- . - . -

Capítulo 14

Falsas promesas

. - . - .

Tenía la sensación de flotar en una nube, pero lo que fuera que cubría su cuerpo era casi agua. Una forma tibia y constante que no era la primera vez que experimentaba. Se negó a abrir los ojos, disfrutando de la calma sin poder evitar una amplia sonrisa que pudo convertirse en risa sino fuera por el silencio que ya era bastante cómodo. Era divertido flotar sin pensar en nada más pero tampoco le importó el momento en que cientos de imágenes trataron de hacerse visibles dentro de su mente.

Lo primero fuera una enorme reja, escondida en la oscuridad, rodeada de una masa naranja. Pero enseguida pudo verse como el pequeño estudiante que buscaba convertirse en ninja. Había un columpio y muchos niños que compartían su sueño. Había una niña de cabello rosa que a sus ojos era la más bonita de todas. Había una enorme montaña con rostros labrados. Días y noches que se mezclaban con personas y lugares. Todo formaba parte de su vida. Apesar de los momentos dolorosos la sonrisa nunca desapareció de su rostro, no quería negar lo que era. No quería dejar de luchar. Escuchó murmullos entrecortados de personas que no quiso identificar, ninguno parecía una amenaza.

Y tan pronto como hubo ruido, desapareció volviendo al silencio que pronto se convirtió en un vacío propio de la oscuridad. La reja volvió a alzarse frente a sus ojos. Había dejado de flotar, ahora miraba de pie la enorme estructura bajo la cual el agua se perdía dentro de la oscuridad. Escuchó una respiración pesada del otro lado de la reja, más allá de donde sus ojos podían ver. Luego fue un gruñido y la masa naranja empezó a salir entre los barrotes. Una forma amenazante que creció cada vez más hasta rozar su cuerpo, que por primera vez notó, tenía puesto el traje de colores naranja y negro. Su chamarra estaba abierta y en el cuello aún tenía el collar del primero.

Miró ensimismado la forma irregular del chakra que danzaba frente a si como intentando atacarlo. Pero nunca llegó a acercarse demasiado. Los recuerdos se fueron dejando la sensación de poder. El flujo constante del chakra que era tan familiar como el propio, los sentimientos que fluían a través de un vínculo tan íntimo…

Entonces la cegadora luz del sol lo despertó devolviéndolo a su presente entre las cobijas de una cama que de pronto no le parecía suya. Miró el techo con la mirada adormilada parcialmente cubierta por su brazo, hasta que se decidió a levantarse. Se sentó mirando las cortinas abiertas que dejaban entrar el sol matutino, respiró con calma. Según su reloj aún faltaba para las siete pero no tenía sueño. Se llevó una mano a la cabeza y entonces recordó que hacia mucho tiempo no usaba su gorro para dormir. Escuchó pasos acercándose y giró la cabeza lentamente para ver entrar a su madre.

Kushina se quedó con el regaño y una mano levantada al encontrar a su hijo despierto. Totalmente despierto. Frunció el ceño pero no pudo acercarse. Una simple sonrisa afloró en su rostro reconociendo la mirada azul que, por alguna razón, Naruto había adoptado en los últimos días. La misma expresión que presagiaba algo importante. Un evento que no ocurriría hasta que el mismo Naruto lo pusiera en palabras.

- . - . -

. - . - .

– ¡Apresúrate, Shikamaru! –Naruto giró y volvió un par de pasos, ya por su tercera vez apurando al otro. Pero el aludido ni siquiera lo miró, seguía su paso lento con las manos dentro de los bolsillos del pantalón, bostezando sin mucho ánimo. Mientras Naruto movía los brazos con desesperación luchando contra el impulso de empujarlo.

– Olvídalo, el director no irá a ninguna parte –se detuvo al lado del rubio apenas un segundo antes que éste retomara su paso rápido– yo debería estar en clase y ¿no se supone que tú deberías estar en un examen? –volvió a darle alcance. No sería extraño que Naruto hubiera olvidado ese detalle.

– Si… claro. Ya lo terminé –sonrió permitiendo que Shikamaru lo rebasara antes de seguirlo.

– Que interesante –su tono era un obvio escepticismo e intentó mirarlo pero Naruto parecía muy interesado en la pared– hasta hace un par de días juraría que tu cabeza estaba llena de aire. Pero, supongo que Sasuke debe ser un gran tutor.

– ¿D-De qué hablas? –murmuró entre dientes. Bajó un poco la cabeza cubriendo sus ojos con el cabello.

– Pues eso mismo –continuo, divertido con su actitud. Se inclinó un poco tratando de comprobar el extraño color que brillaba en su rostro– Kakashi-sensei pasó mucho tiempo tratando de que aprendieras algo. También lo hizo Iruka-sensei, yo, y estuve tentado a matarte más de una vez. Escuché que también Sai hizo su intento. Es interesante que Sasuke lo haya logrado. Eso debe colocarlo en el lugar de un genio, ¿no crees?

– No creo que sea para tanto –volvió su mirada al frente al girar en el siguiente pasillo– además, no lo soporto.

– Si, eso también es parte del misterio. ¿Cómo puede comunicarse contigo? Tu atención no se queda fija más de cinco minutos.

– Lo dices como si fuera un idiota o... espera, ¿me estás insultando? –se detuvo amenazando con un puño en alto.

– Descuida –apoyó una mano sobre su hombro– el idiota todavía puede ser él si no apruebas los exámenes.

No se inmutó por la expresión de Naruto que demostraba su falta de credulidad, aunque se esforzó por no reír al pasar a su lado. Naruto le daba muchas vueltas a un solo tema por eso era tan fácil engañarlo, en eso se parecía mucho a Chouji por eso le era fácil hablar con él. Terminó el recorrido frente a la amplia puerta del despacho del director, dio un par de golpes y una suave voz le respondió desde el interior.

– ¿No vienes? –se detuvo con la puerta entreabierta para llamar al rubio que lo seguía a paso lento con su mueca molesta.

Por suerte el director tenía un día muy libre así no tuvieron que esperar más para entrar a su oficina. Naruto aún tenía la sensación de haberse perdido parte de la conversación. Shikamaru lo había insultado de algún modo ¡y seguía sin entenderlo! Se dejó caer en uno de los cómodos sillones del despacho con las mejillas infladas en una protesta silenciosa. La secretaría lo miró divertida pero se guardó cualquier comentario cuando lo vio soltar el aire muy lentamente.

Según la política de la escuela, cualquier alumno que quisiera tratar algún asunto con el director debía presentarse acompañado por su delegado de grupo. Éste hablaría del problema antes que el alumno pudiera hacer su petición. Se suponía que Naruto podría haber entrado pero en cuanto explicó sus intenciones a Shikamaru, éste insistió en que sería mejor hablar por separado. Aunque el verdadero temor de Nara era que el rubio arruinara sus propios planes. El tema a discutir era delicado y si querían que funcionara, debían convencer al director que era lo mejor. La mejor opción sobre cualquier idea de los profesores y estaba convencido que la impulsividad de Naruto podía arruinarlo.

