Todos los personajes son de Rumiko-Sensei… como todos aquí, escribo solo por diversión y sin pedir dinero por ello ¿Ok? ¡Perfecto! Entonces… adelante….

0x0x0x0x0x0x0x0x - Cambio de escena.

0x0x0x0x0x0x0x0x –Flashback

0x0x0x0x0x0x0x0x- Cursiva carta de Kagura

Capítulo 14

-¿Así que pensaste que saldrías libre de todo esto?-

Preguntó una endemoniada y potente voz a su víctima que en esos momentos se encontraba sangrando profundamente en el suelo. Su estado era deplorable. Estaba ensangrentado y con laceraciones en todo el cuerpo, seguramente también tendría varios huesos rotos.

-¿En qué momento pensaste que podrías continuar con tu vida sin castigos?- Continuó.

El hombre que seguía en el suelo continuaba mirando a esa figura maldita con fervor y sin un ápice de miedo, simplemente lo miraba con rencor; con un infinito y profundo odio. De tener las manos libres podría siquiera estrangularlo, ya que sin la ayuda de un arma o de sus sicarios ese maldito bastardo no podía hacer nada solo

-¿Dime que vas a hacer ahora? ¿No piensas responder? Pues peor para ti-.

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Cuando Sesshomaru regresó del crematorio de Kagura posteriormente esparcimiento de cenizas ya eran altas horas de la noche. Estaba muy agotado tanto física como emocionalmente, todavía le resultaba inverosímil todo lo que estaba viviendo. Desde que Inuyasha había metido en su vida a esa pobre chica toda la existencia de su familia había sufrido complicaciones. En realidad… si era sincero consigo mismo, no todo había sido culpa de Inuyasha, ni mucho menos de Kikyo. Tal vez, de igual manera todos hubiesen terminados involucrados ya que su ex mujer le seguía trayendo sorpresas después de muerta.

Las personas o persona que habían estado tras ella y su hija eran nada más y nada menos que los mismos que estaban detrás de Kagome. Kagura, con el estilo de vida turbia que llevaba se había metido hasta el cuello con gente muy pesada y ya fuera a causa del destino o lo que fuere, tarde o temprano la lidiaría con toda esa mafia. Afortunadamente ahora tenían un panorama más claro de la gente que trataban y no era uno muy alentador.

Izayoi, Sango y Miroku no podían dormir, así que como todos estaban a la espera de Sesshomaru o de alguna novedad por eso hicieron causa común en la sala y en la espera decidieron tomar un té para pasar los malos tragos del día.

Para cuando Sesshomaru abrió la puerta todos estaban a punto de ir a sus recamaras asignadas pero dieron media vuelta y esperaron pacientes a que el joven magnate les proporcionara alguna información.

-Sesshomaru, ¿te encuentras bien?- Preguntó Izayoi cansada y angustiada pero acercándose a él de todas maneras.

- Si, no te preocupes-. Respondió cansado y desplomándose en el sillón, algo muy inusual en el siempre compuesto y adecuado hombre.

-¿Quieres algo de beber? ¿Un té quizás?-

Y para no desairar a su madrastra aceptó una taza de la caliente infusión. –Si, por favor. Acepto un té-.

-¿Dónde está la niña?-

-Por ella no te preocupes, está durmiendo… en tu alcoba-.

-De acuerdo-. Suspiró ¿Cómo iba a dormir si su hija estaba allí ocupando su cama? Solucionaría eso más tarde. -¿Inuyasha?-

-Pues… se ha quedado dormido-.

-Muy bien iré a despertarlo, alguno de ustedes vaya por Kagome-.

-Pero… es muy tarde ya-. Replicó Izayoi. –Y Kagome se quedó dormida también. Ambos están en la habitación que le asignaste a Kagome-.

-Lamento mucho si es tarde o temprano pero no puedo esperar para tratar estos temas. Son demasiado inquietantes y si resolvemos esto rápido, cada uno podrá recuperar su vida-.

Sin esperar que alguien lo contradijera o pusiera más excusas, Sesshomaru subió las escaleras y sin pensarlo dos veces entró a la habitación en donde su medio hermano y Kagome se encontraban durmiendo profundamente.

Verlos ahí lo había tomado por sorpresa. No esperaba ver el rostro de su idiota medio hermano tan tranquilo y relajado, especialmente si contaba con el fiasco Kikyo. El rostro de Inuyasha denotaba cierto aire de felicidad y en ese entonces pensó que la chica Higurashi permanecería más cerca de su familia de lo que estaba ahora.

Sin tomar conciencia del estrés que podía causar en la joven, Sesshomaru levantó bruscamente de la cama a Inuyasha, haciendo que en el proceso despertara agitado, adolorido y maldiciendo en voz tan alta que había hecho que Kagome despertara muy alterada.

