Me pude robar unas hojas del diario de Isis que espero les guste, pero no le vayan a decir eh? ¬¬ creo que es del mismo día de cuando hablé de Atem y Bakura ^^ eso es como el capítulo 11 XD los dejo con las hojas del diario de Isis :P
El Diario de Isis
Los ataques dentro del palacio han sido bastante frecuentes, sin duda alguna, esos dos extraños han cambiado su objetivo.
Este día hubo novedades:
Como de costumbre, me levanté dirigiéndome al comedor de los aprendices de magia, con el deseo de ver a Mahad, por que a pesar de los desastres, no puedo evitar tener estas emociones, me siento culpable con ello. Pero lo negaba
-Buenos días Isis-oí su voz mientras se acercaba a mí con dos platos de comida.
Atem pidió permiso para que Mahad y yo desayunáramos en el comedor con él, pero Mahad quiso ir a los comedores de los aprendices. Ya entiendo por que, o más bien "por quién"
-Buenos días-volteé saludándolo con una sonrisa escapada de mi boca.
-Toma-me dijo ofreciéndome uno de los platos-Sirvieron tu platillo favorito y como no llegabas decidí tomarlo para ti antes de que se acabara-me dijo ocultando su rostro.
-Gracias-recibí el plato sonrojada-Pero ¿Cómo sabes que es mi platillo favorito?-pregunté curiosa- A nadie se lo había dicho.
-¿Eh? Bueno yo… yo solo lo supuse-contestó-Por que te animas al ver que lo sirven. ¿No quieres que nos vayamos a sentar?
Asenté con la cabeza, nos disponíamos a avanzar, cuando enfrente de nosotros llegó Seto.
-Buenos días-saludé.
-Buenos días-contestó mirándome y después a Mahad con seriedad.
-Buen día-saludó Mahad con igual seriedad al sentir su mirada.
El desayuno terminó con la compañía de Seto, Karim y Shada, ya que cada mesa es para 8 alumnos como máximo.
-Provecho-me levanté de la mesa siendo la primera en terminar, pero en cuanto Mahad y Seto vieron que me levantaba, imitaron el movimiento.
-Gracias-contestaron Shada y Karim uno tras del otro y vieron fijamente a los chicos que se habían levantado.
-Gracias-siguió Mahad tras un murmuro de la misma palabra por parte de Seto.
Di un par de pasos fuera de la mesa, Seto regresó a su lugar mientras que un llamado paró mi caminar.
-Isis-me llamó Mahad-¿Podrías ayudarme con algunos hechizos de curación?-preguntó cuando volví mi vista a él, solo vi como los presentes lo miraban extrañados.
-Por supuesto-contesté sonriente-Por fin podré pagarte tanto favor.
Mahad sonrió, el resto no dejaba de mirarlo y yo solo di media vuelta para dirigirme al salón de magia donde nos esperaban.
-Buenos días Isis-saludó el maestro Kazuke-Como siempre la primera.
-Buenos días maestro-saludé y me dirigí a sentarme en mi lugar y comencé con la lectura de algunos pergaminos, pero me encontraba algo distraída.
Las clases comenzaron, pero el Faraón llamó a junta a toda la corte. Últimamente eso pasa con frecuencia, consultan lo que será mejor para proteger el reino, especialmente el palacio y no por que la gente del pueblo no sea importante, si no por que el objetivo principal de aquellos bandidos es capturar a Mana. Por eso digo que nunca me dicen nada
El maestro Kazuke nos dejó leer algunos pergaminos con nuevos hechizos, en cuanto acabáramos de leerlos, podríamos retirarnos.
-Creo que tendremos tiempo para que me ayudes-sonrió Mahad sentado junto a mí.
-Si-contesté no queriendo mostrar mi rostro-Pero primero acabemos con la lectura.
Unos minutos después, el príncipe salió corriendo del salón, no sin antes guardar los pergaminos.
-Seguro irá a buscar a Mana-dijo el chico castaño a mi lado.
