Harry se encontraba tumbado sobre la cama leyendo uno de sus libros de la escuela, hacía una semana que había terminado las redacciones que las profesores habían mandado como tareas escolares, y tan solo poco más de tres semanas desde que se había terminado el curso escolar.

Había sido sincero nada más llegar a casa, la sinceridad era uno de los valores que le habían enseñado; les contó todo lo sucedido durante el curso y lo que había hecho al final del mismo. Como había podido anticipar, sus actos no merecían un premio como tan alegremente se lo había dado Dumbledore, sino un castigo, una llamada de atención por arriesgarse en algo de aquella manera. Harry coincidía en que debía haber avisado a un profesor, pero el hecho de que la jefa de su casa no quisiera escucharle y la incompetencia de Lockhart, quien prefería su fama por encima de todo lo demás, negándose incluso a proteger a sus alumnos cosa que entraba dentro de sus funciones como docente de Hogwarts, le hicieron actuar de tal forma. Ese era el único argumento de pese que tenía, pero aun así, a pesar de que lo comprendían, estaba castigado. Al menos podía tener a Dobby, a quien había acondicionado una especie de cama en una esquina de la habitación, le dejaban tenerlo pero con una condición, que no dejase de hacer las cosas que pudiese hacer por si mismo.

- Dobby – llamó al elfo, el cual ahora vestía un cómodo uniforme durante lo que ambos habían acordado sería su jornada laboral - ¿puedes ir a Calabria a comprarme un cuaderno en la tienda de objetos muggles? – preguntó al elfo, si estaba atareado no iba a hacerle dejar lo que estuviese haciendo

- Por supuesto, lo que el amo Harry quiera, señor

- De acuerdo, ten – dijo dándole cinco galeones – si quieres después del cuaderno puedes comprarte un helado o algo para refrescarte, hace mucho calor – sonrió al elfo – y consígueme una inscripción al profeta, por favor.

En efecto, estaban en plena ola de calor, fruto de meses sin llover y un anticiclón influenciando con determinación sobre la región del planeta en la que vivían. Tenía varias cosas en mente, la más principal mantenerse informado de lo que ocurría en su mundo, de ahí el deseo de tener una inscripción en el principal periódico, al menos por lo que a las islas británicas se refería. La segunda cosa que tenía en mente era hacer un diario, un diario con distintas entradas sobre los acontecimientos extraños y relevantes que fuesen sucediendo, como si se tratase del cuaderno de bitácora de un capitán de un navío. Harry tenía la idea, también compartida por sus "tios" Jack y Natalie, que Voldemort aún daría guerra pues de alguna forma seguía vivo.

Dejo a un lado el libro, y se sentó en el borde de la cama pensativo, deseaba recibir ya la lista de tercer año para así comprar los libros de cuidado de criaturas mágicas, runas antiguas y Aritmancia; las optativas que había escogido. Se había hecho un planing para ir estudiando la materia por adelantado, pero había una que no sabía cómo enfocarla, pues cada profesor había resultado ser peor que el anterior.

Dobby no tardo en regresar, Harry esperaba que la menos se hubiese tomado un descanso en su salida; le trajo un cuaderno de tapas verdes porque según el hacían juego con sus ojos.

20 de julio: Recopilación de primer año

Hagrid por orden de Dumbledore saca un objeto de una cámara de alta seguridad de grigotts para ocultarlo en el colegio bajo barreras en mi opinión bastante simples de sortear, cualquier alumno de primer año medianamente competente podía traspasarlas. Ese objeto a mi entender era una especie de cebo para Voldemort quien al contrario de la opinión popular sigue vivo, seguramente tenga forma de espectro o algo similar, es la conclusión más plausible dada su capacidad de parasitar invadiendo el cuerpo de los demás como hizo con el profesor de defensa contra las artes oscuras de ese año, el cual "poseído" por Voldemort intento en varias ocasiones hacerse con el objeto sin tener éxito alguno; incluso a mitad de curso se puso a beber sangre de unicornios ya que hasta el momento no había aparecido ninguno muerto. ¿era esa una forma de recuperar enegia vital para mantenerse a si mismo y al parásito?

El objeto resulto ser la piedra filosofal. ¿para que la quería Voldemort? ¿ser inmortal?¿regresar definitivamente a la vida con cuerpo y todo?

