Ya estoooooy aquiiiiiií… Cerrad las puertas y ventanas, esconded a los niños. ¡La loca de Cloe ha vuelto!
Después de varios años he vuelto, a ver que me deparará la suerte. Quizás estaba más guapa calladita en mi casa, quien sabe.
Ya sabéis a quien pertenece todo esto bla bla bla, J.K bla bla bla.
¡ATENCION!
LEER ANTES DE EMPEZAR EL FIC
Debido a algunos acontecimientos que no voy a nombrar XD me veo en la tesitura de aclarar ciertos puntos. Dichas aclaraciones serán universales para todas mis historias. ¿Y por qué? Pensareis… Pues por una sencilla razón, porque si tengo que avisar antes de cada historias sus posibles advertencias estoy contando un spoiler. Véase, antes de un posible lemmon hay que avisar. ¿Y si mis lectores no cuentan con ello y quiero que sea una sorpresa? Pues se fastidia la cosa porque antes de cada capítulo hay que avisar de las posibles advertencias por si alguien no quiere leerlas.
Y a mí, enterarme por adelantado de lo que va a pasar (más allá del summary por supuesto) no me gusta.
Así que he decido poner una advertencia estándar en todos mis capítulos/fics. Para evitar posibles auto-spoilers.
¡AQUÍ VA!
(Como en los productos alimentarios)
Todos mis fics pueden contener trazas de:
-Personajes OoC. (Con personalidades distintas al libro o fuera de carácter)
-Historias fuera de contexto.
-Faltas de ortografía, gramática y léxico. (Obviamente no a propósito XD)
-Universos alternos.
-Exceso de azúcar en algunas escenas.
-Historias sin sentido y poco creíbles. (a veces queriendo y otras sin querer)
-Y Contenido para adultos:
-Insultos o vocabulario malsonante o soez.
-Violencia (lo dudo XD pero aviso por si acaso)
- Lemmon de cualquier tipo.
Además me atribuyo el derecho a revivir y matar a cualquier personaje que quiera y cuando quiera. Y cambiar las partes de los libros que mas me convengan. (Que para eso soy la Autora) XD
Bueno…
Esas son las advertencias.
Si no tienes problemas y decides seguir leyendo bienvenidos a mi mundo.
Pero si después de leer las advertencias hay alguna de esas cosas (sobre todo el contenido para adultos) que no te gusta o te puedan llegar a molestar o incomodar, por favor no sigas. Y si aun así decides seguir, tú mismo con tu mecanismo. Pero luego no quiero quejas sobre eso porque entonces… Solo entonces, es posible que me lo tome mal. XD.
FIN ACLARACIONES
Para los que se acuerden de mi (si es que todavía queda algun ) Bienvenidos de nuevo, ya sabéis cómo funciona la cosa.
Para el resto… Sed bienvenidos a mi mundo.
ENCUBIERTOS
Fuera de control
-Los dos sabemos cuál es el final de esto.- Comentó Snape serio.- Vamos Granger, no tiene sentido retrasarlo más.
-¡Esto no tiene porque ser así! Tiene que haber una manera. Solo es un niño.- Dijo Hermione triste.
-¡No es nuestro hijo!-Gritó Snape furioso.- ¡Deja los sentimentalismos! Estamos aquí por una razón, teníamos un trabajo que hacer y lo hemos hecho.- Espetó molesto.
-Eres un insensible.
-Soy realista Granger, no es nuestro hijo y nunca lo será. Deja de comportarte como si fueras su madre.- Escupió con rabia, llevaban con aquella misma cantinela toda la tarde.- En pocos días toda esta historia habrá terminado y nosotros podremos seguir con nuestras vidas.
-¿Por qué no lo hablamos mañana?- Sugirió la castaña con esperanza mientras le daba vueltas distraídamente a su intacto vaso de whisky.
-No hay nada de qué hablar.-Sentenció Snape dando por zanjada la discusión.
-Tienes razón.- Admitió la bruja dolida. Últimamente ese hombre siempre tenía razón y en ese momento, muy a su pesar. Tenía toda la razón del mundo.
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Era viernes, Snape refunfuñó con fuerza, odiaba tener que recoger a Matthew los viernes. La exaltación de algunos padres le resultaba repulsiva. Esperó aparatado de la multitud, apoyado distraídamente sobre unos de los arboles del patio. La campana sonó y poco a poco el griterío de docenas de mocosos le ensordeció los oídos. Esperó… y siguió esperando, tras algunos minutos su ceño se frunció. ¿Por qué tardaba tanto ese crío? Sabía lo mucho que le disgustaba tener que esperar.
