Una historia original de NikkaFuza y LuenePetris

Traducida por Asideilogica21 y Vaana.


Capítulo 14 - The Sweet Scape

You melt me down,

I'm at my lowest boiling point

Come help me out

I need to get me out of this joint

Come on let's bounce

Counting on you to turn me around

Instead of clowning around

Let's look for some common ground

Gwen Stefani

Aún estaba hirviendo de rabia con Dimitri cuando empezó a balbucear sus explicaciones en el garaje, pero una parte de mí no podía dejar de notar como la camisa mojada se pegaba a su cuerpo, recordándome aquella situación que apenas había conseguido borrar de mi mente desde la noche en que él invadió mi cuarto para salvarme de aquella criatura horrible que no era un gato.

¡Maldita sea, Rose! Deja de babear por su cuerpo, estás enfadada con este ruso idiota ¿Lo olvidaste?

- Lo sé. Tienes toda la razón. Es que Tasha apareció tan trastornada esta mañana a causa de esa historia y ella me dijo que Christian le contó que tu eras amiga de Jill y yo... - Dimitri se detuvo en medio de la explicación, tal vez al notar que estaba sonando un tanto incoherente, pero de todo eso pesqué una información muy extraña. Dudo que Christian le haya contado a Tasha que era amiga de Jill, él sabe muy bien que no tengo paciencia con ella ¿Entonces de dónde había sacado eso aquella mujer? ¿Qué es lo que está sucediendo aquí?

- Mira, no importan los 'cómos', - él continuó - lo que importa es que te he juzgado injustamente y tú nunca, nunca has hecho nada para merecer ese tratamiento. La verdad es que fui un idiota, y verdaderamente lo siento mucho por la forma en que te he tratado. Si quieres, puedes castigarme por eso, tienes todo el derecho. Sé que eres creativa y estoy seguro de que vas a encontrar una buena forma de hacerme pagar por esto…-

No pude evitar sonreír al oír eso y traté de disimularlo bajando mi cabeza. De hecho yo podía pensar en varias formas creativas de castigarlo, pero creo que buscarme en medio de un huracán ha sido suficiente por hoy ¿Él realmente lo había hecho? ¿Se ha arriesgado sólo para sacarme de el medio de la tormenta?

Creo que tal vez he exagerado un poco en salir con este tiempo de esa manera, pero no me gustó ni un poco su falta de confianza en mí. Aquello dolía más de lo que debería.

Nunca le he dado motivos para eso... Quiero decir, puede haber tomado su coche a escondidas, haber dado una fiesta en la piscina con un montón de chicos y fingir un desmayo para librarme de ese uniforme horrible... Bien... Ok, admito que Dimitri puede incluso tener un poco de razón, pero eso no hacía que su desconfianza me lastimase menos. Yo no quería que él pensara tan mal de mí.

- Pero no te vayas, por favor. Eso devastaría a Claire y ella no se merece pagar por mis errores. - pidió con ese acento cargado. Con certeza sentiría mucha falta de aquella bajita si me fuera. Me había apegado demasiado a ella y no podía simplemente dejarla atrás. En realidad esa simple posibilidad hacía que mi corazón doliera, por más que estuviera herida a causa de él. - Te necesita. Yo te necesito aquí, Roza... Quiero decir, yo confío totalmente en ti con Claire y no podría encontrar a alguien mejor para cuidar de ella. Mi hija es más feliz cerca de ti… -

Rompí nuestra conexión visual cuando noté algo caliente comenzar a subir por mi espina dorsal y lo rodeé para entrar a la casa. Siempre que me sentía de esa forma el mejor remedio era poner cierta distancia entre nosotros.

Espera ¿Él acaba de decir que me necesita? ¿Y qué fue ese nombre por el cual me llamó? ¿Roza? ¿Realmente me necesita? No... No puedo llevar las cosas por ese lado. Definitivamente no fue lo que él quería decir.

- ¿Roza? - pregunté curiosa ¿Por qué me llamó así?

- Lo siento. - Dimitri murmuró. - Es tu nombre en ruso. Yo suelo mezclar ruso con inglés cuando me pongo nervioso.-

- Entiendo. - lo observé atentamente. Él parecía realmente ansioso por alguna reacción mía y pareció desconcertado por llamarme Roza.

No me gustaba mucho mi nombre, pero haberlo oído con ese acento delicioso fue algo que me agradó bastante. Por eso decidí no comentar nada al respecto. Quien sabe, quizás repita este deslizamiento más veces.

