Les dije que el proximo llegaria bien pronto!
Querian algo picante, aca tienen.
Son 2150 palabras de puro picante comparadas con las alrededor 900 del relleno en el cap anterior.
Es un gracias y un disculpen todo junto en un mismo cap :P
Trauma
It's ok. You are safe now.
Capitulo 20: Ilusiones
Alfred se mira al espejo, y la imagen que allí ve se le hace completamente desagradable. Suspira y se recuerda a sí mismo que esa es la razón por la que ha tomado el hábito de ya no mirarse al espejo a menos que sea necesario. Termina de lavarse las manos y cierra el agua con el mismo aire de pesadez con el que entró al baño.
Esa fiesta era un desastre.
No. Él era un desastre. Decide que ya es tiempo de volver al hotel, reservar su vuelo en internet, y dormir hasta que sea la hora de ir al aeropuerto. Así sea en 15 horas. Podía dormir ese tiempo.
Su reflejo vuelve a captar su atención y hace otra mueca. ¿Era la luz o sus ojos azules eran demasiado claros, su cabello demasiado rubio? No parecían una buena combinación. No se veían como tal.
Registra que la puerta se abre pero no le da sorprende cuando esa persona le habla directamente a él.
-Oh, miren lo que hay aquí. Justo lo que buscaba
Se gira de inmediato, y dos ojos rojos lo sorprenden.
-Hey, Gilbert-responde mientras camina hacia la salida
-No, no, ¿por qué tan rápido?
Gilbert lo frena con un brazo, y Alfred le parece que su cara está demasiada cerca.
-¿Te puedo ayudar en algo?
-¿Por fín solos y te vas a ir así como si nada? Cualquiera diría que huyes, Alfie.
El estadounidense siente un escalofrío cuando los ojos rojos frente a él lo miraron de arriba a abajo
-Uh, claro. Tengo que irme, así que si no te importa
-Vamos, no seas aburrido, Alfie.
El aliento de Gilbert destila alcohol puro, y si antes le parecía que estaba muy cerca ahora definitivamente esta traspasando su espacio personal.
Alfred parpadea. Repetidas veces. No es posible. No había tomado casi nada como para andar con alucinaciones.
Sigue parpadeando, y en uno de eso parpadeos, Gilbert no es más Gilbert.
Ahora el agresor es Francis.
-Tranquilo-sisea el francés-solo quiero conversar, oui?
Alfred traga forzosamente, pero decide mantener la calma.
-¿Charlar de que?
Francis rie con su risa francesa y Alfred lo mira extraño.
Por alguna razón, tiene miedo, y decide que quiere salir de ahí lo más rápido posible.
-No no no-lo detiene Francis cuando intenta salir, empujándolo por el hombro de nuevo hacia atrás-dije que ibamos a hablar.-sonríe-te pareces tanto a él. Me agrada.
Alfred no entiende. Y no quiere entender.
De repente, Francis esta encima de él, por alguna razón es un poco más alto que él, y su mano está en su mejilla.
Los ojos azul del galo chispean con otra sonrisa y dando un paso adelante sus labios se conectan.
Alfred siente nauseas inmediatamente. Y cuando Francis trata de forzarlo a abrir la boca mientras una mano baja por su espalda, decide que ya tiene suficiente y en un impulso lo saca de un empujón.
Los ojos azules de francis chispean de furia ahora, y lo agarra de los hombros fuertemente mientras arremete contra su boca de nuevo.
Esta vez alfred lo empuja y su puño se mueve solo hasta la nariz del otro. El golpe le deja doliendo hasta la muñeca y por alguna razón esta agitado, pero no le importa. Hay tanta adrenalina corriendo en él que no nota cuando el otro contraataca y lo golpea tan fuerte en la mejilla que lo tira al suelo.
El dolor es intenso y su pómulo late, pero no tiene tiempo de pensar que fuertes brazos lo levantan del suelo y con poco esfuerzo lo empujan a la pared. Alfred se le va el aire cuando su espalda choca los azulejos, apagando la luz accidentalmente. Sus lentes vuelan en el proceso.
Iván está parado frente a él, su sonrisa de niño asesino lo deja temblando, de su nariz cae sangre pero no parece molestarle en lo más mínimo.
-Si te quedas quieto, no voy a hacer daño, da?
Hay algo en sus ojos violetas que le penetran el alma y lo dejan totalmente paralizado. Quizás sea el terrible dolor en su mejilla, quizás sea la amenazante imagen del ruso ensangrentado y su mirada seria, o quizás sea la atrapado que se siente estando entre él y la pared.
