Como les prometí, les traigo un nuevo capítulo de este fic aprovechando el tiempo libre que tengo debido a mis vacaciones. Ahorita son las 12:05am y no pude evitar inspirarme de tal forma que logré terminar este capítulo en tiempo record.
Les recuerdo que los personajes acá utilizados no me pertenecen sino a la mangaka Rumiko Takahashi y que solo los he tomado prestados para la creación de esta historia.
Ya saben que cualquier comentario y/o sugerencia por favor háganmelo saber sin nungun problema para así poder mejorar en el futuro. Por favor, dejen sus reviews por favor y díganme que opinan con la historia hasta ahora. Se los agradecería mucho.

Espero les guste... =)


DURA REALIDAD
Capítulo 20 - Olvidándome de tí

Camino al centro comercial, pude notar que había una buena cantidad de gente y como no si era viernes justo en los días donde todos, tanto escolares como universitarios entraban a las tan esperadas vacaciones de verano. Eran casi las 5:30pm y el cielo ya se estaba tornando anaranjado con esos hermosos contrastes entre el azul y el morado que incluso se pueden llegar a ver cuando el sol está en su máximo resplandor.

Durante casi todo el camino Hoyo estuvo hablándome sobre que ya estaba aliviado porque le había ido bien en sus finales y varias otras cosas sobre la universidad. Todo ese tiempo, a pesar de que le respondía y lo felicitaba e incluso reaccionaba sorprendida sobre algunas situaciones que me contaba, prácticamente no estaba ahí con él. A veces sin querer veía hacia la ventana, miraba los edificios o simplemente los carros en silencio mientras Hoyo no dejaba de hablarme.

Cuando estábamos cerca pude notar claramente el hotel donde había sido la fiesta. Y como no, si era un edificio de cerca de 20 pisos. No pude evitar traer a mi mente los recuerdos no sólo de esa noche sino también de las veces en donde salíamos o hablábamos por teléfono. InuYasha me había hecho sentir muchas cosas no solo alegrías sino también sensaciones que no pensé sentir a esa edad por alguien… por él. Me hizo sentir no solamente querida, sino también deseada por alguien, pero también me hizo sentir lo que menos quería ser… "ser un objeto"

"¿Dijiste algo, Kagome?" – sin querer había dicho lo que pensaba y parecía que Hoyo lo había escuchado.

"¿Eh? No, nada Hoyo. Sino que… ya casi llegamos. ¡Mira!" – era cierto. Estábamos a menos de una cuadra de donde debíamos de bajar y pues parecía que no lo había notado.

"Es cierto, ya llegamos" – el carro cruzó la avenida y se paró justo en la mitad del parque. Hoyo me ayudó a bajar, cerró la puerta y mientras le pagaba no pude evitar mirar hacia el hotel que estaba justo en frente mío… justo cruzando la calle. Los recuerdos otra vez inundaron mi mente y una cierta tristeza quería invadirme…

"Kagome, ¿vamos?" – giré mi rostro y miré a Hoyo. A pesar de que tenía una tierna sonrisa en sus labios pude ver en sus ojos cierta preocupación. Asentí y me dirigí hacia él para caminar juntos hacia el centro comercial.

Bajamos las escaleras y pude ver como la gente empezaba a llenar el lugar. Y como no si era "viernes por la noche". Entramos y lo primero que hicimos fue ir a la zona de juegos para divertirnos un rato. Hoyo decidió comprar las fichas pero al ver mi insistente negativa pues no le quedó de otra más que dejarme pagar con él la mitad de las mismas. Recuerdo que jugamos de todo, hicimos carreras, disparamos a los "zombis" y todos los juegos que pudimos encontrar. Me divertí tanto que durante todo el tiempo que estuvimos ahí jugando y compitiendo entre nosotros mismos me olvidé de la melancolía y tristeza que me tenían invadida al inicio. Luego de poco más de una hora de estar ahí decidimos ver cuántos tickets habíamos ganado.

