Disclaimer: Ninguno de estos personajes que se presentan a continuación me pertenecen. Todos son propiedad de la hermosa J.K. Rowling, creadora del maravilloso mundo de Harry Potter.
LEMMON! SEXO! CUIDADO! SI NO LES GUSTA CÚBRANSE LOS OJOS! O PIDANLE A MALFOY QUE LO HAGA ;)
Cuando Malfoy dejó su oficina se encontró por primera vez pensando en todo lo que había sucedido, estaba comprometido, iba a casarse con Hermione Granger, iba a vender Malfoy Manor y por si fuera poco ahora vivían juntos.
Cuando llegó a la suite lo hizo con su habitual máscara de indiferencia.
-¿Hermione? ¿Dónde estás? La chica no le respondía y él empezó a temer que se hubiera ido pero al entrar hacia la sala la encontró completamente sumergida en la lectura de una libro, estaba tan concentrada que no lo había escuchado y Draco pudo observarla. Llevaba una blusa blanca bastante larga aunque dejaba a la vista sus piernas y bastante de sus muslos, su cabello estaba suelto y ella lo sacudía inconscientemente cuando algo que leía le gustaba; entonces Draco notó algo distinto en ella, era la primera vez que veía sus brazos desnudos, trató de recordar y notó que efectivamente nunca la había visto usar algo sin mangas, aquello le pareció extraño pero decidió ignorarlo.
-¿Amor? Hermione lo había visto y de inmediato se cubrió con una chompa y se acercó a saludarlo.
-¿Esperabas a alguien más? dijo él recibiendo su beso
Cuando se separaron Hermione notó la mirada de su novio sobre sus piernas y aunque le gustó sintió que todo su cuerpo temblaba.
-¿Cenamos? Dijo Hermione con una sonrisa inconcisa que demostraba su nerviosismo.
Eran casi las doce de la noche cuando Draco y Hermione estaban abrazados en el sillón, acababan de ver una película de acción en la tv y contrario a lo esperado el mago la había disfrutado bastante. Hermione rió, le encantaba cuando el rubio tenía problemas para aceptar que algo no mágico le gustaba y su rostro al ver un helicóptero había sido épico.
-¿Hermione? Draco sentía que la respiración de su novia era cada vez más lenta, se había dormido en el sillón junto a él
-Ven, vamos a la cama. Le susurró dándole besos en las mejillas
Hermione se incorporó de inmediato, había hecho todo lo posible por alargar aquel momento, tenía miedo de ir a la cama y de que nada fuera tan natural como Ginny le había comentado
-Anda, vamos. Dijo Draco quien en realidad no había pensado en que esa sería su primera noche juntos pero que lo recordó en cuanto la muchacha se paró y pudo ver sus pierna desnudas.
Hermione caminó hacia la habitación fue al baño y se cepilló los dientes, iba a salir cuando decidió peinarse un poco y luego se puso un poco de perfume. Se miró a sí misma ¿Así sería cada noche?
Al notar que Draco estaba recostado en la cama Hermione saltó a su lado y se cubrió con las cobijas.
-Amor… ¿te gustaría ir a desayunar conmigo en la madriguera, el domingo? Hermione lo preguntó con miedo, no se imaginaba a su novio comiendo con la familia Weasley pero creía que esa sería una buena oportunidad para contarles a todos que estaban comprometidos.
-De hecho, Molly ya me invitó y yo acepté.
La mandíbula de Hermione sonó cuando se desencajó de la sorpresa. Draco disfrutó el efecto de sus palabras y prosiguió
-Cené con ellos la otra noche, me ayudaron a decidir qué departamento comprar.
Hermione abrió la boca varias veces pero las palabras no salían de ella.
-Iremos a conocerlo mañana y podemos mudarnos a él el fin de semana.
-Draco…yo…
-¿Si?
-Yo no puedo pagar un departamento. Dijo Hermione sonrojada pero pragmática.
-Hermione, te vas a casar conmigo ¿verdad?
-Si
-Entonces puedes. Ahora eres una Malfoy.
El rostro de Hermione cambió de la sorpresa al desconcierto, era verdad, en cuanto se casara con Draco su nombre sería Hermione Malfoy.
-Hermione Malfoy. Susurró la bruja y no pudo evitar una mueca de disgusto. A Draco aquello no le pasó desapercibido pero decidió que lo usaría a su favor por lo que dijo
-Si, Hermione Malfoy aunque te disguste.
La chica notó que la miraba con gracia por lo que hizo otra mueca y Malfoy se acercó más
-Señora Malfoy. Suena bien. Su típica sonrisa de medio lado se marcó más.