Tras escribir esa entrada en su nuevo diario, relleno la inscripción al profeta y la envió por vía lechuza, sabía que en los estados unidos ese periódico le costaría un poco más caro, unos cinco kunts en lugar de tres, pero le daba igual, era algo que merecía la pena. Al poco de enviar la lechuza se puso a preparar la mesa para la cena, hoy cenarían todos juntos como en tantas otras ocasiones; le hubiese gustado preparar la cena, conocía los principios de la cocina, pero por el momento no se lo permitían, era demasiado pequeño para ello.

A la hora de la cena, estaba ya todo listo y Harry se había arreglado un poco aunque no demasiado. Estaban cenando todos sentados a la mesa y acababan de levantarle el castigo por haber bajado a la cámara de los secretos; ahora querían conocer todo lo ocurrido en ese lugar con detalles. Harry se dedicó a contar lo que ya había contado antes.

- Dedujimos, Neville y yo, donde se encontraba la cámara y que era lo necesario hacer para abrirla; entramos en ella a buscar a Ginny, en un principio íbamos con un profesor pero este se acobardo por completo – comenzó a relatar nuevamente, no hacía falta repetir que Lockhart había sido al único al que habían logrado encontrar – una vez dentro de la cámara nos encontramos a Ginny t a su lado el diario de Ryddle – por supuesto, les había hablado antes del diario – había alguien más allí, Tom Ryddle, el dueño del diario que afirmo haber salido del mismo; me di cuenta de dos cosas, de que Ryddle era el verdadero heredero y de que era Voldemort – suspiro – cuando soltó al basilisco en un principio corri hasta que me enteré de que el fénix que había aparecido de repente con el sombrero seleccionador de la escuela lo había cegado; me puse el sombrero y este me entrego la espada de Griffindor – dijo con extrañeza – luego me hizo por el aire y atravesé uno de los ojos del basilisco hasta su cerebro parando por la bolsa de acumulo del veneno

- ¿Qué paso después? – pregunto Jack – no creo que a Voldy le hiciese gracia que mataras a su mascota

- Me apunto con la varita que le había quitado a Neville y yo apuñale el diario con la espada destruyéndolo – respondió – Ryddle desaparecio

- Interesante

- Hay algo más. Ese diario era mucho más que un objeto encantado por Ryddle ¿no? – dijo Harry poniendo en marcha totalmente su capacidad deductiva – era como si Ryddle viviere en el diario o gracias a el o algo así – menciono – mientras el diario estaba íntegro, Ginny que había estado escribiendo en él, se debilitaba cada vez más y Ryddle se fortalecía.

- Tienes razón, ese diario era algo más – dijo Natalie quien se debatía entre contarle a Harry lo que sabían o no, aunque la decisión sería tomada por los tres, si fuera por ella cuanto más supiese Harry mejor para el mismo.

- Creo que deberíamos conseguirte otra varita de repuesto; si en luugar de quitarle el arma a Neville te la hubiese quitado a ti hubiese sido más peligroso, aunque lograste defenderte con la espada, no siempre tendrás una a mano – dijo Brennan manifestando preocupación por su hijo, normalmente era más fría, pero tratándose de Harry cambiaba, un poco.

- Iremos a Calabria a buscarla mañana – aseguro Jack – será una especie de regalo

Antes de irse a dormir, Harry guardo como otra entrada en el diario los acontecimientos en torno a la cámara de los secretos ocurridos el curso anterior, desde que escucho la voz hasta la presunta relación del padre de Draco con el diario y por tanto con Voldemort.

Al día siguiente, mientras Temperance Brenan y Booth iban de un lado para otro resolviendo un homicidio con el que se habían topado esa semana, Jack se llevó a Harry a la zona mágica de Maryland, Calabria. Harry iba completamente disfrazado o más bien ocultando la cicatriz al ponerse una gorra además de teñirse el pelo de castaño rojizo con uno de esos sprays que lo colorean momentáneamente pero que después tras lavarlo se van. Camino junto a Jack por la plaza, habían entrado por la entrada camuflada en el mundo muggle, cuanto menos magia hicieran menos fácil sería encontrarlos, le habían hablado a Harry del rastro y Jack tenía la paranoia de que Dumbledore sería capaz de usar ese mecanismo del ministerio para tener controlado a Harry. Entraron en la tienda de varitas.