-Lo siento Kagome-.

-Kagome debemos empezar a ponerle fin a todo esto ¿estas lista?-

Recuperándose del susto y sintiendo como los dolores en su cuerpo iban aumentando, se sentó con ayuda de Inuyasha y contempló a Sesshomaru pensativa. Si bien quería salir de todo ese negro panorama la idea de resolverlo también la inquietaba pues no sabía cómo iba a reaccionar una vez libre de toda esa oscura telaraña.

-Así es Sesshomaru, quiero terminar con todo esto. Necesito terminar… esta dolorosa etapa de mi vida-.

-Muy bien ¿Puedes caminar?- Le preguntó al ver la cara de dolor al intentar sentarse sola. –No te preocupes, enseguida la enfermera te dará un calmante y supongo que el antibiótico-.

Indicándole a Inuyasha que ayudara a Kagome a ponerse de pie y a bajar en donde lo esperaba su madrastra y los demás. Sesshomaru bajó a reunir los documentos que había dejado en su despacho y a avisarles a los demás de la pequeña reunión de última hora para esclarecer de una vez por todas las cosas. Y para ello alguien ya estaba esperándolo en el vestíbulo junto a los demás.

Una vez todos reunidos en la sala…

-Veo que pudiste llegar sin problemas-.

-¿Por quién me tomas Sesshomaru? Dije que llegaría y aquí estoy-.

-¡Oh demonios! ¡¿Por qué está el aquí Sesshomaru?!-

-Inuyasha, no quiero escucharte-. La voz del hermano mayor sonó tan letal que no le quedó más remedio que morder su lengua pero detestaba a aquel sujeto que estaba en la casa.

-Gusto en verte a ti también cara de perro-.

-¡Tu!-

-Basta los dos-. Ordenó quedamente Izayoi pero su orden fue acatada por los presentes como si fuera la orden de un general al que nada se le replica.

-¡Él fue el que empezó tía!-

Sesshomaru permaneció en silencio, si tenía que intervenir en ese pleito ridículo golpearía a los dos cabezas huecas. Ya era muy tarde, el día había sido un asco, atentados, funerales, tutelas nuevas y ahora los dos idiotas; si seguía así la vena que continuaba creciendo en su frente estallaría.

-Koga por favor, no seas infantil. Lo mismo para ti Inuyasha-.

-Lo siento-. Respondieron a unísono.

-Bien ya que terminaron con las estupideces permíteme presentarte. Kagome, Sango él es Koga Ookami y es uno de nuestros mejores abogados además miembro de la familia, como se habrán dado cuenta. Nos ayudará con tu caso y con el tuyo Sango-.

El joven magnate ya le había comentado todo lo relacionado con el terrible caso de Kagome y Sango pero no esperaba encontrarse con una chica tan linda, si no fuera porque estaba advertido de no enredarse con ella, seguramente ya se encontraría cortejándola pero… lamentablemente no era un cretino con su estúpido primo le hacía la fama.

-Encantado-. Y después de las presentaciones se pusieron manos a la obra.

-Este documento es cien por ciento válido. Demás está decir que es un documento que involucra a este hombre. Sin importar que Kagura esté muerta fácilmente se puede comprobar que fue ella quien dio esta testificación escrita. ¿Pero quién demonios es Muso?- Preguntó Koga.

-Pues es… un seudónimo. Así… se hacía llamar mi padre en su adolescencia-. Contestó Kagome contrariada. Eso no podía ser posible ¿su padre? ¿Qué tenía que ver en todo esto?

-Naraku Higurashi-. Respondió Inuyasha manteniendo su malestar al hablar de él al mínimo. Koga se sorprendió ante tal revelación pero mantenía la compostura después de todo ese nombre ya había sonado fuerte en el caso.

-Así es pero hay algo que no está muy claro. Las descripciones que hace Kagura con el sujeto nada tienen que ver con Naraku y mucho menos las imágenes-.

Las descripciones que Kagura había dejado eran completamente diferentes a lo que Sesshomaru había imaginado. Leyendo por arriba no había descubierto la complejidad del tema. Si bien él pensaba que era Naraku quién estaba detrás de todo esto (a pesar de lo enferma de la situación, por todos los cielos era su hija) el confirmar que él no era lo había desalentado un poco pero no perdía las esperanzas.

Sesshomaru espero que a estas alturas hayas entendido que no puedo hacerme cargo de nuestra hija. El entorno al cual estoy ligada no hace más que poner en peligro la vida de la niña y a pesar de que soy una persona irresponsable no soportaría la idea de que Rin sufra las consecuencias de mis actos es por eso que te la dejo en custodia antes de que me suceda algo a mí o peor aún, a ella.

