Por si lo olvidaron, los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia es de Christie Hart, yo solo traduzco.

Una vez más me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo, gracias por seguir apoyándome.


PARTE II: Paloma

Capítulo 14

A pesar de su habilidad en combate, resulta que Bella está un poco direccionalmente discapacitada—al menos, en lo que a vuelo se refiere. De alguna forma aterriza del lado equivocado del castillo, opuesto a los aposentos de los sirvientes, y solo se da cuenta de esto cuando sale tambaleándose del refugio del bosque. Esto no sería tanto problema si el castillo no tuviera áreas restringidas durante las horas de la noche. Todo el orgullo que había sentido antes desaparece cuando se da cuenta de su colosal error. Ni siquiera tiene tiempo de entrar de nuevo al bosque corriendo antes de ser vista por un guardia.

"¿Bella?" La figura vestida con una armadura la llama.

El alivio inunda el cuerpo de Bella, "¿Makenna? Gracias a Dios, eres tú."

"Sí, eres excepcionalmente afortunada de que sea yo la que está patrullando," Makenna sisea, "¿Qué estás haciendo aquí?"

"Estaba un poco estresada, así que fui a caminar al bosque y di toda la vuelta," Bella admite la verdad incompleta, "Esto nunca ha pasado antes, lo prometo."

"Y nunca debe volver a pasar, Essa," dice Makenna, su voz llena de más comprensión. "Vas a tener que pasar a través de los pasillos del centro del castillo, y cortar por el jardín del norte y el de Charlotte. Soy la única guardia lunella en el personal esta noche, de modo que no debes de usar los pasillos exteriores. Muévete velozmente y en silencio."

Bella hace una reverencia en gratitud antes de apresurarse a entrar al castillo. Su corazón late incontrolablemente en su pecho al desplazarse ágilmente por los pasillos del centro. Contiene el aliento al pasar a través del estrecho pasadizo entre el trono y salón de baile, directamente hasta acercarse al jardín del norte. Le toma unos cuantos minutos, pero con un par de carreras largas y ocultándose hábilmente cuando el momento lo requiere, Bella logra atravesar la larga extensión de follaje. Con similar sigilo, recorre el tramo de habitaciones entre el jardín del norte y el de Charlotte. Por fin, tiene que pasar a través del jardín de Charlotte para llegar al área de los sirvientes, y sus nervios alcanzan el nivel más alto. Cada sensación es amplificada; el roce de su vestido contra el suelo suena como el barrido de una escoba, y el resplandor de la luna se siente como un faro. Está por pasar la banca donde ella y Edward se encuentran cuando se para en seco.

No, no, no, Bella grita en su interior, ¡No es posible que él esté aquí!

No hay otra forma de pasar. El único desvío es irse por donde vino, y luego usar el pasillo que Makenna le dijo explícitamente que no usara. Un impulso de golpear su cabeza contra el muro de piedra llena a Bella al hundirse en su propia estupidez. Ya sea que alerte al guardia que no es un lunella, y quién puede reportarla a la familia real, o enfrenta a un miembro de la familia real directamente—Edward, para ser más exactos.

Justo cuando Bella está armándose de valor para enfrentarlo, un movimiento llama su atención. Apoyado contra el pilar de piedra de la arcada, Edward luce como el epítome de la relajación descansando en la banca. Sostiene su mano frente a su rostro, y por un momento Bella piensa que está inspeccionando sus cutículas. Entonces, sucede la cosa más espectacular. Edward gira su mano para que quede hacia arriba, y una llama de fuego aparece en su palma. A diferencia del fuego verde que Bella había visto en la hija del Sol que la atacó más temprano esta noche, el fuego que Edward genera es una mezcla de rojo, naranja, y dorado. La intensidad de su ardor evoca al sol, pero Edward no es afectado por su calor. Se le queda mirando al elemento como si simplemente estuviera sosteniendo una gota de agua.