-Si, son muy apegados-dije mirando la salida.
-La protege demasiado-contestó casi como regaño.
-Bueno, pues eso hace la gente cuando quiere mucho a alguien-defendí.
Mahad quiso decirme algo más, pero se reprimió escondiendo su rostro entre los pergaminos que sostenía.
-Por fin acabé-suspiró el chico mirándome-¿Te falta mucho?
-No, ya había acabado antes que el príncipe-contesté-Pero te estaba esperando.
-Gracias-se arregló la voz y nos dirigimos a la salida.
-¿En que hechizos quieres que te ayude?-pregunté para interrumpir el silencio entre los dos mientras caminábamos por el pasillo.
-Pues… en el de…hacer recuperar energía-contestó algo titubeante.
-Pero en ese me ayudaste tú-contesté extrañada.
-¿Si? A bueno… es que… tú ya mejoraste bastante y quiero perfeccionarlo-se defendió.
-Está bien-contesté un poco confusa-¿Algún otro?
-Si, bueno no, bueno… quiero decirte algo-hizo que paráramos enfrente de una puerta-Yo quisiera decirte que…
El oírlo hablar así, hizo que me pusiera algo nerviosa, sentía que me temblaban las piernas, pero unas voces dentro de la sala de juntas en la que estábamos frente a la puerta, hizo que callara y decidimos entrar y vimos al príncipe, Mana y a un extraño chico.
-Alteza…-estuvo a punto de decir Mahad al unísono de mi voz, pero paramos al ver al extraño.
-¡Mahad! ¡Isis!-exclamó Mana soltándose del chico que la abrazaba-Quiero presentarles a Bakura, es mi amigo-dijo muy contenta.
-Mucho gusto-saludé, pero algo había de extraño en ese chico, era como si reprimiera el emanamiento de magia, o al menos fue lo que percibí.
-Mucho gustó-saludó Mahad pero muy seco, creo que percibió lo mismo que yo.
-¡Ahora que están todos juguemos!-exclamó la pequeña Mana quitando el silencio del lugar y llamando mi atención.
-Creo que hace tiempo que no disfrutamos un rato-dije con una sonrisa a pesar de la desconfianza que me inspiraba aquel chico.
-Alteza, Isis Mahad-se oyó la voz seria de Seto que llegaba con Karim y Shada-Deberían descansar un poco.
-Si, pero también es necesario divertirse-objetó Mana-¿No desean acompañarnos?
Seto levantó la ceja un poco mientras veía a Mana, en cuanto a Karim y Shada, parecía agradarles la idea.
-Miren, el es Bakura-nos presentaba la pequeña- Es mi amigo. Ellos son Isis, Mahad, Seto, Karim, Shada y ya conociste a A… el príncipe-sonrió algo nerviosa-Todos estudian magia.
-¿Estudian contigo?-preguntó Bakura muy interesado.
-¿Conmigo?-preguntó Mana- -Si, ellos suelen enseñarme cosas.
-Ya veo-dijo.
Solo pude ver la escena como el resto de los presentes.
-Deben ser muy buenos-siguió el chico.
-Si-contestó Mana.
-Parece ser que te interesa la magia-dijo Seto, después de este comentario me pude dar cuenta que Mahad y yo no éramos los únicos que sospechábamos del chico.
-Si, me gustaría probar hacer el examen-contestó-Aunque no recuerdo presentar algún tipo de habilidad.
-Seguro lo pasarás fácilmente-continuó con las insinuaciones el príncipe.
-¿Y si mejor ya nos vamos a jugar?-preguntó Mana que sin duda sentía la tensión del momento.
Finalmente fuimos a jugar un poco, pero no dejábamos de vigilar a ese Bakura, había algo más en el que me inquietaba.
El juego continuó, pero un estruendo nos interrumpió.
-Mana-pensé mirándola al igual que mis compañeros. El príncipe nos hizo una seña y enseguida nos dirigimos al lugar de donde provino aquel sonido.