¿Por qué no te dije antes que teníamos una niña en común? Pues siéndote sincera pensaba sacar provecho de esto más tarde pero luego me fui encariñando con ella y no creí necesario que pasaras por eso o que me la quitaras si intentaba extorsionarte. Sin embargo sí, seguí sacándote dinero por otra parte, no dándote el divorcio o simplemente solo pidiéndote algo de dinero cada tanto tu quedarías tranquilo, no tendrías escándalos con la prensa y yo podría vivir tranquila una vida lujosa y con mi Rin.

Ahora bien no he podido cumplir con todos mis sueños… verás hace medio año me diagnosticaron una afección cardíaca severa y por más que busque tratamiento y opiniones diferentes todos coincidían en lo mismo. Voy a morir de todas maneras, así que me recomendaron una vida tranquila por el tiempo que me restara y aprovechara el tiempo con mi familia. Pero yo estaba furiosa por la noticia, colérica, no quería morir (no quiero morir) así que tomé más decisiones equivocadas y lo conocí a él…

Rin había quedado a cargo de su niñera como en todas las ocasiones que decidía salir. Ya había estado bebiendo mis amargas penas y cuando salí en busca de un alivio… di con el mismo diablo. Me acerqué a lo que era un club nocturno muy comentado por mi entorno entonces, se decía que era uno muy nuevo y que se daban muchas fiestas y se pasaba un buen rato. Al llegar vi con desagrado que la entrada era de lo más desagradable, parecía una pocilga y no un lugar de moda como todos comentaban. Los hombres de seguridad al verme bien vestida y con pinta de tener dinero no dudaron en dejarme entrar y yo sin hacerme de rogar entré. Y el lugar me sorprendió. No sabría describirlo con la palabra exacta pero si había alguna que se le acercara era sin duda la palabra pecado. Políticos, oficiales de altos rangos, gente adinerada e inclusive una que otra persona de la farándula o cantantes… en ese lugar había de todo y no solo eso. El lugar por dentro era bastante lujoso y era nuevo.

Decidí entonces entrar en ambiente y entablar conversación con quién me lo pidiese y así fue. Esa noche pensé en morir para evitar el sufrimiento pero no lo hice por más que consumí de todo. Bebí alcohol, consumí drogas y mi maldito corazón no cedía, simplemente seguía latiendo, como burlándose de mí.

Luego se acercó un sujeto, me pareció sumamente arrogante pero muy apuesto entablamos conversación y pasamos el resto de la noche hablando. Cuando mi cuerpo comenzó a decirme que debía ir a descansar él tomó mi mano y me pidió que volviera a verlo. En mi estado descontrolado murmuré un sí y partí sin ver sus claras intenciones.

Al otro día volví y así sucesivamente. Me volví adicta a la adrenalina y a intentar saber si mi corazón resistiría esa clase de vida. Nunca supe su verdadero nombre, solo que se hacía llamar Muso y que era el dueño del lugar. Un sujeto muy apuesto… pero solo era su rostro.

Ganó mi confianza, se hizo amigo y comenzamos a tener una especie de relación. Y la primera vez que tuvimos intimidad quedé horrorizada.

¿Te preguntarás el por qué? Quizás ni te interese a estas alturas pero de todas maneras te lo diré. El sujeto estaba mutilado. Simplemente estaba desfigurado del torso hacia abajo. Cuando me descubrió mirándolo me sonrió con maldad y no me dejó decidir mucho en el acto, simplemente me poseyó y me amenazó con un arma. Y aunque el médico me prohibió emociones fuertes (y ésta claramente era una) no me importó. Quería morir y terminar con todo, quería ser libre pero él tenía otros planes.

¿Te desagrado Kagura? Me había preguntado con sorna.

Cada vez que regresaba a casa un sujeto llamado Suikotsu era mi sombra, veía que llegaba y que no volviera a salir. A todo esto yo solo pensaba en que si bien mi vida de momento a otro terminaría, no quería que Rin se involucrara por lo que hice un trato con él. Yo haría todo lo que Suikotsu quería o era ordenado y él dejaba a Rin fuera de eso. Muso jamás se enteraría de mi hija y yo vería la forma de entregarte a la pequeña. Al ser un ex pediatra frustrado accedió, entonces me volví un títere de Muso, de sus intrigas y sus planes.

Y sin que se diera cuenta comencé a investigarlo y lo poco que pude hallar lo hice cuando me mandó en una misión especial dos meses atrás. Debía distraer a dos guardaespaldas en un templo de la ciudad. Entonces su gente se llevaría a la persona que esos dos escoltas custodiaban celosamente.

En ese entonces no pensé que esa persona fuera una joven y bella mujer.