Un ruidoso trinar lo hace titubear en sus acciones. Al escuchar el segundo trino, se detiene completamente, y se levanta de su posición. Mientras Edward está confundido por el ruido, Bella no lo está. Pone una mano en su boca para detener las risitas cuando ve a Lua en el pasto cerca de la banca. Como la lista compañera que es, empieza a volar alrededor del cuerpo de Edward, entrando y saliendo por entre sus brazos y piernas para aturdirlo. Lua lo picotea periódicamente, y luego vuela a unos metros de distancia, alejando a Edward de la banca. Él está tan distraído por el animal comportándose erráticamente que Bella tiene la oportunidad de correr por detrás de él sin ser detectada. Llega a su habitación cuando Lua vuela a través de la ventana. Abrumada por el agradecimiento hacia su amiga aviar, Bella cubre de besos a su mascota. Sabe que siempre puede contar con Lua para apoyarla.

Cuando al fin Bella se mete bajo las mantas en su camastro, lucha por mantenerse despierta. Hay tantas cosas que sucedieron en ese día que no puede evitar pensar en ellas. Sujetó la mano de Edward, luchó contra una hija del Sol nacionalista, se escabulló por el castillo, y presenció el don de Edward. Cada evento parece distinto uno del otro, pero todos se entrelazan en la realidad de que está aquí, y que tiene una profecía que cumplir. A medida que sus ojos se cierran, el peso de su responsabilidad finalmente se arraiga en ella.

~paloma~

A la mañana siguiente, Bella sale de su cama más temprano que la campana para despertar a fin de poder conseguir algunos ungüentos sanadores de los gemelos Ateara. Su espejo había revelado un considerable moretón en la parte de atrás de su cuello de cuando la hija del Sol la derribó. Dado que había consumido todo el maquillaje que Claire le compró, pronto tendría que hacer un viaje a la ciudad para reponer su abastecimiento, pero por ahora, necesita algo que la sane rápidamente. Es capaz de escapar de su habitación sin ser detectada por Claire o Bree pero se encuentra con compañía en la sala de los sirvientes. Las voces de Carmen y Demetri llegan a ella desde unos metros de distancia.

"Ya no puedo soportarla," Carmen bufa, "Ella los está engatusando para introducirse en todos sus asuntos, ¿y ahora tengo que ser torturada al cuidar de ella mañana?"

"Ce par si calme peo brucio," Demetri le responde. Aunque no puede entender todas sus palabras, su tono mordaz le dice a Bella que es una reprimenda.

"Estoy harta, Demetri," Carmen responde, "Ya no puedo soportarlo."

Sin deseos de escuchar las quejas de Carmen sobre su trabajo y teniendo un tiempo limitado, Bella se apresura por el pasillo. Repite las palabras de Demetri en su cabeza para memorizarlas, pero tampoco puede sacar el tono de Carmen de su mente. Carmen tiene tanta ira contra la princesa que de verdad hace que a Bella se le ericen los vellos de sus brazos. Está recitando las palabras de Demetri cuando se topa con el chico del correo del castillo.

"Disculpe, señorita, solo estoy entregando algo de correo, no me preste atención," el chico habla sin parar antes de que, finalmente, levanta la vista. "Oh, qué casualidad; usted es justamente la señorita que ando buscando esta mañana. Señorita Bella, solo Bella, ¿no es así?"

A Bella le toma unos momentos captar toda las palabras con un dejo de forxiano que salen de su joven boca, pero de alguna forma, por la gracia de un poder más alto, lo consigue, "¿Tienes correo para mí?"

"Sí que lo tengo, señorita Bella, enviado desde mi tierra natal, por una señora Alice Brandon. No que lea su correo, solo pensé en decírselo en caso de que piense que cometí un error, señorita Bella."

Bella no puede contener la risita que la deja, "Muchas gracias. ¿Cuál es tu nombre?"

"Seth, señorita Bella, estoy a su servicio," Seth sonríe, estirando su mano para chocarla con la de Bella en un amistoso apretón de manos, "Lo siento si la asusté, soy algo enérgico y me encanta hacer amigos. Mi mamá dice que un día eso me meterá en problemas pero todavía no ha sucedido. ¿Le importa si le digo algo, señorita Bella?"

"Adelante, Seth," Bella lo alienta.

