Jakob POV

No sé que es lo que pasa, hace tres semanas las cosas con Bella no andan bien, ya no son lo mismo. He hablado de ese tema con ella, pero solo me dice que son las cargas académicas. Faltan solo 10 semanas para que acabe el año universitario. Pero aun así, está rara… debo estar pensando tonterías, las actividades políticas de la facultad la tienen agobiada, por eso pasa tanto tiempo en las salas políticas de la universidad. Eso debe ser. Yo debería concentrarme en lo importante, la carrera se acerca y debo prepararme, quiero ganar.

Pensando en eso me dirigí hacia la cancha a entrenar, allí estaba Leah y Collin. Ella estaba cada día mejor, seguramente ganaría las femeninas sin problemas, y en las mixtas será una gran competidora.

- menos mal que llegas Jakob – dijo Leah – pensé que las sabanas te habían secuestrado

- no lo molestas Leah – vaya, Collin me estaba defendiendo – no vez que Jakob aun no aprende a vestirse solo, por eso se demora mas – que chistoso

- ja, ja. Veo que a falta de inteligencia les sobra el humor a ustedes.

- no te enojes Jakob, el humor siempre es bueno al comenzar la mañana

- claro, claro Collin, como digas.

Seguimos entrenando, salto, trote, carrera, posta, cualquier cosa que se nos viniera en mente, no teníamos apuro en hacerlas, es sábado, no tenemos clases. Mientras alongábamos para hacer los últimos 100 planos, vi a Bella pasar, se dirigía la facultad política. ¿Para que irá allá un día sábado?

- concéntrate Jakob, estoy cansada de ganarte – dijo Leah acercándose a mi

- ¡ja! Así quisieras no ganas Leah

- veamos entonces – me dijo.

Como seguía siendo desde que comenzamos, ella me ganó. Pero esta vez fue por muy poco

- te gané, y eso que no quería hacerlo

- yo quería dejarte ganar, esa es la explicación – le dije, ambos estallamos en risas.

- bueno chicos, el campeonato es este fin de semana, así que vamos descansar mañana jueves, el viernes los quiero aquí en la cancha a las 7 de la mañana, nos iremos juntos al estadio, entrenaremos un poco y conoceremos a los otros competidores ¿bien?, por favor no lleguen tarde el viernes

- claro – dijimos con Leah. Tomamos nuestras cosas y nos encaminamos a las regaderas.

- voy a la facultad política – le dije a Leah

- ¿desde cuando eres diplomático?

- desde nunca, odio todo eso, pero vi pasar a Bella, y quiero darle una sorpresa

- Ho – respondió Leah, cambiando la expresión de su rostro poniéndolo serio.

- ¿que pasa?

- nada, es raro que Bella vaya allí un día sábado ¿no es cierto?

- si, pero con todas las actividades, debe dedicarle mas tiempo, se esta esforzando mucho mi niña.

- si…eso debe ser

- ¿iras por el mismo camino?

-si, queda de camino a las duchas, así que te acompaño, para que no te pierdas en el camino

- seguramente me voy a perder camino a la facultad que esta frente a nosotros Leah

- eres hombre Jakob, vas caminando y hablando al mismo tiempo, eso ya es mucho para tu pequeño cerebro - me respondió mientras entrábamos a la facultad.

- ¿y tu cerebro es mejor que el mío solo por ser mujer entonces?

- no, claro que no. Es mejor por ser mujer y por ser yo

- claro, claro. Mejor me voy a ver a Bella.

- sabes que la sala de estudios de alumnos esta en el segundo piso ¿cierto? – dijo apuntando la escalera que estaba detrás de ella.

- claro que lo se – no tenia idea…- bueno guía turística nos vemos luego

- espero hayan disfrutado su recorrido por la facultad – me respondió con una sonrisa de guía feliz, yo me reí y me aleje subiendo por las escaleras.

Comencé a correr al principio del pasillo, como llevaba zapatillas mis pasos eran casi silenciosos. Moria de ganas de sorprender a Bella, seguramente me miraría y sus ojos comenzarían a brillar como siempre lo hacen, últimamente han estado un poco apagados, y solo quería que volvieran a iluminar la habitación. Finalmente llegué frente a la sala y sentí mi corazón latiendo a mil por hora debido a la ansiedad por la sorpresa abrí la puerta de par en par

- Bella amor, sorp… - mi aliento se cortó, mis músculos se paralizaron y mi corazón detuvo su marcha, todo en respuesta a lo que mis ojos acababa de ver.

Bella POV

Hace tres semanas, todo cambio. Por más que trato ya no soy la misma, al menos no con quien más debería importar, con Jakob. Hace tres semanas Edward llegó a mi vida, y a pesar de que no quería engañar a Jakob ni con el pensamiento, solo podía pensar en los ojos esmeraldas del alumno nuevo, incluso cuando estaba con mi novio, cuando el me abrasaba, me besaba o tocaba, solo podía imaginar que esas caricias, esas manos recorriendo mi cuerpo y haciéndolo temblar eran de Edward. Me estaba volviendo loca.

