Disclaimer: One Piece y todos sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Eichiro Oda.
Anteriormente:
Una larga noche ha llegado a su fin y los héroes de la cuadrilla han dormido satisfechos, aunque con dudas en sus corazones respecto a sentimientos que han ido surgiendo en sus corazones. No obstante en medio de la caverna donde descansan han encontrado unos descubrimientos; un cadáver, una medalla extraña y un mapa cuyos símbolos rúnicos se asemejan a los encontrados en la criptica bitácora de Norland, donde se advierte de una fuerza peligrosa.
Por otro lado, hombres de malas intenciones como Enel y Eustass Kid han continuado con sus movimientos buscando saciar sus ambiciones, mientras que en la capital del Congo Sanji ha cazado pistas importantes con el fin de desentrañar los misterios de Dark Pluton.
Del odio al amor hay una aventura
Capitulo 20: "D"
24 de Julio de 1884
Me resulta lioso el describir con entereza la dicha que inunda mi alma esta mañana, una tan grande que tuve dificultades para concebir el sueño anoche ¡Por fin ha llegado el día que mis hombres y yo hemos esperado desde hace años: la expedición al corazón del Congo!
Fue una lucha intensa llegar a este punto, las negociaciones con la republica fueron arduas, al haber trabajado en las oficinas centrales tú lo comprenderás más que nadie, oh Marie, la burocracia que domina nuestro país, mas sin embargo jamás rendimos nuestras esperanzas, explotamos al máximo nuestros recursos y opciones, meses y meses de auditorías, decenas de papeles firmados y la poderosa oposición de nuestros detractores. Al final logramos convencer a los reformistas de que la propuesta podría tener un gran impacto para Francia, su apoyo económico y político es esencial para el gran viaje.
Descuida mi amada, ya he enviado una carta expresando todo mi agradecimiento al ilustre presidente, ya que fue su firma la que terminó por sellar la oportunidad que recibimos ¡magnifico! Oh, cuan complicado hubiese sido obtener semejantes apoyos y permisos hace veinte años durante el reinado de Napoleón III, bien sabido es que él jamás mostró el mínimo interés en las iniciativas de la familia Montblanc.
Según lo acordado, hace ya una semana que llegamos a Montpellier, no exageraré cuando te diga que a mis hombres les brillaron los ojos al encontrarse con que ya nos esperaban nuestros barcos, preparados para ser abordados a la orden. Entusiasmados se unieron a los guardianes costeros en subir todo el cargamento a las naves, quedando preparado todo lo necesario para nuestra partida en un tiempo record.
El gobernador local (cuyo nombre he olvidado, una grosería de mi parte) se tomó de buen ánimo nuestra llegada, ofreciéndonos de herramientas, alimentos y un generoso cargamento de bebidas alcohólicas importadas. Resulta ser que el interés por nuestra expedición es intenso en su persona, casi pareciese que quisiese abordar en el barco, no obstante es responsable con sus deberes gubernamentales. Si bien olvidé su nombre (me disculpo de nuevo por ello), no dejaré de tener en memoria el buen trato que nos dio en mi estadía y juro solemnemente ante ti que haré todo lo posible para traerle de mascota un ejemplar del loro más colorido de la selva, como entusiasta de los animales exóticos, se que será de su agrado recibir el regalo de mi apreciación.
Faltan unas cuantas horas para la partida, nuestra sed de aventura es insaciable, nuestras almas resuenan al sonido de las olas que golpean el casco de nuestras embarcaciones. Más pronto que tarde estaremos pisando un territorio casi virgen del cual las leyendas hablan cosas tan maravillosas que se acaban el aliento de uno, un nuevo mundo.
No descansaré hasta encontrar lo que busco, no volveremos a casa sin resultados.
Oh mi amada, mi única y especial Marie, no llores por mí partida, no dejes que pensamientos inquietantes carcoman tu mente tan pura y frágil. Cuando pienses en mi, piensa en que estoy pensando en ti, con una gran sonrisa y ansias de volver a tus brazos. Prometo que a mi regreso, te traeré una sorpresa que no puedes imaginar, la mayor de entre todas las que llegue a encontrar.
Montblanc Le Saux Norland
Al igual que Norland, no había podido dormir con tranquilidad la recién pasada noche ¿Cómo hacerlo después de los indescriptibles descubrimientos que habían llegado a ella? La bitácora de Norland había dado lugar a confusas simbologías ancestrales, con mensajes crípticos reflejando un terror que iba al punto de la locura y el anuncio de la existencia de "algo" de naturaleza maligna oculto en las más recónditas profundidades de la jungla Shandiana y cuyo "despertar" significaría el final de todo lo que se conoce como la existencia.
No podía olvidar el sofocante temor que sintió al leer los últimos mensajes de Norland, enterarse de que un hombre de tan grandes convicciones hubiese sido quebrado por completo, sumiéndose en la oscuridad, con el terror y la ansiedad apoderándose de su ser hasta llevarlo a la locura ¡Una verdadera historia de terror! Y más terrorífico es que a diferencia de las demás historias de ese género, la de Norland fue real.
En un principio llegó a sentir la necesidad de salir huyendo, de rendirse en su cometido y escapar de un peligro que ni siquiera lograba comprender. Logró recuperar la compostura y controlarse, había llegado ya demasiado lejos, sufriendo todo tipo de penurias, como para adjudicar en su sueño.
Lo primero que llegó a hacer tras despertar fue reiniciar su lectura de la bitácora del aventurero desde un principio, decidida a llevar su análisis de una manera más lenta y profunda, exprimiendo la mas mínima pizca de información que pudiese desencriptar la verdad sobre la legendaria expedición y más que nada descifrar el significado de ese par de palabras sobre las cuales parecía girar todo el gran misterio: Mbuma Zabolo.
Como fue para Norland en aquel día de su partida, la sed de respuestas era inmensa para ella. Como investigadora deseaba con anhelo desmedido —casi obsesivo— el descubrir que llevó a la desaparición de Norland y a la vez descubrir que era lo que Dark Pluton buscaba en tierras tan desconocidas y claro, llegar a su objetivo personal; la locación del Lily Amiudake.
Fue la humedad de una gota de agua mojando la piel de su frente lo que le hizo despertar de su profundo sueño, había una molesta gotera en el techo de la caverna que recurrente estaba vaciando su gotear en su rostro, apretó los parpados con fuerza y decidió a reincorporarse. Hubiera deseado no hacerlo, ya que se encontró víctima de un horroroso malestar físico; unos punzantes dolores en sus sienes, una fastidiosa presión en la cabeza, el estomago revuelto al punto de las nauseas y una insoportable sed. Entre dificultades y maldiciones en su conciencia se reincorporó, nunca antes le había costado tanto, sentía que moría de tanto malestar, sobretodo esa desquiciante sed.
— ¿Agua?
El hombre le estaba ofreciendo un vaso del liquido vital que tanto deseaba, literalmente se lo arrebató de las manos para buscar saciarse, lo cual no lograría tan fácilmente, estaba deshidratada y no era ninguna inexperta como para no reconocer que la razón de sus síntomas era una tremenda resaca, la peor de su vida (consecuencia de la borrachera de su vida). Comenzó a sentirse mal moralmente, había caído en el exceso rodeada de unas personas que no llevaba ni un día de conocer, en la aventura más relevante de su vida.
—¿Cuánto bebimos? —sobándose la frente dirigió su atención al hombre que amablemente le había ofrecido el vaso, ridículamente era el sujeto menos amable del grupo, quien sentado en el suelo y recargado en las paredes de la caverna bebía de una botella de cerveza. Aparentemente la había estado observando dormir por un buen rato, lo cual caería en la descripción de un pervertido, mas no se sentía si quiera con los ánimos de acusarle. Por otro lado, la apariencia de este era muy similar a la que seguramente tenía ella en estos momentos; ojos ojerosos y hundidos, piel pálida y labios secos, además de una voz ronca producto de tanto consumir.
—Fue demasiado, incluso para profesionales como nosotros.
Oh que adulador, la estaba reconociendo como una bebedora respetable por fin ¡vaya increíble! Pero eso no era lo que le quería en estos momentos —Un segundo, si traes resaca ¿Por qué es que sigues bebiendo? Eso es simplemente estúpido.