"Tiene un moretón muy grande en la parte de atrás de su cuello, señorita Bella, y parece que duele. Pero pensé que si no le duele y no lo siente, debería decírselo para que pueda ir a ver al médico," Seth dice apresuradamente. Bella no sabe cómo dice todas las palabras sin respirar, pero empieza a darse cuenta que cualquier cosa verbal es posible con Seth.

"De hecho, estaba de camino hacia allá," Bella menciona, "Gracias de corazón por decírmelo."

"Oh, va a querer ver a otro médico," Seth menciona, "Los gemelos Ateara no han llegado todavía, pero probablemente pueda encontrarlos en su descanso para el almuerzo ya que el día de trabajo está a punto de empezar en un rato."

Bella detiene la maldición que se eleva por su garganta, "Muchas gracias, Seth."

"No es ningún problema, señorita Bella, será mejor que me ponga en marcha ahora, pero ha sido un placer hablar con usted."

Tan rápido como Seth llegó, se escabulle, moviéndose deprisa por el pasillo con su bolso cargado con cartas. Ahora, la mente de Bella está abarrotada al pensar en las palabras de Demetri, el culleniano de Seth con un dejo de acento forxiano, y la ausencia de los gemelos. Bella suspira al agarrar sus suministros de limpieza y mete la carta en su casilla antes de que suene la campana. Está pensando en si puede escaparse para ver a los gemelos durante el almuerzo cuando una vista en su primera estación de limpieza llama su atención.

¿Este hombre no tiene nada qué hacer a esta hora? Bella grita en su interior al acercarse al príncipe heredero. Peor todavía, su horroroso moretón está claramente visible y la última vez que Edward había visto sus heridas la había ignorado por una semana. Sin deseos de crear más drama entre ellos, Bella piensa en la única forma de ocultar temporalmente su marca. Bella tira del cordón que ata su cabello encima de su cabeza y permite que la cortina de mechones castaños caiga por su espalda. Trabajar con su cabello suelto es extremadamente poco práctico, y algo impropio (al menos en la cultura volturiana), pero no tiene opción. La diferencia en su apariencia no pasa desapercibida por Edward. Su mirada parece incapaz de dejar de moverse rápidamente entre sus ojos y el roce de su pelo justo debajo de su pecho.

"¿B-Bella?" Edward tartamudea al mismo tiempo que se pone de pie, "No sabía que estarías aquí tan temprano."

Bella se inclina en una reverencia al acercarse a él. Toma su saludo informal como una garantía de que nadie estaba cerca para fisgonear, y de forma similar se refiere a él con un saludo más casual, "Príncipe Edward, ¿me estaba esperando?"

Es una pregunta tonta, pero Bella no puede contenerse de hacerla. Edward tiene todo el castillo a su disposición, pero elige sentarse en la arcada en la que Bella normalmente empieza a limpiar. Espera, más que nada, que ella sea su razón para regresar aquí, y no simplemente que disfrute de la vista.

Las orejas de Edward se tiñen de rosa cuando responde, "Me gustaría creer que iniciamos un ritual aquí, y soy una verdadera criatura de hábitos."

Bella sonrió alegremente, "Entonces, por supuesto, no deberíamos alterar el ritual. Sin embargo, espero que no piense que este encuentro nos exime de nuestras lecciones de culleniano."

"Por supuesto que no," Edward responde, cambiando a su lenguaje natal como para probarlo, "¿Dónde más tendría el placer de burlarme de ti por tu gramática?"

Bella le estrecha los ojos a Edward, y está a punto de hacer responsable de sus fallas gramaticales a sus mediocres habilidades para enseñar cuando recuerda sus pensamientos de antes, "¿Qué significa peo brucio?"

Quería preguntarle qué significaba la entera frase, "Ce par si calme peo bruscio," pero está recelosa de revelárselo a él, dado a que no sabe la traducción completa.

Justo cuando Bella piensa que está por recibir una respuesta de Edward, un agresivo viento sopla por detrás de ella, enviando ondas de cabello a su línea de visión. El violento viento continúa soplando, provocando que el cabello de Bella permanezca pegado a su rostro. Todo en lo que puede pensar en hacer es cubrir la parte de atrás de su cuello con su mano en un intento de ocultar su moretón.