Otra mueca pero esta vez acompañada de un beso
-Si continuas haciendo muecas voy a tener que castigarla señora Malfoy.
Otra mueca. Draco giró a Hermione y la besó.
-Hermione Malfoy no te creí tan desafiante dijo sosteniendo sus brazos sobre su cabeza con una mano mientras la besaba.
Hermione estaba sonreída y sonrojada pero volvió a hacer una mueca y Draco aprovechó la ocasión para acomodarse cómodamente entre sus piernas.
-Señora Malfoy si no deja usted de hacer esa mueca me veré en la penosa obligación de enseñarle modales.
Hermione lo miro, relajó sus brazos e hizo una mueca aún más exagerada que la anterior.
-Estabas advertida. Draco sujetó con más fuerza sus manos la besó rápidamente en los labios y bajó a su cuello en donde la mordió con dureza pero con mucha habilidad.
-¡Malfoy! Gritó ella pero aquel dolor no la lastimaba sino que estaba creando en ella una sensación muy placentera que la obligó a levantarse un poco con sus piernas y rozar la pelvis de su novio. Él aprovecho aquel movimiento para tomarla de las caderas y soltando sus brazos la apretó contra él. Poco a poco los besos subieron de intensidad y sus cuerpos empezaron a rozarse con más ganas. Cuando Hermione giró un poco y ambos se pusieron de costado uno frente a otro, ella miró a Malfoy y él le sostuvo la mirada. La bruja puso su mano en el pecho del rubio, se acercó a él y continuó besándolo pero esta vez fue ella quien guió el beso y con su lengua le indicó que quería más. Draco la colocó sobre él y puso ambos manos en su cintura, Hermione sintió que un escalofrió le recorría y buscando sentirlo besó el cuello de su novio y deslizó sus manos por sus brazos; Draco se sentó, aun con Hermione sobre él, y le devolvió las caricias levantando su blusa y dejando al descubierto sus bragas blancas, sin embargo la prenda se detuvo a medio camino porque la muchacha aún tenía puesta la chompa que cubría sus brazos.
Draco rió y separó un poco a Hermione.
-¿Por qué te cubres los brazos?
El rostro de Hermione se ensombreció y la excitación despareció.
-Prométeme que cuando lo sepas nada cambiará.
La respuesta de Draco fue un beso tan profundo que Hermione sintió que una vez más su cuerpo tomaba las riendas y haciéndole caso a su instinto se quitó la chompa, estiró el brazo izquierdo y le mostró la parte interior del mismo, en donde una cicatriz muy profunda decía SANGRE SUCIA.
-Él la miró, miró la cicatriz y volvió a mirarla.
-Bellatrix Lestrange. Dijo la bruja, respondiendo a la pregunta que Draco no quería formular.
-¿Ella te hizo esto?
-Si
Draco miró a Hermione un momento y luego se quitó su propio buzo y junto al brazo izquierdo de ella colocó el derecho de él. Ahí, en sus pieles, estaban grabadas las dos cosas que tanto les atormentaban, a él, su pasado, a ella las consecuencias de la guerra. Sin embargo, al juntar las marcas, con ellos dos abrazados, su importancia parecía desvanecerse. Draco miró de nuevo a Hermione, tomó su brazo y lo besó lentamente como si tratara de, con cada caricia, hacer desaparecer aquella cicatriz.
Ella sonrió
-¿No te importa?
-No.
Hermione lo miró incrédula, él la tomó de las caderas y la acomodó junto a él, abrazándola.
-Ahora, Granger, quítate esa maldita chompa de una vez. Me está estorbando. Dijo hundiendo su cara en el cuello de la chica.
Hermione lo miró, estaba nerviosa, sí, pero no deseaba parar, sin embargo quería demostrarle que, aunque nunca lo hubiera hecho, podía darle tanto placer como si fuera una experta en el tema por lo que sonrojada pero con la valentía que le caracterizaba, se puso de pie, dejando a Draco sentado en el filo de la cama, se ubicó frente a él y se quitó la chompa, él la miró con un brillo extraño en los ojos pero ella no se dejó intimidar giró suavemente dándole la espalda y volvió su cabeza sobre su hombro, con su mano derecha retiró su tirante izquierdo dejando su hombro al descubierto y luego hizo lo mismo con el otro tirante lo que automáticamente dejó caer su vestido.
