CAPÍTULO 20

¡Qué bueno que paramos un momento para comprar esas donas! Mmm… tenía tanta hambre", dijo Amy mientras tomaba el último sorbo de su chocolate caliente. "A ti te gustan mucho los dulces, ¿verdad?" Amy le preguntó al pequeño homo-novus mientras se acomodaba en el asiento del auto.

"Claro que te gustan mucho los dulces, igual que a tu papá." Amy abrochó su cinturón de seguridad y acarició su vientre dulcemente. "Ya sé que estamos en Mayo y él solamente toma chocolate en meses que tienen una R en el nombre, pero no le vamos a decir nada" Amy sonrió al recordar a Sheldon. Sin perder más tiempo encendió el auto y partió a casa.

"Debo reconocer que te portaste excelentemente bien durante este viaje, con excepción de esas náuseas de la mañana pero a eso ya me acostumbré." Amy platicaba animadamente con su bebé. "Seguro te cayó muy bien la tía Marion. Yo te dije que sería así. ¡Ella es la mejor!".

Muchas veces Amy conversaba con su bebé por largo tiempo, como si fueran los mejores amigos, como si aquella pequeña criatura pudiera escucharle e incluso responderle. Era una forma de sentirse acompañada cuando estaba lejos de Sheldon y Nicky y además desahogaba muchas cosas que quizá no se atrevería a decirles a otras personas.

"Lástima que tu abuela haya estado de mal humor, pero ya se le pasará. Ella también ha pasado por muchas cosas difíciles últimamente. La enfermedad de la tía Marion la tiene muy preocupada y seguramente extraña a Nicky." Amy comentó. "Es entendible que se haya portado así, aunque pienso que debería darse la oportunidad de conocer mejor a tu papá".

Al llegar a un semáforo, Amy chequeó su reloj. Eran casi las 9 de la noche y no había mucho tráfico de regreso a casa, así que con suerte llegaría a Pasadena antes de las once pm. Amy encendió la radio y subió el volumen.

"A tu papá no le gusta que escuche música en el auto porque dice que es una distracción. Pero, él no está aquí", Amy subió aún más el volumen. "¿Qué te parece si escuchamos algo de Neil Diamond? A Nicky y a mí nos gusta mucho".

'Sweet Caroline' sonaba en la radio y Amy siguió conduciendo al ritmo de las canciones de su artista favorito; se encontraba feliz porque pronto estaría en casa.


"Me encanta esta película y no me canso de verla." Leonard miraba entusiasmado la pantalla del televisor. "Aunque honestamente prefiero el libro. Siempre es mejor el libro, de hecho".

Leonard y Penny se encontraban sentados en el sofá mirando una de las películas favoritas de ambos: 'Los juegos del hambre'.

Después de llevar a Sheldon y Nicky al hospital, para que el médico revisara al niño y asegurarse de que ambos estuvieran bien al regresar a casa, Penny y Leonard decidieron quedarse en la sala y relajarse un poco, viendo una película.

"Bueno, no he leído el libro pero, en la película Gale y Peeta son bastante lindos" Penny sonrió coquetamente mientras se acurrucaba en los brazos de Leonard.

"Así que ellos te parecen muy lindos… eh?" Leonard miró a Penny de reojo, fingiendo estar celoso.

"Sí, pero ellos no son tan lindos como mi esposo" Penny le dio un beso cariñoso en la mejilla a Leonard. "Nadie es más lindo que mi esposo".

"Sigue así… quiero ver hasta dónde nos lleva esto" Leonard rió al sentir cosquillas en el cuello mientras Penny lo besaba apasionadamente.

"Creo que esta noche… eso no pasará. Estoy muy cansada y me quedé preocupada por Nicky". Dijo Penny al levantarse del sofá, estirando sus brazos mientras bostezaba, tenía mucho sueño en realidad. "Auch!" Penny sintió un dolor punzante en su espalda.

"¿Cariño, te duele la espalda?" preguntó Leonard, levantándose del sofá como si fuese impulsado por un resorte.

"Sí, me duele un poco. Hace un par de días levanté unas cajas pesadas en el restaurante y creo que esa es la causa de mi dolor de espalda." Penny frotó enérgicamente su región lumbar. El dolor era molesto pero soportable. "No es nada de qué preocuparse, creo que me estoy poniendo vieja. Ahh, vamos a dormir ya!" dijo Penny, bosteando nuevamente y tomando la mano de su esposo.

Cuando Penny y Leonard caminaban hacia la habitación, escucharon un grito proveniente del departamento de enfrente. "Nicholas! Nicholas!" Sheldon gritaba con desesperación el nombre de su hijo. El sonido de la atemorizada voz de Sheldon les provocó escalofríos a los dos.