- ¿A dónde vas? -

- A tomar un baño, me estoy congelando. Y tú también deberías hacer lo mismo. - en realidad ni siquiera sentía tanto el frío, sólo quería evitar quedarme viéndolo tan sexy con los cabellos mojados levemente pegados en su rostro.

- ¿Te vas a quedar? -me preguntó un poco ansioso.

- ¿A dónde más iría yo en medio de un huracán? - dije encogiendome de hombros e intenté retomar mi camino, pero el ruso dio un paso adelante, bloqueando la puerta con un brazo.

- Quiero decir, ¿Vas a quedarte, quedarte? -

Esa pregunta me hizo sonreír. Dimitri casi sonaba como un niño inseguro ¿Cómo podría irme después de todo lo que acababa de suceder aquí? ¡Maldito ruso!

- Voy. Tengo un castigo que planear. -

Él me regaló una de esas sonrisas hermosas que a mi tanto me gustaban y sacó el brazo que puso delante para que pudiera pasar. Traté de correr a mi habitación antes de que acabara intentando hacer alguna locura.

Tardé más de lo normal en el baño, buscando calmar mi cuerpo que parecía reaccionar instantáneamente cada vez que recordaba su sonrisa y sus palabras. Yo te necesito aquí, Roza... Cómo me gustaría oírle susurrar aquello en mi oído, preferentemente tumbado sobre mí en una cama…

¡Mierda, Rose! ¡Controla esa imaginación!

Cuando finalmente me sentí más bajo control me dirigí al piso inferior. El ruso ya había tomado un baño y estaba cocinando algo. Por el olor, era algo delicioso, lo que hizo que mi estómago protestará rápidamente. Ya estábamos en medio de la tarde y, con toda esa confusión, ninguno de los dos acabó almorzando.

- Apuesto a que tienes hambre. - Dimitri miró por encima de su hombro y me dedicó una pequeña sonrisa.

- Depende de lo que estés haciendo. - le dije mientras me sentaba en la encimera.

Ok, a pesar de todo ¿Él todavía cocinara para mí? Creo que está un ciento por ciento perdonado.

- Hamburguesas. -

- Eso suena prometedor. -

- Rellenas con queso y envueltas en bacon. - se encogió de hombros ¡¿Es en serio?! ¿Podría haber algo más calórico y delicioso que aquello?

- ¿Estás tratando de comprarme con comida? - pregunté riendo.

- Depende. - el ruso giró, apoyándose en la encimera y se cruzó de brazos mientras me evaluaba, haciendo que todo el control que había recientemente colocado en su lugar amenazara vacilante con desaparecer. - ¿Está funcionando? -

- Me conoces bien. - sonríe desviando la mirada hacía donde estaban los ingredientes. - ¿Necesitas ayuda? -

- No. - él sonrió y se giró colocándose frente a una tabla para cortar un tomate. - Tengo todo bajo control. Si quieres ir ve a ver algo en la sala, te avisar cuando esté listo. -

- Hmm ¿puedo preparar algo para beber? ¿Algún cóctel quizás? - ofrecí dudosa. Lo máximo que lo vi beber fue algunas cervezas en el bar. No sé si le gustaban este tipo de bebidas o si cree que es cosa de mujeres.

- Había pensado simplemente beber unas Coronas, pero si quieres hacer algo que sea suave, por mí todo bien. - respondió sin mirarme.

- Ok, voy a inspeccionar tu bar para ver lo que se puede hacer. - sonríe y corrí hacia allí.

Comprobando las bebidas que tenía encontré vodka y licor de melocotón, lo que me dio una buena idea. Volví a la cocina y, mientras Dimitri pasaba los panecillos por la plancha, montando los aperitivos, exprimí algunas naranjas, después lleve el zumo al bar junto con una caja de zumo de arándanos que cogí de la nevera. Tome un poco de hielo del minibar que había debajo del mostrador y lo puse en las copas escandinavas¹ para enfriarlas.

Mientras esperaba, observé la tempestad, seguía siendo cada vez más feroz en el exterior. Debo tratar de hablar con Lissa para ver si está bien. El huracán Rosemarie no parece ser de los más fuertes, pero un huracán es siempre un huracán...

¿Y no podrían haber elegido otro nombre?