El patio del colegio se vació, pero ni rastro de su hijo. El Slytherin cruzó rápidamente hasta la entrada de la escuela, ya se había cansado de esperar. ¿Qué demonios ocurría ahí? Cuando sus pies cruzaron el umbral de la puerta, el hombre vio aparecer a una joven mujer. La conocía, era la tutora de Matthew, Snape alzó una ceja molesto en señal de interrogación. Pero su gesto se detuvo en cuanto vio el rostro pálido y afligido de la profesora.
-¿Dónde está Matthew?- Exigió saber el hombre mientras cerraba los puños con fuerza tratando de contener la rabia.
-Verá señor Snape…- Comenzó a hablar la chica avergonzada, no sabía cómo explicar aquello. Porque no sabía que había pasado en realidad.- No sé como ocurrió…- Trató de poner excusas mientras daba media vuelta y se encaminaba, seguido del pocionista por el largo pasillo del colegio.- Estábamos en clase, hablando de la familia… Cuando uno de los niños, Liam, insinuó que Matthew era adoptado.- Susurró triste la Directora. Snape se paró en seco al oír aquellas palabras. No le gustaba por donde estaba yendo la conversación, no le gustaba lo más mínimo.- Ya sabe como son los niños.- Trató de tranquilizarlo la chica, quitándole hierro al asunto. Severus entrecerró los ojos ¿Cuál era el problema? Matthew era un chico muy listo, sabía que era adoptado.- Corregimos el mal comportamiento de Liam, diciéndole que eso no se podían decir mentiras sobre la gente.- El pánico recorrió todo el cuerpo del mago. Merlín, era verdad… Su tapadera, el colegio pensaba que Matthew era su hijo biológico. Por un momento Snape temió que al niño se le hubiera escapado algo, su tapadera se iría al traste. Debía pensar algo rápido.- Pensábamos que estaba todo arreglado, pero entonces los niños empezaron a decir cosas feas sobre su hijo. Diciendo que ustedes nunca querrían a un hijo tan raro.- Dijo apenada la chica.- De verdad lo siento.
La mujer avanzó hasta detenerse delante de una clase y abrió la puerta. En el suelo, en una esquina de la clase se encontraba el pequeño mago, sentado sobre las baldosas abrazándose las piernas con ahínco. Snape lo notó al momento, una suave aura negra envolvía todo el cuerpo del niño. Severus resopló aliviado cuando se dio cuenta de que la muggle no se había percato de aquello. Notó el cuerpo de su hijo temblar y pudo ver con claridad como aquella aura negra oscilaba a su alrededor. Snape se preocupó, ya había visto lo que ese niño era capaz de hacer cuando se enfadaba. Se acercó rápidamente al crío y se arrodilló a su lado con cautela.
-Matthew.- Lo llamó. Pero el niño no respondía.
-Cuando conseguimos que los niños dejaran de decir cosas lo encontramos así.- Susurró triste.- No responde, no habla. Lo sentimos mucho.- Volvió a decir.
Snape estuvo tentando de matar a aquella estúpida mujer por incompetente.
-¿Cómo han podido dejar que insulten a un niño así? ¡A mi hijo!- Le gritó- Delante de sus narices… Tomaré medidas con esta institución y con usted.- Siseó más amenazante de lo que nunca había sonado.- Pero ahora mismo lo que voy a hacer es llevarme a mi hijo de aquí. Desaparezca de mi vista.- Rugió el hombre mientras se agachaba y recogía a Matt del suelo.
Salió del colegio a toda prisa. Notaba como aquella aura oscura que rodeaba al niño se hacía cada vez más visible y más grande. Trató en varias ocasiones de llamar a su hijo, pero Matthew se negaba a responder, solo lo tenía ahí, en sus brazos temblando incontroladamente. Su cara estaba pálida y sin vida para ser solo un niño de 4 años.
Trató de aparecerse, pero directamente la magia de Matthew se lo impedía. Snape pensó con rapidez. Se acercó a la joven profesora, que se encontraba pálida y devastada por aquel desafortunado accidente.
-¡Su coche!- Ladró Snape.
-¿Qué?- Preguntó la chica.
-Deme su maldito coche.- Vociferó el hombre. La mujer sacó las llaves temerosas de su bolsillo, Snape se las arrebató de un golpe brusco. Y con las mismas el pocionista abandonó el colegio con su hijo.
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Para cuando Severus llegó a su casa la magia de Matthew cubría ya todo el coche. Entró en casa de un golpe seco.
-Pero que...- Pronunció la bruja cuando oyó semejante escándalo.
-¡Matthew!- Gritó Snape.- ¡Matthew! Vamos chico, mírame.
-¿Qué ha pasado?- Preguntó Hermione preocupada mientras se acercaba al pequeño.
-Unos estúpidos mocosos lo han insultado en el colegio.- Siseó. Matt seguía con la mirada perdida, como ido.- No sé exactamente qué es lo que le han dicho.- Masculló serio.
La bruja no sabía cómo proceder. No sabía cómo lidiar con aquello.