"Tiene suficientes tickets como para adquirir uno de los muñecos de ese estante" – yo estaba al lado de Hoyo y pude notar cómo me miraba con una sonrisa

"¿Cuál te gusta, Kagome? Elige cualquiera de los de arriba" – le sonreí y miré entusiasmada los muñecos que estaban disponibles para mí. No sabía cuál elegir y es que todos los esos muñecos de peluche eran muy bonitos. Fue en eso que después de estar unos segundos pensando encontré uno que me llamó la atención.

"Me gusta ese oso de la esquina. ¿Lo puedo tener?" – era un osito de marrón claro, grande y tenía un sombrerito puesto. Era hermoso así que no pude resistirme.

"Aquí tiene, jovencita" – la chica lo sacó y me lo dio, estaba entusiasmada y no dejaba de abrazarlo – "Veo que le gustó mucho el muñeco a su enamorada" – no pude evitar ponerme roja y es que en verdad no era así.

"Se equivoca señorita. No somos pareja ni nada similar…" – Hoyo me apoyó pero pude notar la sonrisa pícara en el rostro de la persona que nos atendió. Le agradecimos por la atención y decidimos irnos del lugar.

El cielo estaba casi totalmente oscuro dándome comprendiendo así que habíamos estado un buen rato jugando sin darnos cuenta.

"¿Y, Kagome? ¿Qué deseas hacer ahora?" – en verdad no sabía que quería. Empecé a pensar y miraba a todos lados para ver que me provocaba hacer en ese momento. Fue en eso que me pegué a la baranda y di la vuelta para mirar a Hoyo.

"Ya sé que quiero. ¿Te provoca un helado?" – se rió y como no si le hablé como si fuera una niña pequeña. A veces le hablaba así para que se riera, era como un juego solo entre nosotros. Aceptó y bajamos las escaleras despacio mientras hablábamos sobre como yo le había ganado en alguno de los juegos mientras que en otros él me destrozó prácticamente. Llegamos y fuimos directamente a caja para hacer el pedido. Estaba sacando mi cartera cuando en eso puso su mano sobre la mía. Lo miré fijamente y él solamente se limitaba a sonreírme.

"Kagome, yo pago así que no te preocupes, ¿está bien?" – no me gustaba que él pagara todo. No era su obligación y eso me molestaba.

"Hoyo, por favor. Déjame pagar a mí mi helado. Que cada uno pague lo suyo es mejor así…" – no pude seguir hablando porque puso su dedo sobre mis labios para que no insistiera. Me sorprendí y me cortó las palabras.

"Vamos, Kagome. Yo quiero hacerlo, no es ninguna molestia para mí. Además fui yo el de la idea de salir. Yo te invité así que yo pago esta vez, ¿sí?" – no me quedó otra más que aceptar y quedarme callada porque ya no tenía como responderle. Sin embargo lo que me sorprendió no fue el hecho de que el pagara todo sino la forma en que me calló. InuYasha tenía esa forma de callarme a veces, claro aparte de los besos y esa forma en que Hoyo lo hizo pues… no pude evitar traer a mi cabeza nuevamente los recuerdos – "Ya. Ahora solo a esperar que sea nuestro turno…" – me sacó de mis pensamientos a lo que respondí solo sonriéndole. No quería que notara que (de nuevo) estuviera pensando en InuYasha. Él no se merecía eso, era demasiado bueno conmigo y pues… simplemente no lo merecía.

Estuvimos esperando por cerca de diez minutos lo cual era comprensible ya que había una buena cantidad de personas esperando por su turno hasta que por fin llegó nuestro turno.

"¿Qué sabores desean para el primer cono?" – tenía para elegir dos sabores. No me tomó mucho tiempo elegir uno porque yo soy más clásica en lo que a helados se refiere por lo que elegí la lúcuma (mi sabor favorito) y café que era otro de los que más me gustaba.

"¿Café? Lo de la lúcuma no me sorprende porque la amas en cualquier forma en que te la presenten, pero ¿café?" – me reía mientras recibía mi helado. Lo probé y sonreí frente a Hoyo.