Naruto esperó todo lo paciente que pudo, removiéndose en el sillón cada dos minutos, hojeó algunas revistas de la mesita cercana y miraba a su alrededor esperando que la puerta se abriera pronto. Confiaba en que funcionaría. Tenía que funcionar. Era la última oportunidad que tenía el equipo 7.

No pudo evitar sonreír ante la ironía. Estaba luchando por un nuevo equipo 7.

Al menos lo estaba intentando por sus amigos. Genjutsu o no, no estaba en su naturaleza rendirse.

Se dejó caer contra el respaldo del sillón mirando el ventilador de techo. El constante movimiento lo obligó a cerrar los ojos, notando que no tenía sueño. Ni siquiera había notado desde cuándo. Al volver a abrir los ojos se perdió en el rápido movimiento del ventilador, comprobando, en una especie de chequeo mental, su propio cuerpo. Además de la falta de sueño, no tenía hambre, eso ya lo había notado antes. No se sentía cansado, pese a las pocas horas que había conseguido dormir. Miró alternadamente sus brazos, extendidos a lo largo del sillón. Era extraño no usar su propia ropa. Volvió a cerrar los ojos, frunciendo el ceño al sentir un chakra que iba y venía moviéndose muy rápido.

No esta muy lejos… pensó desviando su atención hacia el golpeteo de pasos que se acercaban. Es Madara…

– Naruto –abrió los ojos ojos de golpe girando hacia Shikamaru quien lo miraba desde la puerta contigua, apurándolo con un gesto para que se acercara– ¿estás bien? –apoyó una mano sobre su hombro cuando llego a su lado.

– Creo que me estaba quedando dormido –sonrió alborotando su cabello– estoy bien –le devolvió el gesto apoyándose en su hombro antes de entrar. Shikamaru tardó un poco en alejarse cerrando la puerta, olvidando sus advertencias para el rubio.

– Shikamaru me explicó una idea que tiene todo tu sello, Naruto –sonrió Sarutobi ofreciendo un asiento frente a su escritorio. Naruto se sentó sin poder evitar la enorme sonrisa en su rostro.

– Estoy seguro que ni Kakashi-sensei podría oponerse –respondió orgulloso.

– No comparto esa opinión. Kakashi esta muy molesto con todo este asunto de Lee… fue realmente peligroso, accidente o no. Esto solo nos demuestra lo arriesgada que será la competencia. Por un momento, Kakashi dudo que estuvieran preparados para ella. Y, con sinceridad, yo también tengo mis dudas. Se enfrentaran a otras escuelas, con alumnos más capacitados, quizá a nivel profesional, de mayor edad y con otro tipo de experiencia. No me gustaría que alguno terminara seriamente lastimado.

– Por eso necesitamos un equipo que no pueda perder –Sarutobi no pudo evitar sonreír ante la firmeza de sus palabras. Admirando el brillo de determinación en la mirada azul.

– ¿Conoces al joven Madara? –la sonrisa de Naruto se perdió y bajó la mirada sin poder responder– él llegó del extranjero para unirse a un equipo que ya era fuerte. Y cuenta con una experiencia que sobrepasa a todos los competidores –se puso de pie girando hacia la ventana detrás de su escritorio– me parece que fue entrenado desde niño. Incluso se cuentan historias descabelladas sobre antepasados ninjas.

Aquello consiguió la atención de Naruto, que se esforzó por encontrar la mirada del director a través del cristal, parecía perdido en sus pensamientos. Su mirada divagaba en el exterior y Naruto reprimió su voz al ver a Sandaime Hokage en el reflejo de Sarutobi. Escuchó el tono ausente del anciano mientras se ponía en pie lentamente, aunque dejó de escuchar sus palabras hasta que el tema se volvió conocido.

– …si eso fuera cierto, todos seríamos descendientes de ninjas –sonrió divertido con su propio relato– en algún momento yo mismo me sentí intrigado con el tema. Vivían en clanes, unos más fuertes que otros. Alguien como Madara pertenecería a la élite. Muchos lo afirman –giró para mirar a Naruto– creo que es por su personalidad, demasiado fría para alguien de su edad. Pero no podemos negar que es alguien fuerte. Demasiado fuerte –acentuó acercándose al rubio– ¿entiendes nuestro dilema?

– No creo que sea alguien invencible. Pero si empezamos a dudar… –Sarutobi apoyó ambas manos sobre sus hombros.

– Los shinobi valoraban sus vidas más que nada en el mundo. Por eso vivían sin arrepentirse y cuando llegaba el momento de morir, esperaban que fuera un cambio, como una salida antes del final. ¿Crees que alguien como Lee podría simplemente resignarse?

– No… estoy seguro que lucharía. Aunque todos le dijeran que es imposible.

– Sé que él confía en ti. Y también sé que nunca te rindes –se alejó un poco mirándolo con ojo crítico antes de sonreír– convence a Kakashi. Por mí, puedo aceptar tu descabellada idea. Si realmente crees que puedes vencer a alguien como Madara, no tendrás problemas en convencer a Kakashi.

Naruto dio un par de pasos hacia atrás esperando que el director agregara algo más pero todo estaba dicho. Salió del despacho ignorando la voz de Shikamaru, caminando sin prisa. El director no era el hokage a quien había respetado, no podía sentir su chakra, pero podía escuchar sus palabras como si hablara con el mismo hombre a quien había llorado tras su muerte.

Se detuvo dando oportunidad a que Shikamaru lo alcanzara.

Era eso.

Sandaime Hokage había muerto. El dolor en su pecho lo afirmaba. Todo lo que lo rodeaba tenía esa misma sensación de vacío. Sabía lo que tenía que hacer. Pero…

Miró a Shikamaru llegando, ligeramente agitado a su lado, reclamando algo que escuchó vagamente.

Aunque fuera una mentira… no iba rendirse. Ese era su camino ninja.

– ¿Por qué sonríes? ¿Qué fue lo que paso? –la paciencia de Shikamaru se terminó aunque luchó por no alzar demasiado la voz.

– Confío en ellos. Vamos a derrotar a Madara.

Shikamaru frunció el ceño sin entender qué estaba pasando. Para Naruto significaba una gran oportunidad. Ya Sarutobi lo había dicho: Madara era el objetivo a vencer.

Para abrir la salida antes del final.

- . - . -

. - . - .

El resto del camino, Shikamaru resistió la enorme sonrisa de Naruto que parecía iluminar un camino frente a ellos como una imitación a escala del sol. Resistió tanto como pudo torturándose con las dudas. Ni siquiera su insistente mirada consiguió la atención del rubio. Luego de un par de pisos se vieron envueltos en el bullicio típico del cambio de hora. Y cuando cruzaron junto a Sakura sin que Naruto se inmutara, Shikamaru decidió que había sido suficiente misterio. Él, como muchos, había sido testigo de los intentos del rubio por acercarse a Haruno pero ella siempre se había mostrado molesta con la simple presencia del otro. Para todos los que lo sabían era obvio que solo podían ser amigos, porque así era como se comportaba Sakura, como si siempre hubieran estado juntos con la barrera que la infancia imponía. Pero Shikamaru se preciaba de ser muy observador, demasiado según la opinión de algunos. Era consciente que la razón por la que Sakura gritaba tanto que odiaba a Naruto en realidad era una declaración sincera y el motivo tenía nombre. Pero…

– Creí que te gustaba Sakura –comentó en cuanto se alejaron un par de pasos de la chica que no pudo evitar girarse, como si comprobara que acababa de cruzarse con Naruto.