Sin embargo, sus acciones son innecesarias. Tal parece, que Edward está más preocupado con el cabello que se azota en su frente y mejillas, al hacer algo que provoca que Bella deje de respirar. Con una mano caliente y tierna, Edward echa hacia atrás el cabello de Bella contra la ráfaga de viento. Sus dedos se arrastran desde el centro de su frente hasta su sien izquierda… arqueándose sobre su oreja, y luego despacio, casi de forma dolorosa, llegan a su cuello. Como si finalmente se diera cuenta de lo que hizo, retira su mano velozmente. Ya no la está tocando, pero la piel de Bella todavía hormiguea como resultado.

"Disculpa," Edward pide perdón en voz baja, "Eso fue terriblemente impropio de mi parte."

Al demonio con la propiedad, Bella grita por dentro. Quiere decirle que se quedaría en medio de un tornado si eso significa que la tocaría de nuevo de la misma forma. Una revelación llega a ella con una sensación de mortificación, y de forma interesante, un poco de excitación: Bella desea a Edward. No solo está cautivada con su personalidad, sino que también desea su cuerpo. Las bromas sexuales de Bree de antes ya no parecen tan atrevidas. Lo desea. Por supuesto, no puede decírselo, pero ella no quiere que piense que su atención es indeseada. Bella está por rechazar su disculpa cuando siente una mano (mucho más fría y arrugada que la de Edward, debe añadir) aferrarse a la parte de atrás de su cuello. Hace una mueca por la sorpresa y por el dolor.

"Su alteza," la gobernanta Pope, se inclina torpemente con una mano agarrando su bastón y la otra aferrada a Bella. Para un espectador el toque aparenta ser amigable, pero en realidad, sus uñas se entierran en la piel de Bella. "Veo que ha encontrado a mi empleada."

"Mis disculpas, gobernanta," Edward se dirige a ella, "No fue mi intención distraer a Sola Bella de su trabajo. Seguiré mi camino. Buen día a las dos."

Las dos mujeres permanecen en posición de reverencia hasta que Edward ya no está a la vista. Tan pronto como deja el sitio, las garras de la señora Pope se entierran más en la piel de Bella. Bella reprime su lloriqueo y se concentra en controlar su ira. Distraída por su intento de autocontrol, permite que la señora Pope la arrastre al pasillo cerca del alojamiento de los sirvientes. Tan pronto como la señora Pope suelta a Bella, lanza su bastón para encontrar el tobillo de Bella en una dolorosa colisión.

"¡Cada vez que vengo a observarte, estás ocupada prostituyéndote!" Cacarea, "El príncipe puede eximirte de tus inútiles lecciones de idioma, pero tu tiempo por las mañanas es mío. ¿Entendiste?"

Un silencio se prolonga entre las dos, tenso y pesado. Bella analiza a la vieja frente a ella y trata de encontrar algo de arrepentimiento en la vieja bruja. No sabe qué ocurrió en el pasado de la señora Pope para convertirla en una mujer muy amargada, pero no justifica la forma en que intimida a Bella y a otros miembros del personal—en especial a los hijos del Sol. Ha visto los mismos verdugones en otros sirvientes más jóvenes y frecuentemente se ha preguntado por qué nadie reporta a la gobernanta, pero las víctimas solo se alejan en silencio. Ahora, en la trayectoria directa de la ira de la señora Pope, Bella puede ver por qué tendrían miedo de ella. Sin embargo, Bella no es la misma muchacha que era cuando Jasper la trajo a la Isla Cullen hace tres meses. Mientras que su antiguo yo se encogía ante la mera presencia de la gobernanta Pope, Bella ahora podía ver a la mujer por lo que realmente es—patética. Con esta idea en mente, Bella se dirige a la señora Pope con voz segura al decir,

"No soy una puta."

La señora Pope da un paso hacia atrás, como si hubiese recibido una bofetada. Su carcajada incrédula suena en el pasillo, "Oh, te sientes muy valiente hoy, ¿no es así? ¡Disfrutaré de quitártelo a golpes!"

