Al gorrioncillo.
Gundam Wing
Atrapados
Capítulo XIV. La playa. Locura en la piscina.
En una ocasión me dijeron que si tenía fiebre cuando escribí esto. Creo que si la tenía.
La susodicha mini casa de Relena, por dentro, no era tan elegante como la casa titular, pero si pasaba como un bello hotel playero y fresco; tenía cuatro amplias y frescas habitaciones, tres baños, una piscina enorme y limpia, una terraza encantadora hecha de madera, un mini bar cercano a la piscina con techo de palma y bancas altas frente a una estética barra de granito negro, y, tras un hermoso cerco blanco de madera que estaba en la orilla del patio, la orilla de la playa, cuyas aguas transparentes y tranquilas destellaban gloriosamente por el reflejo del maravilloso sol veraniego, ante la visión de los huéspedes del lugar que estaban en la pequeña salita, contemplando todo esto por la puerta corrediza de vidrio que daba al patio.
-Yo quiero ir a la playa. –Gimió Sam como chiquilla caprichosa, tirando todas sus maletas al suelo sin pensarlo.
-Iremos más tarde. –Exclamó Trowa pacíficamente a su lado. –Hay que acomodarnos primero y cambiarnos de…
Sin embargo, a la chica le importó un bledo lo que su amado novio decía y salió corriendo contra la puerta corrediza, dándose contra ésta de forma estúpida antes de poder abrirla, mientras se despojaba de sus ropas entre tirones impulsivos para quedar "vistiendo" un bikini extrañamente parecido al de Dorothy, solo que éste cubría escasamente un poco más y había un moñito rojo en cada pezón del bikini, así como entre sus piernas, dejando un tiradero en su paso hacia la playa.
-Eres su mula de carga, Trowa. –Dijo Quatre, tenso de haber visto tanta piel de aquella loba, subiendo su pequeña maleta por las escaleras a su habitación asignada.
El 03 negó con la cabeza tal acción por parte de su novia, la cual se arrojaba en la piscina sin inhibición o bloqueador solar, mirando el montón de maletas que tenía que subir sin ayuda; tras él, sin que a nadie le importase (ni a Relena siquiera) se encontraba Dorothy, en su Gaga silla de ruedas, totalmente drogada por los medicamentos.
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Almorzaron con calma a eso de las tres de la tarde, patrocinio del buen Peygan que, tras su visita al hospital de mayordomos (¿?) había vuelto convertido en todo un chef cinco estrellas. Tras la comida, que fue en efecto hecha por algún chef con cientos de años de experiencia, Heero y Relena se fueron a tomar asiento en una banca que estaba en el patio, justo tras la cerca bajo altas palmeras, para observar la playa tranquilamente.
Quatre, molesto con que Trowa le prestara tanta atención a la novia loca que tenía (la cual estaba tratando de soportar las quemaduras solares dentro de la casa tras haber estado sin bloqueador solar), entró a nadar a la piscina sin esperar la respectiva media hora después de comer; sin embargo, tuvo que ser sacado por Wufei momentos después gracias a un intenso calambre del que se quejó en voz alta… por desgracia para el 05, Quatre estaba en la zona de la piscina donde la profundidad era de escaso metro y medio, por lo que, al saltar valientemente, se raspó las rodillas dolorosamente, quedando peor que Quatre con su calambre.
Dorothy, por su parte, seguía drogada y abandonada en la sala, en el mismo lugar que cuando llegaron.
Trowa y Duo, ajenos al ajetreo de aquél par, se encontraban aburridos sentados sobre las altas sillas del mini bar, recargados en la pulcra barra, mirando soñadoramente el montón de bebidas embriagantes que había en la pared de vidrio a manera de estantes, en multicolores botellas de vidrio completamente llenas.
-Diablos, con esto tendremos a Dorothy ebria todos los días. –Susurró Duo, aburrido.
-¿Con los anestésicos se puede tomar alcohol? –Cuestionó Trowa, igual de aburrido, pero ansioso de tener una plática decente con Duo.
-Claro que no, está penado por la ley, pero a ella le dará igual. Dorothy lucha para romper todas las leyes y pagarlas después, malditos ricos.
-Igual que Relena.
-Bueno, igual le da un shock metabólico y nos deja en paz el resto de los días.
-Habrá que encontrar donde ocultar el cuerpo.
-Bueno, el océano es muy grande, Trowa.
Ambos siguieron esa plática tan tranquila como si no hablaran de ocultar a un muerto.
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Siete de la tarde, el sol ya ocultándose tras el hermoso mar. Y Duo siente un dolor intenso en la entrepierna sin motivo aparente.
-¡Es hora de jugar! –Gritó Dorothy, con voz gangosa por el collarín, la cinta en su nariz y los respectivos vendajes, usando su minúsculo bikini de color indescifrable, haciendo que Quatre flaquee un poco. –Este juego se llama, "yo nunca he…"
Dorothy había casi obligado a todos a sentarse en el suelo, al lado de la piscina, en donde había colocado con ayuda de Peygan una mesita baja, la cual tenía tres enormes botellas bastante vistosas, una con ron, otra con tequila y otra más con vodka, así como varias copitas pequeñas.
-¿De qué se trata? –Cuestionó la muy enrojecida y dolorida Sam, sentada entre Trowa y Relena, contemplando las botellas de alcohol con interés.
-Bueno, se trata de que uno de nosotros dice algo que nunca ha hecho, y aquél que lo haya hecho debe tomarse una copita llena de alcohol.
-¿Puedes tomar alcohol con tus anestésicos? –Cuestionó Relena, algo inocente.
-¡Claro que si, señorita Relena! –Mintió con vil descaro. –Miren, yo comienzo, para mostrarles. Yo nunca he bailado en ropa interior frente al espejo.
Hubo silencio, donde todos se miraron el uno al otro; Sam, animada por el juego de su amiga, se llevó a los labios uno de los vasitos que Dorothy había llenado con diversas bebidas (mezcladas entre ellas, para empeorar la situación), sintiendo el quemante sabor del líquido al bajar por su garganta.
-Ay. –Se quejó, poco después de tomarlo.
-¡Jaja! A Sam le gusta bailar. –Rió Dorothy, divertida.
Todos se miraron y alzaron los hombros, sintiéndose bastante hombres como para seguir el juego de Dorothy, pensando en que el alcohol probablemente la mataría con la cantidad de analgésicos que estaba tomando, y también creyendo los muy ilusos que podían aguantarle la carrera a la mujer hasta que muriera en "misteriosas condiciones". Relena, con pensamientos más puros, se sentía algo apenada por no saber tomar alcohol, decidió seguirles el juego sin decir nada.
-Tú sigues, Wufei. –Dijo la maligna rubia.
-Déjame ver. –Susurró el 05, pensativo. –Yo nunca he estado observando secretamente a alguien.
Hubo silencio. Los cuatro pilotos restantes se tomaron de golpe un vasito cualquiera, Quatre tosiendo un poco ante el abrasador líquido, recibiendo una mirada perpleja de Wufei, que nunca había tenido necesidad de espiar a alguien.
-Su trabajo anterior, claro. –Murmuró Sam.
Dorothy pensó que eran unos pervertidos. Ellos solo se hicieron los tontos.
-Yo nunca me he quedado encerrado en una habitación. –Continuó Quatre, que estaba al lado de Wufei.
Duo, bastante malhumorado al recordar y por ese misterioso dolor en su entrepierna, se tomó otra copita más, al igual que Heero, Wufei y Relena, a la que le dio un ataque de tos, remembrando su incidente dentro de los elevadores. Dorothy reía espantosamente y de forma gangosa, sorbiendo fluidos nasales ruidosamente.
-Yo nunca he… saltado de un edifico. –Dijo Duo, bien random, pues todos sabemos que eso no es cierto.
Heero bebió cual vil roca, al igual que Wufei, sin siquiera darle tiempo a la cabeza que asentara lo que habían bebido antes.
-Yo nunca me he enamorado de un compañero de trabajo. –Dijo Relena de repente, con un aire místico.
Todos tomaron una copa, ante el asombro de ellos mismos, exceptuando a una feliz Relena que ya miraba mariposas en el aire.
-Yo nunca he amenazado a alguien. –Dijo Heero, aunque todos sabemos que eso no es cierto.
Todos bebieron, exceptuando a Relena y a Sam.
-¿Tú también, Quatre? –Cuestionó Duo.
-Claro. –Dijo, sin mucho ánimo.
Relena se sentía ya demasiado mareada, aunque sonreía tontamente, mirando aquellas maravillosas mariposas que destellaban en colores vibrantes… en general todos se sentían demasiado mareados, anormalmente mareados sería la palabra adecuada, siendo que no habían tomado mucho. Dorothy reía y reía cual vil loca.
-Yo… nunca he… estado enamorada de una persona de mi mismo sexo. –Dijo Sam, sin que se le ocurriera nada más.
Hubo expectación entre los ebrios. Quatre fue el primero, seguido de Duo, luego de Trowa, y al final Heero, aunque para esas alturas nadie (a excepción de Dorothy, que tomaba alcohol aunque no hubiese hecho nada de lo que decían) podía comprender nada, puesto que estaban tan anormalmente ebrios que comenzaron a soltar confesiones bastante estúpidas impulsadas por el valor inducido por el alcohol.
-¡Yo nunca he usado ropa interior de otro sexo!
-Yo nunca he robado en una tienda de lencería.
-¡Yo nunca he tenido un beso francés!
-¡Yo nunca he hecho sexo oral!
-¡Yo nunca he violado a alguien!
-¡Yo nunca he…!
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Una hora más tarde…
Relena vomitaba mariposas multicolores en un macetero cercano, abrazada a éste como si fuese un salvavidas en medio del océano.
Heero cantaba "Cry for the dream" (1) de forma estoica, subido sobre la mesa donde antes estaban las bebidas, cuyas botellas vacías corrían por el suelo y terminaban en la piscina, irritando a unos cuantos oyentes a los que todavía les servían los oídos.
Trowa y Duo estaban tirados bajo una de las palmeras que servían de adorno, abrazados y lloriqueando, tratando de comprender la razón por la que sus amores prohibidos jamás les correspondrían.
-¡Nunca me mirará más que como un amigo! –Se quejaba Duo a moco tendido, limpiándose con la camisa de su amigo los fluidos corporales que le abandonaban,
-¡Yo si te querría! –Decía Trowa, completamente fuera de sí, sin importarle los mocos en su camisa de seda. –Pero como piensas que me gusta Sam no me haces ni puto caso.
-¡Tú declara lo que sientes!
-¡Te amo, Duo!
-¡Yo también te amo, amigo!
Friendzone ebrio mode on.
Quatre se había trepado al techo de la terraza escalando por la pared de forma ilógica, y ahora se encontraba de pie sobre el barandal de ésta, dando hacia la piscina, mientras aleteaba como un ave y miraba hacia el cielo estrellado.
-¡Puedo volar! ¡Puedo volar! –Gritaba, en dirección a la piscina, sin dejar de mover los brazos. -¡Adiós, amigos! ¡Padre! ¡Ya voy a casa!
Dorothy y Samanta estaban metidas en la piscina, totalmente desnudas sobre unos flotadores, diciendo frases estúpidas y sin sentido de las que se reían… la loca ya no llevaba encima el collarín ni sus vendajes al ser inmune a cualquier inclemencia gracias a sus bebidas mezcladas.
-¡La puta!
-¡Tu mamá!
-¡Dale guerra!
-¡Dale, dale, dale!
-¡Tú!
-¡Ella!
-¡Hot cakes!
El inclemente Peygan avanzó entre los gritones y sufridos, pasando por Heero y su música extraña, acercándose prudentemente a Relena con el teléfono inalámbrico en la mano, la cual se limpiaba la boca con la mano tras haber intentado resucitar a aquellas hermosas mariposas multicolores, convencida de que debían ser una especie en peligro de extinción.
-Señorita Relena. –Se acercó a ella con cautela, extendiéndole el teléfono. –Tiene una llamada del joven Milliardo Peacekraft.
-¿De mi hermano? –Cuestionó, toda mareada, mirando fijamente a su mayordomo. –Oye, Peygan, ¿no tienes ojos? ¿O es que tienes los párpados muy grandes? ¿Por qué nunca me lo dijiste? Podemos mandar operarte.
-Señorita Relena, eh…
-¿Hola? –La castaña había tomado el teléfono de repente, dejando perplejo a su mayordomo con esa nueva acttud.
-Relena, me da mucho gusto escucharte. –Se oyó al otro lado de la línea la pacífica voz de Milliardo, mostrando el genuino gusto que le daba. –No había sabido de ti en algunos días, estaba preocupado por ti ya que me enteré del incidente con la colonia…
-¡¿PREOCUPADO?! ¿Tú? –Gritó, soltando una sonora carcajada después de eso, mientras al fondo Heero se encontraba bailando como un muy estoico y oxidado robot una canción llamada "Au se te pego" (2) aun sobre aquella mesa. –Tú nunca te has preocupado por mí, y sabes que me la puedo resolver muy bien. –Mientras Quatre caía de panzazo sobre la piscina, escuchándose como un mortal y fortísimo aplauso. –Así que vete mucho a chingar a tu madre. –Sin recordar del todo que venían de la misma madre. –Y manda mis saludos a Noin. –Dijo, antes de colgar y aventar el teléfono a la piscina, para proceder a quitarse la blusa y agitarla cual bandera, tratando de salvar más mariposas multicolores, quedando en su pequeño sostén color azul turquesa.
Wufei había estado vociferando en chino durante un buen rato hacia una pared que tenía una mancha de aceite, para luego soltarse llorando contra la misma pared por alguien llamado Meiran. Se fue caminando en dirección al mar, pero terminó azotando inconsciente sobre la banca donde habían estado Heero y Relena en la tarde; Duo y Trowa, ya recuperados de su depresión pero sintiéndose payasos de circo, le pintaron figuras amorfas en la cara y brazos, así como una gruesa inscripción en su frente con marcador que decía: yo amo a Relena Darlian, y Heero es gay. Ambos cómplices rieron hasta que a Trowa le dieron náuseas y vomitó sobre el inconsciente Wufei.
Todo lo demás fue borroso.
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-Ugh. –Se quejó Heero, levantando la cabeza, notando que se encontraba recostado sobre la mesita blanca… bueno, al menos desde la cabeza hasta la cadera, el resto colgaba libremente por los lados hasta el caliente suelo. Sentía que el sol de medio día le estaba quemando la nuca. -¿Qué fue lo que pasó?
Se sentó, sintiéndose sumamente adolorido, sobre dicha mesa, y contempló no sin cierto horror la catástrofe que había alrededor: Duo y Trowa estaban dormidos, abrazados como un par de chiquillos, bajo la sombra de una palmera; lo curioso era que no llevaban camisa, y la piel la tenían llena de dibujos arcanos, como si un montón de niños con marcadores hubiesen pasado por encima de ellos. En la piscina, Sam, totalmente desnuda, estaba dormida boca abajo sobre un flotador color rosa fucsia… los restos de comida en el agua indicaban que había regresado el almuerzo del día anterior.
-¿Relena? -Cuestionó, algo asustado, mientras miraba a todos lados.
Observó a Dorothy tirada boca abajo en el caliente suelo, a un lado de la piscina, completamente desnuda o eso asumía, ya que ese atentado de traje de bajo que llevaba "puesto" no dejaba demasiado a la imaginación con los tirantes transparentes; desvió la mirada de aquello, asqueado, observando a Quatre tirado al lado de la barra del mini bar, con el estómago y pecho completamente enrojecido, así como Wufei aun tirado en la banca al lado de la palmera, todo lleno de hojitas, basura y grafitti casi ilegible. Finalmente vio a Relena, tirada al lado del cerco que daba a la playa bajo un árbol de naranja, en donde estaba colgada su blusa y el pequeño sostén color azul.
-Joven Heero. -El buen Peygan se apareció a un lado de él como si de un espanto se tratara, haciendo jurar al 01 que había aparecido espontáneamente. -¿Quiere que llame a urgencias?
-¿Urgencias? -Cuestionó, aun algo asustado con aquello, temblando de forma inexplicable. -No lo sé, ¿debemos?
-Anoche la señorita Dorothy vació parte de su medicamento dentro de tres botellas de alcohol de diferentes grados, que asumo pudieron beber anoche. Por eso le recomendaba el ir a visitar urgencias.
-¿Por qué no nos lo dijiste?
-Iba a batirla a tiros desde el segundo piso, pero me había quedado sin municiones. -Dijo, mientras sacaba su pistola tipo escuadra de su bolsillo y la miraba fijamente, como quien observa un hermoso recuerdo.
-La próxima vez no dudes en pedirme municiones. Ahora, hay que llevar a Relena a su habitación antes de que despierte, o se pondrá realmente mal.
-Sí, joven Heero.
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Eran las tres de la tarde cuando finalmente estaban todos sentados a la mesa, bastante más despiertos y tostados por el sol (en el caso de Sam, ya tenía quemaduras de primer grado que la hacía ver como un camarón cocido), además de dolidos de la cabeza y otras partes del cuerpo por culpa de la resaca de la fiesta anterior, producto de las bebidas adulteradas patrocinadas por Dorothy; probaron, con algo de asco, el primer bocado después de doce horas, una abundante ensalada de hojas verdes y trocitos de queso y pollo, fresca y deliciosa.
-Es horrible beber alcohol. –Se quejó Relena, sirviéndose ensalada en su plato con algo de lentitud y mueca de dolor. –No recuerdo nada de lo que hice ayer, solo a alguien cantando "Cry for the dream" de forma espantosa.
Sam, toda dolorida a pesar de todo, reía por las inscripciones aun legibles sobre el rostro del malhumorado Wufei, que atacaba sin piedad alguna el gran tazón de ensalada que estaba a la mitad de la mesa redonda. Heero, pálido y ojeroso tal como cuando llegó del hospital, además de las quemaduras solares en la espalda (el pobre no había podido descansar), se encogió si se podía más en la silla, bastante consciente de su canción.
-Me siento tan dolorida. –Se quejó la bronceada Dorothy, ya con su famoso collarín puesto y los ojos vidriosos, hablando de forma gangosa. –No encuentro mis medicamentos por ningún lado.
-Sufre, zorra. –Susurró Quatre, de humor asesino y sombrío, muy dolorido por el panzazo en la piscina.
-Creo que las bebidas alcohólicas estarán fuera de casa por un rato. –Dijo el muy garabateado Trowa, con cara de dolor.
-Oye, Trowa. –Duo se le acercó discretamente, al estar sentado a su lado. -¿Ayer me dijiste que me amabas?
-¿Eh? –Lo miró fijamente. Hubo un intenso escalofrío recorriéndole completamente, de pies a cabeza, y se puso más pálido si era posible. -¿Qué yo qué?
-No lo sé, creo que fue tu voz la que escuché o… tal vez me he confundido. –Se extrañó el 02, pero se miraba levemente sonrojado con aquello.
-Calma. –Dorothy rió, entre muecas de dolor y sorbidas por la nariz. –Anoche estaban tan drogados que pudieron haber viajado a su colonia espacial mentalmente.
-Todo esto es culpa tuya, Catalonia. –El 03 se miraba sumamente molesto, aunque se había enrojecido hasta las orejas. –No hables como si no supieras.
Hubo un extraño silencio, donde todos se miraban realmente confundidos, pero bastante conscientes de que pudieron haber hecho algo de lo que se arrepentirían el resto de sus días. Quatre entrecerró la mirada, suspicaz.
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-Tengo un nuevo juego. –Murmuró Wufei.
Todos le dirigieron una intensa mirada de odio, sintiéndose sumamente asqueados. Se encontraban cómodamente esparcidos en la pequeña salita de la casa, tirados en el suelo, sofá, alfombra, etc… cualquier lugar que fuera parcialmente cómodo. Sam, tirada en el suelo, abrazaba posesivamente a su amado Trowa, visiblemente más tranquilo.
-No tiene nada que ver con el alcohol. –Completó, antes de que decidieran lincharlo, mientras doblaba entretenidamente algunos papelitos, y los echaba en un tazón transparente. –Estoy pensando en que hay que salir a conocer el lugar, no creo que nos recuerden a todos por lo del auto en el malecón.
-Eso me agrada. –Admitió Quatre, deseoso de salir y despejarse de ese tumulto de locos.
-Pero. –Dobló el último papelito, y lo echó al copón. –Será cita de a dos.
Hubo un denso silencio, en el que todos le miraron con cierta curiosidad.
-¿Podemos hacer eso? –Cuestionó Duo, algo nervioso, rompiendo los escasos cinco segundos de silencio.
-¡No quiero alejarme de ti, Trowa! –Gritó la mujer lobo, ensordeciendo a su novio y causando un espantoso eco en la silenciosa sala.
-Bueno, yo pienso que es una buena idea, Sam. –Contestó el 03, bastante relajado con la idea de separarse de su novia, la cual comenzaba a darle mala espina.
-Pero Trowa…
-¿A alguien más le parece que no debemos hacerlo? –Cuestionó Wufei, mirando a los presentes.
Relena sonreía, sin objetar absolutamente nada; por lo tanto, Heero tampoco dijo nada, aunque entrecerraba la mirada, algo suspicaz.
-Bien, en vista de que nadie más se opone, comencemos, que la suerte les acompañe. –Dijo, mientras metía la mano dentro del tazón.
-Espera, ¿es por sorteo? –Cuestionó Sam, algo nerviosa.
-Claro, es lo divertido del asunto, podría tocarnos cualquiera. –Dijo, haciendo un peculiar énfasis en la última palabra. –El primero es… Trowa.
Trowa se puso realmente nervioso al pensar que podía tocarle salir con Duo, ¿qué diablos iba a hacer?... o peor aún, compartía la misma fantasía horrible que el resto de sus compañeros pilotos: el de salir con la loca de Dorothy Catalonia, la cual se encontraba ya en su Gaga silla, inconsciente por los anestésicos con su respectivos vendajes y collarín, además de una mascarilla de oxígeno tras haberse casi ahogado con sus fluidos nasales debido a la rinoplastia practicada recientemente. Le dio un ataque de nauseas.
-Bien, su pareja será… -Sacó otro papelito más del tazón y lo abrió, guardando un leve silencio. De pronto hubo una extraña tensión en el ambiente. –Quatre.
Trowa suspiró, sumamente aliviado con el resultado, puesto que no era Duo (con el que podía comportarse como un completo imbécil) o la rubia de cejas anti naturales (con la que podría convertirse en potencial homicida). Sam se tranquilizó un poco, puesto que Quatre era el mejor amigo de su novio (o eso creía la muy ilusa), y era un muchacho decente que no lo llevaría hacer cosas ruines (estúpida); Quatre…
-¿Te sientes bien? –Cuestionó Duo al 04, tan pronto escuchó la pareja.
De pronto, la sala se llenó de mariposas, nubes de algodón multicolor, corazones rojos, arcoíris, fragantes flores, abejas asesinas de Dorothy… había todo un paraíso de amor en la feliz mirada de Quatre, que sonreía al cielo como si le hubiesen inyectado una dosis de felicidad. Era lo que esperaba finalmente, un tiempo a solas con él como en los viejos tiempos, para hacerle entender que aquella mujer lobo no era para él, para finalmente confesar sus verdaderos sentimientos hacia él…
-Bueno, la siguiente pareja. –Wufei sacó otro papelito del tazón, mientras todos contemplaban a la primera pareja entre pensamientos difusos. –Heero.
-Espera, yo saco el papel. –Dijo el 01, casi lanzándose al tazón. No quería que le tocara Dorothy, eso sería lo peor que podía sucederle. Tomó uno de los papelitos, haciendo sudar a unos cuantos. –Samanta. –Susurró, tras leerlo.
El 05 casi suelta una carcajada al escuchar eso. Heero se puso pálido, tembloroso. Sam, por su lado, asintió con una sonrisa, aunque algo preocupada de que Trowa no objetara nada por la decisión… bueno, eso era porque Heero debía ser un buen chico, asumió, ya que es el novio de la representante.
-¿Salir con el clon de Dorothy? –Susurró Heero, sumamente asustado.
-Heero, no exageres. –Murmuró Relena, gentil y encantadora, incapaz de sentir celos de la grandiosa chica que era Sam. –Confío en ti, Heero, pero de preferencia no lleves armas en esta ocasión.
-¡Yo saco el siguiente! –Gritó Duo, literalmente lanzándose sobre el tazón, metiendo la mano en el recipiente como si su vida dependiera de ello, abriendo el primer papelito que tocó. –Dice… 05. ¿Qué significa esto? –Dijo, algo más tranquilo.
-Es Wufei, so inútil. –Dijo Trowa.
-Ah. –Contestó estúpidamente, mientras bajaba la mano para sacar otro papelito. –Entonces, Wufei va con… Relena. –Dijo, leyendo el papelito siguiente.
El 05 sonrió, librándose de la idea de ir con Dorothy de paseo por algún acantilado donde la podría arrojar libremente. Heero frunció el ceño, nada contento con que su competencia (o eso creía) saliera con SU novia. Duo… tuvo un ataque de histeria.
-¡NO! ¡NO SALDRÉ CON DOROTHY! –Gritó como desaforado, parándose en la mitad de la mesa, apuntando amenazadora y homicidamente hacia donde la golpeada y tostada rubia estaba, arrumbada como un trasto viejo.
-Pues a lo más que harás será empujarla en su silla. –Dijo el 05, cruzándose de brazos y sonriente. –Con la cantidad de sedantes que le pusimos en la ensalada, el café y el jugo que se tomó hace rato no va a despertar en varios días. Puedes dejarla abandonada por ahí e irte a conocer el lugar con alguien, para hacerle trío.
-¡¿Cómo puedes ser tan cruel?! –Dijeron Sam y Relena al mismo tiempo, tras escuchar lo de los medicamentos, como si no hubiesen sido intoxicadas por ella la noche anterior.
Trowa se asustó ante la idea de que Duo se le ocurriera el acoplarse con ellos. Quatre era demasiado feliz para darse cuenta de lo que ocurría. Duo pensó detenidamente en arrojar a Dorothy a algún barranco mientras estaba inconsciente y fingir que no sabía lo que había pasado e irse a fastidiar a Heero, jamás a Quatre con Trowa, puesto que finalmente se le había hecho salir con Trowa.
-Creo que con esto finalizamos. –Sonrió el autor de tal juego. –Suerte, chicos.
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Eli Yuy.
(1)Cry for the dream es de hecho una canción que es parte del soundtrack de Gundam Wing, cantada por el sujeto que hace la voz de Heero en japonés.
(2)Au se te pego, Michel Teló. En ese entonces era una canción muy pegajosa, deben recordarla bastante bien.