– ¿Sakura-chan? –el rubio salió de su propio trance sin llegar a ver a la pelirosa. Su mirada volvió a perderse, hacia un camino un tanto diferente– creo… que no lo sé –rió ampliamente– ella es una buena amiga –su carcajada murió con una sonrisa sincera evocando a la pequeña Sakura de cabello largo que siempre parecía muy emocionada. Detuvo sus pasos a mitad del pasillo recordando una vaga sensación del pasado. Antes… durante su infancia, podía recordar esa campanilla que se agitaba en su interior cada vez que veía a Sakura-chan. Por un segundo fugaz la imagen se perdió mostrando a una Sakura con el cabello más corto, como acababa de verla, con el rostro cubierto de lágrimas.

– No pasaba un solo día sin que la persiguieras.

"Sakura-chan… ¿está llorando?… ¿En algún lugar más allá del genjutsu?"

– ¿Naruto? –Shikamaru se detuvo al notar la ausencia del otro pero su mirada fue más atrás, a espaldas del rubio donde Hinata los miraba nerviosa, avanzando un paso al mismo tiempo que retrocedía– creo que ya perdí suficientes clases por hoy –se giró ignorando la confusión del otro– suerte con Kakashi-sensei.

– ¿De qué hablas? ¡¿No vas a ayudarme? ¡Shikamaru!

– Naruto-kun.

La voz casi inaudible de Hinata lo tomó por sorpresa callando cualquier queja contra el chico que aprovechó la oportunidad para escapar. Naruto suspiró resignado al comprobar que el pasillo volvía a estar solo. Se giró hacia Hinata tratando de no mostrarse molesto pero no hizo falta, la chica miraba sus manos visiblemente nerviosa. Naruto se acercó a ella hasta que la distancia que los separaba fue de apenas un par de pasos. Hinata mantenía la cabeza agachada pero desde su perspectiva, al rubio no le fue difícil encontrar sus ojos, había un leve color rojo en su rostro que le hizo pensar en algún malestar pero siempre era así. Hinata siempre tenía esa expresión. Aunque nunca supo…

La expresión en su rostro cambió dejándose llevar por el recuerdo que apareció en su mente. Por alguna razón estaba tirado de cara al piso, en una superficie arenosa, la sensación de dolor presente una vez más pero no pudo comprobar el origen, salvo por sus manos, aprisionadas una sobre otra de modo que no podía levantarse. Pero lo preocupante era la chica que trataba de mantenerse en pie un par de metros lejos. No tardó en reconocer a Hinata detrás de los mechones de cabello, la tierra y la sangre que cubría su rostro. Sangre… Algo se agitó dentro de si cuando la chica balbuceo algo que no pudo escuchar. Miró sus labios moverse, decorando su rostro con una hermosa sonrisa que nunca le había visto y su corazón se detuvo pero…

La imagen se perdió dejando una incómoda sensación de miedo. Lo que fuera que había pasado después de ese momento… había puesto en peligro la vida de Hinata. Y ahora no podía quitarse la idea de que debía protegerla. Apretó los puños con fuerza resistiendo el impulso que sus recuerdos trataban de forzar. Pero no fue hasta que Hinata lo miró cuando volvió a sentir la calma que la rodeaba, el color en su rostro se acentúo, abrió y cerró la boca sin encontrar las palabras pero el intenso brillo en sus ojos basto para disipar la angustia de un lejano recuerdo.

– Naruto-kun, yo… solo… quería que tú...

Entonces recordó el motivo por el que estaba dispuesto a faltar a todas las clases del día. Aunque quizá, eso fuera una exageración.

– ¡Hinata! –la interrumpió sonriente acercándose tanto que la chica perdió el habla mirándolo sin parpadear– eres la única que puede ayudarme –aferró ambas manos a sus hombros con una mirada suplicante a lo que Hinata solo pudo asentir muy despacio, temerosa de que sus piernas dejaran de sostenerla– ¡Perfecto! ¡Ven conmigo!

No esperó una respuesta antes de asir su brazo obligándola a seguirlo casi corriendo por el pasillo sin que ninguno de los dos notara la presencia de Sakura. La chica dio un paso al frente mirándolos hasta que se perdieron en el siguiente corredor. Quizá sus acciones fueran un tanto egoístas. Lo cierto es que había intentado de todo por separar a Naruto de Sasuke, y quizá estuviera utilizando un poco a Hinata pero la mirada de la Hyuga lucía tan enamorada que aunque de momento la hacía sentir culpable, quizá le había dado, sin querer, una oportunidad. A juzgar por la mirada de Naruto, que Sakura no recordaba haber visto tan alegre en mucho tiempo.

Ahora solo debía aprovechar la oportunidad.

- . - . -

. - . - .

Naruto hacía grandes esfuerzos por no salir corriendo cada vez que Hinata detenía su marcha con su lento andar intentando mantener el paso. Pero aún así la sonrisa no desapareció de su rostro, concentrado en su propia euforia no fue consciente de que la chica compartía su gesto aunque por razones muy diferentes. Al menos había podido abstenerse de saltar entre los árboles arrastrando a Hinata en una acción que no hubiera podido justificar.

Mientras cruzaban el patio y atravesaban el sendero de árboles más de uno logró ubicar a la extraña pareja que, al igual que Sakura, percibieron un aire demasiado agradable en su actitud. Sobre todo de Hinata a quien casi nadie había visto sonreír, menos aún en la forma en que su rostro brillaba. El rubio, por el contrario, tenía la expresión de un niño, más alegre que nervioso pero apenas un par de personas los vieron antes de que se perdieran entre los árboles disparando los rumores.

No les tomó mucho tiempo llegar al dojo, y no fue hasta verlo que Naruto se permitió aminorar el paso. Finalmente soltó a Hinata quien se volvió a mirarlo notando por primera vez a dónde habían llegado. Esperó solo para asegurarse que entrarían antes de seguirlo sin terminar de entender por qué el dojo. O si al menos tenían el mismo pensamiento… Pero en cuanto sus ojos se adaptaron al interior del lugar se encontró con tres personas más que la bajaron bruscamente de la esperanzadora nube que la mantuvo muy lejos del suelo hasta hacía escasos segundos. Naruto la apuró para que se acercara, y como de costumbre, no pudo evitar seguirlo.

– Deberían estar en el área de arquería –comentó Kakashi con tal seriedad que hubiera podido apaciguar la euforia de Naruto sino fuera porque estaba convencido de hacer lo correcto.