"Es delicioso. Pruébalo si quieres…" – le ofrecí un poco. Lo saboreó un rato y pude ver claramente en su expresión que le había gustado.

"Está rico. Señorita deme ese y también…" – me reí un poco viendo como se quedaba pensando en el otro sabor que iba a pedir. Para mi sorpresa eligió el helado de "pisco sour" pareciéndome así una mezcla aún más extraña.

"Y así criticas mis mezclas de sabores, ¿no?" – no pude evitar reírme y es que en verdad, la suya me parecía mucho más extraña que la mía.

"Pruébalo. Vas a ver que te va a gustar este sabor…" – lo miré media escéptica y es que no estaba segura.

"Eso no emborracha, ¿verdad?" – no pudo evitar reírse y es que es "PISCO sour", es decir un trago hecho helado. Puede que tenga algo de alcohol, ¿no?

"Tranquila, no le pueden echar alcohol porque hasta los niños comen este helado así que no les conviene, ¿no crees?" – lo razoné un poco y comprendí que lo que decía era muy cierto así que me animé a probarlo. No podía negarlo, estaba rico pero prefería el mío.

Caminamos un rato y encontramos unos sitios donde nos sentamos para comer tranquilos. Para que no haya un extraño silencio entre nosotros empezamos a hablar de cualquier cosa como nuestras travesuras cuando éramos niños, nuestro primer jalado en la libreta de notas o en un examen e incluso cuando estás con tus amigos queriendo abrir una gaseosa por ejemplo y no te das cuenta que el gas está subiendo y te mojas toda la ropa. No dejábamos de reírnos y es que era demasiado gracioso recordar esas cosas…

"No puedo creerlo. El tiempo pasa tan rápido, Hoyo. Ya me gradué del colegio, el próximo año la universidad… A partir de ahora todas nuestras decisiones nos afectaren directamente a nosotros…" – nos quedamos un rato en silencio – "Ya nada es como antes… todo se ha complicado…" – ya habíamos terminado de comer nuestros helados hacía rato. El silencio se mantuvo por unos instantes más cuando en eso noté como Hoyo se paraba.

"¿Quieres un café?" – lo miré a los ojos. Estaba de pie extendiéndome la mano. Le sonreí y me ayudó a pararme caminando juntos hacia Starbucks. De nuevo él decidió pagarme el café a lo que ya no intenté ni oponerme porque de lo contrario la discusión por los helados volvería así que mejor me quedé callada.

Salimos del centro comercial y empezamos a caminar por el malecón que estaba lleno de parques. Caminamos en silencio, yo miraba hacia el mar oscuro, negro, en donde no podías ver nada, en donde no podías diferencias donde el cielo y el mar se diferenciaban por lo oscuro de la noche. De poco a poco tomaba el café y es que quería hacerla lo más larga posible.

"¿Y estás segura sobre lo que vas a estudiar?" – me detuve cuando hizo esa pregunta. Al notarlo el también paró de caminar mientras que yo me sentaba en una banca que había cerca. No había mucha gente en el malecón. Solo se vía a los carros pasar y a una que otra persona.

"Hasta ahora sí. Aunque no puedo negarte que en el fondo me muero de miedo" – se sentó a mi lado y nos miramos. Pude notar claramente en su mirada la comprensión, sus ojos me querían transmitir tranquilidad y es que él me comprendía, como no si está también en la universidad

"Tranquila, es normal sentir miedo pero no debes dejar que ese temor te consuma o que afecte las decisiones que tomes. Sea lo que sea que decidas, no debes arrepentirte de haberlo hecho…" – lo miré por un segundo pero no pude mantenerla mucho tiempo por lo que desvié mi mirada hacia otro lado. Suspiré, miré hacia el mar y saqué fuerzas…

"Ya nada es como antes. Ahora todo es tan difícil, tan… doloroso…" – no pude evitar soltar unas lágrimas y bajar mi mirada y es que los sentimientos que tenía guardados estaban pidiéndome a gritos escapar, dejarlos ir. Suspiré y volví a mirarlo a los ojos – "¿Sabes algo? No me arrepiento de ninguna de mis decisiones, no me arrepiento de nada de lo que hice… de lo que pasó…" – iba a seguir hablando cuando en eso me interrumpió

"Te refieres a InuYasha, ¿verdad?" – asentí mientras sentía como me tomaba la mano. Era como si quisiera transmitirme fuerzas… - "¿Estás segura…?"

