Disfraz
El calvario de Ichigo comenzó la tarde en que Orihime lo invito a su fiesta de cumpleaños continuo cuando vio el extraño brillo creativo (que a fuerza de convivir, había aprendido a reconocer) en los ojos de Ishida, luego Renji se había incluyo en la ecuación con unas raramente entusiasmadas Tasuki y Rukia…
¿Por qué una inocente fiesta de cumpleaños era un calvario?... bueno eso es fácil de decir… Orihime había decidió que fuera una fiesta de disfraces…
Así que por espacio de una semana, no se hablo de nada mas que del atuendo que cada uno usaría… se hablo de telas y temas, e Ishida cargaba para todos lados una cinta métrica y su estuche de costura (a duras penas se podía creer que no fuera gay)… la realidad de la calamidad comenzó, cuando Ichigo perdió el derecho a opinar sobre su propio disfraz… y se decidió dejar en manos del modisto experto los detalles… que serian un secreto para el hasta que estuviera listo.
Por las tardes, trataba de sonsacarle al maldito Quincy alguna pista, por las noches Grimm se desternillaba de risa mientras le contaba sus cuitas… antes de ser desalojado de la habitación, casi siempre con el filo de zangetsu peligrosamente cerca de su cuello, (hecho que no aminoraba en nada las carcajadas).
Finalmente la noche anterior a la fiesta, Ichigo había llegado a casa con una caja que contenía el infame atuendo (que hasta ese momento era un enigma para el)… temiendo lo peor fue a su habitación (arrastrado por Rukia) y se dispuso a probárselo.
Se asusto al ver la cantidad de tela roja que había en la caja… y un poco mas al sacar una camisola con botones en forma de fresa en un nada masculino color rosa.
Maldijo a Ishida y todo el clan Quincy hasta sus mas remotos antepasados (muy en el fondo agradeciendo que no fuera algo mas ridículo, como una botarga por ejemplo) y bajó (de nuevo arrastrado por Rukia), para recibir la opinión de su familia…
Sobra describir los grititos de emoción de Yuzu, la sonrisa (un tanto sardónica) en el rostro de Karin, la franca y burlona carcajada de Rukia y la escena que había montado su padre, al recitar alguno de sus discursos sin sentido.
Cuando finalmente subió a su habitación, Grimm lo esperaba como siempre encaramado en al ventana, entro sin encender la luz, los ojos felino sin perder detalle, sintió Grimm acercarse y besarle hambriento acariciando sobre la tela todo lo que sus manos alcanzaban… luego siguió un sendero de besos que se perdió en su cuello y llego a su oído, donde le sintió murmurar con voz ronca -… ¿fresa?...- antes de que pudiera replicar algo (o que siquiera pensara en replicar) la boca del espada estaba de nuevo robándole el aliento… en realidad.. no pudo articular nada mas que gemidos el resto de la noche…
Tal vez no era un disfraz tan malo… De hecho tal vez volvería a usarlo…
Sobre la fiesta…
Bueno la fiesta también había sido divertida.