– Lo siento, Kakashi-sensei pero esto es importante –sonrió, ya más calmado, disculpándose con sinceridad aunque no por la repentina interrupción. Kakashi percibió el cambio en su respuesta girando para cederle toda su atención. Sasuke y Neji lo imitaron, éste último terminando de cambiarse la camisa. Naruto volvió a mirar a Hinata obligándola a acercarse, de modo que la sitúo entre él y Kakashi– ella reemplazará a Lee –sonrió con toda la confianza que le daba el saber que no sería rechazado.

Kakashi se puso de pie muy lentamente mirándolo sin expresión hasta que algo en la mirada del rubio terminó en una sonrisa que luchó por no convertir en algo más. Luego de varios días mostrándose reacio a una disculpa resultó un buen avance verle la típica expresión de confianza. Naruto se mantuvo tranquilo aunque no podía negar que por un largo momento temió por una negativa.

– ¿Y lo decidiste tú solo? –preguntó divertido frotándose el mentón.

– Ni siquiera tú podrás negarte. Ella es mejor que Lee y yo juntos. Creo que solo puede rivalizar con Sai y si ambos están en el equipo no hay forma de perder.

– Lo sé. Por eso le pedí que nos ayudara, pero no tenía contemplado que formara parte del equipo.

– Pero ella esta de acuerdo… incluso Lee –mintió esperando que pudiera arreglar ese detalle después– todo este tiempo te has quejado de que no somos un equipo fuerte pero si ella se une y le das una oportunidad a Gaara…

– No dije que Gaara podía volver. ¿Por qué le daría una oportunidad si Lee no puede tenerla?

– Porque…

– Creo… –interrumpió Hinata esforzándose por sostener la mirada de Kakashi– que Naruto-kun tiene razón. Aún se puede… podemos ganar… si no lo hacemos, el esfuerzo de Lee habrá sido en vano.

Kakashi los miró alternadamente divirtiéndose con sus expresiones angustiadas. Estaba consciente que el "castigo" había sido excesivo para todos pero aún se sentía inseguro de continuar. Justo cuando consideraba la posibilidad de renunciar cada uno de los involucrados había descubierto un súbito interés en competir. Era irónico y si fuera una persona que creyera en el destino lo consideraría una señal.

Pero no era así. Y lo único que tenía era su instinto que rara vez fallaba. Al menos no había ocurrido hasta el día que Naruto eligió participar. Era un asunto al que le había dedicado mucho tiempo para pensar, y ahora sabía que si alguien había afectado el rumbo del actual problema ese era, sin dudas, Naruto. Consiguiendo, de algún modo que no se explicaba, que todas sus decisiones fueran equivocadas. Hasta ese momento.

Durante los largos minutos que duró el discurso de Kakashi, precedido por su inusual llegada a tiempo, Neji había temido que sería solo una tortura psicológica que terminaría con la disolución del equipo pero había que reconocer que Naruto era todo un caso. Sin quererlo había respondido la pregunta de Kakashi que tanto él como Sasuke habían escuchado antes de la interrupción: dar un motivo para no renunciar a la competencia. Ahora el semblante del mayor volvía a ser optimista, o todo lo que alguien como él podía mostrar. Y había que reconocer que la solución de Naruto era buena, aunque no terminaba de comprender por qué Kakashi no había considerado a Hinata. ¿Cuál era su verdadera intención al participar? ¿Obligarlos a entrar en un callejón sin salida donde solo podían perder? Porque de ser así las amenazas individuales con que los había obligado a participar se cumplirían… Frunció el ceño. Un par de minutos atrás había considerado su dimisión pero ahora… Se puso de pie acercándose al trío.

Sasuke miraba sin inmutarse el ir y venir de la conversación. Hacía mucho que todo ese asunto había dejado de importarle y si había aceptado escuchar el monólogo de Kakashi fue solo porque sabía que sería el último. Pero él mejor que nadie sabía que Naruto siempre se quedaba con la última palabra. Y ahí estaba, a tiempo para corroborarlo. Para Sasuke seguía sin afectar si participaban en ese equipo ficticio o no, solo estaba esperando el momento de reclamar al rubio ese férreo interés. Su único pensamiento fluía en volver. Volver a… para cuando se dio cuenta que ni siquiera parpadeaba mientras mantenía la mirada sobre Naruto, frunció el ceño preguntándose que era diferente en él.

Entonces Neji se acercó a Kakashi pero éste empezó a sonreír muy lentamente con la misma mueca sospechosa que confirmaba su resolución.

– De acuerdo –comenzó apoyando una mano en el hombro de Naruto, la sonrisa que se forzaba en mostrar apenas era visible en su ojo. El rubio le devolvió el gesto recordando a su maestro– Hinata puede quedarse en arquería. En cuanto a Gaara –se alejó un par de pasos fingiendo que lo consideraba– si le cedes tu lugar –la sonrisa desapareció dejando una expresión carente de emociones que enfocó en Naruto, quien frunció el ceño esperando que la broma terminara.

Nadie habló mientras se miraban uno a otro, inmersos en un pesado silencio que el aislamiento propio del dojo acentúo por un largo momento. Entonces fue el turno de Naruto para sonreír. Era obvio que el Kakashi frente a si no era el jounin con el que vivió tanto tiempo, quien fuera su primer maestro y finalmente un buen amigo. Pero sus palabras carecían de amenaza, era como si intentara animarlo para que se fuera. No lejos de una competencia como aquella sino más lejos aún…

– Solo tengo que buscar a Gaara, ¿cierto?

Kakashi asintió sin mayor ceremonia callando cualquier queja de Neji o Hinata cuando el rubio salió del dojo. No mucho después la chica terminó siguiéndolo bajo la dura expresión de su primo, pero ninguno se atrevió a hablar. Sasuke se levantó al comprender las palabras del rubio endureciendo su gesto aún más, pensando que tenía que golpear a alguien y que de preferencia fuera a ese usuratonkachi que nunca dejaría de volverlo loco.

Detuvo sus pasos al comprender sus propios pensamientos. Ladeo la cabeza permitiendo que los recuerdos fluyeran con calma a través de momentos de su vida que había compartido con el rubio siendo niños. La sensación de que algo era diferente justo en ese momento volvió a acentuarse, obligándole a abrir los ojos justo cuando Neji se acercó a él tendiéndole una de las katanas de entrenamiento. Sasuke tardó un poco en comprender el significado pero cuando la poco disimulada risa de Kakashi llamó su atención comprendió el gesto de complicidad del Hyuga.

Asintió tomando el arma y ambos giraron para encarar a su tutor.

- . - . -

. - . - .

Naruto optó por el camino largo, corriendo a un ritmo inusualmente lento para su exceso de energía. Casi parecía disfrutar del ejercicio sin poder evitar que la sonrisa se mantuviera en su rostro.

"Así que… ¿así era mi vida como ninja?"