La señora Pope lanza su bastón otra vez, dirigido hacia la otra pierna de Bella. Sin embargo, Bella ya está decidida a nunca volver a ser el blanco del abuso de esta mujer. Sus dedos se mueven al usar sus telequinesis para detener el bastón, y luego quitárselo a la señora Pope. Esta, tropieza y está a punto de caerse al suelo cuando Bella la endereza con otra oleada de su habilidad. Cuando la señora Pope está derecha e inmóvil, Bella se acerca furiosa y no deja más que unos centímetros entre sus rostros.

"He sido llamada puta por mi madrastra, por una insolente hija del Sol, y dos veces por ti. Ya no lo toleraré," Bella gruñe, a medida que el tono de su voz empieza a cambiar. Puede sentir su poder hirviendo bajo su piel, deseando derramarse y consumir a esta mujer vil. Podría hacerlo. No tendría que matarla, en sí, pero podría dejar a la gobernanta Pope tan débil que su existencia sería aún más sin sentido de lo que ya lo es. Un negro como el carbón empieza a exceder el naranja en los ojos de Bella mientras su ira continúa aumentando. Acompañando su ira está un enfermizo sentido de satisfacción cuando los ojos de la señora Pope se abren por el miedo. Bella casi se quiere echar a reír al ver el intercambio de roles, pero su respiración se detiene cuando una imagen de su padre pasa rápidamente por su mente:

Oh mi querida, Isa, tú también eres un monstruo.

Bella libera en seguida a la señora Pope de su agarre telequinético, permitiendo que la mujer y su bastón caigan estrepitosamente al suelo. Sus manos tiemblan al darle la espalda a la gobernanta, y huye por el pasillo.

~paloma~

El silencio en la pequeña sala de examinación es suficiente para tener a Bella moviéndose incómoda. Acababa de confesarles a Eleazar y James que había luchado sola con una hija del Sol, y decir que estaban molestos es un eufemismo. James parece confundido y al mismo tiempo sorprendido, mientras la boca de Eleazar estaba hacia abajo en una mueca. Finalmente, Eleazar habla,

"No podemos arriesgarnos a que actúes con tanta estupidez."

Bella se tambalea hacia atrás como si la hubieran abofeteado. Puede entender que Eleazar esté preocupado, o incluso que clasifique sus acciones como peligrosas, pero ella nunca consideraría salvar a un hijo de la Luna como algo estúpido.

"Entonces, ¿hubieses preferido que dejara que mataran al hombre?" Bella pregunta.

Eleazar suspira, "Estoy diciendo que si tuvieras que elegir entre tu vida y la suya, entonces deberías ponerte en primer lugar."

Aunque su ira no era tan intensa como había sido cuando confrontó a la gobernanta Pope, Bella todavía está furiosa. Aunque ella y Eleazar no son particularmente cercanos, lo ve algo así como un mentor. Siempre ha tenido una forma moderada y práctica de ver las cosas, lo que Bella antes apreció. Pero ahora, se da cuenta que tal vez no conoce en verdad a Eleazar en absoluto.

"Ser el guardián te pone en un pedestal que es simultáneamente una bendición y un peligro," Bella dice tan calmada como puede, "Estoy destinada a salvarlos, no a ser sacrificada por ustedes."

"No puedes salvar a nadie si estás muerta," Eleazar replica.

"Ya he salvado a alguien," Bella le recuerda.

"Sí, por pura…" Eleazar se detiene, pero el daño ya está hecho. Bella sabe que estaba por decir que solo había salvado al hijo de la Luna por pura suerte.

Suelta una amarga carcajada al levantarse de su asiento en la mesa de examinación, sacudiendo su cabeza al llegar a la puerta, "Pensé que Tyler era mi más grande detractor, pero me equivoqué."

