LA VIDA QUE QUIERO
CAPÍTULO XIV
Advertencia: el siguiente capítulo contiene escenas de carácter sexual no aptas de ser leídas por menores.
Richard Grandchester tenía un semblante preocupado. Eleonor le dedicó una tierna mirada para hacerle saber que todo estaría bien.
Entonces, el senador suspiró resignadamente al mismo tiempo que dirigía la mirada a cada uno de sus tres hijos.
-Bien. Sin más preámbulos, les hago saber el motivo por el cual los convoqué – exclamó el padre de los chicos – Richard – se dirigió a su hijo mayor – aunque nos alegra mucho el hecho de que vuelvas a casa, debes saber que esta vida no solo es viajes, parrandas y derroches.
Entonces el chico, no pudo evitar poner los ojos en blanco, con cierto fastidio, al escuchar los reclamos de su padre "Ya empezarán los sermones" pensó.
-Pero antes de hacerte saber tus obligaciones – prosiguió el señor de la casa – debo hacer mención de algo muy importante. Él próximo cumpleaños de Terrence, él recibirá una generosa herencia que le dejara su abuelo, y en los próximos cuatro años, Michelle recibirá la suya. Y ante esto, no puedo sentirme más avergonzado ante tu actitud, Richard.
-¿De qué hablas? – interrumpió el chico
-Que a tus veintiséis años es una vergüenza el hecho de que hayas despilfarrado más tres millones de dólares ¡En nada! Dime Richard ¿Tengo o no razón?
-¡Y a ti que te importa! Era mi dinero
-Bien. Cómo se trataba de TÚ dinero, entonces no me meteré más, siempre y cuando no pretendas vivir en MI casa como un completo inútil sin saberte ganar la vida, como es necesario – le regañó, acentuando más esas palabras que él señor tanto odiaba, como el que alguien diga "esto es mío" de manera prepotente.
El chico entonces guardó silencio, un tanto apenado, pero a la vez enfadado. Su padre siguió tomando el protagonismo del momento.
-Richard, nada de lo que te digo es con mala intención. Deseo que te conviertas en un hombre de bien. No quisiste seguir mis pasos en la política, está bien, lo acepto. Pero entonces demuéstrame que te convertirás en un hombre responsable, optes por la profesión que sea, no importa. Y deseo que tomes el ejemplo de tu hermano. Terrence es menor que tú, y sin embargo ha tomado las riendas de su vida sabiamente.
-¡Claro! – Exclamó Richard – obviamente porque a él si pudiste mangonearlo a tu antojo, o dime padre ¿Crees que esa carrera que estudia es de su total agrado?
Entonces Terry miró a su hermano, entrecerrando los ojos y haciéndole saber por medio de un gesto que no se le ocurriera mencionar ni una sola palabra sobre su pasión por la actuación.
-Sea o no de su agrado, es la carrera que él mismo eligió, yo no lo obligué. Y cada día, en cada boleta de calificaciones me demuestra que las leyes le agradan. Así es que no tengo nada más que comentar al respecto. Solamente decirte, Richard, que no se te ocurra por nada del mundo quitarle dinero a tus hermanos.
-¿Me crees tan idiota?
-¡Sí! Por eso mismo lo digo, Richard
-Está bien – se removió de su lugar - ¡Yo me largo! No se preocupen por mí "adorados padres" que no seguiré siendo un estorbo para ustedes.
-¡Rick! – Exclamó Eleonor – no te estamos corriendo de la casa
-¿Ah no?
-Tu padre solo desea que no te conviertas en un bueno para nada. Rick, sabemos que tú puedes logar mucho…
-¡No me vengas con idioteces madre! ¿Tú que sabes?
-¡Un momento! – Exclamó Terry, furioso – ¡A mi madre no le hablas así!
-¡Oh claro! Se me olvidaba que al gritarle a mi madre también ofendo al consentido de la casa
-Aquí nadie es el consentido – habló su padre – si hemos congratulado a Terry es por el simple hecho de que él ha hecho las cosas correctamente.