- Buen día – dijo Jack, Harry entendía que era mejor que hablase él, a menos que le preguntasen directamente – mi sobrino desearía disponer de una segunda varita

El dependiente miro a Harry con extrañeza, no era muy normal que un muchacho de su edad desease tal objeto, si una varita, pero no tener una por si acaso

- ¿de que está hecha tu varita muchacho?

Harry miro a Jack antes de responder, para asegurarse si era o no conveniente dar tal información, Jack asintió

- Acebo y pluma de fénix, señor; mide veintiocho centímetros

- Una poderosa combinación – dijo admirado – hay varios núcleos que pueden establecer conexión con un mago, siempre tendrá más afinidad por unos que otros; la madera determina un mayor rango de afinidad

- De acuerdo

- Vayamos a probar los nucleos, creo que empezaremos por los poco comunes – dijo el dependiente – tengo un poco de acebo, si alguno de esos nucleos te escoge buscaremos que rama de acebo te prefiere, aunque si te reclama alguna otra madera lo aremos con esa

- Comprendido – dijo más que dispuesto a empezar el proceso.

El dueño de la tienda los condujo a una estancia a oscuras, hizo a Harry situarse en el centro de la estancia, la magia de la propia sala analizaría la del muchacho y encontraría aquel más afín a la magia el chicho sin contar el ingrediente madera; era otra forma de fabricar varitas, mucho más moderna que la que usaban en Europa, daba mejores resultados, a Harry lo reclamaron dos ingredientes, cosa que era muy inusual, a pocos les sucedía y solía dar varitas muy poderosas. Eso indicaba que el mago en si era poderoso. Luego lo paso a otra sala, donde estaban las maderas, de todos los árboles comunes y no tan comunes; el dueño esperaba que se iluminase alguno de los fragmentos de acebo pues esa era la madera que portaba el muchacho, se ilumino uno de ellos, pero también y con mayor intensidad, el sauco. Cogió todos los ingredientes que habían seleccionado al chico.

- Os enviare una lechuza cuando esté lista – les informo

Jack garateó un nombre y una dirección; el suyo, en su casa mágica

- Ten, esto por los servicios prestados – le dijo Jack entregándole unos diez galeones – vendré a recogerlo en persona un cuanto la tengas.

Una semana más tarde Harry se encontraba ansioso, todavía no estaba lista su segunda varita, no podía esperar a tenerla entre sus manos, era ya día trente y uno de julio, su cumpleaños; le encantaba ese día y las celebraciones que le hacían; aquel día cumplía trece años. Escucho un golpeteo en la venta, era la lechuza que traía el periódico. Pago a la lechuza y desplego el periódico, en primera plana había un hombre con el cabello largo y enmarañado, la carne hundida en el rostro dándole aspecto de estar consumido y cierta mirada como de locura; leyó el titular "Sirius Black escapa de prisión". Con curiosidad decidió leer el artículo, que a simple vista parecía bastante breve

El pasado día 29 de julio, cuando los guardas de Azkaban iban a dar de comer a uno de los presos, detectaron que este no se encontraba en su celda y de inmediato contactaron con el ministerio de magia para informar sobre la fuga de dicho preso. Se constató que el preso fugado no era otro que Sirius Black, el último de una larga familia de dudosas relaciones con la magia oscura, se trata de un preso en régimen de alta seguridad con dementores, nuestros queridos guardas de Azkaban en la puerta de la celda noche y día, de modo que no se explican como a podido fugarse "debe haber empleado magia oscura" afirma un portavoz del ministerio "siendo quien es y habiéndose relacionado con la peor calaña de este mundo no sería de extrañar" dicho portavoz se refiere por supuesto al historial oscuro de la familia Black y el apoyo a aquel que no debe ser nombrado a nivel político. A todos nos consta que Black era mucho más que un mero simpatizante del mago oscuro, estaba en su círculo interno y tras la caída de su maestro decidió seguir por su cuenta el reinado de terror asesinando a trece personas con un solo hechizo, una de ellas era un mago, Petter Pettegrew de quien solo encontraron un dedo.

El ministro, a última hora de la noche decidió hacer una declaración "se está poniendo en marcha todo el dispositivo de seguridad para atrapar a Black; incluso e informado al ministro muggle para que colaboren con la búsqueda; Black es un peligro para todos". Ante esta tesitura, el departamento de seguridad mágica recomienda no enfrentarse a Black directamente sino dar aviso al ministerio de inmediato.

