Personajes pertenecen a Steph excepto Marie


POV Edward

Estaba sentada en un tronco muerto, sus ojos me traspasaban como navajas. No pensé que estaría en frente de mí de esa forma. Estaba enojada, lo deduje por el ceño fruncido y su mirada glacial. Al igual que siempre no podía leer su mente.

Pensé que se había ido…

Pasaron los minutos y ninguno de los dos osó decir palabra, porque yo estaba muy sorprendido como para hacerlo y al parecer ella estaba bastante fuera de si, enojada a más no poder.

Mi posición no había cambiado, el sólo verla me había dejado anonadado, o mis ojos estaban fallando al igual que mi memoria o Bella estaba cada vez mas hermosa.

Su vestido color blanco y sus zapatos a tono, su cabello cayendo como cascada sobre sus hombros, sus manos apoyadas en la madera en la cual estaba su bello cuerpo posado. Sus piernas entrelazadas con la piel tan tersa que me controle para no acercarme y correr a abrazarla. Tenía miedo que se desvaneciera, era un espejismo para mí, al cual no quería resistirme ni por un minuto. De verdad me estaba volviendo loco, ahora la veía y eso que no estaba soñando o desmayado.

Sus ojos me liberaron del hipnotismo en la cual me tenia sumido, ya que dirigió su mirada al suelo; esos pequeños ojos color chocolates, con los cuales me he topado cada vez que cierro los mios. No sabía que estaba sucediendo.

- Hola – su tono de voz parecía o estaba como ¿contenido?, era como si quisiera suprimir sus emociones, o no las quisiera dejar salir.

- Hola – mi Bella, mi hermosa hada, mi único amor. Su expresión me había dejado bloqueado, había tantas cosas que quería decirle, pero su saludo me dejó mal.

- Desentrelazó sus piernas para poder ponerse de pie. Lo hizo lentamente -¿es que acaso no sabia que era completamente sexy? Hacia añicos mi lucidez mental. – dejo caer sus brazos a los costados y comenzó a caminar hacia mi.

- Sé que no debo pedirte nada, puesto que no tengo el derecho de hacerlo. - seguía mirando sus pies, cuidando cada paso que daba. Sus manos jugaban entre si.

- ¿Qué no tienes derecho a pedirme?, claro que lo tienes. Yo te… - ¿Qué estaba a punto de decir? ¿Qué la amaba? Este momento no era el indicado para eso, al parecer pasaba algo que se escapa de mi conocimiento.

- Sé que no es así - su convicción en cada una de las palabras que pronunciaba no me auguraba nada bueno. No sabia que pensar ni como actuar.

- Te he extrañado tanto, no lo arruines por favor. - se que soy un egoísta, pero no quería discutir con ella, la verdad que para estar muerta tenia un genio de los mil demonios, igual de terca que yo. Eso ya era decir mucho.

- Arruinar ¿que?, solo vine a despedirme. Ya se que no estoy destinada a estar a tu lado. Solo vine por mi último beso. - ¿ultimo beso?, en serio que no entendía nada.

- ¿ultimo beso? Pero ¿de que estas hablando? No te he visto hace algún tiempo, si no fuera por Marie no hubiese sabido nada de ti. ¿me puedes explicar que significa esto?

- Significa que ya no me necesitas, ya tienes a tu compañera – ¿de que estaba hablando? Yo no la tenía a mi lado, así que era imposible que tuviera a mi compañera. – se nota que se quieren. Es muy linda, así no desencaja a tu lado. Aunque nunca espere que te juntaras con ella... Es hermosa, su cabello rubio… - la interrumpí antes que siguiera con la lista de estupideces.

- ¿De que diablos estas hablando? – su ojos reflejaban perplejidad, eso era obvio porque nunca antes me habia alterado así, es sólo que imaginar lo que estaba pesando me daba escalofríos. Se estaba despidiendo, no lo podía permitir.

- ¿Por qué me gritas? Estoy despidiéndome, eso es todo. No tienes porque alterarte. - al confirmar mis sospechas, mi angustia aumento en grado sumo.