-¡Yo me largo! – exclamó Richard, saliendo del lugar
-Padre – dijo Terry – no es que refute tus comentarios, pero creo que debiste hablar de eso con él en privado.
-Yo sé lo que hago, Terrence – exclamó aquél enfadado – y hazme el favor de tomar asiento porque aún no ha terminado la reunión
Terry se sentó nuevamente, un tanto agobiado.
-No creas que todo esto serán halagos para ti, Terrence. Si bien es cierto que has sabido independizarte y vivir adecuadamente, también tengo ciertas cosas que reclamarte.
-Pues qué esperas – dijo, también haciendo notar el enfado en su voz
-¿Cuál es el rumbo que deseas tomar en tu vida, Terrence?
-Pues – comenzaba a responder, encogiéndose de hombros – terminar la carrera, montar un corporativo jurídico con el dinero del abuelo y trabajar.
-¿Sólo eso?
-Bueno… no sé a que más te refieras…
-Sin rodeos Terrence
-Casarme… tal vez casarme… en un futuro, claro – respondió nerviosamente
-No me interesa si te casas o no, tampoco me interesa con quién lo hagas. Te estoy cuestionando sobre tus proyectos profesionales.
-¡Pues ya te los dije!
Richard se acomodaba fastidiosamente en el sofá. La actitud de Terry lo estaba enfadando mucho.
-¿Crees en verdad que tendrás una carrera de abogacía brillante, si en el momento que se te ocurra te metes a estudiar cualquier tontería como la actuación?
¡Ah mierda! Ya se enteró ¿Cómo? Realmente era lo de menos, el asunto es que su padre se enteró y punto.
-Mide tus palabras, padre. ¿Te parece que la actuación es una tontería? ¡Entonces debo recordarte a que se dedicaba mi mamá antes de casarse contigo!
-¡No me respondas así, Terrence! ¡Y siéntate!
-Solo estoy defendiendo algo justo. ¡Sí! Me gusta la actuación ¡Y qué! ¿Me vas a impedir estudiar lo que yo deseo? Así como le impediste a mi madre seguir trabajando ¿Así lo harás?
-¡No te metas en los asuntos entre tu madre y yo! Y sí, te prohíbo rotundamente seguir con esa estupidez de querer actuar.
-¡Ja! ¿Tu prohibirme? Hace unos minutos me aplaudías el hecho de que soy un hombre independiente ¿Qué significa eso para ti? Independiente, pero siguiendo acatando tus ordenes ¡Que risa papá! ¿Y te recuerdo una cosa? Desde que me salí de la casa no te he sacado ni un solo centavo. Y si quieres aprovechar el cuento de que gracias a ti tengo un trabajo en el Congreso ¡Entonces renuncio! ¡Adiós!
Arrogantemente, salió apresuradamente de ese lugar. Adoraba a su padre, pero eso no le daba ningún derecho al hombre de querer mangonear la vida de sus hijos.
Los presentes en la sala, se quedaron callados. De repente, Michelle se levantaba de su asiento con el afán de también retirarse.
-¿Y tú a dónde vas?
-¿También me regañarás a mi? – dijo ella en un tono fastidioso
-Te advierto que te retiraré la computadora y la mensualidad, si me entero de que sigues rogándole al inútil que tuviste por novio.
La chica hizo una mueca de fastidio y se retiró sin decir más ¿Cómo es que Richard se enteraba de todo lo que sucedía con sus hijos?
Pues los tres estaban realmente equivocados al creer que él dedicaba más tiempo a su trabajo que a su familia. Por ello conocía todas las inquietudes de ellos.
Como por ejemplo, Terry que realmente amaba la actuación. Desde pequeño, se embelesaba observando el trabajo de su madre en ciertas películas. Lamentaba mucho el hecho de que ella, por amor a su padre, haya abandonado el mayor de sus sueños. Pero eso no le pasaría a él.
Salió encarreradamente hacia la camioneta, recordando que dicho vehículo era regalo de su padre. Pensó en devolvérsela y demostrarle más adelante que él bien es capaz de adquirir un auto propio, y así, poderle echar en cara que no tiene ningún derecho de prohibirle cosas.