Pero algo le dice que mejor acatar.
Y su mente va en blanco.
Por alguna razón, sabe que esto recién empieza.
Fuertes manos lo toman de los hombros y lo hacen girar, agradece que sus lentes hayan caído o el golpe de su cara con la pared hubiera sido peligroso.
-Te pareces tanto a él-murmura una voz en su odio, el efecto del alcohol presente en al forma en que arrastra las palabras
Es la voz de Cuba, y cuando se gira allí lo ve al latinoamericano, con su cara demasiado cerca y su mirada demasiado oscura.
Esto no podía estar pasando.
-¡Alfred! ¡Alfred, despierta!-pedía Matthew elevando la voz mientras le sacude los hombros cada vez más fuerte
Pero Alfred seguía con los ojos cerrados, acostado en el sillón con Matthew arrodillado a su lado. Su expresión era de disgusto, y se retorcía en sueños, como si quisiera soltarse de su agarre
-¡Alfred, me estás asustando! ¡Despierta! ¡Es una pesadilla!
Se escucharon pasos a toda velocidad, y pronto Arthur se lanza por la puerta para ver qué sucedía
-¿Qué está pasando, por qué gritas?-le preguntó corriendo hacia el sillón
-¡No sé! Estabamos viendo una película, Alfred se quedó dormido y al parecer empezó a tener una pesadilla, ¡pero no puedo despertarlo!
-Tra-anquilo. N-no hay porqué alarmarse, Alfred siempre tuvo el sueño pesado, ¿verdad?
-¡Pero nunca antes tuve problemas para despertarlo! ¿Y si está pasando algo en Estados Unidos? ¿Si en este momento hay una terremoto, o Tsunami, u otro ataque terrorista? ¡Lo que sea!
-Aún si así fuera no hay nada que podamos hacer más que ocuparnos de él.
-¡Ve a fijarte que sucede!
-P-pero, Matthew-...-
-¡Ve! ¡Busca en internet, es más rápido!
-R-right.
Arthur le dio una última mirada de preocupación antes de levantarse y salir tan rápido como vino. Matthew se giró a su hermano, y casi se le va al aire al ver que tenía los ojos abiertos. Alfred lo miró, y de inmediato se alejó de él.
-¿Al?-murmuró Matthew, sorprendido por su reacción
-I-I-I, I d-don't-balbuceó Alfred sin sentido, sus ojos abiertos de par en par en una mezcla de miedo y confusión mientras se pegaba a la otra punta del sillón
-Fue una pesadilla, Al, no fue real
Matthew se acercó a él, escalando el sillón y tomándole las mejillas porque odiaba verlo así de pálido y temblando. Los ojos azules de Alfred fueron directo a los suyos, el miedo pasando a ser pánico por unos segundos. Se escapa de sus manos, yendo al otro lado de la habitación esta vez. Matthew se quedó con las manos en el aire, y por unos momentos los dos se paralizan en sus lugares procesando la situación.
Cuando el canadiense levanta la mirada hacia su hermano, le sorprende verlo con los ojos rojos y lágrimas listas para caer.
-Alfred, ¿qué soñaste?-le pregunta lo más suave que puede
El aludido cierra la boca, y mira a un costado, mordiéndose el labio inferior.
-¿Al?
-Fue horrible.
Alfred poné los brazos alrededor de sus costillas y Matthew palidece
-Oh por Dios.
Alfred odiaba la manera en que su hermano lo miraba. Con una mezcla de lástima, empatía, y una gran cantidad de culpa. Lo odiaba porque podía verse a sí mismo en esa expresión.
Matthew tampoco soportaba ver a su hermano de esa forma, temblando, al borde de las lágrimas, asustado, sin entender muy bien que era real y que no.
Los dos podían reflejarse en el estado del otro. Y lo odiaban.
Matthew se levantó y se acercó a él, Alfred no escapó esta vez. Le tomó una mano y lo llevó de vuelta al sillón mientras le pedía que se calme. Lo sentó, y se sentó a su lado. Pero Alfred se negaba a mirarlo ahora. Tirándose hacia adelante, puso los codos en las rodillas e intentó respirar hacia adentro las lágrimas. Matthew le permitió unos momentos para que se tranquilice, acariciando su espalda con movimientos circulares.
-Alfred, dime que soñaste-le pidió de nuevo
-Fue tan real. Tan...intenso-murmuró llevando una mano a la cabeza-tan desagradable.
