El camino hasta su casa fue en silencio, en cierto modo estaban avergonzados pero aun mas que eso, dolidos por su reciente descubrimiento ¿Qué fácil hubiera sido si tan solo se hubieran enamorado uno del otro? Pero no podían quejarse, como amigos hacían la pareja perfecta, ese era un hecho innegable y tal ves lo mejor que sacaron de aquella experiencia de corazones rotos.

Le pidió a Nicolás que la llevara a su casa y cuando este le recordó que se suponía que iba a tener un pijamada en casa de Mina le contesto –hoy no seré una buena compañía para ella-

Subió a su habitación en silencio, respiro aliviada al no encontrar a luna en su habitación ¿realmente creía que no se daba cuenta de sus escapadas con Artemis?

Tiro sus tacones a un lado, mientras caminaba hacia su cama frotándose el cuello, se dejo caer sentada abriendo el último cajón de su mesita de noche. No había encendido las luces pues no deseaba llamar la atención de sus padres, solo se iluminaba por los rayos de luz de luna que se colaban a través de su ventana.

Del cajón saco una pequeña libreta rosa, la abrió y en el centro encontró la última fotografía que se había tomado con Darién y la ultima en sobrevivir a sus arranques de furia. Sonrió ante su propia ocurrencia, acariciando el rostro de Darién a través del papel.

La miro con nostalgia pensando en los momentos que habían pasado juntos y aquellos recuerdos del pasado "no eres una princesa del cuento, eres una chica normal" le había dicho en una ocasión rei tratando de animarla a seguir su vida sin Darién.

En aquella oportunidad le había dicho que no podía, que su amor era demasiado grande y que sin el no podida vivir, un extraño sentimiento de rabio la invadió un instante, que patética había llegado a ser.

Resoplo sintiéndose molesta consigo misma por haberle permitido a Darién burlarse de ella, de seguro ahora estaba pasando la noche con su amiguita, dios cuanta rabia sentía ahora -todo se termino, Darién- dijo tomando la fotografía con ambas manos dispuesta a romperla.

-¡claro que no!-

Serena levando la vista aterrada ante la figura que aparecía entre las sombras de su habitación…

MAS TEMPRANO ESA NOCHE…

-¡maldita sea!- exclamo una vez mas golpeando el volante, incluso olvidando a quien llevaba en el asiento del copiloto.

-¿Darién?- hablo la joven tímidamente, todos los aires de superioridad se le habían esfumado al ver la reacción del moreno ante aquel beso. El no le hizo caso y detuvo el auto frente a aquel edificio -¿no quieres subir?- le pregunto coquetamente, pero nunca encontró respuesta.

El acelero el auto apenas ella bajo, una lagrima de amargura rodo por su mejilla pues sabia que su departamento se encontraba hacia la dirección contraria, el la buscaría.

En tan solo unos minutos ya se encontraba frente a su casa, la luz de su balcón estaba apagada, no sabia que pero algo lo impulso a trepar su balcón, no le fue difícil ya que siempre fue bueno con los deportes y el ser tuxedo mask le habida dado mucha agilidad.

Todo dentro estaba oscuro, pero el aroma era innegablemente de ella, camino casi a cuestas para no hacer ningún ruido, por la poca luz pudo divisar algunos objetos. La habitación era blanca y con una franja rosa con algunos conejos, sonrió al recordarla aun como una niña. Sobre un pequeño buro estaban algunos retratos, evidentemente algunos de su familia, aun recordaba aquel encuentro en el que su padre lo llamo viejo.

Estaba seguro que si lo encontraba ahora hurgando las cosas de su hija sacara de algún lugar una escopeta y no dudaría en perseguirlo por las calles.

Dolorosamente pudo notar que no había ninguna fotografía suya, las habían de su familia, de sus amigas, de su escuela… pero ninguna de el.

Estaba apunto de tomar una pequeña almohada en forma de corazón cuando oyó un ruido mudo desde fuera, había estado tan ensimismado que ni siquiera había oído al auto de Nicolás estacionarse fuera, se apresuro a colocarse a un lado de la puerta justo en el lugar mas oscuro de la habitación.

La puerta se abrió suavemente a la vez que una esbelta figura entraba a la habitación sin hacer ruido. Era ella, se veía tan hermosa a la luz de la luna. La vio lanzar sus tacones y sentarse pesadamente sobre la cama, estaba tan encerrada en sus pensamiento que ni sintió la presencia de el, saco una pequeña libreta rosa de su mesita de noche y los ojos de Darién se abrieron aun mas a verla sacar de el una fotografía, a la distancia no la podía ver claramente pero pudo distinguir que era la misma que el tenia, en aquella ocasión habían sacado dos iguales, uno para cada uno.