-Que no me queríais…- Susurró el pequeño de repente. Su mirada se dirigió hacia su padre.- Que no me queríais…. Que no me queríais.- Repitió Matt como en una especie de mantra. Las lágrimas comenzaron a surcar sus ojos.
-Sabes que eso no es verdad.-Trató de explicarle.
-¡Mentira!- Gritó el niño desolado, su aura explotó, el cielo del exterior comenzó a nublarse y en cuestión de segundos una gran tormenta sobrevino la casa.
-¿Alguna vez te hemos mentido muchacho?- Preguntó Snape con voz firme mientras veía como poco a poco la tormenta que amenazaba el cielo se iba formando poco a poco en el interior de la casa. El viento comenzó a mover los cuadros de la casa, las flores de los jarrones y las cortinas.
-Os escuché.- Susurró el pequeño con la voz quebrada mientras sus lágrimas surcaban sus mejillas incontroladamente. Hermione y Snape se miraron fijamente. No sabían que estaba pasando.- Ayer, por la noche.- Dijo mientras apretaba sus pequeños puños fuertemente.- Dijisteis que no me queríais.- La voz de Matthew sonó tan rota y triste que el corazón de la castaña se detuvo. Un gran trueno retumbó los cristales de toda la casa, al momento una gran tormenta se desató fuera y dentro de la casa. Una lluvia torrencial que mojó todo lo que había a su paso, el suelo, los muebles, ellos mismos.
-¡Te equivocas!- Dijo la bruja gritando por encima del ruido ensordecedor de los truenos y el viento que azotaban la casa.- No hablábamos de ti… Escúchame bien, nunca, jamás de los jamases podré querer a alguien más de lo que te quiero a ti.- Inconscientemente la mirada de la bruja se dirigió hacia donde se encontraba su profesor. Durante unas milésimas de segundo sus miradas se cruzaron- Eres mi hijo y nada ni nadie me va a decir lo contrario.- Hermione se agachó y estrechó al niño entre sus brazos, dándole el abrazo más tierno y cariñoso que la bruja hubiera dado nunca. Y se quedó ahí, meciendo a su hijo entre sus brazos, depositando tranquilizadores besos sobre su pelo mientras no paraba de repetirle una y otra vez lo mucho que lo quería, como si fuera una especie de cántico.
Poco a poco la tormenta fue remitiendo y aquella oscura y vibrante aura que envolvía la casa fue desapareciendo.
La castaña dirigió una mirada a su profesor en busca de ayuda. Snape la observó atentamente hasta introducirse en lo más profundo de su mente.
-Necesitamos al Director.- Pensó la bruja.
-El director no está Granger. Potter.
-¿Qué?
-¡Potter! Llama a Potter lo necesitamos.
Hermione lo miró con una mirada interrogante, Snape se acercó a la castaña y le quitó al niño de los brazos con cuidado.
-¡Ve!
Hermione desapareció del salón durante unos segundos. Severus asintió en señal de entendimiento. Escasos minutos después, la puerta de casa sonaba.
-¡Harry!- Hermione salió a su encuentro dándole un gran abrazo desesperado.
-Hermione… ¿Por qué estás empapada?- Pero sus palabras murieron en su garganta cuando Snape apareció con Matt en brazos. Ambos completamente mojados.- Rectifico. ¿Por qué estáis…?- Quiso preguntar, pero la mirada amenazante de su antiguo profesor de pociones le hizo cambiar de opinión.- ¿Como está mi sobrino preferido? – Le preguntó al pequeño tratando de aparentar normalidad. Potter miró a su antigua compañera de clase que le devolvió una mirada apremiante y desesperada.- Se me ha ocurrido pasar el fin de semana por ahí y pensé en llevarme a mi sobrino conmigo. ¿Qué dices Matt?- Preguntó el hombre contento mientras se sacaba unas entradas del bolsillo. Después de que su amiga lo llamara de esos modos diciéndole que necesitaba que se llevase a Matt el fin de semana, el hombre tuvo que idear un plan en segundos.- ¿Quieres venir con tu tío a ver el partido de las Arpías de Hollyhead contra los Chudley Cannons?
Matt lo miró escéptico durante unos segundos. Aun tenía rastro de las lágrimas en sus ojos.
-Vamos, de camino que vamos pararemos a tomar un gran helado de chocolate con pepitas de chocolate.- Chantajeó el moreno, algo que claramente funcionó, pues una tímida sonrisa apareció en su rostro.
-Necesitas sus cosas.- Le dijo la bruja escurriéndose la camiseta empapada.
-No hace falta.- Dijo mientras cogía a su "sobrino" en brazos.- ¿Por qué no paramos a comprarte algo de ropa por el camino?. Algo que no parezca sacado de unas mazmorras.- Habló Harry con burla, lo que provocó que una inquietante mirada oscura lo asesinase con la mirada.- Hazme un favor antes, despídete de tu perro.- Habló con calma mientras los tres observaban como el niño desaparecía de dentro de la casa.