—Estúpido es lo que hicimos anoche.
—¿A qué te refieres? — Se sobó sus sienes y suspiró con pesadez, entonces comenzó a hacer recuento de los recuerdos, pronto se vio perturbada por el recuerdo de "idioteces" que había hecho en su borrachera: cada una que le llegaba le pegaba directamente a la moral, carcomiéndole la conciencia:
"¡Luffy-kun abrázame!" la memoria ella echándosele encima al moreno para abrazarlo como si de una inmadura colegiala tontamente enamorada se tratase.
"Luffy tengo mucho calor" el recuerdo de ella sentada en el regazo del mismo muchacho, empezando a desnudarse con descaro frente a todos ¡Eso era demasiado impúdico hasta para ella!
"¡No! ¡Yo quiero que el beso de buenas noches sea de Luffy-kun!" la imagen de ella haciendo un berrinche como una niña pequeña todo por recibir un beso del joven ¡Inconcebible! ¿Había llegado al ridículo punto de rogar por un beso de ese tonto? ¡Si lo había hecho!
—Me quiero morir —se quejó sujetándose la cabeza con ambas manos, queriendo sacarse de la conciencia todas las cosas vergonzosas que había hecho anoche, pero no ¡Estaban apiladas en su conciencia! —¡F-fue tu culpa! —le acusó con cierto titubeo, pero enseguida se retractó de ello antes de que si quiera pudiera replicar, no era el momento de desquitarse con él, más bien debía de ir tras quien había estado implicado en las tonterías que ella había cometido —Luffy ¡Idiota sal de donde estés! ¡Luffy! —Se alzó de golpe y emprendió carrera totalmente determinada a aclarar los asuntos, aunque apenas avanzó unos segundos y se detuvo de golpe presa de unas nauseas que la hicieron encorvarse —Ugh, creo que voy a…
Juraría no volver a beber de esa manera nunca jamás.
Y se marchó.
Menos mal que la mujer gritona se había ido, para nada aguantaría su escándalo, ya que tenía sus asuntos en los cuales pensar. También recordaba lo que había hecho y eso le estaba provocando un dolor de cabeza aparte del dolor literal que padecía por su condición de resaca.
Todo había comenzado como un duro momento de soledad, desconsuelo y arrepentimiento; el recuerdo de Kuina había decidido regresar en un mal momento para debilitarle. El que hubiera estado bebiendo como empedernido no había sido de mucha ayuda para sentirse mejor. El asunto de su pasado era algo que nunca había podido superar la perdida de ella, lo mejor que lograba hacer era enterrar aquellos sentimientos.
Pero le abrumaron, su ser se vio envuelto en una capa de debilidad y fue entonces cuando empezó a ceder al otro tipo de sentimientos que eran los que sentía por la mujer cuya seguridad era su principal misión en la actual aventura.
Anoche la había encontrado tan hermosa y tan agradable, como un refrescante trago de agua en medio del más árido desierto. Lo que había empezado como curiosidad se había transformado en deseo, pasando de solo admirarla a querer abrazarla, tenerla, besarla. Arrebatadamente había echado a un lado la relación profesional de "guardaespaldas-protegida" que debía haber entre ellos y así lo que había querido, es lo que había llegado a llevar a cabo; abrazarle, acariciarle, expresarle palabras provocativas y finalmente besarla.
¡Qué enorme debilidad y que desvergonzado de su parte! Influido por el alcohol en sus venas, pero esto no más que sus sentimientos se guió por sus instintos, como si esa bella científica fuera a ocupar el lugar de su Kuina que tanto amó ¡Que insensatez! ¿Cómo es que llegó a razonar en volver a amar de esa manera que es la perdición?
Por más que se corrigiera a sí mismo por ceder de esa manera a esos nuevos sentimientos, era imposible sacarse del pensamiento cada mirada, sonrisa y roce de piel, cada provocación verbal y cada avance sexual respecto a la intrigante mujer. No lo podía desechar…pero de entre todo lo que le azotaba, perduraba ese último momento del que tuvo recuerdo antes de sucumbir al envenenamiento etílico: Robin rechazándolo tras ese ardiente beso que le llegó a dar. Eso le había causado tal disgusto y frustración que le llevaba a tener que admitirlo…
Molesto por el recuerdo bebió de su botella de cerveza, buscando serenidad. Sacó el relicario de Kuina, observó la fotografía de ella por unos instantes y en ese momento le llegó el recuerdo de una de las frases que el maestro del Dojo donde se entrenó en la espada llegó a proclamar.
"Para un guerrero el tener un punto débil es un peligro, llegar a tener dos es fatal".
Apretó el relicario con fuerza en su puño y se lo llevó al pecho. Kuina era su primer punto débil cuando dejó que se hiciera dueña de sus sentimientos, ese punto débil casi le había costado la vida.
Y ahora sucedía la que nunca imaginó volviese a suceder; nuevamente una mujer se estaba volviendo en su segundo punto débil. No podía negar la realidad. Había que admitirlo. Él, el frio mercenario Roronoa Zoro estaba cayendo enamorado de su protegida, la doctora Nico Robin.
El mundo fuera de la oscuridad de las cavernas era uno rebosante de vida , el sol naciente desplegaba sus primeros rayos de un nuevo día iluminando tenuemente toda la verde vegetación que frondosa cubría un territorio muy poco perturbado por la influencia del hombre, los arroyuelos paseaban cristalina agua por las faldas de las montañas encontrándose más abajo en los húmedos valles de las bajas elevaciones, formando arroyos más caudalosos, como si de un armonioso sistema circulatorio de la selva se tratase. Las criaturas matutinas despertaban de su sueño, desde los brillantes escarabajos de la tierra hasta las coloridas aves de los cielos, desde los pecarís salvajes hasta el casual leopardo de la jungla, mientras que en las copas de los arboles los perezosos aun dormían, contrastando con los hiperactivos monos araña. Sin duda que la selva Congolesa era un paraíso de los que ya hay pocos en la tierra, uno de esos paisajes que todo pintor quiere capturar en su mejor lienzo. No por nada el célebre Montblanc Norland la describiría como "el jade del áfrica" en su legendaria expedición de 1884.
Estando sentado arriba de un montículo de piedra de origen volcánica (producto del intenso magmatismo que sufrió la zona hace millones de años), el mismísimo capitán de cuadrilla Monkey D. Luffy tenía la vista perfecta de ese único paisaje, tal belleza no hacía más que incrementaran sus deseos de salir a explorar, sus ansias se convertían en el combustible inagotable de entusiasmo que se convertía en su mayor fuente de energías. A cada día no podía dejar de inmersiones en la aventura
Pero hoy estaba aun más entusiasmado que de costumbre ¿Cómo no lo estaría el hiperactivo aventurero si es que lo que sujetaba en sus manos era nadamas y nadamenos que un mapa del tesoro?
¡Oh si! No hay mejor cosa para un explorador que encontrarse un viejo mapa del tesoro, justo como en las películas. Anoche lo había encontrado en el túnel secreto dentro la guarida, un esqueleto lo tenía en su posesión, lo cual era otro ingrediente a la aventura, los esqueletos siempre tienen los mejores mapas del tesoro ¡no cabía de la emoción!
Pero la otra cara de la moneda era que junto con ese mapa había encontrado un tesoro oscuro: una reliquia de misteriosos símbolos rúnicos y de un aura repulsiva que le perturbaba la mente. Aun así y a pesar del desconcierto que provocaba en él, no se sentía capaz de desecharla, algo de magnetismo tenía que le rogaba que la tuviera en su poder. Volvió a sacarla de su bolsillo y contemplarla, una combinación de inquietud y curiosidad le inundó —Me pregunto si el mapa llevará al lugar de donde saliste —dijo para sí mismo, centrando cada vez más su atención en el gran símbolo que tenia inscrito en el centro —Necesito saberlo, yo necesito saberlo —comenzó a apretarla con tensión, no podía quitarle la atención a pesar de la repulsión que le causaba —Necesito, lo necesito…
Se encontró perdido en una especie de trance y hubiera seguido así si no fuera porque un proyectil se impactó en su cabeza, era una sorpresiva pedrada —Ouch.