Sale furiosa de la sala, con su cabeza en alto pero sus ojos nublados por las lágrimas. Aunque Bella siempre ha tenido dudas de su capacidad para ser un guardián, al menos, había aprendido a no subestimarse. El progreso que había hecho con Lucy y sus lecciones de entrenamiento ha sido extensivo, y realmente empezó a perfeccionar sus talentos. ¿Puede decir Bella con un cien por ciento de seguridad que puede salvar la tierra? No. Pero sabe que no es tan indefensa como había sido.

"¡Bella espera!" James la llama al correr detrás de ella.

No quiere hacerlo, pero detiene su veloz escape. Sin embargo, sigue dándole la espalda para que no vea sus lágrimas.

"No quiso decir eso," James dice con un suspiro.

Bella limpia apresuradamente debajo de sus ojos antes de volverse hacia él. "Los dos sabemos que no es así. Desde la intensa práctica, ha perdido por completo su fe en mí."

"Todos sabemos que esa práctica no fue justa," James hace una mueca al recordarla, "Nadie piensa menos de ti por ella. En todo caso, nos inspiró tu progreso. Incluso Tyler lo ha dicho."

"Creen que he mejorado, ¿pero piensan que tendré éxito?" Bella insiste.

"Yo sí, de verdad que sí," James insiste, y Bella, de hecho, puede escuchar la sinceridad en su voz. "Creo que también Eleazar, o, al menos, quiere hacerlo. Se molestó porque no quiere perderte."

Bella sacude su cabeza, "A Eleazar no le molesta mi muerte si es en sacrificio."

James se queda callado al escuchar eso, y Bella sabe que es porque se da cuenta de la verdad de sus palabras. Bella no se resiente por las creencias de Eleazar—desea lo mejor para la mayor cantidad de gente. Pero hace que Bella desconfíe de él. En ocasiones, se pregunta qué sacrificaría él para alcanzar el objetivo final. ¿Es en realidad paz si todo se pierde por obtenerla?

Un sollozo empieza a formarse en el pecho de Bella pero lo acalló rápidamente. Casi como si tuviera un interruptor emocional pasa a un estado de insensibilidad. Era así a menudo en el tiempo que pasó en la jaula; a fin de protegerse de emociones muy intensas, Bella extinguía cualquier emoción que surgía. Al alejarse furiosa de James, siente un ligero desapego de sí misma, incapaz de precisar los diferentes sentimientos dentro de ella. Dolor, duda, ira, y miedo; todos laten juntos en la boca de su estómago como un solo órgano en funcionamiento.

Sin su jefa para darle trabajo, y sin querer sumirse en la tristeza en su habitación, Bella decide ir temprano a su lugar de encuentro con Edward en el jardín de Charlotte. Se posa en la banca y se apoya contra el pilar, dándose la vuelta de manera que queda frente al mar. En un esfuerzo de mantener su mente despejada, busca en el tramo de arena algo con lo que jugar con su telequinesis. Cosas como el agua, el fuego, la arena y el simple suelo carecen de límites concretos, lo que significa que no puede sujetarlos mentalmente. Solo puede mover objetos definidos como piedritas que están dentro de la arena, de modo que lanza al agua las menos pesadas y pequeñas, forzándolas a saltar sobre las olas.

"Voy a admitir, que he tenido curiosidad de saber qué puedes hacer," Edward dice, asustando a Bella. Las piedras que había hecho levitar caen a la arena, cuando se rompe su concentración. Conscientemente, toca su cabello para asegurarse que yace contra su cuello. James le había dado un ungüento para sanar sus moretones, pero las marcas no se desvanecerían por otras cinco horas. Afortunadamente, Edward no parece notarlo. Está demasiado intrigado por sus habilidades telequinéticas.

"Su alteza," Bella sonríe al darle un respetuoso gesto afirmativo de cabeza.

"¿Ya ni siquiera merezco una reverencia?" Edward se ríe entre dientes al tomar asiento frente a ella.

"He aprendido que lo divierte más que honrarlo," Bella le informa, "Entonces, ¿me cortará la cabeza?"

"Estoy convencido que incluso tu fantasma me desafiaría," Edward sonríe con suficiencia, "Pero puede que te perdone si me muestras un truco."