Pensó en regresarse para hacerlo, pero se detuvo y lo pensó mejor. En estos momentos estaba furioso, y siguiendo siempre los consejos de su madre, desistió. "nunca hagas nada cuando estés furioso, porque no sabes si te podrás arrepentir"
Al llegar, encontró a Rick recargado de su auto, con ambos brazos cruzados y evidentemente, esperándolo a él.
-¿Me darías alojo en tu depa? – preguntó así, sin más
Terry suspiró resignado, haciéndole la seña para que se suba al auto. Aquél solo respondió con un "gracias".
Llegaron al lugar y de inmediato Terry preparó la habitación de junto para que allí durmiera su hermano.
A decir verdad, ambos chicos se desvelaban gratamente jugando "guitar hero" hasta altísimas horas de la noche.
Les hacía mucha falta todos estos momentos de convivencia. Si no jugaban, cenaban juntos y la plática también se extendía por horas.
Pero Richard no podía evitar sentir que estaba entrometiéndose de más en la vida de su hermano. En esa misma semana decidió buscar otro lugar en el cual vivir. Terry no objetó, pero le hizo saber que su casa siempre estará abierta para él todo el tiempo que necesite.
Toda esa semana transcurrió sin mayores novedades. En la universidad todo iba tan normal. Charlie se veía con mejor semblante. Annie y Archie estaban un poco distanciados, pero igual se hablaban bien. Candy cada día más feliz, sacando buenas notas y haciendo planes.
La chica se había hartado de vivir en ese cuarto tan pequeño. Pensó muchas veces en rentar un departamento de buen tamaño. Durante esa semana, el señor Cornwell le avisó que tenía otro proyecto para ella. No ganaría tantísimo dinero como con el proyecto anterior, pero igual era una cantidad generosa, por lo que Candy se alegró bastante y echó a andar su proyecto de mudanza, buscando un departamento modesto, pero amplio, cercano al campus.
Ese fin de semana, Annie tenía unas insaciables ganas de "reventarse". Todo lo relativo con su noviazgo la tenía un poco aturdida. El día viernes, platicó bien con Archie, haciéndole saber que no estaba preparada para el matrimonio, a lo que el chico alegó entenderla y darle su tiempo.
Entonces, el noviazgo siguió como de costumbre, intenso, apasionante.
El día sábado, se pusieron de acuerdo para ir a un antro. Invitaron a Candy y a Terry, y a pesar de estar un tanto renuentes, aceptaron.
Annie se vistió con un atrevido top que dejaba al descubierto todo su plano abdomen y daba una generosa vista a sus bien moldeados senos, mientras que, en la parte inferior, optó por unos ajustados pantalones de mezclilla.
Candy, por su parte, siempre optaba por un atuendo más recatado, aunque eso no le restaba belleza. Su blusa era de tirantes delgados y cubría muy bien su abdomen. El escote era recatado, pero moderno. Al contrario de Annie, vistió una falda, también de mezclilla, pero que llegaba arriba de sus rodillas, combinándola con unas elegantes botas. Ambas chicas se veían muy bellas.
Mientras tanto, los caballeros se ataviaron en trajes sencillos. Archie decidió esta vez usar una playera en lugar de camisa, mientras que Terry, usaba una fina camisa blanca, desabotonada apenas los tres primeros ojales, y encima una chaqueta negra de gamuza.
No hace falta mencionar como las dos parejas estaban satisfechas con los resultados.
Llegaron a un amplio lugar, por recomendación de Archie, era un antro del cual, su diseño exterior simulaba un palacio. Una vez que el valet parking se encargara de sus autos, entraron al lugar.
La estruendosa música se dejó escuchar en cuestión de segundos. Annie y Archie se sentían completamente en un ambiente agradable, pues eso era lo que les encantaba. No quiere decir que Candy y Terry se disgustaran, simplemente ellos preferían otro tipo de lugares por frecuentar, pero aún así, prometieron pasar una velada inolvidable.
