Fics de Naruto.
Hinata, el Ángel Guardián.
Capítulo Veinte: Rencuentro Emotivo.
Hinata acababa de dejar la Mansión Hyuga y de despedirse de su querida hermanita, prometiéndole, volver a visitarla luego. Naruto quien volaba sin rumbo, ya se había aburrido de andar perdido sin nada que hacer, al comienzo le había parecido divertida la idea de explorar toda la aldea sin que nadie lo viera, pero como era de esperarse en alguien que le gusta ser el centro de atención, 2l que lo ignoraran no le gusto para nada, así que había planeado regresar a donde Hinata.
—Maldita bruja de cabello rosa —exclamó Naruto aun sobándose el rostro—. ¿Cómo es que me dolió el golpe? Se supone que soy un fantasma.
Naruto aun seguía pensando en su "encuentro" con aquella Sakura dentro de la mente de la Sakura original, su primer encuentro con la Inner Sakura, el cual, no había terminado muy bien.
—¡Bruja de rosa, ojala te mueras! —Naruto le sacó la lengua a Sakura, quien caminaba por la calle a pocos metros de él, luego se percató de un detalle, alguien más corría por la calle, pero hacia la dirección contraría—. ¿Ino? Espera, su forma de correr… ¡HINATA!
Naruto se dio cuenta de que el cambio, había sido más grande de lo que el había pensado, así que, sin dudarlo, decidió seguir a su antiguo ángel guardián. Aunque decidió hacerlo en total silencio, para darle la sorpresa a Hinata.
—No debo dejar a Naruto-kun como un fantasma, esa vida es muy dura para él —se repetía Hinata que corría lo más a prisa hacia la florería, "su nuevo" hogar temporal.
Cuando Hinata llegó por fin a la florería, hogar del clan Yamanaka, se percató de un detalle, la salida de la casa había sido fácil, pero ahora debía volver a entrar y no sabía que había sucedido.
—Con su permiso —dijo Hinata casi en un susurró, luego entro por la misma ventana por la que había salido, que daba a "su habitación".
No le costo mucho entrar a Hinata, pero para su sorpresa, se encontró a "Naruto", quien la miraba muy enojado, en realidad era la verdadera Ino, actual ocupante del cuerpo de su amor platónico.
—¿Puedo saber donde te fuiste? Y más importante… ¡Qué diablos fuiste a hacer con mi cuerpo!
Ino parecía que echaba chispas, como no, si creía que quien poseía realmente su cuerpo era el verdadero Naruto y luego de escuchar una historia casi interminable de este, a Ino no se le hizo muy divertido que su cuerpo estuviera paseando en manos de un chico como Naruto.
—Y-yo-yo… debía visitar a mi hermanita… era su cumpleaños —habló tímidamente Hinata. Ino parecía más tranquila.
—No recuerdo si tenía una hermana o no. Papá no mencionó eso —pensaba Ino quien decidió darle el beneficio de la duda a quien creía era Naruto—. Papá se fue a hacer una entrega, así que pude encontrar el pergamino, ahora debemos hacer lo mismo para regresar a la normalidad.
—Pe-pero debemos esperar a Naruto-kun —habló sin pensarlo Hinata.
—¿Esperarte? Pero si ya estas aquí, vamos rápido, quiero deshacerme de tu cuerpo y bañarme bien en alcohol para olvidar todo lo que paso hoy —Ino llevó a Hinata arrastrando de la mano hacia el patio trasero.
Naruto, quien había estado junto a Hinata flotando todo este tiempo, se sintió algo preocupado, al saber que su nueva amiga estaba cuidando ahora de su cuerpo. Lo que más le molesto, es como se refería a Hinata como si fuera él.
—Otra bruja, esta es peor que la de rosa… además de bruja es gritona —exclamó enojado el ex-rubio.
—Naruto-kun, por favor, si me oyes… —Hinata empezó a hablar en voz baja, para que no la escuchara Ino—. Debes usar el Byakugan y estrellarte con nosotros en el momento exacto que el Jutsu se complete. Sino no regresaremos a la normalidad.
Naruto había escuchado perfectamente lo que Hinata le había dicho, pero le surgía un pequeñísimo problema, el no sabía como activar el Byakugan, Doujutsu exclusivo del Clan Hyuga.
—Bien, recuerda lo que estabas haciendo justo antes de usar mi jutsu —exclamó Ino poniéndose frente al que creía era Naruto, este "Naruto2 lucía muy nervioso—. Vamos, porque estas así. Ni que fuera a fallar el Jutsu, si ya me salió una vez… de seguro me saldrá de nuevo.
Pero no fue así, Ino tuvo que repetir el mismo Jutsu cerca de cincuenta veces, en parte, porque al parecer la primera vez le había funcionado por accidente. Para cuando Ino había logrado dominar su Jutsu a la perfección, Naruto ya había entendido como usar el Byajugan, en parte, porque Hinata a cada fallo de Ino le daba un nuevo Tip de como usarlo.