Edward había cumplido su promesa, nada pasaba si no quería que pasara. Solo hablábamos cuando yo quería, donde yo quería y lo que yo quería. Rara vez estábamos solos, me las había ingeniado para que así fuese. No seria capaz de resistir mis ganas de besarlo si permanecíamos mucho tiempo sin nadie alrededor... Cada vez que hablábamos, el me preguntaba muchas cosas, mi color favorito, mi flor favorita, lo que mas me gusta y lo que menos me gusta, porqué estoy estudiando bioquímica humana o porque no estudié derecho si tanto me gusta la política. Yo no me quedaba atrás, por cada pregunta que él hacia, yo lanzaba una propia. Esas tres semanas fueron para conocernos. Y para demostrarme que me gustaba cada vez más, no lo puedo sacar de mi mente.

Esa mañana me levanté temprano, tenia tarea por hacer y debía ponerme al día. Es sábado, todas las salas están cerradas, pero tengo la llave de la sala de alumnos de política, soy la presidenta, es lo mas lógico., me encaminé hacia allá. A la mitad del pasillo del edificio donde vivo, me topé con Alice

- ¿hola Bella donde vas? – me preguntó con su vocecilla

- a la sala de alumnos de política, debo estudiar y mi pieza me esta asfixiando.

- así que a política – estaba pensativa, no la conocía hace mucho, pero esa mirada la usaba las veces que tramaba algo.

- ¿que es Alice? – pregunté sospechando

- ¿que es que? – dijo abriendo los ojos inocentemente

- ¿que es lo que estas pensando en tu diabólica cabeza?

- Bella, me ofendes ¿que te hace pensar que estoy planeando algo?

- esa mirada… me asusta

- o por favor – dijo rodando los ojos – no seas ridícula, solo pensaba que ahora se donde ubicarte si necesito algo

- ¿algo como que? – este duende algo trama

- como… no lo se… un encuentro fortuito tal vez – la miré sin entender nada- no importa Bella. Ve a estudiar, que te vaya bien amiga – término diciendo mientras me daba un beso en la mejilla, el cual respondí

- claro Alice… nos vemos – dije sin tomarle mayor importancia a sus comentarios.

Llegué a la sala, coloqué mis cuadernos sobre la mesa y me dispuse a estudiar. la gluconeogénesis celular tomaba toda mi atención, es por eso que salté cuando alguien me habló

- te vez hermosa cuando estudias – salté al escuchar esa voz de terciopelo, levanté la vista y era él, mi ángel recién llegado, apoyado en la puerta, vistiendo una camisa negra manga corta y unos jeans deslavados, se veía de ensueño

- ¿desde cuando estás ahí? – le pregunté ruborizándome

- lo suficiente como para notar que muerdes el lápiz cuando no entiendes algo – dijo esbozando esa sonrisa que eriza mi piel. No me había percatado de eso, tenia razón, mi lápiz estaba lleno de mordiscos, y esta metería no la entendía mucho.

- no te sentí llegar

- estabas muy concentrada

- ¿como supiste que estaba aquí? – le pregunté y al segundo supe como

- Alice – dijimos al mismo tiempo, y sonreímos

- ¿hay algo en lo que te pueda ayudar? – preguntó con ese rostro al que no puedo negarme

- ¿sabes bioquímica celular? – respondí alzando una ceja

- no, pero aprendo rápido - su sonrisa no se borraba

- lamento decirle joven, que para ayudar tiene que saber, y quien tendrá el certamen la próxima semana soy yo, no puedo enseñarte nada

- claro que no puedes enseñarme, no tienes idea de que va la materia

- ¿y tu si?

- no, pero yo no tendré el certamen recuerdas? – terminó triunfante. No pude responder a eso, la conversación estaba convertida en un círculo vicioso.

- tienes razón, y por lo mismo, te pido me dejes sola, necesito estudiar, y tu solo me distraes – dije un poco molesta tomando mi cuaderno y alzándolo

- no te preocupes, no hablaré mientras te veo estudiar – dijo acercándose lentamente. Mi corazón comenzó a saltar.

- aunque fueses mudo, me distraes igual – dije sin apartar mi vista del cuaderno

- ¿te distraigo solo con mi presencia Bella? – dijo mientras bajaba el cuaderno hasta colocarlo nuevamente sobre la mesa. Mi pulso estaba fuera de control

- hee…esto…si – dije tratando de aclarar mi garganta, la cual se había secado, igual que mis labios.

- ¿porque? – sus ojos demostraban curiosidad. ¿Es que no era obvio? Este tipo me trae loquita, no se como no se da cuenta

- pues… - no pude seguir mirándolo, baje mi mirada al suelo y me sonrojé, el estaba cada vez mas cerca mío. Desesperada me levanté de la silla de un golpe y cuando me disponía a caminar frente a él con la seria intención de alegarme, tropecé con mi estúpida cartera Luis Button. Edward fue rápido y evitó que cayera tomándome por la cintura y tarándome hacia arriba, me levantó lentamente y me colocó entre el y la mesa, estábamos muy, muy cerca, mucho mas cerca que nunca antes, nunca me había dado cuenta los brazos que tenia, su metro ochenta de estatura guardaba unos brazos firmes, con músculos marcados y pectorales definidos, me sonroje al verme a mi misma en esta situación, la cual me era incómoda, pero que no quería que se detuviese.

