Cap. XIV
Lo que lo cambió todo
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— ¡Maldición!
— ¿Qué significa esto?
—Hay una bomba en el patio.
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— ¡¿Una bomba?! ¡¿Estás seguro?!
Corrían a través de los pasillos del edificio, en un desesperado intento por llegar a la oficina del profesor antes de que el tiempo se acabara.
— ¡¿Por qué no nos lo dijiste antes?!
Brick dio una rápida mirada a su reloj antes de subir las escaleras que se dirigían hacia la oficina; Bubbles, Buttercup y Butch lo seguían de cerca, Boomer, por su parte había sido enviado a preparar las cosas más necesarias para escapar en unas mochilas que habían encontrado en el ropero de Blossom.
— ¡Brick! ¡Maldita sea! ¡Responde!
Brick desvió la cabeza justo en el momento en que Buttercup le tiraba un puñetazo al rostro, Butch tomó a la chica de la cintura y la empujó contra una pared, evitando que la morena se abalanzara sobre su hermano, Bubbles por su parte, se acercó a Brick y lo miró fijamente, Brick no tenía paciencia para eso, simplemente dio media vuelta y corrió, salvando la distancia entre ellos y la puerta de la oficina, comenzó a golpearla con fuerza, gritando el nombre de Blossom y del profesor, pero no respondían.
—Déjame a mí.
Brick dirigió una rápida mirada a la rubia, pero no dijo nada, se separó de la puerta y la dejó actuar. Bubbles tecleo un par de códigos en un panel invisible junto a la puerta y luego colocó su mano derecha en el mismo sitio, un escáner le recorrió la palma y luego de parpadear en color verde, la puerta se abrió. Bubbles ahogó un grito antes de abalanzarse a la habitación, tres cuerpos estaban en el piso, el primero junto a la puerta, el segundo junto a la ventana, ambos inconscientes. El tercer cuerpo estaba junto al escritorio, en un charco de sangre, con un hematoma en la cabeza, vestía una bata de laboratorio.
— ¡Papá!
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— ¡Suéltame!
La chica suspiró y volvió a jalar a la pelirroja, Blossom fue golpeada bruscamente contra los escalones de la escalera de emergencia, ahogó un grito y sintió el sabor metálico de la sangre en su boca, se había mordido la lengua.
— ¡Cállate o te volveré a amordazar!
— ¿Qué es lo que quieres de mí?
—Eres un recurso valioso rosita, a Him le agradarás… ¡Ahora cierra la boca!
Blossom trató de soltarse nuevamente, un pinchazo en el cuello la detuvo, suspiró. Si tan solo tuviera sus poderes.
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— ¡Profesor! ¡Tenemos que irnos ahora! ¡Este sitio va a explotar!
— ¡Basta Blossom! ¡Nos iremos a las 8!
— ¡¿No me entiende?! ¡La bomba que mató a mamá no era la única!—el profesor se quedó clavado en el sitio, estupefacto ante la declaración de su hija, Blossom suspiró—. Escúcheme, eran dos bombas, lo vi, tal vez mis visiones del futuro no sean completamente ciertas, pero las del pasado sí, implantaron dos bombas en el patio, debían explotar a la vez, pero una no lo hizo, no sé cómo o por qué, pero no explotó, los agentes de Him lo descubrieron, la reactivaron, para hoy… a las seis.
El profesor abrió los ojos como platos, asintió sin decir palabra y se dirigió hacia la mesa del tablero, presionó un botón y un micrófono se activó.
—Conor, Laura, Luis, Valeria, los necesito en mi oficina.
—Lástima, yo ya estoy aquí.
Blossom no reaccionó lo suficientemente rápido, lo único que sintió fue un piquete en el cuello, antes de desplomarse en el piso, despertó poco después, atada de manos y pies, en un pasaje secreto tras el edificio.
—Vaya, vaya, vaya, parece que nuestra pequeña líder despertó.