Desde que anunciaron la llegada de la tempestad, tengo que aguantar a Iván hablando que ya soy un huracán en su corazón desde hace mucho tiempo. Sin contar las bromas ridículas de Christian, que decía que quien nombró aquel huracán seguramente me había conocido.

- Está listo. - Dimitri dijo subiendo las escaleras que daban al bar y se apoyó en el balcón delante de mí.

- Ok, ya estoy casi terminando. -

Quité los hielos que estaban en los vasos, pues ya se estaban derritiendo y la copa había alcanzado la temperatura ideal. Colocado otra medida de hielo y añadiendo el vodka en una medida menor de lo normal, ya que era vodka ruso y esa bebida era capaz de abastecer un cohete. Luego añadí el licor de melocotón y el jugo de naranja, revolviendo suavemente, dejando el zumo de arándanos para último.

- Terminé. - sonríe abiertamente. Hace tiempo que no hacía nada de esta clase. Hasta tomé dos pajitas y unos pequeños paraguas que encontré en el cajón para adornar la copa, entonces empujé una hacia el ruso. - Prueba. -

- ¿Qué es esto? - preguntó desconfiado mientras yo probaba un poco de mi propia copa. Estaba genial, apenas pude contener un pequeño gemido de satisfacción.

- Este es simplemente el mejor 'sex on the beach' que he hecho nunca. -

- ¿Cómo? - Dimitri casi se ahogó con el trago que tomó.

- El cóctel ¿Nunca has oído hablar de él? - cogí mi copa y fui hacia la cocina, oyendo a Dimitri balbucear una respuesta al seguirme. Yo realmente estaba muerta de hambre.

Cuando llegué a la cocina apenas creí lo que estaba viendo. Había dos súper hamburguesas montadas en unos platos con unos palillos sujetandolas. Apenas me había sentado en el banquillo cuando ya estaba extendiendo mis manos hacia aquel deleite de los dioses y ¡Mierda! Esto estaba divino. Este hombre definitivamente es perfecto.

- ¿Te gusta? - Dimitri preguntó después de algún tiempo en que estuve con la boca muy ocupada.

- Esto es simplemente maravilloso. - he hablado girando los ojos de placer.

- Entonces... - él desvió su atención hacia la bebida, tomando un trago. - ¿Cuándo aprendiste a preparar bebidas? -

- Trabajé como camarera durante un tiempo mientras estaba en la universidad. - me encogí hombros. - Necesitaba arreglármelas por mi misma. -

- Pareces ser buena en esto. -

- Gracias. Hace tiempo que no hacía algo así. - sonríe relajada. - Realmente estaba loca por un 'sex on the beach'. -

La única reacción que tuvo fue cerrar los ojos y respirar profundamente ¿Qué hice mal?

- ¿Dije algo que no debía? - pregunté confundida.

- No, nada de eso. - él carraspeó, pareciendo desconcertado. Extraño. - Pero a parte de eso ¿En qué más has trabajado? -

- Ah, no muchas cosas. Trabajé en una cafetería la mayor parte del tiempo, atendiendo el bar y también el monitoreo de la biblioteca de la universidad. Ese fue el más aburrido. Pero mi negocio más lucrativo fue la venta de copias de apuntes. - sonríe al recordarme.

- ¿Venta de copias? - Dimitri frunció el ceño ligeramente. - ¿Cómo funcionaba eso? -

- Bueno, la mayoría de la gente tenía pereza de hacer anotaciones en el aula y luego se pasaban el tiempo intentando cazar los cuadernos de los nerds para hacer copias, así que me di cuenta de que, en vez de simplemente prestarlos, sería un negocio más lucrativo venderlos. - me encogí de hombros.

- ¿Pero tú vendías tus apuntes? - el ruso preguntó con una ceja erguida.

- ¡Claro que no! Eran los de Lissa. Yo sólo hacía de intermediaria en la operación. - di un guiño para él.

- Bueno permíteme que desconfíe, pero es que no tienes cara de ser una nerd. -

- Eh, pasé todas las materias sin repetir. - devolví con un falso tono de indignación. - Por supuesto que con la amiga que tengo era mucho más fácil. Cuando empezó a cursar medicina, ahí tuve que enfocarme y apelar al comercio secreto de apuntes. -

Dimitri empezó a reír, sacudiendo la cabeza como si todo aquello fuera de lo más absurdo, antes de volver a concentrarse en terminar la comida.