Terminó de leer el artículo, no daba muchos detalles, se quedaba todo en la superficie lo cual significaba que no sabían nada o que estaban ocultando su impericia. Harry sabía que siempre, por muy segura que fuese una prisión, había algún preso que lograba eludir esa seguridad. Dejo el periódico a un lado dispuesto a disfrutar de su día, pero con la idea de mostrarles a los demás el artículo del periódico.

A mitad tarde llego la carta de Hogwarts y un paquete por parte de Hagrid felicitándole el cumpleaños, notó que el sobre pesaba un poco más de lo habitual, por lo que lógicamente debía contener algo extra al contenido de las dos veces anteriores. La abrió, efectivamente había tres hojas: la habitual con las instrucciones del primer día, la lista de los libros y materiales, la cual consulto contento, y una autorización para ir a Hogsmeade. Que debía ser firmada y entregada, tenía ganas de visitar el pueblo. Harry abrió el paquete de Hagrid y sonrió, era un libro, el libro de cuidado de criaturas mágicas.

El último día de agosto, viajaron a Londres por medio de un traslador autorizado, Harry ya tenía el suyo, para determinadas épocas del año, la mejor forma de llegar a los sitios hasta que Harry aprendiese a aparecerse, y mucho más legal que la aparición conjunta, también más normal para alguien que se supone vive con muggles. Tras dejar el equipaje en el hotel, lista en mano se fueron al callejón Diagon, una vez allí dejo a Harry solo con sus compras, era fundamental que un mago aprendiese a autogestionarse desde muy joven. El primer lugar en el que entro fue la tienda de túnicas Madame Malkim, había notado que su tejido óseo había crecido a expensas del cartílago de crecimiento, como debía hacer, por lo que necesitaba un uniforme escolar nuevo que fuese de su talla, compro un total de tres uniformes, aparte de algunas prendas sueltas que habría que cambiar con mayor frecuencia, pago un extra por que le pusieran una etiqueta con su nombre en cada prenda "Harry Brenan". Después fue a la tienda de ingredientes de pociones, a reponer los que faltaban del Kit básico; aprovecho para comprarse más de lo que haría un estudiante medio, evaluando cuidadosamente cada ingrediente valorando su calidad; pues para elaborar buenas pociones se necesitaban buenos ingredientes y saber utilizarlos, generalmente a mayor calidad de los ingredientes, mayor calidad de la poción. Paso por la tienda de pergaminos haciendo acopio de pergamino, pluma y tinta; lo suficiente para pasar el curso según sus cálculos. Por último entro en la tienda de los libros, donde vio al dependiente pelearse con los ejemplares del mosntruoso libro de los monstruos, se alegraba de tener ya su ejemplar

- Buenos días, quisiera el diccionario de Runas, el silabario de Spellman, las propiedades mágicas de los números y numerología y gramática – solicito amablemente

El rostro del dependiente se ilumino con una sonrisa de alivio, Harry comprendía muy bien el porque, aunque él ya no tenía ese problema

- Así que vas a comenzar Runas antiguas y Aritmancia

- Así es señor – dijo con orgullo respondiendo únicamente a lo que le habían preguntado

Al salir de la tienda se topó de frente con dos personas, los gemelos Weasley, los miro dubitativamente, conocía a ese par

- Harry, amigo mío – dijo Fred

- Es una alegría verte por aquí – dijo George

- Ven con nosotros

- Vamos a tomar algo como buenos amigos que somos

- Y a hablar de nuestras cosas

Harry se encontraba sorprendido, los conocía un poco pero no los había tratado directamente mucho, aun así acepto irse con ellos, llegaron a la heladería de Fortescue; la más afamada de todo el callejón, aunque en opinión de Harry sus elogios no le hacían justicia. Se sentaron en una mesa circular de forma que pudiesen verse bien

- Queríamos agradecerte – comenzó George

- Que salvaras a nuestra hermana...

- Aunque el zoquete de nuestro hermano...

- diga que lo hiciste para cubrirte...

- pero nosotros sabemos que eres un tío legal de verdad.