Blossom alzó la vista, aún mareada, una silueta femenina se agachó junto a ella, la chica en el piso distinguió casi inmediatamente el largo cabello castaño ligeramente ondulado de su acompañante.
— ¿Valeria?
—Hola, niña lista.
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Blossom se mordió el labio inferior para no llorar, no sabía cómo, pero sabía que todo estaba comenzando, miró a la muchacha que la arrastraba escaleras abajo, ya casi llegaban al final, no tardaron mucho, su cuerpo golpeó contra el frio y sucio suelo, Valeria la soltó y se sentó junto a ella, jadeando por el esfuerzo.
Blossom se dio cuenta de que esta era tal vez su única oportunidad, debía pensar rápidamente, puso su mente a funcionar, analizando la situación lo más rápido posible.
—Valeria, ¿quién eres?
La aludida la miró con furia, el aspecto dulce y tierno de la chica que usualmente la ayudaba y consolaba luego de sus ataques había desaparecido, sus ojos se tornaron de un tono verde cobra y su cabello se tornó negro con reflejos rojos, divididos en varios tentáculos, sonrió, con una sonrisa meramente viperina.
—Puedes llamarme Sedusa.
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— ¿Cómo están?
—Pues, Conor y Laura parecen estar bien, pero no hay rastro de Luis o Valeria, en cuanto al profesor, pues, no despierta, su pulso es débil.
— ¡Boomer!
—Dime Brick.
—Realiza un recorrido por el edificio, busca en cada rincón, no dejes nada sin revisar, pregúntale a Bubbles si quiere ir contigo, debemos encontrar a Blossom.
Boomer asintió sin rechistar, se acercó a Bubbles y le susurró algo al oído, ella asintió y tomó la mano de Boomer, luego, desaparecieron. Brick asintió, debía despejar a la rubia, no les serviría de nada en estado catatónico, miró su reloj, 5:30, solo tenían 30 minutos para salir de allí.
—Butch, revisa el perímetro cerca del jardín, ve si puedes encontrar la bomba, podríamos ganar tiempo, si dentro de 15 minutos no has encontrado nada, vuelve, estate atento a todo, llámame si pasa algo—Butch asintió, luego corrió hacia el jardín—. ¡Ten cuidado!
— ¿Quién te nombró líder rojito?
—Pues, hasta que no encontremos a Blossom, no se me ocurre otra idea verdecita.
Buttercup sonrió con burla, después de Butch, Brick debía ser el más idiota de los hermanos. Se alejó de la camilla donde estaba su padre y se acercó al pelirrojo.
—Te sigo Brick, ¿qué hago?
Brick solo la miró un momento, luego le sonrió.
—Ayuda a quien quieras, y busca a tu hermana, la necesito… es decir, la necesitamos.
Luego dio media vuelta, ocultando su sonrojo.
— ¿A dónde irás tú?
—Quiero hablar con alguien.
No dijo nada más, solo se fue, Buttercup dirigió una última mirada a su padre y salió de lo que quedaba de la enfermería, debía ser de apoyo en esa situación.
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— ¿Eras tú? ¿Todo el tiempo?
Sedusa rodó los ojos, no podía creer que la chica fuera tan lenta, suspiró y se acomodó mejor en el suelo, junto a las escaleras.
—Siempre fui yo rosita, Valeria no existe y nunca existió.
Blossom no dijo nada, debajo de su cuerpo, liberó sus muñecas de la cinta adhesiva, procurando no hacer ruido.
— ¿Hay alguien más contigo?
Sedusa rodó los ojos y sonrió, Blossom casi espero que una lengua larga y partida en dos asomara entre sus dientes.
—No rosita, luego de encargarme de ti, me hice cargo de tu padre, Conor y Laura, pero a Luis no lo encontré, espero que este lejos de aquí, antes de que este edificio explote.