El pensamiento se instaló en su mente mientras se internaba en el sendero de árboles mirando los trozos de cielo que se mezclaban con las altas copas de los árboles, hasta que sus pasos se detuvieron mirando el ir y venir de los colores. Era difícil creer que algo como eso no fuera real. Miró las palmas de sus manos como tantas veces había hecho antes, notando lo fácil que se volvía evocar recuerdos. En algún lugar lejos del paisaje que lo rodeaba había muchas personas que sabían quien era, que formaban parte de su vida como ninja. Podía recordar los momentos vividos, en su mayoría eran muy gratos. Aunque sabía que no podría rehuir de ese lado que dolía, por el momento estaba bien pensar que contaba con alguien como Kakashi-sensei, o Gaara incluso alguien tan insoportable como Sasuke…

Volvió a detener su marcha al pensar en el moreno, golpeándose la sien en un acto reflejo. Había olvidado decirle sobre sus intenciones, arriesgándose a escuchar sus quejas por el tiempo que le durara la molestia. Y ese tiempo podía ser para siempre si se lo proponía. Llegó al final del sendero mirando sobre sus pasos, tal vez si se disculpaba en ese momento… No, no. Agitó su cabeza, se suponía que volvería con Gaara. Ya encontraría la forma de apaciguar la furia del Uchiha.

– Ya olvídalo, se lo dirás después –chilló Ino caminando junto a Ten Ten un par de pasos más alejadas. Naruto se escondió detrás de una banca más por instinto que por necesidad ya que ninguna de las chicas notó su presencia. Se detuvieron dando un último vistazo antes de sentarse en la siguiente banca– porque si resulta que todo este misterio es por ese asunto de las porristas…

– No, no. Eso ya quedo olvidado –sonrió la castaña hurgando en sus bolsillos para mostrar una hoja doblada en varias partes– mira, este es el lugar donde se realizara la competencia –Ino se acercó para mirar el plano de un salón bastante amplio donde se detallaba la ubicación de cada disciplina, así como los asientos para jueces, equipos y espectadores.

– Es más grande de lo que pensé –comentó tomando la hoja– ¿qué es este círculo? –señaló una marca cerca de la zona de equipos.

– Ahí es donde estaremos nosotras –sonrió triunfal. Ino arqueó la ceja mostrando su duda– Ya que la mayoría de los lugares se ocuparon antes de que se anunciara oficialmente, la minoría que quedaron se publicaron días después de la convocatoria. No creo que quede uno solo en este momento. Pero… si queremos ir solo necesitamos formar un equipo de asistentes. Sakura, tú yo podemos ofrecernos para apoyar al equipo, así tendremos un lugar asegurado. ¿Qué opinas?

– Te estás tomando esto muy en serio, ¿verdad? –murmuró sin inmutarse. Volvió a mirar la hoja bajo la mirada brillante de su amiga– ¿qué… pasara si nuestra escuela pierde? –automáticamente el ánimo de Ten Ten se esfumó dudando qué responder.

– Supongo… que no podremos quedarnos. Pero, ¿de qué estás hablando? No hay manera de perder. Hinata esta en el equipo y…

– Pero solo como ayuda, ella no participara.

– Eso no… ¡pues no es justo! Pero… también esta Neji, Lee… sé que se recuperara. Dicen que Gaara es bueno… Sakura confía mucho en Sasuke.

– Parece que el equipo se desmorona, ¿no crees? –sonrió. Apenas una débil mueca.

– Por eso les dije que necesitábamos porristas –murmuró inflando las mejillas. Ino se giró a mirarla pero la castaña no le devolvió el gesto, se mantenía concentrada en su rabieta. Entonces volvió su atención al croquis. Lo cierto es que ellas eran de las pocas personas que apoyaban al espontáneo equipo. La mayoría de los estudiantes no dejaba de pensar que era solo una excusa para saltarse clases y que era imposible que lograran, siquiera, un lugar en medio de equipos que ya tenían su reputación.

Ni Sasuke ni Gaara tenían muy buenas relaciones con el resto del alumnado. Naruto y Lee no eran exactamente los mejores en deportes. Sai y HInata no pertenecían a ningún club pero tenía una moderada experiencia. El único que parecía calificado era Neji. Con esos antecedentes y los resultados de los últimos días… Ya habían empezado a circular las apuestas de cuántos llegarían en pedazos y cuánto tiempo tardarían en volver. Resultaba molesto escuchar tantos comentarios absurdos viendo el esfuerzo que le ponían.

Aunque quizá nunca aceptaría que ella misma había tenido tales pensamientos hasta la tarde anterior, luego de visitar a cierto lesionado que no perdía la fe. Sonrió arrugando la hoja en una bolita, miró a los lados buscando un bote de basura. El más cercano estaba al lado de la siguiente banca, junto al rubio que había escuchado su conversación pero Ino se concentró en su objetivo sin llegar a verlo.

"Si entra será una buena señal luego de todo lo que han pasado".

Ten Ten la siguió con la mirada mientras Ino levantaba el brazo. No tardó mucho en lanzar lo más fuerte que pudo. Ambas observaron la pelota rebotando de un lado a otro en la orilla del bote antes de caer dentro y el grito de Ino tomó por sorpresa a la castaña antes de que se levantara de un salto.

– ¡Si ganan tendrán que agradecer al equipo de asistentes! –chilló tomando las manos de Ten Ten obligándola a levantarse, aunque confundida sonrió tanto como pudo saltando a su vez.

– ¡Vamos a buscar a Sakura!

– ¡Vamos!

Naruto permaneció en su lugar mientras las chicas desaparecían corriendo sin rumbo. La expresión triste de su rostro cambio mientras se ponía de pie. Cuando la campana volvió a sonar levantó la vista hacia el edificio a su derecha, encontrando a Gaara en el pasillo del segundo piso. El pelirrojo era demasiado joven para ser Kazekage pero definitivamente tenía la actitud de uno. Sonrío, cómplice de si mismo antes de salir corriendo, ignorando la presencia de Sasuke quien intentó alcanzarlo pero al ver a dónde se dirigía se detuvo siguiéndolo con la mirada.

Había… algo, que era diferente en Naruto. Su mirada se endureció mientras consideraba la posibilidad de que no fuera el mismo. El mismo Naruto N… ¿Namikaze? Recordaba ese apellido de algún lugar pero no podía asociarlo con el rubio. Cuando volvió su mirada al edificio tanto Naruto como Gaara habían desaparecido. Frunció el ceño en una mirada peligrosamente asesina. Al diablo con las intenciones altruistas de Naruto, necesitaban hablar.

Giró de regreso al sendero de árboles pero se detuvo sin cambiar su expresión al ver a Sakura. Volvió a sentir el peso de un recuerdo que se mezclaba con lo que veía. Entonces, era de noche, en un lugar tan solitario como ese, la misma Sakura siendo un poco más joven con el curioso atuendo rojo lo miraba como si no supiera la razón por la que lo enfrentaba. Podía ver el miedo en cada uno de sus gestos pero su mirada se esforzaba por mostrar su determinación. Ese día supo que todo terminaría. Dio un paso al frente pero un nuevo intento por hablar lo detuvo al ver la misma expresión en ambas Sakuras.