—¡Luffy!
Pero si era su "novia-ladrona" y se veía apresurada (si no es que algo ¿enfadada?), por alguna razón ya no disgustaba verla, sino que todo lo contrario le traía alguna espontanea sonrisa y una sensación de familiaridad agradable al estar con ella. Era algo que nunca había sentido antes, cuando hubiera imaginado que convivir con su rival se convirtiera en una aventura.
Pero ya en serio, se veía tan decidida como si le fuera a agredir…un momento.
—¡Tenemos que hablar Luffy!
—¡Hey! — exclamó tras caer de espaldas de aquel montículo de rocas debido a que la desesperada mujer finalmente le tacleó al lanzársele encima, de manera que ella quedase situada sobre de él, con sus puños presionando fuertemente contra el pecho de él, sus rodillas tocando las caderas del chico y su tensa mirada totalmente fija en la misma mirada de él, no parpadeaba siquiera, no retiraba su atención de esa cara boba—Luffy escucha lo que te voy a decir, es respecto a lo de anoche.
—¿Anoche? —preguntó inicialmente con despiste, no obstante en cuanto volvieron sus recuerdos su expresión se torno en una dominada por una sonrisa —¡Ah ya me acordé! Fue tan divertido, eras otra Nami súper divertida, no la Nami refunfuñona y bruja de siemp…
—¡¿A quién llamaste bruja?! —le cerró la boca de un puñetazo en la cara, no estaba de humor para recibir insultos.
—¡Eso dolió! ¿Cuál es tu problema? —ahora si no toleró el ataque y se la quitó de encima empujándola de encima de sí mismo con las piernas, para enseguida reincorporarse sobre la roca y comenzar a sacudirse sus ropas del polvo —Anoche me caías mejor: me abrazabas, gritabas cosas, bailabas, gritabas y dabas saltos ¡Justo como yo!
—Ay dios —se dio un palmazo en la cara —Precisamente eso es lo que no me agrada nada —suspiró y recuperando su calma, fue ya más serena pero directa con él —Escucha Luffy, respecto de lo que hice anoche, no creas que lo hice por que quisiera hacerlo, es decir, estaba ebria ¿entiendes? Así que no te tomes en serio todas esas…cosas…que te hice ¿entiendes? Besos, abrazos, palabras bonitas —no aguantaba con la pena, estaba tan sonrojada debido a la pena, vergüenza por sus acciones y otra dosis de pena de tener que hablara con él, titubeaba, era asfixiante —Eh, no es que yo quisiera…
—"¡Vamos guiados por el mapa, vamos a la marca del viejo pirata de mar, argh, argh!"
¡¿Qué?! El idiota la estaba ignorando ¡tanto que le costaba decirlo y él estaba cantando jovial mientras extendía frente a sí un viejo papiro! ¡Ahora si lo iba a matar!
—¡Las canciones de pirata son lo máximo! Verso dos "la cruz nos guiará al tesoro, tesoro del capitán Johnson"
—¡Ya verás! —Se le iba a dejar ir para derribarlo de nuevo, pero algo en sus palabras la hizo desistir —¡¿Eso que tienes es acaso un mapa del tesoro?! —quedó anonada ante los rasgos antiguos y marcas de tinta que estaban grabados en el papel. Como si de una bipolar se tratara se le arrimó muy encimosa y con una sonrisa agradable e inocente —¿Puedo ver Luffyto?
—Lo encontré anoche, parece llevar a un legendario tesoro—respondió con simpleza, ni se esperó que la ladrona gritara como histérica de nuevo —¿¡Ah, ahora que dije!? —de seguro lo iba a golpear.
—¡Luffy te amo! —Gritó mientras sus pupilas por alguna razón se asemejaban a un símbolo de bellies (unidad monetaria), inundada de emoción se le echó encima aferrándosele al cuello mientras estallaba en una descontrolada risa; su expresión era de placer, un placer codicioso —¡Los tesoros más valiosos de la historia! ¡Billones y billones de bellies en precio conflagrados en un solo punto jajaja!
El capitán se unió a las carcajadas, contagiado por sus festejos, se sentía feliz ¡Por supuesto que le emocionaba la idea de dar con los tesoros más grandes de la historia! Empero resultaba que la mayor causa de su felicidad eran las palabras que le había declarado la joven, ese "Te amo" le había hecho sentir un gusto tan grande como el de comer un suculento platillo de carnes raras o encontrarse un artilugio en un cofre.
El escándalo que habían armado aventurero y ladrona no había pasado inadvertido y fue cuestión de tiempo para que la cuadrilla se congregara afuera de la cueva. Claro está que había tomado algo de tiempo levantar al par de dormilones de Usopp y Chopper o encontrar al extraviado Zoro, no obstante ya estando todos juntos, el tema de conversación resulto ser el más obvio. Lejos de hablar de los acontecimientos de la fiesta nocturna, se trataba de analizar los increíbles descubrimientos a los que por obra del destino habían llegado.
Intriga, curiosidad, nervios, temor. Nadie era indiferente a lo que Luffy había colocado al centro del grupo. Un viejo pergamino anaranjadito quizás por la edad, gastado y al cual le faltaba un pedazo, que contaba con simbología extraña y un par de símbolos en forma de "X" señalando puntos clave. Al momento el capitán ya había explicado cómo había dado con el antiguo mapa.
—Quien hubiera imaginado que el inquilino de la guarida hubiera ocultado semejantes mapa consigo —Usopp trataba de explicarse sobre el destino del hombre —encerrado tras ese túnel, murió con sus secretos.
No murió —Robin se tornó sombría al momento en que se expresaba con misterio —Fue asesinado —Nami, Usopp y Chopper experimentaron escalofríos y los últimos dos chillaron en terror —Tan solo piénsenlo, un hombre encerrado en una claustrofóbica cavidad sellada por un pesado librero, sufriendo por respirar a cada minuto que transcurre tras irse agotando su limitado oxigeno, sufriendo la desesperación de saber que su tiempo está contado…la sombra de la muerte cada vez más cercana. Alguien cruel le hizo tener una muerte lenta y angustiante.
—¡Basta Robin, eres demasiado mórbida! —reclamaron el par de cobardes del grupo se abrazaron en terror.
—Pero —Nami tomó la batuta —Si lo encerraron ¿Por qué dejaron el mapa en su posesión? Es decir ¡¿Quién en su sano juicio se desharía de un mapa del tesoro?!
Zoro rompió el silencio que había mantenido hasta el momento al obtener sus propias conclusiones —Suicidio. Murió con sus tesoros, quizás ese hombre quería morir con sus secretos, pidió que lo sepultaran vivo en esa caverna y lo sellaran para morir.
—¡Eso es ilógico! —Estalló Usopp —¿Quién querría morir de esa manera?
—Hay personas que buscan la muerte.
La última declaración del espadachín dejó a la cuadrilla atónita por algunos momentos.
—Y sin embargo ese mapa me parece tan familiar y tiene los mismos símbolos que la bitácora —Robin balbuceó.
—¿Símbolos? —Luffy elevó la cabeza como si se tratara de un suricato curiosa estirando el cuello —¿Te refieres a símbolos como este? —del bolsillo de su camisa sacó el colgante rúnico y lo estrelló contra el mapa develándolo ante todos. Su sola presencia causó reacciones en el equipo. Chopper incluso pareció alterarse al punto de reaccionar por instinto animal, sus ojos perdieron esa mirada humana y se volvieron salvajes, sus movimientos los de un animal asustado que al verse en peligro se esconde buscando protección, en este caso particular buscó refugio detrás de Usopp.
—¡¿Oi Chopper, que te pasa?!
—¡Esa medalla! —Robin sintió su corazón sobresaltarse, contemplarlo le trajo la misma sensación de angustia asfixiante a lo desconocido que le había traído leer los símbolos en la bitácora —"Ahora lo entiendo, el hombre que murió era parte de la expedición de Norland. Y el mapa, la medalla y las escrituras de Norland son parte del mismo misterio, están entrelazadas en su naturaleza".