La noche transcurrió entre risas, bebidas, uno que otro baile, a veces intercambiando parejas, pero siempre entre sana convivencia.
La mesa que los chicos reservaron se encontraba en un segundo piso, pero de frente a lo que era un pequeño escenario y la pista de baile.
Annie y Candy tenían muchas ganas de bajar a la pista y bailar allí, pero los caballeros se mostraban renuentes. Entonces ellas se conformaron, y mientras ellos permanecían sentados platicando, ellas se daban vida bailando y bailando en el espacio que quedaba de ese pequeño balcón. ¡Daban gracias al cielo de que no es mal visto bailar entre mujeres! Pobres de ellos… si bailaran juntos entonces toda la gente alrededor dudaría sobre sus preferencias sexuales… sí, pobres hombres. Ni hablar.
La música terminó de repente, para fastidio de ellas. Del escenario, salió un hombre hablando por micrófono, anunciando algo.
-¡Muy buenas noches damas y caballeros! Esperamos que estén pasando una velada increíble. Ha llegado el gran momento de presentar el show de esta noche. A continuación, serán testigos del gran talento que derrochan nuestras bailarinas especiales. Con ustedes… ¡Dirty dancers!
Los aplausos se escucharon provenientes de todo el lugar. Las luces se apagaban, y mientras las bailarinas se acomodaban aún en la oscuridad, Candy y Annie se fueron a sentar a sus respectivos lugares. No es que no quisieran seguir bailando, simplemente que ellas no tenían nada que verles a unas simples bailarinas.
La música empezó. Era una melodía electrónica, pero empezaba con notas suaves.
La canción llamó la atención de los caballeros presentes. Terry y Archie se levantaron entonces y se recargaron cómodamente del balcón para observar el show.
Cuando la letra de la música comenzó, los chicos quedaron boquiabiertos ante lo que observaban.
Inspite of all the consequence
Inspite of all my pride
Inspite of little things you said
That hide me deep inside
Las bailarinas, estaban ataviadas todas en unos atrevidos shorts que apenas alcanzaban a cubrir la parte inferior de sus glúteos. Usaban botas cortas. Todas tenían torneadas y perfectas piernas. Más arriba, estaban vestidas con atrevidos tops, dejando al descubierto el abdomen, pero también, dejando al descubierto una generosa parte de sus senos, sus muy bien operados senos.
Todas parecían modelos. Dos de ellas eran rubias, otras dos morenas y las demás castañas, pero todas y cada una con rostros de muñecas, sexys y bellas.
Es evidente que todos los caballeros del lugar no parpadeaban al observar el show. Y este era el caso también, de Terry y Archie.
Ambos, estupefactos, observaban a las chicas, cada movimiento de ellas, cada sugestivo gesto.
Baby when the lights go out
I hear you calling (I hear you calling)
Baby when the lights go out
I need you
Canción que ambienta la escena: "Baby When the lights" By David Guetta. Pueden escucharla aquí:
.com/watch?v=Sorh2MDkgwY&ob=av2e
Estaban realmente maravillados, no parpadeaban, permanecían con las bocas abiertas de la impresión de ver tantas bellezas juntas. Hasta hubo un momento en el que Archie codeaba con Terry, preguntándole "¿Cuál te agrada más?" Terry solo sonreía, sin apartar la vista del escenario.
Pero quienes no apartaban la vista de ellos, eran sus respectivas novias, pero furiosas ante la desfachatez de sus parejas.
-¡Pero que se creen estos imbéciles! – Gritaba Annie - ¡Míralos nada más! Gustosos con unas mujerzuelas
-Yo tampoco entiendo – decía Candy, evidentemente enojada, cruzándose de brazos - ¡Terry me va a oír!
-¡Jamás lo hubiera imaginado! ¿Te parece si les damos una lección?
-¿Lección? – Preguntó Candy, indignada - ¡Claro! ¡Lección la que le daré a Terry después de esto! ¡Vienen con nosotras! ¿Qué se han creído?
-No me entendiste, Candy, como siempre… tú tan inocente
-¿Entonces a que te referías?
