Presente
28 de Abril de 2015 Hora 20:03 P.M
P.O.V Taiza
—Las tortugas te buscan, es mejor que no salgas—me recomendó el samurái.
—No hay razón por la que me tengan que buscar esas mutaciones.
Lo único que se me ocurría era que Casey y April de alguna manera hubieran contactado con las tortugas para pedir que me hicieran abandonar el clan del pie. Solo con pensarlo me hervía la sangre, los odiaba a los dos desde el mismo momento que hablaron como si conocieran a Donatello. Habían pasado cinco años desde aquél desgraciado accidente, aquel día en el que comenzaron todas mis pesadillas, cinco desgraciados años de noches entre lágrimas sin dormir bien. Mi mente aún podía recordar perfectamente la columna de fuego que se formó aquella noche, pero no era capaz de recordar con exactitud el rostro de Donatello.
Tampoco recordaba la gentil sonrisa de sus amigos. Leonardo, Raphael, Yuuhi, Lith, incluso los inocentes Kotori y Mickey, todos habían desaparecido entre las llamas.
—Si hubiéramos sabido antes lo de Raphael…quizás esto no hubiera pasado—murmuré amargamente. Bara simplemente se encogió de hombros.
—No vale la pena arrepentirse por cosas que en su momento no se podían predecir—contestó secamente.
Bara no me caía bien, no del todo. Pero era el único en quién podía recurrir cuando me atormentaban los recuerdos, y en verdad conseguía ayudarme casi siempre. Era un compañerismo forzado nuestra relación, pero en ocasiones lo comenzaba a sentir como alguien cercano.
— ¿Crees que tendremos noticias del Krang pronto? —pregunté.
—No lo sé.
—Te ves muy feliz últimamente ¿Has descubierto algo bueno?
—Es posible—contestó el samurái. No dijo nada más, simplemente esbozó una sonrisa y comenzó a alejarse de mí para marcharse de la sala. No insistí en sonsacarle información, sabía que no podría.
—Tan misterioso—susurré.
—Por cierto—, alzó la voz antes de cerrar la puerta que había abierto, —si ves a los Krang comunicándose con Shredder, intenta que no se fijen en ti. No nos interesan nada esos extraterrestres de mierda, nuestro objetivo es otro.
—Lo entiendo.
Pero no lo dije muy convencida, no estaba segura de que me llevara a algún sitio estar en ese clan, tenía miedo de que hubiera vuelto a atormentarme por el pasado sin razón alguna. Además, esa historia del ejército…era difícil de creer.
28 de Abril de 2015 Hora 21:02 P.M
P.O.V Raphael
Si tuviera que contar las cosas raras que le había visto hacer a Mickey desde que lo conocía, la biblia al lado del tocho que escribiría se hubiera visto como lectura ligera. Ya nada me sorprendía y ese momento no fue diferente.
—Conejito…—exclamó Mickey caminando sonámbulo mientras perseguía a un conejo invisible.
Cuando Leo y yo lo vimos pasar simplemente nos mantuvimos quietos observando, Michelangelo se estaba recorriendo toda la sala principal de la guarida chocándose contra toda pared y todo objeto presentes.
—Bueno, por lo menos no está teniendo un sueño de esos que le hieren—masculló Leonardo.
—Sí, por fin lo vemos comportándose de manera boba y torpe como siempre, me siento más tranquilo—dije volviendo a fijar la vista en el cómic que sostenían mis manos. Pero en verdad no lo leía, simplemente intentaba distraerme sin éxito.
— ¿Crees que lo está soñando porque quiere tener un conejo de mascota?
— ¡Nada de mascotas! —exclamó con tono severo Splinter que apareció como un relámpago a nuestro lado, Leo y yo exclamamos un grito de la impresión. Nuestro padre no tenía ningún problema en tener tortugas, lagartos, perros…pero estaba totalmente en contra de los roedores, seguramente por miedo a que le hicieran competencia.
En sus manos llevaba el maletín de medicinas y una toalla empapada.
— ¿Ayudamos? —preguntó Leonardo, pero el maestro Splinter negó de inmediato.
—También enfermareis vosotros si no os cuidáis—respondió. Tenía toda la razón, pero omitía que el también enfermaría. Tenía ojeras igual de notorias que las nuestras.
Donatello estaba enfermo. Tres días atrás avanzamos bastante leyendo el diario, en un principio porque Splinter no nos vigiló mucho, pero mi hermano de la cinta morada comenzó a encontrarse mal. Al día siguiente después de unas pocas líneas leídas se desmayó. Los síntomas eran fuertes mareos, fiebre y poco apetito. Nuestra preocupación del principio se había esfumado considerablemente porque la fiebre bajaba, pero eso no evitaba el cansancio físico y emocional.