- ¡Me altero porque estas pensando una sarta de estupideces! Yo con Tanya no tengo nada. Es mas, ya no somos ni si quiera amigos. – lo que le dije la habia sorprendido, llevo sus manos a su rostro y se tapo la boca para dejar de sollozar.

- Entonces ¿Por qué los vi abrazados el otro día? Y no intentes negarlo por favor. No lo soportaría. - su rostro era surcado por dos pequeñas lagrimas, los cuales le daban a sus ojos un brillo despampanante. Por dios, la mujer que tenia frente a mi me volvía loco.

- ¿Qué nos viste que? - di unos cuantos pasos hacia ella, debía acortar la distancia que nos separaba, por lo menos la física, porque un abismo se estaba interponiendo entre nosotros y no podía permitirlo

- ¡abrazados!, ¿es que no entiendes?, quieres que te haga un dibujo también. - su ceño se frunció, sus manos un tanto nerviosas se tensaron. Al parecer estaba tratando de controlarse, lo cual parecía no surtir mucho efecto.

- Si entiendo, es solo que… ¿Cómo es eso de que nos viste? - debía preguntar, al fin y al cabo lo que había dicho Alice resultaba ser cierto. ¿Quién lo hubiese pensado?

- No tengo tiempo para explicarte, ya te he dicho que me voy. - y de vuelta con lo mismo. ¿Como podía ser tan dura de cabeza? Lo que ella no sabía era que yo podía llegar a ser igual de terco.

- Ya te dije que Tanya y yo no tenemos nada, y si no me escucharas… - debía idear la forma de que no se me escapara, por lo menos hasta que desistiera de la idea absurda de que nosotros no éramos el uno para el otro. A pesar que solo nos habíamos visto dos veces, la primera en que paso lo que ya saben y la segunda en nuestro prado, yo ya lo sentía así. Sentía que no seria nadie sin ella, y a decir verdad, por la única razón que seguía llevando esta vida era porque ella me lo había pedido, aunque mejor dicho me había "prohibido" terminar con ella.

- No lo hare, adiós - la tome del brazo, esto era algo tan raro. ¿Cómo estando muerta la podía tocar? No preste atención a eso, lo dejaría para más tarde. Lo que si tenia que hacer ahora era desmentir todas las incoherencias que ocupaban su mente. Pero como no se me ocurría una opción factible de hacerlo tuve que ocupar la excusa que ella misma había puesto, el beso.

- Bueno ¿no que venias por tu último beso? - fue lo único que se me ocurrió de momento, tampoco la quería tener a mi lado por la fuerza. No pensé que surtiera efecto pero…

- Tienes razón. - se acerco a mi, ya que, yo tenia sujeto uno de sus brazos solo se giro en mi dirección y estampo sus labios contra los mios, la recibí de buena gana porque la extrañaba. Se había vuelto una persona tan importante para mí que ya no concebía la idea de estar sin ella. El problema era hacerle entender eso a ella.

Sus labios se movían contra los mios de manera desesperada, eran tantas las emociones entre mezcladas en aquel beso que con suerte pude identificar algunas. Angustia, deseo, rabia. Nuestras lenguas danzaban en perfecta sincronía, sus manos fueron a mi cabello y sus dedos se enredaron en el. Yo la atraje más a mí, la apreté contra mi cuerpo. Pase una de mis manos por su espalda mientras la otra soltaba su brazo para poder posarla en su diminuta cintura. Ella se apretaba más contra mí y eso me estaba volviendo loco. Estaba en el cielo. Luego ella termino el beso - el cual yo hubiese seguido por horas debo decir - y se aparto de mí.

- Ya recibí lo que venia a buscar, que te vaya bien Edward Cullen.

- Se separo de mi rápidamente, mi cuerpo no reacciono y ella comenzó a alejarse dejándome allí parado, esperando que todo fuera una broma.


Isa: que weno ke te haya gustado el cap tocaya.

grax x seguir esta historia, aun queda muxo... asi ke mm asta una prox actu

arigato sama