Al llegar al lugar, toda la corte real y el faraón ya se encontraban ahí, pero no había nadie sospechoso.
-¡Solo fue una distracción!-exclamó el maestro Saru.
-¿Pero donde están?-preguntó el maestro Aknadín.
-¿Dónde están Mana y mi hijo?-preguntó el faraón alarmado.
-Cuando los dejamos el príncipe estuvo a punto de llevársela-contestó Shada.
-Y enseguida partimos para este lugar-siguió Karim.
-Será mejor que busquemos enseguida a los intrusos-siguió la maestra Nefim.
El faraón estuvo a punto de hablar, pero un nuevo estruendo se escuchó algo cercano de donde estábamos y corrimos al lugar de inmediato.
Justo ahí, vimos a ese chico con Mana en brazos que corría fuera de ese lugar y en lo que quedaba de la habitación, se encontraba la pareja atacante.
A lo lejos vimos llegar al príncipe que ya tenía a Mana, en el momento en que Bakura se fue, el príncipe corrió a su refugio.
Nosotros nos quedamos tomando posición de ataque.
-Lo sentimos faraón, pero los planes han cambiado-habló aquel hombre-Nos encantaría quedarnos a la fiesta, pero nos han llegado buenas noticias.
-Pero no se preocupen, que les dejaremos un regalo por las molestias-dijo la mujer riendo.
Ambos hicieron un movimiento haciendo que su dragón nos atacara y de entre el humo dejado por el ataque, surgieron esas sombras estorbosas, pero aquella pareja y su monstruo ya no estaban.
Acabamos con las sombras, con el entrenamiento cada vez era más fácil combatirlas, pero una vez más no logramos seguir a los bandidos.
Mana había quedado herida e inconsciente, por ahora duerme en el escondite, ya que no podemos arriesgarnos a un ataque nocturno en su estado.
Realmente ignoro donde esté ese escondite, pero espero que estén seguros, por que a Mahad parece preocuparles.
ESO FUE LO QUE ME PUDE ROBAR DE SU DIARIO, ESPERO QUE NO LE DIGAN NADA
Mahad: ¡Mana!
Yo: *esconde las hojas atrás de ella* ¿Si?
Mahad: ¿Has visto a Isis?
Yo: No ^^u
Mahad: *se va*
Yo:*saca las hojas* Fiu, estuvo cerca.
Atem: ¡Hola!
Yo: ¡Ah!
Atem: ¿Qué traes ahí?
Yo: Nada *las esconde pero Atem se las quita*
Atem: ¿Qué es esto? *empieza a leer*
Yo: Es que les prometí a los lectores poner unas hojitas del diario de Isis ^^u
Atem: ¿Isis tiene diario?
Yo: Si, pero por favor no le digas nada y mucho menos a Mahad por que de seguro me regaña.
Atem: Está bien, pero déjame leerlas
Yo: Si *comienzan a leer*
Atem: Y tanto que lo negaban
Mahad: Denme eso *nos quita las hojas* ¿Que les he dicho sobre la privacidad de los demás?
Yo: *lo abraza con complicidad* ¿No me digas que no te gustaría saber lo que ella escribe de ti?
Mahad: Si pero…
Atem: Te menciona varias veces
Mahad: ¿De verdad? *le entrego las hojas y medio empieza a leer*
Isis: Con que tú las tenías…
Mahad: Yo… pero Mana… no…
Isis: Tienes que respetar las cosas de los demás *se lo lleva de la oreja*
Yo: Mahad me matará por esto. Bueno, espero y hayan disfrutado de las hojas.
Atem: Hay que seguir traduciendo tu diario.
Yo: Si ^^u em… pero hay cosas que no quiero que leas.
Atem: Lastima por que aquí lo tengo *lo saca*
Yo: ¡Devuelve eso!
*lo corretea*
Atem: Yo te lo regalé.
Yo: Si, pero es mío.
*se van*
