Disclaimer: El mundo de Harry Potter pertenece a J. K. Rowling y el de Hana Yori Dango tampoco es mío. Este capítulo ocurre un día sábado, 3 días antes de que llegasen las invitaciones para el baile de navidad de los Malfoy.
Capítulo 14.-
-"Buenos días, brujas". Una hermosa rubia sonreía, mientras se sacaba el antifaz que utilizaba para dormir. Su nombre era Daphne Greengrass, reina de Hogwarts, escuela de magia y hechicería.
-"Buenos días, Daph", respondieron al unísono dos chicas que se encontraban a los pies de su cama, en la cual fácilmente podían dormir cómodamente 5 personas.
Las tres eran mejores amigas y se conocían desde siempre, o al menos eso era lo que les contaban sus madres. Estas, las chicas más populares de su época en Hogwarts, sus abuelas antes que ellas, y varias generaciones predecesoras, siempre habían sido mejores amigas o estado relacionadas de alguna manera. Las señoras Greengrass, Chang y Brown incluso habían planificado su primer embarazo juntas y como resultado sus tres primogénitas (todas mujeres debido a pociones de dudosa procedencia) habían nacido el mismo día. Era tal su devoción (u obsesión), que deliberadamente ocupaban la mayor parte del día en gimnasios, de compras o sociabilizando entre ellas y con la élite del mundo mágico, sólo para generar más instancias en las cuales las chicas pasaran más tiempo compartiendo, y así fortalecer su lazo. Y había funcionado. Desde pequeñas, Lavender Brown, Cho Chang y Daphne Greengrass lo hacían todo juntas. Fiestas, juegos, chicos, ir de compras, y reírse de los plebeyos se encontraban dentro de sus actividades favoritas. Se juraron que nada cambiaría cuando fuesen aceptadas en una de las escuelas más prestigiosas de magia y así fue, puesto que siguieron siendo amigas, a pesar de no estar en la misma casa o tener los mismos cursos.
-"Cho, actualízame", le dijo Greengrass a su amiga.
-"Corren rumores sobre una parte de la plebe que está descontenta con cómo se están haciendo las cosas y del nuevo sistema clasista que se ha instaurado".
-"El otro día escuché en el baño como una Hufflepuff de 4° se quejaba con sus amigas sobre lo difícil que era ser aceptada en algunos grupos", comentó Brown mientras se limaba las uñas.
-"Todo es un sistema de clase. ¿Se imaginan una inmunda Hufflepuff o peor, una sangre sucia perteneciente a esa casa, sentada en nuestra mesa, compartiendo nuestra comida y respirando nuestro mismo aire? ¿¡Qué sigue después, elfos domésticos libres o squibs con igualdad de derechos!?", respondió la chica serpiente, exasperada por el descaro de algunas personas al pretender que tenían los mismos derechos.
Para la aristocracia, la vida entera era un sistema de clases y Hogwarts era el lugar perfecto para elegir pares idóneos, entre gente rica por supuesto, con los cuales formar y consolidar relaciones.
Al bajar a la sala común se encontraron con el conserje de la escuela, un 'asqueroso y triste ejemplar humanoide' según Daphne, limpiando los restos de un fluido no identificado. El señor Filch era conocido por las 3 chicas como señor Filth, debido a que era esencialmente un esclavo que estaba muy por debajo de ellas y porque "papi me dijo que es un squib, por lo que no merece nada más que nuestro desprecio", en palabras de Lavender Brown.
-"Disculpe, ¿Señor Filth?", se dirigió a éste la líder del grupo, Daphne Greengrass.
-"Se supone que no están autorizadas para llamarme de esa forma."
-"Tenemos una pregunta sobre una situación totalmente hipotética". Ante esto el conserje sólo levantó una ceja y miró expectante a las 3 chicas.
-"Si le pregunto sobre si sabe de alguna fiesta que se haya salido de control en la sala común de Slytherin, ¿qué diría?"
-"Diría que no sé nada sobre ninguna fiesta" Y, respondido esto, siguió limpiando el piso.