Rió, como lo haría una loca desquiciada, Blossom tuvo ganar de gritarle y golpearla, pero debía mantenerse con la cabeza fría, una punzada en el cuello al moverse le dio una idea, sonrió.
—Vale… Sedusa, ¿qué dosis me inyectaste?
— ¿A qué te refieres con eso?
—Estoy muy cansada, siento mareos, si te excediste… podrías matarme—Sedusa se arrodilló junto a la pelirroja, se acercó a ella con el rostro tembloroso, si la pelirroja moría, sería su sentencia de muerte, Him había dejado muy en claro que la necesitaba con vida y junto a él, era el plan perfecto, una líder, atraería al otro, lo que atraería al resto del equipo, pero no funcionaría si ella moría—. ¿Tengo fiebre?
Sedusa se agachó junto a ella, suficientemente cerca como para que Blossom hiciera lo que quería hacer, la pelirroja cerró los ojos y luego atrapó a Sedusa por los hombros, impactando violentamente su cabeza contra el rostro de su captora, le rompió la nariz, Sedusa se encogió contra sí misma y se tumbó en el suelo, adolorida.
Blossom se puso de pie, se liberó de las ataduras de los pies y salió corriendo, escaleras arriba, una especie de tentáculo la sujetó por la cintura y la lanzó escaleras abajo, Sedusa estaba usando su cabello como arma.
Blossom impactó contra el suelo de piedra, gritó, sintió la sangre en su boca y se encogió sobre sí misma, su vista se le nubló, sus ojos se empañaron, Sedusa la tomó por la cintura y rodeo totalmente su cuerpo con su cabello, la elevó hasta tenerla a un par de metros del suelo, se acercó a ella.
— ¡Estúpida niña rosa! Pero ahora verás lo que soy capaz de hacer, me importa un bledo lo que me haga Him, ahora me las vas a pagar, te voy a torturar de la forma más cruel y despi…
Pero no pudo terminar, un golpe en la cabeza la derrumbo, su cuerpo se desplomó hacia el suelo, el nudo que mantenía a Blossom flotando se soltó súbitamente, la chica se sintió caer, o eso creyó, alguien estaba justo junto a ella, para sostenerla, alguien con un aroma muy peculiar y unos ojos de un inconfundible color rojo sangre.
— ¿Me extrañaste Blossy?
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— ¿La encontraste?
Buttercup negó con la cabeza, entrando en el centro de entrenamiento, todos estaban allí, todos, excepto Blossom y Brick.
—Aun no, ¿tienen lo necesario para irnos?
Bubbles sonrió con tristeza, la mano de Boomer fuertemente aferrada a la suya.
—No es muy difícil con un poco de súper velocidad… ¿Cuánto nos queda?
Butch observó su reloj de muñeca, en su espalda estaba el profesor, aún inconsciente, Conor y Laura estaban despiertos, sentados junto a las mochilas, 6 gigantescas mochilas de apariencia muy pesadas.
—Menos de quince minutos—alzó la vista y miró a su alrededor—. ¿Dónde están?
Una silueta de chico se acercó corriendo hacia ellos, Butch se colocó instintivamente frente a Buttercup, el chico se acercó a ellos y se desplomó justo frente a ellos, era Luis, Laura lo reconoció y se lanzó a abrazarlo.
— ¿Dónde estabas? ¿Por qué no estabas con nosotros?
—Valeria no existe, no es real… Su nombre es…
—Sedusa.
Brick se reunió con ellos, Blossom en sus brazos, Bubbles hizo ademán de correr hacia ella, Boomer la contuvo. Brick y Blossom parecieron agradecerlo.
—Sedusa no es…
—No hay tiempo de explicarlo, tenemos que salir de aquí.