Alfred dejó salir un suspiro apretando la mandíbula, su pierna derecha empezando a moverse en un tic nervioso y la mano en su cabeza se cerró en un puño alrededor de su cabello.
Matthew pasó a arrodillarse frente a él, intentando desviar su atención de sus pesadillas. Le tomó la cara con ambas manos y la levantó para lo mirara, y a su vez obligarlo a que se suelte el cabello antes de hacerse daño. Ahora era Matthew el que odiaba que lo miraran con lástima y culpa.
-Sólo fue un sueño, ¿sí, Al? Sea lo que sea que imaginaste, no fue real. Please, Al, tienes que calmarte.
-Fue real, Matt.
Alfred lo miró, y una lágrima cayó de su ojo izquierdo. Matthew sintió que se le quebraba el corazón.
Cuando Arthur volvió, sintió lo mismo. Matthew seguía arrodillado frente a su hermano, quien había pasado a apoyar la frente en su hombro y abrazarlo mientras su cuerpo aún temblaba un poco. El menor le acariciaba el cabello y a Arthur le toma un tiempo darse cuenta que Alfred estaba llorando.
Arthur no podía recordar cuándo fue la última vez que lo había visto llorar. Más de un siglo, quizás dos. Quizas tres.
Se llevó la mano a la boca sin saber qué hacer. Por inercia se acercó a ellos, indeciso entre quedarse ahí parado, sentarse en el sillón, o arrodillarse junto a Matthew. Se decide por sentarse.
-Sólo fue un sueño, lad. Todo está bien-le frotó el brazo, y aunque lo hace afectivamente, se siente raro, fuera de lugar-En Estados Unidos no ha pasado absolutamente nada, así que sólo fue un sueño.
-No fue un maldito sueño-siseó Alfred, pasando del shock inicial a la furia
Se separó de Matthew súbitamente, y lo miró de una forma algo acusatoria. Arthur traga saliva, preguntándose si es posible que las cosas se vuelvan violentas
-¡No fue un sueño!-repite Alfred más fuerte con expresión dura
-Sí lo fue-...-comienza Matthew pero Alfred lo corta
-¿Por qué diablos no quieres decirme quién fue?
Matthew se le queda mirando con sorpresa. Empieza a tener una leve idea de que fue lo que su hermano soñó, y la idea le da náuseas.
Pero se niega a pensar a que algo así sea posible. Así que mira al piso y empieza a rebuscar alguna de sus excusas en su mente. Sin embargo no tiene chance de hablar porque Francis elige justo ese momento para entrar, y no es uno bueno.
Arthur había estado en lo correcto, las cosas se tornaron violentas. Alfred entró en estado de alerta al sentir alguien entrar, y ni bien vio al francés, se puso recto, y soltando a su hermano se giró hacia la puerta en posición defensiva, su cuerpo cubría a Arthur y había estirado su brazo levemente frente a Matthew, mas en un acto inconsciente que otra cosa. Los otros tres se congelaron ante su reacción, Francis quedando a mitad de quitarse el abrigo lleno de nieve.
-¿Qué sucede? ¿Estás llorando, Alfred?-preguntó mientras sus sentidos le decían que estuviera atento a pesar de que no había peligro aparente.
O sí. El estadounidense se levantó y caminó a él más rápido de lo que los otros dos pudieron reaccionar. Francis instintivamente retrocedió al verlo acercarse, y si hubiera salido corriendo nadie lo hubiera culpado, los ojos azul cielo de Alfred burbujeaban con furia líquida. Esto le permitió al norteaméricano tener dominancia completa de la situación, que no pareció dudar ni un segundo mientras le ponía las manos en el cuello y lo aplastaba a la pared. Sin sus lentes, ahora Francis tenía una vista bastante cercana del enojo en su expresión
-Dame aunque sea una razón por la que no deba desconfiar de tí, France-murmuró por lo bajo mientras que con su agarre bien firme, presionaba fuertemente con la yema del indice de la mano izquierda cerca del comienzo de su cabello, a la altura de la oreja, en el exacto lugar donde según Francis y según su sueño Matthew había tenido la marca
De fondo levemente registró al canadiense gritando su nombre y pasos acercándose pero todo era ignorado por sus sistema que se concentraba únicamente en el francés cuyo cuello apretaba lo justo para tenerlo bajo control pero sin cortarle la respiración aún.
Continuará
Puede que haya errores, pero es todo por hoy. No tuve tiempo de corregir aun pero queria traerselos.
Mis oidos siguen abiertos a sus hermosas teorias :)