"¿Escuchaste eso? Es Sheldon… ¡Vamos!" Leonard y Penny salieron corriendo hacia el departamento de su amigo.

Al llegar, la puerta estaba cerrada pero Sheldon no había puesto el seguro. No había nadie en la sala ni en la cocina. Instintivamente Leonard y Penny corrieron hacia la habitación de Nicky.

"¡Ayúdenme!" el grito ahogado de Sheldon se escuchaba en todo el departamento.

Tratando de recuperar el aliento, Leonard preguntó al verlo: "Sheldon, ¿qué pasa? ¿Qué pasó con Nicky?"

Sheldon se encontraba de pie, al lado de la cuna de su hijo, sosteniéndolo entre sus brazos y apretándolo fuertemente contra su pecho. El niño estaba envuelto en una cobija, sin moverse.

"Sheldon ¿Qué le pasó a Nicky?... Sheldon…" Penny se acercó a su amigo y suavemente tocó la barriguita de Nicky por sobre la cobija como queriendo comprobar que el niño estaba respirando. Penny temía que algo malo pasara con el niño.

"Háblanos Sheldon!" Leonard comenzaba a inquietarse porque Sheldon no decía ni una sola palabra. Sheldon se veía extremadamente pálido y sus manos temblaban mientras seguía abrazando a Nicholas sin querer soltarlo.

Sheldon suspiró muy hondo y comenzó a decir, con voz entrecortada: "Yo… yo me quedé dormido en esa silla. Oh Dios ¿Por qué me quedé dormido?... No sé cuánto tiempo pasó, quizá una hora. Escuché a Nicholas llorar, pero era más como si gritara y me desperté…" La voz de Sheldon se quebró en ese instante, emitiendo un gemido de dolor intenso.

"¿Y… qué sucedió cariño?" Penny preguntó, sintiéndose tan afligida como Sheldon.

"Cuando lo vi, Nicky estaba sacudiéndose muy fuerte en la cuna, pero estaba inconsciente y no me escuchaba. Yo traté de evitar que se golpee o se lastime, sostuve sus brazos y sus piernas, tratando de calmarlo. Fueron unos cinco o seis minutos, yo nunca vi nada así." Aunque Sheldon trataba de ser fuerte, de un momento a otro empezó a llorar. Aquella experiencia le había dejado profundamente consternado.

"Luego se quedó dormido así, y no quiere despertarse." Sheldon se secó las lágrimas con el dorso de la mano. "¡Despiértate Nicholas! ¡No sé qué le pasa!". Sheldon continuaba llorando al ver que Nicky no despertaba a pesar de sus esfuerzos.

"Sheldon tenemos que ir al hospital en este momento", Leonard trató de pensar con claridad y ayudar a su mejor amigo.

"¡Sí, Sheldon cálmate… todo va a estar bien! Déjame cargarlo un momento hasta que te calmes un poco", dijo Penny estirando sus brazos hacia Nicky. Sheldon abrazó a su hijo con más fuerza, sin querer soltarlo pero finalmente cedió y dejó que Penny lo tomara en sus brazos.

Leonard condujo hacia el hospital lo más rápido que pudo, sin importarle el exceso de velocidad o los semáforos en rojo. En el auto Nicholas comenzaba a despertarse lentamente de su letargo pero solamente miraba a Sheldon por unos minutos y luego volvía a quedarse dormido.

Al llegar al hospital Sheldon entró en la sala de Pediatría con Nicholas en sus brazos y acompañado por Penny. Leonard se quedó en la sala de espera. Sheldon había conseguido calmarse, pensando que tenía que ser fuerte para cuidar de Nicholas. Penny le contó lo sucedido a la enfermera y ella los condujo de inmediato a la sala de Emergencias.

Al enterarse de lo que sucedía, el pediatra de turno entró enseguida a la sala de emergencias y examinó a Nicholas mientras le hacía varias preguntas a Sheldon.

"¿Cuánto tiempo duró la crisis convulsiva?" preguntó el médico.

"Unos cinco o seis minutos. No estoy seguro" Sheldon respondió. "Traté de evitar que se lastime, no sé si se golpeó en la cuna. Cuando la crisis terminó, se quedó dormido por varios minutos. Acaba de despertarse pero todavía está algo somnoliento y creo que aún tiene fiebre".

"¿Ha convulsionado antes?" dijo el médico mientras revisaba las pupilas de Nicky con una lamparita. El niño se encontraba inusualmente letárgico y no ponía alguna resistencia al examen. Penny observaba todo con mucha preocupación; ella ni siquiera sabía que algo así podría pasarle a un niño como Nicky.