Leonardo, Splinter y yo nos turnábamos, uno se dedicaba a hacer ronda nocturna, otro a cuidar de Donatello y otro a cuidar de Michelangelo. Mickey protestaba alegando que se encontraba perfectamente y que podía cuidar de Donatello y salir fuera pero nadie se fiaba. No estábamos dispuestos a sufrir el miedo que supondría que nuestro hermano menor colapsara de dolor, solo acompañado por uno de nosotros mientras era atacado por el clan del pie. Tampoco queríamos que durmiera o descansara menos de lo normal. Por eso le habíamos tenido que atar en la cama en más de una ocasión para que no hiciera ninguna locura. Si lo pensabas bien ese momento antes de la patrulla era uno de los pocos instantes que tuvimos los últimos tres días para descansar. Aunque resultara egoísta deseaba que April y Casey apareciera en cualquier momento para ayudarnos, pero desde que hablamos del pasado de Donatello no aparecían, seguramente buscando a Taiza.
—Oye, Raph, cuídate, no quiero que tu también…—suplicó en voz baja Leo, parecía avergonzado pero a la vez obligado a expresar lo que sentía.
—Lo mismo digo—dije con sinceridad, no era momento de mostrar orgullo.
Michelangelo finalmente se despertó de su sonambulismo, se dio contra algo, no me hizo falta ni mirar que fue, sabía perfectamente que se golpeó por lo cómico que resultó su grito. Leonardo y yo no pudimos evitar reírnos, pero no era una risa exagerada, era suave. Se sentía tan bien ver reacciones antiguas a los sueños de Mickey, antiguas al diario ¿Cuándo habían cambiado tanto nuestras vida?
—Ni se te ocurra irte Mickey—dijo Leonardo cesando la sonrisa y poniéndose serio.
— ¡Puedo ir de patrulla!—protestó. Tal y como pensábamos su intención eras irse en secreto por la puerta.
—No sé si tú puedes ir de patrulla, pero nosotros no estaremos bien si vas. Por favor hermano, estoy cansado.
Mickey no pudo protestar debido a las palabras de Leonardo, se sentó a nuestro lado entre protestas.
— ¿Donnie está mejor?
—Sí, Sensei lo está cuidando ahora.
— ¿Crees que ha sido culpa mía? —preguntó Mikey.
—No—contestamos Leo y yo secamente a la vez, no queríamos mostrar ninguna duda en la respuesta.
—Quizás si no hubiera hablado del tema, si no hubiéramos comenzado a descubrir tantas cosas, Donnie no hubiera sabido lo que le paso a la familia del Donatello del diario.
—Donatello es demasiado fuerte como para derrumbarse de esta manera, tranquilo, es una fiebre normal, simple casualidad.
Leo dijo esas palabras firmemente, pero en verdad no sé si creía en ellas. Habíamos salvado al mundo, éramos fuertes luchando pero ¿fuera de la batalla? Quizás todavía no reuníamos el coraje suficiente para lo que estaba por venir.
29 de Abril de 2015 Hora 00:59 P.M
P.O.V ?
—El sujeto nº 259 ha fallecido—sentenció la mujer tranquilamente sin mostrar rasgo de arrepentimiento por aquel chico de catorce años inmóvil.
—Otro fracaso ¿Cuántos van ya? —preguntó un hombre tapándose el rostro de decepción con la palma de la mano.
—Cientos, pero todavía no hemos encontrado a nadie que llegue a su altura y se están extinguiendo por culpa de "ellos".
—Malditos asesinos, ojala no hayan acabado con la persona que necesitamos.
La mujer sabía que ellos también eran asesinos, que aquél chico seguiría vivo si no le hubieran obligado a participar en su causa. Pero no sentía pena ni iba a contradecir las palabras de ese hombre, después de todo estaba convencida de hacer lo correcto.
—Lamentablemente, es posible que aquella persona ni exista, es una anomalía genética tan improbable como el albinismo y la población de la especie es escasa. Solo se ha registrado un caso después de aquél suceso, y han pasado mil años.
— ¡Mierda! —gritó el hombre con todas sus fuerzas dando un puñetazo a la pared debido a la frustración.
Si la cosa seguía así, ellos no podrían ser los héroes que tanto deseaban.
Gracias por las reviews
—Siento mucho haber tardado tanto en actualizar y que el capítulo sea corto, no estoy pasando por los mejores momentos personales y así cuesta escribir. Pero intentaré actualizar otra vez lo más pronto posible