-¿Qué ha pasado?
-No hay tiempo para explicaciones Potter.- Sentenció el hombre serio.- Debes llevártelo de aquí lo antes posible. Trata de que no se estrese y llévalo al Director en cuanto puedas.- Harry asintió con la cabeza, no sabía que estaba pasando, pero algo le había demostrado la vida y es que si ese hombre le decía algo, el no iba a ser quien para desconfiar de él. Por mucho que odiase a ese hombre.- Y sobre todo Potter y muy importante. Apariciones en distancias muy cortas, cuanto más largo sea el trayecto de su aparición mas se desviará de su destino.- Susurró justo antes de que el pequeño mago saliera de la casa.
El pelinegro alzó a Matthew en brazos y desapareció con un sonoro "plop".
La pareja entró en la casa. Hermione abrió los ojos asustada, todo estaba empapado, el suelo, los muebles, las cortinas, realmente parecía que hubieran sumergido su casa en medio del lago del Hogwarts. Entró en la cocina, abrió los armarios, todo estaba mojado incluso en su interior.
-¿Que vamos a hacer?- Preguntó la bruja empezando a ponerse un poco histérica.
-¿Con la casa?- Siseó Snape haciendo un mueca de desagrado mientras miraba a la castaña con detenimiento. Su pelo chorreaba, su ropa estaba completamente mojada, pegada a su cuerpo, pequeñas gotas de agua resbalaban por su cara.
-¡Serás insensible!- Se quejó la chica frustrada.- ¡Con Matthew! ¿Qué demonios vamos a hacer con él?- Gritó empezando a entrar en pánico- Soy una madre pésima.- Susurró agachando la cabeza.- ¡Como voy a ser capaz de encargarme de la educación de Matt si dejo que se descontrole de esta manera! –Hermione se dejó caer sobre una de las sillas de la cocina, sus manos taparon su cara con desesperación.- No estoy preparada para esto, pensaba que sí… Pero no estoy preparada.
-Voy a decirte una cosa…- Siseó Snape con una inquietante y peligrosa voz suave.- Y que te quede muy claro, porque nunca más lo voy a volver a decir.-Hizo una pausa de unos segundos.- Has hecho…-Se quedó callado pensando.- Hemos hecho lo mejor posible.- Se corrigió.- Y tú… eres una madre increíble. Matthew no podría haber tenido una madre mejor.- Las palabras del hombre impactaron en la bruja fuertemente. Alzó su vista examinándolo con atención.- Matt es un niño especial y sabíamos que podían haber momentos como estos, pero eso no significa, en ningún momento que lo hayas hecho mal Granger.- Su voz le resonó en su cerebro lentamente, procesando aquello con extremo cuidado.- No conozco a nadie más preparada que tú.
-¿Lo dices en serio?- La voz de la bruja sonó desesperante, extraña, con un ligero deje de desconfianza en sí misma que descolocó al pocionista.
-¿Te he mentido alguna vez?- Le preguntó seriamente mientras se acercaba a ella y la ofrecía la mano para levantarla.- Vamos, arriba.- Pero Hermione seguía ahí, sentada con la mirada perdida.- ¡Arriba!- Snape se acercó a la bruja la agarró de la mano y tiró bruscamente de ella para levantarla. El movimiento fue tan fuerte y brusco que la joven chocó contra el pecho del hombre. El pocionista gruñó cuando notó el cuerpo de su ex alumna contra el suyo, sus brazos quedaron al lado de aquellas suaves y sensuales caderas, en una especie de semi abrazo.
Era el primer contacto que tenía con ella después de que la bruja se emborrachase en la cena con los McCullen. Agachó su cabeza brevemente, unos preciosos ojos color miel lo miraron expectantes. El Slytherin cogió aire y lo soltó en forma de un bufido raro. El aliento del hombre rozó su mejilla. Le gustaba, le gustaba ese hombre, se puso ligeramente de puntillas sus labios estaban a escasos milímetros.
-Creo que deberíamos… Deberíamos…. Ver los desperfectos.- Murmulló con dificultad el pocionista, tener a Hermione entre sus brazos le ponía de los nervios.
Se separaron lentamente, con cuidado, quizás con demasiado y sin decir absolutamente nada revisaron la casa. Había una especie de tensión en el ambiente, estaba resultando incómodo.
El laboratorio de pociones estaba completamente inundado, el agua llegaba por las rodillas y la mayoría del material de pociones se había echado a perder, el agua había ido bajando desde el primer piso acumulándose en el sótano. A medida que subían, los estragos del agua parecían ser menores, aun así, el primer piso estaba inservible. Hermione había bufado frustrada varias veces tras entrar en la habitación principal, toda su ropa del armario chorreaba agua. La cama estaba empapada, las mesitas, las butacas. Todo.