-Demostrémosles que nosotras también sabemos divertirnos
Candy alzó una ceja, cuestionándose sobre qué locura se le habrá ocurrido ahora a su amiga.
-¡Tú solo déjate llevar! – dijo Annie, al mismo tiempo que tomaba una cajetilla de cigarros para aventársela a Archie en la cabeza.
Acto seguido, tomó a Candy del rostro, y depositó un beso en sus labios. La rubia se apartó de inmediato, asustada, pero a Annie no le importó, la volvió a jalar y volvió a besarla, pero ahora con más intensidad. Fue entonces que Candy accedió a la petición de su amiga "dejarse llevar".
Mientras tanto, Archie volteaba en dirección de donde recibió el golpe, y lo que observó, lo dejó más boquiabierto que cualquier espectáculo de bailarinas sexys.
Enfocó más su vista hacia las chicas, pero parpadeando constantemente, pues apenas y podía creer lo que observaba. Con una mano trataba de jalar a Terry del brazo, pero no podía hacer más, aquél no podía apartar la vista de las chicas.
Terry ni le hacía caso, él seguía observando el show. No fue sino hasta que Archie le dio un duro codazo en las costillas que el chico volteó.
-¡Pero qué demonios! – le reclamó a Archie, y entonces su vista se enfocó también en las chicas.
Su reacción fue exactamente la misma que la de Archie. Se quedó boquiabierto sin nada más qué decir, parpadeando insistentemente y con un extraño sentimiento corroer sus entrañas.
Mientras tanto, Candy y Annie seguían, digamos, en lo suyo, un beso que se tornaba demandante cada vez más. De repente, Annie de manera muy atrevida colocó una de sus manos debajo de la falda de Candy, palpando cada centímetro de sus firmes piernas. Pero este fue un toque que de cierta manera hizo reaccionar a Candy sobre la desfachatez que estaba ocurriendo, por lo que la apartó violentamente al mismo tiempo que se separaba de su beso.
En lugar de molestarse, Annie estaba que no se podía aguantar la risa, y es que en ese momento, volteó a ver a los chicos, los cuales tenían unas expresiones dignas de inmortalizar en una fotografía.
La chica se levantó, caminó provocativamente hacia Archie mientras le dedicaba una seductora mirada.
-¿Qué no estabas tan ocupado, cariño? – le dijo, pero evidentemente con un tono de molestia en su voz, y a la vez observando a las bailarinas quienes casi terminaban su coreografía.
-Ya veo que tú si tienes mucho en lo cual ocuparte – decía enfadado Archie
-¡Claro! ¿Me creías idiota? ¡No! ¡Tú y Terry son los idiotas! Vienen con nosotras y se atreven a observar morbosamente a un montón de pirujas que bailan
-¡Mientras tú te besuqueas con Candy! ¡Qué asco! – se dio la vuelta para ignorarla totalmente.
Se dirigió hacia los asientos, donde se suponía debían estar Terry y Candy, pero no estaban ya allí. Seguramente, pensó Archie, Terry también se molestó y se retiraron, tal vez a pelear.
Pues efectivamente, en cuanto Terry se acercó a su novia la jaló de la mano para llevársela a otro sitio. Ella llevaba las mejillas encendidas, sin ocurrírsele una buena excusa. Bueno, excusa si la tenía, y era el hecho de que Terry le fuera de alguna manera "infiel" con la mirada, pero aún así, ella pensaba que eso no era una buena justificación para lo que acababa de hacer con Annie ¡Cielos! Tan solo recordar el nombre de su amiga la ponía nerviosa y enojada.
Terry la dirigió a un lugar más "privado". Respiró profundo, como con ganas de comenzar a decir algo, pero Candy se aventuró a hablar primero.
-Terry… yo lo siento… no sé exactamente que sucedió – decía con impresionante nerviosismo – pero quiero que sepas que eso no significó nada y ni siquiera me gustó… Terry, Terry… ¡Respóndeme algo! – suplicó al ver que su novio la observaba detenidamente a los ojos.