Satisfechas con la respuesta siguieron su camino hacia el gran comedor, hasta que la desagradable voz del bedel las detuvo.
-"Oh, por cierto señoritas, la profesora McGonagall necesitaba tratar un asunto con ustedes hace 30 minutos, por lo que si fuera yo, le daría prioridad", al mensaje le sumo una sonrisa que dejaba ver dientes amarillos muy descuidados y que a cualquiera que no estuviese acostumbrado a tratar con personas como él le helaría los huesos. Pero las 3 brujas no eran cualquiera, por lo que Daphne, sin siquiera darse vuelta para mirarle una vez más (con habérselo encontrado un día común a tan temprana hora, era suficiente para arruinarles toda la semana), le respondió:
-"¡Bravo! Me asombra que alguien de su nivel conozca la palabra 'prioridad'.Ahora, ¿por qué no la aplica en su vida y le da prioridad a la limpieza? Estoy segura de que sobran los sucios squibs que matarían por un puesto como este". Y, destilando nada más que sarcasmo y desprecio, la Slytherin con sus amigas se encaminaron a la oficina de la profesora de transformaciones.
-"Voy a ser honesta con ustedes. Odio lo que representan y todo lo que le han hecho a esta escuela. Por años he visto como ustedes, los populares, han abusado de muchos de los estudiantes"
Esto último lo escupió con rabia, pero antes de que pudiese seguir con su discurso inconformista, fue interrumpida por Lavender Brown.
-"Pido disculpas de que usted y mis compañeros se sientan celosos de mí, Profesora McGonagall, pero no puedo evitar ser popular". Ante esta respuesta, Daphne y Cho no pudieron evitar suprimir una carcajada y, aunque ya debiesen estar acostumbradas al modo de pensar de su amiga, nunca fallaba en entretenerlas.
-"¿Creen que es divertido? Afuera, ya saben, en el mundo real, la gente no se refiere de esa manera a otras personas, no es normal", McGonagallhizo una pausa mientras suspiraba; seguro lo hizo para agregarle dramatismo al asunto, pensaron las chicas.
-"Bueno, no sé si estén al tanto, pero quería mencionarles que ya no sólo soy profesora. Después de la trágica muerte del sub director Quirrel durante el verano, fui promovida a su posición.", terminó de decir con una sonrisa, orgullosa por su nuevo puesto.
-"Eso sí que es conveniente… Y sospechoso", esta vez la interrumpió Cho, quien sonrió dulcemente, quitándole seriedad a la acusación que acababa de hacer.
"Si, tienes razón. Asesiné a sangre fría a Quirinus y luego me escabullí en la casa del actual director, el profesor Dumbledore quien cabe mencionar tiene más de un siglo de vida, mi colega desde hace más de 40 años, y lo seduje para obtener el trabajo y un atractivo aumento de un 5% en mi salario." Frente a la respuesta de la flamante sub-directora, Cho murmuró algo como "sólo decía", pero luego guardó silencio puesto que la respuesta de la profesora era bastante lógica.
-"Ahora viene el verdadero motivo por el cual las cité hoy..."
-"¿Quiere decir que no es sólo para halagarnos y manifestar su amor por nosotras? ¿Hay más aún? Preguntó ilusamente Lav, sonriendo y con ojos soñadores al imaginar quizás que ridiculez relacionada con ella siendo amada por todos en la escuela. La jefa de la casa de Gryffindor la miró seriamente un momento, tratando de dilucidar si su comentario había sido irónico o si debía preocuparse por la sanidad mental de su alumna pero, al notar que ninguna de las otras dos chicas reaccionaba, prefirió omitir comentarios al respecto.
-"El profesor Quirrel no se involucraba mucho con los asuntos estudiantiles, al punto de que su negligencia bordeaba en lo criminal. Y ustedes chicas son la fuente de extendidos reportes sobre alcoholismo, bullying, racismo, clasismo, y declaraciones sobre abuso animal"
-"¿Racismo? ¿En serio?" Preguntó una indignada Cho Chang, mientras señalaba su rostro, con rasgos claramente asiáticos.
