acuerdo al que había llegado con el superintendente. Esa noche, en la habitación de su compañero. Con Jensen dormido en el jergón supletorio. Sentados el uno frente al otro y con una botella de whisky entre ambos.
- ¿Crees que vendrá aquí? – el más joven volvió a llenar los vasos
- No, esto no es suyo, quiero decir que no considera que esta pensión le pertenezca y en estos momentos Jensen está separado de su familia. No hay nada aquí que pueda llamar su atención – murmuró MG bebiéndose los dos dedos de líquido ambarino de un trago.
- ¿Entonces? – Jared se mostró preocupado - Es posible que perdamos su rastro y no tengas resultados para entregarle a Pileggi.
- Es seguro que no tendré nada para aplacar a Pileggi.
- ¿Y porqué has hecho ese trato? – los ojos verdes de su camarada se volvieron hacia el hombre indefenso que dormía tras Jared - ¿Por Jensen? Si para ti era tan culpable del asesinato de los Winchester como el propio Misha.
- Su hermana – hizo callar la protesta del más joven – Victoria le perdonó, comprendió mucho antes que yo que lo que le hicieron lo convertía en una víctima tan digna de protección como los que sufrieron su ataque. Yo tuve que verle convertido en un crío aterrorizado de once años para comprenderlo. Le mentí a ella, no en lo de que me aseguraría a toda costa de que sus hijos nunca correrían peligro, pero sí en lo de protegerle a él también. No lo entendí Jared, no lo entendí…
- Y ahora estás arriesgando tu carrera.
- Haré lo que sea para purgar mi error. Ha pasado tres años de infierno sólo porque no me importaba, lo único que me importaba era que esos niños fueran felices, y lo eran con él. Pensaba que tenía mejor suerte de la que merecía y por mi estupidez Collins… - alargó el brazo hacia la botella casi vacía, Jared le detuvo – no va a aparecer, ese desgraciado tiene una única virtud de la que hace ostentación, la coherencia en su paranoia.
- La única forma de que aparezca de nuevo es que regrese con los Collins ¿verdad? – dijo permitiendo que MG terminara la botella entre ambos vasos
- En su mente desquiciada está en su derecho de castigar a Jensen por invadir su territorio sin su permiso, leímos el jodido diario Jared, aparte de las perversiones, de lo que hizo a un crío durante todo ese tiempo, también están los motivos, repetidos hasta la saciedad, "si tocas algo mío, tienes que pagarlo"
- Eso es absurdo
- No para él amigo, no para él – suspiró y se levantó – deberías dormir, conectaré esa alarma de movimiento tras la puerta desde mi habitación.
- De acuerdo.
Jared se echó en la cama y miró cómo dormía el pecoso. Sudaba y se movía inquieto, protestando débilmente. Humedeció una toalla y le limpió un poco retirando una de las mantas con las que se había cubierto a modo de escudo.
- No – murmuró abriendo los ojos de par en par
- Tranquilo, es una pesadilla, sólo he quitado la manta
- Seré bueno, no me hagas daño – Jared comprendió que, a pesar de tener los ojos abiertos seguía dentro de su pesadilla – Jensen, soy Jared, ¿confías en mi?
Brink no le había mentido cuando dijo que le dejaría recordar intactos los últimos tres años. El activo se relajó visiblemente cerró los ojos sin contestar. Aliviado por la mejora el federal se volvió para meterse en su propia cama. Una mano de Jensen se agarró con fuerza a su camiseta. Se giró, se había sentado y le miraba suplicante.
- ¿Quieres dormir conmigo? – por un segundo creyó que le soltaría y correría a esconderse en el lavabo, pero vio como tragaba saliva y asentía con la cabeza - ¿Estás seguro?
- No me vas a hacer daño
- Nunca
- Contigo no tengo miedo
Admirado le dio la mano y esta vez si la tomó. Se metieron ambos en la cama más grande y Jared le dio la espalda como le había pedido. Jensen se parapetó entre él y la pared y en apenas unos minutos escuchó su respiración suave y acompasada. El agente tardó un poco más, en algún momento cerca de la madrugada se giró envolviendo a su compañero de cama en una armadura-manta de brazos y piernas y también consiguió dormirse.
Continuará...