Bella titubea, sin saber si debería o no ser muy abierta con su levitación. Sin embargo, al tratar de pensar en una razón para no compartirlo con Edward, su mente se queda en blanco. Toda su mente está llena de su carácter juguetón, sus cálidas sonrisas, sus persistentes miradas, y risas que ha compartido con ella; de verdad, las últimas tres semanas han sido más de lo que Bella podría haber imaginado. Cuando se había enterado por Alice de su misión, se imaginó que su experiencia sería tensa y la aislaría. En realidad, venir al castillo Cullen ha sido una bendición. Porque por primera vez en su vida, Bella está rodeada por gente en la que confía y quiere profundamente.

La vida en su jaula y solo interactuando con Jane implicaba no tener conexiones con otras personas. No sabía lo que era confiar en más de una persona, o que se le mostrara bondad casi en cada paso. Por supuesto, también ha visto la maldad, pero no la ve como algo que desmienta la bondad que la rodea. En vez de eso, la usa como una motivación para buscar justicia. Con esto en mente, Bella dirige la atención de Edward hacia la costa, donde levanta dos rocas de la arena.

"¿Eso es todo?" Edward bromea.

La boca de Bella se abre cuando bufa, "¿Y supongo que lo que usted puede hacer es más impresionante?" Lo dice como una provocación, pero también para hacer que comparta formalmente con ella su don del fuego.

"No me has dado ningún incentivo para mostrarte," le dice, agitando su mano hacia la demostración mediocre de rocas flotantes. "¿Puedes levantar más?"

Bella añade una roca más para probar su punto, pero no para darle a él la satisfacción, "Príncipe, verdaderamente espero que sea más persuasivo en la corte."

Edward se echa a reír, "De acuerdo, supongo que te has ganado una presentación mía, incluso si estás siendo muy reservada. Con suerte, el viento no causará problemas."

Bella observa a Edward mientras enrolla las mangas de su túnica hasta sus codos, y se queda momentáneamente fascinada por el tramo de piel descubierto para ella. Es un poco más oscura que su tono pálido, debido a la tez aceitunada de su madre, pero se ve como si regularmente pasara unas cuantas horas en el sol. Unas cuantas pecas están esparcidas en sus antebrazos, dándole carácter a su aspecto, y tentando a Bella a extender su mano y tocarlas con las puntas de sus dedos. Su atención se centra de nuevo cuando la mano de Edward se enciende con fuego.

Mientras que la primera vez que Bella había presenciado su habilidad, él sostuvo el fuego en la palma de su mano, esta vez, su piel está cubierta de llamas. Suben por su brazo, justo hasta la orilla de su camisa, demostrando el control que Edward tiene de su camino. Bella puede admitirlo, su don es más que impresionante—es fascinante.

¿Es el don o al hombre al que encuentras fascinante?

El suspiro tembloroso que se le escapa a Bella queda cubierto por la ráfaga de viento que pasa por el jardín. Ve como las llamas de Edward titilan por la intensidad de la corriente de aire pero permanecen fuertes a pesar de la interferencia. ¿Podría también su fuego resistir la lluvia? ¿Cuánto tiempo podría mantenerse encendido hasta que las llamas se apaguen? De pronto, el fuego desaparece. Bella está a punto de tomarle el pelo a Edward por su incapacidad para ganarle al viento cuando alcanza a ver su expresión. En lugar de la engreída sonrisa juguetona que había tenido antes, ahora está lívido. El cambio abrupto de emociones deja a Bella totalmente confundida, y solo se entera de la razón de su expresión cuando dice, "Bella, voy a preguntarte algo, y espero que respondas con la verdad." Su tono es bajo y severo, sin un dejo de broma presente, "¿Quién te está lastimando?"

Al escuchar sus palabras, a Bella se le hela la sangre. Levanta su mano para cubrir su cuello recientemente expuesto, pero la mirada furiosa de Edward la deja inmóvil. Bruscamente, estira su mano y agarra su cabello en un puño antes de levantarlo de su piel, desnudando sus marcas de un verde azulado para que las vea. En todo caso, su expresión se ensombrece.

"Dime," la incita.