Zoro no reaccionó con tanta perturbación, pero había algo que le resultaba familiar en esa medalla —"¿La he visto en algún lugar?" —su sensación era similar a la de un Deja Vú, como si ya hubiese vivido algo antes, era un fuerte presentimiento de haber contemplado fugazmente esa imagen rúnica en algún momento de su vida.
Pero hubo una persona que tuvo una reacción diferente al resto —¡Es hermosa! —a los ojos color miel de Nami, ese desgastado y viejo pendiente le resultaba exquisitamente llamativo, provocador de un deseo desmedido por poseerlo su firme figura cuadrada y su tono dorado opaco por la edad le tenían embelesada, pero aun mas lo era la expresión grabada en el centro de la joya, una inscripción rúnica digna de alguna secta Vikinga del pasado. Sentía pudiera permanecer horas y horas observándola en admiración, como tratando de ahondar en su significado, como si se tratase de la cosa más importante del universo. Ahora bien no era la reacción que normalmente experimentaba al encontrarse con una joya de gran valor, iba más allá de ello, era una atracción obsesiva, no podía quitarle la mirada de encima, como si estuviese destinada a pertenecer a ella…la necesitaba ¡la necesitaba!
De no ser porque el capitán notó las reacciones en todos y preocupado cogió de vuelta el objeto, ella hubiera continuado hipnotizada al objeto. Aturdida se preguntó qué era lo que acababa de suceder con ella, más que haber sido presa de un desbocado deseo, juraría que por unos instantes había sido esclavizada mentalmente por el misteriosa aura que expelía el objeto.
—¿Nami?
—Creo me perdí un poco— ¿de qué otra manera explicarlo? No era capaz de comprender.
—Chopper ¿pues qué te pasó? Por un momento parecías haber perdido la conciencia —Usopp en ese momento sacudía al hombre-reno quien regresaba a la normalidad tras haber sido llevado a una condición animalesca.
—No lo sé, solo recuerdo que algo me hizo perderme —se explico el doctor negando con la cabeza, ocultando una preocupación —"Fue como si perdiera mi humanidad…el triste final de toda bestia Zoan ¿Acaso se acerca mi hora?"
Robin sintió un nudo en su estomago, se daba cuenta de que no era la única que experimentaba perturbación mental ante la medalla. Zoro había quedado en gran curiosidad, Chopper por un momento había cambiado su comportamiento y Nami había dado la apariencia de caer en un trance. Pero a diferencia de todos ellos, ella era quien tenía más información disponible, aun así no estaba segura de querer mostrarles el terror que era la última página de la bitácora de Norland; el terror podría dominarlos. Controlando su ansiedad, buscó un mapa entre sus posesiones y tras cogerlo lo extendió a un lado del otro —"Pero puedo revelarles que he comprendido algo respecto a ese mapa antiguo" Comparen mi mapa topográfico local y el viejo mapa del pergamino —se expresó señalando ambos papeles.
Y en ese solo acto muchas dudas se disiparon. La geografía del mapa topográfico de la zona y los borrosos trazos del viejo mapa eran casi idénticos. Las montañas estaban dibujadas en puntos correspondientes y los serpenteantes ríos tenían los mismos afluentes.
—¡Es el mismo lugar! —Exclamó el capitán aplaudiendo en gran entusiasmo —Sea a lo que sea que lleve ese mapa, nosotros estamos cercanos.
—Permítanme ver ese mapa —Usopp se reclinó al frente e inspeccionó el mapa a la vez que se ayudaba de su GPS personal que siempre cargaba consigo mismo —Nosotros debemos estar aquí —sobre el mapa indicó con el dedo índice el lugar aproximado en el cual se encontraban —entonces comparó con el otro viejo mapa —y de acuerdo a esto las marcas vendrían quedando aquí y aquí ¡Dios! Una está muy cercana a donde estamos.
—¡Anda, dinos que tan cerca! —presionó Luffy casi queriéndose ir sobre el plano.
—Serían umm —comparó la escala del moderno mapa topográfico para calcular a qué distancia se encontrarían —Poco menos de quince kilómetros.
—¡Está a un paso! —Casi se le salían los ojos de la emoción —¡Está decidido! ¡Iremos a investigar ese lugar! —Declaró seguro de su decisión, poniéndose pie ya listo para partir —¡Vámonos chicos! —se agachó y extendió la mano para coger el mapa, pero antes de que pudiera hacerlo la bota de Zoro lo impidió al caer de golpe sobre el pergamino.
—Esperen un momento —el cauteloso hombre impuso su firmeza ante el grupo —¿Por qué debemos de ir? No vinimos a esta selva a cazar tesoros —miró de forma antagónica a Nami, quien le sacó la lengua en respuesta —Nuestro objetivo primario es dar con el paradero Dark Plutón. Ya hemos perdido días sin ningún progreso, no podemos darnos ya más lujos de desperdiciar más tiempo y energías.
—Tiene toda la razón, aborta el plan Luffy —mencionó Usopp casi a modo de orden.
—No.
El narizón dejó caer su mandíbula —¿Cómo? Pero Luffy, Dark Plutón tiene la joya francesa, los doctores amigos de Usopp presos, el hongo que busca Robin y lo más importante ¡Tienen a Ace!
—No.
Irritado y hasta decepcionado por la insensibilidad y falta de sentido común de su superior fue a prendérsele y empezó a agitarlo —¡No puedes ser mas terco y egoísta! ¿Es que no lo entiendes?
—¡Que no! —Se soltó con un brusco movimiento —No hemos encontrado ninguna pista de Dark Pluton ¿Y qué vamos a hacer ahora? ¿En qué dirección vamos a ir para dar con ellos? —un silencio fue la única respuesta que recibió —Si las pistas no llegan a ti ¡Entonces hay que cazarlas! —Apretó un puño y los dientes con fiereza —Amigos, los chicos malos están en esta selva por una razón, algo están buscando ¿Qué es? ¡No tengo ni idea! Pero este mapa puede llevarnos a la respuesta que estamos buscando —su expresión tan contrastante con su típico comportamiento infantil dejó atónitos a algunos.
—Una propuesta riesgosa —analítica Robin se sujetaba la barbilla dándole vueltas a las palabras del chico —Pero entiendo su lógica capitán. El lugar no está tan lejano, podríamos apostar parte de nuestras energías y de nuestro tiempo para dar con una pista invaluable tanto históricamente como para el éxito de nuestra misión. Si como mencionas, lo que se oculta en las profundidades de estas tierras es lo que busca en enemigo, entonces entenderemos la naturaleza de ellos y por ende la magnitud de nuestra misión.
—¿Oye, no podrías resumir todo en unas cuantas palabras? No entendí la mitad de lo que dijiste —la declaración del atolondrado capitán y su mueca de fastidio sacó risas a un par de integrantes.
—Luffy —Zoro se enfundó su katana a su haramaki y se alzó —Lo que ella quiso decir es que te seguiremos.
—Pero, pero —Usopp estaba paralizado, boquiabierto y alzaba un dedo índice, sin duda buscando alguna excusa para protestar, pero al no encontrar como hacerlo no tuvo de otra más que ceder —¡Oh rayos, está bien! Seré tu fiel asistente hasta los más oscuros confines y tinieblas.
—¡Yosh está hecho! Prepárense para partir cuanto antes y… —el estomago del capitán gruñó, creo que antes debemos almorzar algo jeje.
—Creo que aún quedan ingredientes de ayer —mencionó Usopp —Solo esperen y les prepararé algo delicioso, entonces sabrán por qué en Paris se me conocía como el "gran chef maestro Usopp-sama".
—Iré a recoger las cosas de campaña —se decidió Zoro —Chopper, cuando te transformas en gorila te vuelves muy fuerte. Échame una mano.
—¡Que no me convierto en gorila! ¡Soy un reno! —gritó furioso transformándose precisamente en su Monster Point.
—Justo a esa transformación me refería.
Robin fue la siguiente en turno de tomar su decisión —Yo iré a investigar el cadáver escondido, no soy médico forense pero es posible que pueda encontrar alguna pista extra para comprender que sucedió realmente. La intrigada científica se marchó, ocultaba muy bien lo impactada que estaba por los últimos descubrimientos, mas con el presentimiento que le embargaba sobre que aun había más cosas ocultas; con esperanza la investigación y la lectura de la bitácora de Norland se encargarían de despejar sus dudas.