Intentaron durante un par de horas secar todo aquello.
-Esto no funciona Granger. Necesitamos usar magia.
-No podemos.- Dijo Hermione frunciendo el ceño.- Lo prometimos.
-Entra en razón. Llevamos varias horas intentando arreglar este desastre y no hemos conseguido nada.- Espetó el hombre.- Estamos empapados, cansados y la casa está inhabitable.
Hermione suspiró, tenía razón; ese hombre siempre tenía razón.
-¿Que tienes en mente?- Preguntó la bruja.
-Primero que nada, necesitamos cambiarnos. Y luego… discutiremos con más calma como hacer esto.
Severus y Hermione subieron hasta la oficina, por alguna razón que desconocían, la biblioteca era la única zona de la casa que se había salvado. La bruja miró por todos los armarios de la sala. En un rincón perdido se encontró un par de mantas viejas y un par de cojines. La chica volvió a la oficina con el botín, no era gran cosa, más bien no era nada, pero al menos tenían algo con lo que dormir.
Se encontró a Severus frente a ella, el hombre alzó la mano enseñándole un par de camisas.
-¿Camisas?
-Sí, no son gran cosa, pero es ropa seca.
-¿Son tuyas?- Preguntó la bruja, la idea de tener que ponerse la ropa de su maestro se le hacía extrañamente excitante.- Son blancas.
-Gracias por la observación.- Siseó con sarcasmo.- ¿Por qué demonios la gente se sorprende cuando me ve con ellas?
-Quizás porque siempre vas de negro.- Contestó la bruja encogiéndose de hombro.
-Eso me demuestra lo poco que se fija la gente.- Siseó medio enfadado.- Bueno… ¿La quieres o no?- Espetó molesto mientras alzaba la camisa blanca enfrente de la cara de la bruja. Hermione sujeto la prenda y se quedó con ella en el aire, pasmada, esperando algún tipo de señal sin saber cual.- ¿Piensas quedarte así mucho tiempo? Resulta incómodo Granger.
Snape tiró la camisa sobrante sobre la mesa y se quitó con dificultad el jersey negro que traía pegado a la piel.
-Que… que…- Hermione tartamudeó cuando el torso lampiño y mojado del hombre apareció.- ¿Qué hace?
-¿A ti que te parece?- Espetó el pocionista alzando una ceja.- No voy a quedarme empapado el resto de la noche-. Los ojos de la castaña se fueron directos a las cicatrices que cubrían su cuerpo. La primera vez que lo había visto en la piscina le había parecido un hombre de extrañamente seductor, atractivo, tenía un no sé qué, que lo hacía interesante. Ahora… no solo le parecía eso, si no que le fascinaba de una forma que no sabía definir.
Sus pantalones mojados pesaban tanto que la tela resbalaba por las caderas del hombre dejando a la vista la goma negra de sus bóxers. Se quitó los pantalones sin muchos miramientos. Su cuerpo estaba perlado por una fina capa de agua. Un ligero movimiento con su mano y su cuerpo se secó lo suficiente para no quedar húmedo.
-¿Esperas por algo?- Inquirió el hombre mientras con un hábil movimiento se colocaba la camisa. Snape entornó los ojos, las mejillas de la joven se tiñeron de un suave color escarlata. No hacía falta ser un espía ni un experto en oclumancia para darse cuenta de lo que estaba ocurriendo, se dio media vuelta.- ¿Contenta?- Espetó dándole la espalda a la Gryffindor.
El Slytherin se entretuvo durante unos segundos colocando su mojada ropa en el escritorio, después bufó molesto, tener que pasar la noche durmiendo sobre unas mantas viejas sobre el suelo, no estaba entre sus diez mil cosas favoritas. Notó la presencia de algo moverse en su espalda.
-Merlín… Pensé que iba…- Las palabras del hombre murieron en su garganta. Delante de él se encontraba su alumna, ataviada con aquella camisa blanca suya, le quedaba lo suficientemente grande como para tapar a duras penas su ropa interior, sus delgadas y torneadas piernas quedaban al aire. Siguió los botones la camisa uno a uno hasta que sus ojos se detuvieron a la altura del escote, sus delicados y redondos pechos se insinuaban debajo de aquella delgada tela de algodón. Vio como sus mechones de pelo castaño serpenteaban por sus hombros mojando la camisa, transparentando debajo su delicada piel.
Hermione alzó su brazo, la manga de la prenda le cubría toda la mano. La bruja se colocó uno de los mechones de pelo por detrás de la oreja. Un suave rubor cubrió las mejillas de la Gryffindor.