-¡¿Qué?!- Gritaron todos en la sala interrumpiendo la lectura del tan importante documento.

Distraer a los guardaespaldas no había sido tarea fácil. Su preciado encargo era algo que los hacía temer por sus vidas, seducirlos con la excusa que se me había roto el coche y que no sabía nada de mecánica había sido un poco tonto pero había dado resultados y en esos momentos en que bajaron a ayudarme, en esos precisos momentos, la joven había sido llevada a una camioneta.

Cuando aparentemente mi coche funcionó de nuevo, di rápidamente las gracias y salí del lugar. Para cuando regresé con Muso, Bankotsu (quién es uno de sus más fieles vasallos, me dijo que no estaba pero que podía pasar). Fue ahí en que encontré documentos, imágenes y un trabajo de inteligencia digno de una agencia federal. Se trataba de esa niña, de su familia y de algunas cosas que pertenecían al club. Saqué copias y escondí las imágenes y son las que te adjunto en este sobre.

No sé qué pasará con esta niña. Pero sea lo que sea no será nada bueno. Todo lo referente a ella está en los archivos que copié y guardé. Aparentemente Muso estaba muy satisfecho con la misión que por unos momentos se olvidó de mí. Así que en ese momento hui. Corrí con todas mis fuerzas, tomé a Rin, los documentos de la custodia y lo que había sacado y comencé a huir. Sabía que si me quedaba me aniquilaría, él es un ser sin sentimientos ni remordimientos. No le importará matar al que se le ponga en el camino y le estorbe. Yo solo fui un juguete que se salió de control. Desde ese día no hay lugar en donde me sienta segura y creo que él lo sabía. Sabía desde el principio sobre Rin y no parará hasta que acabe con nosotras por eso Sesshomaru, protege a Rin. Cuídala y no dejes que nada le pase. El día que leas esta carta seguramente ya esté muerta o posiblemente corriendo de un lado a otro hasta que Muso me encuentre o hasta que mi enfermedad se encargue de mí.

Adiós para siempre…

Kagura

El silencio en la habitación era sepulcral, salvo por el llanto compungido de una persona.

Kagome se encontraba llorando al borde de un colapso y ni Izayoi ni Inuyasha podían mover un músculo para ayudarla; estaban demasiado consternados como para emitir palabra alguna. Sango por su parte era la única que mantenía un fuerte abrazo tratando de contenerla pero tampoco podía pronunciar palabra ya que la información revelada era aterradora.

-Sé que es difícil esto Kagome pero debes colaborar para corroborar la información-.

-No…- Dijo Kagome…

-Kagome es importante-. Dijo nuevamente Sesshomaru.

-¡No! Tú… tú no sabes nada-. La muchacha le era imposible parar de llorar. Todo, todos estaban conectados por una mala persona. Era una gran telaraña de la que no podía escapar así como un insecto a ser devorado por la espantosa araña tejedora.

-Tienes razón. Disculpa por suponer-.

-Lo siento, lo siento, lo siento-.

-Kagome-. Esta vez Inuyasha tomó el relevo de Sango para estar a su lado. Verla en ese estado de desesperación al descubrir quién fue el responsable de sus desgracias era demasiado desgarrador

-¿Pero…quién es ese…Muso?- Se preguntó Inuyasha y sin querer lo dijo en voz alta.

Sorprendiéndolos a todos, Kagome se puso de pie y mirándolos con gruesas lágrimas cayéndole de sus ojos les respondió. –Muso no es mi padre pero… es alguien a quién mi padre intentó asesinar junto a su esposa mucho tiempo atrás... pero al parecer no murió… Y no se llama Muso… él es… él es… mi tío Onigu…mo-.

Y sin poder soportar tanto dolor físico como mental, la pobre muchacha se desmayó cayendo al piso con un golpe sordo dejando a todos completamente petrificados ante tal revelación.

Continuará…

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Notas: ¡Ah que se puso picante el asunto! ¿Qué les pareció? Algo me dice que nos acercamos al final jeje.

En fin… muchas gracias por leer y por la paciencia con esta historia que tiene varios años de iniciada y que en un momento pensé que iba a quedar inconclusa… T-T

¿Me dejan un review?

Y ya que estoy les pido que lean (si no leyeron) mi One-shot de Inuyasha "El querer estar contigo" =) Los que ya leyeron y me comentaron ¡MIL MILLONES DE GRACIAS! Me hicieron muy feliz.

Imaginen mi cara de felicidad cuando leo un mensajito de ustedes es como ¡wiiiiiiiiiiiiiiii! Jaja

Nos leemos en el próx capi pero antes agradezco a: Faby Sama, XiO, AlexandraHigurashi, axter, Guest, Sexy Style por sus bellos reviews… Big Thank you!