-"Nadie forzó a ese gato a tomar tanto whisky de fuego. Fue mérito e iniciativa propia." Lavender habló sin darse cuenta que no se sintió ofendida, ni trató de defenderse, por todos los otros cargos a los cuales estaban expuestas. La subdirectora simplemente levantó una ceja y prosiguió con sus descargos.
-"En todo caso, todo esto podría dejarlo pasar puesto que no es tan grave comparado con los horrores que se vivieron en Hogwarts durante la última primavera. Este es el reporte final de los aurores asignados al caso de la muerte de una de sus compañeras, Myrtle Elizabeth Warren."
-"¿Quién?- frente a esta pregunta Cho le susurró a su amiga el sobrenombre por el cual era mejor conocida -¿Myrtle la llorona? Esa chica era una zorra conflictiva y cínica. Nos provocaba y luego se largaba a llorar para ganar la simpatía de la gente. Al final todos conocían su show y ya nadie le tenía lástima. No es nuestra culpa que borracha haya caído por las escaleras que dan al hall. En verdad le hizo un favor a la escuela y al mundo entero." Debatió Brown, con frialdad y muy segura de sí misma.
-"Si mal no recuerdo, ese caso se cerró a las pocas semanas por tratarse claramente de un suicidio. No está de más mencionar que ningún alumno estuvo relacionado con la desafortunada muerte", se apresuró en comentar Chang, a modo de que no se tomase en cuenta el último comentario de su amiga.
-"Lamentablemente nunca encontraron evidencia… De cualquier forma, mi problema principal con ustedes chicas es que representan todo lo que está mal con la juventud hoy en día, por lo que he decidido acabar con su reino de popularidad y voy a empezar restringiéndoles todas sus libertades. No más fiestas ni permisos especiales para ir a Hogsmeade… Y eso es sólo el comienzo"
-"¿Se da cuenta de que Hogwarts fue fundada bajo los preceptos del elitismo? Además, no somos las únicas. Todos los alumnos, incluso la mayoría de los profesores, están dentro de este sistema", arguyó la Ravenclaw. Le parecía una idea disparatada lo que proponía la subdirectora quien, sabiendo que Chang tenía razón, reformuló su amenaza.
-"Tal vez no sea capaz de revocarles sus privilegios hoy, pero no hay manera de que su grupo, al menos como está constituido ahora, sobreviva hasta final de año con las mismas creencias y actitudes."
Daphne Greengrass, quien no había hablado durante toda la reunión, decidió ponerle fin a esta, pues tenía asuntos de los cuales encargarse.
-"¿Terminó? Verá, soy una chica ocupada – Lavender interrumpió a su amiga para remarcar lo último que había dicho con un "Bastante ocupada" – y bueno, esta reunión no estaba agendada, por lo que ya me ha consumido más tiempo del que dispongo. Tengo muchas cosas que hacer, entre ellas, ver los último detalles para mi atuendo al baile invernal de los Malfoy, pues no aceptaré nada menos que perfección. Tía Cissy invitó personalmente a mí familia pues sabe que compartimos su opinión con respecto a la etiqueta ya sabe, eso de que a todos los asistentes se nos exige/incentiva ser ricos y populares tanto como vestir de acuerdo a nuestro status. Ahora, con respecto a su pequeña obsesión con nosotras, me siento halagada y todo, pero no creo que sea una buena idea tomarlo tan personal.Estoy segura que nuestros padres, quienes hacen constantemente grandes donaciones a esta escuela, no estarían muy contentos con este tipo de trato hacia sus hijas." Dicho esto, la serpiente se levantó, caminó hacia la puerta y, antes de cerrarla, le advirtió: "Tenga cuidado, profesora, yo no juego limpio."
De camino al gran comedor, donde fingirían comer un desayuno balanceado, puesto que las tres estaban bajo una estricta dieta para poder utilizar los disfraces talla cero que habían encargado hacía más de un mes a una exclusiva modista francesa, iban comentando la incómoda situación de la que acababan de salir relacionada con la atrevida "profesorucha", quien claramente no conocía su lugar.