- ¿estás bien? – preguntó clavando sus verdes en mi. No pude hablar, solo asentí con la cabeza. El tomó mi mentón y levantó mi rostro hasta que se encontró con el suyo – ¿segura?

- si – fue todo lo que pude decir. Mis mejillas estaban cada vez más rojas. El me miró directo a los ojos y suspiro

- lo siento – dijo alejándose un poco

- ¿porque? – le pregunté, con un tono molesto en mi voz, no quería que se alejara

- estoy haciendo algo que no debo, pero que muero por realizar

- ¿que cosa? – dije con mi respiración entrecortada, sabia a que se refería, pero aun así, quería escucharlo de sus labios.

- esto… estar tan cerca de ti, tienes novio, el cual me simpatizaría mas si no fuese porque él te tiene y yo no – mi corazón se quería salir de mi pecho al escuchar esas palabras, estoy segura que él podía escucharlo latir frenéticamente – no debería aproximarme tanto, posiblemente te estoy poniendo en una posición muy incómoda, pero mis ganas de tocarte, de estar cerca de ti, de sentir tu piel, el calor de tu cuerpo… es algo que me moría por probar… es por eso que me estoy disculpando.

- ¿te arrepientes de hacerlo? – le pregunté mirando sus ojos

- no, es solo que no quiero perder el control y hacer algo que talvez tu no quieras hacer – respondió. ¿Cómo le dijo que me muero por hacer todo lo que el quiera conmigo? ¿Como hacerle ver que yo también estaba desesperada por tocarlo, por estar cerca suyo, por sentir el aroma de su piel?

- no te disculpes – mi boca se movía sola, mi cabeza no era capaz de procesar las palabras que salían de ella – no estas haciendo nada que yo no quiera – el me miro esperanzado… tal vez necesite otro incentivo – por favor hazlo.

No necesito más que eso. La poca distancia que había entre nosotros se eliminó, su mano se posó en la parte posterior de mi cuello y me acercó al él, frenéticamente, como si hubiese estado esperando esto desde hace mucho tiempo. Esa sensación se vio en mi reacción también. Subí mis manos y las enredé en sus cabellos, acercándolo mas y mas a mi. No hubo que pedir permiso, ambos abrimos nuestras bocas al mismo tiempo, haciendo que nuestras lenguas bailaran y se rozaran de forma exquisita. Odié por un minuto la necesidad humana de respirar, creí que rompería el maravilloso beso que estaba teniendo, y no quería separarme de sus labios. Él tampoco quería, por eso se separó levemente permitiéndome inspirar aire, él hizo lo mismo, y volvimos a juntar nuestros labios. Su mano que antes estaba en mi cuello, bajaba lentamente por mis hombros, rozando levemente mi pecho izquierdo, lo cual me hizo temblar, pero siguió su camino y encontró a su homologo en mi espalda. Por mi parte yo no dejaba sus cabellos.

De pronto la puerta se abrió de golpe

- Bella amor, sorp…- el susto y la vergüenza me hizo separarme de Edward en un instante, volteándome y viendo la cara de Jakob, parado en la puerta, con una expresión de desolación en su rostro

- Jakob…- dije bajándome de la mesa, no me había dado cuenta que estaba sobre ella. La imagen debe haber sido espantosa.

- no…

- Jakob, déjame explicarte, no es culpa de Bella…- comenzó a explicar Edward.

- no me hables maldito – susurro Jake

- no es…bueno si es… pero no lo es – comencé a balbucear

- ¿desde cuando? – dijo sin apartar la vista de mi.

- no pienses eso, es la primera vez…

- ¡¿desde cuando?! – gritó sin dejarme terminar, quería decirle que esa era la primera vez que nos besábamos, Edward quería hablar pero lo mire y negué con la cabeza, eso sería peor. Estábamos callados.

- Jake…

- por eso estas semanas… - dijo interrumpiéndome. Se había dado cuenta de mi cambio en las últimas semanas.

Traté de decir algo pero salió de allí corriendo. Yo instintivamente lo seguí, pero Jakob es muy rápido, cuando llegué a la puerta él ya había llegado a las escaleras. Me acerqué al balcón y lo vi correr por el pasillo de abajo

- ¡Jakob! – le grité. Pero el no volteó. Bajé la vista y vi a Leah, quien me miraba con ojos de asombro y desconcierto. No supe que decirle, de alguna forma ella me advirtió que esto pasaría. Leah seguía con su mirada en mi preguntando que había pasado, entonces comprendió todo cuando Edward se puso a mi lado y me abrasó. Los ojos de Leah se abrieron y expresaron odio, un odio que ni si quiera estaba en los de Jakob, un odio que me atravesó la nada de corazón que me quedaba. Entonces se volteó y comenzó a correr tras Jakob.