Solo quedaron en la zona el par de rivales que ya no se comportaban como tales. Pero que si algo compartían era la pasión por la aventura. Claro que Luffy siendo hiperactivo comenzó a analizar el entorno, trepándose a cualquier roca que le diera una mejor vista, contemplando algún lugar llamativo el cual explorar en busca de comida, animales exóticos ¿o por qué no? Con algo de suerte encontrar alguna cosa valiosa antigua.
Nami por su cuenta era más pensadora y cauta, sabiamente evitando gastar energías y limitándose a sentarse sobre la roca, beber agua para reponerse y continuar con sus planes mentales ¿Cómo procedería en sus objetivos? ¿Qué tácticas usaría para seguir engañando a la cuadrilla y ganándose su confianza? Y ya pensando más a futuro ¿Qué haría para escapar con todo el botín? Respecto a esto último, estaba optimista con el cambio de rumbo de la aventura. Si el mapa llevaba a tesoros de enorme valor quizás ya no necesitaría ir tras el Poneglyph, por ende evitándose arriesgar su integridad al no confrontar al poderoso enemigo, finiquitando de esa manera su meta. Solo quedaría encontrar la manera de regresar a su aldea cargada de una obscena cantidad de dinero, despidiéndose de Luffy y su gente.
"Adiós a Luffy", era curioso el detalle, pero esa idea como que no le causaba agrado, todo lo contrario, ya siendo honesta estaba disfrutando ser parte de la aventura del chico y quizás también llegaba al punto de disfrutar su compañía (por más raro que sonara eso).
—Oye Nami —escuchó la voz del susodicho a un lado de ella. Por fin se había tranquilizado y tomado lugar a un lado de ella
—"Vaya, hablando del rey de los monos idiotas" ¿Sí?
¡Y sucedió lo impensable! En lugar de que el chico le hiciera un comentario como se esperaba se atrevió… ¡se tomó el atrevimiento de robarle un fugaz beso en la mejilla sin previo aviso! "¡Óyeme pillo descarado!" se le salió el grito de sus labios, yéndosele los colores a la cara fuera por pena, ira o las dos cosas. Pero el explorador salió corriendo riéndose como lo haría un niño travieso tras hacer una de las suyas, quiso ir a perseguirlo, pero ¡diablos! Traía una resaca tan fuerte que correr le era desgastante —¡Que fue eso que hiciste! —al menos podía demandar una explicación.
—Fue un beso.
—¡Por supuesto que se que es un beso, idiota! ¡Lo que quiero saber es porque lo hiciste!
Luffy puso una cara de extrañeza —¿Uh? Pero si anoche me pedias un beso de buenas noches. Pensé te agradaría.
—Estaba ebria, no te emociones por ello.
—Pues a mí sí me gustó el beso. Y todas las demás cosas que hicimos.
—"Rayos, lo hace sonar como si hubiéramos hecho cosas muy intimas, o hasta pervertidas"—tragó saliva y se evitó a si misma caer en algún pensamiento indecente —Contigo no se puede —refunfuñó exasperada y acto seguido le hizo señalamientos de que se acercara —¡Bien! Ahora que se te quede grabado lo que te voy a decir ¿de acuerdo? Lo único bueno que hice por ti anoche fue tu comida ¿y sabes qué? Lo hice únicamente porque teníamos un trato, n-no es que me gustes o algo parecido ¿entendido?
¡Y volvió a suceder! Con el ágil movimiento de una fiera el atrevido Luffy volvió a dejar su marca ahora en la otra mejilla de la ladrona. Y ella ahora sí que estalló por completo.
—¡¿Es que no me escuchas?! ¡Ven acá travieso!
Y así se olvidaría de cuan cansada y deshidratada se sentía, correteando tras del chico, comportándose ella de la misma infantil manera que él. Aun sintiendo sus mejillas arder tras haber sido acariciadas por los labios del muchacho. Y si bien externara agresividad, bien admitía en su interior que experimentado sentido algo agradable.
Agradable era lo que era la compañía de Luffy para ella ¿Cómo es que había ido pasándole eso?
—¡Suficiente! —exclamó cuando se le agotaron los bríos, quedando jadeante y encorvada con las manos sobres sus rodillas —Iré a hidratarme un poco —al pronunciar sus palabras, aquel aparentó querer seguirla —Ni un paso más, necesito estar a solas.
—Está bien. Ahora ¿a por dónde estaban esos escarabajos translucidos?
—¡Eso fue justo lo que quería ver! ¿Pudieron notar la química entre esos dos, Chopper y Zoro?
—Pues yo literalmente puedo oler hormonas en el aire, el nivel de atracción sexual entre esos dos va incrementando.
—Mmh ¿y qué hay con eso?
Habían regresado justo en el momento adecuado, para presenciar la tierna escena entre la pareja de jóvenes. El autoproclamado "chef" Usopp casi quería aplaudir, mas no podía hacerlo por causa de la enorme olla que se cargaba, lo que si es que estaba orgulloso al haber contemplado como su plan SOP iba por buen camino y de su asistente Chopper no se podía esperar menos que la misma satisfacción, una tan grande que le hacía olvidar los kilos de leña que cargaba en su firme lomo de reno. Naturalmente al único del trío que no le agradaba lo que había presenciado era al detractor espadachín, quien aunque ya iba viendo el lado bueno de la ladrona, no terminaba por convencerse de la sinceridad de ella, mas respecto a su supuesta relación amorosa con el asexuado capitán (aunque que ya diera besos aunque sea en la mejilla era ya un avance de maduración bastante significativo).
—Reconozco a un par de enamorados cuando los veo ¡Están destinados a estar juntos!
—No seas tan pretencioso de querer imponer un destino. Ya que en realidad no existe tal cosa como el destino, únicamente el camino que vas forjando con tus decisiones.
Las expresiones del mercenario dejaron pasmados por un momento al par de chicos del complot —¡Pero Zoro, las hormonas no mienten!
—Un segundo Chopper —irrumpió el otro casi como si quisiera detenerlo con su mano —Es cierto que no podemos predecir un futuro con certidumbre Zoro, pero dales crédito, ya que están haciendo bien.
—¿En qué sentido?
—Mantener una relación no es fácil ¡Pero están tomando el riesgo! A veces por no apostar con riesgo, se puede terminar dejando ir oportunidades que podrían no volver nunca.
—"Tomar el riesgo" —sintió como si esas palabras hubieran sido proferidas directamente para ser lanzadas contra él, ya que le hicieron traer a la mente una vez más un pensamiento sobre Nico Robin. "Quien no arriesga no gana", esa era una verdad suprema, pero ¿ganar para él sería volver a amar a alguien? ¿Y qué ese alguien fuera Robin? ¿Acaso si no "tomaba esa oportunidad" se acabaría arrepintiendo de haberla dejado ir?
¡Maldita debilidad! Se estaba volviendo un débil de corazón. El mismo había estado resuelto a no volver a bajar sus defensas por causa de una mujer. Era frio y crítico con ellas ¡Y con Robin en un principio lo había sido aun más que con cualquier otra!
—Que hagan lo que quieran, no es de mi incumbencia los problemas en los que Luffy piense ir a meterse —concluyó con dureza, para entonces marcharse.
—Pero Zoro, que no vas a…
—Comeré luego.
A los ojos del dúo, solo había una explicación para el comportamiento del Roronoa: Celos ¡Dios mío! Había que ir pensando en hacer algo con eso que esto se ponía color de hormiga,
Por parte del susodicho, tomó una caminata por la virgen naturaleza buscando serenidad, pero por más mantras que recitara y por más control mental tratase de ejercer sobre sus facultades, no podía evitar reflexionar ocasionalmente sobre la mujer que había llegado a perturbarle su disciplinada mente. Ni siquiera pensaba en Kuina ¡Era Robin y únicamente Robin!