-¿Todo bien?- Preguntó preocupada la joven, la cara de Snape se volvió pálida y sus manos se aferraron a escritorio.- ¿Severus?- Lo llamó, Hermione se acercó hasta él, con cautela.- ¿Estás bien?- Hermione alzó la mano posándola con delicadeza sobre el brazo del hombre. El Slytherin tembló ligeramente, tenía la garganta seca y su pulso se había vuelto irregular.
Snape agarró la mano de la bruja con cierta brusquedad, apartándola de él. Pero lejos de lo que había planeado, cuando su áspera mano sostuvo la suya, la mantuvo en el aire entre ellos. Su respiración se agitó, no debería haberla tocado. Soltó la mano tan pronto se dio cuenta de la situación en la que se encontraban. Sus brazos cayeron a plomo sobre sus costados.
Hermione suspiró y alzó la mirada, mirándolo con interés. La delicada mano de la bruja bajó suavemente hasta posarse sobre su pecho. Notó su torso subir y bajar lentamente, la respiración del pocionista se hizo lenta, pesada.
-Granger.- Su apellido surgió ronco de su garganta, la joven se acercó a su ex profesor hasta que sus cuerpos quedaron pegados.
-¿Si?- Susurró Hermione alzando con extrema lentitud la cabeza. Severus se agachó su aliento rozó los sonrosados labios de la joven haciéndola suspirar sonoramente.
- No… no te voy a besar.- Le susurró Snape en los labios.- Aunque lo necesites mucho.- Siseó mientras se apartaba de ella poniéndose en la otra punta de la biblioteca.
-¿No quieres cometer más errores?- Preguntó la bruja con sorprendente calma.
-Exacto.- Espetó.
-Yo no creo que vaya a ser un error.- Respondió Hermione con firmeza mientras avanzaba poco a poco hacia el hombre.
-¿Nunca te cansas de llevarme siempre la contraria?- Le espetó moviéndose peligrosamente hacia ella, amenazante, con aquella mirada tan típica de él. El silencio se hizo en aquella sala, lo único que se oían era la agitada respiración de ambos.
-El mejor placer de la vida es hacer lo que la gente te dice que no puedes hacer. – Comentó la joven con absoluta seguridad.
Severus se acercó a ella bruscamente, la abrazó entre sus brazos. Ni siquiera podía pensar con coherencia, sus manos agarraron con cuidado la cara de la castaña, con su dedo pulgar acarició su fina mandíbula hasta llegar a sus labios. La miró atentamente y después la beso, sin apartar sus ojos abiertos de ella, no quería perderse su ojos castaños en aquel momento.
Y se besaron, durante largos minutos compartieron mucho más que solo un roce. Hermione se separó lentamente, sin apartarse del cuerpo de su profesor.
-Creí que no me iba a besar.- Dijo suavemente la chica.
-Si… bueno.- Susurró Snape lentamente.- He pensado que quizás no es mala idea equivocarme.
El hombre notó los suaves labios de la bruja besarlo desesperadamente mientras su fino cuerpo temblaba bajo el suyo. Gimió largamente cuando los dedos de la bruja surcaron su pecho. La acercó hacia él todo lo posible. No iba a ser tan hipócrita para decir que no deseaba aquello. Por supuesto que lo deseaba. Apartó con una movimiento brusco todo lo que había sobre el escritorio y la subió hasta dejarla sentada.
Sintió los botones de su camisa desabrocharse de uno en uno e igual que la última vez, pero no hizo nada para impedirlo. Percibió las manos de ella tanteando su torso. Eso fue más de los que su cuerpo estaba dispuesto a tolerar. Se colocó entre sus piernas y la besó largamente, ansioso, ávido de más. Sus grandes manos no se atrevieron a moverse de su sitio. La ágil lengua de Hermione se escabulló para recorrer los duros labios de su profesor con pasión. Severus bajó una de sus manos, recorriendo pecaminosamente su cuello, su clavícula, la línea del esternón. Un gruñido de sorpresa se escapó de su garganta al darse cuenta de que la blusa de la chica estaba abierta, sus dedos rozaron unos de los aterciopelados y agradables pechos de su mujer. Un suave gemido lleno el silencio de la biblioteca, aquello había sido como una bofetada.
-Hermione…- Jadeó el hombre apartándose de la bruja.
-No te arrepientas ahora.- Le susurró.
Snape respiró un par de segundos, para luego lanzarse sobre su ex alumna, la sujetó con delicadeza por la cintura mientras se recostaban sobre el escritorio. El hombre dejó un rastro de ardientes besos desde su mandíbula hasta uno de sus delicados pechos, aprisionando entre sus labios uno de sus erectos y rosados pezones, cuando se cansó de degustarlo pasó al otro mientras sus dedos seguían un exquisito camino de caricias hacia abajo. La bruja le quitó la camisa de golpe tirándola a algún punto de la habitación. Rió suavemente mientras veía a su profesor tratar de quitarla la prenda. Se incorporó un poco dejándole acceso a su tarea, pero el hombre ya se había cansado de esperar, la agarró de sus caderas y la alzó en volandas sin dificultad empujándola contra una de las estanterías mientras volvía a besarla con fuerza. Varios libros cayeron de sus estantes con un sonido sordo, lo que provocó una gruñido molesto por parte del pocionista, pero una sonrisa traviesa en la bruja.