- Ah ¿Que pasa? - provoque. - Vas a decirme que nunca te has salido de la línea. Dudo que hayas pasado la universidad entera sin dar un paso en falso. -

- Tal vez he hecho algunas cosas. - contestó con un aire de misterio después de unos instantes.

- Lo sabía. Nunca vi a un jugador que anduviera en la línea, aún más un quarterback. - lo desafié con una sonrisa.

- Para alguien que no entiende nada de fútbol, entiendes mucho de jugadores. - Dimitri dijo con una mirada penetrante.

- Yo entiendo de hombres, camarada. Y cualquier hombre con el mínimo de notoriedad acaba disfrutando de eso en algún momento. -

Yo sabía que estaba caminando sobre una fina capa de hielo, pero acabé por arriesgarme. Quería y, mucho, poder comprender lo que pasaba con Dimitri. Los rumores decían que él era el mayor mujeriego del universo, pero sus actitudes eran casi de un soltero.

Sólo que realmente no conseguí nada con eso. De repente se levantó, yendo a la pileta a enjuagar la vajilla que había usado antes de colocarla en la máquina.

- Bueno, tengo que irme ahora. Tengo que trabajar un poco, con permiso. - tan rápido como se levantó el ruso me dejó en la cocina.

Me quedé atónita por unos instantes. Él literalmente huyó de mí.

Respirando profundamente para no pensar en aquella actitud tan rara del ruso, me concentré en limpiar el lío de la cocina y el que acababa de hacer en el bar. Después de eso me quedé algún tiempo observando la tormenta hasta acordarme que tenía que llamar a Lissa, pero ella no atendió. Acabé enviando un mensaje de texto avisando que todo estaba resuelto por aquí y preguntando si ella estaba bien.

Entonces decidí irme a mi habitación y abrir la notebook para echar un vistazo a lo que Dimitri me había mostrado antes en la sala de estar, quería leer lo que Jill había escrito en su blog. La hermana de Liss se había graduado en periodismo en los últimos años y, por lo que pude ver en el sitio, parece que había decidido que sería una especie de Gossip Girl ³ de Tampa.

Como lo más cerca de alguien famoso que se tenía en aquella ciudad eran los jugadores de los Bucs, el principal material de sus chismes acababa siendo sobre ellos, en especial del conocido Quarterback. Por cierto, tuve la impresión de que ella tenía una pequeña obsesión con él. Cuando el ruso se separó, ella adoró informar que había sido por sus amantes. Tuve pena de Tasha por estar siendo expuesta de esta manera a pesar de haber sido el eje central de la discusión que tuve con Dimitri antes.

Por más que yo no entendiera de dónde ella sacó que yo era amiga de Jill, era fácil comprender el porqué de su desconfianza en cualquiera que tuviera una conexión con aquella chica. Si bien ella debía comenzar desconfiando de Christian para empezar.

Cerré la notebook para evitar volver a molestarme con los acontecimientos de aquel día y decidí caminar por la casa en busca de algo interesante para hacer. Estaba tan aburrida que decidí ir a la biblioteca a buscar algún libro cuando acabé cruzandome con Dimitri que estaba sentado en la sala del piso de abajo viendo algún juego. Él notó mi inquietud por estar haciendo nada y acabó invitándome a verlo con él y acepté incluso si no estaba entendiendo nada.

Después de unas dos horas y unas cien preguntas mías sobre las jugadas, Dimitri sugirió que viéramos alguna película. Estuve de acuerdo en ese mismo momento y me dirigí a la cocina con el fin de hacer palomitas y coger unos refrescos mientras él preparaba todo en la sala de televisión. Cuando llegué con la bandeja, vi que había arreglado dos mantas, ya que la temperatura había bajado aún más, y se había sentado en el suelo, en medio de aquella alfombra peluda. Realmente parecía cómodo allí, así que decidí sentarme junto a él, ya que íbamos a estar compartiendo el cubo de palomitas.

Me enrollé de la mejor manera que pude en la manta hasta sentirme cómoda cuando me di cuenta de la película que él escogió.

- ¡De ninguna manera! -exclamé. - No voy a ver esto. -

- Solo tengo curiosidad. - dijo con una media sonrisa. - ¿Cuál es el problema con esta película? -

-Tú mismo me diste la mayor bronca del mundo por asustar a Claire con esta cosa ¿Y ahora quieres verla? - me defendí mientras él apretaba el play en "El viaje de Chihiro".