"No", Sheldon negó con la cabeza. "Antes de dormirse tenía 39 grados de temperatura pero le di acetaminofén y cuando se durmió ya no tenía fiebre. Hoy en la tarde vinimos al hospital porque estaba tosiendo mucho. Me dijeron que era un resfriado común pero nunca me esperé que sucediera esto". Sheldon veía como el médico examinaba atentamente los pulmones de Nicholas.

"Por lo que usted me informa creo que se trata de una convulsión febril. Son bastante comunes en niños de esta edad y lo más probable es que no se repita. Parece que su temperatura subió rápidamente durante la noche y eso provocó la convulsión. Sin embargo, me preocupa que se encuentre tan somnoliento todavía y además, en sus pulmones escucho algo que me llama la atención. Voy a necesitar hacerle algunos exámenes de sangre y rayos X de tórax." El médico muy seriamente le comentó a Sheldon.

"¿Una convulsión febril? ¿No debería descartar que tenga algo más grave como meningitis o epilepsia? Nicholas nunca ha estado así y él ya ha tenido fiebre antes." Sheldon caminaba de un lado a otro de la sala. "¿Qué es lo que auscultó en sus pulmones? ¿Por qué no escucharon eso cuando vinimos en la tarde?" Sheldon sacudió su cabeza, muy exasperado.

"Precisamente eso es lo que quiero descartar, las crisis febriles son la principal causa de convulsiones en niños de la edad de su hijo pero tenemos que descartar las causas que usted mencionó. Las infecciones del sistema nervioso como meningitis también son una posibilidad pero no parece presentar signos de ello. Es necesario que hospitalicemos al niño para tenerlo en observación, al menos por 12 horas. En cuanto a lo de los pulmones, me pareció escuchar un silbido y sus campos pulmonares se encuentran muy congestionados."

Penny miraba a Sheldon y al médico sin entender mucho de lo que escuchaba. Sheldon parecía conocer todos los términos que el médico mencionaba.

"¿Un silbido?... Querrá usted decir sibilancias, ¿como en el caso del asma?" preguntó Sheldon mirando a Nicholas respirar con cierta dificultad. Sheldon pensaba que quizá Nicky lo había heredado de él. Cuando Sheldon era pequeño pasaba enfermo la mayor parte del tiempo pero al hacerse mayor había superado el problema del asma casi por completo.

"¿Es usted doctor también?" preguntó el médico al notar que Sheldon conocía muy bien aquellos términos que él empleaba.

"Soy doctor en física, pero no soy médico. Fui un niño bastante enfermizo de pequeño". Sheldon respondió, sin apartar la mirada de Nicholas.

"¡Ya entiendo! Pues, bien podría ser asma, o una neumonía grave por el deterioro tan agudo. Es difícil diferenciar eso en niños tan pequeños pero no se preocupe, ha venido a tiempo y cualquiera de esas condiciones es tratable", dijo el médico con tono reconfortante.

Sheldon asintió. En pocos minutos el médico ordenó una serie de exámenes de laboratorio para Nicky y Sheldon vio como le colocaban una vía intravenosa en su mano. Era inevitable para Sheldon recordar que esta escena se repetía por segunda vez.

Cuando Nicholas nació, casi un mes antes de lo esperado, a las 35 semanas, también le colocaron una vía intravenosa como ahora. Sheldon sentía como si fuera a él al que perforaran con esas agujas.

Penny no pudo quedarse ahí por más tiempo, no podía soportar ver a Nicky lleno de agujas como si fuese un alfiletero, le dio una palmada en la espalda a Sheldon y salió de la habitación. Sheldon se quedó allí junto con Nicholas, no tenía intención de separarse de él.

Leonard, que se encontraba en la sala de espera, se levantó rápidamente de la silla y corrió hacia Penny para abrazarla con todas sus fuerzas.

"¿Qué pasó Penny?" ¿Cómo está Nicholas?" Leonard respiraba agitadamente sintiéndose más preocupado porque Penny no le respondía.

"El médico dice que probablemente se trata de una convulsión febril. Dice que eso les sucede a los niños con bastante frecuencia. Cariño, yo ni siquiera sabía que algo así le podía pasar a un bebé, por causa de un simple resfriado". Penny empezó a llorar con gran sentimiento al darse cuenta de que había muchas cosas sobre los niños que ella ignoraba. Le ponía nerviosa contemplar la posibilidad de algo así podría sucederle a sus hijos, si alguna vez llegara a tenerlos.