Draco la miró, en cuanto la ropa tocó el piso aquella parte de su anatomía que se apretaba entre sus boxers creció aún más, él se relamió los labios y recorrió la espalda desnuda de su novia con una mirada que parecía la de un depredador a punto de atacar, cuando llegó a aquella curvatura en que la espalda cambia de nombre vio que el pequeño cachetero blanco de la muchacha acentuaba sus curvas y sin ser de encaje era la prenda más sexy que hubiera visto en su vida, para colmo, la chica, que seguía de espalda, levantó su cabello con ambas manos y empezó a contonearse ligeramente como si fuese una profesional. Draco no pudo aguantar más, se puso de pie y se acercó a ella, colocó sus manos en sus caderas y empezó a besar su nuca, cuando el muchacho la apretó, Hermione sintió que sus manos se deslizaban hacia la parte delantera de su cuerpo, ella alzó los brazos y tomó su cabellera dejándole hacer.
La mano derecha de Draco se posó sobre su ombligo y dibujó varios círculos a su alrededor mientras la izquierda subía ávidamente hacia su pecho, en cuanto lo rozó ella sintió que sus piernas temblaban pero el agarre del chico la mantuvo de pie; su mano izquierda continuó su camino llegó al pecho primero rozándolo con suavidad, luego estrujándolo y finalmente como si de la cereza del pastel se tratase usó su dedo índice para dibujar pequeño círculo alrededor del pezón que de inmediato se puso más duro. Draco lo sintió y lo pellizcó ligeramente para luego tirar de él, aquel movimiento provocó un gemido en Hermione que terminó siendo un ronroneo.
Draco la giró quería ver su rostro, ella tenía los ojos cerrados y las mejillas sonrosadas, él la besó con fuerza dejando que su lengua impregnara cada centímetro de su boca mientras sus manos recorrían su espalda y sus glúteos. Hermione, que había colocado los brazos alrededor del cuello del Malfoy se apretó más contra él sintiendo que sus píeles denudas se juntaban. Draco era alto y delgado y sin embargo sus músculos estaban marcados en su abdomen y sus brazos, ella bajó las manos y empezó a recorrer el pecho de del rubio, se sorprendió al descubrir que el tacto de su piel caliente le excitaba y separándose de la boca del rubio beso su mejilla y dejó que su boca recorría su mandíbula en donde depósito varios mordiscos. Draco le respondió con un pequeño gruñido que además de sincero era animal, para él, acostumbrado a todo tipo de contacto sexual aquellas caricias, inocentes pero firmes, deberían ser cotidianas y sin embargo con cada una de ellas le estremecía más de lo que había hecho cualquier otra en toda su vida.
En mitad de besos retrocedieron y cayeron en la cama, la pierna de Draco se posicionó entre las de Hermione y cuando se presionó contra ella pudo sentir que su centro estaba húmedo y caliente, ante aquella situación, con cualquier otra chica él hubiera decidido que era suficiente de juego previo y la hubiera tomado rápidamente buscando satisfacerse, sin embargo cuando alzó su mirada y vio a Hermione descubrió que necesitaba explorarla más, quería conocerla y sentirla, quería amarla y hacerla suya y sabía que el simpe hecho de penetrarla no tenía la fuerza necesaria para complacerlo, por ello, dejó que su boca vagará por el cuello de Hermione y que poco a poco bajará hasta sus pechos, a los que dedicó varios minutos, que se desgranaron entre besos, mordiscos y saliva. Hermione, por su parte, disfrutaba del roce de Malfoy y cuando sus manos empezaron a recorrer la espalda del muchacho sintió nacer en ella una pasión desenfrenada. Sentía cómo su centro se humedecía cada vez más y notó que cuando el muchacho aferró su seno con una mano y devoró su pezón, un escalofrió la recorrió con tal fuerza que un gemido se escapó de su boca, eso la cohibió porque no se creyó capaz de producir un ruido así, sin embargo no tuvo tiempo de pensar en ello porque Malfoy volvió a la carga y devoró su boca mientras, con su mano, que ahora recorría su muslo le indicaba el movimiento que debía acompasar a sus gemidos, aquel vaivén la volvió loca y una nueva sensación la asaltó, un calor que se extendía en su vientre y que parecía querer explotar, ella sabía desde luego que eso era la antesala de un orgasmo pero su parte racional la invadió y como si de un tercero se tratara le mostró la imagen que ella y su novio reproducían en la cama. Draco sintió que Hermione se tensaba y parando por un momento sus besos la miró, sabía que estaba nerviosa y comprendió que el inminente orgasmo la había asustado.
