Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
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¡Hola a todos! Acá estoy de nuevo actualizando más temprano que nunca pero es que me quieren sacar de la computadora y es subirlo ahora o nunca. Y como nunca no es aceptable porque una promesa es una promesa, hoy decidí actaulizar más rápido. Así que como ya saben llegamos al penúltimo capítulo de la historia, así que ya saben mañana la van a encontrar en completos. Y por eso quería agradecerles a todos y cada uno de ustedes particularmente por el apoyo y por acompañarme en la historia, capítulo a capítulo. Por los reviews que me dejaron, me dejan y espero me sigan dejando. Por tomarse la molestia de leer. Por todo eso ¡¡Mil gracias!! De verdad me encantó saber de ustedes. Así que ya saben ¡Gracias! Acá les dejo el nuevo capítulo y espero que lo disfruten y les guste...
Paralela a ésta, hoy mismo estoy subiendo el principio de la nueva historia que había prometido, titulada "Seis viernes de luna" para el que quiera y le interese leerla. Es también un ShikaIno. Así que para los amantes de esta pareja, ya saben. Si, si pensaba subirla mañana pero quise ponerla hoy. También me gustaría mucho saber que piensan de este nuevo fic y ya saben como valoro su opinión. ¡Saluditos y espero que les guste!
Sentimientos silentes
XIV
"Nublado corazón"
Oyó un golpe seco, el sutil impacto de una gota contra el techo de su habitación e inmediatamente a esa le siguió otra más fuerte e impetuosa que la anterior. En efímeros segundos la silenciosa noche se había visto cubierta por un denso manto de agua de lluvia.
Por un instante contempló hacia el exterior a través de la ventana, parecía increíble como la oscuridad se había cernido sobre el cielo de un momento a otro, como ella. Sólo que la oscuridad que ahora opacaba su celestina mirada era mucho más intensa, casi impenetrable. Aún se lamentaba haberlo perdido. Hacía ya media hora desde que se había abatido sobre aquel colchón y aún lloraba la perdida de su amigo. Los tonos grises de las nubes no eran nada en comparación a su nublado corazón, la tormenta que se agitaba en el interior de Ino era aún mucho más violenta que la que acontecía fuera de aquella habitación. Lo quería junto a ella, quería que todo volviera a la normalidad pero ya no había vuelta atrás. Ambos habían tomado su decisión y desde ahora transitarían caminos separados. Perder a Shikamaru sería algo de lo que se arrepentiría toda su vida.
—Shikamaru… —murmuró en un casi inaudible susurro, afuera la tormenta se agitaba con más ferocidad, chocando la lluvia impetuosa contra la pared de su cuarto.
Le parecía increíble como en tan poco tiempo se había perdido un lazo que habían construido durante tantos años, un lazo que Ino pensó duraría toda la vida. Siempre confió en tenerlo a él cuando lo necesitara, nunca le había fallado ¿Entonces por qué se había alejado de ella? Por más que buscara explicación lógica a aquella cuestión nada acudía a su mente. Ahora estaba sola, él se había ido.
Entonces el familiar tintineo de una campana la hizo recobrar el sentido, se incorporó. No tenía idea de quien podía ser a aquellas horas, a decir verdad no tenía deseos de levantarse de aquella cama pero sabía que debía serlo. Quizá fueran sus padres de regreso de la misión que Tsunade les había encomendado la tarde anterior, no podía arriesgarse.
Bajó con lentitud la escalera, limpiando las últimas lágrimas de sus ojos celeste, no le importó su aspecto desaliñado simplemente se dirigió hacia el umbral.
Sin mirar por el agujero de la puerta para ver de quien se trataba, sin tomar las precauciones adecuadas abrió. Ya nada parecía importarle y su descuido era lo viva prueba de ello.
Su corazón se detuvo; frente a ella se encontraba Shikamaru bajo la lluvia. Su cuerpo empapado de pequeñas gotas perladas que recorrían su tembloroso cuerpo. Afuera helaba.
—¿Puedo pasar? —preguntó el muchacho entre estremecimientos, la lluvia aún caía sobre él. Ino simplemente asintió con la cabeza y se apartó, invitándolo a pasar. Aún así evitaba su mirada.
Lo observó detenidamente. —Estás mojado —murmuró cerrando la puerta tras ellos.
—No importa Ino —podía notar como los ojos de la chica esquivaban los suyos.
—Si importa, te enfermarás.
—En serio. Está bien.