La vio tan frágil viendo aquella fotografía tan tristemente que deseo lanzarse sobre ella para consolarla, para decirle que la amaba, un mas ahora que antes, que la distancia lo estaba consumiendo como no podría imaginarse, pasaron apenas un par de minutos cuando los ojos de ella se endurecieron y cogía la fotografía con ambas manos, pero que lo que susurro que crespo sus nervios y no resistió.

-todo se termino, Darién-

-¡claro que no!-

Serena salto de la cama dejando escapar un pequeño grito que inmediatamente callo con ambas manos, corrió hacia su puerta y la abrió verificando que sus padre no los hubieran oído, pues aunque su habitación se encontraba muy alejada del resto, su casa no era muy grande y tenia ciertos ecos.

-¡que demonios haces aquí!- exclamo con la voz susurrante.

-¿acaso no es evidente?-susurro mirándola directamente a los ojos.

-¿Qué, ahora te dedicas a acosar chicas indefensa? Sinceramente de ti ya no me sorprendería- susurro mirándolo desafiante.

-¡yo no acaso a nadie!- susurro casi perdiendo el control –vine aquí porque me debes una explicación-

-¿que? Yo a ti no te debo nada-

-claro que si, como es posible que estés con ese imbécil después de tan poco tiempo de haber terminado-

-¿y tienes el descaro de preguntarme eso?- el rostro de serena se enrojeció por la rabia pero su voz continuaba con el tono susurrante pues no quería despertar a sus padres –además, no se supone que pasarías la noche con tu amiguita… como se llame-

-tal ves si… tal ves no- respondió de manera sarcástica, quería que ella sintiera el mismo dolor que el sintió cuando la vio besando a otro.

Los ojos de serena brillaron con furia mientras se ponía las manos en la cintura, en un gesto de desafío –pues entonces, vete con ella, has lo que quieras, revuélcate en su cama pero lárgate o llamare a mi padre para que te asesi…-

Darién la cogió del brazos atrayéndola hacia el y la beso como si ese fuera su castigo por haberlo cambiando, cuando en el fondo sabia que se castigaba a si mismo. Por un breve momento sintió que luchaba contra el y profundizo el beso, rodeando su cuerpo para que no pudiera tener el control y sujetando su nuca.

Salvajemente, su boca cubrió la de ella, como un hombre muerto de hambre, ahogado y desesperado a la vez, como si ella fuera la única que lo pudiera mantener vivo, mientras se volvía loco de deseo al mismo tiempo.

La oyó gemir contra si boca pero el placer de la victoria le duro muy poco, pues cayo en cuenta que era el quien había perdido, como siempre frente a ella… solo podía rendirse.

Su manos llegaron hasta su espalda y bajo suavemente la cremallera de su vestido dejando al descubierto la suave piel de su espalda, la cual acaricio como si fuera un tesoro encontrado.

Esta ves cualquier muestra de pudor abandonaron a serena, introdujo su muslo entre las piernas de Darién presionando su miembro erecto contra su vientre bajo, la emoción de su propia victoria la invadió al escucharlo gemir.

El la cogió por las caderas desplazando su vestido hasta que cayera, cuando este estuvo en el suelo la miro un instante, casi desnuda con solo una prenda que la protegía, con el rostro ligeramente enrojecido y los ojos llenos de pasión, la visión no podía ser mas perfecta, sus senos hinchados por la excitación y sus pezones apuntándole amenazadoramente.

La levanta en sus brazo y la acostó sobre la cama, deleitándose por cada una de las curvas de su figura, la volvió a besar mientras se quitaba la chaqueta y serena le desabotonaba la camisa, sus labios solo se separon para que el dibujara un camino húmedo sobre su cuello y sus pechos los cuales absorbió hasta que sus pezones enrojecieron, serena arqueo la espala mientras jadeaba ya sin control.

Tomo la cabeza de el para besarlo y bajo las manos hasta su pantalón los cuales bajo sin menor ceremonia, cuando sintió entre sus manos aquella latente virilidad sintió una desconocida necesidad… si, lo necesitaba, lo quería, oh dios cuanto necesitaba tenerlo dentro de ella.

Pero el estaba disfrutando aquella dulce tortura, retiro lentamente la delicada ropa interior de serena, negra y de encaje. Ella cerro los ojos fuertemente ante el shock emocional de tenerlo entre sus piernas. El cogió cada una de sus rodillas abriéndolas hasta el limite de su elasticidad, serena se mordió el labio y gimió muy fuerte, casi grito cuando Darién introdujo su lengua en ella, recorriendo cada parte de su intimidad, saboreando cada paso como si fuera el caramelo mas delicioso del mundo, serena cogió una almohada y la puso sobre la cara para callar en algo sus gemidos, pues aunque estaba disfrutando el momento aun no olvidaba que en esa misma casa estaban sus padres.

Darién abandono su labor y le quito la almohada quedando satisfecho por el brillo en los ojos de ella –vamos cariño- susurro en su cuello –pídeme que te haga mía-gruño acariciando uno de sus senos.