De hecho la única manera de que dejara de darle vueltas a ese terco asunto era que alguien le interrumpiera con algún asunto mayor que requiriera toda su atención. A pesar de no creer en el destino, por un momento este pareció cobrar cierto grado de realidad cuando se encontró con una presencia trepada arriba del árbol, sentada en una gruesa ramificación esa otra mujer con la que cada vez terminaba interactuando más a menudo.
A pesar de la terrible cruda que cargaba consigo, la picara fémina le observaba con sonrisa creída y mirada divertida, cruzando las piernas y jugando con su cuchillo de supervivencia.
—¿Cuál es tu asunto conmigo mujer?
—Que oportuno vinieras a mí, justo ahora que acabo de recordar un pequeñito detalle. Así que ahora señor mercenario ¿Cómo debo cobrarte la apuesta que te gané?
"Mierda" maldijo en su interior al mismo que en aquella diabólica mujer surgía una sonrisa maléfica. Este día se estaba volviendo todo una monserga. Quizás debería de considerar la idea de creer en el destino, ya que parecía existir una fuerza en su contra que hacía que todo le saliera mal.
El desorden en la guarida era la viva prueba de cuan inquieto podía llegar a ser Luffy: libros tirados por doquier, el escritorio volteado, las cajas de suministros vacías y el librero volteado hacia el suelo, revelando así un pasaje secreto en la pared que ocultó durante décadas y décadas. Sinceramente maravillante.
Era un túnel estrecho de no más de medio metro de altura y un metro de ancho, un túnel evidentemente de origen humano, al parecer habías sido cavado con pala y pico. Considerando la dura roca sobre la cual había sido hecho debía de haber tomado semanas terminarlo. Iluminando con la ayuda de su lámpara de mano pudo notar el final del túnel encontrando con que no era tan profundo, alcanzándose a ver su final, una especie de cámara natural.
Fue necesario entrar a gatas, tuvo que dejar su mochila atrás e internarse únicamente con su lámpara, cuaderno de notas y la invaluable bitácora de Norland. Los raspones que sufrieron sus rodillas, sus codos y sus caderas valieron la pena cuando llegó a la cámara, más amplia de unos dos metros de altura, tres de profundidad y dos de anchura. La cual le permitía libertad de movimiento.
Y ahí al final de la cámara, recargado en un esquina se encontraba el ya antes mencionado cadáver, un desgastado esqueleto que aún conservaba sus desgastadas ropas compuestas por una chaqueta roja y unos pantalones caqui verdosos ajustados, botas de aventurar, así como un sombrero que le identificaban que al momento de su muerte había vivido a finales del siglo diecinueve —época en que Norland pisó suelo Shandiano — ¿coincidencia? Definitivamente no y es que prendido a saco se encontraba un botón metálico con un sello: el sello de Montblanc Explorations and Treasure Hunting. La compañía personal de Norland.
La bitácora era muy clara al respecto.
26 de Julio de 1884
Llevamos dos días en altamar, el clima ha sido bondadoso con nosotros y los hombres no pueden estar más emocionados, pasan los días contándose las leyendas que se hablan sobre la tierra milagrosa hacia la que nos dirigimos. Orellana particularmente se muestra ansioso por llegar. He platicado bastante con él, es mi mano derecha, mi hombre de confianza. Poseedor de un linaje único, marino de experiencia y fortaleza mental. Lo he puesto como segundo al mando de "Montblanc Explorations and Treasure Hunting". Si por alguna razón algo me llegase a suceder, el se encargaría de liderar el grupo. Pero espero con el favor de Dios que la expedición resulte sin contratiempos.
Definitivamente el cadáver pertenecía a uno de los exploradores de Norland. ¿Habría algo más de información al respecto?
30 de Julio de 1884
Malas noticias. Una tormenta tropical nos ha obligado a desviar la ruta y desembocar en las Islas de Cabo Verde. Nuestro navegante Amaro ha mencionado que es inusual en estas fechas que se generen tormentas de tal magnitud. Algunos cuantos hombres de raíces supersticiosas se exaltaron por ello, llegando a presagiar males augurios para la expedición. Pero Orellana y yo hemos actuado para traerles calma. No podemos darnos el lujo de dejar caer nuestro espíritu por algo tan intrascendente. Lo que nos espera en esta expedición vale superar cualquier temor que embargue nuestro corazón.
Ese hombre de nombre Orellana era mencionado constantemente por Norland. Pero lo que deseaba encontrar era alguna pista sobre por qué el hombre habría terminado muerto. Quizás leyendo más adelante encontraría alguna idea.
09 de Agosto de 1884
El descanso en el puerto de Banana fue bueno para la cuadrilla, era necesario tras un viaje tan pesado. Hoy por fin hemos llegado a Kinshasa —capital del Congo — donde nos hemos cargado de suministros para el viaje. Así mismo nos hemos informado con la gente local sobre la zona que hemos de visitar. Me ha resultado sorprendente la cantidad de rumores y leyendas que se hablan de ese lugar, muchos dicen que son tierras inexploradas y prohibidas, un bosque tropical lluvioso donde abundan las fieras y las plantas come hombres.
Muchas de esas explicaciones me parecen de índole legendario, mas hubo una que se me comprobó por medio de un manuscrito y esta es la presencia de tribus aborígenes altamente agresivas. El manuscrito mostraba el dibujo de un hombre de brazos largos y dos codos traspasando con una lanza a un hombre de una manera que solo podría catalogar como cruel y despiadada.
He decidido no contar de ello más que a Orellana y Amaro. Al momento no es conveniente sembrar temores en el equipo.
Definitivamente se refería a la violenta tribu Longarm de brazos largos de la que los Shandianos ya habían contado. Esto daba empuje a la teoría de que el hombre habría muerto asesinado.
Inspeccionó el cadáver en busca de señales de violencia, pero no encontró marca alguna en el esqueleto más que su radio y cúbito derechos estaban separados de su brazo, no era que su brazo hubiera sido cortado sino que alguien había manipulado el esqueleto, es decir Luffy.
Ahora no solo le intrigaba el que hubiera tenido en su posesión la medalla con los símbolos rúnicos que habían sido escritos por Norland al momento de su locura y el mapa que probablemente llevara al lugar de donde había sido tomada la medalla.
Le intrigaba el cómo murió, no podía sacarse de la mente las palabras de Zoro
"Hay personas que buscan la muerte"
¿El hombre se decidió a morir encerrado tras un librero sin oportunidad de escape ocultando consigo la medalla y el mapa? ¿O acaso le habrían encerrado allí dentro a que muriera de hambre/asfixia junto con la evidencia de algo que no se debe conocer? Unas de las últimas palabras de Norland en la bitácora parecieran avalar que quería ocultar sus descubrimientos a la humanidad.
"Nadie debe [descubrir] la locura y la demencia [que es llegar a] conocer lo que no se debe conocer"
Aun así ¿Norland mandaría a encerrar a un hombre de una manera tan cruel? No iba con sus principios.
—Por qué moriste… un segundo —en ese momento de intriga avistó un pañuelo con unas marcas sobresaliendo de un bolsillo de su saco, uno de esos pañuelos finos personalizados que tienen el nombre grabado de su poseedor. Estaba borroso y gastado, pero al menos alcanzaba a avistar una parte de su nombre.
"D."
—"D." ¿Quién fuiste? ¿Qué fue lo que vieron tus ojos?
No podía adelantarse demasiado con los descubrimientos que tenía al momento. No obstante si algo era seguro es que una historia macabra se ocultaba en la selva Shandiana, algo tan oscuro y maligno que destrozó la mente de Norland llevándolo a la locura, algo tan terrible que por lo visto se buscó ocultar.
—¡Luffy que te pasa!
—¡¿Qué tienes Luffy?!
Usopp y Chopper tenían serias razones para alarmarse, hace solo unos instantes se habían encontrado almorzando amenamente cuando súbitamente el gran devorador que era Luffy había dejado de comer, quedando con una expresión blanca, como si se hubiese desconectado de algo.
Entonces sin proferir una sola palabra se había levantado y había comenzado a correr como si fuera una especie de poseído. Había algo en su ser que no cuadraba con el capitán que conocían. Le persiguieron y persiguieron mientras este subía a un monte y para alivio de ellos se detuvo al llegar a la cima, quedando inmóvil con la mirada perdida en el horizonte, sus pupilas ahora contraídas y su inquieto respirar por la boca denotaban una gran alerta.