– Sasuke-kun, yo… solo…

"Por favor, quédate" escuchó el recuerdo de ese día. La voz llorosa de Sakura rogando por una oportunidad. Ese día… no esperaba verla. No era a ella a quien quería ver. Y tenerla frente a si solo aumento su ira. Igual que ahora. Ese día… había elegido su venganza…

– ¿Sasuke-kun?

Parpadeo confundido, la razón detrás de ese odio se había esfumado. Otra vez.

– Lo siento, sé que hablo demasiado. Es solo que… –Sakura continuo sin notar que volvía a ser ignorada. Su mirada levemente inclinada trataba de ocultar el color de sus mejillas mientras removía las manos inquieta– yo… Sasuke-kun, solo quería que supieras. Tú… ¡yo, te quiero mucho! –soltó apretando las manos contra su pecho, con los ojos cerrados levemente cubiertos por su cabello.

Finalmente Sasuke puso atención en sus palabras. En aquella ocasión, como ahora, no había podido ver su expresión pero aún decía lo mismo. Su mirada se suavizo un poco. Una vez más ella era la persona equivocada. Siempre fue diferente, cuando comparaba el tiempo que pasaba con Sakura al tiempo que discutía con Naruto. Siempre era diferente. Sus pensamientos siempre terminaban girando en torno al rubio.

Ya era imposible negarlo o tratar de luchar contra ello.

Pero…

– Gracias –murmuró tomando por sorpresa a la chica que dio un respingo sin atreverse a mirarlo– pero…

– Siempre… –su voz apenas un murmullo, tratando de contener las lágrimas pero mantenía la cabeza abajo evitando que Sasuke viera sus ojos– eras tan callado, que no creí que hubiera alguien más –gimoteo delatando sus emociones pero aún así se esforzó por sonreír. Esperó, confiando en que Sasuke lo negaría e inevitablemente el peso de algo que ya sabía se acentúo en su estómago– ¿hay… alguien más?

– …Si –Sasuke mantuvo su mirada firme esperando que Sakura lo enfrentara pero ella solo pudo sonreír tratando de ocultar las lágrimas que corrían por sus mejillas.

Sin saberlo, ambos pensaban en la misma persona.

- . - . -

. - . - .

En todo el camino desde que encontrara a Gaara, Naruto no se había atrevido a decir el verdadero motivo por el que lo llevaba al dojo. De algún modo se las ingenio para convencerlo pero en cuanto llegaron al sitio permaneció prudentemente alejado esperando que el pelirrojo se decidiera a entrar. Y aunque le costo una nueva excusa inútil, Gaara accedió a seguir solo. Naruto no espero mucho para alejarse temiendo su posible reacción. No había tenido oportunidad de insinuarle que aceptara cualquier condición de Kakashi pero esperaba que el Kazekage no lo arruinara. También se suponía que debía hablar con Sasuke pero no quería arriesgarse a entrar al dojo y perder la última oportunidad del equipo.

Para cuando volvió a sonar la campana ya había encontrado un lugar tan cómodo entre los árboles lejos del camino principal que no tuvo ánimos para volver a clase. Solo le quedó sonreír cuando se dio cuenta que no había asistido a ninguna en todo el día, si faltaba a la próxima sería la última. Y luego la clase de recuperación, pero tampoco tenía humor y de hecho quizá ya no la necesitara. Estando fuera del equipo tal vez podría retomar el calendario de exámenes normal. Y si reprobaba todavía quedaba la recuperación de verano. Aquello lo hizo sonreír aún más. ¿Por qué estaba preocupándose por eso? No tenía idea de cuánto tiempo le quedaba pero era un hecho que no podía quedarse.

Todavía quedaba un problema…

Abrió los ojos muy lentamente esperando adaptarse al brillo del sol. Algunas sombras se cruzaron en su campo de visión pero solo una permaneció hasta que pudo reconocerla. Se llevó una mano a la frente ayudándose del brazo para mejorar su visión.

Sai lo miraba ligeramente inclinado ausente de cualquier expresión. No era la primera vez que Naruto lo veía en ese estado pero ya no era propio de él. No después de convivir tanto tiempo. Hizo el intento de levantarse pero Sai lo detuvo hincándose para disminuir la distancia.

– No te había visto en todo el día –sonrió resignado a esa extraña posición.

– Pensé que había sido más tiempo. ¿Dónde habías estado?

– Renunciando a la competencia.

El comentario logró una reacción en Sai que pese a su gesto confundido se alejó sentándose permitiendo que Naruto hiciera lo mismo. Volvió a enfrentarlo cuando recuperó el control de sus emociones.

– ¿Por qué?

– No lo sé… –murmuró desviando la mirada.

– Tal vez puedo ayudarte a recordar –Sai recuperó su atención juntando sus brazos uno sobre otro, deslizó el derecho hasta que pudo extraer una pequeña pieza afilada de la manga izquierda de su camisa.

– ¿De dónde lo sacaste? –instintivamente Naruto se inclinó hacia atrás apoyando su mano de modo que pudiera levantarse en un salto, previniendo cualquier ataque al reconocer el kunai.

– No es tan difícil como parece –Sai se levantó empuñando el arma con la clara intensión de atacar– de hecho estoy seguro que tú también podrías, si realmente quisieras, incluso podrías salir de aquí, ¿cierto?

– No tengo idea de lo que estás hablando –siseo aprovechando el comentario para levantarse, muy lentamente, tratando de ampliar su propio terreno.

– Solo quiero saber una cosa –pese al tono tan firme del moreno, Naruto podía ver en sus ojos su lucha interna entre las palabras y sus acciones– ¿te encontraste con Sasuke antes de perder el conocimiento?

Eso ni siquiera tiene sentido.

– En serio, Sai, no tengo…

– Estoy convencido que no puedes crear un genjutsu pero funcionaría si alguien lo utilizara a través de ti. Alguien como Sasuke.

– ¿Por qué sigues dudando de él?

– Porque a diferencia de ti, yo puedo recordar todo lo que ha pasado. Por eso sé –extendió el kunai apuntando cerca de su cuello– que para salir de un genjutsu se necesita una variación de chakra.

Naruto dejo de escuchar sus palabras cuando comprendió que aquello no era una amenaza. Podía ver en los ojos oscuros la desesperación por algo que, tal como había dicho Sai, él no entendía, o no podía recordar. En una ilógica reacción, Sai intentaba salvarlo. Respiró hondo acortando la distancia que los separaba hasta que el kunai rozo su pecho. Entonces tomó el arma cubriendo el filo para evitar que Sai se alejara aunque su rostro finalmente reflejaba su miedo.

– ¿Y si no funciona?

– Entonces ya no me quedan más ideas.

– Pero no puedo dejar que me mates –sonrió con tristeza soltando el kunai.

– Sakura tenía razón –murmuró dejándose caer– no puedo lastimarte…

– Y si tú sigues hablándome en código nunca te entenderé –bufó sentándose frente a él. Sai sonrió sin entusiasmo bajando la cabeza– ¿de dónde sacaste esto? –repitió rozando el kunai; era auténtico.