"Sé que no tiene que ver con lo que estábamos hablando pero… es que no sabía cómo traer este tema a flote…." – me acarició el rostro e hizo que lo mirara. Estaba preocupado…

"Kagome, ¿qué fue lo que pasó?" – me limpié las lágrimas y es que no quería llorar más… pero era tan difícil contenerlas…

"Lo que debió pasar…." – me quedé en silencio unos instantes en donde Hoyo solo se limitaba a observarme… a esperar a que continuara – "Hoyo, tu sabes mejor que nadie la historia desde el principio. InuYasha no era cualquier persona para mí, sabes que lo quería más que a nadie. Tal vez fue por eso que me dejé llevar por mis sentimientos… por mis emociones en vez de mi razón" – suspiré y es que hablarlo, recordar todo no era fácil – "Me dijiste que tuviera cuidado, que no me arriesgara demasiado, que fuera más racional… todo el mundo me lo dijo pero yo terca no hice caso. ¡Pero como iba a hacerlo si todo parecía tan fantástico! Hoyo, yo me enamoré de él cuando tenía doce años, ¡DOCE! Y a pesar de que pasé cinco años sin saber nada de él, sin tener contacto con él…" – las lágrimas empezaron a aparecer de nuevo y no pude ocultarlas más – "… no pude olvidarlo… no lo logré…" – trate de tranquilizarme y es que no quería que Hoyo se preocupara más por mí – "Siempre supe que las cosas entre InuYasha y yo iban a terminar tarde o temprano pero no quería admitirlo. En el fondo siempre mantuve la esperanza de que en algún momento me dijera para ser su enamorada, que me amaba. Es cierto que al inicio me satisfacía saber que me quería y que era la persona más especial para él. Lo sé porque él me lo decía por teléfono casi siempre y es que había momentos en donde las inseguridades respecto a lo que era yo para él aparecían. Lamentablemente esas frases ya no eran suficientes para mí después de varios meses sin salir, sin vernos y cada vez hablando menos por teléfono…" – permanecí un rato en silencio tratando de sacar fuerzas. No era fácil para mí pero sabía que una vez dicho todo iba a poder dejarlo ir y más que nada a superarlo.

"Kagome…" – podía notar claramente su preocupación pero también sorpresa. Lo miré y le di una sonrisa para que se tranquilizara un poco. "Y eso que todavía no he terminado…"