—¿Lo escuchan? —rompió su silencio con voz serena pero cargada de tensión.
—¿Escuchar qué? ¿Los sonidos silvestres? —preguntó el dueño del mejor oído. Pero ni siquiera podía captar nada fuera de lo normal en el ambiente.
—¡Otra vez ha llamado!
—¡No escuchamos nada Luffy! —replicó el asistente
—Es una voz, es él, me está llamando —se llevó ambas manos a la cabeza, estaba empezando a mostrarse más sereno, como si cayese en una especie de trance alucinatorio, ante las preguntas de su confundido asistente buscó entre sus ropas el misterioso medallón cuya permanente aura sentía vibrar —Quiere de vuelta su medalla, él esta exigiéndola de mí —la sujetaba con fuerza entre sus manos.
— ¿Pero de quien hablas Luffy? ¿Es que te has vuelto loco? Quizás estás deshidratado y deliras, que yo ni veo ni escucho a nadie llamándote. Ven deja te doy de beber un poco.
—No Chopper —La mirada del capitán era cada vez mas perdida, daba la impresión de haber perdido la percepción del mundo real, pareciese sumido en un sueño —él nos llama desde ahí.
— ¿D-desde donde? No te entendemos Luffy —Usopp no podía estar menos confuso que su compañero. Luffy parecía estar cayendo en la locura
—Desde ahí —El dedo índice del perdido capitán se dirigió al suelo, señalando la tierra sobre la cual estaban de pie —Abajo, debajo de nosotros…en las profundidades tenebrosas…
El asistente quedó paralizado, sumamente perturbado. El capitán no podía verse más serio y sin embargo había algo extraño en su expresión, no estaba alucinando, realmente algo le estaba llamando en su mente. Solo pensar en eso le provocó escalofríos. Su pensamiento le decía que sería mejor abortar la misión y no ir tras lo que fuera esa fuerza oscura de la que hablaba el capitán
—Y-y-y q-que e-es lo que di-dice esa voz?
—"D" ven…"D" ven…Mbuma Zabolo aguarda…
Las populosas calles de Kinshasa habían cobrado vida con el alzarse del sol naciente, desde el Jeep en el que viajaba de pasajero lograba observar como mercaderes, pordioseros y amas de casa se desplazaban vorágines por las calles principales buscando obtener su subsistencia del día, peleando entre sí por ganar el mejor cliente o por regatear el mejor producto. Taxistas en sus viejos y desgastados vehículos que contaban con más de treinta años de antigüedad, ofrecían sus servicios a todo potencial transeúnte del que pudieran llevarse alguna ganancia, dando preferencia a cualquier hombre blanco de apariencia turista. Por otra parte estaba el lado oscuro de la moneda; ladrones, muchos de ellos niños menores de edad, quienes aprovechaban para robar carteras o llevarse por sorpresa alguna de las frutas casi podridas que las mujeres comerciantes trataban de vender. Toda esa escena le recordaba esos aburridos documentales de domingo donde se muestra como en la madre naturaleza se rige la ley de la subsistencia del más fuerte.
No le sorprendía que en esta enorme jungla citadina esa ley dominara, era una ciudad de más de diez millones de habitantes sumida en la pobreza, con altos índices de orfandad, veía tantos niños en la calle que no podía evitar verse reflejado en ellos, recordando su pasado cuando fue un huérfano recorriendo las calles de Toulouse, tras el frio asesinato de toda su familia.
Asesinato, crimen, oh, si había algo que existía aun mas que la orfandad en esta capitán congolesa era precisamente la delincuencia. El crimen organizado y las mafias proliferaban como moscas en la miel, los malhechores asaltaban, atracaban y asesinaban por doquier con casi total impunidad por parte de las autoridades. La esclavitud, la trata de mujeres, el lavado de dinero y los abusos de poder eran el pan de cada día. Con solo recordar que ayer el mismo fue objeto de dos posibles intentos de asalto hablaba mucho de la inseguridad que dominaba localmente (desafortunadamente para esos idiotas asaltantes sus acciones los habían llegado a conocer lo que se siente recibir una patada fulminante directamente n la cara).
Con tanto crimen era natural que la gente ya se hubiera insensibilizado emocionalmente. Vivir al borde del peligro era ya normal para ellos y no era tan fácil que se vieran conmocionados por alguna noticia. No obsta en la primera plana del periódico de un día pasado venía una noticia que había sembrado el terror aun en una ciudad tan acostumbrada al mal.
" !Espeluznante! un grupo de pandilleros locales conocidos como la familia Don Accino fueron encontrados muertos en un callejón, todos ellos asesinados de una manera indescriptiblemente brutal. El supuesto asesino dejó trazada una pintura de sangre en las paredes del callejo; la figura de una cara sonriente, conocida en internet como un "smiley""
Vaya, esa noticia le resultaba tan familiar, después de todo sus parientes habían sufrido una muerte violenta por parte de extremistas. O al menos eso es lo que habían contado.
Aun así eso no era lo que le perturbaba su corazón, sino lo que había descubierto anoche en su asalto al oscuro bar al que había acudido en búsqueda de respuestas sobre Dark Pluton.
Cerró los ojos y se transportó a esos momentos en que encontró más respuestas de las que buscaba…
—¡Está bien, está bien, hablaré!
No había necesitado más de diez patadas para convencer al fornido bartendero de que cediera al interrogatorio. No era fan del uso de tales métodos de persuasión, pero como agente secreto no tenía de otra opción. Además para ser sincero, no sentía la más mínima simpatía por ese sujeto, era un corrupto abusivo que se había atrevido a hacer llorar a Violet-chan; no merecía ninguna consideración.
—Habla vaca mierdosa —demandó encendiendo su cigarrillo y clavando su mirada en el rostro ensangrentado de ese tal Blueno.
—Somos contrabandistas de armas, recibimos cargamentos diarios y los repartirnos con nuestros clientes; facciones militares, grupos rebeldes, delincuentes…
—¡Eso ya lo sabía desde un principio! no hables de lo que es más que obvio —su grito pareció intimidar al bartendero quien probablemente temía recibir otra tunda —Quiero detalles, empieza hablándome sobre el jefe de tu organización.
Abrió los ojos al oír de nuevo esa palabra, era de notarse que cada vez que los mencionaba algo cambiaba en el rostro del hombre —No sé nada realmente de él, fuera de su mote, su identidad es un misterio, inclusive muchos de los contrabandistas no saben siquiera de su existencia. Solo los altos miembros de la organización saben sobre su naturaleza.
—Un caso clásico de un jefe de crimen organizado —con esa descripción tenía para darse cuenta de cuan poderoso era ese hombre. Necesitaba más respuestas —Ahora háblame de Dark Plutón.
—¿Dark Pluton? Desde hace tiempo ellos son nuestros mayores clientes, constantemente un agente de ellos viene a negociar y a llevarse grandes cantidades de armas. Son muy confidenciales en sus actos.
Fue a hincarse frente al hombre y establecer contacto visual —No estarás intentando ocultarme algo ¿cierto?
—¡No! E-este yo… ¡Juro que no se mucho! Lo único que escucho son rumores, soy bartendero de espionaje, únicamente proporciono contraseñas y hago el contacto inicial con los agente y clientes, los tratos de negocio los hacen los miembros de mayor rango.
—Suficiente de excusas ¿mencionaste rumores? Quiero oírlo.
—No —se opuso Blueno pálido del rostro —No querrás saberlo.
Y el bartendero no se había equivocado en su afirmación…
De pronto una suave voz lo sacó de sus cavilaciones, el llamado de su propia acompañante que viajaba en el asiento de atrás.
— ¿Sanji-kun, te encuentras bien?
—No es nada Violet-chan, mientras tu estés bien, yo lo estaré también —se expresó sereno sacándole un leve sonrojo a la mujer, lo cual a su vez provocó en él una sonrisa boba. Que tranquilo se sentía en su conciencia de haber rescatado a esa inocente mujer del horrible mundo que es el ser una sirvienta forzada en una organización criminal de tráfico de armas. Ahora personalmente se encargaría de asegurarse que regresara sana y salva a su lugar de origen.