- Sí, quiero saber que es lo que tiene de espeluznante esta película. - Dimitri miró hacia la televisión tomando un poco de las palomitas. - Quiero saber por qué Claire quiso ir a dormir conmigo, ella nunca lo había hecho antes. -

- Pero si me haces ver eso otra vez, soy yo la que voy a querer ir a dormir contigo. - acabé soltando sin pensar hasta que el ruso me miró fijamente con una ceja erguida y sentí como me ruborizaba en aquel mismo instante. - Quiero decir... Con mi padre... Voy a querer ir a dormir con mi padre. -

Un silencio incómodo recayó entre nosotros, así que preferí concentrarme en aquella película extraña sin quejarme, antes de que acabara diciendo alguna otra tontería.

Después de algún tiempo mi teléfono vibró con un mensaje de Iván, preguntando cómo estaba y si Dimitri y yo nos reconciliamos. Como no tenía nada de ganas de ver esta película de nuevo, terminé teniendo una conversación con él mientras Dimitri miraba la película con una expresión totalmente confusa. Bueno, se lo merece, le dije que esta película era cosa de gente loca.

El rubio comenzó a hacer drama por haber acabado preso en la casa de su madre a causa del huracán y no perdió la oportunidad de hacer otra de sus infames bromas con el nombre de la maldita tormenta, haciéndome reír.

- ¿Que pasó? - Dimitri me preguntó mirándome con curiosidad.

- Iván - me encogí de hombros, mostrándole el teléfono móvil. - Parece que el huracán va a pasar muy cerca de su edificio y ahora el idiota me está diciendo que además de arrasar con su corazón, estoy queriendo destruir su casa. -

Giré los ojos dramáticamente y volví a reír, pero el ruso no parece haber hallado tanta gracia en las palabras de su amigo. De hecho, me di cuenta de que su humor empeoró un poco pero lo atribuí al hecho de aquella película sin sentido...

- Y ahí es donde Kirova finalmente aparece. - murmuré viendo el espíritu sin rostro aparecer. Era un tipo de espíritu negro con una máscara que empezó a seguir al personaje principal por gran parte de la película. Dimitri me miró confundido.

- ¿Qué has dicho? -

- El espíritu sin rostro. - apunté a la televisión. - Es la cara de Kirova. -

- No deberías decir este tipo de cosas, Rose. - me regañó esforzándose para permanecer en serio. Por un instante entendí cómo Claire se sentía cuando él intenta luchar con ella.

- ¿Vas a decirme que no son iguales? - di mi mejor sonrisa, haciendo que el ruso desistiera de mirarme y sonriera discretamente.

- Claire y tú son iguales. - murmuró, tratando de concentrarse en la película, cuando un viejo lleno de brazos, más parecido a una araña, apareció en la pantalla. - Eso es realmente extraño. -

- Te dije que no deberíamos ver esto. - gemí escondiendo la cara en la manta. Aquel tal Kamaji me dio pesadillas al menos durante una semana. -

- ¿Es que tienes miedo? - se burló y levanté la cara sólo lo suficiente para mirarlo.

- Callate. -

- Estoy empezando a creer que realmente no has dormido. - Dimitri se rió.

Me encogía cada vez más en mi manta y deseé que Iván volviese a molestar cuando llegó la hora de las tres cabezas. Claire y yo desistimos de seguir viendo la película en esta parte y fue justo en ese momento que la energía cayó, dejándonos en la más completa oscuridad.

- Esto estaba tardando en suceder. - Dimitri murmuró y oí un movimiento a mi lado, entonces su voz sonó encima de mi cabeza. - Voy un momento al sótano para encender el generador. -

- No estás planeando dejarme aquí sola ¿Verdad? - pregunté sorprendida al levantarme y casi me estamparme con él.

- ¿Hablas en serio? - él encendió la linterna del celular y me iluminó. Yo estaba más cerca de lo que sería aceptable, pero en ese momento no podía importarme mucho esto.

- Por supuesto que lo estoy. Me has hecho ver esa basura de película, ahora te aguantas las consecuencias. -

Tuve la impresión de que el ruso puso los ojos en blanco con aquello, pero yo tenía demasiado miedo como para discutir.

- Ok, entonces toma tu teléfono también. - Dimitri apuntó la luz hacia el montículo que se había formado por las mantas en el suelo y me agaché para coger el aparato, accionando la linterna al igual que él.