"El día de la fiesta me propuse algo, Hoyo. Quería que esa noche fuera la más importante de mi vida, la que nunca iba a olvidar no solo porque era mi fiesta de promoción sino porque estaba con la persona que más quería. Pero también estaba decidida a que esa situación no iba a continuar más, no así. Es cierto, la fiesta fue increíble. Incluso me sorprendí de mi misma y es que descubrí una faceta que no sabía que tenía. Estuve al lado de InuYasha toda la noche. No lo dejé más que para ir al baño para arreglarme. Estaba tan feliz, tan contenta y es que todo parecía perfecto…." – las lágrimas volvieron a aparecer y no pude evitar agachar mi mirada – "… InuYasha y yo nos fuimos antes de que la fiesta terminara. Estuvimos caminando por el malecón como estuvimos hace un rato haciéndolo nosotros. Caminamos por un rato y después de un tiempo así nos sentamos en una banca donde hablamos y no dejábamos de besarnos… donde no dejaba de darme caricias que… que me hacían volar como si estuviera soñando…" – respiré hondo. No quería llorar más pero… - "… pero tarde o temprano tenía que despertar. Ya no quería seguir así… jugando, como si fuera algo de momento. Fue así que le pregunté primero lo mismo de siempre, qué era yo para él. Sentí su fastidio y es que como él me dijo, no comprendía como yo no dudaba tanto de él. En eso tomé fuerzas y le pregunté "la pregunta del millón"… si es que lo nuestro iba a llegar a algo…" – levanté mi rostro viendo hacia el cielo negro… tenía que sacar energías de cualquier parte y así continuar… - "… ¿Y sabes que dijo? Nada. Se quedó callado y fue entonces que comprendí que lo nuestro no iba a tener futuro. Como dicen "el que calla, otorga" y él con su silencio me dejó todo claro…" – me limpié las lágrimas permaneciendo un rato en silencio – "A pesar de que no quise, InuYasha igual me acompañó a mi casa. Ahí pues… nos despedimos… Me besó y a pesar de que al inicio forcejeé con él para separarme de él no pude evitar ceder y es que ese era el adiós…" – nuevamente las lágrimas de me escaparon. Agaché mi mirada para esconder mi rostro y pude sentir como Hoyo me acercaba a él para abrazarme. Las lágrimas no dejaban de aparecer… me sentía tan débil.

"Tranquila, Kagome. No llores…" – me separé despacio de él luego de estar unos momentos abrazada con él. Me limpié el rostro mientras él me tomaba la mano.

"InuYasha me dijo algo que no entendí al final. Me "aclaró" por así decirlo que él me quería más que a nada, que era demasiado especial para él pero también me dijo que no podía estar con nadie, ¿entiendes? No comprendo que quiso decir con eso y debo admitirlo, es algo que no me deja tranquila pero de algo estoy segura y es que… si uno quiere estar con la persona que quiere pues hará lo que sea por cumplirlo. El hecho de que él no lo intentara pues quiere decir que…" – era difícil reconocerlo pero tenía que hacerlo – "… que no me quiso lo suficiente" – no pude evitar dejar escapar más lágrimas sintiendo como Hoyo me abrazaba nuevamente en silencio. Permanecimos así unos momentos sin decir nada hasta que tuve la fuerza para seguir – "A veces…" – me separé de él para limpiarme las lágrimas sintiendo como él me tomaba una de las manos mientras yo me limpiaba con la otra – "…a veces me pregunto quién tuvo la culpa, si él o yo. No sé de quién decepcionarme, si de él o de mí misma. Y es que no comprendo si él fue el que me utilizó para solo besarme o si fui yo la tonta que se ilusionó… la que se emocionó por un par caricias. Me siento tan estúpida, Hoyo, no tienes idea cuanto…" – un par de lágrimas aparecieron y me las limpié rápidamente.

"Kagome, no seas tan dura contigo misma. Tú eres una chica increíble y créeme, tarde o temprano InuYasha se arrepentirá de haberte dejado ir…." – lo miré y no pude evitar liberar una pequeña sonrisa, la mejor que pude darle en ese momento.

"De algo estoy segura Hoyo, y es que no me arrepiento para nada de lo que hice… de lo que pasó. InuYasha me hizo sentir como nunca nadie lo había hecho. Me hizo sentir querida, deseada… única… y más que nada completa. Él ha sido el único que me hizo sentir así… hasta ahora al menos" – me reí un poco para luego estar en silencio por unos instantes – "Lo único que me alivia es saber que ya no estoy andando en círculos a pesar de lo doloroso que fue darme cuenta de ello…"

"Lo siento mucho, Kagome. Tú no te mereces eso…" – lo miré y le sonreí. Sus palabras siempre lograban tranquilizarme, hacerme sentir mejor, darme ánimos. "Por eso te aprecio mucho…"

"Gracias, Hoyo… por escucharme…" – me abrazó y me besó la frente. Pude sentirme liberada, sin ninguna presión encima y más que nada tranquila conmigo misma. Sólo me quedaba una cosa… "seguir con mi vida…"


31 de julio del 2009

Hecho por: letta-san =)