- Gracias, supongo – dijo Harry

- Queríamos darte algo

- Se lo íbamos a pasar a Ron

- Pero tú te lo mereces más

Los gemelos sacaron un trozo de pergamino plegado envejecido por el paso de los años, Harry lo tomó y lo miro detenidamente, parecía un pergamino simple y corriente, por su aspecto decía ser delicado pero al abrirlo descubrió que no lo era realmente, pero al abrirlo descubrió que no lo era realmente, ese pergamino tenía algo más

- ¿Qué es en realidad este pergamino, chicos? – les pregunto yendo directo a la cuestión

- Sabíamos que te darías cuenta de que era algo extraordinario – dijo Fred con orgullo

- Este pergamino es la clave de nuestro éxito

- En parte le debemos la fama a él; cuéntaselo George

- Estábamos en nuestro primer algo y Filch nos castigó por tirar una bomba fétida en el pasillo; en su despacho vimos que había un archivador con cosas "confiscadas y peligrosas" eso hizo que nos picara la curiosidad. Yo lance una segunda bomba fétida y Fred aprovecho la distracción para entrar a cotillear: entonces encontramos esto – señalo al viejo pergamino en blanco

- El mapa del merodeador – dijo Fred sacando la varita y apuntado al mapa – juro solemnemente que mis intenciones no son buenas – pronuncio, parecía una especie de clave y de hecho lo era, unas líneas de tinta negra comenzaron a aparecer por todo el pergamino delimitando lo que parecían pasillos, habitaciones de distintos tamaños.

- ¡Es Hogwarts! – exclamo abriendo los ojos sorprendido

- Si, Hogwarts, con sus pasadizos internos y externos

- Y también aparecen los nombres de todos los que están en Hogwarts en cada momento

- Pero esto podría llegar a ser muy útil, chichos no...

- Ahora es todo tuyo

- Considéralo nuestro regalo de cumpleaños

- Gracias chicos

El propio dueño del local se acercó a la mesa en la que estaban, con los tres helados más suculentos que ofrecía la carta

- Disculpad la tardanza en atenderos, Soy Florean – se presentó – estos helados corren por cuenta de la casa – dijo amablemente dejándoles sobre la mesa las copas de helado

Los tres comenzaron a tomarse el helado, conversando y hablando de sus cosas; se interesaron mucho por lo que les contaba Harry del trabajo de su madre y a Harry le sorprendió lo ingeniosos que eran en cuanto a las bromas que gastabas, de hecho, por un par de comentarios que hicieron dedujo que querían dedicar su vida a las bromas, lo cual estaba bien solo necesitaban encontrar los inversores adecuados, pero para ello tenían que diseñar sus broas y que estas gustaran; en otras palabras, invertir un capital para conseguir la materia prima imprescindible.

- ¿Qué tenéis inventado hasta el momento?

- Por ahora nada

- Tenemos varias ideas, pero todas han fracasado

- Desde el año pasado estamos tratando de inventar un caramelo que alargue la lengua

- Pero siempre acaba estallando

- Entonces necesitáis una sustancia que le dé estabilidad a la mezcla del caramelo pero sin adulterarla – les menciono Harry

- Eso es...

- Brillante...

- Excelente

Cuando se terminaron el helado, emprendieron el camino de regreso hacia el caldero chorreante, despidiéndose en el local ante la mirada de la familia de los gemelos quienes no parecían muy seguros de que esa amistad resultase muy buena, era obvio que los padres de los gemelos o al menos la madre había creído completamente las palabras de Ron, Percy parecía ir a la suya y Ginny únicamente le hizo a Harry una señal de reconocimiento. Se marchó con Jack a disfrutar del resto de la tarde tras dejar las cosas en el hotel.

A la mañana siguiente sobre las diez menos cuarto, Harry ya estaba en uno de los compartimentos del tren con el baúl ya asegurado en la rejilla portaequipajes y el uniforme escolar puesto; no tardaron en llegar Hermione y Neville, cono quienes comenzó a conversar sobre las vacaciones de verano

- Yo he estado en el sur de Francia; no sabéis la cantidad de historia que había allí sobre la quema de brujas. Por supuesto lo incluí en el trabajo del profesor Binns

- Que suerte – dijo Neville – yo no me he movido de casa. Aunque mi abuela me hizo una fiesta por haber bajado a la cámara, dice que por fin estoy mostrando ser un dingo Longbotton

- A mi me castigaron por eso, y con razón debo admitir, estuve todo el mes de julio castigado

Llegó una lechuza con el periódico del día, Harry la pago y desplego el periódico, leyéndolo por encima

- Al parecer Black sigue suelto y al ministro se le han echado encima por informar a los muggles – comento Harry – en Estados Unidos no se ha oído nada, así que supongo que solo habrá avisado a los británicos