—Ya no me queda energía más que para un último intento —exclamó Ino casi sin aire—. Sino sale bien ahora, deberemos hacerlo de nuevo mañana.
—¡MAÑANA! —gritó asustado Naruto, quien ya no soportaba ser un fantasma.
—Mañana no, no me gusta eso—habló cabizbaja Hinata.
—Y tú crees que me gusta ser niño —respondió enojada Ino—. Ven, intentémoslo una última vez. Cruza los dedos.
Hinata respiro profundamente, Naruto se preparo con el Byakugan listo, mientras Ino daba los últimos movimientos para su Jutsu. Repitieron toda la escena como la primera vez, con una precisión de movimientos como los de un cirujano y por fin, lograron regresar a la normalidad… o casi.
—¡Y-YA-YA-YA YA SOY YO MISMA! —Gritó Ino sumamente feliz sintiendo nuevamente su cuerpo—. Estoy muerta, me voy a dormir. Ya sabes por donde salir.
Diciendo esto, la pequeña de cabello rubio se retiro, lucía sumamente agotada. Naruto, quien se encontraba de pie, salió del patio por la puerta trasera, camino varios metros sin decir una sola palabra… hasta que.
—¡Hinata, volvimos a la normalidad! —exclamó feliz el rubio quien aun no podía salir de su asombro.
—Sí Naruto-kun, volvimos a la normalidad —sonrió Hinata, quien flotaba junto a Naruto—. Me alegro de que ya no seas un ángel.
—Parecía más fantasma que ángel —respondió el rubio sin darse cuenta. Hinata se asustó al escuchar estas palabras.
—¡NA-NA-NA-NARUTO-KUN! —gritó muy asustada Hinata.
—Te escucho muy bien, no grites Hinata —Naruto se tapó los oídos algo molesto, el grito de Hinata le había causado algo de daño.
—E-E-E-Eso mismo… ¡PUEDES OIRME! —gritó nuevamente Hinata, esta vez, Naruto no se tapó los oídos.
—¡E-es verdad! —exclamó el rubio anonadado—. Te puedo oír… aunque sigo sin verte.
—Naruto-kun —Hinata comenzó a llorar de felicidad.
—No llores Hinata, no llores —Naruto trababa de tranquilizar a su amiga, aunque no sabía donde se encontraba exactamente o porque debía tranquilizarla.
—Po-por fin te podré hablar Naruto-kun —sonrió Hinata secándose las lágrimas—. Cuantas veces imagine esto.
—¿Qué crees que lo haya provocado? —preguntó intrigado Naruto—. Sería por ese jutsu que hizo Ino. Crees que sea por eso.
—No me importa porque haya sido, estoy muy feliz de que pasara —Hinata flotaba muy contenta alrededor de Naruto—. ¿Crees que Hanabi-chan también me pueda oír?
—¿Hanabi-chan?
—Mi hermana menor, de la que te platico siempre en sueños.
—Ah sí, tu hermanita —Naruto se rasco la cabeza, en verdad no recordaba de quien le hablaba Hinata, pero si se daba cuenta de que no lo sabía, Hinata se podría poner muy triste.
—Me encantaría que ella pudiera oírme —sonrió Hinata, su alegría se notaba en su tono de voz—. Sería el mejor regalo de cumpleaños que le pudiera dar.
—¿Y si no te escucha? —estas palabras interrumpieron los pensamientos alegres de Hinata.
—S-si ella n-no puede oírme —a Hinata se le hizo un nudo en la garganta, su tono de voz cambio totalmente—. Mi pobre Hanabi-chan.
—E-espera Hinata, solo lo dije por decir —Naruto trataba de reconfortar a su amiga—. Además, si no te escuchara, aun la puedes contactar en sueños.
—¡Es verdad! —nuevamente el tono de voz de Hinata cambio a uno alegre—. Iré a ver ahora mismo a mi hermanita.
—Te acompañaría, pero sabes que no soy muy bien recibido en tu casa —Hinata asintió.
—Descuida Naruto-kun, yo entiendo —diciendo esto, Hinata se retiro rumbo a su casa.
—Suerte Hinata —Naruto espero a ya no sentir la presencia de Hinata para hablar—. ¡EH TÚ MALDITO ZORRO! Despierta, se que hiciste esto.
—Así que te diste cuenta. Chaval —se escuchó una voz penetrante y bastante grave—. Te felicito.
—Para que lo hiciste, ¿por qué nos ayudaste? —solo se escuchó una risa penetrante.
—Solo los quise ayudar para mis propios propósitos —Naruto se notaba muy preocupado.
—Si le haces algo a Hinata… ¡Yo!
—¿Tú qué? —nuevamente se escuchó aquella risa perversa—. No puedes hacer nada y lo que es peor para ti, mi plan ya empezó y no podrás detenerlo.
—¡Maldito Zorro! —pero por más que gritara Naruto, aquella extraña voz, ya no respondía.