"Sí, eso le pasa a los niños a veces. Pero si es así y se trata solamente de una convulsión febril, Nicholas va a estar bien" Leonard añadió. Penny se sintió un poco más tranquila al escuchar las palabras de Leonard.


Amy llegó a casa a las 11:30 pm. Le llamó la atención que la puerta estuviese entreabierta a pesar de la hora y que todas las luces de la sala se encontraran encendidas.

"Sheldon" Amy lo llamó, pensando que si las luces estaban encendidas, quizá él estuviese despierto aún. "Sheldon!"

Al no recibir respuesta Amy fue inmediatamente a buscarlo en la habitación de Nicholas. Al entrar allí, se dio cuenta de que las cobijas de la cuna estaban desarregladas. "Deben haberse quedado dormidos en la otra habitación", pensó Amy.

Caminó hacia la habitación que compartía con Sheldon, tratando de no hacer ruido para no despertarlos.

Cuando Amy entró a la habitación pudo ver que la cama estaba tendida, como si nadie se hubiese acostado allí. "Sheldon, Nicky!", volvió a llamar sin obtener respuesta.

"¿Dónde están?" preguntó una y otra vez. Sintiéndose extremadamente asustada tomó su teléfono y llamó a Sheldon. En pocos segundos escuchó el timbre de llamada entrante del teléfono de Sheldon, dándose cuenta de que el sonido provenía de la sala. El teléfono de Sheldon estaba sobre su escritorio. "¿Dónde están?", repitió Amy.

Amy salió velozmente del departamento, pensando que quizá Sheldon y Nicky se encontraban en el departamento de enfrente. Al tocar a la puerta por varias ocasiones, Amy supo que no había nadie allí.

Amy respiró hondo para darse valor y no derrumbarse al pensar que algo malo sucedía. Llamó a Penny por dos ocasiones pero ella no contestó. "No pasa nada Amy, tranquilízate!" se dijo a sí misma mientras marcaba el número de teléfono de Leonard.

"¡Leonard! ¿Qué pasó? ¿Dónde están Sheldon y Nicky? ¿Dónde están todos? No hay nadie en casa, yo los busqué por todos lados" Amy casi no le daba oportunidad a Leonard para responder tantas preguntas.

"¡Amy! Pensé que te quedarías en San Diego hasta mañana." Leonard respondió, sorprendido por aquella llamada.

"No pude quedarme en San Diego. No con Nicholas enfermo. Acabo de regresar a casa. ¿Dónde están todos? Estoy muy preocupada, ¿por qué no me dices nada?", el tono de voz de Amy delataba su estado emocional.

"Amy por favor, no te pongas mal con esto…" Leonard trataba de calmarla antes de darle la noticia. "Si no te sientes en condiciones como para conducir yo iré a buscarte".

"Leonard por favor, ¡dime qué está pasando!" Amy interrumpió; estaba a punto de perder la paciencia.

"Nicky está en el hospital; se puso mal durante la noche y tuvimos que traerlo. Pero, ya está mejor. Sheldon está con él." Leonard utilizó el tono de voz más sereno que pudo. "Quédate en casa yo iré a buscarte enseguida".

"No Leonard, sólo dime exactamente en dónde están. Iré a verlos ahora mismo", Amy bajaba las escaleras lo más rápido que podía.


Amy llegó al hospital en poquísimos minutos y corrió hasta la sala de Pediatría, donde Nicky estaba hospitalizado, según Leonard le había dicho.

"Sheldon!" Amy susurró al ver a su querido Sheldon sentado en un sillón al pie de la cama de Nicky.

Sheldon se levantó del sillón y prácticamente se arrojó a los brazos de Amy, abrazándola con toda la intensidad de la que fue capaz en ese instante.

"Amy, tengo miedo!" Sheldon suspiró al oído de ella. "Se puso muy mal, yo no pude evitarlo, yo no pude cuidar de él".

Sheldon temblaba mientras abrazaba a Amy; pronunciar cada palabra era físicamente doloroso para él.

"No Sheldon, no es tu culpa" Amy tomó firmemente la mano de Sheldon. "Yo no debí haberme alejado de ustedes ni por un minuto; yo sabía que Nicky y tú me necesitaban." Amy empezó a llorar sin poder contener sus lágrimas. "Es mi culpa!".

Sheldon permaneció en silencio por unos segundos, como meditando en las palabras de Amy. De repente soltó la mano de Amy y dio un paso atrás. "Sí!" murmuró débilmente. "Sí, es tu culpa" le dijo mirándola a los ojos, con las pupilas dilatadas y apretando los labios. "Es tu culpa!" gritó.

A/N: Como siempre les digo... Se aprecian sus comentarios.