- ¿Por qué tendría que avisar a otros países? – pregunto Neville

- Por si tratase de buscar refugio en ellos – explico Hermione ante lo que Harry asintió

- Mi abuela dice que Black pretende reunirse con Voldemort y traerlo de vuelta; ella no cree que se haya ido del todo y no lo creerá hasta que haya un cadáver

- ¿Nunca encontraron su cuerpo? – pregunto extrañado

- No, dicen que se desintegro – aseguro Neville – es todo muy raro

A mitad tarde comenzó a llover torrencialmente; el agua golpeaba fuerte contra los cristales y hacía un frío impropio de la época del año, un frio que se te metía dentro del cuerpo. el tren paro bruscamente cosa más habitual de un tren moderno que de una locomotora a vapor, Neville iba a asomarse

- No te muevas, al menos hasta que pasen unos segundos, podría ser peligroso

- ¿Por qué se habrá detenido el tren?, aun no estamos en Hogwarts

La luz del tren se apagó repentinamente y el frio comenzó a hacerse cada vez más intenso y aterrador. La puerta se abrió y una persona apareció en el umbral, Harry lo miro analíticamente; por su complexión era un hombre adulto de unos treinta a cuarenta años, inconscientemente se llevó la mano a varita que guardaba en el interior de la túnica

- Tranquilos, estaba en el compartimento de al lado – dijo con voz grave pero amable

- ¿Quién eres y que está pasando? Pregunto Harry desconfiado pero manteniendo la calma

- Remus Lupin, profesor de defensa contra las artes oscuras – respondió el hombre con paciencia – los dementores están registrando el tren en busca de Sirius Black

- El profeta decía que esas criaturas iban a custodiar Hogwarts – comento Harry

- ¿Por qué? – pregunto Hermione - ¿no se supone que están buscando a Black?, es como si pensaran que ira a Hogwarts, y eso no tiene sentido

Harry no dijo nada, pero se quedo pensativo

- Todo tiene sentido y al mismo tiempo no lo tiene –afirmo Harry – hasta la mente más perturbada tiene sus pautas y sus porqués, solo hay que comprenderla – agrego Nadie hace nada solo por hacerlo, siempre hay una motivación

El silencio se hizo en el lugar, el nuevo profesor lo miraba extrañado; el argumento del muchacho tenía su punto y aunque por su edad no supiera lo que ocurrió con Black, pocos eran los que lo sabían, lo que había dicho no estaba muy lejos de la verdad. Empezaron a oír un ruido como de aspiración y el frío se intensificó más todavía

- Quedaos aquí dentro y no salgáis, mantened la calma – ordenó el nuevo profesor

- ¿Qué ocurre? – pregunto Neville

- Se acercan los dementores

Harry comenzó a sentirse mal, sentía que el frio le oprimía completamente el pecho dificultándole la respiración, además oía en el interior de su cabeza una voz que sabía no existía realmente; ese era el efecto del dementor, le estaba haciendo recordar algo malo e intuía de que se trataba. Todo recuerdo quedaba grabado en el subconsciente y eran evocados cuando eran necesarios bien mediante instintos o actuaciones preconcebidas o bien con el recuerdo en sí o una parte de él, todo ello al estar en una situación similar que provoque tal evocación, los dementores provocaban que afluyesen los peores recuerdos, dificultando que la persona accediese a los mejores. Pálido y sudoroso lucho contra desmayarse, pudo apreciar un destello plateado en el pasillo y como tras este todo volvía a la normalidad en el tren. El profesor entro de nuevo y se le quedo mirando fijamente, como si lo conociese.

- Estas temblando – dijo Hermione a Harry

- Es el efecto que producen los dementores; me documente sobre ellos al enterarme que iban a estar sueltos por ahí y como defensas de Hogwarts – se incorporó y cogió una tableta de chocolate que llevaba en la maleta – También leí que esto puede servir de remedio tras la exposición – lo repartió entre sus amigos y por cortesía le ofreció un pedazo al profesor

- Veo que vas muy preparado, Harry – Valoro el profesor aceptando el chocolate ofrecido – eres muy inteligente, como tu madre

- Lo sé, pero supongo que tú no te refieres a mi madre, sino a mi madre biológica, ¿me equivoco?

El profesor se quedó mirándolo completamente sin palabras.