Violet era una mujer extranjera y de eso se había dado cuenta desde que la había visto y efectivamente ella le había contado que era andaluza y en que su niñez fue secuestrada por un grupo de contrabandistas, terminando así al servicio de un grupo criminal. En comparación con otros captivos le había ido bien, siendo entrenada únicamente como bartendera en el pozo del mal que era ese bar.
Ella había trabajado muchos años en ese lugar que guardaba tantos secretos y era afortunada de no haber sabido que era lo que se ocultaba realmente en ese lugar. Aquello de lo cual se había enterado.
Y por lo que debía de actuar cuanto antes.
—Franky necesito que me hagas un favor mas—comentó al conductor del Jeep, el mismísimo piloto estrella de la Liga Grand Line —Y en cuanto a ti Violet-chan ¿te molestaría sobrevolar la selva por unas cuantas horas en nuestra compañía? Necesito ir a con unos amigos.
—Realmente no tengo otra opción si deseo sobrevivir ¿cierto?
—Chicos, lamento interrumpirles pero parece que tenemos compañía —avisó el conductor mientras se alzaba los lentes de Sol para mirar de reojo por el retrovisor, resultaba que estaban saliendo unos vehículos militares color camuflaje de las calles aledañas, todos ellos repletos de armamento pesado —Eso se va a poner súper-intenso ¡Sujétense con fuerza!
—Otro día para morir —Sanji se armó de su pistola Walther PPK a la cual retiró un silenciador que solía traer colocado para sus misiones sigilosas.
No lo dejarían ir con vida, por la misma razón que no dejaron ir a su bartendero de espionaje, que había roto un tabú de la organización…no ¡incluso del mundo entero! Al atreverse a hablar de algo que estaba prohibido, uno de los mayores secretos en la historia de la humanidad.
Y la razón por la que debía apresurarse a ir con Luffy.
Aun siendo perseguido, en su mente cabía un espacio para rememorar esa última conversación que le cambio toda su perspectiva sobre la naturaleza de la misión...
—Quiero ir de esos rumores.
El hombre se mostraba reacio e incluso temeroso, aun más que antes,.
—¡Hazlo!
—¡Bien! Pero te arrepentirás de tu decisión. Existe el rumor de Dark Pluton es que operan en las profundidades del corazón del Congo, muy cercanos a ese lugar que se le conoce como "la selva maldita" —tragó saliva y desvió la mirada —Por eso solo son rumores, nadie en su sano juicio entraría a ese lugar, allí es donde descansa un gran mal.
—¿Selva maldita?
—No me sorprende que no hayas oído antes de ese lugar, después de todo la historia de la selva maldita se cuenta como una leyenda, pero no es así…todo, todo es real.
—Cuéntame de ese lugar.
—Se dice que entre todos los lugares misteriosos del mundo, la selva maldita es el más místico de todos, un lugar donde los mayores misterios de la humanidad se encuentran escondidos. Por siglos investigadores, botánicos, geólogos y arqueólogos han viajado a ese lugar, pero nadie ha regresado de allí. Como si de una maldición se tratase nadie puede escapar de ese lugar…solo desaparecen sin pista alguna. Los gobiernos temen que el mundo se entere, a toda costa se encargan de que nadie sepa que sucedió realmente. En el caso de que se filtre alguna información respecto a esas actividades los gobiernos se encargan de inventar mentiras o historias ficticias, en el mejor de los casos se convierten en leyendas como lo es el caso del más famoso entre todos ellos; Montblanc Norland.
—Un momento vaca —algo no le cuadraba en lo que el hombre le estaba contando —Si nadie que se adentra a esa selva regresa ¿cómo sabes tú que ese existe? ¿Cómo sabes de esos hombres que fueron borrados de la humanidad?
—Es que conozco el mayor secreto de esta ciudad, uno que solo unos cuantos saben. Lo escuché una vez en una conversación entre dos hombres encubiertos dentro del bar, pero…
—Habla.
—Yo no puedo—el bartendero ya estaba temblando, sus labios, su cuerpo, su voluntad era titubeante —Se dice que todo el que llega a conocer esa historia y es descubierto que lo sabe es "desaparecido".
—Si me cuentas esa historia no solo te perdonaré la vida, sino que no divulgaré que me diste a conocer ese secreto, en pocas palabras, sobrevivirás. Ahora prosigue.
Tragó saliva nervioso y con voz dudosa comenzó a relatar —Hace veintinueve años un niño llegó solo al Congo, nadie sabe de dónde vino, sus ropas eran harapientas y su porte indiferente. Se adentró a la selva por sí mismo sin dinero, sin comida, sin herramientas ¡Sin nada más que su propia determinación! Y entonces sin temor a la muerte se adentró a esas tierras malditas, tan grande era su voluntad que hizo lo que todos los grandes aventureros del pasado no pudieron lograr: Se convirtió en el primero y único en llegar hasta el mismo infierno y regresar vivo para contarlo. Cuando volvió a la capital no era el mismo de siempre, su rostro denotaba la maldad misma, se autoproclamaba el gobernante del mundo, orgulloso decía conocer el secreto de la humanidad y ordenaba a todos que se prostraran ante él. Todos lo tomaron como loco y le ignoraron, tanta fue su frustración e ira que juró regresaría en toda su gloria para matarlos a todos en venganza. Lo que es seguro que algo en ese lugar hizo que perdiera su sanidad y lo volviera en un niño despiadado y ambicioso.
—¿Y qué sucedió con él?
—Ese niño no viviría para cumplir su amenaza, los agentes secretos del gobierno mundial se encargaron de desaparecerlo junto con esos secretos que se dice el mundo no está preparado para conocer, descubrimientos capaces de acabar con la cordura de más de uno.
El hombre se veía tenso, a pesar de guardar silencio parecía estarse guardando algo con gran temor —Tienes algo más que decir ¿cierto?
—Hubo algo que el gobierno no pudo borrar por más que lo intentó…ese niño tenía un nombre —tragó saliva de nuevo, tan tenso estaba que parecía sudar gotas de sangre, temblaba y sus ojos hundidos parecían el reflejo de la mismísima muerte, como si su vida pendiera de un hilo, como si esta pendiera de las palabras que estaba por proferir —Su nombre era…
En ese momento el sonido de un proyectil se hizo presente, un certero dardo venenoso terminó clavándose en el cuello del bartendero y automáticamente este comenzó a ponerse pálido por completo y sus ojos fueron cerrándose perdiendo el brillo de la vida . En ese momento únicamente alcanzó a percibir una sombra alejándose de una ventana con gran celeridad ¿Qué clase de asesino era aquel?
—¡Blueno! —Dirigió su atención al moribundo hombre —¡Dime su nombre y prometo nadie más morirá por causa de ese secreto!
—Su nombre era…era… D…
Las palabras murieron en su boca al igual que la vela de su vida. Quedando en misterio ese nombre sobre el cual giraba todo el misterio, uno que iba más allá de Dark Pluton.
La lluvia de balas se hacía presente y el repelía con su arma de fuego aquellos ataques enemigos, tenía que salir cuanto antes de esta e ir tras sus camaradas, sus vidas estaban en juego, desde el momento en que llegaran a pisar aquella tierra maldita, entonces todo sería tarde ¡Aunque fuera lo último que hiciera debía advertirles del mal durmiente! —"Luffy, por lo que más quieras no vayas a entrar a esa selva maldita... la perdición aguarda en ese lugar".
Continuará…
Por fin salió el capitulo, fue complicado terminarlo y de hecho es el único capitulo que he llegado a escribir un total de tres veces para que llegara a su forma final.
Y pues si…me tardé ¿Pero qué le voy a hacer? La vida está llena de ocupaciones y hacer esto lleva muuuucho tiempo. Pero es un gusto hacerlo.
Y ahora lectores ¿Cuál es su opinión? ¿Alguien notó en que personaje ficticio está basado Sanji? ¿Cuáles son sus expectativas a lo que se viene? ¿Qué es Mbuma Zabolo? ¿Qué es "D"?
Hasta la próxima.