El suelo comenzó a temblar, una grieta atravesó el patio, todos se alejaron de ella a tiempo, todos, excepto Buttercup, la mitad del cuerpo de la morena se hundió en la tierra, la otra mitad se sujetó a la superficie, Butch soltó al profesor y se lanzó a sacarla, la jaló, lo suficientemente fuerte para sacarla sin lastimarla y, aun así, al salir, la chica lanzó un grito de dolor, su pierna había quedado atrapada entre las tuberías de metal rotas y una de ellas le había provocado un corte en la pantorrilla. No podía caminar.
—Déjenme—gruño la morena—. Tienen que salir.
Bubbles tembló al oír esas palabras.
—No tenemos tiempo para esto—Butch tomó a la morena en sus brazos y se puso una de las mochilas—. ¿Cómo salimos?
No hizo falta más, Brick imitó a su hermano, tomó a la pelirroja en brazos y trató de tomar una mochila, pero se tambaleó al momento de tomarla, Luis se apresuró a estabilizar al pelirrojo y se puso la mochila.
—Olvidé decírselos, Valeria preparó el almuerzo, nos sedó a todos, excepto a Conor y Laura que estaban con la Srta. Keane, pero en ustedes el efecto es retardado, sus poderes comenzarán a fallar, al igual que sus fuerzas.
Brick masculló algo no muy bonito acerca de la madre de Sedusa y acomodó a Blossom en sus brazos lo mejor que pudo.
—Bien; Conor, el profesor; Laura, Bubbles, una mochila cada una; Boomer, eres más resistente, carga las dos que quedan—todos obedecieron, sin rechistar—. Tenemos que buscar otra salida.
—Yo sé una—Blossom se incorporó un poco—. Es una salida secreta, ni siquiera los internos la conocen, el profesor la construyó en el más completo secreto, conecta con una escotilla en medio del bosque, atravesando el risco en el que estamos.
Brick asintió.
—Guíanos.
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Los movimientos eran cada vez más fuertes y consecutivos, Sedusa se había encargado de sellar cada una de las posibles salidas que conocía, por suerte esa aún no la conocía; sin embargo no podían confiarse, avanzaban lo más rápido que podían, teniendo en cuenta la estrechez del pasaje, el poco oxígeno existente, lo dificultoso del trayecto, el sedante y la carga que cada uno llevaba, no era muy deprisa.
— ¿Cómo te sientes?
—Bien… bien…
La respuesta de Bubbles salió temblorosa, el sedante comenzaba a causar estragos, no solo en ella, Butch había estado a punto de caerse varias veces, Boomer ya no podía correr y Brick se sentía muy cansado, solo la suave voz de la muchacha en sus brazos lo mantenía despierto.
Miró su reloj, menos de 5 minutos para las 6 y aun no veían la salida. Un temblor, mucho más fuerte y cercano, el suelo tembló y algunos pedruscos se desprendieron del techo, todos se agacharon, protegiéndose de las rocas.
—Tienen que voltear aquí—la temblorosa voz del Profesor Utonium se hizo oír sobre el estruendo del temblor—. A la derecha, luego avancen 10 metros y volteen a la izquierda, 100 metros más adelante hay una escotilla que se abre con esta llave—una pequeña llavecita de candado fue alcanzada a Boomer—. Váyanse, solo les dificultaré el camino.
— ¡Papá! ¡No vamos a dejarte!
—Tiene razón profesor, es importante, tenemos que salir, y lo haremos todos.
—No chicas, mi camino ha terminado, no puedo seguir escondiéndolas, lo siento, siento mucho no haberles hablado de la realidad antes, siento mucho haberlas encerrado en esta burbuja… Chicas…
Y de pronto el suelo tembló mucho más fuerte y un estallido se dejó oír, un estallido tremendo, y la temperatura comenzó a subir, la tierra sobre sus cabezas comenzó a adquirir un color naranja.
— ¡La bomba! ¡Se nos acaba el tiempo!
No hubo tiempo para más, comenzaron a correr, tropezaron en la esquina, cayendo todos como en dominó, se incorporaron como pudieron y comenzaron a avanzar, excepto Conor y el profesor.
— ¡Esperen!