-estas… demente –gimió ella –si mi padre… si el…. Te matara- hablo ella apenas entre suspiros.

-tienes razón- gruño el acariciando su clítoris –esto es… lo mas loco que he hecho- le beso enredando su lengua con la de ella y sin dejar de acariciar intimidad –y eso… es lo mejor-

-ahh…- serena gimió fuertemente cuando el introdujo su dedo en ella, acariciando su clítoris cada vez mas rápido.

-vamos- gruño el sin saber si podría soportar mas –pídemelo-

Serena se maldijo a si misma pero ya no podía contener mas el volcán que erupcionaba dentro de ella –oh… por favor…-

El se introdujo en ella, empujando toda su reprimida pasión. Ella gimió fuertemente y hasta casi grito, dejando que una lagrima rodara, el de detuvo cuando finalmente la había penetrado por completo mirando su rostro, ella abrió los ojos y lo encontró contemplándola con tanto amor que casi no lo podía creer, a la vez que sujetaba su rostro para besarlo envolvía su espalda con su piernas.

El empezó a moverse lentamente, aumentando la velocidad cada vez mas, el momento había llegado de manera casi irreal, este momento que creyó nunca llegaría y era como el paraíso. Amo la sensación de estar dentro de ella, ser parte de ella, llenando ese espacio tan intimo que sentía que los dioses lo habían creado solo para el –oh, serena- gimió el sin dejar de moverse –te he necesitado tanto- ella gimió fuertemente en respuesta mientras su cabeza iba de arriba abajo una y otra vez.

Sus manos se encontraron y sus dedos se entrelazaron, como el paso final de una magina danza. Gimieron al llegar a la orilla del éxtasis, el empujo dentro de ella mas profundamente y derramándose como fuego liquido, embriagado por los gemidos de ella, los sonidos eróticos de él serena los guardo en su recuerdo, como una canción de cuna…. Que la llevaba a mágicos sueños.

Finalmente el se deshizo entre sus piernas dando unos últimos empujones, la abrazo y beso su pecho pero esta vez en la parte donde estaba su corazón.

En minutos que parecieron eternos ella se quedo dormida acurrucada en su pecho, el se quedo mirándola, feliz y aterrado ¿Qué pasaría? Dios si algo le pasara a ella… si tan solo… confusión, dolor, miedo… y el sentimiento más pleno de finalmente haberse unido a ella.

Se movió lentamente hasta alcanzar su ropa, se vistió pensando en sus pasos uno a uno, no podía fallar… esta noche la perdería para siempre… y esta noche el mismo moriría.

Serena abrió los ojos pesadamente, vio a un lado de la cama a Darién sentado, vestido y abotonando su camisa, se sentó mientras jalaba la colcha para cubrir su desnudes -¿Darién?- por un instante le aprecio que se conmovió antes su voz, pero solo duro un instante, el giro a verla, pero ella no podía verlo debido a la oscuridad -¿A dónde vas?- pregunto suavemente al verlo ponerse de pie y coger su chaqueta.

-a casa- respondió con voz áspera –no puedo quedarme aquí-

Serena bajo la cabeza sin saber cual debería su siguiente paso ¿acaso esa había sido una reconciliación? Lo deseaba tanto, pero por el tono de su voz sintió que el pecho se le estrujaba y unas lágrimas acumularse en sus ojos, su cuerpo comenzó a temblar irracionalmente y eleve una plegaria silenciosa porque aquello no terminara mal.

-lo siento- dijo el después de un instante –debió ser por el alcohol… pero te prometo que esto no volverá a pasar-

Serena jadeo y se cubrió la boca con una mano, horroriza y con el corazón destrozado, finalmente las lágrimas la traicionaron y cayeron. Darién giro para mirarla finalmente y por un instante creyó que no podría soportar aquel dolor, deseaba lanzarse sobre ella, abrazarla, limpiar sus lagrimar y jurarle que nunca la abandonaría, que nunca dejaría de amarla, pero no lo hizo, la simple idea de poner su vida en peligro congelo su cuerpo.

-ella decía la verdad ¿cierto?- dijo ella esta vez con rabia –esto no debió pasar y nunca volverá a pasar… lárgate- bajo la mirada y no vio cuando el salto de su balcón, tomo una almohada y la abrazo dejando que las lagrimas y el llanto escaparan… ¿Por qué tenia que ser así?... ¿Por qué en su primera vez?... ¿porque? ¿porque? ¿porque?


NOTAS:

¿Me odian verdad? si yo tambien ¬¬ creo que con esta historia fluye mi instinto masoquista :D pero vale, grcias y mil gracias por sus reviews... me encantan! como se habran dado cuenta ya me libre del instituto npor un mes asi que espero actulaizar en un par de dias! ahi nos vemos!