La muchacha se acercó unos pasos a él, manteniendo la distancia adecuada para la situación. Aún sin observarlo a los ojos le murmuró —No quiero que te enfermes —volvió a insistir, quería prolongar el momento la mayor cantidad de tiempo posible. Quería retrasar su partida y que Shikamaru se quedara con ella al menos algunos minutos más. —Puedes bañarte aquí y te prestaré algo de ropa seca mientras se escurre la tuya.
—No quiero molestarte, además tus padres deben estar durmiendo y no quiero despertarlos. Tú también ya debería estar en la cama ¿Te desperté?
Se encogió de hombros— No podía dormir. Además mis padres no están, salieron en una misión. Estoy sola.
—Bien —finalmente cedió, no quería forzar la conversación por lo que actuaría acorde a ella hasta que el momento de hablar se diera.
La muchacha le indicó volteándose y lo guió escaleras arriba hacia el baño. Finalmente allí le entregó unas toallas, algo de ropa seca de su padre y se retiró. Antes de marcharse se giró hacia él.
—Te esperaré en la habitación contigua —murmuró la rubia señalando la puerta más próxima al pequeño cuarto de azulejos en el que se encontraban. Shikamaru sabía; la habitación de Ino.
Volvió a su cuarto, aún la cama permanecía deshecha de antes. Se sentó al borde del colchón a la espera de su amigo, por un momento se detuvo sólo a escuchar el ruido del agua de la ducha caer, le pareció tan intenso que parecía incluso capaz de opacar el sonido de la tormenta que se abatía afuera. Entonces, al cabo de unos minutos, algo llamó su atención; la ventana permanecía abierta. Así que con cuidado se puso de pié y caminó lentamente hacia la pequeña abertura junto a su cama, las cortinas ondeaban fervientes a causa del viento que se arremolinaba en el exterior.
—Será mejor que la cierre o a Shikamaru le dará frío —murmuró para sí extendiendo los brazos para atrancar la ventana. Oyó en ese momento una voz detrás de ella, resonar desde el umbral de la habitación.
—Gracias Ino, por preocuparte —la muchacha se giró a verlo, Shikamaru vestía ahora las ropas de su padre, se sorprendió de ver lo bien que le quedaban, y llevaba al igual que siempre su cabello recogido, pero mojado. Le sonrió, miró el reloj, no supo cuanto tiempo había permanecido su amigo en la ducha, al parecer fueron 15 minutos. Los más largos de su vida.
—No es nada. Después de todo para eso son los amigos ¿No es verdad? Para preocuparse —le respondió suplicante. Implorando una respuesta de él; que Shikamaru le confirmara que aún eran amigos.
—Ino… —murmuró cansino. Ella bajó la mirada con tristeza y el chico suspiró.
Apartándose de la ventana volvió a sentarse en el colchón, escondiendo su rostro detrás de sus manos, cerrando los ojos intentando contener el llanto que una vez más la invadía. Algo dentro de ella quebró, sus ojos se cristalizaron e Ino otra vez lloró.
Sintió unos pasos resonar huecos contra el piso de madera del cuarto, lentos, cada vez más cerca hasta que finalmente se detuvieron frente a ella. La rubia levantó la mirada y se sorprendió de la proximidad de él.
—¿Shikamaru? —lo observó compungida, el rostro del Nara sereno. A Ino le pareció que de alguna forma le transmitía seguridad.
—¿Puedo sentarme? —susurró señalando el lugar vacío junto a ella. La muchacha aún lo miraba con cierta angustia y lágrimas a medio caer, suspendidas en su rostro como recordatorio del dolor.
—Si tú quieres… —respondió y volviendo a cerrar los ojos intentó contenerse de volver a llorar nuevamente.
No sabía cual sería la respuesta de él, no podía verlo pero pronto sintió que había tomado el lugar junto a ella tras percibir el colchón hundirse debajo de su cuerpo.
—¿Por qué viniste? Pensé que no querías verme más —murmuró Ino ahora con la mirada fija en el suelo pero a pesar de no estar observando a Shikamaru directamente pudo verlo negar con la cabeza.
—Yo no dije eso —respondió sencillamente—. Tampoco lo insinué.
—Pero… yo pensé —balbuceó la rubia confundida, ahora que lo recordaba él nunca había sugerido semejante cosa.
—No.
La lluvia aún se abatía contra la casa, se podía oír cada golpe de las gotas contra su ventana, el cristal se encontraba completamente empañado.
Miró a su lado, la figura de él junto a la de ella. Lo sintió tan distante, y a la vez tan cerca, descifrando su silencio. Quiso imaginarse dentro de su mente, adentrarse en él, saber que pensaba. Pero falló en el intento y la expresión de Shikamaru le parecía aún enigmática.