Todos observaron a la rubia, ella echó una mirada hacia atrás, a pocos metros de distancia, el profesor, tirado en el piso, miraba hacia atrás, luego volteó hacia ellos, con una sonrisa triste en el rostro.
— ¡Váyanse!—el profesor los miró con seguridad—. ¡Tienen que irse! ¡Te amo Bubbles!
Boomer atrapó a la rubia que corría hacia su padre y la arrastró con él, adelantándose un poco del resto, miró al profesor con pena y los ojos cristalizados, el hombre asintió con la cabeza, como dándole permiso para eso, como dándole permiso para protegerla, como dándole permiso para amarla.
Boomer tomó a Bubbles y la alejó del grupo, haciendo caso omiso de los llantos y gritos de la chica, debía mantener a salvo lo más precioso que tenía en la vida. Haciendo caso omiso a su propia debilidad la abrazó contra su cuerpo y se alejó rumbo a la salida.
— ¡Te amo Papá!
Y con esto, los rubios se perdieron tras la esquina
— ¡Las amo niñas! ¡Siempre lo he hecho! ¡Estoy orgulloso de ustedes! ¡Te amo Buttercup!
Buttercup se estremeció entre los brazos de Butch tratando de zafarse, pronto, Butch tuvo que imitar a su hermano menor, abrazó con más fuerza a la morena, asegurándose de no lastimarla y comenzó a retroceder, despacio; el profesor le dirigió una sonrisa confiada y, a pesar de la distancia Butch pudo oír perfectamente lo que el hombre susurró.
"Cuídala"
Butch asintió con una pequeña sonrisa, una mezcla de tristeza y felicidad, la escena era triste, sí, pero, en sus últimos momentos el padre de Buttercup parecía darle su bendición y su apoyo, para cuidar de aquella fierecilla, para domarla y para amarla. "Lo haré" susurró, y una sonrisa iluminó el rostro del profesor.
— ¡Te amo papá!
Y finalmente desaparecieron.
— ¡Tienes que ser fuerte princesa! ¡Confío en ti! ¡Siempre lo he hecho!
Blossom comenzó a temblar y llorar, pero no hizo amago de escapar, solo hundió su rostro entre sus manos y sollozó, en silencio, ella lo entendía, lo entendía mejor que nadie. Brick acarició su espalda y ella pareció darse cuenta de lo que estaba haciendo, se limpió las lágrimas y miró a su padre con una sonrisa triste, asintió y le sonrió.
—Dile a mamá que la amamos y que… la extrañamos mucho…—el profesor asintió, con los ojos cristalizados, Blossom miró a Brick y lo instó para que la bajara, el chico lo hizo, con cautela. Ella lo miró a los ojos y le sonrió, como asegurándole que no haría ninguna tontería, luego volteó a ver a su padre, le dio un beso en la frente y un abrazo—. Te amo papá, nunca lo olvides.
Y se fue, volteó la esquina, y se fue. El profesor ahogó un sollozo y clavó su mirada en el chico de ojos rojos.
—Gracias Brick—él negó con la cabeza—. Por despertarme, no puedo volver el tiempo atrás, por eso te pido que tú y tus hermanos hagan lo que yo no pude hacer.
—Usted la ama… las ama profesor.
—Igual que tú, igual que ustedes… Demuéstraselo, ella es fuerte, es dura, es fría, no te des por vencido con ella, no la dejes…
—No lo haría.
Y el profesor vio honestidad y decisión en su mirada, sonrió, y asintió con la cabeza, él la amaba y estaba seguro de que no la dejaría caer. Estaba seguro de que ninguno de ellos las dejaría caer.
— ¡Protégela! ¡Protéjanlas! ¡Por favor!