Ciertamente, Terry no respondió nada. La seguía observando intensamente, con esos preciosos ojos azules que en estos momentos destellaban un confundible sentimiento ¿Enojo? ¿Ira? Candy no estaba segura…
Entonces él se acercó más a ella, posó sus manos sobre su diminuta cintura, la pegó a su cuerpo y sin previo aviso devoró sus labios con un apasionante beso. Un beso más apasionante que cualquier otro que ella hubiera recibido en su vida. Ella se sintió embriagada de inmediato, y comenzó a corresponder al beso de la misma manera, apasionante. Abría su boca con decisión para que Terry se adentrara más, así como lo hacía en otras ocasiones en otra parte de su cuerpo, pero en estos momentos con la boca. Se sorprendió mucho ante la reacción de Terry, pero de igual manera no objetó. Él la estaba besando tan hermosamente que ya más nada le importó, solo aferrarse a su abrazo al mismo tiempo que los mordiscos en los labios hacían su aparición, así como las intensas caricias. En efecto, Terry le estaba haciendo el amor con la boca. Se aferraban cada vez más a su abrazo y entonces Terry se hundió más en ella.
Cuando se separaron un poco para tomar algo de aire, Terry hablaba sobre los labios de Candy, agitadamente.
-Eres mía – volvía a besarla – eres mía… te amo Candy – otro beso, acompañado de un deleitable acercamiento de su entrepierna - ¿Has escuchado? ¡Eres mía!
Entonces Candy ya no entendía ni un ápice sobre lo que sucedía ¿Acaso Terry estaba más excitado de lo normal? ¿Fue ese beso con su amiga que lo puso… en ese estado?
La verdad, ya no le importaba. Disfrutaba mucho las caricias que compartía con Terry. De pronto se olvidaban que aún estaban en un lugar público, pero a Terry parecía no importarle, él seguía prácticamente embriagado con las caricias que compartía con su chica.
La arrinconó a la pared, la cargó; ella rodeó el cuerpo de su novio con ambas piernas y brazos. Entonces Terry, tan hábilmente hizo a un lado las bragas de su novia y comenzó a penetrarla sin piedad. Sus gemidos únicamente los escuchaban ellos, debido al ruido musical del lugar.
Aunque Candy estaba disfrutando enormemente del momento, le era inevitable sentirse incómoda por el hecho de estar en un lugar público, mientras que, la adrenalina y la emoción hacían que Terry se sintiera distinto a ella. Pero eso no le impidió percatarse del estado emocional de su novia, por lo que, haciendo acopio de su autocontrol detuvo sus embestidas, trató de calmarse un poco y acto seguido estaban ya abrazados, solamente abrazados.
-Discúlpame, amor – susurró Terry sobre el oído de Candy
-No, no tienes porque pedir disculpas – lo besó en los labios – si te soy sincera… me encantó, pero no pude evitar sentirme…
-¡Lo sé! Te incomodaste ¿Te parece si nos vamos? – preguntó seductoramente
-Sí – dijo, asintiendo también con la cabeza.
Se dirigieron hacia el balcón que ocupaban, en donde encontraron a Archie con una dura actitud, recargado en el barandal y fumando un cigarrillo, mientras que Annie estaba sentada, cruzada de brazos y evidentemente enojada.
Cuando la chica vio a la pareja acercarse, se levantó presurosamente hacia ellos.
-¿Ya se van? – preguntó
-Sí – respondió Candy
-¿Puedo irme con ustedes? – preguntó suplicante
-Claro
Tomó su bolso y ni siquiera se despidió de Archie. La pareja pudo notar que estaban enfadados, y seguramente era por lo sucedido minutos antes.
En poco tiempo Terry dejó a Annie en la puerta de su casa. Durante el trayecto no hablaron nada sobre el tema. Se notaba claramente que Annie estaba incómoda, enfadada y además, apenada.
Posteriormente, se dirigieron hacia la casa de Candy ¿Por qué ahí? Porque en el departamento de Terry seguía viviendo Richard. Claramente la pareja tenía otros planes distintos esa noche que solo dormir.