—Shikamaru…
—Ino… —murmuraron ambos al mismo tiempo, al oír el nombre suyo en la boca del otro, simplemente volvieron a callar expectantes. Ahora ninguno hablaba e Ino fue la primera en romper el silencio.
—Dime ¿Por qué viniste? —por primera vez en la noche sus miradas se cruzaron. Rápidamente Ino volvió a fijarse en el piso.
—Verás, estuve hablando con Chouji —se detuvo, respiró profundamente y continuó— y me di cuenta de que había actuado como un cobarde, anoche me refiero. Pero no pude evitarlo, después de todo soy el cobarde número uno.
—Eso no es cierto, yo no pienso que seas cobarde —opinó ella, su voz muy suave.
—En fin —dijo volviendo a desviar el asunto al tema central que el Nara quería tratar— Creo que exageré anoche. Me alteré y huí—giró su rostro para verla, ahora Ino le devolvía la mirada. Fija e intensamente lo observaba a los ojos. Se sintió perder, el profundo azul de ella lo hipnotizaba.
—Pero todo lo que dijiste es cierto ¿Verdad? Soy demasiado infantil y superficial. Lo he oído muchas veces, sólo que nunca de ti y eso me dolió. Pensé que eras uno de los pocos que no pensaba así de mí, pero ahora lo sé. Que me equivoqué.
—No, Ino. Yo no pienso que seas ninguna de esas cosas. Perdóname no quise gritarte, es que estaba furioso y dije cosas sin pensar. Me dejé llevar.
—Yo también —agregó recordando el beso que le había dado a su amigo en el cuello.
—Ino… —susurró, algo en su voz hizo que se sintiera nerviosa—. Es sólo que sentí que jugabas conmigo.
—¡¿Qué?! —se sorprendió de oírlo hablar en aquel tono tan suave pero más le sorprendieron aquellas palabras.
—No te das una idea lo difícil que ha sido para mí mantenerme alejado de ti últimamente.
—¿Por qué te alejaste? —ahora las lágrimas volvían a escurrir húmedas por sus mejillas recordando el sufrimiento y la incertidumbre de los últimos dos meses—. Shika ¿Por qué dejaste de hablarme?
La miró nervioso, no tenía salida, debía decírselo; era ahora o nunca y a decir verdad prefería confesarle aquello en vez de perderla para siempre. Quizá la perdiera, quizás después de aquello Ino se alejara pero al menos sabría. Finalmente sabría que sentía ella por él.
—No podía estar cerca de ti Ino, en la ceremonia de las alianzas me sentí demasiado incómodo con tu presencia y era algo que no podía evitar.
—No te entiendo —respondió sollozando ante las hirientes palabras del chico.
—Digamos que yo soy un segundón y tú no Ino —la muchacha al parecer seguía sin comprenderlo—. Pero es tiempo de aceptar la verdad, yo nunca estaré contigo. Nunca tendría esa oportunidad, no soy como Sasuke o como Sai.
El corazón de Ino pareció detenerse por un breve instante, contuvo la respiración ¿Acaso Shikamaru estaba insinuando lo que ella pensaba? Entonces sintió su pulso acelerarse, su cuerpo le temblaba, él lo notó pero sin importarle tal detalle continuó.
—Y es muy problemático fingir que nada me pasa. Por no decir imposible, entonces cuando me besaste —y ante la mención del hecho llevó su mano a la base de su cuello como intentando evocar el momento. Como queriendo encontrar en su propia piel la evanescente esencia de los labios de ella— pensé que tal vez tú… —pero no pudo terminar la frase, se sintió demasiado avergonzado. Aún ahora la idea le parecía demasiado absurda—. Pero luego dijiste que había sido un error, te disculpaste y me repetiste hasta el cansancio que no habías tenido intenciones de hacerlo.
—Shikamaru… —susurró si poder siquiera mirarlo a los ojos, sin querer acercarse demasiado por miedo a herirlo. Aún no sabía que responderle, el tiempo parecía haberse detenido entre ellos dos e Ino se había paralizado. Aún no sabía que sentía ella por él. Entonces él continuó.
—Ino, si te digo todo esto, si no te oculto nada es porque te quiero. Por que me importas, eres mi amiga y no espero de ti una respuesta. Sólo quería que supieras….
La muchacha lo miró a los ojos y sintió su corazón latir violentamente contra su pecho. Sus manos sudaban y su cuerpo temblaba. Entonces empezó a balbucear nerviosa, sabía que tenía la atención de Shikamaru— Yo….