Brick asintió y el profesor le extendió la mano, el chico la tomó, apretó con ligereza para no lastimarlo, después de todo, aún estaba débil, pero también con decisión, después de todo, el profesor acababa de aceptarlo, de aceptar sus consejos, sus habilidades, acababa de aceptar que él fuera el protector de Blossom, acababa de aceptar su amor por Blossom y acababa de brindarle su confianza, confianza que él no estaba dispuesto a traicionar, así como tampoco pensaba dejar de amar a la pelirroja.
Se separó del profesor, asintió con determinación y susurró un suave "Gracias", antes de correr hacia la salida, en busca de la dueña de sus pensamientos.
El profesor sonrió, "No" susurró "Gracias a ti". Ya sabía en quienes confiaba el cuidado de sus hijas y no podía estar más seguro de su decisión.
—Vete Laura—la aludida negó con la cabeza y se agachó, tratando de arrastrar a Conor y al profesor.
—Nos vamos todos—el chico negó con la cabeza y señalo su pierna, torcida en un ángulo antinatural, rota, el profesor siguió la misma dirección que los ojos de Laura y una opresión en el pecho lo detuvo, la muerte del muchacho sería su culpa—. ¡Te cargaré!
— ¡No! ¡Tienes que irte!—Conor la miró a los ojos—. Ve con Luis, te protegerá…
— ¡No voy a dejarlos!
— ¡Laura!—el profesor la miró por primera vez—. No le confiaría a nadie más la protección de mis niñas que a ti, debes salir de aquí, aún tienen oportunidad. Luis estará contigo, lo sabes—Luis se acercó a la chica y la tomó del brazo, alejándola poco a poco—. Confío en ustedes chicos—una sonrisa agradecida se instauró en sus labios—. Gracias por todo.
—Adiós mejor amigo—Luis soltó una lágrima al despedirse de Conor, susurró un "Adiós" y desvió la mirada hacia la salida, evitando que Conor viera las lágrimas que escapaban de sus ojos—. Adiós Laura—la chica se estremeció y comenzó a llorar más fuerte—. ¡Te amo! ¡Te amo hermanita!
— ¡Y yo a ti!
Y Luis y Laura salieron corriendo hasta alcanzar a los chicos. Conor suspiró y volteó a ver a su acompañante.
—Adiós profesor, fue un gusto laborar con usted.
El profesor sonrió y negó con la cabeza.
—Al contrario Conor, gracias por su apoyo y atención, sus padres estarían muy orgullosos de ustedes—un suspiro—. Lo siento, sé que esto es mi culpa, pero… ¡Oye! Veras a tus padres de nuevo… podrás contarles lo fuerte que es tu hermana.
—No es su culpa profesor, así es como deben ser las cosas… Usted podrá contarle a su esposa lo hermosas, fuertes, e inteligentes que son sus hijas—sonrisas tristes por parte de ambos—. La señora Utonium estará muy feliz al saber que las protegió hasta el final.
—No, estará en enfadada por haberlas encerrado en un domo—unas risas, verdaderas, nerviosas—. A Sara le habría encantado conocer a sus hijas y habría estado encantada por conocer a esos chicos, los habría adorado… Ella adoraba a todo el mundo
—Y todos la adoraban, era siempre el centro de atención con su sonrisa alentadora y la amabilidad de sus ojos, ustedes fueron como los padres que nunca tuvimos, profesor.
—Mi nombre es Francis— el profesor sonrió—. Creo que ya era tiempo de que lo supieran.
Ambos hombres se enredaron en un abrazo, un abrazo paternal, un abrazo de amigos, un abrazo de compañeros, se enredaron en un abrazo de apoyo mutuo, aquel abrazo donde sabes que debes dejar salir todos tus miedos, donde sientes que la otra persona está tan asustada como tú y, aun así, sabes que no te abandonará, un abrazo de disculpas por los cumplidos no dichos o las promesas no cumplidas, un abrazo de apoyo, el uno con el otro; un abrazo donde el miedo de ambos desapareció, y donde solo quedo paz.
Y fue en este abrazo donde ambos fueron envueltos por las llamas.