Hermione gimió de placer cuando notó en todo su esplendor el cuerpo del hombre contra el suyo. Apretó mas sus piernas contra las caderas de Severus, quería sentirlo, quería sentirlo todo lo posible.
Su piel ardía con cada toque que aquel hombre le daba, porque pequeño que pudiera ser. Se tumbaron sobre las mantas del suelo con apremio. El placer… la tortura de sus caricias la estaban volviendo loca.
Snape besó su estómago, su vientre, su más guardado secreto por encima de la ropa interior. Se arqueó sensualmente ante el toque. Si en algún momento debía de morir, estaba dispuesta a ello después de probar aquello. Sintió su culotte de encaje azul deslizarse por sus piernas. Era curioso como notar aquella tela descender por sus muslos podía darle tanto placer.
El Slytherin se separó ligeramente de ella y la observó desnuda. Se odio consigo mismo por no haberlo hecho antes, aquella mujer tenía el cuerpo más absolutamente perfecto y sensual que había tenido el placer de probar en toda su maldita vida.
Descendió sobre ella y la probó. Era excitante, los suaves temblores de la bruja, le hicieron continuar en su tarea. Lamió con cuidado, besó, acarició, hasta que en la biblioteca solo se oyeron sus desesperados gemidos.
Hermione lo agarró de los hombros y lo alzó para besarlo, sus lenguas se encontraron en una lucha desesperada. La castaña se incorporó para quitarle a Snape la última prenda de ropa que faltaba, si la bruja se sorprendió o no al ver la hombría del pocionista lo disimuló muy bien.
Se volvieron a besar, esta vez con calma, con extremada calma. El Slytherin sintió su estómago dar un vuelco. Le gustaba aquella mujer. Y la deseaba con todo su oscuro y frío corazón. La cogió por las caderas y la alzó sobre él, sujetándola con fuerza, con desespero, con miedo de que se pudiera arrepentir e irse. La apoyó en el escritorio con ansias y mientras la besaba en un profundo y húmedo beso se introdujo en ella. Los dedos de la castaña se clavaron en su espalda, los labios de Hermione amortiguaron el profundo gemido de placer que se escapó de la garganta del ex mortífago.
Juntos comenzaron una pecaminosa y lenta danza. Con cada oscilación de caderas que daban sus respiraciones se agitaban más y más. Nadie podía negar lo que estaba pasando.
Aceleraron sus movimientos. Hermione se recostó ligeramente hacia atrás, apoyándose con sus manos en la madera en busca de soporte. Las manos del hombre sobre sus caderas la sujetaban con firmeza, pero lejos de molestarle, aquel agarre la hacía jadear aun más profundo. No quería que aquello se acabase nunca.
Levantó a la bruja rápidamente abrazándola posesivamente contra su cuerpo mientras se besaban con autentica desesperación todo lo que sus agitadas respiraciones les permitían. La empujó contra la ventana, no podía esperar más, el cuerpo perlado de un suave sudor de su mujer tembló bajo el suyo, el momento se acercaba. Aceleró aun más el ritmo y la besó con lujuria hasta que notó a la bruja tensarse y gemir profundamente por el orgasmo, arqueando su cuerpo mientras pegaba su cabeza al cristal frío de la ventana.
Aquello le pareció tan sumamente sensual que se dejó llevar, gimiendo roncamente mientras dejaba a los espasmos de placer recorrer su cuerpo cuando el orgasmo lo invadió también.
Se desplomó agotado sobre la bruja, apoyando su frente húmeda contra la de ella, hasta que su respiración se normalizó.
-Por favor… No me digas que esto es un error.- Habló con desesperación Hermione.
-No.
-Ahora… ¿Esto no será una de esas situaciones incómodas verdad?- Preguntó de repente la Gryffindor. El hombre se separó de ella, recogió la ropa entregándole la suya a la bruja y vistiéndose él.
-¿Te refieres a más incómoda de lo que ya es?- Snape alzó una ceja, pero se acercó a la bruja deslizándose mientras le sujetaba de la cintura y la besaba apasionadamente, después suavizó sus besos, para acabar con un sensual e imperceptible roce. - ¿Alguna duda más?- Preguntó cruzándose de brazos.- Bien… Tenemos trabajo que hacer.- Siseó con una extraña mueca en la cara lo más parecido a una sonrisa mientras daba media vuelta y se iba, dejando a su mujer aún agitada.