– Una vez que entiendes el genjutsu… es difícil pero de hecho bastante lógico. No sé mucho sobre estas técnicas pero estamos atrapados en una ilusión que no sigue las reglas.

– Creí que era parte del misterio que fueran ilógicas –jugueteo con el kunai haciéndolo girar en un dedo– pero ¿cómo…?

Sai le arrebató el arma acercándose para apoyar su mano sobre la frente del rubio. Acortó un poco más la distancia juntando su frente con el dorso de su mano. Estaban demasiado cerca y Naruto solo podía pensar que sus ojos se parecían mucho a los de Sasuke.

– ¿Recuerdas la placa en tu frente? –Naruto asintió casi sin moverse– ¿recuerdas el dibujo en ella?

– Konoha… –murmuró cerrando los ojos al mismo tiempo que Sai. Pero fue apenas un segundo cuando sintió el peso de algo que rodeaba su cabeza. Sai se alejó y él se llevó ambas manos a la frente tocando la cinta. La arrebató de golpe mirando entre sus manos la placa con la insignia de Konoha, la misma que portaba en sus recuerdos– ¿cómo…?

No tuvo oportunidad de repetir la pregunta cuando la presencia de Madara volvió a sentirse en los alrededores. Ambos se levantaron buscando el origen del chakra pero, como ya estaban acostumbrados, la energía fluía en todas partes.

– ¿Puedes sentirlo? –preguntó Sai sin dejar de buscar entre los árboles, tan lejos como le permitía la mirada sin alejarse demasiado del rubio.

– A Madara –murmuró vigilando la zona que Sai no revisaba.

– ¿Por qué demonios no puede quedarse en un solo lugar?

– Parece… como si buscara algo –aventuró deteniendo su propia búsqueda al sentir que el chakra se reunía de golpe en algún punto no muy lejos. No podía calcular el lugar exacto pero internamente rogó porque estuviera muy cerca. Tanta energía no podía ser normal y si estaba lejos con esa intensidad… Lo único que sabía de Madara era la amenaza que representaba, si alguien como él estuviera buscando algo… Frunció el ceño, si un shinobi como Madara buscaba…

Él es enemigo de Konoha… esta buscando… algo.

Sai volvió en sus pasos al notar los pensamientos del rubio reflejados en su rostro. Mantenía una mano sobre su frente presionando como si fuera un interruptor. Estuvo a punto de llamarlo pero pronto comprendió que estaba tratando de recordar. Aún así se acercó esperando que volviera a mirarlo, notando el momento en que su mirada se llenó de pánico.

– ¿Dónde estás? –murmuró ignorando la mirada insistente de Sai, concentrando su chakra en una sola tarea. Tenía que encontrar a Sasuke, no sabía por qué pero una repentina sensación de miedo lo llevó a pensar en él.

– Naruto, ¿qué…? –Sai apoyó una mano sobre su hombro en el mismo instante en que Naruto se giró para correr. No se atrevió a seguirlo pero pudo sentir el chakra de Madara creciendo de nuevo antes de desaparecer.

- . - . -

. - . - .

Había muchos lugares en Konoha que le servían para relajarse y evitar preguntas y miradas curiosas, pero en esta "Konoha" solo había el ruidoso ajetreo de una escuela. Sasuke paso un largo rato dormitando entre los árboles más cercanos a la entrada principal esperando que las clases terminaran. No estaba seguro de que Naruto hubiera regresado al salón pero estaba cansado de dar vueltas así que la mejor opción resultó ser esa: esperar a que cruzara por la puerta principal. Claro que en el proceso los recuerdos de su infancia en la aldea volvieran mostrándole un panorama bastante curioso. Podía verse asistiendo a la escuela, era por mucho el mejor, pero por alguna razón siempre estaba solo. Había cedido toda su voluntad al remolino de imágenes con la intención de ahondar en todos los detalles posibles pero no pudo ver a sus padres. Su hermano le llevaba varios años y era obvio que no tendrían el mismo curso pero tampoco pudo encontrar a Itachi. Siempre que estudiaba o paseaba por la aldea estaba solo. Era muy pequeño para tanta independencia, entonces…

Curiosamente Naruto resaltaba en todos sus recuerdos. Pero él también parecía solo.

Abrió los ojos lentamente, abrumado por tanta información pero seguía sin entender. Se removió en la rama tratando de cambiar de posición pero era obviamente imposible así que optó por sentarse. Lo único que no desaparecía era esa incómoda sensación de odio, algo entre desesperación y dolor que por alguna razón lo llevaba a pensar en su hermano. Y el extraño comportamiento de Itachi tampoco ayudaba a su cordura.

Casi parecía invocarlo con el pensamiento, o al menos eso pareció cuando bajó la mirada encontrando el impasible rostro de Itachi. Le sostuvo el gesto esperando que hablara pero su hermano ni siquiera parecía intrigado por verlo en semejante lugar.

– ¿Qué haces aquí?

– Deberías bajar. Tenemos que hablar.

– ¿De nuevo? La última vez… –no pudo terminar su diatriba cuando vio el sharingan en los ojos de Itachi. "No, otra vez" el sentimiento de odio se intensifico con un escalofrío que recorrió todo su cuerpo. Apesar de ello logró controlarse, bajando de un salto para quedar frente al otro Uchiha– ¿qué es esta vez?

– Tienes que matarme. ¿Lo recuerdas?

Sin darse cuenta, Sasuke dio un paso atrás al percibir un destello detrás de Itachi, la sombra que proyectaba su cuerpo cambió de un sencillo atuendo shinobi a una capa oscura con manchas rojas. Se llevó una mano a la cintura buscando su espada pero era obvio que no la tenía. Sentía su corazón latiendo con demasiada fuerza, una última alarma se activo en su cabeza negándose a recordar. Había algo que no debía recordar. No debía dejarse llevar…

– Tienes que cumplir tu venganza –siseo extendiendo la mano frente a si.

Sasuke retrocedió un paso más temiendo ver entre sus recuerdos la respuesta a su propio miedo. Por un segundo pudo sentir un intenso dolor en cada centímetro de piel, casi podía asegurar que tenía algunos huesos rotos, todo a su alrededor era frío. La pelea había sido muy larga… y solo podía retroceder. Un paso más y golpeó contra algo bastante sólido que lo obligó a girarse, olvidando por un momento dónde estaba.

"Claro, era una villa" pensó mirando el extenso camino de casas que ahora ocupaba su atención. La Villa Uchiha. Aquel había sido su hogar, podía reconocer los caminos, algunas casas… eran conocidas. La gente… pero justo en ese momento estaba oscuro y vacío, no había una sola persona en medio de ese silencio. Y apesar de lo tétrico de la escena, podía sentir que era normal. Ese día… algo cambió.

"Era una villa dentro de la aldea". Cerró los ojos tratando de ignorar todo. Buscando en si mismo aquello que lo mantenía en calma. Había algo, alguien, que siempre lo tranquilizaba. Pero en medio de los recuerdos que luchaban por salir a flote no podía concentrarse. Era importante. Más importante que la razón que buscaba Itachi dentro de él, había alguien…

"La villa dentro de Konoha" Volvió a abrir los ojos. Esa aldea… Y el odio volvió a concentrarse. Apretó los puños con fuerza, inconsciente de la mirada de Itachi.