-"Hermanas, nunca en mi vida me había sentido tan humillada. Esa momia lo pagará caro". Daphne Greengrass, a pesar de fingir calma e indiferencia, por dentro estaba hecha un basilisco.
-"En algo que pague caro. ¿Vieron su atuendo? No sólo gritaba barato, sino que es la túnica más fea que he visto en mi vida"
-"Eh, estaba más concentrada en lo que nos decía, Lav, específicamente en el hecho de que nos culpa por el suicidio de esa sangre sucia. Además, por lo visto posee información sobre lo que hacemos en la sala común. Alguien ha estado tendiendo la ropa sucia a pleno sol". Cho mencionó esto último más para ella que para sus amigas, puesto que sólo era una suposición. Si alguien verdaderamente estaba filtrando información, tenían que actuar rápido antes de que salieran a la luz cosas peores.
En la salida a Hogsmeade correspondiente a ese fin de semana, las tres chicas decidieron probar/estrenar sus pociones embellecedoras, maquillaje recomendado en la revista Corazón de Brujas (la biblia adolescente), y un nuevo encantamiento glamour que había sido desarrollado hace poco por Industrias Greengrass, división de investigación y desarrollo.
Y, contentas con el resultado, asistieron a un club nocturno de moda que regularmente ofrecía fiestas reservándose el derecho de admisión (ni sangres sucias, ni traidores a la sangre, ni nuevos ricos. Mestizos con buenos antecedentes se someterían a comité de evaluación, siempre y cuando viniesen recomendados por aristócratas sangre pura.
-"Me encontré en el baño con la chismosa de Tracy Davis y adivinen qué. La mestiza Nymphadora Tonks asiste a este mismo club." Habló Daphne, para poner al tanto a sus amigas sobre el rumor más comentado.
-"¿Pero ella no estaba en Azkaban?", le preguntó Lav a su amiga, claramente interesada en el tema.
-"Por delitos menores, y aparentemente ya la soltaron. Nada que su familia no pudiese esconder de la prensa, aunque no de los más cercanos. Una vergüenza para los Malfoy", respondió Cho con tono neutral, más por costumbre a responder dudas superficiales de su amiga a por falta de interés.
-"Como han bajado los estándares de esta pocilga. Ya no es exclusivo como antes", comentó Daphne, mirando con asco a un grupo de Hufflepuffs que bailaban animadamente a un par de metros de ellas.
-"Pero si nunca habíamos venido" le respondió Lavender pensativamente.
-"Lav, tengo sed. Sé buena y tráeme cualquier cosa baja en calorías", intervino Cho, previendo la tormenta que se avecinaba si no sacaba a su amiga del paisaje.
La Gryffindor atravesó la pista de baile y fue directo a la barra. Estaba coqueteando con el bartender para conseguir bebidas gratis, actitud frecuente dentro de su grupo de amigas, cuando una imagen llamó su atención. Muy cerca de ahí, en un rincón bastante oscuro, había una chica de cabello corto humillando verbalmente a Millicent Bulstrode (de cuya identidad estaba segura, puesto que su anatomía gruesa y el pelo revuelto, similar al de la sangre sucia Granger, eran detalles inconfundibles). No le agradaba Millicent, de hecho pertenecía a la lista negra de su grupo por sus "rasgos exóticos", por no decir fealdad, pero le molestaba que alguien externo a su grupo de amigas estuviese tomándose atributos que no le correspondían. Se acercó un poco más, ignorando por completo las bebidas de su enamorado de turno, cuando la chica de cabello corto empujó a Bulstrode, quien cayó al suelo y rompió en llanto. Sorprendida, por decir lo menos, ya que no esperaba aquella reacción, miró a la autora de tal agresión, quien la observó como si estuviese leyendo un aburrido ensayo para historia de la magia y, sin ningún tipo de remordimiento, dio media vuelta y desapareció entre la masa de personas.