"¿Me pregunta como un amigo, o me ordena como el príncipe heredero?" Bella pregunta, su voz temblorosa por la ansiedad, y su cuerpo lleno de miedo.

Un destello de arrepentimiento parece pasar por los rasgos de Edward, pero pronto es remplazado por una determinación férrea, "Te lo ordeno."

"Yo-," Bella empieza a decir.

"Antes de que respondas," Edward la detiene, "Tengo que decirte que si creo que estás mintiendo, voy a tener que terminar tu empleo aquí."

Bella siente como si su alma cayera al suelo, "¿Haría eso?"

"No puedo permitir que te quedes aquí a sabiendas que estás siendo lastimada," Edward responde, "Me entristecería enormemente, pero por mi honor, no puedo dejarte en peligro. De modo que la decisión es tuya—dime la verdad o me veré forzado a terminar tu tiempo aquí."

Las emociones que Bella acalló se intensifican una vez más. En su vida ha experimentado gran dolor físico, y ha sufrido una inmensa traición, pero por alguna razón, nada de eso la había preparado para el dolor que siente al pensar en dejar la Isla Cullen.

Nada la ha preparado para el dolor de dejar a Edward.

Es bombardeada por sentimientos. El terror y el pánico se sitúan en la boca de su estómago; su nariz y garganta pican por la amenaza de lágrimas; el traicionero viento que había causado este desastre sopla contra su rostro; y la mano de Edward todavía está enredada en su cabello. Entran en un momento de completo silencio y quietud, siendo ellos dos las únicas personas en las inmediaciones. Al saber que están solos, Bella toma el riesgo de llevar su mano a donde Edward sujeta sus cabellos con fuerza, y con delicadeza pone su mano alrededor de la de él en un intento por aflojar su agarre. Cuando al fin hace contacto con la mano de Edward, el cuerpo de él se relaja, casi imperceptiblemente. Con su mano en la de él, Bella se invade de una emoción intensa y extraña. No puede identificarla, pero está segura de una cosa—no quiere separarse nunca de Edward, y hará todo lo que pueda para asegurar el quedarse.

"Bella," Edward la insta, "Dime."

Sabe lo que tiene que hacer.

"La gobernanta Pope me lastima," Bella responde con firmeza, "Fue la señora Pope."


Terminología

Ce par si calme peo brucio – Aquellos que hablan acaloradamente se queman ellos mismos. Proverbio culleniano advirtiendo contra hablar precipitadamente. [Culleniano]


Al fin recibirá su merecido la vieja bruja, muchas de ustedes habían expresado su odio por la gobernanta Pope, ¿qué les pareció ese encuentro que tuvo Bella con ella? Y ahora que la ha acusado, ¿creen que la saquen del castillo? La señora Pope había dicho que le creerían a ella con sus treinta años de fiel trabajo para los Cullen, ¿será así? Ya lo veremos, y veremos también en que resulta ese intercambio con Edward, ¿cómo creen que reaccione Bella después de ese ultimátum? Como siempre, estaré esperando ansiosa sus comentarios y teorías, y como siempre, les digo que de ustedes depende que tan pronto tengamos el siguiente capítulo. Estoy segura que querrán saber que pasó después de la confesión de Bella, ¿no es así? ;) Así que, usen el cuadrito de abajo, dejen su review. Recuerden que es una muestra de agradecimiento de su parte por el tiempo que dedicamos para su diversión. Y a las que siempre dejan review, gracias por ser las mejores lectoras!

Gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Aredhel Isile, Shikara65, Adriu, tulgarita, Yoliki, eliroso, nnuma76, LicetSalvatore, Marie McHale, lagie, Srher Evans, lizdayanna, carolaaproboste.v, Cynthia, Roxy Sanchez, Jimena G, Antonia, , kaja0507, anmaray, Tahirizhita grey pattz, Ali-Lu Kuran Hale, solecitopucheta, Pili, Pam Malfoy Black, glow0718, Lady Grigori, Gabriela Cullen, Mafer, jovipattinson, Kabum, Sully YM, Manligrez, Ericastelo, Isabelfromnowon, Tata XOXO, bbluelilas, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente.