Harry hablo con Ginny sobre sus clases particulares con Dumbledore pero sin confesarle de que se trataban exactamente. Ella entendió perfectamente y apoyo a Harry en todo. Ese día Ginny la paso en la biblioteca estudiando y Harry en sus clases con el director.
A la mañana siguiente Albus se levanto tarde al igual que Ginny que había estudiado hasta altas horas de la noche. Ambos se encontraron en la sala común y bajaron juntos a desayunar.
- Albus ¿tu sabes algo sobre las clases de Harry con Dumbledore?
- Mi papá hablo contigo ¿no?
- Si, pero no me dijo de que se trataban.
- Si no te dijo es por algo.
- Solo quiero saber si no es algo peligroso.
- Mamá – la abrazo por el hombro – te casaste con Harry Potter ¿hay alguna relación con ese nombre y la palabra "peligroso"?
- Mejor no me digas nada – Albus se detuvo para verla de frente.
- Lo que siempre he admirado de ti es tu fuerza y tu valor. Cuando papá se va a misiones tú actúas con nosotros como si se hubiera ido a la oficina a trabajar detrás de un escritorio pero por dentro estas con el corazón en mil pedazos, a veces llega herido y tú solamente te encargas de cuidarlo sin reclamarle nada. Confía en papá y confía en mis tíos que estarán con él ayudándolo siempre.
- Gracias Albus.
- Que bonito se oye eso de Albus – continuo caminando - ¿no te parece? Deberías de seguir haciéndolo en lugar de bebito, cariñito y toda esa bola de palabras, realmente lo odiamos.
- ¿También a tus hermanos los llamo así?
- Si, a los tres.
- Por cierto, recuerda que hoy por la tarde quiero que me hables de tu hermano.
- Eso va a ser divertido.
Durante el desayuno Scorpius no dejaba de ver hacia la mesa de Slytherin donde se encontraba su padre más delgado y ojeroso que nunca. Cada día se preocupaba más por él. Albus y Ron intercambiaron miradas al darse cuenta del estado de Scorpius, él empezaba a verse como Draco al preocuparse tanto por su padre. Harry se dio cuenta que su hijo y su mejor amigo se comunicaban con gestos y eso lo irrito terriblemente.
- Mi amor ¿Por qué no comes? – le pregunto Rose a su novio.
- Me duele un poco el estomago.
- Ayer casi ni cenaste ¿Qué te pasa?
- Nada – Rose se le quedo viendo a los ojos – ya te dije que nada.
- Te conozco muy bien y se que te pasa algo.
- Rose por favor.
- ¿Por favor que? – Scorpius suspiro fuertemente.
- Hablamos mas tarde.
- Se trata de tu padre, te conozco perfectamente.
- ¿Qué parte de hablamos mas tarde no entiendes? – le dijo de mala manera levantándose y saliendo del comedor.
- Tu sabes algo – le dijo Rose a Albus apuntándolo con el dedo – se trata de su padre y no me lo quiere decir para no preocuparme ¿verdad?
Ron se asombro por lo bien que conocía su hija a su novio, definitivamente Rose tenia la inteligencia de Hermione.
- Deja de ser tan insistente y espera a que él te diga, debes de tenerle confianza.
- Tiene razón Albus Rose, debes de tenerle confianza – dijo Harry viendo directamente a Albus quien solo bajo la mirada apenado.
- Rose a veces eres muy mandona con Scorpius – le dijo Hermione.
- ¿A quien habrá salido? – dijo Ron. Rose y Hermione lo fulminaron con la mirada.
- Pues si, me parezco a mi mamá en que soy una mandona.
- Rose – dijo indignada Hermione, Ron sonrió divertido.
- Pero una cosa si te digo Ronald Weasley, esa mandona – señalo a Hermione – es quien te cuida cuando estas enfermo o llegas herido de una misión, se enseño a cocinar lo que mas te gusta comer, te lava tu ropa y tus calzones, tuvo por parto natural a tus dos hijos, aguanta tus ronquidos todas las noches y además de todo eso, te dice lo mucho que te ama cada vez que te vas a trabajar – Rose tomo su mochila y salió del comedor.
Ron volteo a ver a Hermione quien estaba completamente roja con la mirada en su plato, después volteo a ver a Albus, Ginny y a Harry quienes lo veían con una sonrisa. Albus le hacia señas para que le dijera algo a Hermione.
- Este…Hermione…
- No es necesario que digas nada Ron.
- Bueno nosotros nos vamos ¿verdad? – dijo Albus levantándose de la mesa.
- Eh…si – dijo Harry. Ginny también se levanto siguiendo a Albus y a Harry para dejar a Ron y a Hermione solos.
- ¿Sabes que he estado pensando todo este tiempo desde que supimos quien era Rose? – Hermione volteo a ver a Ron negando con la cabeza – en que ¿Cómo es posible que la bruja más inteligente de Hogwarts pudo fijarse en mí? Pensé que tal vez Harry…
- Harry es mi mejor amigo, es como mi hermano.
- Si lo se, perdón por ser a veces tan…tonto.
- No eres tonto Ron.
- ¿Qué soy Hermione? – le pregunto tomándole la mano que tenia ella sobre la mesa.
- Eres…eres lindo, divertido…eres todo lo que yo no soy.
- Tú eres divertida.
- Claro que no – le dijo riéndose aun tomada de la mano de Ron – soy una enojona y mandona.
- Bueno también. Pero eso si, eres la enojona y la mandona más bonita que hay – ella le sonrió apenada – creo que ya es tarde ¿verdad?
- Cierto ya casi esta vacío el comedor.
- Vámonos, dame tu mochila yo la cargo – Ron cargo las dos mochilas y de nuevo le dio la mano a Hermione para ir juntos a su primera clase del día.
Ginny ya había terminado su tarea y esperaba impacientemente a Harry y a Albus quienes tenían clases por la tarde. Cuando llegaron Harry de inmediato le dio un beso y la abrazo fuertemente levantándola del piso. Albus se dejo caer en el sillón frente a la chimenea mientras sus padres se hacían cariños como si no se hubieran visto en años.
- ¿Nos vamos?
- Yo aquí estoy esperando a que terminen sus cursilerías – Harry le dio zape en la cabeza a Albus.
- Vamos.
Cuando llegaron a la sala de menesteres de nuevo apareció el pensadero. Harry no estaba muy seguro de querer ver los recuerdos de Albus, con el de la fiesta a escondidas que organizo James tuvo más que suficiente, pero Ginny tenía razón, tenían que prepararse para ser buenos padres.
- Bien – dijo Albus con una sonrisita divertida – me pidieron ver recuerdos de su querido hijo. Voy a tratar de ponerlos en orden, todos son de diferentes años aunque la mayoría de estos últimos años – Harry y Ginny voltearon a verse preocupados – todos dicen que James es una mezcla de mi abuelo James y mis tíos Fred y George, aunque también agregado el carácter de Sirius Black y ustedes dos.
- Santo cielo – susurro Ginny y Albus soltó una risa.
- James es tremendo, es el más tremendo de los tres pero es el mayor y…es el mejor hermano mayor que nos pudieron dar a Lily y a mí pero no le vayan a decir que yo dije eso.
- De acuerdo – le contesto Harry sonriendo.
Se acercaron al pensadero y se dejaron sumergir en el una vez que Albus dejo sus recuerdos.
Estaban en casa de los Potter, veían a Albus pequeño asomándose por una puerta como espiando a alguien, dentro de la habitación se escuchaba el canto de una mujer. Harry y Ginny se acercaron y vieron en dirección hacia donde veía el pequeño: era Ginny en la mecedora cantándole una canción de cuna a Lily mientras le daba pecho. Ambos sonrieron al ver esa escena, Ginny se veía realmente hermosa con la bebe en sus brazos alimentándola. La voz de un niño los hizo reaccionar.
- ¿Qué ves?
- Nada.
- Oh mamá cantándole a Lily ¿Por qué estas aquí?
- Quiero galletas.
- Mamá esta con Lily ¿Qué no te has dado cuenta que a ti y a mi ya no nos quieren desde que nació ella?
- Eso no es cierto.
- Claro que si, papá llega directo a verla a ella y a nosotros después y ¿hace cuanto que mamá no te canta a ti? – Albus bajo la mirada – desde que nació Lily. Deberíamos de hacer algo.
- ¿Qué?
- Regalar a Lily a una familia que no tenga hijos. Pobrecitos la familia…Atún siempre han querido una hija idéntica a Lily.
- ¿Quiénes son esos?
- Viven a la vuelta y pues mis papas la seguirían viendo pero solo un ratito ¿Qué dices? ¿Les llevamos a Lily?
Albus se quedo pensando y después volteo a ver a su mamá haciéndole cariñitos en la nariz a Lily.
- No, mamá se pondrá tiste.
- ¿Tiste? Habla bien. Pero la familia Atún también esta triste. Ellos llevan muchos años así.
- Esta bien.
Se volvió negro y ahora estaban frente a la cuna de Lily quien sonreía a sus hermanos. Albus y James estaban arriba de unas sillas para ver a su hermana dentro de la cuna.
- ¿Cómo la vamos a llevar?
- Se parece a mamá – le dijo James dejando que Lily le agarrara su dedo con toda su manita – recuerdo muy poco cuando tu naciste pero lo que si recuerdo es que todos decían que te parecías mucho a papá.
A Lily se le salio un poco de leche de la boca e inmediatamente James se bajo de su silla para ir por una toallita que sabia que su mamá utilizaba para limpiarle la leche. Lo hizo con mucha delicadeza y Lily se lo agradeció con una sonrisa.
- Albus cuando tu naciste sentí lo mismo que tu, por mas atenciones que tenia de papá o de mi tío Ron yo quería a mamá toda para mi y tu me la quitabas y la dejabas muy cansada para que hiciera lo que yo quería.
- ¿Me ibas a legalar?
- Regalar, ya te dije que hables bien. Lo pensé pero mi tío Ron siempre estaba conmigo y un día me hizo lesemerencia.
- ¿Qué es eso?
- Que puede ver lo que piensas – Albus abrió sus ojos verdes asombrado – y se dio cuenta de lo que quería hacer contigo.
- ¿Te regaño?
- No, me dijo que me entendía muy bien, que cuando nació mamá a él le pasó lo mismo. Me dijo que me esperara unos años y que vería lo bonito que es tener hermanos y que mamá volvería a hacer igual que antes, que solo porque eras muy pequeño necesitabas más atención.
- Lily ya esta grande.
- Tiene 9 meses – James le sonrió a Lily acariciándole su cabello pelirrojo – aun es pequeña. Mi tío Ron tenía razón, ya después mamá volvió a ser la misma conmigo y tú empezaste a caminar y jugábamos todo el tiempo. Ya eres hermano mayor Albus y tenemos que cuidar a Lily siempre.
- ¿Y la familia Atún?
- Que sigan esperando por si mis papas tienen otro hijo – sonrió divertido James.
Se volvió negro. Ahora estaban en un parque. James y Albus jugaban debajo de un árbol escarbando la tierra para enterrar algunos soldaditos de juguete que habían muerto en la batalla. Lily como de tres años estaba parada viendo lo que sus hermanos hacían mientras tomaba leche de su vasito entrenador. Harry estaba a lo lejos platicando con una persona que no conocían. De repente llego un cachorrito negro, completamente sucio y cojeando un poco.
- Pobrecito – dijo James cargando al animalito.
- ¿Qué le paso?
- Ha de tener hambre. Albus trae de la basura un bote.
- Mamá no nos deja sacar nada de la basura.
- ¿Y acaso mamá esta aquí? – Albus volteo a ver a su padre quien seguía platicando.
- Esta bien – se levanto y encontró en la basura un bote ideal para el cachorrito – Aquí esta pero ¿Qué le vamos a dar de comer?
James le quito a Lily su leche y se la sirvió toda al cachorrito regresándole a su hermana el vaso vacío. Lily hizo un puchero queriendo llorar al ya no tener nada de leche en su vaso pero aun así no lloró.
- Ya se la termino, tenía mucha hambre.
- Lily dile a papá que te de mas leche y las galletas – dijo James.
- Pero…galletas mías.
- Tienes mas en la casa, anda dile a papá que te de mas leche y galletas.
Vieron como Lily frunciendo el ceño obedeció a su hermano, pero al parecer no tuvo mucho éxito en su misión.
- ¿Qué paso?
- Papá dice que ya tome mucha leche y las galletas son para más tarde.
- Ve y convéncelo.
- ¿Cómo?
- Como te enseñe Lily – le dijo James desesperado. Lily volvió a obedecer a su hermano.
- No podemos dejarlo aquí.
- No, lo vamos a llevar a la casa – aseguro James.
- Mamá se va a poner furiosa.
- No porque papá la va a convencer.
- Papá tampoco lo va a querer.
- No pero Lily lo va a convencer.
- ¿Y como estas tan seguro?
- Porque estoy entrenando bien a Lily. Ve papá ya saco la leche y las galletas. Lily nos es muy útil con papá así que dale la bienvenida a Canuto como mascota de la casa.
De nuevo se volvió negro. Estaban en su futura casa de nuevo pero ahora en la sala. Todo era tranquilidad y eso les asombro mucho. Harry y Ginny voltearon a ver a Albus quien sonreía divertido y les apunto con el dedo hacia un pasillo, ambos voltearon y casi se caen de la impresión al ver a James volando en su escoba dentro de la casa queriendo atrapar la snitch, detrás de él Canuto (ya no tan cachorro) brincando y tirando cuanta cosa se le ponía en su camino.
- James no la puedes atrapar déjame a mi – le decía Albus.
- ¡Yo puedo!
- Vas a romper todo. Se salió por la ventana.
- ¡Abre la puerta!
- ¡Mamá no te dio permiso de volar!
- ¡Ábrela! – Albus abrió la puerta y tanto James como Canuto salieron disparados hacia fuera. Se escucho el ruido de la chimenea, Ginny había llegado a la casa con Lily.
- Pero…- Ginny veía su casa completamente en desorden.
- Ho-la ma-má – dijo Albus.
- ¿Qué paso? ¿Dónde esta James? – Albus apunto hacia la puerta - ¡JAMES VEN EN ESTE MISMO INSTANTE! – pero el que llego fue Canuto quien subió sus patas delanteras en el pecho de Ginny casi aventándola y manchándola de lodo - ¡CANUTO! – el perro seguía jugando divertido y corrió hacia la sala subiéndose a los muebles y manchándolos de lodo también. Ginny estaba furiosa.
- ¡Volvió a entrar! – voló James hacia dentro de la casa haciendo que Ginny, Albus y Lily se agacharan al mismo tiempo para no se golpeados por James y su escoba.
- ¡BAJA EN ESTE INSTANTE JAMES!
- ¡Casi la atrapo mamá!
- ¡OBEDECE! – Se escucho de nuevo el ruido de la chimenea. Harry salía tranquilamente pero al ver que venia su hijo volando directo hacia él se volvió a meter a la chimenea - ¡JAMES!
- ¿Qué esta pasando? – Canuto corrió hacia Harry para darle la bienvenida como todos los días haciendo lo mismo que con Ginny: manchándole toda su ropa de lodo.
- ¡La atrape! – grito Albus arriba del comedor.
- Albus era mía.
- ¡JAMES POTTER VEN AQUÍ EN ESTE INSTANTE! – grito Ginny, tanto James como Canuto caminaron con la cabeza agachada – cinco minutos, me tarde cinco minutos en ir por Lily a la madriguera y ve todo lo que hiciste.
- James estas castigado sin volar en todo el mes…
- Pero papá.
- Pero nada y tu Canuto ve afuera para lavarte – el perro lo obedeció.
- Vas a limpiar todo el desastre…
Se volvió negro. Estaban en el pasillo de Hogwarts junto con Rose y Albus quienes ya los habían visto de esa edad, recién llegados al colegio. Rose lloraba y Albus la tenia abrazada consolándola.
- ¿Qué paso? – llego James, junto con Fred y otro niño.
- Un chico de Slytherin le dijo greñuda pelos de zanahoria.
- Vamos al comedor, ya están casi todos comiendo y ahí me vas a decir quien fue.
Caminaron junto con los niños, al llegar al comedor Albus le dijo a su hermano quien había sido el que había hecho llorar a Rose. James solo asintió con la cabeza, era un chico mayor que ellos pero eso no pareció importarle mucho a James.
- Vayan a comer – les ordeno James a Albus y a Rose.
- ¿Qué propones Potter? – alcanzaron a escuchar a Fred.
A lo lejos vieron que los tres niños hablaban entre ellos. Después se acercaron a la mesa de Slytherin pero cada uno en diferente dirección. No supieron como lo hicieron pero el chico que Albus había señalado ahora tenía el cabello completamente rojo y despeinado. Todos en el comedor se reían de él.
Se volvió negro. Albus estaba dormido en su habitación boca abajo. James entro caminando de puntitas para no hacer ruido cargando en sus manos el libro "El Monstruoso Libro de los Monstruos" lo iba a poner en la cama pero escucharon un susurro desde la puerta. Era Lily quien tenía los brazos cruzados. James puso su dedo índice en la boca indicándole que no hiciera ruido pero ella negó con la cabeza. Parecía indignada por lo que pretendía hacer su hermano. James le hizo señas para que se fuera pero ella se acerco a él y le señalo el trasero de Albus. James sonrió orgulloso, había entrenado muy bien a Lily. Abrió con mucho cuidado el libro y lo dejo caer en el trasero de Albus, inmediatamente el libro empezó a mordisquearlo y arrancarle la pijama, Albus se levanto gritando y tratando de quitarse ese libro de encima. James y Lily se carcajeaban al ver así a su hermano.
Se volvió negro. Ahora estaban en la sala común de Gryffindor. Estaban en una reunión porque había mucha gente y estaban tomando cervezas de mantequilla. Pudieron ver a muchos Weasley y a sus tres hijos platicando cada quien por su lado. Albus les señalo a sus padres una lechuza que entraba y dejaba un vociferador en manos de James. Este suspiro y se levanto.
- ¡SILENCIO! – Todos voltearon a verlo – mi madre me envío un vociferador – todos dejaron sus bebidas en la mesa mas cercana y se taparon los oídos, excepto los tres Potter, ellos ya estaban acostumbrados. James al ver que todos estaban preparados, lo abrió.
- JAMES POTTER ¿COMO SE TE OCURRE PONER UN RETRETE DEL BAÑO COMO ASIENTO DE UN PROFESOR? ES EL QUINTO REPORTE EN UNA SEMANA ¡UNA SEMANA JAMES! YA TIENES CASTIGOS ACOMULADOS PARA TODO EL AÑO. NO QUIERO OTRO REPORTE ¿ENTENDISTE?
Se rompió el vociferador y ya todos se destaparon los oídos. James tomo su cerveza de mantequilla y la levanto para hacer un brindis.
- Por mi sagrada madre que nunca pierde la esperanza que su hijo se va a portar bien.
- ¡Por Ginny Potter! – grito otro alumno levantando también su cerveza.
- Salud.
- Salud.
Se volvió negro. Albus de nuevo estaba en su habitación leyendo un libro cuando escucharon golpear la ventana. Albus se asomo y vio a su primo Fred arriba del árbol que estaba junto a la ventana.
- Fred ¿Qué haces aquí? Son las dos de la mañana.
- Ayúdame con James.
- ¿James? Pero si James esta castigado, ahorita esta dormido en su habitación.
- Si Albus y yo soy Merlín. Te espero en la puerta de la cocina.
Albus salio de su habitación no sin antes revisar que la puerta de la habitación de sus padres estuviera cerrada. Bajo a la cocina y abrió la puerta. Fred trataba de mantener de pie a James quien estaba completamente borracho.
- Ayúdame a subirlo a su habitación.
- ¿A dónde fueron? – Albus puso el otro brazo de James sobre su hombro.
- A una fiesta, pero ahí estaba Meredith y de nuevo lo rechazo. Le dijo que era un presumido y payaso.
- ¿Nada mas por eso se emborracho? Siempre le dice eso.
- No, se emborracho porque empezó a bailar con otro chico muy serio y educado.
- Albus Meredith no me quiere ¿tu me quieres?- decía James hipando.
- Sshh cállate vas a despertar a mis papas – le decía mientras subían las escaleras.
- Nadie me quiere.
- Yo te quiero primo.
- Pero mi hermano no me quiere.
- Si te quiero James.
- Meredith no me quiere.
- Hay muchas mujeres James.
- Pero no como Meredith, ella es especial…ella es única.
- ¿Qué me dices de Cindy Meyer? Me dijiste que era buena en la cama – le dijo Fred entrando a la habitación de James.
- Si era buena – dijo con una sonrisa – pero no es Meredith.
- No entiendo como sigues aferrado a ella – le dijo Albus cerrando la puerta una vez que dejaron a James en su cama.
- Ella es diferente…es hermosa…es especial…
- Ya me voy – le dijo Fred a Albus.
- ¿Qué? No me puedes dejar solo con él así en ese estado.
- Cuando sonríe siento que sale el sol…
- Mi mamá también me castigo pero mi papá me dijo que me podía cubrir un par de horas.
- Su cabello es como…
- ¿Pero que hago?
- Mételo a la regadera con agua fría para que se le baje un poco la borrachera.
- Pero no voy a poder solo.
- Arrástralo. Adiós – Fred salio de la habitación.
- James vamos a que te des un baño – Albus trataba de levantar a su hermano de la cama. James se levanto y lo abrazo.
- Albus te quiero mucho, eres el mejor hermano, nadie te va a querer como yo.
- De acuerdo, ahora camina hacia el baño.
- Siempre te he cuidado a ti y a Lily. Condenada niña es tremenda.
- Tu la entrenaste ¿no?
- Nunca debí hacerlo. La convertí en un monstruo.
- La convertiste igual que tu y ahora no se deja de nadie, mucho menos de ti.
- ¿Cómo iba a saber que tenia el carácter de mamá?
- Te voy a quitar los zapatos – le dijo Albus una vez que lo dejo sentado en el retrete del baño – tienes que ayudarme a quitarte la ropa, estas muy pesado.
- Yo te ayudo en lo que quieras, para eso soy tu hermano mayor.
- ¿Qué fue eso? – Dijo Albus asustado – alguien abrió la puerta. Que sea Lily por favor, que sea Lily.
- ¿James?
- Demonios es papá. James quédate aquí. – Albus salio del baño aparentando tranquilidad - Hola papá.
- ¿Albus que haces aquí?
- Es que James se sentía un poco mal, al parecer le cayó mal la cena, pero ya esta mejor si quieres puedes irte a dormir, yo aquí me quedo hasta que…- en eso se escucha un fuerte golpe.
- ¿Qué fue eso? – Harry entro al baño viendo a James tirado en el piso tratando de quitarse un zapato – ¿Pero que demonios?
- Albus yo te ayudo – le decía James a Harry – sabes que siempre vas a contar conmigo para todo.
- ¿Cómo es que llego así? – le pregunto Harry a Albus mientras le quitaba los dos zapatos ya que James por mas que se jalaba el pie nunca pudo quitárselos.
- Lo trajo Fred. Dice que se emborracho porque Meredith estaba con otro chavo en la fiesta – Harry resoplo.
- Ayúdame a levantarlo.
- Te quiero Albus, te quiero mucho hermano – James abrazaba a su padre.
- Albus cierra la puerta, si tu madre lo ve en este estado se va a poner a gritar y es capaz de despertar a los vecinos.
- Meredith no me quiere ¿tu si Albus? ¿Tú me quieres?
- Si te quiero – le decía Harry mojándose al igual que su hijo debajo de la regadera.
- Esta fría.
- Es para que se te baje la borrachera.
- ¿Estoy borracho? Si estoy borracho es por una mujer, por una sola. No le vayas a decir a mis papas Albus. Ellos no se deben de enterar que me salgo por la puerta de la cocina y después Canuto me ayuda a cerrarla y cuando llego él me vuelve abrir.
- ¿Con que Canuto? – Negó con la cabeza Harry – James y Canuto juntos, no se porque no me extraña eso.
Se volvió negro. Ahora Albus trataba de tranquilizar a un enojado James de 17 años. Estaban en una puerta frente a un águila.
- ¡Déjame pasar maldito animal!
- James no puedes venir a la sala de Ravenclaw y ponerte a gritar – en eso el pico del águila se abrió y con voz musical preguntó:
- ¿Qué fue primero, el fénix o la llama?
- ¡Y a mi que carajos me importa quien fue primero!
- ¡James!
- ¿Qué pasa? – Pregunto una chica con su tunica azul y bronce que salía de la sala - ¿James? ¿Qué haces aquí?
- Busco a Lorcan Scamander – dijo James pero al ver a un chico rubio quien subía las escaleras en forma de espiral corrió hacia él y lo agarro del cuello golpeándolo contra la pared.
- James ¿Qué te pasa?
- ¿Qué intensiones tienes con Lily?
- ¿Qué? James solo vamos a ir juntos a Hogsmeade.
- ¿Por qué?
- Porque somos amigos y suéltame ¿Qué te pasa?
- James es Lorcan. Lo conocemos desde que nació – le dijo Albus.
- Podrás ser el mismísimo Merlín pero si piensas tener algo con mi hermana primero deberás pasar por mi consentimiento.
- ¿Cómo si no lo supiera? – Le dijo Lorcan – ya te dije Lily y yo somos amigos.
- No quiero que te pases de listo con ella ¿entendiste?
- ¿Y cuando va a mi casa? Porque si no sabias a veces se queda todo el fin de semana.
- ¿Qué le has hecho? – volvió a empujarlo contra la pared.
- James ya basta – lo jalo Albus.
- Voy a hablar con mi mamá para que le prohíba a Lily ir a tu casa.
- Haz lo que quieras pero Lily y yo somos muy buenos amigos y se acabo. Te guste o no.
- Vámonos James. Después hablamos Lorcan.
- Te estaré vigilando Scamander – le dijo James fulminándolo con la mirada mientras bajaba las escaleras junto con Albus.
Regresaron a la sala de menesteres. Harry y Ginny se quedaron parados sin decirse nada y Albus se dejo caer en el sillón confortable que le había proporcionado la sala. Después de unos minutos de silencio.
- ¿Quieren ver mas o con eso tuvieron suficiente? Porque hay muchísimos…
- No así esta bien – dijo Harry - ¿Ginny?
- Grito mucho.
- Bastante de hecho – aclaro Albus – y Lily es igual.
- ¿Quién es Lorcan?
- Es el hijo de Luna, ella es la madrina de Lily – Ginny sonrió.
- No me habías dicho que él y Lily eran novios.
- Aun no son novios pero salen mucho juntos. Son muy buenos amigos.
- Menos mal. Tu hermana tiene 14 años, no puede tener novio, es muy chica.
- Yo anduve con Michael cuando tenia 14 años ¿tiene eso algo de malo?
- Si, que me lo recuerdes – le contesto Harry.
- Tenemos que pensar como le vamos a hacer para que James no se meta en tantos problemas.
- Convencer a Meredith para que le haga caso a James desde primero. Ella es la única que ha podido controlarlo.
- ¿Qué tal me llevo con esa tal Meredith? – le pregunto Ginny algo desconfiada.
- ¿A que te refieres? ¿Qué James obedezca a su novia y no a su madre? – Albus y Harry sonrieron burlonamente, Ginny se cruzo de brazos – se llevan de maravilla mamá. James heredo la maldición Potter y tú estuviste encantada por eso.
- ¿Cuál maldición? – pregunto asustado Harry.
- Meredith es pelirroja.
Durante la siguiente semana Harry se sentía molesto porque ni Albus ni Ron le contaban nada. Además de eso tenia como tarea sacarle un recuerdo al profesor Slughorn por petición de Dumbledore. Ya había intentado en varias ocasiones más y nada le resultaba bien. Albus lo encontró en el dormitorio acostado en su cama leyendo el libro del príncipe mestizo.
- ¿Qué haces aquí?
- Hermione me estaba molestando.
- ¿Por qué?
- No le gusta que lea este libro, dice que no me ayuda en nada.
- Mi tía a veces es un poco…paranoica.
- ¿Un poco?
- Rose a veces es igual pero también tiene el carácter de mi tío, además sigue mucho a Scorpius.
- ¿Cómo esta Scorpius? Ha estado muy extraño últimamente – le dijo Harry muy serio.
- Papá se que estas un poco molesto conmigo por lo del señor Malfoy. De veras si fuera por mí ya te lo hubiera dicho.
- Pero se lo dijiste a Ron ¿o me equivoco?
- No.
- ¿No me tienes confianza?
- No es eso…- Scorpius entraba al dormitorio con la capa de invisibilidad de Albus.
- Hola…perdón por interrumpir.
- No interrumpes nada Scorpius – dijo Harry volviendo a ponerse el libro frente a él. Scorpius volteo a ver a Albus cuestionándole con la mirada y este solamente se encogió de hombros bajando la mirada.
- Albus no tiene la culpa señor Potter…perdón Harry. Yo le pedí que guardara silencio a pesar de que él y Ron me decían que debía de confiar en ti, pero es que tengo miedo – se dejo caer en su cama.
- ¿Qué pasa Scorpius? ¿Tú sabes a donde va tu padre cuando se desaparece del mapa?
- Si – dijo mostrándole la capa de invisibilidad – se va a la sala de los menesteres y pasa muchas horas ahí. Sus amigos se encargan de cubrirlo mientras él hace no-se-que adentro.
- Scorpius también sospecha que su padre tuvo algo que ver con lo que le paso a mi tío Ron, lo del envenenamiento.
- Eso no estoy completamente seguro pero…
- ¿Malfoy es un mortifago?
- Si papá – le contesto Albus al ver que Scorpius solo había bajado la mirada.
- Debieron decirme esto antes.
- Por favor Harry es mi papá, yo se que lo que hace no esta bien pero…- se tallo la cara frustrado, Albus se sentó a un lado de él y lo abrazo por el hombro.
- No te preocupes hermano, ya hemos hablado mucho de esto.
- Scorpius ¿estas consiente de que no me puedo quedar con los brazos cruzados? – Scorpius asintió – te voy a ayudar a averiguar que es lo que tu padre hace en la sala de menesteres.
- De acuerdo.
Espero que les haya gustado.
Saludos y hasta el proximo fic.
Saludos.