Lo seguí hasta el sótano, sosteniendome de su brazo firmemente y en todo momento el ruido del viento y de los truenos me hacían temblar. Percibí que él estaba aguantando la risa, pero Dimitri fue lo suficientemente caballero como para no burlarse de mí en aquel momento.

Sólo estaba dando gracias a Dios por haber dispensado a Kirova por el resto de la semana, porque seguramente tendría un ataque al corazón si me encontraba con ella en uno de estos pasillos oscuros.

Después de lo que me pareció una eternidad, llegamos al sótano y tuve que alejarme del ruso lo suficiente para que él pudiera accionar los interruptores del generador. Pocos segundos después la energía fue restaurada y volví a respirar aliviada.

Dimitri me miró de forma divertida durante todo el recorrido de vuelta a la sala y me senté en el sofá, envolviendome en la manta un tanto embutida. No es justo que él me asuste con aquella película infernal y después encontrar mi miedo gracioso.

Él desapareció en la cocina con el tazón vacío de las palomitas y los vasos de los refrescos, y volvió después de un tiempo con un bote de helado Haagen Daz.

- Esto siempre ayudaba cuando Viktoria tenía pesadillas. - Dimitri me entregó el helado y una cuchara.

- ¿Desde cuando toman helado en Rusia? - pregunté de mal humor.

- ¿Y por qué no tomaríamos? - el ruso respondió la pregunta sentándose a mi lado y tomando el control de la televisión para encenderla.

- Verás, no tiene sentido tomar helado en el paraíso del hielo. - me encogí de hombros antes de llevarme una generosa cucharada a la boca y evité como pude reírme de la cara consternada que puso.

- Para que sepas, no vivíamos en medio de Siberia. Nuestra ciudad estaba bien al sur, el clima no es muy diferente al norte de los Estados Unidos… -

- Helado. - canté.

-Y, de todos modos. - continuó claramente ignorándome, nos mudamos aquí cuando aún éramos muy jóvenes. Yo tenía nueve años. -

Lo miré con curiosidad. Era la cosa más difícil, oírlo hablar de sí mismo. Dimitri siempre huía cuando entramos en este tipo de tema.

- ¿Y cómo es que no has perdido el acento hasta hoy? -

- Nosotros sólo hablábamos ruso en mi casa a causa de mi abuela y creo que ese tipo de cosas acaban quedándose - él desvió la mirada, iniciando Netflix y entró en el catálogo, cambiando el asunto. - ¿Qué vamos a ver ahora? -

- Alguna comedia, por el amor de Dios. - le quité el control de las mano. - Y esta vez yo elijo, porque tienes un gusto pésimo para las películas, camarada. -

- ¿Yo? Hasta donde sé aquella película extraña fue idea tuya. -

- ¿Qué tal? - ignoré su provocación y seleccioné "A Million Ways To Die In The West". Era una comedia parodiando películas de viejo oeste y pensé que sería una venganza apropiada. Ya he visto lo mucho que al ruso que le gustaban las novelas del oeste.

- Tienes que estar de broma...- Dimitri murmuró.

- Ni se te ocurra quejarte ¿O ya te has olvidado que has dicho que podía castigarte de la manera en la que quisiera? -

El ruso se limitó a girar los ojos e inició la película. Muy a su pesar él acabó divirtiéndose conmigo viendo aquellas situaciones absurdas y su risa quedó impregnada en mi mente durante horas después de acostarme. Al menos eso fue suficiente para apartar las pesadillas por aquella noche.

1. Modelo de vaso destinado a la preparación de cócteles tropicales y refrescantes.

2. Tanto Fisioterapia como Medicina son considerados cursos de postgrado en los Estados Unidos. Para llegar a cursar cualquiera de ellos, se debe hacer una facultad de cuatro años con materias introductorias. Fisioterapia, este curso de introducción puede ser el equivalente de enfermería, medicina ya durante algunos asuntos específicos que deben ser procesadas a través de esa forma la manera - denominado Pre-Med . El curso de pre-medicina y de enfermería tienen algunos problemas en común, por lo que Lissa y Rose ellas asistieron juntos.

3. Gossip Girl (La chica cotilla) fue una serie televisiva basada en la serie literaria homónima de la escritora Cecily von Ziegesar.

4. El nombre en español es "Un millón de maneras de morir en el oeste".