El mayor de los Uchiha pudo ver el cambio en las facciones de su hermano, ese era el punto sin salida a donde quería llevarlo. Pero no podía evitar la culpa, sabiendo que estaba cometiendo un nuevo error. Y aún así, no desistiría. Cerró los ojos concentrándose para aumentar la fuerza en ellos. Pero enseguida desistió al detectar un nuevo chakra que irrumpió en su propia alteración del genjutsu. Lejanamente escuchó un murmullo pero no fue hasta que abrió los ojos que pudo reconocer a Naruto. Estaba seguro que ese chakra no pertenencia al rubio...

Naruto detuvo su carrera en medio de los hermanos, respirando agitado sin comprender qué sucedía entre ellos. Su atención se centró de inmediato en Sasuke quien ni siquiera había notado su presencia, sus manos cerradas en puño temblaban ligeramente y sus ojos estaban ocultos por su cabello. Su instinto le decía que se mantuviera alejado pero una voz interna le pedía que no lo abandonara otra vez.

Empezó a caminar muy lento hacia el moreno sin entender por qué las dudas se hacían más grandes. Estaba tan cerca y solo pudo extender su mano sin llegar a alcanzarlo. Su desesperación creció, era como si una barrera invisible le impidiera acercarse. No era justo. No debía ser así. Cerró su mano, aún extendida, apretando con tanta fuerza que todo su brazo temblaba. En algún lugar de su mente pudo sentir el chakra de Madara, aún cerca. Y al mismo tiempo, otra energía se hizo presente.

"Te cederé mi fuerza si rompes el sello…"

La horrible voz del Kyubi emergiendo entre sus recuerdos, lo llevó de nuevo a su infancia. Pero las imágenes cruzaron tan rápido que solo pudo reconocer una curiosa forma negra. Un sello…

– Lo siento, pero no te necesito –murmuró para si mismo– traeré a Sasuke de vuelta con mis propias manos.

Bajó su brazo mirando el rostro de Sasuke donde ya empezaban a caer pequeñas gotas de sangre a través de sus mejillas, pero su cabello aún ocultaba su rostro. Naruto se acercó a él, muy despacio, esperando una reacción violenta pero finalmente llegó frente a él, forzando una sonrisa que era casi dolorosa. Tomó el rostro del moreno con ambas manos acercándose para unir sus frentes.

Durante un largo momento, Itachi los observó en silencio reprimiéndose para alejar a Naruto, temiendo por su seguridad. Pero era obvio que Sasuke aún no perdía del todo su consciencia, y si así era, entonces la razón del por qué la presencia de Naruto no lograba ningún cambio era todo culpa de su hermano. Él y su terquedad por negar lo que era tan obvio. Cuando vio el amago de sonrisa en Naruto pudo relajarse desapareciendo su sharingan.

El rubio mantuvo los ojos cerrados hasta que sintió las manos de Sasuke entrelazándose con las suyas, aún sin separar sus rostros.

– No voy a volver –siseo el moreno aumentando la presión en sus manos. Naruto abrió los ojos comprendiendo que Sasuke estaba hablando a través de sus recuerdos. Entonces… en ese mundo ninja, ¿Sasuke también quería alejarse?

Aquello solo consiguió una fuerte opresión en su pecho. Dolía la fuerza de los recuerdos. Dolía todo lo que estaban pasando entre un mundo y otro. Y dolía, aún más, saber que todos esos malos recuerdos eran reales. Volvió a esforzarse por sonreír, pese a que Sasuke mantenía los ojos cerrados.

– Tal… vez… –hablo muy despacio en un suave murmullo temiendo que su voz lo traicionara– sea momento… de recordar –retiró sus manos del rostro ajeno, alejándose un poco sin llegar a separarse, mirándolo con la misma sonrisa triste mientras Sasuke se atrevía a mirarlo.

– ¿Por qué te esfuerzas tanto…?

– Creí que ya te lo había dicho. No estás solo –sonrió olvidando por un momento su propio dolor, logrando que Sasuke dejara atrás sus recuerdos.

– Naruto… –mirándolo fijamente recordó que ese algo que era tan diferente en Naruto aún estaba presente. No había dudas que el rubio frente a si era el mismo con quien había crecido pero… ¿por qué era diferente?

– El kyubi –ambos giraron ante la intromisión de Itachi que miraba a Naruto esperando una respuesta. Sasuke lo imitó comprendiendo que el chakra de Naruto era… normal. Sin ese matiz al que se había acostumbrado sin saber, durante mucho tiempo, que pertenecía al bijuu– ¿dónde esta el kyubi?

– Entonces… –comenzó, su rostro cambiando de la duda a la impresión para terminar en una sonrisa cómplice– ¿tú también lo recuerdas? Itachi, ¿eres un shinobi?


Continuará…

N/A: O.o …..sip, ahora si me ausente un poco ._. Lo siento mucho, juro que intente aparecer antes pero esto solo prueba que hay una sola razón que me impediría actualizar a tiempo: motivos de salud. Solo eso, en mi familia y en mí; y hay que ser sinceros contra eso ni como luchar ^^

Y si hablamos de sinceridad, jejje, tengo que admitir que ya ni siquiera me esfuerzo en no hacer los capítulos confusos XD jajjaja, es que no se puede evitar, así surgen, ya lo dijo Naru, ese es el encanto de los genjutsus ^-^ aún así me guiaré de sus dudas.

Sobre ello, muchísimas gracias por los reviews del último cap, no saben como me subieron el ánimo ^-^

¿Y qué paso? Pues todos estuvieron a un paso de la desesperación, Itachi esperaba ¿morir? Y Sai esperaba matar a Naruto… Sasuke casi se nos va al lado oscuro otra vez… y eso hasta a mí ya me preocupa .

Aww, creo que sigo un poco emocional, pero ya lloraba con varias escenas, Sakura… Hinata… Ten Ten… Ino, creo que todas tuvieron un momento particularmente doloroso ;_;

Respondo reviews:

Uchiha Kagura: Mmm… me preocupa un poco eso de que haya otra escena parecida ._. Quiero suponer que comparto genio con la (el) otr autor(a) ¡Gracias por el review!

Luna Freya: Me esfuerzo mucho para checar la ortografía y la gramática, son aspectos básicos de cualquier escrito. Aún así puede que se me pase algún detalle, así que gracias por mencionarlo =D Espero que te animes a terminarlo, no prometo un final feliz pero definitivamente será un cambio. Tu teoría sobre la muerte de alguno de los protagonistas… tendría mucho sentido =S pero no te asusto, todavía nos falta un poco para finales. ¡Gracias por el review!

Ahora si, confío en mi suerte para que tengamos capítulo nuevo en el horario acostumbrado XP jejjeje, espero sus dudas sobre este, porque en serio si no tuvieron… ya me superaron jajajjaja

¡Cuídense mucho!

Yui-chan