-Tranquila, déjalo pasar, confía en mí. Susurró en su oído pero ya era tarde ella había abierto los ojos y sus brazos estaban tensos por los nervios.
-Es que, debemos vernos…. Pornográficos… dijo con una mueca.
Malfoy sonrió, efectivamente ella se veía pornográficamente excitante y él sabía que aquello no era necesariamente malo pero comprendió su incomodidad y se incorporó
-¿Confías en mí?
-Si
-Entonces me dejarás hacer… Draco se levantó y buscó su varita en la mesa de noche, besó a Hermione, la apunto y dijo –incarcere, cegatus. De inmediato Hermione sintió en sus manos un par de listones de seda y, alrededor de sus ojos, un tercero.
-Te amo. Dijo él y se acostó a su lado.
Al inicio Hermione se asustó pero aquellas palabras la tranquilizaron y dejándose tocar por la mano de Malfoy, cegada como estaba, enterró aquella parte consiente de sí misma y se dedicó a sentir.
Malfoy recorrió su cuerpo, aunque esta vez sus toques eran más bruscos, Hermione lo sintió arrodillarse en la cama junto a ella y luego sintió que su mano izquierda subía por sus muslos pidiéndole que se abriera para él, ella lo hizo y disfrutó del roce de sus manos masculinas en sus piernas, luego, la mano de Draco dibujo un círculo en su ombligo y subió a su pecho, en donde aprisionó el pezón de Hermione tirándolo y pellizcándolo con furia pero sin llegar a hacerle daño, ella se retorció de placer y al hacerlo separó aún más las piernas lo que dejó que Malfoy tocara la ropa interior de ella, que estaba absolutamente empapada. Draco sabía bien que cegarla y atarla hacía que ella olvidara un poco sus nervios ya que le permitía abandonarse al placer sin la presión de corresponderle, por ello, en cuanto notó que la respiración agitada de Hermione se aceleraba aún más, deslizó su mano bajo la ropa interior, mientras la otra mantenía la presión en su pezón y disfrutando de aquella humedad toco el centro de aquel lugar secreto, que parecía un botón de rosa a punto de estallar, uno, dos, tres toques, los quejidos de la muchacha y el temblor en sus piernas se acrecentó dando pasó a un gemido que Draco atrapó en su boca mientras usaba su dedo para entrar en ella y darle el primer orgasmo de su vida.
Hermione sintió aquellas caricias tan profundamente que cuando Draco la besó creyó que moriría y sin embargo ese último temblor, antes que matarla, la revivió. Cuando pudo recomponerse sintió que Draco se retiraba y recuperó la visión y la movilidad de sus manos. Le sonrió, el muchacho la veía con satisfacción, aunque algo en aquella escena no le agradó, bajó su bóxer la erección de él seguía intacta, ella lo miró y como si supiera lo que debía hacer le dijo
-Quítate eso.
Malfoy se paralizó, no sabía de qué le hablaba pero en cuanto la vio quitarse su propia ropa interior obedeció con rapidez.
Se colocó sobre ella y la besó
-Quiero sentirte. Le dijo ella clavando las uñas en su espalda y él le respondió con un beso suave y lento mientras se posicionaba y poco a poco se deslizaba en su interior, la chica gimió cuando Draco entró más profundamente y se paralizó cuando él se topó con aquella estrecheces que iba a ser desgarrada, él le acarició el rostro y besó sus labios por fuera, empujó con fuerza y se hundió por completo en Hermione pero se quedó inmóvil esperando que fuera ella quien marcara el ritmo, cosa que empezó a hacer segundos después, Malfoy comprendió entonces que era el momento de seguir, su orgasmo llegó con una intensidad diferente a la usual, físicamente era uno de los mejores pero sentirse dentro de Hermione le llevó a un lugar desconocido, uno en que no se perdía en la sensación como con cualquier mujer, uno en que esa micro muerte no era dolorosa, solitaria y desgarradora sino por el contrario, aquella explosión liberaba en él los deseos de entregarse y mostrarle todos y cada uno de sus escondites recónditos, aquellos en que había dejado bajo varias cadenas cada uno de los anhelos que tuvo. Esa explosión fue para él la lágrima que nunca derramó, el consuelo que no conseguía, la tranquilidad tan buscada y sobre todo el rayo de fuego que derritió el último pedazo de hielo que quedaba en su alma.
Hermione también lo sintió, pensó que cuando sucediera ella se sentiría distinta, como si le perteneciera pero descubrió que el rugido de Malfoy fue más bien una súplica y descubrió que aquella, si bien había sido su primera vez, quien en realidad se había entregado había sido él.