Una vez que llegaron, Candy se dispuso a preparar unas tazas de café. Estaban cansados, al mismo tiempo ansiosos, pero curiosamente, llegaron allí, digamos, tranquilos.
Se sentaron en la pequeña mesa con el propósito de conversar. Candy seguía de cierta manera muy apenada y nerviosa por lo sucedido.
-Terry, lo que sucedió con Annie… yo quiero que sepas que estábamos muy enfadadas por la actitud de ustedes y a ella se le ocurrió… pues, eso… yo… aún así no me justifico, tanto Annie como yo somos culpables, pero espero que…
-Hermosa, no tienes nada más que decirme. Soy completamente responsable de todo – le tomó ambas manos – me comporté como un idiota. Te prometo que nunca más me volveré a fijar en nadie que no seas tú, sin embargo… - la instó a levantarse –…lo que tú hiciste, de cierta manera – sentó a Candy en su regazo – me volvió loco – y ahora, la besó apasionantemente – verte así… no sé…
-Aún así – dijo ella, aún con sus labios sobre los de Terry – jamás lo volveré a hacer
-No, nunca más lo hagas. Eres mía, solo mía – se apoderaba de sus labios, tan ferviente, con infinita vehemencia.
El beso siguió en todo tipo de caricias, para culminar en otra entrega de amor tan pasional, que extasiaba. Allí mismo, en la silla, ella encima de su amante, se movía de arriba abajo enloquecidamente, mientras que él le regalaba húmedos besos en todo su cuello y un poco más abajo…
Posteriormente, toda la noche transcurrió entre besos, caricias, y un apasionante vaivén debajo de las sábanas.
Continuará…
Que les digo chicas… Desde un principio ya les había advertido que este fic trataría temas fuertes y sería un poco más guiado hacia la realidad. Lamento si hiero susceptibilidades. Todas las escenas que leen son completamente invención mía, pero al mismo tiempo les agrego siempre experiencias personales vividas por mi u otras personas y además, mezcladas con mucha imaginación.
Mi intención no es escribir un cuento rosa, aclaro. Está historia más adelante dará muchos giros inesperados, dramáticos, dolorosos y sorprendentes.
Aprovecho este espacio, para responderles algunas preguntas que algunas de ustedes me han hecho.
¿Por qué describo a Terry vegetariano?
Bien, pues el Terry de este fic tiene mucho sobre el Terry original (rebelde, bondadoso, orgulloso, arrogante y muy responsable) pero al mismo tiempo, a este Terry le he agregado cualidades de varios ex novios míos, de varios amigos que también son novios, etc. Tuve hace tiempo un novio, precisamente vegetariano, el cual, además de esa cualidad, tenía otras miles. Otras actitudes de este Terry también las he tomado de mi actual esposo (por supuesto). También, deseo plasmar en él un personaje muy real. Si a alguien no le pareció que en este capítulo Terry desviara los ojitos hacia un grupo de mujeres bellas, lo lamento mucho, pero tampoco es mi intención describir a Terry como el hombre perfecto, pues no existe en esta tierra alguien tan perfecto. Aún así, espero que les haya gustado, y si no, háganmelo saber, que ustedes ya saben que a mí no me enfada en absoluto recibir críticas. Todos los comentarios los acepto con buen agrado.
¿Por qué describo a Annie tan alocada?
La Annie de este fic, es una mezcla de todas mis amigas reales y virtuales. La Annie original, es tímida, pero al mismo tiempo, la percibo perversa por el simple hecho de todas las cosas que en el anime le hizo a Candy. Así es que la Annie de este fic no es tan distinta de la original, después de todo ¿No lo creen chicas?
¿Por qué describo a Anthony tan malvado?
Bueno, ciertamente malvado no es, pues recuerden que durante el noviazgo con Candy se comportaba muy lindo y cariñoso. Es un chico inmaduro que tiene cientos de conflictos emocionales. Además, los problemas cotidianos lo hacen confundirse más. Ya más adelante sabrán un poquito más de la vida de Anthony.
Les agradezco mucho su tiempo y sus comentarios. ¡Nos leemos en el próximo!