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¿Creo que alguien ha visto un lindo Lemon?
Ala…. Ahí va mi segundo lemon en mi lista de lemons. Así que… No seas muy crueles, espero que no haya quedado muy ñoño. De verdad.
Se acerca el final… vosotros los sabéis y yo también, os presento el antepenúltimo capitulo de Encubiertos. Os diré, que aparte de estos dos capítulos más, hay un epilogo que ya está hecho e irá en un capítulo doble.
Espero que lo hayáis disfrutado y la larga espera haya merecido la pena… Os espera en el próximo capítulo, que ya os aviso… Será movidito. ¡Yeeahhh! Voy a ser mala…
Muchas gracias a Paula… Una de las administradoras de Adictas al Sevmione, que me ayudó con una palabra clave. ¿No es EXCITANTE la cosa?
; Muchas gracias, me alegra que mis locas ideas te gusten. La función de Matthew es ser el adorable del grupo. No se si se considera una declaración o no, pero tratándose de Snape, yo creo que lo podemos dar por válido. Saludos de cloe
Tokh ; Gracias, bueno, ahora si que ha habido acción, no podía dejarlo así, sin más. Un saludos para ti también.
melyz de snape : ¡Hola! Me gusta dejar las cosas a medias, pero luego me arrepiento y las acabo como habrás podido comprobar… A Severus siempre le va a costar dejarse llevar por lo que siente, y lo voy a dejar así además, es decir. Se acabará la serie y Severus seguirá teniendo problemas… Es Snape, no se le puede pedir que sean todo palabras de amor. ¿Verdad?
Esa era exactamente la idea principal de Mellie, era su papel. Y lo hizo a la perfección porque surgió el efecto deseando en Severus.
Muchas gracias por todo nos vemos.
Andrea: Muchas gracias por todo. Para desesperación de la gente que me conoce y me lee, esa soy precisamente yo. Me encanta calentar al personal. Pero solo un poco, ya ves que en el fondo no soy tan mala. Espero que te haya gustado el lemon. Muchos saludos de cloe.
YazminSnape : Buenas. XD. No es que Hermione no crea que es real, es que no quiere creerlo. Seamos sinceros a nadie le gustan las falsas esperanzas, y lo que ella no quiere es eso. Aunque Hermione sea Gryffindor no nos olvidemos que el objeto de debate es Snape, aunque sean el más valiente de los valientes, delante de ese hombre… Todo se va al traste.
Aunque la cosa se acabe, todo se va aclarar… de hecho, es el título del último capítulo. Todo a su debido tiempo, no te preocupes.
AliuxS : Es una forma de llamarlo para que no suene tan romántico, nadie ve aquí a Severus comportándose de manera romántica. Me gustó la idea, me pareció graciosa la verdad, no sé exactamente porque, no tenía intención de hacerlo, pero una pequeña vocecita en mi cerebro insistió.
La idea era que Snape se declarase, sin que la costa estuviera tan explícita, una especie de sí, pero no…
Me pareció el final de fiesta perfecto. No quería que tuvieran sexo estando uno de los dos borrachos, eso hubiera dado muchos dolores y quebraderos de cabeza para el Fic. Y créeme ya tendrán problemas ellos, lo suficiente como para que añadir más.
Si… Bueno… no se me ocurría ningún maldito nombre a sí que… No se considera un crossover ¿verdad? Jajajaja Saludos de cloe.
Samaria Reed; Gracias, pensé que la gente me mandaría crucios y cosas así. La escena no iba a ser así. Surgió sola, y creo quedó perfecta.
Un calentón es lo peor que uno puede tener.
Creo que no hay mejor forma de demostrar algo que con los actos y Snape lo está demostrando, simplemente hay que saber apreciar sus pequeños detalles. Yo creo que ni bajo Imperius Hermione le va a sacar algo referente a los sentimientos. Así que yo que ella me resignaría y lo aceptaría.
Espero que te haya gustado el lemon. Saludos de cloe-
Natalys : Ni pobre ni nada… jajajaja uno no se aprovecha de alguien borracho. XD No he podido evitarlo, soy mala. Que se le va hacer. Esta vez…. Hermione no se durmió. ¡Gracias por el review!
Yetsave: Muy buenas, muchas gracias por todo. Me alegro de que te haya gustado. Hubiera sido gracioso… muy gracioso al dia siguiente si Hermione hubiera estado borracha, pero la verdad, quería que la primera vez, los dos fueran conscientes. Así no hay excusas que valgan después. XD Bss.
Hola, muy buen capitulo, me ha gustado. Ha estado bien que no llegasen a nada estando Hermione borracha, cuando suceda es mejor que los dos estén lúcidos. Bicos.
Miru: Ni yo tampoco. Pero las cosas no duran para siempre. Bss
